Memoria de la Pasión
Publicado: Viernes, 19 Diciembre 2014 14:48
Memoria de la Pasión

Parroquia de la Santa Cruz (*) Fotos: Claudia Rafael                (APe).- Aquí, en este lugar, la comunidad Pasionista, alentada por Jesús de Nazaret, fue refugio y vientre de lucha y esperanza para muchos apasionados por la libertad y la justicia en Argentina y en América Latina. Todos ellos buscaban un mundo más parecido al que soñamos como humanos. Aquel 8 de diciembre del 77, doce fueron arrebatados, secuestrados, detenidos, desaparecidos, torturados y asesinados por el Terrorismo de Estado. Nos vuelven a reunir los doce. Sus historias, sus sueños, sus esperanzas nos inspiran, nos impulsan a vivir con la misma pasión y a hacer una memoria que ilumine nuestro presente, que es donde se sigue construyendo la vida. Los pueblos hacen memoria para seguir afianzando su identidad, para ver más claramente quienes son y qué viven, para afrontar los nuevos desafíos de la historia. Como comunidad de la parroquia Santa Cruz, como Misioneros Pasionistas, somos testigos, acompañamos y celebramos los pasos dados en la explicitación de la justicia; en los juicios, condena y encarcelamiento a los represores especialmente en la Megacausa ESMA; en la clarificación del ciclo del horror y la colaboración cívico-militar. Somos testigos, acompañamos y celebramos los juicios por el asesinato de Angelelli, Carlos Murias, Wenceslao Pedernera, Gabriel Longeville, los hermanos Palotinos y tantos otros. Somos testigos, acompañamos y celebramos la recuperación de los 116 nietos y nos sumamos al anhelo de encontrar a los que seguimos buscando. Queremos desde aquí y junto con los doce, las madres, abuelas de Plaza de Mayo, los familiares y los Organismos de DDHH decir que todo ser humano tiene derecho a saber quién es… de dónde viene… quiénes lo engendraron desde esa chispa de amor. Soy esta tierra, soy esta gente, soy mi memoria y soy esta historia. Hacer memoria nos conecta también con los distintos gritos de los Crucificados de hoy, que brotan desde la entrañas de la humanidad y de la tierra, pidiendo, reclamando y exigiendo respuestas nuevas.Porque pasado, presente y futuro se anudan en la memoria… Queremos, junto con los pueblos originarios, hacernos eco del grito que reclama la tierra que les pertenece. Una tierra que llora por la sangre de tantos hermanos aborígenes asesinados a causa de sus luchas. Acompañamos desde hace 40 años en Formosa la lucha de los hermanos Qom y Wichi. Queremos, junto con las madres del dolor, las de los jóvenes torturados en las cárceles y en los barrios, las de los adolescentes y jóvenes atrapados por el alcohol y las drogas, y aquellas que son agredidas por investigar la muerte de sus hijos, decir basta… Basta! Nos unimos a ellas para decir que queremos cuidar la potencia y la vitalidad de los jóvenes, que es indispensable para renovar nuestra capacidad de soñar y fortalecer la esperanza. Queremos, junto con Marta Pelloni, y tantos otros, decir que la trata de personas es un atropello a la dignidad humana, a la libertad, que pone en evidencia la desidia y la corrupción de una parte de nuestra sociedad. Nos roba la infancia que trae consigo la novedad de la vida y nos arrebata la juventud que mantiene vivos los sueños. Desde aquí, acompañamos su lucha. Soy esta tierra, soy esta gente, soy mi memoria y soy esta historia. Queremos, junto con todas las organizaciones que promueven la ejecución de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, unirnos a sus esfuerzos, comprometiendo nuestras manos en lo cotidiano para que ningún niño padezca hambre, cuando hay tanto pan para compartir. Para que a los niños en situación de calle, a los abusados física, psíquica y sexualmente, se los respete como sujetos de derecho, garantizando esto desde las políticas públicas y el compromiso de cada uno de nosotros. Queremos acompañar a tantas mujeres víctimas de la violencia de género, para que puedan recuperar su capacidad de decisión y la conciencia de su propia dignidad, para atravesar el miedo e ir pariendo un nuevo horizonte para vivir con mayor plenitud. Queremos, junto con los Abuelos del Francés con quienes venimos caminando hace tiempo, reivindicar la renovación de las fuerzas para luchar por sus derechos. Hoy, los Abuelos del Francés reclaman el derecho de volver al lugar que les fue quitado, el Servicio de Deportología del actual Hospital César Milstein. Queremos junto con las organizaciones de Chubut, Catamarca, Neuquén, Salta y tantos otros lugares de nuestra querida patria, resistir ante la agresión que sufre nuestra madre tierra a causa de la megaminería a cielo abierto, la contaminación de los ríos y el aire, la tala indiscriminada y el monocultivo. La destrucción del medioambiente destruye la vida de las personas, las comunidades y los pueblos. Queremos acompañar a los hermanos de otros países y de otras tradiciones sagradas que son discriminados. Creemos que podemos construir la unidad desde la riqueza de lo diverso, como lo están viviendo en la comunidad multicultural, que estamos acompañando en el barrio Rivadavia del Bajo Flores, el hogar Teresa de Calcuta. Estos rostros, estos nombres, estas historias de hoy, las reconocemos a la luz de la antorcha que nos dejaron los 12 y los 30.000, para que todos podamos gozar una vida con igualdad de posibilidades y sigamos luchando por los derechos humanos. Porque pasado, presente y futuro se anudan en la memoria… Soy esta tierra, soy esta gente, soy mi memoria y soy esta historia. Hoy hacemos memoria de los 12 con dolor, con gratitud y la profunda convicción de que junto, con el espíritu de lucha y esperanza, queremos seguir pariendo, inspirados por el apasionado Jesús, una historia donde no exista la desaparición, ni la tortura, ni la clandestinidad. Queremos vivir libres, gozando del viento y el sol, de los días calmos y las tempestades; queremos abrir los brazos y entregar el corazón para recibir y seguir pariendo una patria nueva, una vida nueva que abrace y consuele a los que levantan su voz y hoy siguen siendo victimas de la injusticia. Soy esta tierra, soy esta gente, soy mi memoria y soy esta historia. (*) Documento leído el 8 de diciembre en el aniversario 37 de la pasión de los Doce. Edición: 2835

La piel
Publicado: Miercoles, 17 Diciembre 2014 12:16
La piel

Por Miguel A. Semán    (APe).- La idea parece simple, clara: la piel es una. Sobre la piel nos quedan las señales de la vergüenza, las marcas invisibles de las caricias y las evidentes de los golpes. Sobre la piel dejan su huella los llantos y en ella nos desgasta el aire pasajero de los días. Por la piel nos encontramos y nos eludimos, nos tocamos, nos reconocemos y rechazamos. La piel somos nosotros, pero desnudos, y también los otros, los que no nos gustan. Los lastimados, los leprosos y los oscuros. Los que se cubren las cicatrices con harapos. Los que no se las cubren. Los que duermen en las veredas sobre colchones de cartón y bajo sábanas de diario.

