Por Carlos del Frade

(APE).- El presidente de la Nación, Néstor Kirchner, no quiso darle la mano al ahora senador por la provincia de La Rioja, Carlos Menem. Fue un gesto político. Una señal. No darle la mano a aquello que representó el riojano durante sus dos presidencias de relaciones carnales con el imperio y furibundo neoliberalismo que arrasó con el país. Eso pareció indicar el gesto de no estrechar la mano de Menem. Pareció, porque los gestos son eso, apariencias, formas.

 

En la provincia de Salta, por esas mismas horas, en el techo del país que dos veces presidió Menem y que ahora preside Kirchner, el gobernador es Juan Carlos Romero, el hombre que acompañó al riojano como candidato a vicepresidente en las elecciones que determinaron el triunfo del santacruceño.

Allí, en el hermoso territorio del norte argentino, ochenta chicos comen por 54 centavos diarios.

Un pibe, en Salta, cuesta 54 centavos por día.

Eso pasa en el mismo tiempo en que Kirchner no quiso darle la mano a Menem porque quiere sostener, con sus manos, otros intereses que los representados por el riojano. Eso pareció aquel gesto de no estrecharle la mano en el senado de la Nación.

Sin embargo, esos intereses hacen que hoy los pibes del comedor Villa Vivero, en Rosario de la Frontera, sean alimentados a razón de 54 centavos por día.

Alguien sostiene la mano que decide que un pibe salteño coma por 54 centavos diarios.

Alguien sostiene los intereses que desde hace muchos años ningunea a los chicos del país a vivir de la miseria, ángeles exiliados, condenados por soñar y crecer a pesar de semejante precio.

No es verdad, entonces, que el actual presidente haya dejado de sostener los intereses que representaba la mano del riojano.

Es solamente un gesto vacío. Porque en la provincia gobernada por el principal aliado del riojano, hay pibes que solamente valen 54 centavos porque los intereses que despreciaron la vida de las mayorías argentinas durante los años noventa son los mismos que prevalecen hoy, en estos días tan cargados de gestos y palabras, gestos y palabras vacías, distintas, pero vacías. O por lo menos tan limitadas y enanas como la altura de los 54 centavos que cuestan los ochenta pibes del comedor Villa Vivero, en Rosario de la Frontera, en la hermosa geografía salteña, gobernada por las manos que siguen representando el saqueo de la década pasada.

-No podemos hacer compras mensuales que excedan los 960 pesos. Es difícil trabajar con estas limitaciones, pero nos esforzamos para que todos puedan alimentarse -dijo Marta Santillán, una de las encargadas del comedor en diálogo con la prensa regional.

En la provincia gobernada por Romero, candidato a vicepresidente de Menem, durante la presidencia de Kirchner, ochenta pibes se alimentan a razón de 54 centavos cada uno.

En esa misma provincia, sostenida por esas manos que pueden estrecharse o no, una empresa exportadora como la Cooperativa de Productores Tabacaleros de Salta vende a razón de 69 mil dólares cada veinticuatro horas. Son los intereses que representan las manos de Romero, Menem y Kirchner.

En Salta, en el mismo lugar que los chicos cuestan 54 centavos, hay empresas que facturan, en el mismo tiempo, 69 mil dólares.

No se trata de no dar la mano, se trata de dejar de sostener los intereses que representan esas manos. Si no, es un gesto vacío.

Los ochenta chicos del comedor Villa Vivero de Rosario de la Frontera esperan que haya alguna mano que, efectivamente, empiece a sostener sus intereses, sus derechos y que dejen de producir cabriolas en el aire para que nada cambie, que dejen de hacer gestos vacíos.


Fuentes de datos: Diario La Gaceta - Tucumán 28-11-05 / Revista Mercado, Julio 2005

 

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