¿Cómo hacer cosas con palabras?
Publicado: Martes, 12 Diciembre 2017 13:45
¿Cómo hacer cosas con palabras?

Por Facundo Barrionuevo (APe).- Hay un “nicho” cada vez más popular que año a año se va extendiendo en las culturas juveniles contemporáneas que es imposible de ignorar. El freestyle del rap es una de las más apasionantes y creativas artes que despliegan nuestros pibes y pibas en cualquier lugar de sus pueblos y ciudades. No hay ya rincón de una escuela, de una plaza, de un instituto cerrado, de un centro barrial, el paseo de cualquier costanera o un skatepark que no haya sido testigo de una batalla de freestyle. Llama la atención a cualquier distraído la juntada en movimiento a mano levantada y gritos donde se enfrentan los pibes a pura palabra y rima. Una base pegadiza que puede salir de un gran equipo de audio, un parlante, un celular o directamente de la garganta poderosa de alguno que ofrezca un rato de beat box. El desconocedor que mira de afuera, puede creer que todo eso termina a las piñas por el nivel de provocación o difamaciones personales que se lanzan según la ocasión. Pero no, un choque de manos y puños, un pecho con pecho de respeto y reconocimiento al oponente y los aplausos que cierran el desafío. Y siguen otros... Es una hermandad, una familia, o como se dice en el ambiente: la crew. Los pibes viajan, se encuentran, practican, se desafían y compiten en certamenes de cabotaje o internacionales donde desde ya hace muchos años algunas grandes empresas (las de energizantes por ejemplo) ponen el ojo a la publicidad y los negocios. Es que incluso con lo que surge en los márgenes, el capitalismo busca la manera de hacer dinero. Sin embargo, los pibes no dejan su escencia y los temas del rap siguen siendo la crítica al sistema, el desprecio a las apariencias del poder, historias cotidianas de dolor, la denuncia de las injusticias vividas por los jovenes y los sectores empobrecidos. No voy a hacer lo que quieran que cante, jamás./ Tengo cosas que hablar más importantes que el rap / que suba al escenario a hacerme millonario?/ soy todo lo contrario, me tendrán que esperar./ El rap de este lado te hace llegar / cosas que en las noticias no te vas a enterar (Sony)A principio de septiembre, en la primer audiencia pública que iniciaba el proceso de elección del Defensor del Niño, cargo adeduado desde la sanción de la ley de protección integral de derechos niños, niñas y adolescentes (26.061), los exponentes máximos del género en Argentina presentaron el tema “No mires a otro lado”. “No es oro pero brilla / La sangre derramada de lo pibes de la villa / Con un estado que defiende al que gatilla / Y nadie se pone en los pies del que no tiene zapatilla”. Esta actividad con la música, al pibe o piba que rapea (porque también la cultura del freestyle viene laburando la cuestión de género), lo nutre con una capacidad para sobreponerse a situaciones adversas, vencer la vergüenza, resolver situaciones complejas, profundizar en el sentido del lenguaje, decir su pensamiento, expresar lo cotidiano, desarrollar poesía. Son los herederos de los payadores de nuestra pampa que también cantaban penas y amores. De algún modo, guardan la tradición del trovador y del juglar medieval que venía cargado de historias para contarlas con belleza y picardía. Ya no es raro escucharlos improvisar o cantar canciones en un acto de escuela, en una reunión familiar, una movilización o un bondi. Estos maestros de la lírica urbana esculpen la realidad con palabras y rimas consonantes jugando con los ritmos y los compases de 6x8 y 3x4. Los pulsos de las bases rítmicas ponen a todo el mundo a cabecear a coro, en un autismo colectivo que sólo se interrumpe por el grito que festeja alguna genialidad en una rima con buen sentido que cierra una estrofa. *** En los últimos dos años las competencias en plazas en Capital Federal y Gran Buenos Aires vieron un fenómeno de explosión. El Quinto Escalón, la gran competencia del Parque Rivadavia que se realiza domingo por medio, llegó a tener hasta 300 inscriptos y más de 3 mil espectadores. El 3 de diciembre de este año en la más famosa batalla internacional de habla hispana que se realizó en México, fue subcampeón el argentino Valentín Oliva, conocido en el under como WOS. Valentín se hizo camino con 19 años, en medio de una generación de raperos ya consagrados, y se plantea instalar nuevas lógicas en el discurso de ese medio. En varias entrevistas dadas para portales nacionales y alternativos hizo mención a la necesidad de correrse de la lógica de humillación del oponente y el machismo imperante en el freestyle para dar paso con más vigor todavía a la participación de las chicas y el desafío de crear métricas de nuevo tipo. La nota la dio cuando el 29 de agosto en la final nacional en el Luna Park, transmitida en vivo por la web, con la increíble cifra de 2 millones de visualizaciones, se despidió pidiendo por Santiago Maldonado y reclamando por los despidos de trabajadores bajo el gobierno de Macri: “A mi hermano lo echaron del trabajo este año; a otros parientes también les pasó. El rap nació de la protesta social y siento que es necesario que se hable, que no nos callemos cosas como lo de Santiago Maldonado, porque la única forma de que no pasen más es no olvidarnos ni callarnos. Y si yo, que soy un pibe joven y que tengo un gran alcance (sobre todo en ese momento), no hablo de estas cosas, no sé quién lo va a hacer”, declaró WOS para la Rollingstone. *** En el idioma hebreo, el “dabar” es la palabra o verbo que aparte de nombrar algo también ejecuta una realidad. Existe en la cultura semita un lugar sagrado dado a la palabra. La palabra es acción; 'la palabra se hizo carne', dice el Evangelio de San Juan. En 1962, John Austin, publica “Cómo hacer cosas con palabras”, un clásico de la moderna teoría de los actos de habla. En ella postula el carácter performativo de los enunciados, es decir, la capacidad de realización del acto discursivo, su poder transformador de la realidad. Desde la psicología, es conocido el lugar que da Lacan al discurso. La palabra también constituye y transforma al que la pronuncia. Los berretines de la cárcel y la villa también van al hip-hop como lunfardo de resistencia y diferenciación social de las subculturas juveniles que miran el mundo con sentido crítico y extrañados de las maneras de vinculación y existencia hegemónicas. Las rondas de freestyle tienen la potencia de conformar nuevos foros de participación, ágoras de nuevas ciudadanías que no están exentas de repetir las lógicas de la dominación. Son reflejos de los habitares juveniles que ensayan, en el medio de las contradicciones, nuevos modos de existencia. Edición: 3508