Realidades santafesinas
Publicado: Lunes, 15 Diciembre 2014 13:26
Realidades santafesinas

Por Carlos Del Frade       (APe).- -Hubo 4 mil chicos menos que abandonaron las aulas. Esta semana tuvimos una de las mejores noticias del año: incrementamos la matrícula en la escuela secundaria un 4 por ciento y en las pruebas de calidad que hace el Ministerio de Educación de la Nación en Lengua, Matemática, Ciencias Sociales y Naturales incrementamos 4,52 por ciento la calidad educativa y estamos por encima de la media nacional – dijo el gobernador de Santa Fe, Antonio Bonfatti.Tiene razón el gobernador: fue una de las mejores noticias del año. Agregó que “en los momentos de convulsiones y tensión social, hay dos cosas que pueden sacar la cuestión adelante: la familia y la educación. Y en Santa Fe tenemos números que demuestran que estamos avanzando", sostuvo Bonfatti. El problema es el misterio de la realidad. Porque es una palabra que se dice en singular pero, sin embargo, es plural, diversa. No hay una sola realidad. Hay varias realidades. Como también hay varios números que demuestran que esas distintas realidades avanzan aunque, muchas veces, en sentido contrario. En la misma semana en que se cumplieron 31 años de democracia y la supuesta celebración del día internacional de los derechos humanos, la Asamblea por los Derechos y la Niñez de Rosario fueron al Concejo Municipal para exigir que se votara la declaración de emergencia en materia de niñez. Porque en lo que va del año, a pesar del promocionado desembarco de 3 mil gendarmes, el número de asesinatos no tuvo un descenso drástico en las crueles estadísticas de las vidas arrancadas antes de tiempo. Ya hay 230 asesinatos en lo que va de 2014, 34 menos que los acumulados en 2013. Apenas un poco más del 10 por ciento. La seguridad y la disminución de la violencia, entonces, no son obras de mayor presencia represiva en los barrios. Eso se comprueba con estos números rosarinos. Lo que sí asoma es la edad de los que parten muy antes de tiempo para la pampa de arriba: el 60 por ciento de los asesinados son menores y de hasta 30 años. Una vez más el sistema se encarga de mutilar la generación que más necesita protagonizar cambios en la sociedad. Y así como hay distintas realidades, hay distintos números. Para el defensor general de la provincia, Gabriel Ganón, hubo "once casos ocurridos durante el años 2014 de víctimas de balas policiales en hechos enmascarados como en ejercicio legítimo de la fuerza, pero que son verdaderas ejecuciones sumarias", denunció. "La Policía de Santa Fe está involucrada en la comisión de delitos, en la tortura y en las ejecuciones sumarias. Decidimos efectuar un relevamiento sobre la información que llega a los medios de comunicación gráficos de Rosario sobre episodios en que participan las fuerzas de seguridad en los que termina muerta una persona, y que se presentan periodísticamente o bien por la propia información de la fuerza, como un episodio de ejercicio legítimo de la fuerza. De todas maneras las características de los hechos los hace bastante sospechosos e incluso se encuentran testimonios de los propios familiares que alegan una ejecución sumaria, tal como el hecho denunciado hace tres días en Ludueña o el caso de Emanuel Cichero", dijo Ganón en diálogo con “Rosario/12”. -Se puede ver claramente en el informe que hay una característica que ya ha sido denunciada en la ciudad de La Plata por el entonces Defensor juvenil Julián Axat que reveló una modalidad usada por la Policía de Buenos Aires que aparentemente habría sido copiada por la Policía de Santa Fe. Se trata de efectivos fuera de servicio que simulan el intento de robo de su ciclomotor, durante el cual ejecutan a una persona que tenía algunos antecedentes penales. En el caso de Santa Fe hay cuatro casos que reúnen las mismas características de la denuncia de Axat – indicó el Defensor Oficial de la provincia de Santa Fe. Claro que el gobernador Antonio Bonfatti tiene todo el derecho de celebrar números que hablen de una de las tantas realidades que hacen a la existencia de las pibas y los pibes santafesinos. Como también es necesario ver y analizar los otros números y las otras realidades que también conviven en el presente de la segunda provincia argentina. Fuentes: Diario “La Capital”, domingo 14 de diciembre de 2014; Diario “Rosario/12”, domingo 14 de diciembre de 2014; Informe de la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Juventud de Rosario y entrevistas propias del autor.  Edición: 2831

Y a mí, ¿qué me parece?
Publicado: Jueves, 04 Diciembre 2014 16:37
Y a mí, ¿qué me parece?

Por Alfredo Grande       (APe).- El psicoanálisis es un patrimonio cultural de la humanidad, al menos de la humanidad que vive en Buenos Aires. Nuestra Reina del Plata también es la reina de los divanes, mítico emblema de la teoría creada por el genio de Sigmund Freud, también conocido como el Gauchito Gil del inconciente. Mi primer libro de la Agencia Pelota de Trapo tiene un título que da cuenta de que otro psicoanálisis no sólo es posible, sino que es absolutamente necesario. “Crónicas de Trapo desde el Psicoanálisis Implicado”. El psicoanálisis no da cuenta de todo el devenir político y social… Pero al ser una teoría del sujeto, es obvio que en todo está el sujeto. Si en todo estás vos, es otra historia, y no demasiado digna de ser contada. El cristal con que se mira y que le permite al poeta decir que en “este mundo traidor nada es verdad ni es mentira”. Tiene razón, pero es una razón encubridora. Como escribí recientemente, el problema no es la mentira como negación de la verdad. Si la verdad nos hace libres, la mentira no nos hace esclavos. La esclavitud ideológica, cultural, política, que no sé si es la peor de todas pero es malísima, es efecto de la falsedad. La mentira tiene patas cortas, pero la falsedad camina con zancos. Esos zancos fueron bautizados por Freud como las “masas artificiales”. Organizaciones permanentes, jerárquicas, donde todos son con el Uno. O la Una. Donde nada se discute, todo se acata, los pies siempre dentro del plato, aunque te los pisen sin misericordia, o te corten los dedos para seguir dentro del plato del poder. Freud describió como emblemáticas a la Iglesia y al Ejército. Y sigue la lista: la escuela sarmientina, el trabajo asalariado, la democracia representativa, la universidad catequizada, la familia patriarcal y la no patriarcal. Siguen las firmas. Aclaro que no siempre oscurece. La familia no puede no ser patriarcal, más allá del género del patriarca. Cuando las masas artificiales quedan encriptadas en nuestra subjetividad, menta, cabeza o balero, como se decía en los viejos tiempos, Freud la bautizó “superyó”. En una definición apta para todo público, especialmente el más reaccionario, es la mezcla nada ingenua de cura y de cana que todos tenemos dentro. El primer superyó es el obstétrico, por eso cuando se empezó a hablar del parto sin violencia ningún colega, estimado o no, reconoció que el otro parto era con violencia. La masa artificial de todas las masas artificiales es lo que denomino “cultura represora”. Y lo que a mí me parece es que el psicoanálisis es un analizador del fundante represor de la cultura. Por eso es atacado no por sus muchos defectos, sino por sus importantes virtudes. La cultura represora nunca perdonará ni al psicoanálisis ni al marxismo que le hayan sacado el disfraz del “bien común” a la democracia burguesa, que algunos llaman representativa. Lo de representativa es una falsedad. Porque no es mentira, pero tampoco es verdad. Representa los intereses de las clases dominantes, pero no representa, incluso desconoce y reprime y extermina, los intereses de las clases dominadas. Tanto reprochar al comunismo la idea de la “dictadura del proletariado” y tanto elogiar la “dictadura de la democracia”. Por eso digo que la falsedad tiene patas largas. Desde los combativos 70, la profecía de Marie Langer está por cumplirse: “esta vez no renunciaremos ni al marxismo ni al psicoanálisis”. Por supuesto: no pocos y pocas han renunciado al uno y al otro. Esa renuncia tiene nombre aunque no creo que tenga apellido: neutralidad. O sea: más allá del bien pero más acá del mal. Por eso decir lo que a mí me parece, pero no solamente de la denominada enfermedad mental, sino muy especialmente de la enfermedad social, es decir, de una cultura que nos enferma cuanto más nos dice que estamos sanos y felices, para mí es tan necesario. Lo que a mí me parece como psicoanalista, como militante político y social, y con un dejo de pudor, producto de mis residuos superyoicos, como artista, es que necesitamos pensar y sostener la continuación de la terapia por otros medios. Más allá del bien y del mal del consultorio. Por eso la escucha y la intervención de un psicoanalista que haya realizado el análisis de su propia implicación (de clase, género, sexual, política, ideológica, familiar) es un arma formidable para el combate contra todas las formas de la cultura represora. Por eso es importante decir desde donde uno habla. Y decidirse a aclarar, porque en una cultura no represora nunca oscurece. Eso es lo que a mí me parece.  Edición: 2826

