El niño de la joyería
Publicado: Viernes, 22 Febrero 2019 16:29
El niño de la joyería

Por Claudia Rafael (APe).- Los sueños de los niños suelen estar aferrados a la crin de un unicornio. Sobre todo si se tienen 8 años. Pero al nene de Las Catonas, en Moreno, que apareció en todos los medios como el “precoz delincuente” que con un revólver entró a una joyería y quiso alzarse con un botín de película, los sueños se le fueron soltando y echaron vuelo a otros cielos lejanos. Cuando tras la maratón mediática del video en el que se ve al nene frente al mostrador con la voz en off del dueño de la joyería, su mamá se presentó en la comisaría y “lo entregó”, dicen que contó también: Que tiene cinco hermanos de 13, 12, 6 y 3 años y uno de dos meses. Que “no tiene padre y no va a la escuela porque el año pasado fue expulsado”. Que “fue echado cuando cursaba segundo grado y se bajó los pantalones para mostrarle los genitales a una compañera”. Que ella hace changas limpiando en casas ajenas. En medio de los históricos espasmos sociopolíticos que buscan mayor punitividad a edades cada vez más tempranas, la historia del niño de Las Catonas es un anillo perfecto para los “especialistas” que levantan sus voces. Y que se irán regocijando ante el perfeccionamiento delictivo que el correr de los años le vayan ofreciendo para justificar los discursos de punitividad. “Si ayer fue un vago, mañana será un malhechor”, escribía Jorge Williams ya en 1899 en un proyecto legislativo sobre la infancia en esta Argentina que perseguía a los niños como los portadores del peligro que debían ser arrancados de sus familias para ser criados en patronatos. Y si es un “malhechor” ¿no merece acaso rejas, imputaciones, feroces buzones que lo castiguen para proteger a la sociedad bienhechora que es su víctima predilecta? ¿No merece, como a los niños de los que hablaba Williams, que se lo encorcete en los depósitos para el escarmiento? Hace ya once años, Miguel Semán escribía para APe: “Los pibes no se sienten impunes. La impunidad suele ser un privilegio de los inquilinos del poder. Los pibes se sienten como están: desnudos y perdidos, sin saber a dónde ir en un país que ha dinamitado los puentes mucho antes de que ellos llegaran”. El pibe de ocho que se presentó en la joyería con un arma ya tiene la sombra del fuego sobre la nuca. Y no es desde ayer o antes de ayer en que las cámaras lo iluminaron y lo hicieron famoso por un instante sino desde mucho tiempo antes. Cuando los designios del Estado definieron de qué lado de las pertenencias y las no pertenencias caería derramado. Hay un niño que pierden todos los poetas, escribía Lorca. Lo pierden los poetas, lo pierden los escribientes, lo pierden los manipuladores del poder, lo pierden las escuelas y los funcionarios, lo pierden los ministros de las tragedias previsibles, lo pierden los presidentes de los océanos y los ríos, lo pierden todos y cada uno de los adultos caminantes de este suelo de impudicias que se olvida de que los sueños de un niño deben viajar definitivamente aferrados a las crines de los unicornios. Edición: 3822

Oligofrenia artificial
Publicado: Viernes, 22 Febrero 2019 13:45
Oligofrenia artificial

