El carnaval y el mosquito
Publicado: Viernes, 05 Febrero 2016 13:35
El carnaval y el mosquito

Por Ignacio Pizzo (*) (APe).- Así como la especie hombre sobrevive en un mundo impiadoso, también las plagas, las epidemias y la marginalidad no sólo se mantienen sino que son favorecidas por el mecanismo de aceleración destructiva, a través de un invento voraz llamado acumulación de capital. Algunos dicen que el capitalismo no tiene rostro humano. Precisamente rostro humano y condición pretenciosa de dominio de la naturaleza son claves, a mi entender, para que en tantos siglos sostengamos la costumbre de poner el dinero en los pedestales antes que a nuestros pares, a nuestros niños, a nuestros ancianos. Desde las plagas de Egipto, que según relatos bíblicos fueron dictaminadas por Dios, para el éxodo de un pueblo oprimido, hasta el descubrimiento en 1762 del mosquito Aedes aegypti , llamado justamente mosquito de Egipto, hasta nuestros días del 2016. El mismo vector transmite tres enfermedades virales, que hoy coexisten en una misma geografía: dengue, chikungunya y zika, pero que no las transmite desde ahora, ni las transmite por propia voluntad. El Aedes aegypti, como atravesando el tiempo, es también el vector del virus de la fiebre amarilla, cuya primera aproximación fue expuesta mediante tesis propia, por el Dr. Carlos Finlay en 1881, en un Congreso médico en La Habana demostrando que este insecto era el causante de la patología y no se propagaba por contagio. Aquella dolorosamente célebre endemia de 1871, que inspiró el cuadro del Pintor Juan Manuel Blanes, causó la muerte del 8 % de la población de Buenos Aires. La cifra oficial fue de 13.614. La mitad eran niños. La institución policial, a cargo en aquel entonces del jefe Enrique O'Gorman, era la encargada de desalojar los conventillos del sur de la ciudad. Eran los incineradores, requisadores, despojadores de todo elemento perteneciente a los habitantes de aquellos pobreríos, acusados de ser los portadores y transmisores del mal amarillo, por pobres, por inmigrantes, por juntar miasmas, por habitar el sur de la ciudad El estado ausente se hizo presente ante el desconcierto, la incertidumbre y el advenimiento de un nuevo fenómeno epidémico. Las medidas preventivas con elementos de la época tardaron en implementarse. Como suele suceder. El propio presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, había desatendido -claro que antes de 1871- un pedido de los médicos para instrumentar cuarentenas de buques en el puerto. Eran los tiempos premonitorios de la Ley de Residencia, que extraditaría a los portadores de epidemias libertarias cuestionadoras del orden social, como el anarquismo, el comunismo, el socialismo. Esas que infectaban, con ideas, el modo de ver de una sociedad conservadora, las cabezas de los argentinos e inmigrantes que trabajaban, vivían y morían bajo condiciones alejadas de toda humanidad. Allí precisamente. En los conventillos, en el sur de la ciudad. Faltaba que la peste pusiera a prueba la eficiencia de las leyes del mercado. Y lo hizo. La peste llegó quizá como una venganza guaraní en enero de 1871. Como aquellas plagas de Egipto de Dios contra el Imperio. Todo parece indicar que los vectores de la enfermedad llegaron en un barco procedente de Asunción del Paraguay, luego de la guerra de la triple Alianza; los soldados traían en sus cuerpos al virus. La encarnizada eliminación de la mayoría de la población paraguaya, por expansión del imperio de Brasil, y complot de Argentina y Uruguay, presumiblemente bajo el cipayismo Británico justificó esta masacre. Los mosquitos no tardaron en llegar. Al parecer habían llegado para nunca retirarse. Se ubicaron en sitios adecuados para su reproducción en charcos y pantanos de zonas aledañas al puerto, ensañándose particularmente con las barriadas populares de San Telmo y Monserrat. Los primeros casos se dieron en casas de inquilinato ubicadas en Bolívar 392 y Cochabamba 113. Ese sur de la ciudad donde hace pocos años aumentó la mortalidad infantil bajo la tutela ministerial de quien hoy está a cargo de nuestra salud en la Nación. Comenzaba el carnaval . El 24 de febrero, en un cuaderno de anotaciones que llevaba durante la epidemia, el periodista catamarqueño Mardoqueo Navarro escribía: “La fiebre salta de San Telmo al Socorro. Pasada la locura carnavalesca, viene la calma y a ésta sucede el pánico.” Es nuestro carnaval, corre el año 2016. Y nos encuentra temerosos ante un brote del virus Zika , enfermedad asociada con malformaciones congénitas en el caso de que la mujer embarazada sea infectada con el virus. También puede provocar parálisis de Guillain Barré. Desde que tomó estado público el hecho de que la epidemia está presente, se conoce que en Brasil la cantidad de niños ascienden a 4.783 al día 3 de febrero: son casos sospechosos de microcefalia. Aunque no está comprobada del todo la relación del Zika con esta malformación. El mosquito es el mismo, parece dispuesto a poner su manto de oscuridad sobre el carnaval. Las volanteadas con fotos de insectos asesinos, son los brazos de las políticas sanitarias que intentan extenderse, con la habitual ineficiencia, extemporáneas, tardías, e intentado cubrir el sol con una falange. Imposible. Mientras, se cuentan niños a merced de los latigazos de la desnutrición, la anemia, y tal vez un virus que achique sus cabecitas, poniendo fin a toda magia de palabras, colores y bailes cariocas. En la folletería no se cuenta lo esencial, lo invisible a los ojos. Esos ojos que nos encuentran siempre mirando el idilio de la propiedad privada. Los folletos de difusión de Brasil, dicen que el mosquito puede matar. Se dice que el que calla otorga. Pero no decir, es una política de salud, de enfermedad. La falta de transformación de las condiciones de vida, de trabajo, de un porvenir mediato e inmediato, es lo que favorece el proceso por el cual se genera un brote, una epidemia. A esto se agrega que la depredación generada por la destrucción de ecosistemas para la siembra de monocultivo, con la posterior desertificación, devenga en condiciones favorecedoras de proliferación de vectores Aedes aegypti. Cada medio grado de recalentamiento, mejores condiciones para reproducirse. Los anfibios y peces que se alimentan de mosquitos son arrasados por la desertificación. El metabolismo de la muerte, la negación de la vida, es lo que nos enferma. El Movimiento por la Salud Dr. Salvador Allende, en un documento firmado el 28 de enero del corriente, manifiesta que la empresa británica Oxitec le oferta a El Salvador que sea parte de su “experimento genético” con mosquitos modificados para esterilizar al Aedes aegypti. Los detalles quizá sobren. Culpabilizar a las familias por acumular agua, que no abunda; realizar fumigaciones en los domicilios con disfraces de astronauta y repartir fotos de mosquitos villanos, es un grotesco montaje. La velocidad destructiva, el despojo y la paranoia alimentan el negocio de la salud como mercancía. Comprar salud, es comprar repelentes, comprar antifebriles, comprar vacunas. Vender experimentos a países pobres. Si no se compra no se es saludable. Así como en los conventillos del sur de la ciudad la fiebre amarilla se colaba por los intersticios. Hoy Zika, Dengue o Chikungunya son los gérmenes que hacen abarrotar los hospitales con madres desesperadas, desoladas. Como expone en el Diario el País Talita Bedinelli: “Acomodada en una de las sillas, Ana (nombre ficticio) balancea los pies de forma obsesiva, hacia arriba y hacia abajo. Explica que tuvo Zika a los cinco meses de embarazo, pero que el bebé se desarrollaba según lo previsto. Hasta ahora, pocos días antes del parto”. “La ecografía ha mostrado que la cabeza ha dejado de crecer. Tenemos que hacer más pruebas”. Podemos rebasar de ejemplos, de mamás con vientres a la espera de estudios, de bebés que esperan que una cinta métrica rodee su pequeño cráneo, para determinar si es o no un ser completo. Nuestra era criminal, sin duda nos deja fuera de juego. Me siento en el deber de cuestionarme, sin retóricas, el porqué estar escribiendo un texto acerca de enfermedades que nos encierran, para no mirarnos, para no repartir ni recibir abrazos. Nos encierran para no repartir ni recibir baldazos de agua o espuma de carnaval, como yo lo hacía en mi calle de tierra de Ituzaingó, entre vecinos, como Don Juan y Doña Ana que con miradas cuidadoras, sentados en sus sillas de mimbre, se reían de nuestros cuerpos descalzos y mojados. Pero sin duda felices y perfumados de carnaval. ¿Será nostalgia o anacronía? Sin embargo le otorga un parche de hermosura, conmovedor al alma. Por eso debemos llenar los baldes y las bombitas con agua de carnaval y desempolvar los disfraces. Quizá así espantemos a los mosquitos y no haya que esperar a que vuelva el invierno. (*) Médico generalista. Casa de los Niños, Pelota de Trapo Fuentes -Scielo :Salud Colectiva: Médicos y policías durante la epidemia de fiebre amarilla (Buenos Aires 1871).( D Galeano.)-El Historiador . La fiebre amarilla en Buenos Aires. (F. Pigna).-El Zika, la Determinación Social en Salud y la Soberanía en Salud. Movimiento por la Salud Dr. Salvador Allende.-Diario El País: Talita Bedinelli, Salvador de Bahía. 26 de Enero del 2016. Edición: 3100  

