Del Rosariazo a las supergatitas
Publicado: Lunes, 22 Septiembre 2014 12:57
Del Rosariazo a las supergatitas

Por Carlos del Frade(APe).- “Rosario cómo has cambiado…”, dice la letra de un viejo tango que ya no se escucha por la radios del país. Hacía referencia a “la estampa de gran ciudad”, consecuencia del trabajo obrero y la impronta industrial, obrera, portuaria y ferroviaria.

La nave del recuerdo
Publicado: Jueves, 18 Septiembre 2014 14:11
La nave del recuerdo

A la madre que al pueblo siempre abraza Por Alfredo Grande (APe).- Alguna vez construiré mi propia nave del recuerdo. Poder subir a bordo a todas y a todos los que me permitieron conocerlos, entenderlos, escucharlos, discutirlos, mirarlos y a veces admirarlos, amarlos, acompañarlos. Esa nave del recuerdo estará, no podría ser de otra manera, atravesada por la lucha de clases. Hay recuerdos que siempre están en las primeras filas. Son los recuerdos más activos, mas intensos, más agradables. Recuerdos privilegiados que son convocados cada vez que la ocasión lo amerita.

Y sigue desapareciendo
Publicado: Miercoles, 17 Septiembre 2014 14:35
Y sigue desapareciendo

Por Silvana Melo (APe).- A ocho años de que se lo haya tragado la tierra o las fauces insaciables de los dinosaurios, López sigue desapareciendo. Se cumple puntillosamente con el ritual anual de cada setiembre: la foto, el recuerdo, la marcha. Pero la justicia no se despereza ni se despierta. Las instituciones ejercen su complicidad por silencio o por olvido. En el mejor de los casos. Las fuerzas con armas siembran nuevas pistas todos los años para alejar de sus botas, lo más definitivamente posible, al fantasma del desaparecido. Los indicios avanzan, giran, retroceden y vuelven al lugar de origen. Es decir: a la hora anual de abrir los ojos en el expediente para acallar el discurso anual del aniversario, la nueva pista anual es un bumerán que golpea la puerta del entorno de López. Y asea las intenciones de los genocidas. Limpieza anual.

De María Soledad a Melina
Publicado: Lunes, 15 Septiembre 2014 12:46
De María Soledad a Melina

