El origen de la tristeza
Publicado: Lunes, 16 Octubre 2017 13:28
El origen de la tristeza

Por Bernardo Penoucos (APe).- Pablo Ramos, novelista de Avellaneda, dice y cuenta que en la culminación de su infancia está el origen de la tristeza, de su tristeza, esa infancia que se le fue entre los trenes de la distancia cuando se enteró de que su amigo, su hermano, había sido asesinado antes de cumplir los dieciséis. Pero  ahora  en quien pienso es en  Claudio y en el origen de su tristeza. Quisiera preguntárselo, sentarnos y charlarnos de a dos, mano a mano, palabra a palabra. Pero Claudio no está, Claudio apagó el motor cuando su corazón dejó de bombear sangre y quedó desplomado en un patio  de cemento gris en la cárcel de Sierra Chica hace exactamente 3 días. Claudio, estudiante de Trabajo Social, Claudio preso desde tristes infancias, Claudio muerto encerrado y la familia de Claudio recorriendo como una humildad enfilada la distancia desde el Docke hasta la cárcel para retirar el cuerpo inerte del hijo, del hermano, del  muerto. Que habrá mirado Claudio cuando el frío o el calor le recorrió el cuerpo en ese cemento gris, qué habrá visto por última vez en ese patio, habrá visto el cielo, habrá visto su niñez lejana, habrá visto la libertad y el horizonte posible o habrá visto la reja como último paisaje. Claudio había recurrido al área de Sanidad del Penal, le dolía el pecho y le dolía el corazón, pero en Sanidad no había sanadores, no había médicos, no había calma para el corazón de Claudio que horas después le apretó más el cuerpo y se le salió de golpe y al galope como no aguantando más, como diciendo basta compañero, como diciendo hasta acá el viaje. En tantos pibes y pibas el origen de la tristeza radica en esa culminación autoritaria de la niñez, tantos y tantas vienen arrastrando esa pena y esas zapatillas agujereadas y esos corazones dolidos que quieren escaparse de la cápsula enrejada y mueren mansos en el intento. Desde qué márgenes podemos, nosotros , escribirlos ahora, cuáles serán las palabras que puedan nombrarlos, cuáles son los textos que nos expliquen, cuáles son los abrazos que nos encuentren, cuáles son los odios que nos separen. Pobre Claudio, pobre pibe del Docke que tenía en el puño apretado la libertad enseguida, ya se iba, ya se estaba yendo, ya veía el portón que divide a los libres de los presos, ya estaba caminando hacia ese otro escenario cuando, de repente y sin pedir permiso, el cuerpo se le fue y el rostro se apagó. Edición: 3461

Tristeza nao tem fin...
Publicado: Miércoles, 11 Octubre 2017 15:17
Tristeza nao tem fin...

Por Silvana Melo (APe).- Tristeza nao tem fin… felicidade sim, canta Vinicius eternamente. Aun cuando la alegría estalla como una bengala en el cielo de los pueblos. Y dura lo que dura la luz que atraviesa un milímetro del mundo. La luz que fue Lionel Messi, emergiendo de su elite planetaria, del ceamse moral del fútbol argentino, del festival de negocios espurios que es la AFA, para ser el superhéroe que esperaban los pibes de Orán, los de Villa Gobernador Gálvez, los de José León Suárez, los de Fiorito, los de Caleta Olivia. Esos anónimos, atravesados por un futuro artero que los amenaza, arrinconados en los márgenes por un presente gerencial, que no entienden por qué su superhéroe (que en los días planos de la cotidianidad ha sido Benedetto o Scocco) abraza tan calurosamente a Chiqui Tapia y esquiva a Angelici. Pero sí entienden que con tres goles de ese mismo pie Argentina va a Rusia. Y todo lo demás pierde color, se agrisa, deja de importar. Es eso lo que deberíamos pensar con ellos. Que lo que ha perdido color no lo perdió por contraste con la luz de Messi. Que no puede dejar de importar el ramillete de horrores cotidianos a partir del vuelo de un superhéroe que no emprende un salvataje colectivo, una construcción de todos para un mundo más humano. Sino que salva a la elite desde la elite. Y regala un rayo fugaz de felicidad en el resto. Una felicidad que es finita. No como la tristeza. Eso es lo que deberíamos pensar con ellos. Que la belleza mágica del superhéroe, que el todolopuede en dramática soledad, no cambia esa angustia feroz de todos los días, la que ronca en la panza cuando se saltea el almuerzo, la que se vuelve rabia cuando los encierran en gallineros sociales mientras digitan la suerte de todos desde las gerencias de Palermo Hollywood. La que se vuelve terror cuando la policía les gatilla de espaldas, cuando la gendarmería lleva carteles con sus rostros después de que los desapareció. La maravilla del pibe que gana 574 mil euros por semana no debería ser parte de la campaña oficial, telón que esconda que Argentina es el país que más se endeudó en el mundo en estos diez meses de 2017. Que cada vez más gente duerme en la calle, al borde de todos los abismos y al margen de los índices que transforman a las personas en números que oscilan en millones. Cuando cada cuerpo, cada carne, cada nudo en la garganta es un mundo único y particular. Y es la humanidad entero condenada al sacrificio. No debe esconder que la gerencia del país, en una tierra donde se arrojó gente viva al mar, piense en mandar 572 en un cohete a la luna para sacárselos de encima. Que es como tirarlos al mar.Eso es lo que deberíamos pensar con los pibes de Orán, de Villa Gobernador Gálvez, de José León Suárez, de Fiorito, de Caleta Olivia. Que el milagro del pibe que de pronto fue dios no puede ser el manto de olvido de los negocios y la disputa por el poder en la AFA, de una elección donde votaron 75 personas pero hubo un empate 38 a 38, de la asociación delictiva entre barras, dirigentes, policías y políticos, de las operaciones político judiciales desde la Boca –donde nadie preguntó por Santiago pero en Ecuador sí-, de una justicia esperpento que responde al poder de turno, de la violencia y la vileza y de los negocios –otra vez- que dejan siempre afuera a los que encandilan con el marketing mientras le cobran el fútbol por TV y si no lo pueden pagar que no lo vean. Dice Carlos Del Frade: “el fútbol sintetiza la sociedad capitalista: grandes mayorías que siempre se conforman con ser espectadores del juego de unos pocos”. Habrá que hablar de estas cosas con ellos. Aclararles que mientras los otros juegan un juego ajeno, ellos recibirán las planchas cuando intenten un sombrerito. Los ligamentos que se rompen en este juego injusto son de las rodillas raspadas en los potreros. Las tibias que se fracturan son las más endebles por falta de calcio. Y cuando haya que ganar, habrá que armar un equipo en serio. Sin superhéroes de hat trick y 574 mil euros por semana. Donde todos jueguen rabonas y les pinten la cara, por una vez, a los propietarios de la vida ajena. Y la tristeza pueda tener fin, como la felicidad. Edición: 3458

