Los desobedientes
Publicado: Lunes, 26 Septiembre 2016 12:18
Los desobedientes

Por Carlos Del Frade (APe).- “…Algo es preciso aventurar, y esta es la ocasión de hacerlo: felices nosotros si podemos conseguir nuestro justo fin y dar a la Patria un día de satisfacción, después de los muchos amargos que estamos pasando… Somos 19. Recién hoy han partido carretas para sacar algo; Belgrano no puede hacer milagros: trabaja por el honor de su Patria y por el de las armas cuanto le es dable, y se pone en disposición de defenderse para no perderlo todo; pero tiene la desgracia que siempre se le abandone, o que sean tales las circunstancias que no se le pueda atender: Dios quiera mirarnos con ojos de piedad, y proteger los nobles esfuerzos de mis compañeros de armas que están llenos del fuego sagrado del patriotismo, y dispuestos a vencer o morir con su siempre Belgrano”. Esto le escribió Manuel Belgrano a Bernardino Rivadavia, desde Tucumán, el 14 de setiembre de 1812. Diez días después, en contra de las órdenes de Buenos Aires, Belgrano decidió enfrentar a los realistas en la batalla de Tucumán. Doscientos cuatro años después, es necesario, en estos días de cinismo y mentiras, de nuevas dependencias y grandes negocios, recordar algo de aquellos días. En la actual plaza Belgrano, a no más de veinte cuadras del lugar donde se juró la independencia, hay un cartel indicador que sostiene que el paseo público se hizo en terrenos que pertenecieran al general revolucionario. -Es mentira. Un gran error histórico. Belgrano no tuvo más que un reloj de su propiedad – se indigna el maestro e historiador tucumano Miguel Galván que anda luchando por levantar un monumento que recuerde los ideales del empobrecido creador de la bandera en una de las escuelas que levantaron en el siglo veintiuno con los dineros que le dieron en 1813. “Fue la batalla decisiva para lograr la independencia del pueblo. Y eso se ve especialmente en las consecuencias que tuvo. Rivadavia no quería que se presentara pelea y que el ejército patriota retrocediera hasta Córdoba. Belgrano junto a San Martín son los grandes desobedientes de nuestra historia y lo bien que hicieron”, sostiene Galván. Según su criterio, la historia contada por Mitre es una falisificación tendiente a demostrar una supuesta incapacidad militar de Belgrano. Y en Tucumán, Salta e incluso en las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, se demuestra que tenía un gran talento además de ser un fenomenal político que logró aglutinar a los pueblos indígenas, junto a los gauchos más sectores de las clases dominantes. “Belgrano ya tenía la decisión de pelear más allá de contar con las milicias gauchas, por eso le ordenó a Balcarce que avanzara antes de la llegada Pío Tristán, al mismo tiempo que jugaba con la soberbia del español. También contaba con un desarrollo de la inteligencia militar para engañar al enemigo. Era un gran estratega y un decidido revolucionario, de allí que no le temblaba el pulso a la hora de fusilar traidores y desertores, cosa que se verifica en el tremendo contenido del bando donde convoca al éxodo jujeño”, ejemplifica Galván. Agrega que no fue sencillo armar un ejército cuando venía con muy pocos hombres y lo hace porque resulta un gran seductor de multitudes. Incluso Belgrano pensaba que la principal arma de aquel entonces era el caballo, la lanza y el facón para el degüello. Y toma la decisión de pelear en Tucumán mucho antes de la supuesta decisión del pueblo al ordenar que “foseen” la ciudadela para que, de esa manera, el ejército realista no pueda avanzar con comodidad. También gana a sectores de la iglesia que siempre lo apoyaron, como el caso de la orden de los dominicos que ya habían aportado mulas, hombres y víveres en sus expediciones al Paraguay al pasar por Santa Fe y Paraná. Lo mismo sucedió en Tucumán. A pesar de esos logros, el ejército de Belgrano está en considerable minoría ante el poder español pero, gracias a su estrategia, logra avanzar sobre la derecha del ejército realista y cortar el acceso a sus propios suministros. La batalla de Tucumán duró, dice Galván, cincuenta minutos pero fueron dos días de escaramuzas permanentes hasta que se decidió el resultado del combate a favor de las fuerzas patriotas. En aquellos días, Belgrano era considerado el padre de la Patria por sus propios contemporáneos. En 1819, sin embargo, una partida encabezada por Abraham González, quiso engrillar y encarcelar al general victorioso. Para Galván no está demostrado que haya sido una decisión del gobernador terrateniente Bernabé Aráoz aunque las conclusiones de los hechos parecen corroborarlo. Son los días en que se declara la República del Tucumán y su presidente es, justamente, Aráoz, uno de los que habían combatido junto a Don Manuel. Antes de esa postal de desagradecimiento y cinismo, Belgrano, en Vilcapugio, termina dándole su caballo a los heridos, marcha caminando, retiene la bandera y es el último en retirarse del campo de batalla. Y como no queda claro que los españoles hayan vencido de manera completa, Belgrano reúne a los dispersos y luego presenta batalla en Ayohuma. No se trata de un general de escritorio. Es un hombre de acción y que siempre prefirió atacar a esperar al enemigo. Para Galván, Belgrano es un revolucionario pleno y el mandato del Plan que pone en ejecución la primera Junta de Gobierno de Buenos Aires no está concluido y es un deber hacerlo de parte de las actuales generaciones que habitan la Argentina. “Belgrano es todo. Es militar, ideólogo, abogado, escritor y también fundador de pueblos. El más grande”, dice el maestro que sigue peleando contra la historia oficial e intenta hacer presentes los valores de aquellos decididos como Manuel. Fuente: “Los caminos del Belgrano”, del autor de esta nota. Edición: 3237