Bases
Publicado: Jueves, 04 Febrero 2016 15:25
Bases

(APe).- Fundación Pelota de Trapo lanza el primer concurso de crónicas “Alberto Morlachetti” sobre “la infancia de los arrabales” destinado a pincelar la niñez que, desde los márgenes, asoma a diario con su risa, sus dolores y sus ternuras. Desde el 20 de enero y hasta el 15 de marzo se podrán presentar los trabajos, en un premio destinado a homenajear al fundador de Pelota de Trapo. El jurado estará integrado por: Ana Cacopardo (periodista), Adriana Genta (dramaturga), Alfredo Grande (psiquiatra, escritor) y Claudia Piñeiro (escritora). BASES GENERALES La Fundación Pelota de Trapo organiza el Primer Concurso de Crónicas sobre Infancia “Alberto Morlachetti” que se regirá por las siguientes bases y condiciones generales. 1.Objeto del concursoSe elegirá la mejor crónica, con otras nueve que sigan en orden de mérito, sobre el tema “La infancia de los arrabales”. El concurso se organiza en honor a Alberto Morlachetti, para celebrar la vida, a un año de su ausencia. 2.Extensión de la convocatoriaEl concurso se iniciará el día 20 de enero y finalizará el 15 de marzo de 2016, a las 23, hora argentina. 3.ParticipantesPodrán participar personas físicas, con 18 o más años de edad al día de inicio del Concurso, argentinos, residentes con domicilio en la República Argentina  . Se aceptan obras en co-autoría entre no más de dos personas. 4.ObrasLa temática de la obra queda descrita en el título de la convocatoria “La infancia de los arrabales”y debe referir a situaciones de la actualidad. Independientemente del título de la convocatoria, la obra deberá tener su propio título identificatorio. La obra ha de ser íntegramente original e inédita. No debe haber sido presentada con anterioridad a otro certamen pendiente de resolución a la fecha de apertura del Concurso. Estará escrita en idioma castellano y tendrá una extensión máxima de entre 7.000 y 8.000 caracteres con espacios. El texto se presentará en un archivo en formato documento de Word, en arial 12, interlineado 1.5.Cada concursante podrá presentar hasta tres (3) trabajos. Cada crónica a concursar se presentará en un documento de Word separado.Los textos Se deberán enviar por correo electrónico a concursodecronicas@pelotadetrapo.org.ar . En el mismo correo, pero en documento separado, deberá adjuntarse otro archivo, también en Word, con los datos que se indican más abajo. (En caso de ser co-autorías se remitirá desde el correo electrónico de uno de los concursantes, pero debe contener dos documentos de datos, uno por cada autor).1 - Título de la Crónica2 - Identificación (nombre y apellido) del autor.3 - Domicilio completo y número de DNI, Pasaporte, o cualquier otro documento oficial que acredite la identidad, números de teléfonos fijo y móvil, y dirección de correo electrónico.3-Manifestación expresa del carácter original e inédito de la obra que se presenta.4-Manifestación expresa de la titularidad del autor sobre todos los derechos de la obra y que la misma se encuentra libre de cargas o limitaciones a los derechos de explotación.5-Manifestación expresa de la autorización a Agencia de Noticias Pelota de Trapo a publicar la crónica, en caso de quedar seleccionada entre las diez primeras.6-Manifestación expresa de la aceptación por el autor de todas y cada una de las bases del Premio.Los Organizadores se comprometen a no mantener ningún tipo de correspondencia o comunicación con los participantes en el Premio, ni a facilitarles información alguna sobre la clasificación de las obras o el desarrollo del concurso.La presentación de la obra en el Concurso comporta la aceptación de las presentes Bases, de los documentos que se vinculan con él y de las decisiones que adopten los Organizadores en todos los aspectos no reglados, las que serán irrecurribles. 5 – PremioEl premio consistirá en: a) Una estatuilla realizada especialmente para este concurso por un artista plástico. b) Publicación en papel, como compilación, de la obras elegidas por el jurado. c) Publicación en la página web www.pelotadetrapo.org.ar de la Agencia de Noticias Pelota de Trapo. La edición estará a cargo de la Editorial Pelota de Trapo – Talleres Gráficos Manchita. 6- Decisión del premioLos Organizadores, constituídos en comité de lectura previa, establecerán, sin recurso alguno, los criterios de pre-selección de obras y los aplicarán, a los fines de presentar a los miembros del jurado las que se consideren de mayor mérito. Los nombres de las personas que integren el comité de lectura previa, permanecerán reservados, al igual que las evaluaciones que hagan de las obras. El Jurado que dará el dictamen final estará integrado por: Ana Cacopardo (periodista), Adriana Genta (dramaturga), Alfredo Grande (psiquiatra, escritor) y Claudia Piñeiro (escritora).Las decisiones del Jurado, incluido el fallo definitivo, serán irrecurribles. Cualquier deliberación del Jurado será secreta. Ni Los Organizadores ni el Jurado darán información alguna sobre los criterios para el análisis y calificación de las obras. La resolución tendrá lugar el día 15 de abril de 2016. Esta se dará a conocer inmediatamente a los ganadores y se hará pública el 20 de abril de 2016, durante la inauguración del Paseo de Juegos Pelota de Trapo, en homenaje a Alberto Morlachetti.