Terroristas
Publicado: Jueves, 05 Octubre 2017 14:29
Terroristas

Por Claudia Rafael (APe).- Ya no es ese joven con cara de niño que marcaba con un beso en la mejilla. Ya no tiene esa sonrisa con mueca al borde de la trompa que supo tener cuando sus 24 ó 25 parecían casi adolescentes. Y las Viejas, bellas y valientes, hermosas y temerarias, lo protegían de la crueldad. Ahora es un hombre que en apenas un mes cumplirá 67 años. Que ya hace rato dejó de ocultarse detrás de las polleras de esas Madres que lo hacían hijo sin saber que abrazaban al símbolo más categórico de la tragedia. En una tanguedia (como Piazzola rebautizaría más tarde a ese tango en su homenaje inicialmente llamado Los Lagartos) que olía a muerte y a sangre. Que devoraba a cada paso a los portadores de utopías. Porque como dijo ahora, cuarenta años más tarde, “la guerra contra el terrorismo no se gana, es una guerra sin tiempo. Unicamente se pueden ganar batallas”. Y diseña en sus últimas palabras durante el megajuicio Esma III un programa político e ideológico que trasciende las épocas. Aquel que reivindica barrer con las armas y el fuego todo atisbo de semilla de libertad y de equidad. Regalo discursivo dedicado a sus “camaradas” que fueron “sometidos” en “celdas sucias, húmedas y sin sanitarios adecuados”. Cachetada feroz en el rostro de los sufrientes. Los que intentan rearmar los racimos desperdigados de una cantata a la vida. Mientras –no importa desde que púlpito- los múltiples Astiz recuerdan que cambian los nombres, que mutan los tiempos, que se transforman las fechas y los mecanismos. Pero que la feroz cruzada de los cruentos marioneteros del poder más férreo contra los desgarrados de la historia avanza o retrocede según la conveniencia del momento. Pero siempre y sin distracciones, permanece ahí. Ayer fueron Dagmar, Alice, Leonnie, Azucena y tantos otros con sus voces que queman como queman hoy los nombres de Jorge Julio, de Santiago, del pueblo mapuche, en una redefinición constante del enemigo terrorista. Es una guerra sin tiempo, repitió el angel rubio de la muerte. Sin tiempo. Habrá que quemar el miedo (llevando a un tiempo futuro aquel poema de Gelman), habrá que mirar frente a frente al dolor, antes de merecer esta esperanza. Edición: 3454

La Rocinha es argentina
Publicado: Miércoles, 04 Octubre 2017 13:24
La Rocinha es argentina

Por Carlos del Frade (APe).- La guerra contra el narcotráfico, anunciada por Estados Unidos a principios de los años ochenta, era la continuidad de la dominación militar por otros medios. El impulso de las dictaduras, a partir de los años setenta, sirvió para disciplinar los pueblos del sur. Richard Nixon inventó la DEA para equiparar el peligro del terrorismo al del narcotráfico. Una vez aplastadas las democracias de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, los bancos hicieron su negocio. Los cordones industriales de cada uno de los países que generaron integración, migraciones internas y el necesario sueño de la igualdad, fueron destrozados, creándose agujeros negros donde el capitalismo plantó dos de sus principales negocios, armas y drogas. El discurso de la guerra contra el narcotráfico fue denostado, a principio de los años noventa por intelectuales de América latina y Europa y diez años después por las Naciones Unidas. Sin embargo, Colombia, en 2002; México, en 2006; Brasil, en 2014 y la Argentina, en 2016, replicaron el discurso del imperio: emergencia nacional en seguridad, peligro colectivo del narcotráfico y necesidad de integrar fuerzas de seguridad regionales con las nacionales, incluidas el ejército. El resultado fueron miles de desaparecidos, por un lado y, por otro, el crecimiento exponencial del negocio. La identidad de los nuevos desaparecidos era, como en los tiempos de las dictaduras, muchachas y muchachos menores de treinta años y empobrecidos. Es decir, control social y regulación del negocio por los pliegues corruptos del estado que posa de ser rival del crimen organizado. La segunda mitad de 2017, reafirma la postal de control social sobre las mayorías de América del Sur y la invicta matriz del negocio narco. Brasil es el mayor ejemplo de la vigencia del imperialismo y sus recetas a través del relato del combate contra el narcotráfico. “En la madrugada del domingo 17 de septiembre, un grupo de entre 60 y 90 hombres invadió la Rocinha, la más poblada y famosa favela de Río de Janeiro. Era un intento de retomar el control del muy lucrativo tráfico de drogas de la comunidad implantada en plena zona sur de la ciudad, donde viven los ricos más ricos. Lo que pasó a continuación fue algo muy semejante a una guerra civil en miniatura. Durante seis días con sus seis noches, frente a fuerzas de seguridad absolutamente inertes – hay escenas de grupos armados de fusiles y ametralladoras poderosas desfilando delante de policiales mal armados, mal preparados, mal pagados y frecuentemente corruptos – la Rocinha vivió momentos de horror”, explica el periodista Eric Nepomuceno. “La violencia urbana de multiplicó por toda la ciudad, y en las favelas el cuadro es de desesperanza. Líderes comunitarios repiten, en unísono, especialmente en las favelas más pobres, que la tendencia es empeorar. Los más destacados estudiosos del cuadro coinciden en el desánimo. Para el sociólogo Ignacio Cano, coordinador del Laboratorio de Análisis de la Violencia de la universidad provincial de Río, a corto plazo todo lo que se puede esperar son intentos puntuales para parar los tiroteos. La socióloga Julita Lemgruber camina por la misma senda. Ella critica la opción de tratar la venta de drogas por la vía de la violencia, sin ninguna otra preocupación por cambiar la realidad de las comunidades. Cuando la tensión produce tiroteos vienen las Fuerzas Armadas, se quedan un ratito y se van. Y la gente de las favelas vuelve a su cotidiano de opresión y miedo. Si es así, ¿por qué tanto barullo por lo ocurrido en la Rocinha? La conclusión es una y una sola: porque está enclavada entre los ricos más ricos. Los que les tienen pavor a los pobres más pobres”, termina diciendo la crónica. El “combate” al narcotráfico no es más que la coartada para profundizar el control social sobre la juventud de América del Sur y una forma estatal de colaborar con los delincuentes de guante blanco, los grandes empresarios que multiplican cada día más sus ganancias desde el centro de las grandes ciudades. Fuente: “Ciudad blanca, crónica negra”, del autor de esta nota – “Vigilancia policial y militar en la Rocinha esta semana”, del periodista Eric Nepomuceno, diario “Página/12”, domingo 1 de octubre de 2017. Edición: 3453