Ausencia
Publicado: Viernes, 16 Septiembre 2016 12:43
Ausencia

Por Claudia Rafael (APe).- Diez años. 120 meses. 3913 días. 93.912 horas. Más de 5 millones y medio de minutos. Más de 380 millones de respiraciones. La historia entera de una vida hecha trizas. Jorge Julio. “Más que ustedes dos”, como les decía a sus amigos Jorge y Julio, en Elordi, el pueblo chico del noroeste de la provincia. Aquel que dejó por la colimba y, ya años después, a los 27, por la crónica de un país que amontona migrantes en los arrabales de las grandes ciudades. Tito, como le decían en la familia. “El Gallego”, como lo recordaban otros. “El Viejo”, como lo apodaban los militantes o, allá por los 70, “Partido Socialista”, por una de tantas discusiones sobre cuál era el peronismo real, el verdadero. López, aquel que, como en diálogo con APe rememora Guadalupe Godoy (abogada de Justicia Ya), “se escondía para fumar” y tenía un humor que contagiaba. Diez años de ausencia. De sombras. De fantasmas que acechan y advierten. “No es este tribunal el que me condena. Son ustedes los que se condenan”, pronunció fatalmente el ex jefe de investigaciones de la policía de Ramón J. Camps el día del veredicto. Aquel azuleño oscuro. De ojos chicos. De escasa altura. De mirada gélida. Que nació en el mismo año que López a 393 kilómetros de distancia, por la ruta nacional 226. Hijo de Manuel Etchecolatz y de Martina Santillán. Marido de Graciela Carballo y padre de Juan Manuel. “No tenía compasión. El mismo iba y los pateaba así…”, describía López sobre él en su testimonio. “Era un tipo flaco, con cara de mono”, decía en los tiempos en que todavía no sabía que se llamaba Miguel Osvaldo Etchecolatz. Diez años. Casi 100.000 horas. Gobiernos con distintos nombres. Gobernadores. Presidentes. Jefes de policía. Ministros de diferente tipo y color. Policías retirados. En actividad. Penitenciarios. Jefes del Servicio Penitenciario. Retirados o en actividad. Y López que sigue sin estar. Porque López fue, es, sigue siendo un desaparecido. Ese es su estado perpetuo. No está. No puede ser tocado. Ni abrazado. No puede ser escuchado, olido, besado. Es pura ausencia. La primera vez, desde poco después de la medianoche del 27 de octubre de 1976 y hasta el 25 de junio de 1979. La segunda vez, entre la madrugada y la mañana avanzada del 18 de septiembre de 2006, el día de los alegatos de las audiencias del juicio contra Etchecolatz. La tercera, en presente continuo, a lo largo de los más de cinco millones y medios de minutos. Donde su nombre fue raléandose de los medios, de las charlas de café, de las mesas de cocina, de los encuentros militantes, de la vida cotidiana. Del mundo que pierde sentido cuando falta una de las piezas del rompecabezas de la vida, como decía Alberto Morlachetti sobre los niños arrancados por la muerte. “Es una sola línea de investigación porque justamente si algo surgió de la causa es la relación que existía entre miembros de la inteligencia del Servicio Penitenciario, entre policías retirados que estaban implicados en las causas por delitos de lesa humanidad, policías en actividad, defensores de los enjuiciados… Toda esa mezcla que conforma una sola línea”, dijo a APe Guadalupe Godoy, una de sus abogadas, aquella que lo recuerda “fumando a escondidas” y de buen humor. La silla de López sigue vacía. Su plato de comida lo está. Su verborragia testimonial ya no se escucha. Ni siquiera en los ecos de una canción que lo represente. Su pelo cano revuelto y su barba germinal no son parte del paisaje de Los Hornos, donde por prepotencia de trabajo ejerció el oficio de albañil y compartió mate tras mate con los compañeros y amigos que fue conquistando a lo largo de la historia. López ya no es. Fue extirpado a los días por los desaparecedores que saben hundir en las nebulosas de la nada con precisión quirúrgica. Que dan órdenes para que otros actúen. Que ejecutan como marioneteros expertos en crueldad. Que sueltan herederos por el mundo para sembrar las semillas de la muerte y cosechar silencios. López fue desvanecido. Y fue dura la verdad como un arado, escribió Neruda. Lo sigue siendo a fuerza de complicidades criminales entre los brazos metálicos del poder que escupen a la vida para combatir una y otra vez la levadura colectiva. Edición: 3232