Madre de las violencias
Publicado: Martes, 02 Diciembre 2014 15:32
Madre de las violencias

Por Silvana Melo    (APe).- Entre el 1% de la población que se queda con el 16,5% del ingreso nacional y los diez millones de pobres diseminados en puntos clave del país hay bastante más que una brecha. La desigualdad es un quiste sistémico que se ha plegado y replegado en la historia como las mareas. Que tiene el gesto atávico de los pibes del norte. O la cara sucia de los que esperan los camiones de madrugada en el Ceamse. La desigualdad es la hija de la caída del Muro, del fin de la historia, del síncope de las ideologías, del fundamentalismo del mercado, de la retirada del Estado, de la muerte de las alternativas, de los sueños rotos y esparcidos en el camino, como vidrios que rajan los pies de los que todavía se atreven. La desigualdad es la madre de la cesantía de la felicidad, del éxodo hacia las afueras del mundo al que fueron condenadas las multitudes que no calificaron para el adentro. De las enfermedades que resucitan como lázaros famélicos y se devoran los huesos de los pobres en la sobremesa somnolienta de los ricos. La desigualdad es la madre de todas las violencias. Entre 1950 y 1974 el promedio de participación de los trabajadores asalariados en la distribución de la riqueza era de una media del 44,5%, dice Gustavo Sierra en un informe publicado por Clarín. Eran los tiempos del “50 y 50”, cuando los trabajadores disputaban la distribución de los ingresos en la calle y se iba gestando el huevo serpentario del genocidio que el poder económico utilizó como herramienta para imponer su modelo basado en la inequidad y el terror. Durante la dictadura el nivel de participación cayó en picada en pocos años hasta el 22,5%. La crisis de 2001, con un protagonista que tuvo la habilidad de enancarse en la dictadura y en dos gobiernos de estética democrática, alejó sin piedad a los trabajadores sobrevivientes de la participación en los ingresos nacionales: un 20,9%. En 2006 recién apareció un repunte hasta el 25,07 y hoy siguen siendo apenas las sobras lo que reciben desde banquete de los poderosos. El 50 y 50 ya es una antigua utopía de algún peronismo, decapitada por el resto de los peronismos subsiguientes. El célebre pulpo que se recicla y renace cada vez que se lo mutila. Las cien familias más ricas se quedan con 85 mil millones de dólares. Evaden los impuestos y transfieren sus capitales al exterior. Ricardo Echegaray, desde la AFIP, denunció en estos días los 3.000 millones de dólares no declarados en las cuentas del HSBC de Ginebra. Y una evasión de 61.915 millones de pesos. La lista es obesa y con nombres de marquesina: Cablevisión, Edesur, Loma Negra, Bridas, Amalia Amoedo, Alfredo Roemmers, Adolfo Grobocopatel, Raúl Moneta, Sebastián Eskenazi y cuarenta más en una nómina que, seguramente, adolece de incompletud. El resto de las familias argentinas y de los mortales argentinos, no pueden evadir el IVA que pagan en la adquisición diaria del alimento, encarecido mes por mes, fabricante de pobreza profunda. Para tres de cada diez Ginebra no es otra cosa que la botella de hombros redondos en el bar. El precio de los commodities cimentó la recuperación económica de la última década: la Argentina productora de alimentos para 400 millones de personas creció con una continuidad histórica. Pero su prosperidad se basó en alimentar a los cerdos chinos con soja transgénica. La bonanza, sin embargo, no se tradujo en una recomposición de la participación en las riquezas: los trabajadores registrados apenas levantaron 5 puntos (20,9 a 25,7%) desde el último siniestro conducido por Domingo Cavallo. Más de seis millones de niños mueren anualmente por causas evitables. Es decir: más de seis millones de niños son asesinados anualmente por un plan sistémico que echa cólera, ébola, hambre, mares e incendios sobre la sobra, el descarte del mundo. A los niños se los lleva la desnutrición, el agua mala y la falta de instalaciones sanitarias. El hambre arrasa a 842 millones de personas. La producción de alimentos del mundo puede abastecer al doble de los hambrientos. 700 millones de personas no tienen acceso al agua potable y 1000 millones hacen sus necesidades a cielo abierto. Sólo en La Alumbrera, Catamarca, el proceso de extracción del oro por lixiviación con cianuro necesita de 300 millones de litros de agua potable por día. Dice Bernardo Kliksberg que una investigación en la India (40% de desnutrición) probó hacer llegar sistemáticamente raciones de alimentos a niños desnutridos. Al compararlos con otros que no las recibieron, no encontraron diferencias. La razón fundamental es que “el 50 por ciento de la población se ve obligada a hacer sus deposiciones a cielo abierto por la dramática carencia de instalaciones sanitarias. El nivel de contaminación produce infecciones bacterianas que dañan el sistema digestivo y no pueden metabolizar los alimentos”. Oxfam Intermón presentó un mes atrás en Madrid un documento que revela el retroceso en la distribución de los ingresos en el planeta. La cantidad de millonarios en dólares pasó de 10 millones en 2009 a 13,7 millones en 2013. Las 85 personas más ricas del mundo tienen el mismo patrimonio que la mitad más pobre de la humanidad. Cualquiera de ellas necesitaría tres vidas de 80 años para gastar, a razón de un millón de dólares por día, la totalidad de sus riquezas. Puerto Madero, San Isidro, Vicente López y el proyecto Costa del Plata (Avellaneda – Quilmes) delinean una franja costera del río con un nivel de vida nórdico. En cambio la otra costa, la del Riachuelo al sur, que apila villas y asentamientos envenenados, arrastra un nivel de vida subsahariano. La desigualdad divide la tierra a hachazos. Desde la villa 31 se ve el Sheraton y el edificio cilíndrico que lleva la marca (Claro) de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo. Paradigmas. El informe de Oxfam documenta una obviedad: la desigualdad extrema aniquila la movilidad social. Quien nace pobre morirá pobre. Y sus hijos y sus nietos heredarán su pobreza. Como los hijos y los nietos de las mil familias privilegiadas heredarán por los siglos la marca del privilegio sin el menor esfuerzo. América Latina, la región más desigual del planeta (no la más pobre) acumula 41 de las 50 ciudades más peligrosas del mundo. Se cometen más crímenes que en Somalía y Haití. El fundamentalismo del mercado y la apropiación de las democracias por parte de los poderes de elites necesita la expulsión de gran parte de la población mundial que se expande, intenta alimentarse, ocupa territorios y llega en barcazas precarias a las costas de la Europa rica que los repele y los ahoga. Y que antes endeudó a sus países y los dominó con la soga de la usura por una insolvencia histórica y provocada. “El capitalismo debe volverse el esclavo de la democracia y no lo contrario”, dice el francés Thomas Piketty, analizando la desigualdad desde una tercera mirada que intenta superar al capitalismo inhumano, única alternativa desde el derrumbe del muro. Para Frei Betto la desigualdad “no es un problema económico, sino ético”. En coincidencia con Piketty: “desde un punto de vista estrictamente económico, no hay salida. Hay soluciones políticas”. Las cifras de crecimiento del PBI que algunos países enarbolan como victorias “no significan más calidad de vida y de felicidad a su población”. El ejemplo es brutal: “si el despalamiento de la Amazonía —pelada ahora en un 17 por ciento de su área total— aumenta, más se introducirán allí el agronegocio y rebaños inmensos, lo que haría crecer el PBI, así como reducir el equilibrio ambiental y nuestra calidad de vida”. La ONU tiene una Unión para la Conservación de la Naturaleza, como tantas fachadas para suavizar la verdadera cara de las naciones que se unen y para qué se unen. "La degradación del medio ambiente puede atribuirse a menos del 30% de la población mundial. El 7% más rico (unos 500 millones) es responsable del 50% de las emisiones de dióxido de carbono, mientras que el 50% más pobre produce sólo el 7% de las emisiones totales”, dice. El sufrimiento ambiental, como lo llama el sociólogo Javier Auyero, ha sido obviado durante décadas por las ciencias sociales. Hoy Oxfam cita a la ONU y queda clara la responsabilidad de los desastres ambientales en cada rincón del mundo. Pero además, son los desechos sociales las víctimas de ese sufrimiento: “los pobres no respiran el mismo aire, no toman la misma agua, ni juegan en la misma tierra que los otros. Sus vidas no transcurren en un espacio indiferenciado sino en un ambiente, en un terreno usualmente contaminado que tiene consecuencias graves para su salud presente y para sus capacidades futuras”. Desde los niños desnutridos de la India que no pueden metabolizar alimentos por las infecciones digestivas hasta los chicos de Inflamable y de la Villa 20 que consumen plomo en el aire, en la tierra y en el agua hay una línea transversal que supera el hambre como problema. Y profundiza una escisión social que no vislumbra una confluencia al menos en este ciclo de la historia. Frei Beto también acude a la ONU para concluir en que con 6.000 millones de dólares todos los niños del mundo accederían a la educación básica. Estados Unidos gasta en cosméticos 8.000 millones. El agua y la sanidad estarían a la mano del mundo con 9.000 millones. Europa gasta 15 mil millones en bebidas alcohólicas. Y más de un billón en armas y equipamiento para matar. En el mundo donde el fin de la historia parece ganar la partida y el neoliberalismo insiste en perimir el concepto de derecha e izquierda, Norberto Bobbio aparece como un náufrago en estas costas para definir aquello que no murió. Mientras la izquierda sostiene que la desigualdad es el resultado de una construcción social y es posible transformarla, la derecha la asume como un estado natural, inexorable y valorativo del esfuerzo individual. El problema de los hachazos que dividen al mundo en dos mundos (uno áureo, bañado en champanes y eructando placer y otro atribulado, cesanteado, desnudo y solo) es ético, como quiere Frei Beto; político, como asegura Piketty. Y un fracaso estruendoso de la condición humana.  Edición: 2824