Niños fumigados
Publicado: Martes, 03 Octubre 2017 12:59
Niños fumigados

Por Silvana Melo (APe).- Fumigar es delito. Hoy los tribunales de Entre Ríos condenaron a quien ordenó y a quien ejecutó la orden de regar con pesticidas el sembrado de arroz y maíz pegadito a la Escuela 44 de Santa Anita. Donde Mariela Leiva y sus alumnos concretaban cada día la utopía de amanecer. La Justicia, con ojos tapados a medias, miró de reojo a los niños del extractivismo. Los que se mueren por comer una mandarina, por chapotear en un dique de desagote, por jugar bajo una lluvia tóxica; los que se enferman, los que nacen con piel de cristal, los que crecen con el veneno en la sangre.  La Justicia, lenta y adormilada, había señalado en 2012 que no fue casualidad la lluvia envenenada sobre el barrio Ituzaingó Anexo, en Córdoba. La Corte lo ratificó hace pocos días. Hoy la Justicia condenó pero por lesiones leves culposas y contaminación ambiental culposa. No hubo dolo, según la mirada institucional. Es decir, no hubo intención de envenenar el aire y el agua, de provocar vómitos y mareos en los chicos y consecuencias permanentes en la docente. La Justicia condenó, como en 2012, al productor, al empresario fumigador y al piloto. Que es más o menos como encarcelar al cartero que trae malas noticias. La génesis sistémica nunca va al banquillo. Van sus peones, intercambiables. Fusibles de mercado. Pero también es una muy buena noticia porque sienta precedente judicial: pequeños pronunciamientos que broten como la hierba en los pueblos de marginación sistémica podrán algún día hacer mella en los tobillos del sistema. También es un fallo histórico: por primera vez un tribunal condena por fumigar en las narices de una escuela rural. Son 18 meses para los tres imputados, es decir, una condena excarcelable. Nadie pagará en una celda. Al piloto se lo inhabilitó por un año. Es decir, no puede apretar el botón que hace lluvia ácida durante doce meses. Después, es libre de seguir haciéndolo. El Tribunal concedió lo mismo que pidió la fiscalía –también es un dato- y condenó a un año y seis meses al presidente de la empresa fumigadora de Villaguay Aero Litoral SA, Erminio Bernardo Rodríguez, al dueño del campo, José Mario Honecker, y al piloto del avión que aquel día de diciembre de 2014 los chicos de Mariela Leiva vieron llegar extasiados: César Martín Visconti. Mientras tanto, los niños del modelo extractivo argentino seguirán pidiéndole cuentas a una justicia que, acaso, comienza a despertarse. Los niños del modelo extractivo argentino no tienen cara y sus historias se pierden en las fichas clínicas de los hospitales. Son los niños rehenes de un modelo económico y cultural que necesita arrancar de la tierra los recursos vitales, quitarle el alimento de su panza y la vida de sus insumos esenciales. La Justicia suele ser, en estos casos, una diva mirando hacia su marquesina, sin venda ni balanza, pendiente de su ombligo de clase. Sin embargo hay pequeños cimientos, casi imperceptibles. Que van armando los pies de lo que está por construir. Los niños, los docentes de Agmer, las escuelas fumigadas, las Marielas Leiva, los movimientos, las luchas, señalan el camino. Edición: 3452    

De lecciones, venenos y ausencias
Publicado: Viernes, 13 Octubre 2017 13:40
De lecciones, venenos y ausencias