Por Carlos Del Frade     (APe).- El 8 de septiembre de 1990, en las afueras de San Fernando del Valle de Catamarca, la ciudad capital de la provincia de montañas azules, encontraron el cuerpo sin vida y desfigurado de María Soledad Morales. Ha pasado casi un cuarto de siglo. El país fue conmovido por la violación permanente de aquella niña de diecisiete años luego de haberla obligado a consumir cocaína en un boliche donde los hijos del poder, los delincuentes de guante blanco, disfrutaban su impunidad con sus socios menores, los delincuentes de manos sucias. La perversa y permanente avenida de doble mano que explica la realidad social. En la mismísima ciudad de Buenos Aires, cuarenta mil personas asistieron a una de las entonces famosas marchas del silencio impulsadas por los compañeros de la escuela secundaria de María Soledad y encabezadas, entre otras, por la increíble hermana Martha Pelloni. Una de las compañeras de María Soledad, Marylin Varela, que en su momento le  reprochó  a  su padre  haberla  educado para  ser  cobarde, dijo durante la trigésima primera marcha del silencio:  "Estamos alarmados  por la  corrupción  que  en Argentina  termina  devorando todos  los espacios de  la esperanza, los  jóvenes que alguna vez  fuimos  llamados  esperanza del  mañana  convocamos  con     urgencia   a  reconstruir   esos  espacios.    Con  gobernantes,   políticos y dirigentes que busquen y usen el poder para bien del    pueblo no  para sus propios intereses  familiares o partidistas.    Con jueces servidores de la justicia y periodistas que no puedan    ser comprados ni por el dinero ni por el poder.  Con economistas    que no piensen sólo en números  sino en los seres humanos, dando    real importancia  a la  promoción de  los más  humildes...con un    pueblo libre, como  el de Catamarca, que rompió  el silencio con el silencio”. En aquellos momentos la conmoción fue tan fuerte que las grandes mayorías creyeron que, efectivamente, nunca más se iban a repetir casos como el de María Soledad. Hace pocos días, la propia Martha Pelloni dijo que el martirio de aquella chica catamarqueña seguía repitiéndose en la Argentina del presente. Casi un cuarto de siglo después, en la semana en la que se cumplieron los 24 años del hallazgo del cuerpo de María Soledad Morales, Ana María, la mamá de Melina Romero, una niña de 17 años, pide encontrar el cuerpo de su hija. Melina desapareció hace casi un mes de un boliche de la zona de San Martín, en el gran Buenos Aires, y, según uno de los detenidos por la desaparición de la chica, se habría negado a participar de una fiesta sexual y terminó muerta a golpes y arrojada a las aguas del arroyo Morón. "La Policía me dijo que mi hija está muerta, que la golpearon y la mataron…Quiero que la encuentren, en el estado en que esté… ¿Cuándo se va a terminar esto? No puede ser que traigas un hijo al mundo y venga cualquiera y te lo arrebate. La juventud no puede disfrutar ni de ir a bailar ni de estar en una plaza. Quisiera que esto se termine para que ninguna mamá tenga que pasar lo mismo", dijo Ana María, casi con los mismos argumentos que utilizaba la valiente Ada Morales, la mamá de María Soledad, casi un cuarto de siglo atrás.  "Ahora me encuentro con esto. Hoy vamos a hacer otra marcha, con padres y maestros, y pido que también sea pacífica", agregó la mujer. El viaje colectivo que va de María Soledad a Melina incluye la perversa naturalización de considerar el cuerpo de las nenas como un objeto de consumo por la cultura mediática dominante. Chicas que quieren disfrutar algo de la vida y la terminan perdiendo porque sus matadores creen que pueden hacer lo que quieran sobre esos cuerpos. Casi un cuarto de siglo ha pasado entre María Soledad Morales y Melina Romero. Como si poco y nada hubiera sucedido en todo este tiempo.  Fuentes: Entrevistas propias en Catamarca en el año 1995 realizadas por el autor de esta nota; diarios nacionales del 12 al 14 de septiembre de 2014. Edición: 2775

Un  pibe, 38 balazos (I)
Publicado: Miercoles, 10 Septiembre 2014 13:34
Un pibe, 38 balazos (I)

Por Claudia Rafael(APe).- Sillas y velas le hacían el aguante. Habían sido demasiados los 38 balazos para un solo cuerpo de pibe. El ritual de despedida se armó en el patiecito de un monoblock, ahí nomás del Centro de Salud, en el corazón de la Villa 1.11.14. Dicen que los que lo acribillaron a Yiyo eran altos. Que tenían las cabezas encapuchadas. Que eran balas 9 milímetros y de Winchester 40. En el patiecito, entre el fueguito mustio de las velas que parecían protegerlo quién sabe de qué, la canción de Fuerte Apache sonaba desde algún parlante escondido: muchos los ausentes, los que tengo que contar y son pocas cosas buenas las que tengo que sumar... un final predecible acá te puede pasar, que la chusma siempre diga a éste lo van a matar… Alrededor del cajón de madera una gorrita y la remera azulgrana. Más allá, los paquetes de Snacks que tanto le gustaban. Y en el fondo, un par de pibes camuflados, de esos a los que se la tienen jurada. “Los veías y decías ´estos se juegan la vida pero tienen que estar ahí, por el amigo´”, contaron a APe. Más allá, los reproches. “Lo tendríamos que haber llevado a Cañuelas, al campo…”. Demasiado tarde para todo. Y la frase de la enfermera. Esa que tanto lo quería a Yiyo. Si después de todo lo conocía desde que ensayaba una sonrisa con la que se podía comer el mundo, ese mismo mundo que hace unos días se lo devoró entero a él. “Hay noches en que salgo para ver si me pegan un tiro en el pecho y se acaba todo esto”, le había dicho a ella un año atrás.