Arteria del perverso corazón del capitalismo (VII)
Publicado: Martes, 12 Diciembre 2017 12:58
Arteria del perverso corazón del capitalismo (VII)

Por Carlos del Frade (APe).- La tercera semana del juicio a Los Monos tuvo uno de sus ejes en las armas. Siempre hay que recordar las cinco arterias que alimentan el corazón del capitalismo: petróleo, armas, medicamentos, narcotráfico y trata de personas. De allí que quizás haya que pensar diferente. Pensar, por ejemplo, que el negocio de las armas necesita usuarios como Los Monos. El jueves 7 de diciembre de 2017, el experto perito Gustavo Colombo, describió las armas que, en su momento, les fueron requisadas a los integrantes de la banda. “Más de veinte piezas secuestradas desde fines de mayo de 2013, cuando se concretó el grueso de las detenciones y allanamientos en la causa, fueron reconocidas por el perito balístico Gustavo Daniel Colombo, quien acreditó que todas tenían aptitud para el disparo. Sobresalieron una ametralladora FMK3 que perteneció a la policía cordobesa y el cargador de un fusil FAL de gran poder ofensivo”, sintetizaron los medios de comunicación regionales. Colombo revisó siete informes realizados en el año 2013 sobre 22 armas, un cargador y un silenciador secuestrados en el marco de la causa. El domingo 16 de febrero de 2014, el entonces ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe, Raúl Lamberto, sostenía que Registro Nacional de Armas “tiene registradas dos millones de armas a nivel nacional, a la provincia de Santa Fe le corresponde un 10 por ciento (150 mil) y se estima que por cada arma legal hay una ilegal”, sostuvo el ministro de Seguridad de la provincia, Raúl Lamberto. Con lo cual habría 300 mil armas en manos de civiles en toda la provincia”, era el cálculo. La arteria del corazón del capitalismo, el negocio de las armas, funciona muy bien en la provincia de Santa Fe. Los resultados son contundentes: *900 heridos de bala ingresaron al Hospital de Emergencias “Clemente Alvarez” de la ciudad de Rosario durante 2013. *La mitad de las 264 personas asesinadas en 2013 ya habían sido baleadas antes. *El 80 por ciento de las personas que fueron víctimas de un homicidio murieron por lesiones con armas de fuego. *El 40 por ciento eran jóvenes entre 15 y 24 años, en su mayoría sin estudios secundarios. *”Durante la última década en Rosario hubo un incremento de 45 por ciento de la participación de armas de fuego en el total de homicidios”, sostuvo la propia intendenta de la ciudad, Mónica Fein. Entre septiembre de 2016 y fines de 2017, los principales responsables de las fuerzas federales enviadas a la provincia de Santa Fe, sostuvieron que les había impactado la cantidad de armas de guerra presentes en los hechos delictivos menores en la zona del Gran Rosario. A fines de 2012, Los Monos aparecían nombrados en un informe nacional que parecía, en realidad, un fragmento de una obra de ficción. “A principios de 2009, Máximo Ariel Cantero conoce a ciertos personajes paraguayos, proveedores de marihuana, que lo contactan con vendedores de armas en la Triple Frontera, los que comienzan aprovisionándolo de armamento tal como pistolas ametralladoras Capoeira, de origen brasileño, pistolas y revólveres Taurus y escopetas CBC calibre 12.70 a trombón, los que son traídas a nuestro medio a mediados de 2009. Cantero padre, en tanto, concurre por algunos meses a una favela de Río de Janeiro, donde toma contacto con personas ligadas al narcotráfico integrantes del grupo conocido como Comando Vermelho, incorporando a sus conocimientos delictivos los métodos que comienzan a emplearse ese año, cuando expanden sus negocios de comercialización de drogas a diferentes puntos de la ciudad y zona de influencia, asociándose con el conocido narcotraficante y barrabrava de Ñuls, Daniel Vázquez”, dice uno de esos documentos que llegaron a la justicia federal, tanto rosarino como porteña. La ametralladora de la policía cordobesa que fue exhibida en la tercera semana del juicio a Los Monos es, en realidad, la expresión de un fantástico negocio que tiene dos mercados, el legal y el ilegal. Y ambos gozan de muy buena salud, no solamente en la provincia de Santa Fe, sino también en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Mendoza. Lo que no apareció en el juicio ni tampoco se conoció en otros juzgados del país, es la geografía de los “nidos”, de los lugares que concentran la mayor cantidad de armas. La ametralladora de Los Monos, en síntesis, no es más que la expresión de la impunidad con que se manejan los principales cinco negocios del capitalismo, las arterias que nutren de vitalidad su perverso corazón. Fuentes: “Rosario/12”, domingo 16 de febrero de 2014; Secretaría de Salud Pública de la Municipalidad de Rosario, marzo de 2014); “Ciudad blanca, crónica negra”, Rosario, 2015, obra del autor de la nota; diarios “El Ciudadano”, “La Capital” y “Rosario/12”, del viernes 8 de diciembre de 2017; entrevistas realizadas por el autor de esta nota. Edición: 3507  

