Por Sergio Alvez

(APe).- En la provincia de Misiones, como en otros distritos del país profundo, postergado y olvidado, aniquilado por un neoliberalismo de vieja data, es sabido que miles de niñas y niños deben desandar extensos kilómetros para poder llegar a escuelas rancho, donde muchas veces además de ser la única posibilidad que tienen de acceder a la educación formal, encuentran la chance de recibir un desayuno o una merienda. La niñez a pie o a caballo, sorteando picadas, montes y rutas peligrosas. Pero aquí, en la tierra colorada, la que desde los suplementos turísticos de los diarios nacionales se presenta como un oasis de bellezas exhuberantes y riquezas infinitas, descubrimos que hay niños que para ir a la escuela deben cruzar todos los días un arroyo, a nado. Sí, nadando. Esta situación, penosa y surrealista, tiene lugar exactamente entre los municipios de San Vicente y El Soberbio, y afecta a 45 niñas y niños Mbya Guaraní que asisten a la Escuela Intercultural Bilingüe 905. Estos niños pertenecen a la Comunidad Chafariz (El Soberbio), que se encuentra ubicada a 3,5 kilómetros de la escuelita, y hoy junto a su comundidad y las autoridades de la escuela, se encuentran reclamando por la construcción de un puente, energía eléctrica y caminos aptos.

Incluso, recientemente hubo un corte de la ruta provincial 213 para visibilizar este reclamo inmediato ante el largo abandono estatal al que vienen siendo sometidos al igual que la mayoría de las comunidades guaraníes de la provincia.

En diálogo con APe, explica la maestra Melly Paniagua: “la situación es increíble pero real. Nuestros 45 alumnos de la aldea Chafariz, tienen como única vía para llegar a la escuela, el paso de un arroyo sin puente. O sea, pasan nadando. Los más grandes ayudan a los más chicos, llegan mojados a la escuela todos los días. Es lamentable y muy peligroso, pero al mismo tiempo no les queda otra opción para poder acceder a su derecho de estudiar”.

Registros audiovisuales recientes captados por la comunicadora Norma Dalmau, muestran el paso de los niños por el arroyo Chafariz. En el video, se observa claramente cómo un grupo de niños de entre 4 y 11 años, desciende un terruño hasta el borde del arroyo, se quitan remeras y pantalones, colocan estas prendas en sus hombros, y avanzan por el arroyo con el agua hasta el cuello. Los más grandecitos ayudan a los pequeños. Al llegar vuelven a vestirse y se encaminan a la escuela. Esto, sucede todos los días.

“Se habla de inclusión, de integrar a las comunidades guaraníes, de educación de calidad, se habla de tantas cosas, pero la realidad es que aquí tenemos a 45 niños que cada día cruzan a nado un arroyo para poder estudiar. Es aberrante y urgente”, sostuvo la comunicadora Dalmau.

La maestra Paniagua, aporta que “obviamente que cuando llueve no pueden asistir a la escuela porque el arroyo crece y no se puede cruzar. Pasan varios días y se acumulan muchas clases perdidas en el año. Se atrasan muchísimo. De estos 45 chicos que vienen a la escuela a nado, hay alumnos desde nivel inicial hasta nivel secundario. Esta antes era un aula satélite, ahora es una escuela pero aún así no construyeron siquiera el puente. No se preocuparon por ellos. Trabajo en esta escuela desde 2009 y nunca les dieron nada”.

Por su parte, el cacique de la Comunidad Mbya Chafariz, Vicente Méndez explicó: “Somos 26 familias en la comunidad, y desde hace varios años estamos pidiendo un puente, luz y viviendas. Nuestros niños cruzan el arroyo nadando para ir a estudiar, y hace diez días no van porque llovió y el arroyo está alto. No tenemos energía eléctrica, a pesar de que llevamos años reclamando al gobierno provincial, estamos cansados de mentiras y por eso decidimos salir a la ruta”.

La situación de abandono estatal en la que se encuentra sumida la Comunidad Chafariz no es novedosa. Las casi cien comunidades Mbya que existen en la provincia, se encuentran en igual situación. El organismo que debería ocuparse es la Dirección de Asuntos Guaraníes, encabezada desde hace más de una década por el cuestionadísimo funcionario Arnulfo Verón, varias veces denunciado por sospechas de desvíos de recursos a comundiades. En un documento unificado firmado por varios caciques, este año solicitaron al Ministerio de Derechos Humanos – del cual depende el organismo- la renuncia de Verón.

El caso de la infancia que cruza a nado un arroyo para ir a la escuela, más allá de convertirse en el enésimo escándalo que sitúa a la provincia de Misiones como una gran vidriera de la pobreza estructural, se enmarca claramente en la desidia estatal que mantiene tanto al sistema educativo como a los Pueblos Originarios, inmerso en complejas situaciones de exclusión y vulneración de derechos básicos. Es decir, falta un puente, pero también escuelas dignas, también energía para las comunidades que no la tienen, empleo genuino, viviendas dignas, caminos transitables, escuchar al pueblo y atender sus necesidades. Falta todo eso, y además, a los gobernantes, les falta tener un mínimo de vergüenza.

Fotos y videos: Gentileza Norma Dalmau

Edición: 3258

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