Diecisiete años Fede
Publicado: Viernes, 19 Septiembre 2014 13:11
Diecisiete años Fede

Por Juan Tapia (*)   Diecisiete años no es edad para morir. A los diecisiete años, aún falta: amar por amor y sufrir por desamor, encontrar caminos perdidos que conduzcan a la nada, embriagarse de madrugada junto a una mirada cómplice,

38 balazos en la villa (II)
Publicado: Martes, 16 Septiembre 2014 14:53
38 balazos en la villa (II)

Por Claudia Rafael Fotos: Carlos Brigo (APe).- “Vivir en Buenos Aires no es para cualquiera, sino para el que la merezca, para el que acepte las pautas de una vida comunitaria agradable y eficiente. Debemos tener una ciudad mejor para la mejor gente”. Guillermo Jorge del Cioppo –reconstruyó Eduardo Blaustein en Prohibido vivir aquí- pronunció la frase algunos años antes de que la dictadura lo premiara con el cargo de intendente de los últimos meses previo al día final. Antes, era el titular de la Comisión Municipal de la Vivienda que, bajo las órdenes del brigadier Osvaldo Cacciatore pergeñó el 13 de julio de 1977 la ordenanza 33.652 para el “plan integral de erradicación” de villas. Nada nuevo bajo el sol.

No quedan los artistas
Publicado: Jueves, 11 Septiembre 2014 13:59
No quedan los artistas

Por Alfredo Grande (APe).- Quizá para muestra no baste un botón, pero creo que una golondrina puede hacer verano. En ese caso, la golondrina es un analizador. O sea: un artificio, una herramienta, una concepción teórica, que nos permita levantar la opaca neblina que la cultura represora fabrica para que no veamos lo fundante. Y cuando los ojos no ven, el corazón ya no siente. La opaca neblina o el sucedáneo del resplandor permanente del denominado “espacio publicitario”, al que más adecuadamente habría que llamarlo “un momento de alienación”.

“Echar a los bolivianos”
Publicado: Martes, 09 Septiembre 2014 13:27
“Echar a los bolivianos”

