Por Alfredo Grande
(APe).- Detrás de cada necesidad, hay un derecho. La sentencia de Eva Perón sigue vigente. Lo que es necesario en la actualidad de la cultura represora es definir cómo se construye una necesidad desde la lógica del mercado. La necesidad es aquello que no puede no satisfacerse. Por ejemplo: proteínas, abrigo, ternura, nutrientes, especialmente durante toda la infancia.

Si la necesidad, básica o no tan básica, no es satisfecha, genera daño. Total, parcial, reversible, irreversible. Este registro de las necesidades nada interesa para los designios de la cultura represora.

Si Moscú no cree en lágrimas, al mercado nada le importa el llanto desgarrado del hambre, el frío, la intemperie. La fórmula para intentar entender lo que hoy sucede es: en forma simultánea hay necesidades básicas insatisfechas y deseos nada básicos totalmente satisfechos. Ese exceso en la satisfacción de los deseos nada básicos podría ser una limitación.

Para sostener el lucro de la permanente compra de lo inútil, lo caro, incluso lo perjudicial, es necesario el pasaje del consumo al consumismo. O sea: consumir consumo. La grieta fundante es entre la carencia y la sobre abundancia. Si cada necesidad engendra un derecho, tanto esa necesidad como ese derecho está atravesado por la lucha de clases. Y para peor, en la existencia de clases antagónicas que ya no luchan. A veces votan.

Tanto los todos que están en un Frente, como aquellos que para no cambiar nada, y empeorar todo, insisten estar Juntos, han logrado aplanar, apelmazar, el conflicto social.

Es el reinado de la legalidad y el exilio de la legitimidad. El triunfo final de la cultura represora organizada en un Estado Mercader, es transformar los deseos en necesidades. El brujo siniestro de esa alquimia letal es la publicidad. Que incluye ocasionalmente algunos programas para poder inundarnos con cortes más extensos que el programa. Por eso se puede soportar el horror de las noticias, porque enseguida llegan los avisos.

Somos deseos. Es lo mejor que nos puede pasar. Lo peor es que seamos mandatos. Entonces será necesario inventar, construir otra categoría de deseos. Los deseos herejes. Para subvertir los deseos parásitos que la cultura represora y el modo de producción capitalista ha sembrado en nosotres.

Deseos Herejes para toda la canalla empresarial, sindical, gubernamental, clerical, organizada como casta dominante.

Deseos Herejes para perforar la matriz alucinatoria de la vida burguesa, y volver a inventar las herejías deseantes revolucionarias.

Edición: 4364

 

 

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