Maestro más que Salvador
Publicado: Martes, 13 Septiembre 2016 13:13
Maestro más que Salvador

Por Ignacio Pizzo(APe).- El 11 de septiembre de 1973, los tanques y las bombas asediaban al Palacio de la Moneda en el epicentro de Chile. Santiago era masacrada. Sin embargo se gestaría allí una de las mayores enseñanzas vertidas al mundo. El día del maestro en Argentina solamente remite a las aulas. Pero la enseñanza, es virtud de aquellos que con los hechos y las palabras supieron hacer carne la utopía. Salvador Allende, el presidente de Chile, el médico, el hacedor de caminos, no precisó de la tiza y jamás clasificó al pueblo entre civilizados y bárbaros. Su vida fue arrebatada, pero su inclaudicable espíritu nos demostró que entregar la vida, no es sólo un acto heroico, es el corolario paradojal de un sinnúmero de triunfos históricos. Su insistencia por mejorar las condiciones nutricionales de los niños, no cesó, fue apenas el embrión de un gran sueño popular que culminó cuando la traición lo tomó por sorpresa. El medio litro de leche obligatorio para cualquier niño de Chile, fue bandera y concreción hasta el día de hoy. Conocer la anatomía y fisiología del cuerpo humano y aplicarlas a la clínica, no alcanzaba para Salvador Allende. Su compromiso transformador, lo convertiría en médico y en educador. Estableció como derecho del niño y niña chilenos el acceso a leche, asegurando así las proteínas básicas, sustancias que escaseaban por aquellos tiempos. La desnutrición era de más del 19 %. Se dio inicio, por otra parte, a investigaciones para agregar cereales y otros fortificantes para el consumo de alimentos de los niños de mayor edad. Se profundizó entonces un camino de colaboración entre la academia y quienes tomaban decisiones. Esto permitió la formulación de políticas públicas tanto sanitarias como entre sectores. Se implementó un programa de intervención nutricional, que incluyó la distribución gratuita de leche en polvo para cada niño menor de dos años de edad, y alimentos proteicos para los niños entre 2 y 5 años. También incluyó la distribución de leche en polvo para las madres embarazadas. Posteriormente, ya en el 2000, cuando la desnutrición infantil era menos del 3%, se agregó la alimentación complementaria para los adultos mayores que lo requirieran. La política de Allende logró atravesar los tanques, las carabinas y las torturas. Mientras los ruidos de metralla se escucharon por casi dos décadas en Chile, ni siquiera las restricciones dictatoriales lograron derrotar esta decisión en cuanto a política alimentaria. Durante el período de gobierno de la Unidad Popular en Chile (1970-1973) se incrementaron las raciones de desayuno hasta 1,5 millones en el año 1972, cuando la matrícula alcanzaba algo más de 2 millones de niños. Durante la dictadura se redujeron, llegando a menos de 500 mil raciones diarias en el año 1988. Lo mismo sucedió con los almuerzos: en el año 1972 se entregaron más de 715.000 por día y en 1988, pese al aumento de matrícula, se disminuyeron a menos de 500 mil. Con la llegada de la democracia en 1990, se reimpulsó esta política pública. Se incrementaron fuertemente los recursos de alimentación completa, incluyendo los períodos de vacaciones. ***** En el año 2002, el Programa Mundial de Alimentos (PMA), de Naciones Unidas, reconoce al Programa de Alimentación Escolar como uno de los cinco mejores en el mundo y solicita a Chile ser socio fundador de la Red Latinoamericana de Alimentación Escolar. Esta Red comenzó a operar en marzo del 2004. Así, la adecuada alimentación de los escolares chilenos, soñada por Allende y plasmada en la “medida número 14”, perdura hasta hoy y hace realmente escuela. Esteban Valenzuela en una nota del Diario “El mostrador”, el 9 septiembre 2013, destaca que ni siquiera la Junta Militar pudo eliminar esta medida a pesar de las profundas reformas en contra de ayudas estatales. “El medio litro de leche se transformó en una medida que ha trascendido por más de cuatro décadas contra viento y marea. Sin embargo, más allá de su éxito, es relevante señalar la importancia que otorgó la Unidad Popular a las políticas de mejoras en la calidad de vida de niños y niñas de nuestro país. Esto no sólo del punto de vista normativo, sino que también, como una forma de abordar las desigualdades estructurales de nuestro país desde una óptica de largo plazo y de derechos sociales”. La medicina como ciencia social y la política como medicina a gran escala, así entendida y adaptada a un país de Latinoamérica. El trinomio biológico, psicológico y sociopolítico confluyen en un ser humano, así lo entendió Allende. La dimensión integral indiscutible. ***** Su último acto pedagógico fue no claudicar, no entregar la dignidad y dejó claro que la historia la hacen los pueblos. Su último discurso, fue dirigido a los desposeídos, a los trabajadores, a los profesionales patriotas, a la mujer campesina. Por ellos no abandonó el Palacio de la Moneda, pese a que le habían ofrecido exiliarse. Sin mitificación ni martirización banales, hacerle homenaje en el día del maestro lo considero un acto de responsabilidad, donde se destaque que es posible enseñar y aprender haciendo. Si aterrizamos en nuestra Argentina del 2016 nos encontramos con que un informe de la deuda social de la UCA nos otorga los catastróficos datos de que el 19,5% de los niños y adolescentes de las zonas urbanas padecieron inseguridad alimentaria en 2015, y 7,7% en niveles graves. El 48% de los chicos y chicas en la Argentina urbana tienen como única opción para la atención de su salud el sistema público. Aproximadamente el 42% de la infancia y adolescencia reside en viviendas con problemas de saneamiento (no accede en su vivienda a cloacas, o a la red de agua corriente, o no tiene inodoro con descarga de agua). El 58,1% de los chicos entre 5 y 17 años no realiza actividad física extra-escolar, 86,4% no realiza ninguna actividad artística o cultural. Pretendiendo tomar distancia de simplismos comparativos, ni entre países ni entre épocas. Distanciado aún más de anacronismos y obviedades que no son obvias, escribir feliz día a los maestros, es escribir feliz día a los educadores que hicieron mella en nuestra historia, que es en definitiva nuestra vida hecha tiempo. Es anhelo y deseo para aquellos educadores que no resignan un ápice la implicancia en la tarea pedagógica, no sólo para meras actividades curriculares sino para compartir junto con la infancia un camino hacia la transformación de un orden impuesto e injusto. Pobres no hubo siempre, hambre tampoco.. Y si el granero del mundo quita granos de la boca a sus compatriotas es porque pretende matarlos. El primer acto pedagógico es dar de comer, desde que el binomio madre-hijo o educador-niño responde al llanto con el amamantamiento o la leche artificial. Por eso un país que no da de comer no enseña. Por eso el “feliz día” es homenaje para los educadores presentes y pasados, conocidos y anónimos que vibran, viven, sufren y mueren por aquellos a quienes educan. Edición: 3230  