Silvana Melo    (APe).- Las villas y los asentamientos de la CABA y los cordones conurbanos están plagados de cesanteados sistémicos. Las villas y las barriadas de periferia de los pueblos del interior, que se hincharon cuatro veces en las últimas dos décadas, están desbordados de pobres y excedentes sociales. Argentinos, paraguayos, bolivianos, peruanos comparten ese espacio del afuera que se les asesta a quienes no fueron elegidos para ocupar el adentro de un sistema legal, constitucional, institucional e iluminado, donde los elegidos cultivan el plantín del futuro venturoso. Cuando Carlos Ruckauf legitimó desde el poder político la idea de “meter bala a los delincuentes” el gatillo ligero y fácil dobló el número de víctimas de la violencia estatal. La mayor parte jóvenes, desterrados de la vida buena. Y destinados a la muerte, más temprano que tarde. Cuál es el vínculo entre el brote xenofóbico del virtual ministro de Seguridad de la Nación, Sergio Berni (el que siempre es vice pero maneja los secretos y la espectacularidad del poder) y el ataque al barrio boliviano de Río Cuarto tal vez no pueda conocerse nunca en fórmula de laboratorio. Pero sí puede deducirse la consecuencia fatal de la criminalización de las migraciones periféricas, desde la misma plataforma institucional desde donde se proclama la maravilla de la Patria Grande. Y se condecora a Evo en la Facultad de Periodismo de la UNLP. ***** La muerte del argentino Alexis Rodríguez –en una riña según algunas versiones, salvajemente a machetazos y tiros según otras- desató una furia xenófoba impensada en los confines más pobres de Río Cuarto. Los detenidos fueron dos argentinos y dos bolivianos. Pero la ira se derramó como una erupción sobre el barrio Las Delicias. Unas treinta personas incendiaron casas, usurparon otras, desvalijaron varias más y golpearon a la gente con palos y botellas. Dejaron a decenas de familias sin nada; se llevaron heladeras, televisores, garrafas, frazadas. Más de cien personas huyeron aterradas con lo puesto y con sus niños atados a la cintura. La consigna era “echar a los bolivianos del barrio” con la amenaza de “va a correr sangre”. La violencia del anonimato configura la expulsión bajo el paraguas institucional que impulsa la deportación de “los inmigrantes que llegan al país para delinquir”. Ambigüedad tan profunda que abre las puertas para una política de cerrojo hacia los pueblos hermanos de una patria que para algunos es bastante más pequeña que la del discurso. Unas 500 familias bolivianas viven en Las Delicias, en los arrabales de Río Cuarto. Llegaron desde Chuquisaca, Tarija, Potosí y Cochabamba. Alzan paredes, cultivan, hacen hornos de ladrillos. Delinquen en el mismo porcentaje en que delinquen los argentinos. No hay un 20% de presos inmigrantes en las cárceles argentinas (Horacio Verbitsky aporta números tajantes en su crónica del 31 de agosto http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-254187-2014-08-31.html). Y si lo hubiera, no tiene que ver con un ejercicio de la criminalidad superior en las corrientes migratorias, sino con que son los que peor la pagan; igual que los pobres, los jóvenes y los analfabetos (argentinos), mayoría que engorda el sistema penitenciario federal y de cada una de las provincias. ***** Sergio Berni está feliz. Su cuidadoso pespunte social que busca quitarse de encima la hilacha inmigrante –siempre y cuando sea la fronteriza, la más morocha, pobre y desdentada- le ha redituado en imagen contante y sonante. Más allá de ser el funcionario oficial mejor visto, dice la consultora de Julio Aurelio que el secretario de Seguridad encabeza las encuestas para gobernador de la Provincia. Incluso por sobre el mismísimo Martín Insaurralde. Es decir que la xenofobia nacional constitutiva puede más que la imagen de conquistador de la chica de la tele con la que MI saltó a la celebridad. Los embates xenófobos de Berni son espasmódicos: dos años atrás (el 12 de setiembre de 2012) ya había relacionado la inseguridad en la capital federal con los migrantes latinoamericanos. En ese momento soñaba con fletar un avión repleto de colombianos, sin escalas a Bogotá. Dos años antes, Mauricio Macri había blanqueado su propio desprecio ante la toma del Indoamericano. En este setiembre tanto Sergio Massa como Francisco De Narváez y Ernesto Sanz abonaron la semilla de Berni. A ninguno se le conoció la voz ante las denuncias por trabajo en condiciones infrahumanas en la empresa textil de la esposa de un altísimo funcionario. Tal vez porque esta vez los bolivianos son esclavos y no ladrones ni traficantes. Porque hay un serio y furioso embate para restringir la entrada de inmigrantes en los pasos de frontera y retirarles arbitrariamente los permisos de residencia. No es de estos inmigrantes de quienes se busca insuflar sangres nuevas a la patria. No de sus niños será la costura del futuro que a duras penas toma forma. No de su cuero oscuro, surcado por la tierra seca y la desesperanza. Parece que con otra mezcla se hará lo que viene. Vaya a saber con quiénes.  Edición: 2772

Luna de Herodes
Publicado: Viernes, 05 Septiembre 2014 12:40
Luna de Herodes

Por Miguel Angel Bustos (*) (APe).- Si en la noche inmóviles policías sujetan perros deboca en piedra, yo tiemblo. Quiero alejarme no puedo, comoen sueñosEntonces alzo la mano a mi pecho traspasado. Nosea que a lo lejos entre las selvas de hueso y aliento salga elaullido de aquel que devora mis entrañas. Y aullandoprolongue en los perros guardianes un odio en silencio ydientes, que por milenios me persigue. (*) Poeta, artista plástico, viajero, artista revolucionario, desapareció en mayo de 1976. El domingo 31 de agosto, el día en que hubiera cumplido 82 años, si lo hubieran dejado, sus cenizas fueron esparcidas en el Río de la Plata, desde el Parque de la Memoria.   Edición: 2770

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Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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El Hombre Mediocre

El Ministro Eduardo Aparicio destruye el Programa Casa de los Niños no actualizando los montos de becas desde el año 2009 y atrasando los pagos hasta 5 o 6 meses.


¿Será Cierto?

Según datos de La Nación medio millón de chicos abandonaron el secundario en el año 2010.


Pobreza

El 38,8% de niños y adolescentes son pobres. El 24 % vive en hogares con necesidades básicas insatisfechas. Así se desprende del Observatorio de la Deuda Social.


Villa 31

Erigen una reja para separar la autopista Illia de la Villa 31. ¿Y si modificáramos las condiciones de vida?


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APe en la voz de Daunes

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