Autodepuración y realidad
Publicado: Jueves, 04 Febrero 2016 01:49
Autodepuración y realidad

Por Carlos del Frade (Ape).- “Un comisario principal de la Agrupación Cuerpos y otros 14 policías fueron detenidos ayer por orden del fiscal Miguel Moreno, acusados de la muerte de Ivan Leonel Mafud, de 26 años, tras una supuesta persecución al auto que manejaba, y que los efectivos fraguaron como un enfrentamiento, el 8 de septiembre de 2014. En este mismo caso, diez meses después, la familia de la víctima -que no tenía antecedentes penales- denunció haber encontrado droga en el vehículo, que estaba retenido en Jefatura. Según se desprende de la investigación fiscal, los policías mataron al joven y fraguaron el escenario para encubrir el asesinato. La audiencia imputativa se realizará mañana y el fiscal considera que tiene prueba suficiente para demostrar falsedad ideológica, homicidio, robo, incumplimiento de deberes de funcionario público y encubrimiento agravado”, decían los medios de comunicación rosarinos el miércoles 3 de febrero de 2016, doscientos tres años después del combate de San Lorenzo, muy cerquita de allí, cuando San Martín iniciara su proyecto de un ejército popular latinoamericano en armas que debía, sobre todas las cosas, proteger a las ciudadanos indefensos. Entre los 15 policías detenidos está el oficial Roberto Fabián Dilda, quien junto a otros tres uniformados fue acusado en febrero de 2014 por cohecho pasivo “al hallarse pruebas suficientes de haber cobrado una importante suma de dinero para permitir la evasión de un joven que tenía pedido de captura por sus vínculos con la banda de Los Monos y al que habían apresado con otros dos jóvenes a bordo de un auto y cambiarlo por otro muchacho sin antecedentes”, agregaron los diarios. En aquellos días, Dilda, quien fuera subjefe del Comando Radioeléctrico, y otros tres hombres de la fuerza fue acusado de haber recibido 35 mil pesos para que Leandro "Gordo" Vilches, detenido tras una persecución junto a otros dos muchachos ligados a Los Monos en la zona sur de la ciudad, no llegara a la comisaría y en su lugar fuera un joven sin antecedentes penales que rápidamente recuperó la libertad. Horas más tarde, Omar Pereyra, secretario de Seguridad provincial, calificó al hecho como "un delito gravísimo" y dijo que apuntan a una "autodepuración" de las fuerzas, a fin de tener "una policía creíble y confiable". "Esta es una causa que se inició apenas ocurrido el hecho en septiembre de 2014, la Justicia fue avanzado en la causa. Judiciales de la Regional II estuvo trabajando desde el primer momento con la Fiscalía y con el Juzgado interviniente", señaló Pereyra. Destacó que las imputaciones contra los uniformados "van desde coautoría de homicidio a incumplimiento de deberes de funcionario público y falsedad ideológica". "El policía está formado en una serie de normas, principios y responsabilidades como funcionario público. Por el poder de policía que el Estado delega en él para que haga ejecutiva la seguridad pública. Pero tenemos en ese contexto un grupo de delincuentes que, utilizando el uniforme policial, ejecutan mal su tarea. Y en el peor de los casos, como en este, incurren en el delito gravísimo", advirtió Pereyra. El funcionario agregó que ante esta realidad "el propio Ministerio (de Seguridad) y la policía estamos trabajando en la autodepuración de estos elementos, en el convencimiento que tenemos que llegar a una policía creíble, confiable y profesional". Estos hechos no solamente marcan la distancia que hay entre el deseo y la realidad. Cuando el 11 de enero pasado, algunos integrantes de la policía santafesina habían atrapado a los tres evadidos del penal de General Alvear, los principales funcionarios del Ministerio de Seguridad de Santa Fe salieron a celebrar una nueva etapa, subrayando que se había terminado la corrupción y los nexos con el narcotráfico. El asesinato de Mafud, la simulación de un enfrentamiento y las posterior “siembra” de drogas en el auto incautado hablan de prácticas enraizadas en la institución que debe proteger la seguridad de la segunda población de la república Argentina. Prácticas tan viejas como el concepto de autodepuración, algo que se decía a finales de los años noventa y algunos periodistas preguntaban por qué todavía seguían en actividad oficiales que habían sido denunciados y probados como torturadores. En aquellos tiempos, 1997, aparecía el término que ahora se repite, “creer en la autodepuración de la fuerza”. Más allá de los deseos y las buenas intenciones, la realidad de la práctica cotidiana e histórica de la policía de la provincia de Santa Fe está muy lejos de presentar una cara distinta. El caso Mafud da prueba de eso. Diarios “La Capital” y “Rosario/12”, del miércoles 3 de febrero de 2016. Edición: 3098

La última estación
Publicado: Lunes, 01 Febrero 2016 15:24
La última estación

Por Silvana Melo Fotos: Claudia Rafael (APe).-Es tarde de un sábado y al barrio 12 de Octubre lo recorren en calma los ecos de una cumbia, los flacos que en la esquina apenas se sostienen con la pared, el pibe con la pelota mirando hacia la plaza. La plaza que se llama de prepo Luciano Arruga. Por la prepotencia de la dignidad, como corresponde. La plaza, tan cerca de donde lo levantaron un verano ardiente y ya nadie lo volvió a ver vivo y de pie. A pocas cuadras, lo que fue el destacamento de la seccional Octava de Lomas del Mirador. Una casa de estética setentista, de piedra mardelplata en el frente, con un cartel que deja algunas cosas en claro: “en este destacamento fue visto por última vez con vida Luciano Arruga”. Aquí se lo torturó. Aquí se lo martirizó. Otras cuadras más acá está la casita blanca, con la silueta de la cara de Luciano grabada en la pared. Ahora está rodeada de rejas. Una paráfrasis del discurso de la clase media acomodada, la que presionó para que se emplazara el destacamento en el barrio. Nosotros estamos entre rejas y ellos no, dicen los vecinos de bien detrás de la alarma, al paso de un pibe con visera hacia atrás. Mónica Alegre tiene autoridad para decirlo desde su lugar de víctima sistémica. Nosotros estamos entre rejas y ellos no. La policía, que quiso trepanarle la dignidad. La justicia que lo desoyó. La política que lo ignoró. La policía que lo largó a correr en una madrugada tenebrosa a la vera de la General Paz. Para que huyera, descalzo, mareado y alucinado y cruzara la avenida inmensa mientras el patrullero lo observaba de lejos. Y un auto lo levantara por el aire y el patrullero vuelta en U, misión cumplida. Después, su peregrinaje feroz, su cuerpo en un hospital cualquiera, la negativa de su presencia a su madre y su hermana, el entierro veloz como NN (nunca nadie, nadie nadie, la ficha sistémica para los pibes pobres y morochos y dignos, de esos que complican el engranaje) en la Chacarita y la aparición de sus huesitos cinco años después, huesos y solos, solos, solísimos. En un cementerio, mientras el gobernador y el ministro hablaban de un problema hospitalario. Mientras su madre lo buscaba libre y entero, lo seguía buscando. Es sábado y es 30. Al otro día serán siete años. Número de brujas y cábalas. Pero en el mundo de acá, el verdadero, el atroz, es el número de la impunidad. La plaza está ploteada de Lucianos. Y de chicos que sonríen desde las remeras. Que son y siguen siendo desde esa imagen paralizada en la memoria. Una imagen que se detuvo en esa risa y no en el grito y el dolor. Por el barrio 12 de Octubre bailotea una cumbia. En una casita ponen la ropa a secar en la vereda. Más allá, tres niños chapotean en una pelopincho mínima, junto al cordón. La doña hace tortas fritas. El olor brota desde adentro y la familia toma mate en la puerta. La piba pasa y sus caderas danzan bellamente. Lleva una riñonera con la imagen de Frida Kahlo y una remera que dice Justicia. Los flacos que pasan el tiempo alrededor de una birra se dan vuelta al unísono. En la plaza están todos. O algunos. Alberto Santillán roza la bandera roja que dice “San Darío del andén, patrono de los piqueteros”. Desde la Patagonia, Relmu, criminalizada por resistir la llegada de una petrolera. Desde Santa Fe, Celeste Lepratti. Las madres de Nora Cortiñas. Nilda Eloy y a su lado, Jorge Julio López, todavía desaparecido, olvidado por todas las instituciones, desvivido y negado una vez más. Este año es distinto. Porque Luciano se dará el gusto de cumplir años, él, que lo hace cada cuatro. Y es y será eternamente pibe. Aunque este 29 de febrero ya cumpla 24. Bisiesta su vida, bisiestos sus huesos que aparecieron a los cinco años como si hubiera pasado uno. En la plaza andan madres y padres y hermanos. Los chicos se volvieron remeras y cartel. La plaza está llena de nahueles, jonatanes y brians. Un hombre lleva una foto y dice “justicia por Lucas. A once años de la masacre, Mariana Márquez presente”. Habla de Cromañón. Mariana fue madre de Lucas y murió de cáncer poco tiempo después. Marta se para y toma el micrófono. Es de Santiago del Estero y su hijo está muerto. Ya no se puede salir a marchar, como está todo… dice. Angélica habla de su hijo, Kiki Lezcano. Y le dice a Mónica Alegre que seguirán buscando a sus negritos. Acaso porque los huesos ene ene no tienen nada que ver con el Luciano que le dijo no a robar para la policía. Y que escuchaba cumbia colombiana con sus amigos y los Redondos con Vanesa. Y que tenía una vida grande por vivir. En la plaza las madres hablan de sus hijos. Como en ninguna otra parte. En la plaza las escuchan. En la plaza sus hijos vuelven a estar vivos. En la plaza donde están los que siempre están. Pero falta el resto. Los que no tienen muertos en una foto. Los que que llevan a jugar a sus niños por otras plazas. Los que cruzan de vereda cuando vienen los lucianos. Los que creen que sus hijos no corren peligro. Los que reverencian a la policía y creen en sus suicidios por la espalda y en sus chicos atropellados por accidente. Los que prefieren a ciertos niños por sobre otros. Los que son tantos que encumbran gobernadores descorazonados y presidentes sin vuelos de golondrina. Para que haya que vivir en esta tierra que cesantea a sus hijos de los territorios felices. Que los mata y tira sus huesitos a la basura. Por soportar las consecuencias de su dignidad. Porque tienen que robar para ellos o morir. O robar para ellos y, de todos modos, morir. Porque ésa es la última estación donde obligan a que se detenga el futuro.  Edición: 3095

