Por Silvana Melo
   (APe).- Las prácticas laborales obligatorias que puso en marcha este año el gobierno de la ciudad de Buenos Aires ingresan en un sector de adolescentes y jóvenes que están a las puertas de un mercado laboral exquisito, preparado para rechazarlos en masa. En horas de clase –el ministerio de Educación de CABA prefiere resignar la formación ya deficiente en matemáticas o lengua- deposita a los alumnos en manos de empresas o ámbitos del estado como la Policía de la Ciudad para foguearlos en lo que vendrá. Para que empiecen a conocer el mundo: retracción de las horas de clase, trabajo precario y no rentado y utilización para una suerte de explotación laboral legalizada. Que aparece después de los casi dos años de pandemia, de escuela en constante situación de tambaleo –en todo el país incluida la CABA- y de desempleo que afecta brutalmente al mismo sector que se manipula.

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Por Carlos del Frade

(APe).- De vez en cuando la vida se mete en los palacios legislativos y la pibada trae sus miedos, sus sueños, sus ganas y sus presentes. Las chicas y los chicos del quinto año de la escuela “Manuel Belgrano” de la ciudad de Rosario estuvieron el martes 21 de junio de 2022 en el hermoso recinto de la Cámara de Diputadas y Diputados de la Provincia de Santa Fe. Son portadores de historias fuertes, directamente vinculadas a los estragos sociales producidos por políticas económicas devastadoras y nichos de corrupción que multiplican violencias varias. A pesar de todo eso, estas adolescentes, estos adolescentes, son capaces de pensar realidades mejores y especialmente en todo lo relacionado a la educación y al mundo de las escuelas.

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Por Silvana Melo

 (APe).- Quién sabe desde qué balcones mirará este espectáculo Darío. Desde qué puente verá las dos décadas, el número redondo, el veinte desangelado pensándole al oído que nada cambió, que el pueblo sigue con las mismas hambres que en los noventas de Cutral Có, que en los dosmiles de la estación Avellaneda, que los planes siguen siendo planes, dos mangos y el estigma, que no hay trabajo ni revoluciones en los amaneceres, que los gobiernos siguen jugando con los peoncitos de la calle, con los que salen de los barrios como hormigas negras y patean la nueve de julio ya sin pensar en cambiar lo roto como en ese 26 de junio sino apenas para sostener la sopa del otro día, sin sueños ni mañanas, sólo sobrevivir apenas con veinte lucas en los palacios del consumo oficial.

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Por Alfredo Grande

Dedicado a Eduardo Pimentel, padre cuidador. Fundador del Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio.

(APe).- “No me parece”. El gringo comenzó a pedalear más fuerte así que le sacó una buena ventaja al Chino. A los 20 minutos lograron estar nuevamente a la par. “¿Y por qué no te parece?” Se conocían desde la salita de 1. Siempre fueron amigos, en esa edad donde las palabras siempre sobran y los afectos nunca faltan. De a poco se dieron cuenta de que sus familias tenían poco y nada que ver. Pero eso poco importaba, porque al menos los unía la pasión de multitudes. La escuela secundaria separó lo que la primaria había unido. “No me parece porque sos un tipo inteligente para entrar en un lugar donde siempre te dicen lo que tenés que hacer”. Esta vez el Chino lo madrugó. Mientras se perdía pedaleando vigorosamente, le gritó: “Mirá quien habla”. Se encontraron nuevamente en la plaza, del lado de afuera de la calesita. El Gringo estaba cansado. “Mirá, Chino. Las historias que se cuentan son siniestras. Incluso ahora. Ni te cuento años anteriores”.

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Por Silvana Melo
   (APe).- Seis niños menos tiene el futuro, jaqueado por el fuego y la indolencia. Seis niños menos desde la madrugada helada de este invierno, impiadoso y feroz. Seis niños menos devorados por las llamas y otros tres impactados de intemperie fuera de una casita que ya es ceniza. Todos en una misma madrugada de fin de junio, cuando la noche se extiende y roba retazos de la mañana. Cuando la esperanza se esconde temprano y deja en la calle la fragilidad del mundo. Tres niños de entre 3 y 8 años en un edificio en Recoleta. Tres de 4, 7 y 9 años en el barrio San Felipe de Campana. Otros tres, de 5, 12 y 13, salvados apenas del fuego de su casa en Gerli. Casi una decena de niños en un país que los empobrece, que los malnutre, donde una vela es un incendio, un brasero es monóxido de carbono, una pérdida de gas en un edificio sin control es una explosión de fuego, una instalación eléctrica deficiente y presionada por el frío es un corto circuito, donde un invierno fuerte corta la luz y baja la intensidad del gas.

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