Por Mercedes “Meche” Méndez (*) Fotos: Pablo Piovano  “A todos los que hemos dicho las cosas como son, nos han catalogado como locos. Si eso es por mostrar la realidad, no hay que hacerse problema. Que me digan loco: para mí es un título nobiliario”. (Rodolfo Páramo, médico-neonatólogo. Malabrigo-Santa Fe) (APe).- El fallo del tribunal de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, que sentenció que fumigar escuelas es delito y condenó a empresario fumigador, piloto y productor sojero a 18 meses de prisión, ha sido histórico y una enorme alegría. Pero los efectos del modelo transgénico puesto en marcha en 1996 tiene responsables políticos que en algún momento deberán responder judicialmente por semejante daño. Pero además, las autoridades sanitarias, los trabajadores de la salud y los médicos tenemos la responsabilidad ineludible de no mirar para otro lado ante semejante daño a la salud, de tenderle la mano a los damnificados, de defenderlos, de cobijarlos, de escucharlos, de asistirlos, de prevenirlos, de cuidarlos y sobre todo acompañarlos tamaña agresión. El logro de la condena por la fumigación en la Escuela 44 de Santa Anita parece sólo obra del Poder Judicial, pero está cimentado, abonado y empujado desde abajo por la dignidad, la terquedad, la perseverancia de la docente Mariela Leiva, ex Directora de la Escuela que fuera fumigada y responsable de la denuncia por la que se llegó a juicio. Que no es la excepción: un racimo de docentes en distintos puntos del país vienen denunciando desde hace años que las escuelas rurales, con ellas y sus niños dentro, están siendo fumigados y que tanto docentes como alumnos presentan efectos nocivos agudos o crónicos en su salud. Transgénicos SA En el año ´96 se instala en el país, de la mano de Felipe Sola y Cía. el modelo de agricultura transgénico que aún padecemos, en base a semillas genéticamente modificadas y una cantidad inconmensurable de venenos. Las poblaciones afectadas de manera directa con sus inapelables evidencias a cuestas, vienen denunciando los efectos graves que tanto sus propios cuerpos, como el medioambiente vienen sufriendo: alergias dermatológicas y respiratorias, convulsiones, malformaciones varias, problemas de fertilidad, endocrinos, abortos espontáneos, enfermedades autoinmunes, aumento de cáncer; desmonte, contaminación de las aguas, tierra, aire, mortandad de peces y aves, inundaciones, entre otros. Los damnificados sólo han sido escuchados y acompañados desde un principio por un puñado de médicos, sobre todo de sus respectivas ciudades y por algunos hombres de ciencia. A más de veinte años ya de aquel hecho aberrante del ´96, ha corrido más que agua –contaminada claro- bajo el puente que indica a las claras que este sistema impuesto por el estado de ayer y de hoy de agricultura tóxica envenena, enferma y mata y que ya NO hace falta comprobar nada más para exigir que llegue a su fin y, que en todo caso ellos, sus defensores/auspiciantes deberían comprobar lo contrario para continuar utilizándolo. Pero, como los logros para los de a pie nunca vienen solos, sino que son el resultado de la lucha, la denuncia, la organización, el reclamo, sigo entendiendo que en todo este lío hay una pata imprescindible que nos sigue faltando para continuar la lucha en defensa de la salud y la vida. Creo que en cualquier otro país, no del tercer Mundo como el nuestro claro, los efectos mencionados más arriba sin duda alguna pasarían a conformar un grave problema de Salud Pública. El Silencio NO es Salud Me pregunto: ¿cómo puede ser que en el razonamiento de los médicos -y digo médicos porque son los profesionales que asisten a pacientes y formulan los diagnósticos-, sigan sin existir al momento de pensar en causa de enfermedad, los millones y millones y millones de litros de tóxicos que se vienen esparciendo en agua, aire, tierra y seres vivientes (entiéndase incluidas personas), de manera sistemática, periódica? Sin embargo, cuando las víctimas hablan, es común escuchar que los médicos les han comentado –sotto voce- que el origen de sus padecimientos debían buscarlos en “los venenos” que esparce el modelo, tal es el caso de Carla y su mielodisplasia adquirida en Ayacucho o de Margarita (de Lavalle-Corrientes) y las malformaciones varias de su bebe Azul, hermana de Celeste quien ya había estado al borde de la muerte, por vivir y jugar allá al ladito nomás de las tomateras. Pero, con la importancia que significa semejante diagnóstico de situación, ninguno se atreve luego a repetirlo más allá de las cuatro paredes donde fueron pronunciados, en voz baja y como al pasar. ¿Cómo puede ser que cuando hablan de “tóxicos” se hayan quedado casi en la prehistoria, para los tiempos que corren, y sólo consideren tabaco, alcohol, cocaína, algunos metales pesados… pero a casi nadie se le ocurre pensar en agrotóxicos? ¿En qué país están viviendo? ¿Con la bibliografía dictada por qué ciencia se actualizan? ¿Cómo puede ser que no tengan en cuenta que sus pacientes están siendo intoxicados perversamente de manera aguda en algunos casos, pero generalmente de manera crónica, más o menos directa, según su lugar de procedencia? ¿Cómo puede ser que aún no se tenga en cuenta, a la hora de pensar causas, riesgos y diagnósticos a esta altura ya del modelo agro-drogadependiente imperante, el lugar de residencia de los pacientes, a sabiendas de que esta agresión es mayor en determinadas zonas del país?.Me pregunto si realmente, teniendo en cuenta semejante agresión tóxica, alguien puede asegurar con una mano en el corazón, que dicha agresión es realmente INOCUA. ¿Cómo pueden aún las distintas Sociedades Científicas – Pediatría, Cáncer, Toxicología, Endocrinología, Neurología- seguir haciendo como que NO pasara nada? Y lo que es aún peor, en algunos casos rompen el silencio para sostener lo contrario… ¿Qué responsabilidad les cabe ante semejante mentira? ¿Cómo puede ser que las líneas de investigación sean casi masivamente sólo centradas en la enfermedad, corriendo detrás de una MBE (Medicina Basada en Evidencia) dictada a nivel mundial? ¿Evidencia para quién o quiénes, validada por quién/quiénes me pregunto? ¿Cómo puede ser que siendo un tema que mella la salud Pública, no abunden las líneas que investiguen el corazón del modelo y el daño que está produciendo a la salud y el medio ambiente? ¿Cómo puede ser que a nadie le sorprenda e indigne que no existan laboratorios públicos, gratuitos, accesibles que midan los distintos tóxicos que cargamos en nuestros cuerpos, más allá de los tóxicos que marcan los libros de la prehistoria? ¿Será que saber los valores de los tóxicos “tradicionales”, no molesta ni compromete a nadie? ¿Pero qué pasaría si a un paciente, a otro paciente y a otro y a otro y a otro se le hallara glifosato, 2,4D, atrazina en sus cuerpos? ¿Se podría seguir cómodamente cruzados de brazos sin actuar? Es claro por qué no hay laboratorios: al poder, el mismo que nos intoxica con sus políticas económicas, no le interesa, pero… a los médicos, comprometidos con la salud ¿no debería preocuparles esa falta de instrumento para determinar la posible causa de una patología y su