Por Alfredo Grande (APe).- La cultura represora, en sus versiones más democráticas y humanas, cuando al lobo todavía le quedan algunos jirones de la piel de cordero, inventa y sostiene distintas formas del encubrimiento. “Ayuda humanitaria” en las fauces de un gringo racista, es la marca comercial de una versión del exterminio y la colonización. “Servicios de inteligencia” denomina a una banda de delincuentes seriales en todas las formas del botonaje, la extorsión, la invasión de todas las formas de la privacidad, y la planificaciones de operaciones para neutralizar, o sea eliminar, a reales o potenciales opositores. Como dije en otro artículo, el crimen organizado en funciones de gobierno. La inteligencia artificial, además de ser una gran película de Steven Spielberg, es la denominación de complejos procesos de informatización y robotización. Autos y camiones que no necesitarán choferes, con lo cual los actuales conflictos con la aplicación Uber o el peso del sindicato de camioneros, serán fósiles de la época donde todavía había ciertas formas de humanidad residual. Antes las parejas en conflicto con la ley vincular, consultaban a un terapeuta. Hoy renuevan la suscripción a Netflix. Pero existe el peligro de creer que el progreso indefinido, al modo de la tercera ola que postulara Alvin Toffler, ha llegado hasta nosotros. La idea delirante de estar en el primer mundo, cuando apenas lo podemos ver desde lejos desde los arrabales del tercero y cuarto, sigue funcionando como un faro que ilumina la zona equivocada. Además, el primer mundo tiene en sus entrañas al tercer y cuarto mundo. La periferia está incrustada en el centro, y cualquier paseo por la City, aun desde las alturas de los buses de turismo, muestra islotes de miseria, enfermedad y muerte. Sin embargo, desde nuestra Patria Colonizada, tenemos una fábrica permanente de oligofrenia artificial. Artificial: son constructos rigurosamente planificados, con creativos que aportan su talento para todas las variantes de la magia negra. Los dispositivos utilizados en las armas de destrucción cerebral masiva, son los denominados avisos publicitarios. La publicidad en su concepción amplificada, es una forma de entender y direccionar la vida. Todes sabemos que ninguna publicidad pasa lo que se denomina “la prueba de realidad”. O sea: la sartén quedará toda pegoteada y el limpiador de pisos no logrará la sonrisa del marido estándar. Raid no los matará bien muertos porque se le acaba el negocio de la industria del genocidio de insectos. La publicidad, ácido lisérgico de los pueblos, construye inmensas planicies de realidad virtual sin necesidad de casco. El objetivo final es el aplanamiento, el achatamiento subjetivo, de tal modo que las rebeliones, que como las brujas que las hay las hay, tengan un techo bajo. Muy bajo. Por eso suelen ser masivas pero efímeras. Es decir, reactivas. Hablamos de la señora que levantaba berenjenas mientras la barbarie de la policía de la ciudad desplegaba su entrenamiento de crueldad y bestialidad. Una hora antes y seguramente pocos días después, a pesar que la Unión de Trabajadores de la Tierra la ayude en forma permanente, la tragedia del hambre crónica, especialmente en niñas, niños y personas de la tercera edad deteriorada, seguirá intacta. La oligofrenia artificial es también un producto de infinidad de programas de supuesta discusión política, en los cuales gritos, insultos, amagos de golpes, denigraciones varias, compiten en una lamentable remake de titanes en el ring. El título de “un niño que entró a robar” es una forma miserable de caratular mediáticamente lo que siempre fue el juego del ladrón y el vigilante. Lamentablemente para el niño, ahora ese juego es solamente para adultos. Es la versión penal de las “nenas madres”, cuando se amputa la niñez con el mandato de la maternidad en su oligofrénica versión biológica. Un ejemplo letal es el reduccionismo del macrismo a Macri. O sea: tipificar que el enemigo es Macri, sin pensarlo como analizador de una lógica que lo excede. Creer que muerto Macri (políticamente hablando, aunque ahora que lo pienso…) se acabó el macrismo, es otra remake. La que sentenció que muerto Hitler se acabó el nazismo. Justamente sucedió lo contrario. Para que el nazi-capitalismo triunfara en escala planetaria fue necesario destruir a Hitler. Pero la oligofrenia artificial aplana, aplasta, compacta, las lógicas político sociales, a sus expresiones más bizarras. Y a pesar de las recomendaciones socialdemócratas de Poncio Pilatos, no podremos lavarnos las manos. La oligofrenia artificial tiene un siniestro correlato: la oligofrenia natural. O sea: el hambre crónica, la desnutrición permanente, el frío, calor, hacinamiento, escasez de todo, especialmente de lo básico, convierte al crecimiento y desarrollo en la infancia en un oasis del diablo. Esas niñas y niños llegarán de la peor manera a una adolescencia macabra, donde serán “niños que roban” o “nenas madres”. Lo artificial y lo natural se potencian para compactar la vida. O sea: achatarla para que se exprese en un mínimo apenas vital y totalmente inmóvil. No empezar a pensar en estas cuestiones, que son expresiones no de la acción de un gobierno, sino de las políticas de lo que he denominado el “nazi capitalismo”, será nuestra propia contribución a la oligofrenia artificial. Edición: 3821

Ellos y nosotros...
Publicado: Miércoles, 20 Febrero 2019 14:45
Ellos y nosotros...