Los modos que están de moda
Publicado: Lunes, 11 Diciembre 2017 14:14
Los modos que están de moda

 Por Bernardo Penoucos (APe).- No levantan la voz, ni se exasperan. No le hablan a un sujeto colectivo y la categoría pueblo rara vez es incluida en alguno de sus discursos. No se enojan en cámara -sonríen relajados-; se muestran equilibrados, mantienen la compostura. No le hablan a las masas ni a la clase trabajadora, le hablan al ciudadano, al argentino, a vos, promulgando una homogeneización contraria a cualquier interés de clase, a cualquier lucha de intereses. La estrategia comunicacional es, casi, perfecta. El modelo político actual, su idiosincrasia, su ética y sus valores neoconservadores logran ingresar por la puerta de adelante a cualquier casa: a una villa, a una casa de clase media, a un country. No explicitan, como forma, la rabia ante la injusticia, sino más bien que militan por la esperanza y por el reconocido esfuerzo individual. No terminan de decir -cuando dicen- casi nada, porque no necesitan decir “lo que la gente ya sabe”, mientras parte de la gente dice que sí, que ya sabe, sin saber qué sabe y cómo lo supo. Tienen una herramienta cuasi lapidaria, una suerte de epidemia que se mueve como agente multiplicador y es la educación para la desconfianza, un continuo mensaje xenófobo masivo que nos dice que de nada sirve el amontonamiento y la movilización, porque eso “es el pasado y al pasado no volvemos más”. Sacan la historia del análisis de lo actual y de repente parece que todo lo han inventado ellos, inclusive ese estadio superior a la democracia que, algunos, se animan a nombrar meritocracia. Nos quieren pacientes, dice el Indio. Es así, nos quieren pacientes y muchas veces lo lograron y lo siguen logrando. El neoliberalismo no es sólo un plan económico excluyente, un proceso de desindustrialización impulsiva, una clase política dominante dócil y entregadora. No, el neoliberalismo es algo más grave, si es que existe algo peor. Es una fábrica de desconfianzas, un manual que nos enseña la autoculpa, una lima que va desgastando los lazos solidarios, una herramienta que sirve para colarse en la subjetividad y construirnos otros pensares y otros sentires: sujetos sujetados, diría José Pablo Feinmann. El neoliberalismo sabe hacer eso muy bien, porque ya lo ha hecho y ya le resultó. Porque lo hizo en dictaduras pero también lo sabe hacer en democracia lanzando su voz a los 4 vientos, explicando el desguace como si nada, marcando posicionamientos en universidades y en reformas que retrasan décadas. Enjuiciando sin jueces, judicializando lo político, haciéndose acreedores de una reserva moral insustituible. Allí en la sobremesa, en el club, en el asado, en el barrio y en la escuela, el neoliberalismo se sienta, opina, ríe, convence, eructa y se va. Edición: 3506

Matar artesanos
Publicado: Jueves, 07 Diciembre 2017 13:58
Matar artesanos

Por Francisco Bosch (*) (APe).- Hace más de dos mil años un artesano de la construcción, albañil-carpintero, era torturado durante horas y asesinado públicamente. Manso disciplinamiento de los rebeldes. Parece que ‘El Flaco’ no reconocía la divinidad del César ni la legitimación religiosa de los ladrones del templo. Parece que algunas mujeres lo lloraron pero que la gente de la capital dijo: lo mataron por revoltoso, andaba haciendo relajo en el templo, tenía un grupo de hombres y mujeres pobres que no respetan las leyes y las sanas costumbres. Parece que murió un viernes y que tres días después algunas mujeres se atrevieron a levantar el rostro y el puño en su nombre. El 1 de agosto del 2017 otro artesano fue asesinado. Santiago Maldonado muere en medio de un operativo de Gendarmería que entra ilegalmente al territorio mapuche del que tiene un ‘título de propiedad´ una multinacional italiana. Un artesano menos, una rabia más. Después de casi tres meses desaparecido es encontrado en el río. Su hermano custodia el cuerpo que finalmente es velado el 25 de noviembre. Terrible día donde otro artesano del sur de Argentina es asesinado. Otra vez velar el cuerpo. De otro carpintero joven, artesano también de la construcción (parece que soldaba muy bien): Rafael, el peñi Nahuel, de 22 años. Un pibe pobre de las barriadas marginadas de Bariloche. Nació pobre y murió pobre, entre estos dos momentos hay una cantidad enorme de búsquedas para salir de esa condena social que cargan los de abajo. No sirvieron los campamentos con los salesianos, ni los talleres de oficios, ni la coope ‘Al Margen’. No sirvió re-conocerse mapuche. No sirvió para un Estado etnocéntrico y etnocida. No sirvió para explicarles a los agentes de prefectura. No sirvió para parar una bala 9 mm. No sirvió para cambiar su destino y no morir joven y pobre. La muerte tiene palabra de ultimidad perversa cuando se la legitima y justifica. En esta tarea los medios de desinformación masiva y el gobierno de Macri-Bullrich-Garavano son el matrimonio perfecto. La vida de Jesús-Santiago-Rafael son ofrendas que exige el ídolo del dinero y la propiedad privada. Sólo los ídolos exigen sacrificios, los dioses cuidan la Ñuke Mapu, cuidan la vida. La muerte es una palabra con fuerza de ultimidad salvadora cuando nos encuentra luchando. Las semillas mueren para multiplicarse. Frente al cajón donde está el cuerpo herido de Rafael, un puñado de queridos escuchan las palabras del Obispo de Bariloche, compañero en la construcción del único canal de diálogo creado después de la ‘cacería racista’ que inició el jueves 23 en las cercanías del lago Mascardi. El gobierno exigía ‘no negociar con los violentos’ y la organización de los que caminan con los de abajo ha logrado presionar al juez para que la comunidad pueda permanecer en el territorio y desde allí comenzar un diálogo: los Cayetanos son un sujeto histórico de esperanza, los descartados que van pariendo techo, tierra y trabajo. Por ellos vienen… Con el artesano de Palestina tardaron ‘tres’ días en levantar su nombre y su ejemplo. En territorio mapuche están ajustando calendarios y geografías para ganarle al tiempo de los que mandan: ni por un segundo enterramos a Rafael sin levantar su nombre, su rostro, su historia y sus luchas. Ni un día para levantar las luchas por la vida contra las mentiras de los que gobiernan en tv. Que la muerte nos encuentre caminando entre Cayetanos, en esta Argentina sin pan ni trabajo. Maldita muerte absurda que llega dentro del plomo, por la espalda y en plena juventud. Maldita muerte que nos deja a todos una herida. Maldito cualquier argumento que tranquiliza a los que matan y que alienta a los que aplauden. Malditos sordos los que toman por verdades las voces de los que disparan con uniformes. Bendita la grieta que permite encontrarnos, aunque estemos irremediablemente agrietados. Cuando el orden sí altera el producto En tiempos donde una cacería se presenta como un enfrentamiento es fundamental recordar que las matemáticas no son buenas compañías para entender el fenómeno de la violencia. No basta hoy con condenar todos los tipos de violencia, ni con reivindicar todos los tipos de lucha. Es necesario reconocer primordialmente un orden en las violencias (lectura que le debemos a los jesuitas y a Monseñor Romero): la violencia estructural canalizada a través de las instituciones son las generadoras de otras violencias como reacción. Señalar sistemáticamente la violencia como patrimonio de los de abajo y ‘defensa propia’ la violencia del poder es uno de los relatos más cínicos que se ha impuesto en la Argentina hoy. (*) Educador y teólogo, Mar del Plata. Pintura: Adolfo Pérez Esquivel Edición: 3504  

