Crecimientos invisibles

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Por Carlos del Frade

(APe).- “…Hace un año, en este recinto, les dije que teníamos que construir las bases para que la Argentina pudiera crecer 20 años en forma consecutiva, que así derrotaríamos la pobreza y fortaleceríamos la clase media. Haciendo lo que había que hacer, y eso es lo que hicimos. Ese crecimiento invisible sucedió, es como cuando empezamos un edificio: en el comienzo no se ve lo que estamos haciendo, no se ven las estructuras que estamos poniendo, los pilotes, volcando el hormigón. Pero esa base existe, está y sobre ella se construye el resto”, dijo el presidente Mauricio Macri en la sesión del primero de marzo de 2018 al dejar inaugurado el período 136 del Congreso Nacional.

Hay varias formas de crecimientos invisibles en la Argentina crepuscular del tercer milenio.

Esa misma mañana, el periodista Gustavo Carabajal escribía que “tienen entre 6 y 7 años, pero no van a la escuela: son "soldaditos" de los narcos de la villa Puerta de Hierro. A estos 30 chicos los dealers les pagan, cada noche, 50 pesos, una gaseosa y un paquete de galletitas para que los alerten sobre la presencia de policías o gendarmes que pongan en riesgo algunos de los búnkeres de venta de droga instalados en ese asentamiento de La Matanza”.

Agregaba el escrito que “según fuentes policiales, la banda narco -desbaratada en las últimas horas- se valía de chicos tan pequeños porque los más grandes ya han sido devastados por el consumo de paco. Cuando el lunes, minutos después de la una de la mañana, más de 200 efectivos de la policía bonaerense irrumpieron en el asentamiento situado entre las vías del ferrocarril Belgrano Sur y la avenida Crovara, se encontraron con 30 chicos distribuidos en los distintos pasillos de la villa Puerta de Hierro como "primera línea" de alerta sobre la eventual presencia de uniformados”, decía la nota.

Chicos con edad de primero y segundo grado trabajando para el negocio paraestatal y multinacional del narcotráfico, uno de los que tiene un crecimiento invisible y que se come, cada vez más temprano, la vida de nuestras chicas, de nuestros chicos.

Crecimiento invisible de los indocumentados.

Desde bebés a gente mayor de dieciocho años.

De los que nacen y no son anotados en ningún registro.

Está pasando en varias provincias argentinas, según alertó el defensor del Pueblo de la provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto, hace un par de semanas.

Pibas y pibes que no están registrados y que, entonces, son víctimas de redes de trata, otro de los negocios que forman parte de los crecimientos invisibles en el país que preside el ingeniero Mauricio Macri.

Se duplicó la cantidad de cocaína circulando en Argentina: de 7 toneladas en 2016, hubo 15 en 2017.

También aumentó la cantidad de chicas y madres menores de treinta años poblando las cárceles de la provincia de Buenos Aires, como también en Córdoba y Chaco, según dicen las cifras oficiales de los ministerios de seguridad.

Cada vez hay más uniformados en la vida cotidiana de los grandes centros urbanos de la Argentina, sin embargo, el número de armas aumenta. Crecimiento invisible de otro de los grandes emprendimientos del capitalismo.

El crecimiento invisible forma parte de la realidad de la Argentina contemporánea.

Explotación infantil, feminización de la población carcelaria, aumento de indocumentados y multiplicación del narcotráfico y el contrabando de armas.

Quizás la referencia del presidente de la Nación al hablar de crecimiento invisible, era por estas cuestiones.

No lo supieron entender, no supimos entenderlo.

Porque a pesar que los grandes ganadores de esos negocios que crecen no aparezcan, no se vean, las consecuencias de esos crecimientos son cada vez más evidentes en los dolores democratizados de nuestro pueblo.

Fuentes: Defensor del Pueblo de Santa Fe, Raúl Lamberto, entrevistado por el autor de esta nota – Diario “La Nación”, jueves 1 de marzo de 2018 – Página web de la presidencia de la Nación.

Edición: 3563


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