Por Silvana Melo
  (APe).- Un flaco fisura de 15 años irrumpe desde la villa 31 e intenta robarle la bicicleta soñada a un fisioterapeuta en avenida Madero. Lleva un arma el chico. Y aprieta el gatillo cuando el hombre resiste. Lo aprieta por miedo, por impulso, porque está jugado. La bala entra en el cuello y desangra. Se muere un hombre absurdamente. Y se muere un chico de 15 años. Porque esa vida ya no lo era antes y lo será menos ahora, carne de institutos y cárceles para adolescentes, réplicas perfectas de las que tendrá que fatigar después.

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Por Carlos del Frade

(APe).- -No fue justo…

Nos cuidaste acá en la Tierra.

Se mueren quienes se olvidan.

No te vamos a olvidar, Pájaro querido…

O te conviertes en presa…”, dice la letra del rap que hizo “La Realeza”, para recordar a Claudio “Pájaro” Cantero, el líder de la banda “Los Monos”, asesinado el 26 de mayo de 2013 a la salida de un boliche en Villa Gobernador Gálvez, al sur de Rosario, ciudad apenas superada por las aguas del arroyo Saladillo.

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Por Silvana Melo
   (APe).- Que siete de cada diez niños vivan en hogares sumergidos en la pobreza es un delito de humanidad herida, de humanidad lastimada. De lesa humanidad. Es un delito porque implica un daño a ocho millones y medio de los seres humanos más indefensos (desde el nacimiento a los 17 años) que es evitable. Y es de lesa porque son ocho millones y medio de niños a los que les falta todo aquello que la Constitución y la Convención de los Derechos del Niño y todos aquellos papeles tan vacíos a veces consagran floridamente. Dos millones de esos niños tienen hambre constante diariamente. Sin que haya con qué saciarla. Y el delito se convierte en crimen. Mientras a los ricos se les pide un porcentaje irrisorio de sus fortunas incalculables. No como un tributo como se debería, sino como un gesto de caridad que ni siquiera así aceptarán.

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Por Alfredo Grande

(APe).- El embarazo no deseado, eufemismo que insiste en designar con la misma palabra aquello que es efecto de un deseo de aquello que obliga a someterse a un mandato. De otra manera: el mandato de placer no es placentero. El mandato de amar no es amoroso. El mandato de votar no es democrático. El mandato de reír no es alegre. Diferenciar entre deseo y mandato es una discriminación fundante. Discriminación o cambalache. “Se ‘gual” diría el recordado Minguito Tinguitella. Y no. No es igual. Incluso, muchas veces es lo opuesto. Me otorgo una dispensa. Embarazo no deseado es análogo a decir presidente de facto. Si es de facto, no es presidente. Si es presidente, no es de facto. O sea: el fundante del embarazo es el deseo. ¿Deseo de qué? Deseo de embarazo, deseo de hija, hijo, hije. Parece simple porque es simple.

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“´Die-go Ma-ra-do-na´ dice uno de los chicos... El triunfo de Diego, su gran triunfo, es ser inmortal”, escribió la antropóloga Marcela Guerci, hace casi diez años en esta Agencia de Noticias. Recién llegada del Foro Social Mundial de Dakar había recorrido con sus palabras las sensaciones e imágenes guardadas en su memoria sobre su estadía en Senegal en donde la figura de Maradona es intocable. Vale la pena volver a recorrer aquellas pinceladas en las que la figura de Diego aparece entre las sonrisas de los pibes senegaleses.

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