La amada mortal
Publicado: Jueves, 18 Diciembre 2014 13:09
La amada mortal

Por Alfredo Grande      (APe).- Cuando el genial Beethoven escribió la carta a su amada inmortal, quizá siempre supo que nunca sería leída. Compuso música que no pudo oír y a lo mejor, también compuso un amor que no pudo compartir. Como toda singularidad, puede conmovernos aunque no la entendamos. Beethoven fue una singularidad. Fidel Castro también. Una singularidad tiene una marca insoslayable: no se repetirá nunca más. Una singularidad ni siquiera puede ser copiada o imitada. No hay segundas versiones. No hay remake que valga. Cuba revolucionaria es una singularidad en América. En toda la América. Mi primer curso en La Habana lo di en el año 1997 invitado por mi amiga y camarada Reina Rodríguez Mesa, en ese momento Jefa del Servicio de Psiquiatría del Hospital Joaquín Albarrán. De lunes a viernes dando una conferencia con la imagen del Che a mis espaldas y más de un centenar de colegas de varias generaciones. Desde ese curso comenzó a soldarse un vínculo amoroso y político que nunca podrá disolverse. Yo había estado en La Habana en 1985 en ocasión de la Conferencia sobre la Deuda Externa de América Latina y el Caribe. Fui como delegado de la Confederación Socialista Argentina cuyo secretario general era Héctor Polino. Tengo todavía el video en formato VHS de la conferencia del cierre de Fidel que duró 5 horas y parecieron 5 minutos. El permanente intercambio con mis colegas de la isla permitieron que por la infinita generosidad cubana, fuera designado miembro de honor de la Sociedad Cubana de Psiquiatría. Y no quiero renunciar a ese honor y tampoco quiero renunciar a ninguna lucha. Creo que para la izquierda clasista el pensamiento crítico es tan necesario como la clorofila para los vegetales. Producción permanente de oxígeno que no sólo sirve para respirar si no que sirve fundamentalmente para pensar. Pensamiento crítico que es lo opuesto al reproche. Primero: siempre es colectivo. O sea: nuestro pensamiento está interpelado por el pensamiento crítico de nuestros compañeros. Y parafraseando a Rosa Luxemburgo, otra singularidad de la política, el pensamiento de los demás prolonga el mío hasta el infinito. De eso se trata. De amplificar lo propio en otros y otras. Es un imposible pero, como enseñó el Mayo Francés, por eso hay que pedirlo. Y exigirlo. Pero si el pensamiento crítico no es reproche, tampoco es alabanza. El pensamiento crítico es objetivo. No es absoluto ni es subjetivo. Objetivo en tanto incluye el análisis de la implicación del pensador. El título de este texto da cuenta de mi propia implicación. Mi amada es la Cuba revolucionaria. En el territorio libre de América aprendí todo lo bueno y muy poco de lo malo. Como dijo Fidel: sólo los cubanos podrán destruir la revolución. “Desde mi elección como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, he reiterado en múltiples ocasiones, nuestra disposición a sostener con el gobierno de los Estados Unidos un diálogo respetuoso, basado en la igualdad soberana, para tratar los más diversos temas de forma recíproca, sin menoscabo a la independencia nacional y la autodeterminación de nuestro pueblo”. (Raúl Castro). El Estado tiene razones que mi corazón revolucionario entiende, pero no se conmueve. Este corazón partido en tantos sueños posibles interrumpidos por pesadillas genocidas. Aun en la larga siesta de la democracia, se filtra algún insomnio con su ropa de campaña y su ruido de borcegos. El Estado, aún el Socialista, no tiene la misma lógica que la del sujeto. Ningún revolucionario puede sostener un diálogo respetuoso con el Jefe de una máquina asesina. Cuando la Junta Genocida decidió invadir las Islas Malvinas como manotazo de asesino ahogado, parte de nuestra izquierda apoyó “críticamente” esa aventura criminal. En esos ahora lejanos tiempos escribí: “Lloren por mí, Islas Malvinas” publicado en la Revista LOTE. Suponer que el absoluto mal puede generar el relativo bien, es a mi criterio una estafa filosófica y un suicidio político. Haber leído “Malvinas: de la guerra sucia a la guerra limpia” de León Rozitchner logró un efecto terapéutico, además de intelectual. Estos son los momentos en que más extraño al implacable pensamiento crítico de nuestro León. ¿Cómo no alegrarse de poder recuperar la soberanía sobre las “hermanitas perdidas”1? ¿Cómo no alegrarse de que los 5 patriotas prisioneros del imperio, héroes de la lucha anti imperialista, hayan regresado a la Cuba revolucionaria? Y entonces: ¿Por qué será que no puedo alegrarme? Yo sé que ahora vendrán caras extrañas con su limosna de ayuda a mi tormento… Desviacionismo pequeño burgués, te quedaste en el 17, principismo de intelectual resentido… Futuros insomnios que sacudirán mis sueños posibles revolucionarios. Ya escucho el coro de socialdemócratas, progresistas, socialcristianos, centro derechistas, centro izquierdistas, centro centristas, incluso fascistas de consorcio, que alabarán el acuerdo. Enemigos de la Revolución se entregarán al repugnante placer de aplaudirla tan solo porque exhibe su rostro menos revolucionario. Yo me seguiré conmoviendo con la profecía guevarista de “Uno, dos, tres, muchos Vietnam”. Profecía que a mi criterio no habla de un país, de un pueblo, de una guerra. Nos habla, nos interpela en no sepultar al “Vietnam” que bulle en nuestra sangre, que nos hace emocionar cuando escuchamos La Internacional, que nos sacude cuando el artista nos dice que pisará las calles nuevamente de lo que fue Santiago ensangrentado. No escribo contento este texto un jueves 18 de diciembre a las 2 de la madrugada. Me acompaña la singularidad de Beethoven. El Himno a la Alegría de su 9ª sinfonía. Pero no puedo alegrarme. Y no dejo de recordar mis peleas en la aventura de Malvinas, cuando hasta me acusaban de pro inglés. Sigo amando a Cuba revolucionaria. Como sigo amando a todas las madres de la plaza todas. Aunque algunos de esos amores casi me matan, y otros de esos amores me llevan de vida y coraje. Sigo amando a mi Cuba Revolucionaria. Pero no puedo estar contento. En esta soledad de computadora y mate ya lavado, empiezo a darme cuenta y con dolor aceptar que Cuba es ahora… mi amada mortal.  1 La dictadura genocida acuñó lo de hermanitas perdidas. También lo del manto de neblina. Quisieron auto indultarse con esa parodia de lucha anti imperialista.    Edición: 2834

