Por Carlos Del Frade

(APe).- No llega más la primavera de 2020 en estos atribulados arrabales del mundo, al sur del sur, donde el Covid 19 ya no para de crecer y remarca la fragilidad de la existencia. Hace falta que florezca la vida, de una buena vez pero aunque el almanaque se acerque, la vida de las grandes mayorías no parece cercana a mejorar de estación.

En la provincia de Santa Fe, segundo territorio de la república Argentina, el llamado Equipo Socioeducativo del Ministerio de Educación acaba de confirmar que aumentó el exilio de las chicas y los chicos de las escuelas en medio de la virtualidad que impuso la pandemia.

No es una buena señal de cara al presente ni tampoco para el futuro mediato.

Para funcionarias y funcionarios del área, “en el 2019 se atendieron desde el área 6.777 situaciones de vulnerabilidad. "En lo que va del 2020, en medio de la pandemia y con información todavía por procesar de cinco regionales, tenemos 768 situaciones. Entendemos que los reportes han bajado, se exponen menos situaciones y es algo para pensar. Lo que no bajó y de hecho subió, y muestra las dificultades de la pandemia, es la categoría «abandono»”, apuntan las noticias.

El abandono de la escuela nunca es solamente virtual. Es existencial.

Cuando las pibas y los pibes no están en la escuela terminan siendo consumidores consumidos o soldaditos inmolados en el altar del dios dinero que nutre los negocios del narcotráfico, el contrabando de armas y la trata de personas.

¿Se repetirá este abandono también en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Mendoza, para nombrar solamente a las más grandes?.

Mientras tanto, un sacerdote que busca abrazar a las chicas y los chicos exiliados, Fabián Belay, también dice lo suyo y es imprescindible escucharlo:

“-Las vidas de los pibes son descartables y el narcotráfico cambió la geografía de los barrios populares… En pandemia, primero se atendió la necesidad alimentaria en forma intensiva con muchos programas, pero nos fuimos encontrando al transcurrir con un montón de situaciones. Y si bien hay presencia del Estado, lo que está en crisis es el modo de estar presente. La situación en los barrios populares de Rosario es imposible de ver sin estar atravesada por la falta de trabajo y por una organización delictiva que termina siendo la última alternativa…

“Todo está en crisis sanitaria. Lo que estaba sostenido con alambre hace varias décadas no encuentra una política de inclusión integral. El Estado está a la espera de que la gente vaya o bien a una escuela, centro de salud, oficinas gubernamentales, y lo que vemos es que hoy hay una ruptura de todo el tejido social, donde la presencia debe ser mas dinámica para generar lazos y reconstruirlo…Todo el tiempo vemos que las cosas se dirimen por la ley del más fuerte, no hay alguien para intervenir. Los grupos están en tensión y conviven en estos territorios sin ningún tipo de contención externa. Antes los adolescentes y jóvenes dirimían sus conflictos en una pelea, hoy por la gran presencia de armas, los problemas se resuelven con armas y esto a su vez atravesado por el consumo…En los barrios populares, los pibes encontraron en lo narco, una alternativa…

“Hay una naturalización del consumo la violencia y de la muerte, y en la misma sociedad nos acostumbramos a que todos los días tiene que haber un muerto…se genera más violencia, más abuso de armas y el impacto que produce que tener un arma sea algo común. Su tenencia está en todos los barrios. Esto está y en adolescentes y jóvenes. Uno ve ráfagas de balas y no son armas chicas… Hoy en los barrios populares, el narco cambió la geografía total de los barrios, pero no se entiende desde la política y la sociedad. Cambiaron los modos de relación y los niveles de violencia en el territorio; en los modos en cómo la comunidad se organiza, en los sueños de los chicos…

“Los pibes de nuestros barrios son lamentablemente descartables. No valen nada para ellos, ni para el poder, ni para los medios cuando titulan un ajuste de cuentas como un modo de neutralizar las muertes. Uno se pregunta; ¿no nos llama la atención que familias enteras terminen en la muerte todo el tiempo?”, dice el sacerdote al poner en palabras las consecuencias de aquellos números del abandono escolar.

La primavera tarda mucho en llegar en estos atribulados arrabales del mundo.

Edición: 4074

 

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