tratamiento, considerando que ya van más de veinte años de decidida agresión tóxica para esta parte del mundo? ¿Cómo puede ser que las maestras nos den clase magistral de cómo se defiende la salud? Sin duda esos venenos no son inocuos y allí donde caen hacen estragos ¿cómo creer que no lo hacen en los cuerpos? ¿Por qué creer que no están interactuando con los otros fármacos que habitualmente se administran? ¿Cómo puede ser que siendo bañados de manera sistemática, por un agente tóxico carcinogénico como el glifosato, se siga resistiendo aún a considerarlo probablemente como causal de enfermedad? ¿Cómo puede ser que no se realice epidemiología alguna al respecto, negando de manera rotunda lo que está ocurriendo hace más de dos décadas? ¿Con qué descaro se sigue sosteniendo que la “causa ambiental” no genera nuevos casos de cáncer? ¿A quién se está haciendo el juego, negando semejante secreto a voces? ¿Será correcto que un paciente oncológico sea enviado de regreso, por descanso o fin de tratamiento a un lugar donde lo fumigan, donde hay depósitos de venenos dentro de su barrio, al lado de su casa, o donde los silos tornan el aire irrespirable, hasta para una persona sana? Si regresara a un hogar donde fuman diez personas alrededor de manera permanente, ¿se le haría alguna sugerencia de manera preventiva?¿Y si además consideramos que en el caso ambiental la exposición no es voluntaria, sino totalmente arbitraria? ¿Arriesgaríamos el tratamiento dejando expuesto al paciente a semejante factor de riesgo? ¿Pueden estas sustancias tóxicas, esparcidas como en un experimento a cielo abierto, estar modificando la presentación de algunas patologías, no respondiendo así a los tratamientos formalmente establecidos? Y las preguntas pueden continuar y continuar. En el Garrahan Trabajo como enfermera en el Hospital de Pediatría Garrahan e intento desde mi humilde lugar, concientizar sobre esta situación de gravedad para que semejante agresión tóxica se comience a tener en cuenta al momento de elaborar diagnósticos, tratamientos y evaluación del cuidado de la salud de los niños y sus familias. Desde el año 2011 llevo organizados con la Junta Interna de ATE -por negativa de la Dirección del Hospital a mi propuesta de ser la Institución la convocante- varios ateneos con prestigiosos profesionales del interior del país sobre la problemática y también con víctimas del modelo, como las docentes fumigadas, aunque lamentablemente con escasa repuesta de los profesionales, en asistencia y en la práctica profesional. En el Hospital se ha asistido a casos agudos de intoxicación por pesticidas, como dos de los niños de la ciudad de Lavalle-Corrientes; como niños que provienen de ciudades donde a diario conviven con los venenos del modelo, aunque se los asiste por síntomas o patología desarrollada, sin la mínima intención de asociación alguna con semejante determinante ambiental y amparados además en “no tenemos dónde realizar los análisis”. Por lo que las palabras inespecífico, indeterminado y/o idiopático pueden cerrar casos, causas y dudas. El Dr. Damián Marino (UNLP), que ha sido uno de los expositores sobre esta problemática, ha presentado al hospital Garrahan –dirigida a la doctora Josefa Rodriguez- una nota firmada por el decano de la Facultad de Ciencias Exactas el 21 de julio de 2015 ofreciendo la posibilidad de trabajar en conjunto, procesando las muestras que puedan acordarse y poniendo a disposición recurso humano para asistir en la organización -sin costo alguno- de un laboratorio para medir residuos de plaguicidas en sangre humana… Después de más de dos años sin respuesta, se hizo una nueva presentación ante el presidente del Consejo de Administración, doctor Carlos Kambourian, el 23 de agosto de 2017. Aún sin respuesta. No tengo dudas de que la decisión de tratar esta problemática como institución, es política y, lamentablemente no creo que las autoridades lo hagan; pero ¿qué pasa con los compañeros médicos? A ellos es la apuesta, a ellos -no sólo los del Garrahan- son sobre todo dirigidos los ateneos, a su pensamiento crítico y a los niños y sus familias, claro. Me sigo preguntando: ¿qué recomendación se debería dar a los padres y hermanos de un paciente que ya enfermo, si es el ambiente tóxico lo que probablemente puede haberlo enfermado? ¿No se debería aconsejar de manera preventiva? ¿Cómo se explica que se produzcan varios casos de cáncer infantil –algunos habituales en adultos- por mencionar una de las patologías, en una pequeña ciudad, con enfermos que son alumnos hasta de la misma escuela y no se avance más allá del tratamiento de la enfermedad, sin emitir a las autoridades que correspondan un enérgico pronunciamiento sobre la situación, sobre la que al menos se debería sugerir investigar para descartar si hay algún factor de riesgo ambiental que podría estar enfermando gravemente a la población? ¿Cómo pueden desconocerse los distintos relevamientos sanitarios realizados por Universidades como UNR (Rosario), UNLP (La Plata), UNC (Córdoba) en distintos pueblos del interior que marcaron un fuerte alerta sobre cómo ha cambiado en estas últimas décadas la forma de enfermar y morir de las poblaciones más afectadas por el modelo productivo?. De silencios y soledades Las poblaciones están solas, las víctimas con su salud quebrantada y aún peor, los familiares de los que han perdido su vida, como Nicolás, José, Rocío, Joan, más solos todavía, soltados de una mano que quienes debían defenderlos jamás les tendió y se encuentran ante un enemigo envalentonado que sigue sosteniendo –donde sea- que los venenos son casi tan inofensivos como “el agua con sal” o menos nocivos que el agua caliente del mate mañanero. Creo que producida la enfermedad es claro que debe tratarse, pero ante la profundización –aún más- de un modelo que envenena, enferma y mata no tengo la menor duda de que debería existir una acción clara y prioritaria para terminar con este experimento tóxico de una vez por todas y que el derecho a la salud y a un ambiente sano, debe prevalecer por sobre la codicia y el dinero. ¿Alguien cree de manera sensata que esto se controla ocupándonos sólo de la enfermedad y con la utilización de más y nuevas drogas, en muchos casos elaboradas por los mismos laboratorios que fabrican los venenos que están esparciendo? ¿A costa de qué? ¿A costa de quiénes? Creo que los agentes de salud NO somos responsables de la instalación de esta guerra química (y digo guerra porque varios de los compuestos utilizados fueron creados y usados antaño como potentes armas de guerra) y que hay responsables políticos que en algún momento, sin duda, deberán responder judicialmente por el delito de causar semejante daño; pero sí creo fehacientemente que como trabajadores de la salud -y sobre todo, insisto, los médicos- tenemos la responsabilidad ineludible de NO mirar para otro lado ante semejante daño a la salud, de tenderle la mano a los damnificados, de defenderlos, de cobijarlos, de escucharlos, de asistirlos, de prevenirlos, de cuidarlos y sobre todo acompañarlos ante tamaña agresión. (*) Enfermera profesional. Cuidados Paliativos. Hospital Garrahan. Edición: 3460