Condenas
Publicado: Martes, 16 Diciembre 2014 13:04
Condenas

Por Claudia Rafael       (APe).- La voz del juez ordenó: “condenado a 10 años y ocho meses de prisión” por “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”. No necesitaba el juez en lo criminal Carlos Paulino Pagliere (h) aclarar que Emanuel estaba condenado. A él –como a la mayoría de todos sus hermanos- le asestaron la condena mucho antes de berrear o ensayar sus primeros pasos. Siempre fue uno más en el medio de la banda de “los Tatitas”, el mote con el que se estigmatizó desde pequeños a los hermanos Vera. Hoy –según se lee en la fundamentación de la sentencia- Emanuel forma parte (aunque en el barrio cuentan que ya no) de “la banda de los Tinki Bibi”, un grupo de pertenencia territorial de pibes de barrios anclados en los márgenes de Olavarría a la que se le adjudican violencias profundas. Ya el destino de Emanuel no es –como fue otras veces- el instituto cerrado de menores Leopoldo Lugones. Sus 18 marcaron el límite y cuando salga de esos vertederos a los que se arrojan a los desechables, será un hombre cercano a los 30 años. “Emanuel es hermano de diez más y está entre los más chicos. Tiene por lo menos un hermano preso (el que una vez se rompió todo cuando se cayó de la tribuna de Racing) y otro que se suicidó porque se enamoró y no lo quisieron. Todos en Olavarría lo vieron crecer. De muy chiquilín, muy flaquito, mínimo. En banda por la calle, ofreciéndose a barrer veredas por dos pesos, robándose golosinas de los kioscos, creciendo como sus hermanos, a la sombra del mito temible de Los Tatitas. La gente de a pie y las oficinas del Estado les huyeron y los estigmatizaron. Los dejaron libres en su destrucción. Los pusieron de espaldas contra las paredes para la requisa policial. Los metieron a patadas en los patrulleros”, decía “La vida y la muerte, la misma estafa”, nota publicada por APe en enero de 2013. Ahora es su hermano Cristian, de 16 ó 17, el que duerme los fines de semana en el Lugones, mientras él deambulará entre Sierra Chica, Alvear o Barker, quién sabe. El Lugones, instituto carcelario cerrado que porta el nombre del poeta oscuro y poblado de infiernos (el padre de Polo, comisario creador de la picana eléctrica y el abuelo de Pirí, desaparecida en la dictadura) marcará sobre la historia y la piel de Cristian las mismas llagas perversas que antes dejó sobre Emanuel. Y que más temprano había dejado sobre otros de los hermanos. No. Se equivocaba el juez Carlos Paulino Pagliere (h) cuando anunciaba en juicio abreviado que Emanuel carga desde ahora con una condena de 10 años y ocho meses. Porque hubo otros jueces antes, incluso antes de que se escucharan en la tierra sus primeros vagidos, que le espetaron condenas mucho más largas que lo arrinconaran a un destino marcado. Están plagadas de emanueles las calles, las esquinas, las cárceles a cielo abierto que constituyen las villas –las que ahora se parecen tanto a cementerios a cielo abierto-. Pibes que pugnan por irrumpir en ese mundo de matar porque saben que tienen espadas que penden sobre sus cabezas que les arrancarán el respiro de una sola tajada. De una u otra manera, son ejército. Dentro y fuera de las rejas. Con esa efímera libertad de transitar con un arma que sea capaz de romper el mundo, con una montaña de pasta base en el cerebro, con una mochila de hambre o de miedo, con un mosaico de abandonos o una elevada torre desde la que no vislumbrarán jamás ningún horizonte que los salve. Porque son los emanueles los perfectos objetos activos de las políticas carcelarias. Zygmunt Bauman –sociólogo y filósofo polaco- habló de la cárcel (para adultos o para jóvenes) como “la fábrica de la inmovilidad”. Es decir, los perfectos engranajes diseñados para arrojar a los excedentes, a los supernumerarios, a la basura que ya no es concebida siquiera como humanamente reciclable sino que es únicamente digna del descarte. “Desechamos lo sobrante del modo más radical y efectivo: lo hacemos invisible no mirándolo o impensable no pensando en ello. Sólo nos preocupa cuando se quiebran las rutinarias defensas elementales y fallan las precauciones”, escribió Bauman. Emanuel ahora será por diez años y ocho meses convenientemente invisible e impensable. Tanto como lo fue Diego Iván Borjas, con sus 17 años, hasta que el fuego y la muerte lo devolvieron por un rato a la visibilidad y al pensamiento. Más allá de lo que pueda aportar la febril imaginación, nadie sabe cómo vivió Diego Iván Borjas. Se sabe, apenas, que “venía portándose mal” (sic Lidia González, directora del instituto Luis Agote). Que fue “irrespetuoso” con un adulto. Que tal vez miró hoscamente. O que pensó en hacer desaparecer a ese entero infierno carcelario con un par de pases mágicos. Y volar por los aires la crueldad, el encierro, la oscuridad del aislamiento y a cada uno de los adultos que le marcó en la frente la palabra “irrecuperable”. Diego Iván Borjas, con sus 17 años y su sanción a cuestas, se quemó el 80 por ciento de su cuerpo y murió varias horas después en el Instituto del Quemado. Entonces salió en algún diario, en la televisión. Hablaron de él en las radios. Jamás se podría haber imaginado a sí mismo en los titulares de un diario en internet. Casi ninguno dijo su nombre pero era de él de quien hablaban. En tres o cuatro párrafos quedó agotada su historia desde la perspectiva de interés mediático. Si lo hubiesen dejado, si no hubiera muerto antes, quizás hubiera sonreído, como sonrió Víctor, el chico protagonista de la película 7 Cajas, cuando finalmente –malherido y desde el hospital- se pudo ver en una pantalla de televisión. Qué importaba que fuera simplemente en el contexto de un tiroteo de verdad, con heridos de carne y hueso, con sangre real y con disparos salidos de un arma de fuego y no de juguete. Víctor, que se parece a tantos chicos de verdad pero no lo era, simplemente sonrió. Y él tal vez también hubiera dibujado una sonrisa si no hubiese estado en un rincón olvidado del aislamiento carcelario, en el Instituto de Menores Luis Agote, donde estalló en fuego el colchón que le fue devorando la piel hasta morir. Las infancias tienen una diversidad tan honda que ni siquiera se reconocen. Hay infancias que no son destino. O que son destino cortito. Con un final trágico. Que ni siquiera le acortó el dolor. El suyo, como el de tantas infancias desperdigadas por la crueldad, tuvo una agonía de muchas horas. Igual que Emanuel, más allá de lo que digan los juzgados y tribunales, Diego Iván Borjas estaba condenado desde hacía años. Tal vez, desde el mismo día en que la modernidad selló un pacto perverso que demarcó el límite entre los de adentro y los de afuera.   En la imagen de de introducción, el fotógrafo Marcelo Kehler captó hace algunos años una de tantas detenciones de Emanuel, cuando todavía era un niño.    Edición: 2832

