Por Carlos del Frade

(APe).- Clubes fundidos, negocios millonarios.

Hinchas que no terminan de conocer los nombres de los pasantes que apenas visten las camisetas amadas por menos de seis meses y empresarios que se quedan con millones de dólares.

Hasta que aparecen nombres rutilantes envueltos en maniobras turbias.

“El ex volante colombiano de Boca Juniors Mauricio "Chicho" Serna fue acusado de integrar una banda que lavaba dinero proveniente del narcotráfico en la Argentina. De acuerdo con el procesamiento dictado por el juez federal de Morón, Néstor Barral, Mauricio "Chicho" Serna formó parte de las operaciones criminales investigadas.

El rol del ex jugador de Boca fue revelado por el empresario argentino Mateo Corvo Dolcet, ya procesado y preso en la causa, en su indagatoria.

Según él, el ganadero y narcotraficante colombiano José Piedrahita Ceballos propuso instrumentar una especie de "enroque" de propiedades y bienes que poseía en Colombia por otros que Serna tenía en Argentina, con el fin de lavar activos provenientes de la venta de estupefacientes”, decía la información de fines de octubre de 2017.

Una vez más, la cancha chica del fútbol sintetizaba los negocios y negociados de la cancha grande de la realidad.

La dimensión del dinero que mueve el fútbol en la Argentina es directamente proporcional a la pasión que todavía despierta más allá de las tribunas.

El economista Ariel Coremberg (UBA), director del Centro de Estudios de la Productividad Arklems + Land, sostuvo que entre los efectos directos (clubes profesionales, fútbol amateur, entidades deportivas) y los sectores asociados (indumentaria, turismo, publicidad, medios de comunicación, consumo, entre otros factores), el fútbol argentino tiene un movimiento de $ 102.629 millones.

"En la Argentina es equivalente al 2% del consumo agregado de las familias, una cifra similar a lo que ocurre en otros países. El fútbol, acá y afuera, es mucho más importante como espectáculo y como impacto social que lo que genera económicamente", dice el especialista, cuyo estudio tuvo en cuenta balances de más de 40 clubes del país y los comparó con análisis semejantes realizados en América latina y Europa.

De tal forma, la plataforma del fútbol es un excepcional circuito de dinero.

El 28 de octubre de 2016, el presidente de Lanús, Nicolás Russo, sostuvo que "el fútbol es la principal actividad para el lavado de dinero"

-Y con las Sociedades Anónimas está comprobado lo que pasa en España, Italia... detrás de esto van a venir todas las cosas que pudren el fútbol. Acá hay un gobierno de derecha que quiere las sociedades anónimas, pero sabe que no lo puede ganar porque no lo queremos ni hinchas ni dirigentes. Y como lo sabe, nos presiona para que estemos con la lengua afuera y nos transformemos en una Sociedad Anónima – remarcó el titular de Lanús.

En agosto de 2013, la Administración Federal de Ingresos Públicos, apuntaba que “en el mercado interno, de 144 pases de jugadores realizados en el país, 104 no cumplen con los estatutos de la Administración Laboral”.

El comunicado de la AFIP aseguró que no tiene poder para inhabilitar a los jugadores, ya que esta potestad la tiene la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), a la que le solicitó que no convalide y trate de ir más a fondo con los "negocios poco transparentes".

-El organismo de recaudación va a salir en serio a marcar la cancha y los dirigentes van a tener que desfilar por los tribunales y responder por evasión de impuestos y lavado de dinero si no cumplen con las reglamentaciones vigentes - enfatizó Echegaray, en aquellos días.

La suerte del “Chicho” Serna, entonces, no es la consecuencia de una desviación individual sino la confirmación de un fenomenal negocio que creció a partir del desmesurado amor del pueblo por los colores de sus clubes. Una extraordinaria cobertura que siempre ha servido para construir riquezas individuales y múltiples formas de impunidad.

Una vez más, las mayorías goleadas.

Fuentes: Diario “Clarín”, 20 de octubre de 2017 – Diario “La Nación”, enero de 2017 – “Sportia”, 28 de octubre de 2016 – “Telam”, 2 de agosto de 2013.

Edición: 3475

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