Privilegios humanos (final)
Publicado: Viernes, 13 Octubre 2017 12:40
Privilegios humanos (final)

Por Alfredo Grande (APe).- Una declaración que se pretende universal es funcional a la cultura represora. Primero porque declara. Y al declarar, otorga existencia. Una forma de dar la vida. “Os declaro marido y mujer”. Lo que resulta curioso, ya que no lo declara hombre y esposa. La declaración del matrimonio sacramental otorga estatuto de marido para el hombre y de mujer para la mujer. O sea: empieza a ser mujer cuando está casada y así es declarada. ¿Tiene algo para declarar? al regresar de un viaje a Chile para no perder la adicción al hiperconsumo y superar la abstinencia que generan los precios descuidados. La declaración establece un estado de cosas. Declara una pertenencia, una existencia, una tenencia. El saberse tenedor y poseedor de determinadas virtudes, habilidades, deseos y derechos, nos bautiza con el más letal de los mandatos: obediencia ciega, muda y sorda a quien garantiza esas tenencias y pertenencias.

Resurrecciones
Publicado: Martes, 10 Octubre 2017 13:47
Resurrecciones

Por Bernardo Penoucos (APe).- Javier tiene 35 años, se vino con su madre y sus muchos hermanos cuando gurí, cruzando el charco que separa el Uruguay de nuestra Patria que, según Artigas, es toda la misma. Se vinieron escapando de los golpes de su padre y de los golpes de la pobreza que en el otro país arrastraban, se vinieron para encontrar otro suelo de este lado del río pero ni de este lado les llovió, aunque sea una vez , la buena suerte. Vivieron y sobrevivieron en pensiones de Constitución, en casas prestadas y en hoteles despedazados, hasta que un día llegaron a La Boca. Javier me cuenta de La Boca, de Caminito, de los turistas distraídos y de los pibes del Barrio Chino, me cuenta de la murga "Los amantes de La Boca " y del jugador número 12, de las marcas y cicatrices en sus brazos y de algunas balas porfiadas que se aquerenciaron en su cuerpo y que reposan allí alojadas, como una suerte de amuleto y recuerdo de otros tiempos no tan alejados. Y lo escucho perplejo, como casi siempre que le da por recordar. En el barrio que Javier me cuenta y me presenta, la territorialización se conquista a los ponchazos y a cara de perro. No han llegado a esos territorios arrabaleros oficinas de catastro capaces de subdividir y urbanizar la historia. No. La historia es otra en los bordes del Riachuelo, la historia se construye como se puede y como se debe, desde lo cotidiano y desde las distintas subjetividades en pugna. A veces lo cotidiano es belleza; otras veces lodo, sangre y terror. Javier ha conocido las dos cotidianidades. En el territorio embarrado que abraza celoso al Riachuelo se aprende a amar, a ponerse la mejor ropa para abrazar a la fulana, un buen equipo deportivo original, una mojada de pelo y la ancha sonrisa, también se aprende a ponerse la mejor camisa para festejarle el cumpleaños a la Mama y no hacerle faltar nunca nada, y también se aprende, entre otras labores, a esquivar los plomos y a vivir en zigzag, esquivando autos y hostigamientos de la policía, se aprende a masticar ese gustito adrenalínico y tristón de la sangre en los labios y de la soledad en el alma, se aprende -en esta tierra de amnesias varias- a no olvidar al compañero ido, a no llorar por pequeñeces y a respetar la calle y los códigos. Así lo cuenta Javier cuando empieza a contar sentado y fumando despacio en un salón de la Unidad 2 de Sierra Chica. Negro como la noche es el rostro de Javier, de cuerpo bruto y fibroso, tensa la mirada como antes de que escampe, lejanos a veces los ojos que miran como barriendo el cielo y estruendosa su risa sincera. Entre muchas de las cosas que sabe, aprendió a caminar entre pasillos enrejados, a desnudar a un extraño con la mirada y a abrazar sincero al compañero amigo, apoyando como un bebe gigante su cabeza rapada y cicatrizada en los hombros del otro que, si es compañero, también es él mismo. Este año a Javier lo mataron. Así se lo comunicaron a su Mama desde el Servicio Penitenciario Bonaerense: - Señora, ¿usted es la Madre de Javier? Bueno, se ahorcó en el penal, cuando pueda venga así se lleva el cuerpo. Llegaron flores y flores a la casa del Javier, coronas con dedicatorias, lágrimas a baldazos y humildades enfiladas naciendo desde la profunda tierra xeneize. Eso me dijo el Javier hoy, que de muerto sigue vivo, que este año hasta tuvo la experiencia de morirse, y que su Mama nada le creía cuando él la llamaba y le hablaba y la convencía de que estaba más vivo que nunca, preso como hace tanto y desde niño pero vivo, que la llamaron para joderlo a él, que vivía de verdad, que nada de muerte ni de sogas ni de corbatas atadas al ventiluz de la reja. -¡¡Que estoy vivo te digo Mama!!: ¿No te das cuenta que soy yo? Y me dice que tiene mucho más para contarme y que tiene muchas ganas de contar y yo le doy un abrazo, porque festejamos la vida y la resurrección, y porque a veces la muerte no las tiene tan fácil, más allá de que lo intente, marque un número y se presente con voz de ultratumba y cara de enojada, de pálida y de astuta, porque a pesar de tanto derrotero de lágrimas y ausencias hay cuerpos que tienen esa costumbre de seguir latiendo aun en el subsuelo más gélido y distante. Pinturas y boceto: Ricardo Carpani Edición: 3457  