Por Silvana Melo Foto: Enfoque Rojo (APe).- ¿Qué cambia en el ardiente pavimento de estos días el proyecto Bullrich – Garavano? ¿Qué más condena? ¿Qué otro estigma hace sangrar en esta infancia? ¿Qué distingue al hoy con castigo penal a los 16, de mañana con punición a los 15 o a los 14? ¿Qué cambia si ya hay una cárcel bonita y distinguida para los de 18 y mañana alzarán otra para los de 15 o 14 y los muros serán los mismos que los que separan el barrio del country, la villa de la fortaleza con perros y púas, la periferia de la zona confortable? ¿Qué cambia si en la calle la policía –la ciudadana, la bonaerense, la federal, la gendarme, la prefecta- tiene libre disparo hacia la espalda de los adolescentes? ¿Qué distinto puede ser si la pena de muerte de facto se devora a los pibes por bala, por veneno, por paco, por hambre? ¿Para qué sirven los niños de los arrabales si no es para construir delincuentes que justifiquen políticas duras para calmar los colmillos ciudadanos y aplacar la crueldad económica? ¿Para qué sirven los niños de los arrabales si no es para exacerbar la desconfianza en el otro, para afinar el individualismo y construir patíbulos para los débiles? ¿Qué cambia entonces si su carne va a la parrilla del estado para placer social y político a los 16, a los 15 o a los 14? ¿Qué si la condena es condena de todas maneras? ¿Qué si la sentencia se fundamenta en el origen, en la piel, en el piercing, en la ceja cortada, en el linaje de abandono, en la historia de plombemia, desnutrición y desempleo adquirido, en las naranjas para el malabar, en la ranchada, en el piraña, en el punga? ¿Qué cambia si el pibe crecido en el formateo social del delincuente es un peligro público desde el arranque, un sujeto impolítico, sin probabilidades de luchar para transformar su vida, un objeto modelado impermeable a políticas públicas que jamás le llegan? ¿A qué sociedad modifica la punición a los 15 o a los 14 si el pibe formateado nació sin algodones, creció en un ambiente contaminado, respiró agroquímicos en la escuela rural, plomo en la cuenca del Riachuelo, fue a la escuela espasmódicamente cuando la panza no gruñía ni el catarro le hacía piquete en la garganta, sobrevivió al abuso en casa, al hacinamiento, al embarazo a los 11, a la negativa del aborto legal, a los golpes por llorar, a la venta al vecino, al paco en la esquina, a la pobreza aluvional que es cada vez más niña, cada vez más pibe? ¿Qué le cambia al millón y medio de chicos con hambre? ¿Qué a los ocho millones de niños pobres? ¿Qué distinta será esta tierra para los pibes de 15 o de 14 si Garavano – Bullrich les prometen castigo temprano? ¿Qué distinta será si no protegen a su madre estragada que cobra la AUH, si no hay vivienda, ni escuela que convoque ni comida rica en el país que alimenta a 400 millones ni futuro pensado ni construcción de porvenires colectivos ladrillo por ladrillo? El castigo ya está. Habrá que tejer una sociedad nueva. Que puedan ver los niños si se ponen la mano como visera a la altura de los ojos. Que se vea. Como una esperanza incauta enancada en el horizonte. Que sea posible. Edición: 3819

Cinco matrices (Parte II)
Publicado: Lunes, 18 Febrero 2019 12:21
Cinco matrices (Parte II)