El creíble Hulk
Publicado: Jueves, 11 Diciembre 2014 13:34
El creíble Hulk

Por Alfredo Grande          (APe).- El Dr. Banner, afectado por una radiación, sufre una transformación que lo convierte ante situaciones traumáticas y de máxima tensión, en un coloso de fuerza descomunal: Hulk. De color verde, es una mezcla de superman enojado y de batman en colapso financiero. Las situaciones traumáticas pueden ser varias. Supongo que incluirían el Plan Bonex, la pesificación asimétrica, el megacanje, los cedines, el iva ampliado, y otras delicias de la economía en democracia. Lo que me interesa destacar es la cualidad de “increíble” con la cual fue conocida, al menos en estos pagos. Podríamos decir que lo increíble es la metamorfosis física y psíquica de Banner. A nivel convencional, nada que objetar-. Cuando circulo por la ciudad de Buenos Aires, y cada 100 metros debo frenar por la “sincronización” delirante y perversa de los semáforos, no dejo de pensar en Hulk. Salir transformado en un gigante verde que destruye todos los semáforos es un hermoso sueño que me acompaña en cada esquina. Si lo increíble es la transformación en un coloso con fuerza descomunal, quiero pensar en lo creíble en Hulk. Dicho en otras palabras: pensar a Hulk como un analizador de la violencia. Sabemos que para la cultura represora la violencia es tabú. No a la violencia en todas sus formas. Bueno, no en todas. La denominada violencia institucional no puede ser enfrentada, y en caso de hacerlo, el delito se denomina “resistencia a la autoridad”. El monopolio de la fuerza pública la tiene el Estado. Único monopolio sagrado. Ahora bien, aunque en realidad, ahora mal. Muy mal. El Estado es una Corporación gerenciada por tres Poderes. Pero hay un Poder Supremo que es el ejecutivo con la potestad del Veto (con V de Violencia) no sólo total, sino parcial. Con este ardid pícaro, la presidenta homologa a las cooperativas en salud con las empresas de “medicina” prepaga. Que en rigor de alguna verdad, apenas son aseguradoras de riesgo. O sea: cooperativas donde no hay lucro con empresas comerciales. ¡Tiembla OSDE que ATICO está llegando!1 Hay otros dos Poderes. La Gerencia de Relaciones Legislativas, con las sub gerencias de diputados y senadores y la Gerencia Suprema de Legales con muchas subgerencias que algunos llaman instancias de primer, segundo, tercer grado. La Corporación Estatal tiene numerosos logos y nombres de fantasía. Uno de los últimos “Tenemos Patria”. Gracias por avisar. Otra Corporación Estatal, un poco mas fané y descangayada, ha impulsado “En Todo Estás Vos” (Vos con V de Violencia). La violencia institucional también es la publicidad, ronquido permanente para taladrar cerebros y bolsillos. Maldecir a los 90 no ha modificado la bancarización de nuestras vidas. ¿Por qué los sueldos los paga un banco? No digo que los sueldos se pagan en un banco. Los paga el banco que recibe una masa increíble de dinero, verdes o de otros colores, para administrar entonces los retiros que el cajero automático permite. En una charla que di sobre violencia en el Hospital Alende de Mar del Plata, un colega comentó la furia que le daba no poder retirar $57= y que todos los meses quedaban como obsequio en las arcas del banco. Multiplicado por la masa salarial son fortunas mal habidas que el sistema financiero recibe por dádiva de la Corporación Estatal. Eso es corrupción estructural, lo demás es vuelto mediano y chico. La cultura represora prohíbe la violencia para sostener el monopolio de la crueldad. Que no es otra cosa que la planificación sistemática de nuestro sufrimiento. Es importante entender la diferencia entre violencia y crueldad. Confundirlas tiene efectos suicidas en las luchas populares. Un extracto de un informe de Resumen Latinoamericano es contundente: “Anticipándose a las previsibles quejas a nivel mundial e, incluso, posibles actos de violencia por lapublicación de detalles tan gráficos, la Casa Blanca y funcionarios de inteligencia han señalado este lunes que han tomado medidas para incrementar la seguridad en las instalaciones de Estados Unidos en todo el mundo. "Hay algunos indicios de que (...) la publicación del reporte puede significar un riesgo mayor para instalaciones e individuos estadounidenses en todo el mundo", explicó el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest.” Los amos del universo lo tienen claro. Dejar de encubrir la crueldad de la CIA (o sea del ESTADO NORTEAMERICANO) podría generar quejas y violencia. Lo terrible es que no es probable que eso suceda. No llegarán “Uno, dos, tres, muchos HULK” que reaccionen ante la bestia imperial. Nuestra última oportunidad fue en diciembre 2001. La multitud, que realmente no sé si es lo mismo que pueblo, aunque sospecho que no, pudo ser Hulk. Y un creíble Hulk. Pero la anestesia democrática hizo de adecuado somnifero. Tuvieron que asesinar a Darío y Maxi para que la Corporación Estatal pudiera vestirse con la seda de la democracia representativa. Pero aunque cualquier Corpo se vista de seda, Corpo se queda. Nuestros Hulk no son creíbles. Convocan huelgas por el miserable impuesto a las ganancias, impulsadas por líderes que mucho saben de ganancias. De los presos políticos y los desaparecidos en Democracia sólo hablan los resentidos de izquierda. Un joven muere ahogado en una tosquera, y su desesperada madre denuncia sin que ninguna Corpo la escuche. Ninfa, otra madre del dolor, estuvo de acuerdo conmigo cuando señalé que su hijo fue asesinado. Tantas formas de asesinar con impunidad conocen las Corpos Estatales. La violencia puede matar, pero la crueldad siempre asesina. El gran tema de la subjetividad militante es pensar cómo se ha podido llegar a un estado de anestesia frente a la crueldad. Contra las mujeres, los niños, los pobres, los locos, los enfermos, los ancianos, y hay que decirlo, contra los animales. Cultura represora es una fábrica del horror que sabe, porque eso exorciza sus temores con historietas y toda la industria del entretenimiento, que llegara el Hulk que termine demoliendo hasta los cimientos de este mundo absurdo, injusto y cruel. Un Hulk creíble, organizado como pueblo en armas. Para enfrentar al exterminio cultural de la derecha, la izquierda deberá declarar la guerra cultural a todas las formas de la cultura represora. Incluyendo a la pluma, a la risa y la palabra. Es tan fuerte mi convicción, que cuando estoy nuevamente detenido en uno de los semáforos de la ciudad, me permito una sonrisa por los buenos nuevos tiempos. 1ATICO cooperativa de trabajo en salud mental que fundé el 1 de mayo de 1986 en la primavera alfonsinista y con la ayuda de mi compañero y amigo Héctor Polino. Edición: 2830