 La luna pequeña
Publicado: Lunes, 09 Octubre 2017 13:19
La luna pequeña

Por Carlos Del Frade (APe).- “…Salimos los 17 con una luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando mucho rastro por el cañón donde estábamos, que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de papa regados por acequias del mismo arroyo. A las 2 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando. El Chino se convierte en una verdadera carga cuando hay que caminar de noche. El Ejército dio una rara información sobre la presencia de 250 hombres en Serrano para impedir el paso de los cercados en número de 37 dando la zona de nuestro refugio entre el río Acero y el Oro. La noticia parece diversionista”, escribió Ernesto “el Che” Guevara, por última vez, el 7 de octubre de 1967. Medio siglo después del asesinato del Che, efectivamente, como dice la canción, es un muerto que no para de nacer. Su figura, a pesar de los pesares, sigue apareciendo en la vida de millones y millones que, habitantes de segunda o cuarta clase en esta cápsula espacial llamada planeta Tierra, encuentran en la vida del revolucionario una esperanza concreta de convertir la existencia en una celebración de derechos concretos y no una pesadilla cotidiana. Ese último texto habla de la luna muy pequeña. El cielo lejano de la luna muy pequeña. El cielo que debía tomarse por asalto, según la poética y clara mención de Marx, estaba lejos en la última noche del comandante. Por eso la luna era muy pequeña antes de la caída en combate. Alguna vez, un hachero de solamente veinticinco años y que parecía de cincuenta, dijo de la luna chiquita que se veía en los montes del sur santafesino donde vivían sin luz eléctrica ni agua ni botiquín. Pero el hachero soñaba con jugar de nueve en La Bombonera. Con que sus hijos no repitieran semejante sufrimiento cotidiano. En otra oportunidad, un pibe cosechero de algodón que escribía poesía a la luz de las velas porque durante décadas de democracia tampoco le había llegado la luz eléctrica a su casita en el norte, también decía de las estrellas indiferentes y la luna chiquita. Mi mamá, antes de morir en una cama del PAMI I en Rosario, la cuna del Che, me decía que buscaba la luna antes de dormir y le pedía al cielo que la suerte sea mejor para los suyos. ¿Cómo habrá visto la luna aquel revolucionario de Galilea en medio la clandestinidad, antes de ser traicionado y entregado a la tortura romana y que insistía en echar a los mercaderes del templo y declararse hijo del hombre, hijo de la historia y no descendiente de ningún dios? En Ayohuma, otro comandante guerrillero revolucionario, Manuel Belgrano, el 14 de noviembre de 1813, toma la bandera y se queda último en el campo de batalla para evitar, con su presencia, la masacre de sus soldados. Maldiciendo su soledad, padeciendo la traición de los que prometieron ayudarlo, Belgrano preguntaba, como lo hacía el Che en su cuaderno de Bolivia, “¿cómo lanzarme montaña arriba -dice- como me exigían, si tenía pocos efectivos y una tropa debilitada por el paludismo; material maltrecho y escasas cabezas de ganado? ¿Cómo ir hacia el Alto Perú si aún los ríos y los arroyos están crecidos e infranqueables?.. Cómo avanzar sin el dinero necesario para emprender una campaña sobre un país pobre en que es preciso pagarlo todo. Por milagro continuado de la Providencia subsiste la tropa impaga y contenta con buenas cuentas ridículas….”. Bajo la luna pequeña de esos arrabales bolivianos, Belgrano ordena quemar la Casa de la Moneda de Potosí. Igual que el Che. La luna pequeña del cielo lejano. Pero acá abajo, cerca de las raíces, como dicen otros poetas del sur del mundo, la bandera del Che sigue presente en esas simples y profundas enseñanzas a sus hijos: “Acuérdense que la revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada. Sobre todo, sean siempre, capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”. Bajo la luna pequeña del cielo lejano siguen apareciendo los que se rebelan contra la injusticia, la desigualdad y la violencia del dinero. Fuentes: Diario del Che en Bolivia; “Las banderas de Belgrano”, del autor de esta nota; “El sur también existe”, de Mario Benedetti. Edición: 3456  

Privilegios humanos II
Publicado: Viernes, 06 Octubre 2017 13:11
Privilegios humanos II