Y siguen apareciendo
Publicado: Martes, 05 Diciembre 2017 14:32
Y siguen apareciendo

Por Silvana Melo (APe).- Y ellas y ellos siguen apareciendo. En el país fundante del desaparecido, ellos aparecen. Salen, como soles esporádicos, pero por el norte. Por donde se marcan los rumbos. Aparecen, como noticias, como diarios, como flores. Brotan como de semillas sembradas en la historia. Retoñan en los ceamse de los tiempos, entre los desperdicios y el veneno. Salen, asoman, germinan de los contenedores y de las esquinas. Aparecen. Ellos y ellas siguen apareciendo. Aunque les tabiquen el pasado para que no lo reconozcan. Se ven, se escuchan, se espejan, se miran y se sienten no ser lo que creían ser. Algunos cierran los ojos y rompen el espejo. Otros se buscan y entran, como Alicia. Aparecen y se aparecen. Cuando en los años de esta historia se sigue desapareciendo, ellos porfían y aparecen. Se obstinan y aparecen. Cuarenta años después siguen apareciendo. Siempre niños pero veteranos de esta vida. Nacidos en la cama metálica de la tortura. En el infierno desmedido de los hombres (ni el demonio se atrevería a tanto). En la cuna negra de los pozos. Como de la nada, aparecen. Desde el fondo mismo de la memoria. Que jamás se apaga, aunque la hostiguen con el agua de los mares. 126. Y siguen apareciendo. Se escriba como se escriba la historia oficial. Escriba quien la escriba. Ellos. Ellas. Como florcitas silvestres de esta primavera que viene y viene pertinaz. Seguirán apareciendo porque traen la verdad al hombro en este trajín. Por eso las esperamos. Por eso los esperamos. Para que sigan apareciendo. Edición: 3503

Los Monos y la novela latinoamericana (VI)
Publicado: Lunes, 11 Diciembre 2017 12:43
Los Monos y la novela latinoamericana (VI)

