Por Pedro Pianta. Especial para APe (*)

(APe).- Las cárceles y demás lugares de detención muestran de un modo incuestionable que, desde hace muchos años, aumenta el número de encierro carcelario de personas que, claramente, reúnen dos condiciones absolutamente prevalentes. Casi en su totalidad son pobres y jóvenes.

Leer más...

Por Silvana Melo
   (APe).- Es la carne de los pibes la que les apetece a los vampiros. La carne fresca, tierna de poca vida, de apenas roce con la atrocidad que el mundo les tiene preparada para una fiesta en la que el banquete será para otros. Son un peligro público. Y para ellos hay pena de muerte en esta tierra. Hay protocolo de disparo. Hay hambre. Hay paco. Entonces que les bajen la edad de imputabilidad un año, dos. A los catorce, a los doce. La condena está puesta en la nuca, como sello de origen. Nada podrá aportar la justicia para empeorar la vida. Están encerrados, sin banderolas de escape. Están a-justiciados. Están des-ocupados.

Leer más...

Por Ignacio Pizzo
    (APe).- Cabe preguntar, ¿Qué le digo a J. De 15 años, que acaba de contraer dengue?. Se confirmó su sospecha diagnóstica. ¿Acaso deba prescribirle paracetamol y aconsejar el uso de repelente? Quizá deba advertirle que nació pobre y que pertenece a una tercera generación que carga en sus espaldas el yunque de un sistema donde otros se quedan con su parte. Tal vez deba indicarle que no acumule agua, para tratar de eliminar los criaderos de Aedes Aegipty, con un detalle: su casa queda a la vera del Riachuelo, su techo le permite mirar las estrellas o las nubes mientras cumple el reposo prescripto por la ciencia.

Leer más...

Por Carlos del Frade

(APe).- Los números repiten una lógica. La realidad intramuros parece reflejar lo que sucede en los barrios empobrecidos de las grandes ciudades de este sueño colectivo inconcluso que es la Argentina.

Leer más...

Por Alfredo Grande
      (APe).- En determinados torneos, los partidos de fútbol que terminan empatados en los 90 minutos de juego, tienen alargue. Si el empate se mantiene, se define por penales. Creo que son tres registros que pueden dar cuenta de los diferentes momentos de la vida, que no es lo mismo que los diferentes momentos de la lucha, pero que es igual. Hay un momento donde jugamos los 90 minutos. Con más o menos intensidad, con más o menos convicción, con más o menos coraje. Pero jugamos a ganar. Algunos sostienen el juego limpio y armonioso, otros el denominado resultadismo. O sea: lo que importa es ganar, aunque se juegue mal.

Leer más...

Recién editado

Libros de APE