Degradación política
Publicado: Miércoles, 20 Enero 2016 14:46
Degradación política

Por Alfredo Grande (APe).- Hace algunos años, ante un derrumbe de una casa en la ciudad de buenos aires, un arquitecto amigo comentó: “fatiga de los materiales”. Hace algunos años más, cuando todavía existía Movinet, la internet de Movicom, una operadora ante mi consulta por la imposibilidad de conectarme dijo: “los archivos se corrompen”. Pensando en voz alta, que siempre es preferible a no pensar en voz baja: si los materiales se fatigan y los archivos electrónicos se corrompen: ¿la subjetividad tanto individual, vincular, grupal y social puede estar exenta de estos procesos de degradación? Mi propia degradación es palpable porque me resulta más difícil ir al pedicuro que al cardiólogo. Y varios y varias decretaron mi degradación política irreversible cuando en mi artículo “Votar en Negro” sugerí optar a Daniel el Tranquilo en el balotaje. Hasta el idioma español ha degradado. “Las cifras de El español en el mundo, anuario del Instituto Cervantes, ratifican un crecimiento sostenido de dominio junto al inglés en 2015. Pero frente a estos alentadores números no conviene caer en espejismos que nublen la cada vez más preocupante calidad del idioma, según alertan los expertos. Su uso resulta progresivamente "zaparrastroso" [adjetivo coloquial: desaseado, andrajoso, desaliñado y roto], en palabras de los responsables del Cervantes y de la Real Academia Española (RAE)”. Lo zaparrastroso nos habita. Hace décadas que hablamos de corrupción, tanto, que debería dictarse al menos una maestría en el tema. Profesores sobran y alumnado también. Corrupción es, entre tantas otras cosas (delitos varios, por ejemplo), la degradación absoluta de la cosa pública. Degrada a negocios privados y de tan privados que son, son clandestinos. Aceptar la degradación es ser optimista. Nos queda como cantaba Gardel… “la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”. Eso en el mejor de los casos. La degradación anula la vergüenza y también el dolor, aunque alimenta el rencor. Los dioses de una época son los demonios de la siguiente, señalaba Freud. Agrego que son demonios resentidos. Ofendidos. Lacerados en sus prebendas y privilegios. Heridos y, por lo tanto, peligrosos. El kirchnerismo en su desarrollo político rescató a los derechos humanos como política de Estado. Pero esa lucha degradó a una planificación sistemática de administración de privilegios para los que eran “gente como uno”. Los únicos privilegiados no fueron los niños sino los gerenciadores, los tercerizadores, los ejecutores. Milagro Sala está en esa categoría. Tercerizó e intermedió los presupuestos del Estado construyendo un Estado dentro del Estado, que también martirizó al gobernador Fellner. Y la degradación es homologar la militancia por todos los derechos humanos que interpelan y enfrentar a las pretensiones punitivas y depredadoras de los Estados, con la militarización de sectores sociales para construir organizaciones creadas desde, por y para el Estado. Para dar carne a las fieras que decretan mi degradación, porque darles pasto es inútil, haré una comparación odiosa. Si alguna vez hubieran sido encarcelados los organizadores, financiadores y ejecutores de la Triple A ¿se los pensaría como presos políticos? Porque la Alianza Anticomunista Argentina y sus integrantes expresaron una política de estado con la nave insignia de López Rega, gerente del Bienestar Social. Fin de la comparación. Estoy de acuerdo con María del Carmen Verdú, Adolfo Pérez Esquivel y Vicente Zito Lema que Milagro Sala es una presa política. Después de todo y antes de nada, no es fácil polemizar con cualquiera de los tres y suicida con los tres juntos. Pero me permito preguntar (les): “¿de que política es presa Milagro Sala?” Y también: ¿que política expresa Milagro Sala? Una gran compañera, Alicia Jardel en un intercambio con Oscar Castelnovo (Agencia para la Libertad) recordó un artículo de la ley antiterrorista: “ Art. 213 ter: "Se impondrá prisión o reclusión de CINCO a VEINTE años al que tomare parte de una asociación ilícita cuyo propósito sea, mediante la comisión de delitos, aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo". Como dijo el poeta, todo es según el color del cristal con que se mira y desde la ideología con que se piensa. Todo preso es político, cantaba el Indio Solari. “Obligados a escapar, somos presos políticos, reos de la propiedad, los esclavos políticos”. Milagro Sala también. Pero a mi criterio, quizá zaparrastroso, es una expresión degradada de la categoría “preso político”. No es lo mismo pelear por nuevos derechos que combatir por mantener antiguos privilegios. Incluso es lo opuesto. Invocar supuestos fueros parlamentarios (el “hablasur” que algunos llaman parlasur) es otra marca de la degradación. La asamblea del año XIII abolió los títulos de nobleza. Y los fueros, todos los fueros, son el residuo de nuestra “noble igualdad”. Una de las formas más habituales de degradarme, además de chicanearme con mi contradicción insalvable entre estatura y apellido, es decirme “gorila”. Aunque no necesariamente esté en la niebla. Por eso hago mías, muy mías, las palabras de mi amigo y compañero el “negro” Soares: “Llamaría a la reflexión, a todos nosotros, a los que hoy (por el lunes) marcharon, a los que se solidarizaron, porque a Milagro Sala yo la he visto. Yo he marchado con el Perro Santillán y con los obreros del SEOM y he visto las patotas y bandas policiales reprimir a los obreros del SEOM y entre policías uniformados los infiltrados de la Milagro Sala”. El abogado de La Gremial de Abogados recordó que en una de esas represiones un obrero perdió un ojo. “Milagro Sala no es una dirigente compañera, es una dirigente de la derecha kirchnerista y de lo peor de esa derecha. Una dirigente que ha reprimido a los sectores populares de Jujuy. Sería bueno que al cortar esta comunicación (1) y antes de recibir las puteadas de alguno lo llamen al Perro Santillán, que tiene muchísima más autoridad que yo para hablar de Milagro Sala”, expresó citando al referente de la Tupaj Katari, agrupación enfrentada con la de Sala. Insisto: no es lo mismo luchar por nuevos derechos que luchar por mantener antiguos privilegios. Los dioses convertidos en demonios cultivan el rencor, tan peligroso como el dengue. Y más contagioso. El final del duhaldismo fue el asesinato de Darío Santillán que hoy tendría 35 años. Y seguiría luchando por nuevos derechos. Contra el Estado Gendarme que, después de una brutal devaluación, que algunos llaman pesificación asimétrica, pasó a ser nominado como Estado de Bienestar. Luciano Arruga fue preso político, torturado político y asesinado político. Pero, al igual que Darío, de las políticas no degradadas. De las políticas emancipatorias fundantes, donde se autogestiona la vida. Hasta las cooperativas están degradadas cuando se las convierte en receptorías y licenciatarias de las dádivas estatales. Milagro Sala es una presa política. De una política que más temprano que tarde, tendrá que cambiar. Pero no desde el arriba del Estado sino desde el abajo de los pobres de la tierra. De los que luchan por todos los derechos y no de los administran todos los privilegios. (1) En referencia a la entrevista en el programa radial “Sueños Posibles” que conduzco en La Retaguardia con Irene Antinori. Edición: 3090