Por Alfredo Grande (APe).- Cuando describo el “alucinatorio politico” hago referencia a mecanismos de negación primero y construcción después, de realidades abstractas. O sea: la alucinación desaloja la percepción y el delirio desaloja el pensamiento. A Vicente Zito Lema le escuché sostener el “derecho al delirio”. Concedo. Con la salvedad de que los delirios también están atravesados por la lucha de clases. Y no es lo mismo el delirio de un Espartaco que el delirio de un Hitler. Un esclavo para pensarse libre necesariamente tenía que escapar del posibilismo de una época. Un Tupac Amaru también. Pero sostener la certeza de una raza superior, y casualmente la propia, es un delirio letal. Fundante de todos los genocidios, incluso los vinculares. Eso que llaman violencia de género y que yo denomino “crueldad del género”. Habrá delirios alegres, parafraseando a Spinoza, y habrá delirios crueles. Entonces el tema no es el delirio como producción de pensamiento, sino el contenido de ese delirio. el sentido. su núcleo de verdad. A los pocos años de asumir como presidente Néstor Kirchner, la Liga Argentina por los Derechos del Hombre organizó una jornada. “Las largas sombras del genocidio”. El tema de la mesa en la que participé era sobre si el gobierno era defensor de los derechos humanos. Si mal no recuerdo, o sea, si recuerdo más o menos bien, yo dije: “que el gobierno de Néstor Kirchner sea defensor de los derechos humanos es un delirio. pero todo delirio tiene su núcleo de verdad. Y ese núcleo de verdad es Hebe de Bonafini”. O sea: todo delirio tiene su núcleo de verdad y desde allí tiene impacto en la realidad. El abrazo de Hebe y Milani tardíamente lo confirmaron. Pero ya era tarde. Demasiado tarde. Y no podemos volver a empezar. O sea: a producir delirios de grandeza, de libertad, de emancipación, de soberanía, de justicia social, de unión de los proletarios, de poder popular. Nuestro único triunfo será aceptar la derrota. Que al menos, y al más, abre el camino del pensamiento crítico y el análisis colectivo de la implicación. La cultura represora nos hará sentir culpables y cómplices. Estrategias de poder para paralizarnos, maniatarnos, anularnos. El “por algo será” ha llegado muy profundamente al inconciente político histórico social de cada sujeto. Y fue mucho antes de Durán Barba. Recordemos que la derecha siempre tiene razón, pero es una razón represora. Habrán hecho algo, pero queda omitido, desaparecido, que fue lo que realmente hicieron. Y lo que hicieron fue sostener el alegre delirio de la patria socialista. Y no pudimos volver a empezar. Parece que se terminó ese juego. Los delirios letales de genocidios y masacres legales, han copado la parada. El general majestuoso dijo: “las urnas están bien guardadas”. Ahora están más que usadas, con las despacito y las que van en serio. Lo que sigue guardado y sepultado es la profunda razón de nuestra vida. Que no debería ser el consumismo ni la banalización del bien. Hemos anestesiado los deseos revolucionarios. Los hemos domesticado. Incluso traicionado. Volver a empezar aunque algunos juegos hayan terminado. Empezarán otros. Diferentes espacios, diferentes dispositivos, diferentes referentes. Sin perder la convicción del trípode de la implicación: coherencia, consistencia y credibilidad. En organizaciones sociales y políticas, ese trípode se verifica día a día. Noche a noche. En los llamados partidos políticos, ese trípode se bastardea día a día. Noche a noche. Muchos avisos y pocas nueces. Los derechos convertidos en desechos. El amor convertido en rencor. La alegría en desesperación. La plenitud en carencia. La comida en veneno. La tierra en contaminación. Y un rabino que se disfraza, que autoriza fumigar cerca de poblaciones. Hubiera merecido un capítulo de mi libro “el crimen de la paz”. Porque si hay criminales de guerra, hay criminales de paz. Y en nombre de la paz, la divulgación de la mayor estafa de los estados a los pueblos de todo el mundo. La declaración de los derechos humanos. Apenas un relato de lo que nunca pudo haber sido y de lo que nunca será. Posteriormente a la publicación de la primer parte de este texto, Catalunya mostró al mundo que las declaraciones y los relatos se derrumban cuando los deseos derrumban todas las montañas. “El censo universal o la titánica tarea de sortear el bloqueo del aparato del Estado. Una de las piezas clave en la celebración del referéndum del pasado domingo fue la implantación del censo electrónico universal como herramienta para burlar el bloqueo del Estado y permitir que los ciudadanos pudieran votar pese a que su colegio hubiera sido asaltado y clausurado por la Policía española y la Guardia Civil. Un equipo de hackers trabajó a destajo para habilitar este sistema”. (Fuente: Naiz: enviado por la Dra. Susana Etchegoyen). Es mi propósito exponer el nivel fundante de esa Declaración que fue la mejor piel de cordero para el lobo estatal. Artículo 1 Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros. Después del nacimiento la libertad y dignidad será diferente. La fraternidad será un deber aunque no sea un deseo ser hermano de un enemigo. Artículo 2 1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Pero algunas personas tienen más derechos y libertades que otros. 2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía. Lo que se hará es exterminio. Artículo 3 Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona. De la compañía aseguradora tendrá que hacerse cargo. Artículo 4 Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas. La denominación será flexibilidad laboral. Artículo 5 Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes. Lo hará previo consentimiento informado. Artículo 6 Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica. De los demás aspectos de su personalidad ese derecho no es absoluto. Artículo 7 Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación. Sin embargo, no habrá una ley igual para todos. Artículo 8 Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley. Pero tendrá que tener efectivo. Y bastante. Artículo 9 Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado. Por lo tanto se armarán las causas correspondientes.   No se trata de letra chica. Es la letra grande, a pesar de mi apellido, la que me preocupa. Porque esa letra grande de las grandes declaraciones, es lo que ha permitido indultar a los verdugos, elección tras elección. Pensamos entonces como hacemos para volver a empezar… Edición: 3455

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Santiago Maldonado

Aparición con vida ya. 


Impunidad

Crece el número de familiares que todos los viernes marchan en Salta contra la impunidad. Después de 6 años, llegan a más de 200 casos.


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Detuvieron a una pareja, en Moreno (Buenos Aires), por matar a una nena de dos años, hija de la mujer.


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Bariloche se moviliza contra la instalación de una central nuclear en la Patagonia.


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A 9 años de la desaparición de Sofía Herrera, sin rastros de la pequeña, sus padres deben soportar presiones y acosos.


Causas armadas

Absolvieron a Claudio Castro, su hermano y un amigo en una causa armada. El tribunal ordenó investigar a la fiscalía y a la policía.


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