Por Carlos del Frade (APe).- Hoy publicamos la segunda parte del primer capítulo de “Las nuevas forestales”, el próximo libro de Carlos del Frade. En este 2019 se cumplirán 100 años desde la primera gran huelga en La Forestal.  Neo feudalismo del tercer milenio. “En la provincia de Misiones, la producción de la yerba mate ha sido históricamente la principal actividad productiva. El mismo Estado provincial nace a la luz de esta actividad que lleva impresa en su escudo a la hoja, alimentando el fetichismo que exhibe la yerba mate y oculta al trabajador que le brinda unas manos ásperas. En los últimos años, la actividad yerbatera comenzó a perder su preeminencia, desplazada por fuertes procesos de extranjerización de la tierra debido a la llegada de las pasteras y con ella de los pinares, generando fuertes procesos de gentrificación y despojo territorial que fueron poniendo en pie de lucha a los campesinos sin tierra. La llegada del pino y la tecnología supuso una disminución drástica de la mano de obra ocupada”, escribió Mariano González en la Agencia Pelota de Trapo. De las 500.000 toneladas de yerba mate que se producen en el mundo, la mitad se produce en Argentina. De estas 250.000 toneladas, el 85% se consume en el mercado interno y el 15% restante se exporta. El 90% de la producción de yerba mate que se produce en el país, se origina en Misiones. El pago a destajo obliga a las familias a ir a la zafra en el mayor número posible de integrantes para poder aumentar el caudal de hoja verde cosechada. La explotación de los tareferos ha sido histórica como histórico son los años de ausencia de la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores), acomodada en la mesa del patrón. El 80% de los trabajadores tareferos de Misiones trabajan en la informalidad, excepto en la localidad de Montecarlo donde gracias a la organización de los trabajadores pudieron poner en pie de lucha la disputa por mejorar las condiciones laborales con una perspectiva política. Rubén Ortiz, docente rural, miembro del Sindicato de Tareferos de Montecarlo, comentó que según los datos del INYM (Instituto Nacional de la Yerba Mate) que calcula 10.000 tareferos en negro, los productores evaden millones de pesos al Estado. Cuenta González en su nota que “aún persiste la práctica de los grandes propietarios de tierra de pagar a los trabajadores con vales para ser intercambiados por productos en las tiendas de propiedad de éstos terratenientes. Continuando con una de las prácticas más comunes de la esclavitud colonial”. Para el Sindicato de Tareferos de Montecarlo, que supo torcerle el brazo a las patronales, la verdadera lucha es para que “el placer de tomar mate no descanse sobre la esclavitud de los tareferos”. “Y sin reforma agraria integral no es posible derrumbar esta lógica de explotación”. Cinco matrices en la Argentina del tercer milenio que determinan las Nuevas Forestales. Extranjerización de la economía. Exportaciones de recursos naturales o bienes comunes. Pauperización de la naturaleza. Migraciones. Explotación humana. Como decía Gastón Gori, “de manera que no era un misterio el valor potencial de los bosques que se enajenaban ni lo que la industria había realizado en materia de tanino. Quizás los compradores extranjeros sabían más que los gobernantes argentinos o los gobernantes argentinos no se preocupaban por saber tanto como los compradores ingleses, o simplemente todos estaban sabiendo todo…los capitalistas de Londres cumplían a conciencia con su función, como que eran hombres de una nación imperialista; la responsabilidad debemos buscarla en tierra argentina y a ella es ajena el pueblo, gobernador por el régimen de una democracia permanentemente escamoteada…”. Democratizar la democracia, entre otras cosas, supone enfrentar y denunciar las Nuevas Forestales en la Argentina crepuscular del tercer milenio. Para acceder a la primera parte del capítulo clickear aquí. Edición: 3817

Privilegiadas torturas
Publicado: Viernes, 15 Febrero 2019 13:14
Privilegiadas torturas