Ternura y crueldad
Publicado: Jueves, 04 Febrero 2016 14:29
Ternura y crueldad

De “el Pibe” a “la Piba” Por Alfredo Grande (APe).- Mi amiga y compañera Marian Gay recordó hoy en su Facebook que a fines de diciembre de 2011 los sectores de izquierda marchábamos en Bs As en contra de la ley antiterrorista. Y con su implicación y memoria permanente menciona que el 2 de febrero de 2012 publiqué un artículo donde decía: "Ayer nomás se aprobó la terrorista ley anti terrorista con el “hipoglós discursivo” de que este gobierno no iba a usarla. Supongo que no iba a usarla contra las empresas depredadoras de suelos y aguas. Porque ya tenemos procesados, detenidos, apaleados por defender lo fundante de la vida. (...) Los gobiernos provinciales son copartícipes necesarios de esta canallada. Queda por ver en qué momento el Gobierno Nacional coloca en la grilla de los derechos humanos las básicas necesidades de supervivencia: agua, aire y tierra. El pueblo, que más sabe por pueblo que por viejo, sabrá bien qué hacer con Vetos, Decretos y Venganzas de clase. Y la traición a la patria será no sumarse a esa lucha." Esta semana estuve como conductor del programa radial SUEÑOS POSIBLES , en la Plaza Lavalle. Frente a la Corte Suprema de Justicia el acampe de Andalgalá intenta que la cautelar de las megamineras no siga demorando la prohibición para saquear la tierra. Seis años en que la cautelar convalida la ilegalidad de la extracción minera, porque viola entre tantas cosas, la ley de protección de los glaciares. Deseo que algún abogado invente el “habeas tierra” porque si hay “habeas corpus”, “habeas data”, la sufrida tierra también necesita ser protegida y cuidada. No hay mayor inseguridad que corromper suelos, aire y agua. Corrupción, degradación y extinción en incómodas cuotas de eso que llamamos vida. El tuperware de oro y plata de los grandes magnates propietarios del planeta, eso que algunos llaman la cumbre de Davos, tienen todas las soluciones que son nada mas pero también nada menos, que los futuros problemas de los pueblos pobres y no tan pobres del planeta. Ya no somos patio trasero. Somos el basurero delantero, lateral y trasero de los opulentos del mundo. Los que leyendo en serio a Marx se han unido y concentrado. Y no son más que 30, quizá 40, billonario más, canalla menos. Ali Babá fue una profecía cumplida en una dimensión que ninguna leyenda pudo anticipar. Ni el cianuro en un rio conmueve a las bestias depredadoras. Planifican el sufrimiento, y a eso llamamos crueldad. Los productos más exportables de Uruguay lo producen las pasteras. El crimen paga, la contaminación también. No les paga a los pueblos. Tampoco demasiado a los Gobiernos que administran esa forma de sociedad anónima e impune que algunos llaman Estado. Nuestra seguridad depende de compañeras y compañeros que viajan miles de kilómetros para decirles a los Supremos que no Pagan Impuestos que en una democracia, por más burguesa que sea, ellos deben ser custodios del santo grial de la ley. No templarios cobardes que estiran los tiempos para que a tiempo revuelto, ganancia de transnacionales de pescadores. Dicen que la seguridad es un gendarme un fusil y una tanqueta, yo digo que la seguridad son mis hermanos que están defendiendo la tierra. Y no es plagio al cancionero de la guerra civil española (que en realidad fue un ejército masacrando a un pueblo) sino que es tributo y es recuerdo. Hoy la guerra civil está encubierta. La cultura represora lo resuelve eliminando uno de los términos del conflicto. Por ejemplo: no va la hinchada visitante. Pero ahora hay batallas campales entre jugadores. Algún genio propondrá jugar con un solo equipo. La cultura represora arrasará con la idea y la praxis del conflicto, o sea, de la dinámica de oposiciones. Un mundo monopolar tendrá matices, pero no más conflictos. La solución final más perfecta. Un mundo blanco y de grises muy claros. Negros, mestizos, mulatos, y todas sus combinaciones, al infra mundo del estado residual y de la re pública agonizante. Enfriar la economía y congelar la vida. Pero para que los futuros congelados acepten por las buenas y por las malas ese decreto de maldad y urgencia, es necesario que la Seguridad sea Patrona de nuestra ciudadanía. Otro sermón de la Montaña se impone. El amor no es más fuerte. Lo más fuerte es el terror. Y fomentar el amor al represor. Un funcionario del actual gobierno, hecho quizá fortuito porque pudo estar en el anterior, dijo: necesitamos que la gente se enamore de la megaminería. Ya dije que el enamoramiento no precede al amor. Anticipa el sometimiento. Y de eso se trata. Del más brutal sometimiendo al hiperconsumo electrónico que necesita más litio que agua. Que de paso también la roban. Por eso la Seguridad vuelve a ser el divino tesoro porque permite quedarse con muchos tesoros. Y el Sermón de la Seguridad necesitaba una cara de mujer. Exquisita trampa patriarcal. Y la elegida fue la creadora la de la política quántica. La microfísica del poder según Patricia Bullrich establece un principio de indeterminación. Cuando conocemos la velocidad de Patricia, perdemos su ubicación. Ha pasado por tantos espacios y partidos políticos, que es el caso más notable de nomadismo estable. Algunos recuerdos del reciente pasado: “En el contexto de la llamada «ley de déficit cero», Bullrich impulsó y firmó el decreto que estableció la reducción del 13 % a los haberes de los trabajadores estatales y de las jubilaciones, cuyos montos fueran mayores a los ARS/USD 500 (pesos argentinos convertibles a dólares estadounidenses al mismo valor). Durante su gestión el desempleo se elevó del 15 al 21 %.” Cuanta piedad, misericordia, caridad. “El día 22 de diciembre, la Gendarmería Nacional reprimió con violencia una manifestación de empleados de una industria avícola que había cortado la Autopista Ricchieri, acceso al Aeropuerto Internacional de Ezeiza, tras ordenar a los manifestantes abandonar el corte en un plazo de cinco minutos. La represión, que consistió en dos cargas separadas por algunas horas, incluyó el uso de palos, balas de goma y camiones hidrantes, dejando entre diez y doce trabajadores heridos, de acuerdo al testimonio de los manifestantes. Cristian Villalba, delegado de los trabajadores, denunció que las agresiones no fueron iniciadas por los trabajadores de Cresta Roja sino por activistas políticos infiltrados en la manifestación. Bullrich declaró a los medios que fue ella quien dio las órdenes a la Gendarmería para desalojar a los manifestantes y que se utilizó «el mínimo de la fuerza». Lo dicho. Patricia Bulrich, bautizada La Piba por Hugo “bulldog” Moyano, es una oda a varias formas de la crueldad. Pero visitar a gendarmes que balearon a niños murgueros, es un acto de sedición cultural. Porque la construcción cultural es efecto de la alegría, de los vínculos deseantes, del arte y de la fantasía. Los primeros guerreros cuidaban a sus pueblos, a las mujeres, a los niños. No eran fuerzas de ocupación. No olvidemos que los soldados argentinos en Malvinas tenían como principal enemigo a sus propios oficiales. Una lástima que La Piba fuera ganada por la crueldad. Sin duda será castigada aunque no sepamos cuándo, cómo y por quién. Quizá un tratamiento de rehabilitación por su adicción a la crueldad, deba incluir ver varias veces por día la película “El Pibe”. La ternura de Chaplin como antídoto al veneno de la crueldad institucionalizada. De “El Pibe” a “La Piba” hay un tránsito del amor al horror. De la ternura a la crueldad. “Ternurando” titulé un trabajo para la Agencia. No estoy seguro que sea el único antídoto. Pero es el componente esencial para no ser más papistas que el papa ni más crueles que los crueles a los cuales debemos combatir. A la crueldad se la enfrenta con ternura y con violencia, y más que les pese a los profetas de los pacifismos traidores, no solamente pueden ir juntos, sino que son una maravillosa pareja. La violencia es la partera de la historia. Y con ternura haremos que esa historia sea la del deseo, el amor, la alegría y la fantasía. La historia será una murga o no será. Edición: 3099

