Por Carlos del Frade

(APe).- La tercera semana del juicio a Los Monos tuvo uno de sus ejes en las armas. Siempre hay que recordar las cinco arterias que alimentan el corazón del capitalismo: petróleo, armas, medicamentos, narcotráfico y trata de personas. De allí que quizás haya que pensar diferente. Pensar, por ejemplo, que el negocio de las armas necesita usuarios como Los Monos.

El jueves 7 de diciembre de 2017, el experto perito Gustavo Colombo, describió las armas que, en su momento, les fueron requisadas a los integrantes de la banda.

“Más de veinte piezas secuestradas desde fines de mayo de 2013, cuando se concretó el grueso de las detenciones y allanamientos en la causa, fueron reconocidas por el perito balístico Gustavo Daniel Colombo, quien acreditó que todas tenían aptitud para el disparo. Sobresalieron una ametralladora FMK3 que perteneció a la policía cordobesa y el cargador de un fusil FAL de gran poder ofensivo”, sintetizaron los medios de comunicación regionales.

Colombo revisó siete informes realizados en el año 2013 sobre 22 armas, un cargador y un silenciador secuestrados en el marco de la causa.

El domingo 16 de febrero de 2014, el entonces ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto, sostenía que Registro Nacional de Armas “tiene registradas dos millones de armas a nivel nacional, a la provincia de Santa Fe le corresponde un 10 por ciento (150 mil) y se estima que por cada arma legal hay una ilegal”, sostuvo el ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto. Con lo cual habría 300 mil armas en manos de civiles en toda la provincia”, era el cálculo.

La arteria del corazón del capitalismo, el negocio de las armas, funciona muy bien en la provincia de Santa Fe.

Los resultados son contundentes:

*900 heridos de bala ingresaron al Hospital de Emergencias “Clemente Alvarez” de la ciudad de Rosario durante 2013.

*La mitad de las 264 personas asesinadas en 2013 ya habían sido baleadas antes.

*El 80 por ciento de las personas que fueron víctimas de un homicidio murieron por lesiones con armas de fuego.

*El 40 por ciento eran jóvenes entre 15 y 24 años, en su mayoría sin estudios secundarios.

*”Durante la última década en Rosario hubo un incremento de 45 por ciento de la participación de armas de fuego en el total de homicidios”, sostuvo la propia intendenta de la ciudad, Mónica Fein.

Entre septiembre de 2016 y fines de 2017, los principales responsables de las fuerzas federales enviadas a la provincia de Santa Fe, sostuvieron que les había impactado la cantidad de armas de guerra presentes en los hechos delictivos menores en la zona del Gran Rosario.

A fines de 2012, Los Monos aparecían nombrados en un informe nacional que parecía, en realidad, un fragmento de una obra de ficción.

“A principios de 2009, Máximo Ariel Cantero conoce a ciertos personajes paraguayos, proveedores de marihuana, que lo contactan con vendedores de armas en la Triple Frontera, los que comienzan aprovisionándolo de armamento tal como pistolas ametralladoras Capoeira, de origen brasileño, pistolas y revólveres Taurus y escopetas CBC calibre 12.70 a trombón, los que son traídas a nuestro medio a mediados de 2009. Cantero padre, en tanto, concurre por algunos meses a una favela de Río de Janeiro, donde toma contacto con personas ligadas al narcotráfico integrantes del grupo conocido como Comando Vermelho, incorporando a sus conocimientos delictivos los métodos que comienzan a emplearse ese año, cuando expanden sus negocios de comercialización de drogas a diferentes puntos de la ciudad y zona de influencia, asociándose con el conocido narcotraficante y barrabrava de Ñuls, Daniel Vázquez”, dice uno de esos documentos que llegaron a la justicia federal, tanto rosarino como porteña.

La ametralladora de la policía cordobesa que fue exhibida en la tercera semana del juicio a Los Monos es, en realidad, la expresión de un fantástico negocio que tiene dos mercados, el legal y el ilegal. Y ambos gozan de muy buena salud, no solamente en la provincia de Santa Fe, sino también en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Mendoza.

Lo que no apareció en el juicio ni tampoco se conoció en otros juzgados del país, es la geografía de los “nidos”, de los lugares que concentran la mayor cantidad de armas.

La ametralladora de Los Monos, en síntesis, no es más que la expresión de la impunidad con que se manejan los principales cinco negocios del capitalismo, las arterias que nutren de vitalidad su perverso corazón.

Fuentes: “Rosario/12”, domingo 16 de febrero de 2014; Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario, marzo de 2014); “Ciudad blanca, crónica negra”, Rosario, 2015, obra del autor de la nota; diarios “El Ciudadano”, “La Capital” y “Rosario/12”, del viernes 8 de diciembre de 2017; entrevistas realizadas por el autor de esta nota.

Edición: 3507

 

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