Por Carlos del Frade (APe).- El 8 de septiembre de 2012, Martín “el Fantasma” Paz, fue asesinado en pleno macrocentro rosarino, en Entre Ríos y bulevar 27 de Febrero, prólogo de la zona sur de la ex ciudad obrera. A partir de esa sangre derramada, comenzó una seguidilla de asesinatos que tuvo su punto máximo en el homicidio de Claudio “el Pájaro” Cantero, el 26 de mayo de 2013. Durante ese año, la Cuna de la Bandera fue conmovida por 264 asesinatos, cuadruplicando la tasa nacional de homicidios. -De los 200 homicidios que hay por año en Rosario, la mitad los cometieron los Cantero…-dijo el martes 5 de diciembre de 2017, Luis Paz, el papá del “Fantasma”. Lo hizo en el marco del juicio a la banda de Los Monos, donde muchos testigos decidieron no presentarse. Los Paz y los Cantero se conocían desde hace años y compartían amores y negocios, dineros y violencia. Pero es demasiado simplista pensar que la violencia en la geografía rodeada por las aguas marrones del Paraná se sintetice en Los Monos. El diálogo en los tribunales parece ser el guión de una novela latinoamericana que, por ahora, no termina de presentar a todos y cada uno de sus actores centrales o los más poderosos. Amor, muerte y poder son las fuerzas que sintetizan lo humano, dicen los grandes escritores, desde Cervantes y Shakespeare hasta Gorodischer y Fontanarrosa. Esas fuerzas comenzaron a aparecer en el juicio que se lleva adelante en el nuevo edificio de la justicia penal rosarina. La hija de Paz, novia del Pájaro Cantero; el “Fantasma” Paz, en su momento, novio de alguna chica de la familia Cantero. Amor, muerte y poder casi en clave familiar. Escenografía del sur del mundo. Sin embargo, por ahora, hay ausencias poderosas. Lo que se escucha en el juicio van presentando la novela. Las frases van articulando dramas particulares en un contexto de impunidad y extraña distancia de lo político institucional. -Lo que hacía mi hijo, yo no sé si es lícito o ilícito. Él prestaba dinero… La muerte de mi hijo fue un complot…Cuando lo mataron les convenía a todos, porque todos le debían plata…También vendía autos. Medio Rosario le debía plata… Los Canteros no pueden comprar un caramelo por derecha – agregó Luis Paz, un hombre relacionado con barras bravas, el negocio del boxeo y conexiones con gente vinculada al narcotráfico, no solamente en Rosario, si no también en Santa Fe. El automóvil en el que circulaba su hijo al momento del asesinato, aquel 8 de septiembre de 2012, terminó formando parte del patrimonio del ahora preso por narcotraficante, “El Zurdo” Villarreal, de la ciudad de Santa Fe, amo y señor del barrio Alto Verde, propietario de un cable y un club, con buenas relaciones con la barra del club Colón de la capital del segundo estado de la Argentina. Pablo Cejas, policía asesinado durante 2017, informó que Paz vivía en un country de Santa Fe y que tenía, por lo menos, cuatro automóviles. Paz, por otro lado, siempre fue acusado por ser un amigo del juez que hizo toda la investigación de la banda de Los Monos, el doctor Juan Carlos Vienna. Para Paz, los Cantero están detrás del asesinato de su hijo. -Fue una traición…De los 200 homicidios que hay en Rosario por año, la mitad los cometió esta gente – remarcó. Un rato después, Ramón Machuca, más conocido como el Monchi Cantero, le respondió. -Quiero que se sepa la verdad…El (por Paz) dice que yo maté a su hijo, pero yo era amigo del hijo. Yo quiero que se llegue hasta el final de todo esto y que se sepa la verdad…Le diría al señor Paz que no se deje llevar por comentarios de calle como hicieron con esta investigación - sostuvo Monchi. En la jornada del martes 5 de diciembre de 2017, el cruce entre Luis Paz y Monchi Cantero parece formar parte de un drama familiar, barrial. Sin embargo, detrás de cada palabra, en el contexto de los barrios y el dinero que fue y vino durante años, también se mueven los hilos, por ahora invisible, de poderes que no están sentados ni entre los acusados del juicio ni tampoco entre los que lloran a los muertos por esas balas en el silencio de las viviendas humildes de los barrios de la ex ciudad industrial. Edición: 3505

Risas que subvierten
Publicado: Lunes, 04 Diciembre 2017 15:47
Risas que subvierten

Por Bernardo Penoucos (APe).- Están sonriendo. En la mayoría de las fotos están sonriendo. Puede ser una foto casual, puede ser una foto grupal. Pero sonríen. También están pensando; deduzco que en muchísimas de las fotos están pensando o leyendo o mirando con la mirada que habita el mundo. Recuerdo una foto de Darío Santillán con una remera rokera sonriendo en una manifestación. Recuerdo otra foto, también de él, leyendo en una cama y con un poster del Che en el respaldo. Veo las imágenes de Santiago Maldonado y su mirada es de disfrute, de ojos calmos que miran con mucha gente, mirada de tatuajes y alegrías y sonrisas. Lo veo ahora a Rafael Nahuel también sonriendo, lo veo con gente en un campamento, con pibes de su misma edad, hablando de cosas de pibes y hablando de cosas del mundo. Siempre hay gente en las fotos e imágenes de los que fueron arrancados, hay gente en ronda, hay gente hablando, hay gente en una asamblea, hay gente participando y decidiendo. Y sonriendo. Debe ser que Mario tenía razón y tiene razón cuando manifestó que la alegría es trinchera y que es cosa seria también andar sonriendo en una tierra marcada por la tristeza y el horror. Y que es jugar y jugarse sonreír junto a los otros en un mundo de serios trajeados y hablando difícil en todas las cámaras de televisión. Porque se sabe -y sabemos- que en esas sonrisas también se anuncia ese otro disfrute de un mundo distinto, ese otro vínculo con el otro, esa construcción tan vociferada desde tantas plataformas electorales pero, a fin de cuentas, sólo llevada adelante por estos que se nos van. Y nos los arrancan en un abrir y cerrar de ojos. Molesta la sonrisa del pobre, molesta su alegría, molestan sus palabras como molesta su color de piel y su ropa. Y molestan también sus bailes y sus atrevimientos de andar sonriendo en un mapa de dolores, planificadas injusticias y plomos al por mayor. Ahora, que desde los atriles mediáticos de la judicialización, se vuelve a nombrar al otro como subversivo; ahora que viejas categorías dictatoriales empujan por actualizarse, ahora que un niño mapuche, un pibe de la villa o una mamá referente de un barrio puede volver a ingresar en el concepto de subversivo; ahora que los miedos vuelven a filtrarse impunes en el cotidiano y que las fuerzas de seguridad usan pasamontañas y balas de plomo; ahora que las listas negras se desempolvan, ahora también es hora de cantar como Silvio y decirles y explicarles que sabemos de sobra cuánto de subversivo vive en una sonrisa. Que sabemos que la alegría de imaginar mundos distintos ha costado tanta sangre y tanto olvido, que lo sabemos y que vemos con los ojos del terror cómo se siguen matando sueños y raíces, cuerpos jóvenes y canciones, comunidades ancestrales y memorias. Pero que también sabemos que hay la sonrisa y que hay la alegría por sobre todo el dolor. Y que es cosa seria seguir sonriendo. Y que forma parte de un posicionamiento crítico invalorable la alegría colectiva. Y que sí, que hay mucho de subversivo en una sonrisa, porque la tierra sigue patas para arriba hace rato y si no la damos vuelta, si no la pensamos desde otra perspectiva, si no la reconstruimos desde otras categorías y prácticas posibles, si no hay posibilidad de subvertirla, se nos seguirán -nos seguiremos- cayendo en las fosas comunes que el sistema de la desidia nos tiene reservadas para todos nosotros. Edición: 3501