Los niños de Jujuy
Publicado: Miércoles, 03 Febrero 2016 13:53
Los niños de Jujuy

“En la sociedad actual hay tres esclavos: el proletario, la mujer, el niño. Al primero lo esclaviza el capital; a la segunda, el hombre; al tercero, ¡todo el mundo!” Julio Barcos Por Laura Taffetani (APe).- El 18 de Enero pasado, los militantes de organizaciones sociales que estaban acampando en la Plaza Belgrano de la ciudad de San Salvador de Jujuy recibieron la orden de la Jueza de Menores María del Rosario Hinojo de retirar los niños y niñas que se encontraban junto a sus padres en el lugar donde se desarrollaba la medida de protesta. Casi quince años atrás -el 7 de mayo de 2001- los niños, niñas, jóvenes y educadores del Movimiento Nacional Chicos del Pueblo iniciaban la Marcha por la Vida de la Quiaca a Buenos Aires marcando un verdadero hito en la memoria histórica de la infancia en Argentina. “…Marchamos porque ser niño ya no es un barco de papel, ni una ‘aventura de pan y chocolate’. Porque ser niño pobre tiene nombre su destino: prostitución, droga, cárcel o ser asesinado en cualquier esquina de la pobreza… Marchamos porque es posible soñar otro tiempo, el tiempo del trabajo, de los salarios dignos, donde ser un jubilado sea una bendición y ser niño un privilegio. No estamos lejos, ni cerca de ese futuro, estamos en el tiempo exacto para diseñar la tierra y el cielo que queremos”, rezaba la convocatoria. La marcha partió de la Quiaca donde niños bolivianos saludaron a sus compatriotas y un alumno de una escuela local leyó un discurso, elaborado en conjunto con su maestra y compañeros, en el que se preguntaba: “¿Por qué la Quiaca no entra en las prioridades de los políticos? ¿Será que no somos el número necesario para definir una elección?” e instaba a todos los jóvenes y niños “a que no tengan miedo, que hagan sentir sus voces y que ocupemos el lugar de privilegio que siempre debimos tener.” Luego de pasar por Humahuaca y Tilcara, la marcha llegó a San Salvador de Jujuy donde una numerosa manifestación estaba esperando en el Parque San Martín para marchar todos juntos a Plaza Belgrano, encabezada nuevamente por el trencito, los títeres gigantes y la alegría de los chicos que a esa altura se habían demostrado no sólo resueltos sino también incansables. Para la sociedad y los medios de comunicación de esa época no era fácil visualizar a los niños como sujetos protagonistas y fue éste uno de los principales desafíos de esa marcha. El prejuicio inmediato que surgía era pensar que eran arriados como ganado por adultos inescrupulosos a quienes, vaya a saber por qué, se les había ocurrido una forma tan perversa de difundir sus ideas. En cambio, para los educadores y educadoras que habían fundado las organizaciones a las que los chicos pertenecían, era natural que ellos la protagonizaran, porque conocían la inmensa capacidad transformadora que la vida les había obligado a desarrollar, convirtiéndolos en portadores de la utopía necesaria para soñar un país diferente. Ya para ese entonces, la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño era parte de nuestra Constitución y, para aquellos que creían que los derechos sólo existen cuando se encuentran escritos en papeles vacíos de ley para adornar los escritorios de los funcionarios de turno, cada vez que cuestionaban a los niños marchando, nosotros recitábamos religiosamente el art. 12 de la Convención en su derecho de expresar su opinión. Años después, en el 2009, el Comité de los Derechos del Niño lo reconocería en forma explícita al publicar la Observación General Nº 12 en la que coloca al derecho de ser oído como uno de los principios generales más importantes de la Convención porque no sólo es un derecho en sí mismo, sino que representa una pauta para la interpretación y el respeto de todos los demás derechos reconocidos. Y en el párrafo 130 expresa que “el Comité… alienta a seguir promoviendo la participación de los niños en todos los asuntos que los afecten en su entorno más cercano, la comunidad y los planos nacional e internacional para facilitar los intercambios de las mejores prácticas. Se debe estimular activamente la formación de redes entre organizaciones dirigidas por los niños para aumentar las oportunidades de que compartan conocimientos y plataformas para la acción colectiva”. Sin embargo, después de tanto camino recorrido, en esa misma plaza donde los Chicos del Pueblo habían dejado sus huellas, a los niños y niñas que se encontraban en el acampe realizado por la Organización Tupac Amaru les fue negado su derecho a participar de la medida. Parece ser que, según la calificadora de riesgo de la Ministra de Desarrollo Humano de Jujuy, Ada Galfré, los chicos al permanecer y pernoctar en la plaza con sus padres, se encontrarían en situación de riesgo, por lo que solicitó a la Justicia que tomara pronta intervención. Si no fuera por la grave connotación que tiene dicha medida y el retroceso inmenso que en materia de derechos de los chicos significa, resulta un tanto curioso este tipo de caracterización del riesgo, no sólo por la extensa literatura escrita sobre el uso inadecuado y peligroso del concepto “riesgo” en esta temática, sino porque introduce en forma expresa un tipo de riesgo calificado por su naturaleza política, es decir, el riesgo se configuraría por el solo hecho de estar en un lugar donde se desarrolla una medida de fuerza. Más sorprendentes resultan los dichos de la fiscal Montiel, tomados en cuenta en la resolución judicial, planteando “que vio que niños jugaban cerca del fuego y otros cerca de cables donde se cargaban celulares”. Es obvio que la medición de riesgo de la fiscal parte de los más altos estándares de vida para los chicos jujeños. Pensemos que en septiembre del año pasado un periodista de un canal jujeño fue detenido por el solo hecho de investigar el caso de una niña de 9 años con un peso de 14 kilos, víctima de un severo cuadro de desnutrición que habían internado en el Hospital de Niños de Jujuy y que las autoridades médicas negaban. Una justicia sorda para defender los derechos económicos y sociales de los niños pero ágil para quitarle no sólo su condición de sujeto transformador sino también la elemental condición de sujeto de derecho. Ningún funcionario citó a esos niños para saber qué pensaban y de ese modo oír su opinión, siendo que a todas luces, la medida que se estaba tomando les afectaba directamente. Alessandro Baratta, decía que los niños, cuanto más pequeños son, tienen una edad mucho mayor que los adultos. “Los adultos tenemos cuarenta, cincuenta, sesenta años, los niños tienen milenios porque a través de los cuentos, de los sueños de la imaginación continúan siendo portadores de los mitos, no como realidad virtual, sino como una verdad de nuestra identidad cultural. Los adultos hemos reducido, hasta casi perderla, nuestra capacidad de alimentarnos a través de los sueños. Nuestra memoria histórica, sueños y realidad se han separado radicalmente a raíz del pragmatismo de la razón instrumental al que nos condena un proceso de alienación política y cultural. Un niño no distingue entre sueño y realidad. Y es por ello que allí radica la esperanza.” Está claro que Baratta, los chicos, nosotros y el Poder lo sabemos. Edición: 3097  

