Por Alfredo Grande

Dedicado a Eduardo Pimentel, padre cuidador. Fundador del Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio.

(APe).- “No me parece”. El gringo comenzó a pedalear más fuerte así que le sacó una buena ventaja al Chino. A los 20 minutos lograron estar nuevamente a la par. “¿Y por qué no te parece?” Se conocían desde la salita de 1. Siempre fueron amigos, en esa edad donde las palabras siempre sobran y los afectos nunca faltan. De a poco se dieron cuenta de que sus familias tenían poco y nada que ver. Pero eso poco importaba, porque al menos los unía la pasión de multitudes. La escuela secundaria separó lo que la primaria había unido. “No me parece porque sos un tipo inteligente para entrar en un lugar donde siempre te dicen lo que tenés que hacer”. Esta vez el Chino lo madrugó. Mientras se perdía pedaleando vigorosamente, le gritó: “Mirá quien habla”. Se encontraron nuevamente en la plaza, del lado de afuera de la calesita. El Gringo estaba cansado. “Mirá, Chino. Las historias que se cuentan son siniestras. Incluso ahora. Ni te cuento años anteriores”.

Destaparon dos gaseosas. “Te entiendo, Gringo. Vos tenés la cabeza quemada por tu viejo y algo por tu abuelo. Por eso me dijeron que no vaya a tu casa”. Se miraron seriamente. Cuando eran chicos, jugaban al “serio”. Se miraban fijamente y perdía el que se reía primero. Siempre ganaba el Chino, porque adoptaba una mirada de serenidad oriental que al Gringo le resultaba insoportablemente graciosa. Pero esta vez ganó el Gringo. La cara de preocupación de su amigo resultó cómica para el Chino. Había perdido por primera vez. Volvieron pedaleando lentamente, en parte porque estaban cansados, y en parte porque algo había pasado, aunque ninguno de los dos sabía exactamente qué había pasado.

Eduardo Pimental fue co presidente de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, fundado en 1975. Creó el Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio. En uso de la patria potestad, prohibió a su hijo Ignacio que se presentara a la convocatoria para entrar al servicio militar obligatorio. Con absoluta lucidez política, entendió que el Ejército Argentino era una fábrica de crueldad y exterminio.

La masacre de Malvinas despertó a muchas conciencias sonámbulas que toleraron durante casi 100 años la ley que sancionara el Congreso por el proyecto del diputado militar Capdevilla. Una historia que mucho he contado y que se prolonga en la actualidad con mi amistad con Pablo Pimental, su madre Mabel, y sus hermanos.

Recuerdo cuando una vez me dijo: “vos sos psiquiatra pero se te entiende”. Me llevó años darme cuenta de que son muy pocos los que quieren entender. En la actualidad, la ley del servicio militar obligatorio está suspendida en sus efectos, pero no derogada. Manotazo menemista luego del asesinato del soldado Carrasco. La continuidad del servicio militar obligatorio está asegurada por la oferta de trabajo y seguridad.

Cuando el Chino se fue a despedir del Gringo, no había ganas ni de jugar al serio. Se abrazaron fuerte. Conteniendo las emociones más intensas porque en los códigos del barrio, nunca había que aflojar. En vos baja, el Gringo volvió a decir: “No me parece”. El Chino ni lo escuchó. Desde lejos lo saludó haciendo la venia, con una sonrisa tan amplia que el Gringo la respondió haciendo una venia con la mano izquierda. Nunca más se vieron.

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El subteniente Matías Chirino tenía 22 años. Los medios periodísticos cuentan que “al haberse descompensado en un destacamento del Ejército tras una fiesta de iniciación, el expediente pasó luego a manos de la Justicia Federal de esa ciudad correntina y quedó a cargo del fiscal Fabián Martínez”.

La información sigue y relata que lo encontraron “ebrio y ahogado en su propio vómito”. Lo habían obligado “a celebrar junto a sus compañeros y jefes del Grupo de Artillería Nº 3 del Ejército Argentino, su” iniciación" en la unidad militar de Paso de los Libres, ubicada a 370 kilómetros de la capital correntina”.

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El Nunca Más ha devenido un fetiche grotesco. La polaridad democracia/ dictadura ha cerrado por derribo. La lógica de la dictadura ha logrado capturar a la lógica de la democracia. Por eso publiqué hace algunos años “La izquierda de Troya”. Estas fuerzas armadas han nacido para asesinar. A los sobrevivientes del hambre, aun les espera la línea de francotiradores seriales. Llamar fiesta de iniciación es correcto, aclarando que es la fiesta de las bestias. Las jaurías que estás entrenadas para asesinar primero y no preguntar después.

El Gringo leyó la noticia. Mientras lloraba y gritaba, no podía dejar de decir: “no me parece, no me parece, no me parece”.

Edición: 4135

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