Civilización devastadora
Publicado: Miércoles, 29 Noviembre 2017 15:35
Civilización devastadora

Por Claudia Rafael (APe).- La muerte violenta de Rafael Nahuel se inscribe en un contexto medular que sigue consolidando aquello que José Martí supo llamar la civilización devastadora. Mientras las pericias desnudan que el plomo que ingresó en el cuerpo del joven de 22 años entró por el glúteo izquierdo y lo recorrió hasta quedar anclado en la axila derecha, retumban las palabras de la vicepresidenta de la Nación cuando afirmó que “el beneficio de la duda siempre lo tiene que tener la fuerza de seguridad”. Hay una construcción discursiva que confluye hacia el mismo horizonte. Patricia Bullrich advierte que “seguramente” los mapuche que huían de las balas 9 milímetros de la prefectura tuvieron tiempo de engañar a la justicia y a las fuerzas de seguridad y escondieron todas las pruebas. Porque –dijo la securitaria ministra- portaban “armas de grueso calibre”. Denominación que seguramente aludiera a las piedras de mayor o menor tamaño de una gomera, que eran su poderoso armamento. Ni Michetti ni Bullrich son voces aisladas instaladas en un escalón superior de la pirámide del poder. Sin embargo, ciertas miradas confundidas apuntan sus dardos contra personajes puntuales, piden una u otra renuncia, ubican responsabilidades en una adicción o en un hábito (¿acaso importa?) olvidando que el Estado no es otra cosa que la supremacía de una clase social por sobre otra. Y que opera con la condescendencia y el aval de una sociedad que compra con enorme facilidad categorías que fragmentan, que expulsan, que adjetivan, que matan. Como diría Serrat la gente va muy bien en cualquier acto público para llenar la cancha y hacer la ola. La gente va muy bien para ilustrar catálogos, para consumir mitos… para formar ejércitos y para dar ambiente. Acaso es en estos contextos que hay que regresar a aquellas viejas definiciones de Sarmiento cuando escribía que “las razas fuertes exterminan a los débiles, los pueblos civilizados suplantan en la posesión de la tierra a los salvajes, esto es providencial y útil, sublime y grande”. Y, entonces, es imprescindible recuperar la idea –que tantas veces se olvida- de que la vara de medición está puesta en los números. No sólo en las palabras que estructuran líneas de pensamiento. Y bucear en la historia para recordar que entre 1876 y 1903 el Estado argentino traspasó más de 42 millones de hectáreas a unas 1800 manos, flamantes dueñas de la tierra. Es la matemática la que muchas veces permite guiar el pensamiento. Y facilita comprender los porqué de ciertos movimientos represivos que esconden tras las balas negociados inmobiliarios. En las grandes urbes, se tratará de enajenar terrenos de los privatizados ferrocarriles o ganados por villas que fueron creciendo merced a una pobreza arrasadora para la construcción de islas inmobiliarias de lujo. En los territorios rurales, se tratará de seguir cediendo mapas a empresarios extranjeros o con dni nacional para continuar fogoneando un modelo económico cultural con eje en la minería, el petróleo o la agricultura. Rafael Nahuel era un pibe pobre, de un apellido mapuche que alude a la felinidad, joven y oscuro como tantos otros jóvenes morochos, perseguidos, sobrevivientes a la fuerza en territorios que asemejan a las cárceles de cielo abierto. Esas en las que se cae como fruta madura pero de las que no se sale tengan o no rejas. Las villas miseria de los conurbanos argentinos, las favelas brasileñas, los cantegriles uruguayos o las callampas chilenas. Rafael Nahuel vivía en la Bariloche que a los ojos de los poderosos, de los turistas internacionales, de las estudiantinas que preparan egresos, es la tierra de las nieves en donde se tiene pasaporte a la belleza y la diversión. Una Bariloche que esconde a los ojos del mundo las postales de la pobreza. En esos territorios altos en los que rige el apartheid y en los que se resiste a los fríos y a la miseria como se pueda. La bala fatal en el cuerpo joven de Rafael Nahuel hace volver los ojos una vez más sobre el pueblo mapuche. Olvidado como han sido siempre los pueblos del origen, desde los tiempos en que el único destino era la servidumbre, el despojo identitario o la muerte.La desaparición y la muerte consabida de Santiago Maldonado reinstaló ante los ojos sociales de las urbes y ante el poder político y económico el nombre del pueblo mapuche. Santiago podrá o no haber sido asesinado directamente pero sí indirectamente ya que su muerte ocurrió en un contexto fuertemente represivo y no durante un virginal paseo por tierras paradisíacas. Y se reforzó con la fuerza de una ametralladora MP5 que descargó sobre Rafael Nahuel, de espaldas, huyendo, semiagachado, en la zona de Villa Mascardi. Aunque para los discursos del poder y de los medios de caricatura periodística se trate de una muerte en enfrentamiento. Un eufemismo demasiado utilizado a lo largo de la historia argentina. Luciana Mignoli y María Silvia Biancardi recorren en “Prensa En Conflicto. De la Guerra contra el Paraguay a la Masacre de Puente Pueyrredón”, algunos de esos momentos históricos en que se lo usó. Cuando en 1878 “el teniente Rudecindo Roca (hermano de Julio Argentino) atacó a traición y fusiló a un grupo perteneciente al pueblo ranquel en la ciudad de Villa Mercedes, San Luis”, diarios como La Nación y El Pueblo Libre, de Córdoba refirieron que habían muerto en un “enfrentamiento”. O cuando en 1955, tras el bombardeo a Plaza de Mayo, Clarín y La Nación, “presentaron los hechos como el resultado de ´un enfrentamiento entre bandos´”. Y, sin ir tan lejos en la historia, cuando durante la masacre de la estación Avellaneda, los mismos diarios adjetivaron diciendo que se trató de “un enfrentamiento”, “una batalla campal”, “disputas internas entre las organizaciones de piqueteros”. La vida trunca de Rafael Nahuel y su muerte temprana se inscriben en un símbolo de potencia feroz. La búsqueda de recuperación de un trocito de territorio por parte de la comunidad Lafken Winkul Mapu para apelar a la fuerza de las montañas, el lago, las plantas, el olor de la tierra camino a erigir una machi, una autoridad sanadora mapuche, tras más de cien años de no contar con ninguna. Desde los tiempos mismos de la masacre autodenominada civilizatoria. La avanzada represora que mutila, que desangra, que borra vidas del planeta no es una invención macrista. Pero hay momentos de la historia en que asume formatos de mayor profundidad y perversidad. Que despliega su fuerza para sofocar cuanta semilla de rebeldía asome desde el fondo mismo de la tierra. Porque en definitiva, como escribió alguna vez Alberto Morlachetti, nadie puede saber en realidad cuánto duran los años de la muerte. Y hay un enemigo que no ha cesado de vencer. Edición: 3498  