Por Alfredo Grande (APe).- Hablar de cultura represora no es solamente hablar de la represión. En la etapa actual, que algunos llaman posverdad, el principal objetivo de la cultura represora es la desmentida de su condición de represora. O sea: reprimir que reprime. Y encubrir esta operación semiótica y política con eufemismos, falacias, frivolidades, lugares comunes. Mucho de esto anticipó el talento de George Orwell cuando describió el “doble pensar” y el “neo habla”. Durán Barba es un cadete al lado de las políticas de comunicación del Gran Hermano. En los primeros tiempos del macrismo, acuñé el siguiente aforismo implicado: “pobreza cero – riqueza diez”. De todos modos, debo reconocer que todos los que disfrutamos a Mister Chasman, no pudimos anticipar que nos iba a gobernar Chirolita. La cultura represora no solamente admite, sino que garantiza que haya privilegiados. Lo que no tolera es que sean las niñas y los niños. El macabro talento del Turco de los llanos, lo anticipó: los chicos ricos que tienen tristeza. Disneyworld mediante, seguro ahora tienen menos tristeza. Los chicos pobres que tienen hambre, inflación mediante, ahora tienen más hambre. Y tienen hambre de comida. Pero lo insoportable que debemos soportar es que tienen hambre de niñez. De esa niñez que siempre fue alegría, picardía, juego, ternura, amor, ingenuidad, ilusión, seguridad, abrazo y comida. Dirán que idealizo. Dicen cosas peores. Pero cuando yo era niño, y no hace tanto, había niños ricos, menos ricos, pobres, y más pobres. Pero no recuerdo en toda mi primaria un niño indigente. Quizá uno. Me acuerdo hasta de su apellido. Era el único que tenía un guardapolvo blanco de color gris y en vez de almidón, mugre. Yo era su amigo. Le ponía plata en el bolsillo y el hacía como que se sorprendía y yo hacía como que no sabía. En esos tiempos, nadie hubiera aventurado que un 50% de niñas y niños sería pobre, indigente, tendría hambre de comida, de cuidados, de ternura, y reitero, hambre de niñez. La cultura represora quiere exterminar revolucionarios, pero lo que realmente quiere es exterminar la institución de la revolución. Le importa Maduro, pero más le importa la revolución bolivariana y el socialismo del siglo XXI. Y de cualquier siglo también. En esa época, los únicos privilegiados eran los niños. Y lo eran, aunque no fueran los únicos. Muchos funcionarios también lo eran. Pero los funcionarios pasan…y los niños y niñas quedan. Siempre habrá niños y niñas entre nosotros. Más del 50% están siendo s0metidos a la privilegiada tortura del hambre. Privilegiada porque es una tortura donde no se da (electricidad, fuego, agua, flagelaciones, fracturas de huesos, amputación de miembros). Es una tortura donde se quita. Se escamotea. Se oculta. Se esconde. No hay pan para hoy y hay hambre para mañana. Y pasado mañana. Privilegiada tortura, porque el hambre duele. El frío duele. El calor duele. Todo duele cuando ya no hay cuerpo ni alma que aguante. Esas niñas y niños extirpados de su niñez llegan a ser jóvenes extirpados de su adolescencia. Entonces los funcionarios de turno completo, full time para todas las armas de destrucción masiva, resuelven bajar la edad de imputabilidad. Ensayo que Daniel el Tibio ya intentara. Y construir cárceles modelo para los jóvenes que no son modelo. Y como la cultura represora desmiente su condición, la inauguran como si fuera una escuela técnica, de artes y oficios, una politécnica. “Aunque la presentación del nuevo Código Penal está frenada, el proyecto de reforma al sistema penal juvenil en el que viene trabajando el Gobierno desde el año pasado, y que propone bajar la edad de imputabilidad, sigue siendo una de las grandes promesas. Si bien todavía no hay una fecha para su tratamiento en el Congreso, en el Ministerio de Justicia dicen por lo bajo que intentarán que llegue allí antes de fin de año. Pero todavía no hay nada definido”. Versión oficial de “Felices los Jóvenes”. Como ya dije: son criminales de paz. Y así deberán ser juzgados. Solamente la historia de los cínicos y cobardes podrá absolverlos. Quizá lo logren. La complicidad es transgeneracional. Tal vez nuestro único privilegio sea sostener la convicción militante y revolucionaria de que la tortilla se vuelva. Entonces los pobres comerán el pan, porque ya no habrá ricos que lo acumulen. Y las privilegiadas torturas serán extinguidas. No sé si en los cielos, pero si en nuestra tierra. Pintura: Antonio Berni Edición: 3815