Balas contra la murga
Publicado: Martes, 02 Febrero 2016 17:54
Balas contra la murga

Por Claudia Rafael Gracias a los compañeros de la Garganta Poderosa por la foto de los pibes (APe).- “¿Acá son todos guapos”?, contaron que dijo “el Polaco”. Así nomás: “el Polaco”, como llaman en el barrio a uno de los gendarmes. Después sobrevino el griterío, los balazos, los chicos llorando, los pibes y adultos de la murga corriendo a un lado y a otro, el desbande. Niños de 3 a 14 años con las marcas en el cuerpo. Los gendarmes de prepo entraron a la villa del Bajo Flores en el operativo “#NarcotraficoCero” y, como de paso, dejaron un largo camino de daños colaterales. Un Terminator a fuego y violencia que fue sembrando sangre alrededor. Balas de plomo, balas de goma. “Che… pará, hay criaturas acá”, “basta loco, que están las criaturas”, se escucha en el video que se viralizó y que algún vecino captó desde un celular. La página del ministerio aplaude el operativo mientras lamenta “dos gendarmes heridos” que la ministra Patricia Bullrich visitó en el hospital y alienta desde el comunicado oficial con un “sigamos así”. “Congelamiento/Desaliento/Erradicación/Ordenamiento Social y Edilicio”, detallaba el plan erradicador de villas de Cacciatore, el que a fuerza de cemento y muerte construyó puentes y autopistas (algunas a la mitad) para las que había que voltear todo aquello que molestase a la vista y al paso de las topadoras. Son dos historias irreconciliables. Parecen ambientadas en dos tiempos distintos: 1) La que emite el ministerio y que repiten como ecos los medios acostumbrados a replicar los comunicados oficiales sin modificar siquiera una coma, un punto o un vocablo policial. “El episodio se produjo alrededor de las 21 en un pasaje sin nombre ubicado entre las calles Bonorino y Charrúa”, cita textualmente Clarín, basándose en la agencia DyN y “Gendarmes baleados en la villa 1.11.14”, tituló La Nación, citando a la agencia Télam. 2) La otra historia es la que se ve en los cuerpos de los pibes de la murga “Los auténticos reyes del ritmo”. La que se difundió por ríos subterráneos de imágenes en las redes y en los medios alternativos. (Clarín ahora se aggiornó levemente al titular tres días después de la primera nota que “Denuncian que la Gendarmería reprimió a una murga de chicos”). Esta vez no hubo muerte. Como sí la hubo exactamente el 11 de febrero de un año atrás cuando Maxi Melessi, con 18 años, futbolista del club Deportivo Sacachispas, alumno de 3° año de una escuela del Bajo Flores, papá de una nena de 4 meses, murió bajo los disparos de un tiroteo, a metros del puesto de la gendarmería. O en diciembre 2014 Cinthia Ayala, de apenas 9 años, muerta por otros disparos que los prefectos de Tierra Amarilla, en la villa 21-24 podrían haber evitado. Pero no lo hicieron. Esta vez no hubo muerte. Es cierto. Como sí la hubo aquel día de septiembre de 2013 en que Kevin Molina se escondió aterrado debajo de una mesada mientras a su alrededor se entrecruzaban más de un centenar de disparos en Villa Zavaleta. O cuando Yiyo (Ariel Villa) en septiembre de 2014, al que acribillaron de 38 balazos en una historia que incluía chalecos antibalas, casquillos de 9 milímetros y de Winchester 40, paseaba en una motito. Un tipo de armas y de protección que lleva indefectiblemente a las fuerzas de seguridad. “El Polaco” es un Schwarzenegger más en esta historia. Tiene apodo. Se permite gritar “¿Son todos guapos?” y junto a sus pares apuntan y arrasan. Tienen permiso para matar. Para herir. Para hundir sus garras entre los parias urbanos. Es uno más. Con o sin nombre. Integrante cruento de la condición humana. Con las manos siempre listas para ir dejando a su paso efectos colaterales. Los necesarios para etapas como las que Cacciatore, con una prolija lógica, denominó desaliento y luego erradicación para pasar finalmente a esa tan eufemísticamente nombrada como “Ordenamiento Social y Edilicio”. “Sigamos así”, comunicó Bullrich y alentó con un abrazo a los gendarmes en el Hospital Churruca. No vio. No abrazó. No entró ni a la casas ni a ningún hospital donde visibilizar a los pibes y adultos de la murga. Allí donde la villa baila. Donde le pone –componente temible y peligroso- el cuerpo a la alegría y a la danza que esperanza y libera. Donde grandes y chicos se convierten en los auténticos reyes del ritmo al que los brazos armados del Estado buscarán denodadamente destronar. Edición:3096  

Pibes presos
Publicado: Lunes, 01 Febrero 2016 13:11
Pibes presos

Por Carlos del Frade (APe).- “Cada vez hay más chicos presos por cometer asesinatos. Según el último censo nacional del Ministerio de Justicia son 255. En 2012, los menores de 18 años detenidos por homicidios eran 181”, fue el título y la bajada en uno de los diarios más importantes de la Argentina. Los datos surgen de la investigación “Niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley penal”, elaborado para el ya mencionado ministerio. “La gran mayoría de los menores presos (el 98 por ciento) son argentinos y sólo el 2 por ciento son mujeres. Apenas 25 terminaron el secundario y 124 ni siquiera concluyeron el primario. El 88 por ciento tiene entre 16 y 17 años…del total de detenidos, 502 fueron acusados por delitos cometidos con armas. Y 483 ya habían delinquido con anterioridad. El distrito con mayor cantidad de menores presos es la provincia de Buenos Aires, con 610, algo que está en proporción con lo que ocurre con la población penitenciaria mayor de edad. La siguen Córdoba (162), la Capital Federal (83) y Santa Fe (75), lugar donde abundan los soldaditos de la droga”, comenta el periodista Rolando Barbano. Más allá de estos datos es necesario decir otros para intentar compartir un contexto a la información y, en especial, al título de la nota que habla que “cada vez hay más chicos presos por cometer asesinatos”. En la Argentina hay 69.060 personas presas, de acuerdo al último censo del llamado Sistema Nacional de Estadísticas sobre ejecución de la Pena (Sneep). De ese universo, 9.357 están imputados por homicidios dolosos. De acuerdo a esa información, las chicas y los chicos detenidos por asesinatos apenas representan el 2,72 por ciento de los acusados de matar en todos los penales del país. Y en relación a la cantidad de presos, los 1.142 chicas y chicos privados de libertad, representan el 1,65 por ciento de la población carcelaria que hoy tiene la Argentina. De tal forma, una vez más queda claro que una ínfima cantidad de casos que terminaron en asesinatos fueron protagonizados por chicas y chicos entre los 16 y 18 años, como también es mínima la población de los mismos en el fragmento de los que están entre rejas. Por eso no es una consigna repetir que los chicos no son peligrosos sino que están en peligro. Porque esas mismas cifras del Ministerio de Justicia señalan que casi la mitad de los pibes y pibas detenidas cometieron delitos portando armas. Y he allí el segundo elemento que debe estimular la profundización del análisis. Las armas están presentes y al alcance de las manos de las chicas y los chicos con una facilidad llamativa. La democratización al acceso de las armas por medio de un cada vez más robusto mercado negro de armas implica pensar en por qué sucede semejante familiaridad con la pibada. Desde hace medio siglo que los organismos internacionales vienen sosteniendo que los principales cinco negocios del capitalismo son el petróleo, las armas, los medicamentos, el narcotráfico y la trata de personas. En la Argentina del presente, esas cinco vías de acumulación gozan de una perversa buena salud que repercute de manera directa en la vida de los más jóvenes. Y en cada uno de esos negocios no puede existir tanta accesibilidad si no hay nichos corruptos en las instituciones que, incluso, superan los cambios políticos en los diferentes gobiernos, nacionales, provinciales y municipales. El gran desafío es revertir el título de la información y decir que “cada vez hay más chicos libres por parir realidades vitales”. Para que eso sea verdad será necesario no condenarlos ni dejarlos solos. Fuentes: “Clarín”, viernes 22 de enero de 2016 – Informe Anual 2014 de la Sneep. Edición: 3095