Normales mexicanas
Publicado: Miercoles, 10 Diciembre 2014 13:27
Normales mexicanas

Por Mabel Bellocchio*    (APe).- Los más de 100 mil muertos que dejó la guerra espectacular de Calderón. Los que lleva la guerra de clóset de Peña. Los veintitantos mil desaparecidos, disueltos en ácido, tirados en los caminos, incinerados para que no quede la menor molécula de su identidad. Los padres privados de sus hijos y los hijos huérfanos de sus padres. La conversión del narcotráfico en un sector económico. La concesión de territorios al control de la delincuencia. Los pueblos secuestrados. Los ciudadanos obligados a pagar impuestos y extorsiones a las dos caras del narcoestado. Los muchachos de Ayotzinapa.

"Por todos los lucianos"
Publicado: Miercoles, 29 Octubre 2014 14:27
"Por todos los lucianos"

Por Silvana Melo y Claudia Rafael Fotos: Claudia Rafael (APe).- Vanesa Orieta tiene la mirada atravesada por la tristeza. Y se la ve profundamente cansada. Tuvieron que pasar cinco años y ocho meses de angustia, zozobra, incertidumbre y un dolor intenso que recorre desde el corazón a los huesos, como una cuchilla. Hasta que el 17 de octubre asomaron a la luz los huesitos de su hermano. Nada le cambió en lo fundamental, dice. Ella sabía de lo inexorable desde que Luciano Arruga dejó de aparecer, en el final de enero de 2009. Lo sintió desde el primer día en que dejó de volver. Y fue ella la que, tan chiquita y tan frágil, se puso al hombro la búsqueda, la lucha, la angustia de su madre, las amenazas, los peligros, la conciencia de que a Luciano se lo tragó un mostruo sistémico. Que lo privó de aprender a tocar la guitarra, de desarrollar los pectorales como le hubiera gustado, de sufrir el descenso de River, de emocionarse con el ascenso y de explotar por verlo campeón.Lo privó de conocer a su sobrino de tres años, ése que “nunca me va a criticar que yo fui una cobarde y que no me animé a salir a la calle para que su tío apareciera”. -Ya transcurrieron varios días desde que aparecieron los restos de Luciano. Y ya se empieza a percibir que va a resultar difícil rastrear las huellas en el cuerpo que lleven a la policía… -Nosotros no tenemos mucha información sobre estos pasos. Preferimos que todo sea informado de una sola vez. Si no, es todo mucho más doloroso. No es algo que desconociéramos que se nos iba a poner difícil por el paso del tiempo. Al mismo tiempo hay resultados contundentes, con dudas muy serias acerca de lo que la policía hizo esa madrugada. Es real que vamos a estar con la incertidumbre de saber toda la verdad, pero hay una verdad instalada, que la sociedad ha entendido. La duda quedará para un sector de la sociedad. Para la familia, está todo muy claro. Hay que seguir organizados, luchando, contando nuestra verdad y entendiendo que siempre nos va a ser difícil. -Cuando arrancó la búsqueda era muy difícil imaginar que alguna vez Luciano iba a ser tapa de todos los diarios. ¿Cómo sentís el proceso de haber logrado instalar la lucha de un pibe pobre en los grandes medios y en gran parte de la sociedad? -Ahí es donde se nota mucho este trabajo de hormiga. Hay mucha gente alrededor, mi cara es la visible, mi voz la que se escucha, pero hay un grupo humano de una calidad invalorable. Los medios alternativos, independientes, los organismos de derechos humanos concientizados, que los hay y son muy grosos en su tarea. Y a los grandes medios los obligamos a hablar de esto. No se podían seguir haciendo los desentendidos. Hay una parte de los medios a los que nos les vamos a cambiar la mirada porque responden a intereses económicos, políticos. Contra ellos peleamos para instalar la otra verdad. Este sistema es muy perverso y obliga a los familiares a seguir relatando lo que vivió Luciano, la violencia policial…Mi sensación es que hay que lidiar con el morbo de los medios: el muerto había aparecido y ahora sí la información valía. Es perverso no entender que la necesidad de la familia estaba desde los primeros días, cuando denunciábamos desesperadamente. Y que si había una respuesta rápida, nos iba a aliviar cinco años y ocho meses de sufrimiento irreparable. Pero éste es el juego. De todos modos, nos hacemos respetar, no vamos a hacer una nota desde la morgue judicial, no vamos a hablar de a poco de lo que nos vamos enterando porque eso es alimentar a un gran demonio. -También obliga a un replanteo desde los organismos desde aquellos días en que sólo estaba ahí la APDH Matanza al acompañamiento y la conferencia de prensa en el CELS… -Como a los medios alternativos, el valor que le damos a la APDH es infinito. Tiene que ver con la nobleza de un Pablo Pimentel que levantó su teléfono y se puso a disposición de una familia que buscaba un desaparecido. Notó en nuestra voz la desesperación, la necesidad de saber por dónde seguir. La APDH estuvo cuando no estuvo nadie, en los momentos más difíciles de nuestra vida, cuando la cana nos apretaba, cuando se llevaban detenidos a nuestros amigos, amenazaban a los testigos. El rol que cumplieron es fundamental y junto a ellos transitamos un camino que nos llevó a tener un acompañamiento de quienes necesitábamos en esta tarea. Que es el CELS, porque ellos tienen herramientas teóricas,intelectuales, un archivo, el conocimiento puesto a disposición y era el complemento necesario para una causa como ésta, tan compleja. Desde mi humilde lugar también intento que los organismos con renombre entiendan la necesidad de acompañar todas estas causas que no son muy acompañadas. -¿Cómo es hoy la realidad de los pibes como Luciano, en el mismo lugar, en el mismo barrio, con los mismos contextos? -Estamos siempre en guardia. Hace un mes se llevaron detenidos a dos de los testigos de la causa, después de un supuesto asalto. Les rompieron la cabeza a uno y cuando la damnificada fue a declarar dijo que no eran, que las edades no coincidían. La conclusión es que el manejo sigue siendo el mismo, el terror y el amedrentamiento. Que los pibes sientan que ellos tienen la capacidad de ser violentos y que la ejercen sobre ellos. Estamos organizados junto con los más jovencitos pero no es suficiente como para que vivan tranquilos y en paz. Por eso peleamos por el espacio para la memoria social y cultural con el nombre de Lu. Empezar a hacerlos partícipes de esta historia. No vale si nosotros hablamos y ellos no llegan a comprender el significado de lo que les queremos transmitir. -¿Cuántas historias parecidas te fueron nutriendo en estos años? -Las historias son muchas en todo el país…estuvimos en una marcha en Choele Choel por la aparición de Daniel Solano. Y su historia de trabajador golondrina que termina siendo desaparecido por exigir un sueldo digno y notar las complicidades policiales, políticas, de los empresarios. En Neuquén, con la historia de Sergio Avalos, que venía del campo a estudiar y un día fue a bailar y no volvió. El caso de Facundo Rivera Alegre, de Córdoba y haber tenido a su mamá en nuestra casa.Acá cerca, el caso de Kiki Lescano, que terminó enterrado como NN en la Chacarita y afortunadamente su madre lo encontró antes que nosotros a Lu. O Ana Braghieri, en Rosario… la trataran como a una vieja loca por su lucha, denunciando la violencia instituiconal que sufren los pibes. La marcha con lluvia, nieve y frío por los pibes asesinados en Bariloche… Fueron muchos más donde vimos llorar, escuchamos putear a los