Por Carlos Del Frade

La Navidad celebra el nacimiento del niño Dios, dice la tradición. Las niñas y los niños no parecen vivir como dioses en la Argentina crepuscular del tercer milenio. La mitad de ellas, la mitad de ellos, sufren las consecuencias de la pobreza impuesta como efecto de la concentración de riquezas en pocas manos. Las niñas diosas, los niños dioses, entonces, tienen poco que ver con los viejos atributos de omnipotencia.

-No tiren que aquí hay pibes comiendo – les gritó Claudio “Pocho” Lepratti a los policías santafesinos que el 19 de diciembre de 2001 lo fusilaron, mientras el estado de sitio todavía no había sido declarado por el entonces presidente Fernando De La Rúa.
El “ángel de la bicicleta”, como cantara León Gieco, sigue inspirando compromiso con los más necesitados, con esas niñas y esos niños dioses que no viven en ningún monte olimpo ni en paraísos masivos.

Muy cerca de donde lo mataron a “Pocho”, el barrio, doce años después, inmortalizó a un jefe narco, Claudio “el Pájaro” Cantero, el líder de “Los Monos”, también asesinado.

Pero las balas siempre zumban cerca de la pibada exiliada de los olimpos y los paraísos que terminan siendo la propiedad privada de muy pocos.

El miércoles 18 de diciembre de 2018, un chiquito de tres años recibió un balazo en la puerta de su casa.

En inmediaciones de Pasaje Panambi al 200 bis, pasó un auto desde el que abrieron fuego. Un hombre estaba en la vereda con su hijo, quien resultó herido en el brazo, dicen las crónicas policiales rosarinas.

Micaela, de solamente veinticuatro años, denunció que momentos antes su marido se encontraba en la puerta de su domicilio con su hijo de tres años cuando pasó un auto efectuando detonaciones.

El viernes 14 de diciembre de 2018, los medios de comunicación de la provincia de Santa Fe informaron sobre una condena inédita en el seno de los tribunales.

Marisol Usandizaga, jueza del Colegio de Jueces de Primera Instancia del Distrito Nº 14 de Villa Constitución, resolvió condenar a Héctor Osvaldo Balducci y Silvia Edit Bava como “material y penalmente responsables del delito de aprovechamiento económico ilegal de trabajo infantil, imponiéndole un año de prisión de cumplimiento condicional”. Asimismo, fijó “por el término de dos años, la obligación de someterse al cuidado de la Dirección Provincial de Control y Asistencia Post Penitenciaria; y la prohibición de acercamiento hacia los menores víctimas del hecho”.

La denuncia había sido radicada hace más de un año por la Subsecretaría de Políticas de Empleo y Trabajo Decente, dependiente del Ministerio de Trabajo de la provincia, a raíz de un operativo realizado por la repartición en una finca de producción de arándanos en la localidad de Santa Teresa, departamento Constitución. Allí se corroboró que al menos seis chicos de entre 12 y 16 años trabajaban en la recolección de los frutos. Según Guillermo Cherner, subsecretario de Políticas de Empleo y Trabajo Decente, se trata del primer fallo que se registra en el país contra el trabajo infantil.

El funcionario recordó que la historia se inicia en noviembre de 2016, cuando a raíz de una denuncia recibida en el organismo, el Ministerio inicia una serie de inspecciones que permiten constatar la participación de los niños y adolescentes en la cosecha de los frutos.

-Cobraban once pesos por cada kilo recolectado. Desde entonces, se siguió el protocolo indicado para estos casos, se le cobró una sanción pecuniaria (multa) a los propietarios, de casi seiscientos mil pesos, y se radicó la denuncia penal, que finaliza con esta sentencia que declara culpables a los titulares del emprendimiento por el aprovechamiento económico de los menores.

Se trata de la primera condena sobre trabajo infantil en todo el país. Es un hecho simbólico muy importante y nos genera la satisfacción de saber que la Justicia avala y acompaña con su sentencia nuestro trabajo – dijo el funcionario.

Por otra parte, hay poco respeto por los niños dioses, por las niñas diosas.

La abogada Susana Chiarotti, integrante del Comité de Expertas en Violencia de la Organización de los Estados Americanos ?(OEA) para analizar al Poder Judicial a la hora de recibir víctimas que denuncian e investigar y condenar abusadores sexuales o violadores contra nenas y nenes.

-Los problemas son tan graves que hace que menos de tres de cada 100 denuncias lleguen a sentencia. Eso indica que el índice de impunidad en temas de violencia sexual es altísimo. Hay que pensar que solo denuncia una parte de las mujeres y de esa cantidad, solo el tres por ciento llega a sentencia. Y de esa sentencia solo el uno y algo por ciento son condenatorias…estamos ante un fenómeno de abusos incestuosos a niños y niñas que provocan embarazos forzados, traumas para toda la vida, y que queda silenciado. Eso es lo que tenemos que ir corrigiendo como con las leyes que permiten que se pueda denunciar llegado a la mayoría de edad porque ya estás más fuerte, más contenida o contenido…

Al pertenecer al Insgenar y a Cladem conozco la realidad santafesina y argentina porque he litigado a nivel local e internacional defendiendo estos casos, y también la latinoamericana. Además hemos hecho estudios comparados en varios países que me permiten afirmar que el abuso sexual incestuoso es una epidemia silenciada. Al mismo tiempo es una problemática sesgada por cuestiones racistas y clasistas - sostuvo Chiarotti.

Una epidemia silenciada de abusos sexuales incestuosos.

Ojalá que esta Navidad sirva para pensar que nuestras niñas y nuestros niños están lejos de formar parte de un olimpo de dioses.

Que sus vidas deben ser protegidas si es que todavía tienen sentido palabras tales como humanidad, esperanza o futuro.

Edición: 3779

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