 FasciNación
Publicado: Jueves, 28 Enero 2016 13:28
FasciNación

Por Alfredo Grande (APe).- En diciembre 2013 escribí en Pelota de Trapo: “Te acuso Felicidad de mancillar la alegría y corromper la tristeza. Te acuso de cultivar la indiferencia, la apatía, el conformismo y la mediocridad. Te acuso especialmente de fomentar la voluntad de adorar y de idealizar y de arrasar la capacidad de amar y de sostener ideales.“Quiero un nuevo año donde tenga su lugar la alegría, la tristeza, el dolor, la inteligencia, la indignación, la bronca, la justicia, el amor que pone lo que falta y el odio que saca lo que sobra. Aleja de mí el cáliz de la felicidad porque para obtenerlo es necesario anestesiarse ante el horror social. Los que luchan por sus ideas y los que ponen ideas a sus luchas sabrán entenderme. Por un nuevo año...y por un nuevo mundo en nuevos años”. La felicidad es otra captura de la cultura represora que nos ofrece diversas maneras de comprarla, alquilarla, robarla, estafarla, licenciarla, alucinarla. Confunde y siempre deliberadamente, estar contento, ser alegre y ser feliz. Muchas veces estoy contento, algunas alegre, pero nunca feliz. Porque la matriz de la felicidad es colectiva o no es felicidad. El mandato de ser feliz es poco feliz. Cualquier escrito en el libro de quejas de la vida recibe un comentario al estilo: “¿y vos te quejás porque no conseguís trabajo? ¿Qué tengo que decir yo que me echan de todos lados?”. En la cultura represora, siempre encuentra el que teje otro que teje peor. La góndola de las desgracias está repleta de primeras, segundas y terceras marcas. La góndola de las alegrías está vacía para conjurar ataques de envidia. El “todo bien” deviene en su automatismo mental y vincular una negación absoluta del “¿o querés que te cuente?”. Como en las propagandas de cualquier producto, los rostros sonrientes, con almidón en los dientes, cuerpos en movimientos pendulares que a ninguna parte llevan, como hámster que se baja de la rueda y dice “que lindo paseo”, la felicidad tiene cara de consumo. Y esta mecánica de nuestros días felices, de las maravillas que lo posibilitaron, de los dioses y diosas que los tutelaron, toda esas ondas beatíficas de amor, paz, felicidad, bienestar, amor, amor, amor, son las máscaras perversas de los rostros del dolor, de la crueldad y de la desesperación. Nos dicen que los días más felices para el pueblo fueron los días peronistas. No cuestiono. Sólo interrogo: ¿nadie pudo cuidar esa felicidad para que la “revolución” libertadora, la dictadura genocida, o la derecha liberal no terminaran castigando y sepultando tanta felicidad derramada? Porque si de ser felices se trata, más se trata de cuidarnos de los terrores y horrores de las clases dirigentes. El precio de la felicidad en la cultura represora es el olvido. Ese precio no lo pago ni en cuotas ni al contado. Y poco tributo es aceptar no ser feliz cuando tantas otras y tantos otros buscando la felicidad para el pueblo encontraron la tortura, el desgarro, la muerte, o esa forma cruel del olvido que algunos llaman desaparición forzada de personas. Forzamiento que alcanza a los valores, la cultura, la historia, los deseos, las esperanzas. Soluciones finales que se han puesto en práctica con embalaje democrático o tiránico o ambos operando en forma simultánea. Y agravado por el vínculo que no es otro que el origen constitucional de muchos desaparecedores. Se busca la generación del enamoramiento por la razón o por la fuerza, como dice el escudo de Chile. Por la razón democrática, de Estado y su interminable e insoportable publicidad de los maravillosos actos de gobierno. Siempre con prensa monopólica, oligopólica, oligofrénica, privada y estatal. Aunque en realidad siempre estatal; lo que algunos llaman pauta publicitaria. Fascinarse es el primer paso y a veces el único paso hacia la alienación. Los índices de fascinación se denominan “índices de aceptación”. Alfonsín fascinó, Menem fascinó, De la Rúa aburrió y Néstor y Cristina re fascinaron. Incluso a opositores, lo que es mucho. La fascinación alguna vez fue llamada “culto a la personalidad”. Criticada por la izquierda como un reduccionismo de cualquier política de masas, y fomentado por las derechas que siempre buscan y siempre encuentran al mesías salvador. Amamos a Jesús pero en realidad nos fascina Barrabás. El mesías devastador se presenta como caudillo, líder natural, el mejor de los mejores, que grande sos cuanto valés, no te mueras nunca, nestornauta, jefa del movimiento nacional y popular, padre de la democracia. Tantas marcas para sostener el mito fundante de nuestra patria: la cruz y la espada. Con su versión mejorada: la cruz y la picana. Freud nos enseñó que “no se enamoró porque es maravilloso sino que lo ve maravilloso porque se enamoró”. Los gerentes de la cultura represora lo tienen demasiado claro y es simple: no se trata de ser maravilloso, de lo único que se trata es de enamorar. Por eso el odio es tabú. Pero no es tabú para la derecha, sea liberal o fascista. Los oprimidos, los reprimidos, los pobres, los vengadores de tantas patagonias trágicas tienen prohibido odiar. Y están condenados a amar incluso, y muy especialmente, a los enemigos. La culpa del victimario se diluye en la culpa de la víctima, dice un aforismo implicado. Y agrego: también se diluyen en el amor de la víctima por su victimario. Amar es votar un poco. Pero es el amor idealizado, sin fisuras, sin desgarro. El amor idealizado es el enamoramiento, cuna de todos los sometimientos. Amor idealizado que es la fascinación. Lo que nos convierte en fascistas de los afectos. “Es un sentimiento no puedo parar” canta la hinchada enardecida. Y otras hinchadas enardecidas tampoco pueden parar por sentimientos opuestos. Dos que no paran chocan. Algunos llaman a esto violencia en el fútbol. El fascismo de los afectos quizá sea la matriz de todo tipo de fascismos. Entonces una vez más Rosa Luxemburgo tendrá razón: “socialismo o barbarie”. Y agrego: la barbarie de la fascinación. Edición: 3093  

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Jenifer

Tres hombres armados subieron a un colectivo en Merlo. Un pasajero armado los enfrentó. En el tiroteo murió Jenifer, una chica de apenas 17 años.


Pobres

En su discurso ante la FAO, Cristina Fernández ubicó la pobreza argentina en el 5 %. Y Aníbal Fernández analizó que hay más pobres en Alemania que en nuestro país.


Cinco años

Un hombre mató a golpes al pequeño hijo de su pareja, de cinco años. El testimonio fundamental lo dio su hermanita de 8, en Cámara Gesell.


Narcos

Un niño de 11 años fue herido en el abdomen por una bala perdida después de un enfrentamiento entre narcos en Santa Fe.


Judicialización

Judicializaron a 35 personas en La Rioja por impedir el avance de una minera. Entre ellos una adolescente, el cura y el intendente de Famatina.


Volcadero

Un niño de 13 años se subió a un camión recolector de basura en el volcadero de Paraná y su pierna quedó atrapada por la compactadora.


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Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

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Hechos en imágenes

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