Por Carlos Del Frade

(APe).- “…Y si se excluye a los jornaleros, domésticos asalariados y empleados también, ¿entonces quién queda?. Queda cifrada en un corto número de comerciantes y capitalistas la suerte del país. He aquí la aristocracia del dinero, entonces sí que será fácil poder influir en las elecciones, porque no es fácil influir en la generalidad de la masa, pero sí en una corta porción de capitalistas; y en ese caso, hablemos claro, el que formaría la elección sería el Banco, porque apenas hay comerciantes que no tengan giro en el Banco, y entonces el Banco sería el que ganaría las elecciones, porque él tiene relación con todas las provincias. Señor, en el sistema representativo la mayor extensión que se pueda es la que hay que adoptarse, bastantes excepciones tiene la ley, ¿para qué más?”, se preguntaba Manuel Dorrego en la discusión de la ley electoral de 1826.

Casi doscientos años después, los grandes ganadores en la Argentina siguen siendo los motores de la aristocracia del dinero, los bancos.

Cuando en 2001 cientos y cientos de ahorristas golpeaban sus cacerolas contra los muros que habían levantado las instituciones bancarias para protegerse de la ira de parte del pueblo, la sensación era que nunca más ganarían tanto en el país de Dorrego.

La revista especializada “Mercado”, en su edición especial de 2016, en la que publica el ranking de las mil empresas que más facturan, indicaba en su título el error de aquella profecía: “Historia repetida: buenas ganancias”. Hablaba de los números de ingresos y ganancias de los bancos.

Agregaban que “sería una gran sorpresa si el sistema financiero –a diferencia de lo que ocurre con unos cuantos sectores productivos– no diera buenas ganancias. Lo ha logrado incluso en los años más difíciles. Algo que también se reiteró en los resultados de balance de 2015, y todo indica que lo mismo ocurrirá durante 2016, merced a la devaluación durante los primeros días del nuevo Gobierno y a las mayores tasas de interés que paga el Banco Central. Por ejemplo, en febrero de este año (2016), las utilidades de todos los bancos ascendieron a $23.158 millones, un aumento de 78,1% con respecto a igual mes de 2015”, sostenía la edición especializada en temas económicos.

Nadie gana tanto dinero en la Argentina como los bancos.

Y hay una clave para pensar en esa continuidad.

El 14 de febrero de 1977, el ministro de economía de la noche carnívora, José Alfredo Martínez de Hoz, logró imponer el decreto ley 21.526, la denominada, hasta el presente, ley de entidades financieras.

Los 33 años de la democracia no alcanzaron para modificar los mandamientos que impusieron los militares y los grandes banqueros de hoy y entonces.

Cuarenta años de vigencia de la ley entidades financieras de la dictadura.

Por lo tanto no es casual que los que más ganen en la Argentina del presente, del gobierno de Mauricio Macri, sean, una vez más, los bancos, la aristocracia del dinero, como la llamó Manuel Dorrego.

Al entonces gobernador de Buenos Aires le preocupaba la subordinación de las mayorías al poder del banco. Estaba discutiendo una ley electoral.

Algunas cosas cambiaron en estos arrabales del mundo, pero el poder de los bancos, más allá de las elecciones sin exclusiones, sigue condicionado la existencia de los que son más.

Dorrego, como se sabe, fue fusilado.

Los bancos evolucionaron.

Cuatro décadas después de la invicta ley de entidades financieras de la dictadura de las desapariciones, el primero de los bancos es el Nación “seguido por el Galicia, el Santander Río, Banco de la Provincia y el Macro. Luego le siguen el BBVA Banco Francés, el HSBC, y el ICBC. Luego el Patagonia, algo más abajo que el año pasado. Y el Citibank en la décima posición”, apuntaba la ya citada revista “Mercado”.

La vigencia de la ley 21.526, de entidades financieras, marca el lugar del poder real en la Argentina del presente.

La democracia, por ahora, no entró en los bancos.

La aristocracia del dinero es una señora de cuatro décadas.

Fuentes: “El Historiador”; “40 x 40”, del autor de esta nota; texto de la ley 21.526 de entidades financieras; revista “Mercado”, “Las mil que más venden”, julio de 2016.

Edición: 3328

 

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