Churrinche
Publicado: Jueves, 21 Febrero 2019 13:08
Churrinche

Por Carlos Del Frade Especial desde Tostado y Pozo Borrado, norte profundo santafesino (APe).- -La gente tiene miedo y vergüenza… Nos metieron presos, nos sacaron vacas, caballos y chivas y desde hace quince años no nos ponen puentes y nos quieren arreglar con tubos…Y siempre ganan los que tienen el poder. Las grandes estancias…-dice Armando “Churrinche” Bustos, campeón interprovincial de peso pluma hace ya mucha memoria y actualmente peleando en un paraje del fenomenal norte profundo santafesino llamado Fortín Charrúa, en la zona de los bajos submeridionales, en el límite de los departamentos Vera y 9 de Julio. En pleno febrero, el Sol prodiga un ferocidad inusual para que los que resisten en estos atribulados arrabales del mundo. Sin embargo no es cualquier terreno. Pasa en Santa Fe y también en la Argentina. Falta tierra y sobra tierra. Falta agua y sobra agua. Falta tierra para casas y loteos populares y sobra para los que concentran y extranjerizan el suelo y el subsuelo. Falta agua para barrios humildes y sobra para las multinacionales. Y sobra agua para el pobrerío que siempre resultan los inundados. -Sé leer muy poquito…-confiesa “Churrinche”. Pero en los papeles que muestra está el secreto de tanta represión, de tanto ninguneo. “…Se alega mediante la presente que el señor Bustos desde las funciones desempeñadas aquí mencionadas ha impulsado numerosos proyectos con el solo objeto de hacer de las tierras de esa zona un lugar mejor, habitable y de rendimientos hoy altamente productivos. Asimismo cabe alegar que en su labor en esta zona, en sus comienzos “zona no productiva y provechosa” y campos devaluados por sus rendimientos… HOY están valuando altísimamente en moneda estadounidense, precisamente dólares”, sostiene la nota firmada por Daniel Contarde, presidente del denominado Comité de Cuenca de Pozo Borrado, otro punto perdido en el mapa del inmenso septentrión santafesino. En 2007 desalojaron a varias familias, entre ellas la de “Churrinche”. Abogados que lo traicionaron se asociaron a políticos cómplices que se reciclan casi siempre y la justicia, permanente red invertida por donde pasan los grandes y quedan atrapados los chicos, sentenció que la tierra, algunos caballos, algunas vacas y algunas chivas, fueran de los señores dueños de casi todo. Pero “Churrinche”, descendiente en cuarta generación de los pueblos originarios, insiste. Quiere soluciones y vida digna. Nada más que eso. Nada menos que eso. A veces no tiene con qué. Por eso tuvo que matar una vaca para darle de comer a su familia. Y casi va preso porque la policía rural no entendía que no era un faenamiento ilegal, si no pura y atávica necesidad humana de sobrevivir. Se sorprende cuando un político le cumple la palabra y quiere mostrarle a todo el mundo dónde y cómo vive. Armando “Churrinche” Bustos sigue peleando en el ring side enorme del latifundio y la indiferencia planificada. No sonó la campana. El viejo campeón interprovincial de peso pluma continúa recibiendo y devolviendo golpes. Nadie lo ha vencido definitivamente. Como tantas y tantos en esta geografía. Tendrá su oportunidad para dar el golpe aunque del otro lado haya pesos pesados. Fuentes: Entrevistas y documentos recogidos por el autor de esta nota en aquellos lugares de explotaciones impunes. Edición: 3820  

Víctima y verdugo
Publicado: Lunes, 18 Febrero 2019 16:48
Víctima y verdugo

Por Claudia Rafael (APe).- ¿Qué separa los 17 años de Ezequiel Lamas de los del pibe que detuvieron en Caballito por su muerte? ¿Cuál es la distancia entre los 17 a los que ya nadie podrá volver? Apenas el instante de un golpe atroz, capaz de fracturar el cráneo, e intentar seguir la vida como si nada. Una sucesión de escenas construidas por la sociedad securitaria. Que mira con sospecha a su alrededor. Que ve crecer sus espinas producto del miedo al otro que termina siendo cocinado a fuego rápido en la olla del odio colectivo. El otro pibe, el que apareció de la nada y arremetió contra su par se asumió como la horda social que alza su puño como el engranaje de un sistema basado en el exterminio. Delante de un grupo de policías que no movió un solo dedo para frenar la agresión ni para actuar. Segundos después, Ezequiel Lamas intentaría ponerse en pie, se descompensaría y moriría dos días más tarde en el Hospital Interzonal General de Agudos de Mar del Plata. Ahora hay un chico de 17 muerto; otro, detenido y un grupo de policías bajo la mira de Asuntos Internos. Pero esos son los hechos objetivos, concretos, consecuencia de esa noche veraniega de Miramar en la que la felicidad y la tragedia están divididas por un segundo. ¿Cuál es el territorio que la sociedad siembra para los pibes de 17 cuando verdugo social y víctima tienen exactamente esa edad? ¿Cuál es el pedacito de suelo que se dispone para ellos cuando desde el poder político y desde el poder socioeconómico se baja permanentemente con el dedo acusador el discurso de la sospecha hacia el otro? Sobre todo, si ese otro tiene 17 años, si roza con o sin voluntad (qué importa a los verdugos) a turistas que pasean por las calles de la ciudad balnearia. Y ahora que víctima y victimario tienen exactamente 17 años ¿cómo se edifica el resto de la historia? El enemigo no ha cesado de vencer, escribió alguna vez Walter Benjamin. En una historia, ésta, en la que los sicarios de un mal endémico van siendo abonados de cara a la destrucción. En una historia en la que hay un pibe muerto violentamente y otro cuyos 17 cesaron definitivamente porque el golpe que dicen que propinó a su par fue su propia sentencia de tragedia. Ya no hay más inocencia para nadie. Menos aún para el Estado que decidió, a través de sus fuerzas de seguridad, dejar de lado cualquier acción para favorecer el final más terrible y más temido. La violencia mítica en su forma ejemplar es una simple manifestación de los dioses, ilustró Benjamin. Acá no hay dioses sino meros hacedores de otras violencias que arrinconan, cada vez más, el territorio de los pibes a un destino de estrago y devastación. Edición: 3818      

