Por Carlos Del Frade

   (APe).- Mientras las cifras de la pobreza crecen como consecuencia de un saqueo planificado, sistemático y mantenido en el tiempo, en la Argentina crepuscular de finales de 2019, hay otros robos que reciben condena pero que tienen características especiales, tan especiales como humanas. Y quizás allí radica el secreto de su especialidad. Están cargados de muchas cuestiones humanas.

En la provincia de Santa Fe, en la que ni el ministro de Seguridad ni el jefe de fiscales pueden dar una explicación sobre la multiplicación de armas de fuego en manos de la población civil, hay noticias policiales que merecen pensarse en voz alta, reparar en sus detalles.

Jorge no llega a treinta años. Lava autos y tiene tres hijos y muy pocas cosas más, casi nada más.

A fines de septiembre de 2019 fue noticia porque se llevó leche y pañales de una farmacia y lo dejaron preso dos semanas enteras.

Los diarios dijeron, entonces, que “sin recursos para alimentar a sus hijos, un hombre recordó que el dueño de un local al que le cuidaba el auto le había dicho que podía llevar mercadería para sus hijos. Fue y llevó alimento y elementos de limpieza. A los metros fue preso y durmió 15 días en una celda”, apuntaron los medios de comunicación.

Fue a pocas cuadras de la termina de colectivos de la ciudad de Rosario, la ex ciudad obrera, en bulevar Avellaneda y Santa Fe.

Dos paquetes de pañales y tres tarros de leche fue el botín. Les dijo a los empleados que se los llevaba y que después hablaba con el dueño.

-Jorge salió del local, le entregó la mercadería a su pareja y caminó unos 40 metros. En ese lugar fue detenido por la Policía y después fue imputado de robo calificado por el uso de arma blanca y lo dejaron preso…-contó su abogado. Tras escuchar a los abogados de cada lado, el juez Rodolfo Zvala definió que el caso fue un robo simple sin armas. Jorge recuperó la libertad, pero debe presentarse una vez por semana en el Centro de Justicia Penal y no puede acercarse a quienes trabajan de la farmacia o tres cuadras del local.

El martes primero de octubre de 2019, en la céntrica esquina de Corrientes y San Luis, en la misma ciudad de Rosario, una mujer terminó detenida luego de robar tres frascos de shampoo, tres muñecas, talco y un acondicionador junto a su hija de seis años en un negocio en pleno centro. El hurto fue advertido por personal de seguridad a través de las cámaras de videovigilancia. La responsable fue trasladada a la Comisaría segunda.

La “ladrona” de muñecas tiene 31 años y estaba junto a su hija de seis años la que también quedó a “resguardo” de los efectivos de la comisaría mencionada.

Es llamativa la capacidad para atrapar a ladrones y ladronas de pañales y muñecas en tiempos que se multiplican los despidos y la indigencia, en los mismos días que el narcotráfico y el contrabando de armas y municiones roban vidas de pibas y pibes en toda la geografía de la provincia.

El robo de pañales y muñecas debería tener un capítulo especial en el Código Penal.

Dos semanas preso por llevarse dos paquetes de pañales en la provincia que hace ocho años convive con la desaparición de Paula Perassi es un hecho de flagrante obscenidad, de impúdica exacerbación de la impostura de castigar a los desesperados y ya largamente castigados desde hace años.

El robo de pañales y muñecas merece castigo en la Argentina de finales de 2019.

El robo de las riquezas de millones de trabajadores y jubilados en la Argentina de finales de 2019, no merece castigo alguno.

Por eso el robo de pañales y muñecas debe ser catalogado como un capítulo especial en el Código Penal de un país que, alguna vez, soñó ser el espacio donde en el trono de la vida cotidiana esté la noble igualdad.


Edición: 3960

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