Por Alfredo Grande

(APe).- Cuando describo el “alucinatorio politico” hago referencia a mecanismos de negación primero y construcción después, de realidades abstractas. O sea: la alucinación desaloja la percepción y el delirio desaloja el pensamiento. A Vicente Zito Lema le escuché sostener el “derecho al delirio”. Concedo. Con la salvedad de que los delirios también están atravesados por la lucha de clases. Y no es lo mismo el delirio de un Espartaco que el delirio de un Hitler. Un esclavo para pensarse libre necesariamente tenía que escapar del posibilismo de una época. Un Tupac Amaru también.

Pero sostener la certeza de una raza superior, y casualmente la propia, es un delirio letal. Fundante de todos los genocidios, incluso los vinculares. Eso que llaman violencia de género y que yo denomino “crueldad del género”. Habrá delirios alegres, parafraseando a Spinoza, y habrá delirios crueles. Entonces el tema no es el delirio como producción de pensamiento, sino el contenido de ese delirio. el sentido. su núcleo de verdad. A los pocos años de asumir como presidente Néstor Kirchner, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre organizó una jornada. “Las largas sombras del genocidio”. El tema de la mesa en la que participé era sobre si el gobierno era defensor de los derechos humanos. Si mal no recuerdo, o sea, si recuerdo más o menos bien, yo dije: “que el gobierno de Néstor Kirchner sea defensor de los derechos humanos es un delirio. pero todo delirio tiene su núcleo de verdad. Y ese núcleo de verdad es Hebe de Bonafini”. O sea: todo delirio tiene su núcleo de verdad y desde allí tiene impacto en la realidad.

El abrazo de Hebe y Milani tardíamente lo confirmaron. Pero ya era tarde. Demasiado tarde. Y no podemos volver a empezar. O sea: a producir delirios de grandeza, de libertad, de emancipación, de soberanía, de justicia social, de unión de los proletarios, de poder popular. Nuestro único triunfo será aceptar la derrota. Que al menos, y al más, abre el camino del pensamiento crítico y el análisis colectivo de la implicación.

La cultura represora nos hará sentir culpables y cómplices. Estrategias de poder para paralizarnos, maniatarnos, anularnos. El “por algo será” ha llegado muy profundamente al inconciente político histórico social de cada sujeto. Y fue mucho antes de Durán Barba. Recordemos que la derecha siempre tiene razón, pero es una razón represora. Habrán hecho algo, pero queda omitido, desaparecido, que fue lo que realmente hicieron. Y lo que hicieron fue sostener el alegre delirio de la patria socialista. Y no pudimos volver a empezar. Parece que se terminó ese juego. Los delirios letales de genocidios y masacres legales, han copado la parada. El general majestuoso dijo: “las urnas están bien guardadas”. Ahora están más que usadas, con las despacito y las que van en serio. Lo que sigue guardado y sepultado es la profunda razón de nuestra vida. Que no debería ser el consumismo ni la banalización del bien.

Hemos anestesiado los deseos revolucionarios. Los hemos domesticado. Incluso traicionado. Volver a empezar aunque algunos juegos hayan terminado. Empezarán otros. Diferentes espacios, diferentes dispositivos, diferentes referentes. Sin perder la convicción del trípode de la implicación: coherencia, consistencia y credibilidad. En organizaciones sociales y políticas, ese trípode se verifica día a día. Noche a noche. En los llamados partidos políticos, ese trípode se bastardea día a día. Noche a noche. Muchos avisos y pocas nueces. Los derechos convertidos en desechos. El amor convertido en rencor. La alegría en desesperación. La plenitud en carencia. La comida en veneno. La tierra en contaminación. Y un rabino que se disfraza, que autoriza fumigar cerca de poblaciones. Hubiera merecido un capítulo de mi libro “el crimen de la paz”. Porque si hay criminales de guerra, hay criminales de paz. Y en nombre de la paz, la divulgación de la mayor estafa de los estados a los pueblos de todo el mundo. La declaración de los derechos humanos. Apenas un relato de lo que nunca pudo haber sido y de lo que nunca será.

Posteriormente a la publicación de la primer parte de este texto, Catalunya mostró al mundo que las declaraciones y los relatos se derrumban cuando los deseos derrumban todas las montañas. “El censo universal o la titánica tarea de sortear el bloqueo del aparato del Estado. Una de las piezas clave en la celebración del referéndum del pasado domingo fue la implantación del censo electrónico universal como herramienta para burlar el bloqueo del Estado y permitir que los ciudadanos pudieran votar pese a que su colegio hubiera sido asaltado y clausurado por la Policía española y la Guardia Civil. Un equipo de hackers trabajó a destajo para habilitar este sistema”. (Fuente: Naiz: enviado por la Dra. Susana Etchegoyen). Es mi propósito exponer el nivel fundante de esa Declaración que fue la mejor piel de cordero para el lobo estatal.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Después del nacimiento la libertad y dignidad será diferente. La fraternidad será un deber aunque no sea un deseo ser hermano de un enemigo.

Artículo 2

1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Pero algunas personas tienen más derechos y libertades que otros.

2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. Lo que se hará es exterminio.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. De la compañía aseguradora tendrá que hacerse cargo.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas. La denominación será flexibilidad laboral.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Lo hará previo consentimiento informado.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica. De los demás aspectos de su personalidad ese derecho no es absoluto.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. Sin embargo, no habrá una ley igual para todos.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley. Pero tendrá que tener efectivo. Y bastante.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Por lo tanto se armarán las causas correspondientes.

 

No se trata de letra chica. Es la letra grande, a pesar de mi apellido, la que me preocupa. Porque esa letra grande de las grandes declaraciones, es lo que ha permitido indultar a los verdugos, elección tras elección. Pensamos entonces como hacemos para volver a empezar…

Edición: 3455

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