La dignidad del morrón
Publicado: Viernes, 15 Febrero 2019 18:04
La dignidad del morrón

Por Silvana Melo Foto: Bernardino Avila – Página 12     (APe).- Rojo hasta la sangre. El morrón asume la dignidad de la resistencia. Y se planta ante los represores. Como las berenjenas se ofrecen al hambre viejo, a la mujer que se agacha por ellas, sin miedo a que la cintura no le permita volver a subir. Los ferieros de Constitución, los que alzaron las espinacas contra un sistema feroz, descarnado, tuvieron la dignidad del morrón. Los productores de la Unión Trabajadores de la Tierra quisieron abolir los puentes que los separan de la gente. Que encarecen cien veces lo que les pagan nada. Y el hambre que no puede pagar no come. Y se llena la panza de fideos y polentas y arroces blancos que no nutren a nadie. Ellos llevan a la plaza de los trenes los cajones con la verdura barata. Con las berenjenas accesibles a la viejita que se agacha a juntarlas después de que la policía echó a los productores y se guardó los cajones para consumo propio. Toda la vida les roban. Todos les roban. El estado, el gobierno ocasional, el comerciante que revende, la policía. Todos les roban. A la viejita y a los productores. Que tantas veces tienen las mismas hambres. De la misma justicia. De la misma dignidad. Pero conservan, como acopio de la esperanza, la dignidad del morrón. Roja como la sangre. Picante. Imparable. Como la rebelión de los que un día se cansan. Y se plantan. Como el morrón.   Edición: 3816

El amor de los mandan
Publicado: Jueves, 14 Febrero 2019 20:43
El amor de los mandan

Por Claudia Rafael (APe).- Belén fue degollada este martes, en Misiones, a los 17 años. Su novio de 22 se justificó: “no sabía que estaba embarazada”. Ni ella ni la nena tucumana de 11 embarazada de 16 semanas y violada por el novio de su abuela conocieron el amor romántico de Romeo, de 17, y Julieta, de escasos 13 años. Ese amor hasta la muerte misma que hoy fue reivindicado desde la Casa Rosada con una pintura del artista inglés victoriano Frank Dicksee que los retrata en un beso eterno. Ojos, mirad por última vez. Brazos, dad vuestro último abrazo. Y labios, que sois puertas del aliento, sellad con un último beso, escribió Shakespeare tres años antes de que terminara el siglo XVI. Hace más de 400 años. La última mirada, el último abrazo, el último beso. Exactamente ése que hoy caía del balcón destinado a grandes épicas discursivas que ya no son. El Estado reivindica el amor romántico que deriva en la muerte como destino final en un contexto social en el que se propagan las violencias de quienes proclaman amar, de quienes dicen estar puestos en la vida para proteger, de quienes se jactan de ser el todo imprescindible para completar al otro. Vacío. Estereotipado. Tóxico. Que debe necesariamente soportar todo embate. Con el sacrificio impuesto como único destino. Como la cruz inescindible que acompañará los días y las noches. Para siempre. Mientras destina en su presupuesto 11,36 pesos por cada mujer violentada. El beso perenne hasta la muerte misma. Como pontifican los poderosos. Los que determinan destinos. Los que tejen con sus prácticas, sus símbolos y sus discursos los corsé del sometimiento y la pasividad. Edición: 3814

