Por Alfredo Grande

(APe).- Hace 100 años Vladimir Ilich Ulianov (Lenin) escribió “El Estado y la Revolución”. No cualquier Estado, no cualquier revolución. El Estado, así, con mayúscula y en singular, es siempre la marca de lo reaccionario y lo represor. Un ángel exterminador, que devino buitre carroñero, que se alimenta de las muertes de niños, niñas, trabajadores, docentes, militantes sociales, políticos. Muerte cultural que algunos llaman, en la hipócrita piedad de su clase, pobreza estructural.

A la muerte cultural la aprendí, como tantas otras cosas, del filósofo León Rozitchner. Que no organizaba grupos de entusiasmo, sino grupos de pensamiento crítico. De tal palo, no siempre hay tal astilla. León decía que si toda vida es cultural, toda muerte es cultural. La cultura da la vida y la cultura da la muerte. A la cultura algunos la llaman “Dios”. Otros: modo de producción económica y política. El Estado, así con mayúscula y en singular, es la muerte cultural legitimada por la historia de las clases dominantes y legalizada por el escenario ficcional que algunos llaman elecciones.

Cuando legitimidad represora y legalidad sostenida en permanente falsedad se auto sostienen… la historia se congela, los tiempos retroceden y las esperanzas se convierten en pesadillas de nostálgicos y rencorosos.

Sigo creyendo que la verdad nos hará libres. Pero no cualquier verdad. Solamente aquella que se sostiene en el arrasamiento permanente de mentiras y falsedades. Primero eliminar la plaga, luego sembrar en tierra fértil. Y la plaga es la indefinida acumulación de bulas laicas y religiosas que durante siglos han logrado que la cultura represora lograra ser considerada como Cultura. A secas. O sea: neutral, absoluta, impoluta. En el nombre del padre (no importa cómo sea el padre) del hijo (más allá de que lo enfrente o que se acomode a su imagen y semejanza) y del espíritu, aunque carezca de toda santidad. El Estado sin revolución es apenas un estar eterno. Cambiará el partido gobernante, mejor dicho, cambiará el nombre del partido gobernante, pero la continuidad jurídica del Estado continúa.

Hay que honrar la deuda, dijo el presidente que decían que era aburrido. Y fue mucho peor que eso. Honró la deuda pero no honró la vida. Además, le vendieron y nos trasladó la escritura traslativa de dominio, que era deuda, cuando apenas es estafa. Y serial. El Estado permite que todos paguemos aquello que no recibimos. Hay negocios buenos, pero pocos tan buenos como el Estado. Vladimir Ilich Ulianov no separó, no disoció, no escindió, Estado y Revolución. Y aunque la revolución sigue siendo un sueño eterno, el Estado Terrorista y Represor es una pesadilla permanente.

Creo que la más formidable operación burguesa para que todo el poder nunca más lo tuvieran los soviets, es la falsa declaración de los derechos humanos. Es una declaración de amor, a los solos efectos de paralizar y desarmar a las víctimas. Sostiene una falacia de origen: tener. O sea: una propiedad, una soberanía a histórica. Y si no es histórica, es natural. Esencial. Originaria. Y esto, más allá de las mejores intenciones, termina en los peores resultados. Porque justamente es el Estado quien tiene el poder de definir quién es y quién no es “humano”. La humanidad nada tiene de homogénea. Y lo “demasiado humano” es una desmesura, un exceso, un derrape, un desviante, que termina convirtiendo al “hombre como lobo del hombre”. Obviamente, también a la mujer y a cualquier género en el marco del canibalismo cultural de las democracias occidentales y paganas.

Por eso propongo invertir la racionalidad de la cultura represora. Operación política, estética, ética, semiótica y algunas cosas mas. Por ejemplo: “la violó porque estaba borracho”. No ha lugar. “Se emborrachó para poder violarla”. Porque además de perverso es cobarde. Lo que habitualmente va junto. Dar vuelta como un guante a la racionalidad represora es un acto cotidiano y también, al decir de Rodolfo Walsh, tiene la satisfacción moral de un acto de libertad. Y he decidido tomar al santo grial de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Sugiero una modificación fundante, que se inspira en los trabajos de George Orwell y el “doble pensar”.

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS PRIVILEGIOS HUMANOS

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo NO tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana Y QUE ALGUNOS MIEMBROS SON MAS MIEMBROS QUE OTROS;

Considerando que el CONOCIMIENTO y el APRECIO de los PRIVILEGIOS humanos han originado actos de barbarie NECESARIOS para la CONCIENCIA SOMETIDA de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, SOSTENER UN MUNDO en que los seres humanos, NO SEAN LIBERADOS del temor y de la miseria, PARA QUE NO disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los PRIVILEGIOS HUMANOS sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre SE VEA compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión Y POR LO TANTO MASACRADO;

Considerando también esencial promover el desarrollo de RELACIONES MAFIOSAS entre las naciones;

Considerando que los PUEBLOS REPRESENTADOS de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los PRIVILEGIOS HUMANOS FUNDAMENTALES del hombre, en la INDIGNIDAD y el VALOR DE MERCANCIA DE la persona humana y en la DESIGUALDAD de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a SOSTENER el RETROCESO social y a APLASTAR el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad QUE INCLUYE EL EXTRAVÍO DEL LIBERTINAJE

Considerando que los ESTADOS MAFIOSOS se han comprometido a asegurar, en ASOCIACIÓN ILÍCITA con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo DE LOS PRIVILEGIOS y LIBERTADES DEL MERCADO FUNDAMENTAL del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos PRIVILEGIOS Y LIBERTADES DE MERCADO es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho SOMETIMIENTO, EXPLOTACIÓN Y SUMISIÓN;

La Asamblea General proclama la presente

Declaración Universal de PRIVILEGIOS HUMANOS como ideal TERRORISTA común al que todos los pueblos y naciones deben SOMETERSE, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, INOCULEN, mediante la CATEQUESIS Y LA COERCIÓN, LA VENERACION DE ESTOS PRIVILEGIOS Y SOMETIMIENTOS y aseguren, por medidas REACCIONARIAS de carácter nacional Y DE CORPORACIONES internacionales, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los ESTADOS MAFIOSOS como entre los de los territorios colocados bajo su COLONIZACIÓN.

Si Dios y la Patria me lo demandan, me sentiré orgulloso y feliz.

Edición: 3450

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