Por Carlos Del Frade

(APe).- La pandemia impuso un entretiempo, un descanso en la cancha grande de la realidad pero el regreso de la circulación de más gente en las calles rosarinas confirmó el reinicio de un extraño partido. El que define quiénes se quedan con los territorios en disputa por los dineros que mueven los negocios del narcotráfico y el contrabando de armas en la ciudad de Rosario.

Desde el interior de los penales de la provincia, los jefes sobrevivientes de Los Monos y el clan Alvarado exigen la definición de ese partido.

Qué pandilla impone condiciones a las otras siempre con el apoyo de los nichos corruptos de las fuerzas de seguridad, nacionales y provinciales.

A partir de la cuarta fase de la cuarentena, en la ex ciudad obrera comenzó el segundo tiempo.

El primer tiempo, los primeros tres meses del año 2020, habían terminado con 63 asesinatos en el Gran Rosario.

Luego vino el descanso, el entretiempo impuesto por el COVID 19.

Pero ahora, con una mayor circulación de gente en las calles, la disputa por los negocios de las calles fue reiniciada. Y no hay mayores sorpresas.

Una vez más un pibe de diecinueve años recicla la perversión del sistema. Rodrigo “Roro” Soraire, en su barrio, “7 de Septiembre”, fue cosido a balazos por una banda conocida como “los colombianos”.

La crónica de los diarios sostuvo que “desde una camioneta negra un hombre lo fusiló. Unos cinco tiros dieron en el paredón, otros cuatro perforaron el cuerpo de "Roro", quien corrió trastabillando hasta la puerta de la verdulería de los Martinotti, tal vez buscando refugio, y cayó sin vida”, apuntan las notas.

Tenía problemas de drogas y la madre también. “Ella prácticamente vive en la calle y él era soldadito de «Toro» (Martinotti). Se sabía que iba a terminar mal. Dicen que hace unos días le robó la billetera a un muchacho del barrio al que no le tenía que robar", cuentan entre las tiras del viejo barrio.

Instantes después del fatal ataque, un amigo de "Roro" avisó del hecho en la subcomisaría 21ª, pero cuentan que "nadie los atendió". Casi al mismo tiempo la vereda donde estaba el cuerpo de Soraire era invadida por policías y sobre la calle la familia del muerto se mostraba desconsolada. Cuando la madre del chico se acercó a sus otros hijos una hermana de la víctima le gritó: "¡Mamá, cambiá de vida! ¿A quién más querés que maten?", relataron los medios.

-Dicen que el que disparó es un sicario de barrio Larrea y que el tema no es que «Roro» haya robado algo. El tema es la disputa por el barrio. «Toro» está preso y debilitado, y los que se quieren quedar con todo son de la banda «Los colombianos». Ellos están tirando en el barrio y van a bajar a los soldaditos de «Toro». Ya hay dando vueltas otros nombres de los pibes que podrían matar- dijeron voces anónimas.

“Toro” Martinotti siempre estuvo vinculado a Los Monos y la muerte del “Roro” abre, de forma feroz, el segundo tiempo de un partido final que tuvo su entretiempo, su descanso, con la cuarentena.

Ahora, cada vez más lejos del aislamiento, las calles asisten al reinicio de la disputa por los territorios.

Mientras tanto, la circulación del dinero va mucho más allá de los barrios y parece no respetar ningún protocolo.

“Roro”, de solamente 19 años, consumidor consumido, tal vez sea la señal de la continuidad de una disputa que volverá a aparecer en las páginas policiales.

Chicas y chicos, en definitiva, víctimas, como siempre, de la perversión de un sistema que sigue girando en torno a los negocios impunes.


Edición: 4004

 

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