La densidad rosarina (IV)
Publicado: Miércoles, 29 Noviembre 2017 13:24
La densidad rosarina (IV)

Por Carlos del Frade (APe).- El 28 de noviembre de 1972 era secuestrado Àngel “Tacuarita” Brandaza, militante del Peronismo de Base y se convertía en el primer desaparecido de los años setenta. Fue en Rosario y el grupo de tareas que lo chupó estaba comandado por Agustín Feced e integrantes de la policía provincial y del lumpenaje de aquellos tiempos, cuando la ciudad todavía era obrera, portuaria, ferroviaria e industrial. Policías, militares, civiles regenteados por sindicatos y delincuentes de diversas dimensiones, compartían la densidad de las calles y crecerían vendiendo su violencia organizada. Densidad rosarina y fuerzas de tareas donde todos sus integrantes estaban mezclados… Cuarenta y cinco años después, en el lugar con igual nombre pero con otra geografía, fruto del saqueo de los espacios laborales, sin trenes ni talleres, con un puerto que le da trabajo a casi la décima parte en comparación con aquellos días del secuestro de Tacuarita; el juicio a la banda de Los Monos vuelve a mostrar esas organizaciones en las que policías y civiles violentos hacen negocio, ahora, a través de la democratizada actividad del narcotráfico. Este martes 28 de noviembre de 2017, el ya retirado comisario mayor Raúl Sacone, con treinta años de experiencia policial y abogado desde hace siete años, testigo en la causa en que se juzga a la banda como asociación ilícita, expuso la precariedad científica de la fuerza de seguridad de la provincia al manifestar un profundo desconocimiento sobre lo que hacían sus subordinados en la llamada División de Judiciales, la que llevó adelante la mayor parte de la investigación de los negocios de la familia Cantero. Florecieron en el desarrollo de la audiencia las figuras de los “dateros”, “informantes” y hasta se habló de “la fuga de datos de personal policial” a cargo de otros policías. La Santafesina SA, aquella forjada en los tiempos del “comandante” Feced, empieza a ubicarse como parte del problema y no supuesto auxiliar de la justicia. Y una vez más son las palabras que se dicen las que revelan ciertas políticas. Sacone dijo que el asesinato de Martín “el Fantasma” Paz, en septiembre de 2012, fue “impactante” y por lo tanto le dieron prioridad. Ese adjetivo marca un principio de explicación: hay crímenes comunes y otros “impactantes”, es decir que pueden alterar el humor social. No hace mucho, el prestigioso criminólogo y actual asesor de seguridad del gobierno de Santa Fe en materia de seguridad, Marcelo Saín, explicaba que todas las administraciones necesitan una tasa de homicidios tranquila. Que no haya homicidios impactantes y que produzcan convulsiones, movilizaciones, reclamos, cuestionamientos. Esa tasa de homicidios tranquila se logra con la menor cantidad de asesinatos impactantes. La “División” o “Brigada de Judiciales” comenzó a actuar porque la percepción política que el crimen del “Fantasma” Paz podía alterar la tasa de homicidios tranquila. Durante más de dos horas, el ex comisario Sacone repitió varias veces que no sabía ni recordaba lo que hacían sus subordinados ni tampoco pudo describir cómo, quiénes y qué hacían los dateros o informantes. Las preguntas de los fiscales y los abogados de la Banda pusieron en evidencia esa densidad donde policías, violentos y narcos parecen convivir sin mayores problemas. Hasta parecía necesario investigar a los investigadores. El viejo juego de policía y ladrón dejaba de tener sentido en el cúmulo de palabras dichas y escuchadas. Los límites nunca fueron claros ni precisos. Los métodos policiales no fueron claros ni precisos. “No tienen pruebas”, fue la frase repetida entre los defensores de Los Monos. Y sobre esa idea cabalgarán durante los meses que durará el juicio. -Se llevaron una tabla de planchar – gritó en dos momentos, Lorena Verdún, ex pareja y mamá de tres chicos del “Pájaro” Cantero, asesinado el 26 de mayo de 2013. La tuvieron que desalojar de la sala donde se desarrolla el juicio. Antes de irse, Lorena le dijo al juez que el testigo “era una vergüenza” y que “debía estar preso”. -La realidad supera la ficción…hay que buscar debajo de la olla – sostuvo el ex comisario. El problema no es lo que se cocina en la olla, sino el fuego que la calienta. Extraña pero interesante definición de lo que se investiga en este juicio. ¿Qué es lo que calienta el guiso que se cocina en la gran olla rosarina?. Curiosa y atrapante imagen. Y una vez más, la manera de recolectar información de parte de la División de Judiciales fue otro punto oscuro. No fue aclarada ni mucho menos. La sempiterna mención a la “información de calle” tampoco tuvo descripción. “Los subordinados deben saber”, dijo el ex comisario. En otro punto del relato, aparecieron menciones a negocios en forma conjunta entre el “Monchi” Cantero, el policía “Chavo” Maciel y parte del Comando Radioeléctrico, al mismo tiempo que se repetía cómo se fugaban datos personales de la mismísima policía hacia los integrantes de la banda. Todo mezclado. Una ciénaga. Pura densidad rosarina de la ciudad que dejó de ser obrera, portuaria y ferroviaria, como en aquellos tiempos de la desaparición de Brandaza, pero que supo mantener, cuarenta y cinco años después, las distintas “fuerzas de tareas” siempre vigente. El negocio de la sangre, el negocio de la violencia y el flujo de dinero, ahora, en la nueva geografía, a través del narcotráfico. Sangre y dinero, la vieja lógica del viejo sistema capitalista.   Fuentes: Audiencia pública de la mañana del 28 de noviembre de 2017 en el nuevo edificio de la Justicia Penal rosarina. “Desaparecidos, desocupados” y “Ciudad blanca, crónica negra”, del autor de esta nota. Edición: 3497  