Modelo de cárcel
Publicado: Miércoles, 13 Febrero 2019 12:56
Modelo de cárcel

Por Silvana Melo (APe).- Las políticas públicas de niñez y juventud fluyen en una corriente de coherencia implacable. El nacimiento y el desamparo de un niño hasta la construcción de un descarte para fundarle una cárcel. Una cárcel para jóvenes que la gobernadora inauguró ayer en Campana. El sendero estratégico del sistema es preciso e infalible. Un niño con el enclave en el cuerpo del agua mala y el exceso de harina y grasa. Crecido con el calcio escaso y el plomo en la sangre. En barriadas sin cloacas ni inodoro. Formado a los tumbos en escuelas con gas cortado y electricidad a flor de piel. Con almuerzos sin carne y copas de leche sin leche. Con la actualización cognitiva de la plombemia recargada. De la malnutrición 2.0. Sin chances de trepar al nivel del privilegio porque ya cerró. Y sólo queda la amenaza de los culos de botella con puntas asesinas en el muro. Y del otro lado, las oportunidades. Todas de allá. Después, el punga, el faso, el pibe chiquito al que se le caen las naranjas en el semáforo, el que crece un poco y ya le aparece la sombra de bigote y la voz se le hace mezcla de flauta y bajo y ya no genera ternura ni empatía y ahora es piraña y empieza a escapar y corre todo lo que los huesos flacos y la panza vacía le permiten y arma la ranchada y vuelve a casa a veces y duerme donde se pueda y su madre lo espera y no le queda mucho lugar para el abrigo pero lo ama igual. Crece en el barrio y la escuela lo destituye temprano y entonces la changa y a veces el transa y se crece sin mañana porque el único día para estar vivo es hoy. Del otro lado del muro donde los culos de botella de puntas asesinas se asocian con la vecindad del alambre enrulado con púas, está el secundario, el subsidio que les tiraban para que fueran a la escuela y ahora no existe más, la universidad que ya cercaron para que ellos no entren, por si se les ocurría un buen día, los puentes levadizos levantaron para que ellos no. El estado no lo olvida. Nunca. Le prepara su baldío con cotos de gendarmes y contraesperanza. Y ahí lo encierra. Le retacea la comida y lo suma al ejército silencioso de los eliminables. De los excedentes no reciclables. Empujados por desiguales al odio y a la resistencia sin rebeldía de clase ni instinto transformador. Por pura supervivencia y por pura revancha. A buscar lo que debió ser suyo en alguna parte de la cadena de esta vida. Y entonces, entre los 18 y los 21 caerá en la cárcel “modelo” que la gobernadora inaugura hoy en Campana. Porque nunca el estado le dio espacio para él, sueño colectivo, política pública, alimento nutriente, camino en vez de muro, escuela, trabajo, deseo. Esperanza. Destino para hacerse y para torcer. Entonces, cumplido el círculo fatal, caerá en la cárcel que el sistema le pensó como cierre, una cárcel para jóvenes. Una cárcel modelo. ¿Modelo de qué? ¿Qué modelo puede ofrecer el Servicio Penitenciario Bonaerense? Acaso el modelo sistémico de la corrupción y el castigo por lo que se fue y lo que se es. El modelo de la tortura y del buzón y del calabozo donde comerá con la vecindad de su propia mierda, donde beberá aguas en brindis con su propia orina. El modelo que terminará el trabajo fino y minucioso del sistema, que lo nació en determinado lugar para su destino de descarte. Y lo construyó delincuente para inaugurarle una cárcel modelo que confine. La Gobernadora, ayer, en Campana. Edición: 3812

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Galería fotográfica

 

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Hechos en imágenes

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Temporal

Dos muertes en La Plata producto del terrible temporal. En Rafael Calzada se incendió un hospital y evacuaron a 180 personas.


Pescador

Un adolescente de 16 años murió ahogado en un esteral de Misiones. Estaba tratando de pescar para dar de comer a sus 13 hermanos.


Policías

Dos policías bonaerenses golpearon brutalmente a un chico de 17 años durante un operativo en Bernal Oeste. Los desafectaron de la fuerza.


Campesinos

Los terratenientes desalojan a pequeños campesinos en Santiago del Estero. Fue violento y brutal contra Héctor Reyes, que murió por las heridas recibidas. 


Masacre en la comisaría

Se marchó al cumplirse un mes de la masacre en la Comisaría de Esteban Echeverría. Murieron calcinados diez detenidos.


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