familiares… te genera una sensibilidad que a muchos les falta. Y te das cuenta de que esto pasa con los pobres, con los pibes que se niegan a robar para la yuta, es un gran problema que venimos sufriendo desde hace años y que se ha llevado la vida de muchos. -¿Cuál es el tránsito de un pibe como Luciano, hasta transformarse en ícono, cuando hay centenares de otros que aparecen ahorcados en una comisaría y se archivan como suicidios o tantos accidentes de tránsito que nadie investiga si fueron accidentes o no? -No es fácil contestar esto. Hablamos muy bien los que estamos en la causa de Luciano. Y cuando vos hablás bien, las orejas se abren y escuchan un poquito mejor. Llamás la atención de quienes tienen un grado de discriminación importante. Porque hablar bien en comparación con quienes hablan de otra forma… ahí es necesario encontrar comunicadores humanos que no busquen el morbo o direccionar la respuesta de la persona para el lado de la criminalización. Se tuvo la posibilidad intelectual de saber dónde hablar, con quién hablar, cuándo levantar el tono de voz, cuándo exigir respeto, mirar a los ojos en todo momento, y entender que estábamos en todo nuestro derecho de hacerlo y que nadie podía decirnos nada. -Hay causas, como la de Germán Esteban Navarro, en Olavarría… Se cumplieron esta semana diez años desde la desaparición y la mamá sigue sin abogado que la patrocine… -Es que hacen falta ese tipo de abogados también, que entiendan la necesidad de defender los derechos humanos de las personas humildes y de los jóvenes que hoy sufren la violencia institucional. Y entender que, a veces, las familias no tienen plata. Y quizás ése es el momento de ellos, los licenciados, para que pueden devolver parte de lo que un pueblo les ha ofrecido: estudiar gratuitamente, con el sostén de muchos grones que se rompen el lomo laburando. A veces tiene que existir una devolución, sin que nadie te tenga que obligar, que te salga del corazón. No todos tienen la posibilidad de estudiar, eso es una gran mentira. Yo que más o menos pude ahí entrar y cursar dos años, digo que no es fácil. Nos hacen falta muchísimos abogados que se comprometan con la realidad de un pueblo que está sufriendo. -¿Quién era Luciano? -Lu era un pibe que vivía en un barrio humilde, que le tocó lidiar con la violencia institucional desde el principio, que le faltó una vivienda digna, el plato de comida siempre en la mesa, una familia que acompañara su desarrollo. Le faltó respeto por su niñez y al momento de ingresar a la escuela. El acceso más rápido de Lu a las instituciones es cuando un policía lo golpeaba en la calle y lo llevaba detenido. Mi hermano sufrió muchas formas de violencia institucional pero a pesar de todo era un pibe que tenía mucha alegría. Que entendió que tenía que acompañar a mi vieja porque les había tocado criarse con ella solos porque el papá los abandonó. Que sabía que tenía un rol importante y que iba a tener que cuidar a sus hermanos. Tuvo que trabajar desde muy pequeño, pero todo esto no le quitó la posibilidad de ser feliz, de tener sueños y hacer cosas, de tener una guitarra, intentar tocar sin profesor. De preparar su cuerpo porque le gustaba verse bien aunque no podía pagar nada. Era un pibe que siempre le puso mucha garra a la vida, muy alegre. En las fotos en las que se ríe ves claramente el reflejo de él. Era muy gracioso, muy aparato, muy celoso conmigo, muy buena persona. Era de llevarse cosas de su casa porque a un amigo le faltaba morfi y aunque no hubiera, lo mismo se llevaba, no era un ortiba, un careta… -En un país en el que se luchó tanto por saber el destino de los desaparecidos… ¿Cambia tener los huesitos? -Nada. A mí no me cambia en lo más mínimo. La historia es muy triste y no hay forma de que a uno no le dé bronca. Entiendo lo aliviador de encontrar el cuerpo, pero no me puedo sacar de la cabeza lo corrupto, mezquino, morboso que es este sistema. Yo ya había hecho el duelo por mi hermano. -¿Tu madre todavía lo esperaba? -Mi vieja es otra cosa. Por eso una no puede expresarlo por ella. Al haber visto a tantas madres llorar, una no se puede poner en el lugar. Una madre siempre busca a ese hijo; aunque todo diga que lo va a encontrar muerto, siempre hay una luz en la que una madre se va a refugiar para decir que va a volver. Para mí eso también fue importante, liberar a toda mi familia de esa incertidumbre. Cuando mi hermano ya no venía los primeros días, nunca pensé otra cosa. Nunca pensé que iba a volver con vida. Yo ya había hecho mi proceso. Ya me despedí hace mucho. -¿Cuál es el objetivo ahora? -Es la nueva etapa: saber la verdad de qué es lo que paso con Lu en esas tres horas. El aparece en una vía rápida de la General Paz, en una zona inaccesible, a las 3,30 y ahora hay que determinar qué pasó en esas tres horas previas porque la desaparición la denunciamos desde la una de la mañana. Nosotros siempre estamos recordando lo que arrojó la investigación en el marco de la desaparición de Lu. Los peritajes con perros, que reaccionaron positivo, indican que Luciano estuvo esa madrugada en el destacamento de Lomas del Mirador; en un patrullero de ese destacamento y en un descampado muy cercano. Los policías se mantuvieron dos horas dando vueltas sin tener una explicación de lo que hacían en ese lugar, los patrulleros del destacamento se salieron de la jurisdicción sin dejar constancia de los movimientos. En la comisaría octava los testigos dijeron haber visto a Luciano, a pocas cuadras de donde se lo encuentra a las 3,30. Todo esto tiene que ver con saber la verdad. Con todo esto, una siempre va a pensar cosas que son muy tristes. Y yo ya me despedí de mi hermano. No quiero pensar. Cuando alguien tiene que decirme algo que me lo diga y será la posibilidad que tenga la justicia de condenar a policías, a jueces. Pero mientras tanto generar hipótesis con todos estos datos es intolerable. Cuando uno está muy vulnerable, los medios buitres buscan quebrarte. -Tenés un hijo de tres años… ¿Sentís que, gracias a ese tío, puede ser algo distinto el mundo que le va a tocar caminar? -Sí… distinto va a ser. Mi hijo me podrá hacer un montón de críticas pero nunca me va a criticar que yo fui una cobarde y que no me animé a salir a la calle para que su tío apareciera. Nosotros amamos la vida, si no no estaríamos peleando con la garra y el amor que lo hacemos por Luciano y por los lucianos.   Edición: 2803  

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Radionoticias APe

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Daniel Solano

Elevarían a juicio antes de fin de año la causa penal por la desaparición y presunto homicidio del joven trabajador salteño Daniel Solano.


La Carcova

"El futuro de los pibes está en ser soldaditos", describió con dolor un militante social de la villa La Carcova.


Crimen

Pablo Batalla tenía 12 años y vivía en el barrio San Atilio de José C. Paz. Murió ahogado en el basural a cielo abierto.


Fumigados

Chicos de una escuela rural de Entre Ríos se intoxicaron cuando un avión fumigó en un campo cercano.


Gatillo fácil

Nueva muerte por gatillo fácil en el partido de San Martín. La víctima tenía apenas 18 años.


Alud

Murieron un bebé de 4 meses y un niño de 7 años en un alud en Iruya.


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APe en la voz de Daunes

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