Las cinco ausencias (III)
Publicado: Lunes, 27 Noviembre 2017 13:08
Las cinco ausencias (III)

Por Carlos Del Frade (APe).- La primera semana del juicio a Los Monos dejó como resultado un conjunto de palabras y conceptos que van desde “rentabilizar la violencia” al “desprecio por la vida”, pasando por “pactos políticos”, “chivos expiatorios” y cercanías con Colombia.Pero hay cinco ausencias significativas que, para ser gráficos, pueden reducirse a tres palabras que empiezan con la letra D: dinero, dolor y discurso institucional. Y dos elementos más: la justicia federal rosarina y el miedo. Porque la historia, la evolución de la banda de Los Monos es también parte de la historia política, social y económica de Rosario, Santa Fe y Argentina. No hay discurso institucional que explique el origen y crecimiento de la organización. Algo aparece en la causa madre, la 913 del año 2012, pero está lejos de constituirse en un relato homogéneo que sea el asumido por autoridades políticas, legislativas, judiciales y empresariales. Tampoco aparecieron las voces del dolor, consecuencia de aquel “desprecio por la vida” del que hablaron los fiscales en la audiencia inaugural del pasado martes 21 de noviembre de 2017. ¿Estarán las voces de las familias destrozadas en los últimos diez o quince años?. Y el principal elemento que no surge con claridad es el dinero. El corazón del capitalismo, el porqué de la violencia y el narcotráfico.Quizás esta última década y media en Rosario, Santa Fe y la Argentina merezca una crónica de las formas de acumulación de dinero. Un relato que marque y señale a los principales beneficiados. Hace falta una construcción paralela a lo que surge de las audiencias del juicio a Los Monos porque, si no, se corre el riesgo de no explicar ninguno de los elementos nombrados en esa primera semana del proceso. El cuarto elemento, pesado, ajeno, olvidado, es el triste rol de la justicia federal rosarina. El narcotráfico, hasta ahora, sigue siendo un delito federal pero la principal organización dedicada al narcotráfico no fue nunca llamada a declarar ante los tribunales federales de la ex ciudad obrera. Con pocas menciones a los protagonistas del dolor, con escasas referencias a una explicación institucional, con casi ninguna alusión al circuito del dinero y el silencio absoluto de la justicia federal, la primera semana del juicio a Los Monos ratificó que se juzga a algo que va mucho más allá de los 25 acusados. Se está juzgando, por ahora en ausencia, a las formas que adquirió el capitalismo en los últimos quince años en Rosario, Santa Fe y la Argentina. Y queda flotando una pregunta atronadora que quizás alguna vez se responda, ¿de qué se ríen los principales integrantes de la banda que ya saben que los quieren condenar hasta con 41 años de cárcel?. ¿Se reirán por los palabras pronunciadas o tal vez por estas ausencias pesadas y significativas?. O quizás se rían del miedo que todavía infunden en distintos sectores de esas mismas instituciones que no pudieron construir un relato que explique la historia de la última década y media. El miedo es el quinto elemento presente, dentro y fuera del tribunal, palpable y concreto mientras se desarrollan las audiencias.En la primera semana del juicio a Los Monos, el factor del miedo está robusto aunque no se lo mencione. Las cinco ausencias durante estos primeros días de proceso judicial marcan la verdadera estatura de la banda. Una dimensión que no podrá explicarse en profundidad si solamente se la juzga por cinco de los asesinatos cometidos. Lo pesado de Los Monos, en definitiva, es lo pesado de la evolución de la ciudad de Rosario, de la provincia de Santa Fe y la República Argentina en estos tiempos del tercer milenio. Fuente: Entrevistas realizadas por el autor de esta nota a diversos actores institucionales de Rosario y la provincia de Santa Fe entre el 21 y el 26 de noviembre de 2017. Edición: 3495   

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Santiago Maldonado

Aparición con vida ya. 


Impunidad

Crece el número de familiares que todos los viernes marchan en Salta contra la impunidad. Después de 6 años, llegan a más de 200 casos.


Dos años

Detuvieron a una pareja, en Moreno (Buenos Aires), por matar a una nena de dos años, hija de la mujer.


Bariloche

Bariloche se moviliza contra la instalación de una central nuclear en la Patagonia.


Sofía

A 9 años de la desaparición de Sofía Herrera, sin rastros de la pequeña, sus padres deben soportar presiones y acosos.


Causas armadas

Absolvieron a Claudio Castro, su hermano y un amigo en una causa armada. El tribunal ordenó investigar a la fiscalía y a la policía.


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Hechos en imágenes

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