Lápices, López y Paula
Publicado: Martes, 13 Septiembre 2016 13:06
Lápices, López y Paula

Por Carlos del Frade (APe).- Semana cargada de memoria, impunidad y sueños colectivos inconclusos. Cuarenta años de la noche de los lápices, el secuestro y desaparición de más de una decena de estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata, aquel 16 de septiembre de 1976, marcaba la implacable señal del capitalismo en Argentina, en particular, y en América Latina, en general. Las pibas y los pibes serán consumidores obedientes o no serán. Los convertirán en desaparecidos, desocupados y delincuentes pero jamás volverán a enamorarse de la palabra revolución. La marca de la bestia apocalíptica, aquel 666 del evangelio de San Juan pero que, en este caso concreto de historia real argentina, demuestra que seis de cada diez desaparecidos era menor de treinta años, que seis de cada diez desocupados tiene la misma edad y que seis de cada diez hacinados en las cárceles del país también tienen menos de treinta años. No hay bestia del averno, se trata de la configuración del capitalismo en los últimos cuarenta años de desarrollo colectivo en estos arrabales del mundo. Diez años de la segunda desaparición del valiente albañil que con solamente segundo grado cursado fue capaz de denunciar la planificada brutalidad represora de La Bonaerense, en tiempos de Miguel Etchecolatz y que los llevó a prisión perpetua ahora amortiguada por los tiempos macristas. Jorge Julio López, el 18 de septiembre de 2006, fue desaparecido por segunda vez y no parece haber rastro alguno sobre este trabajador que levantaba casas para otros y que siempre soñó que ninguno se quedara sin casa ni vivienda digna. Su desaparición en democracia demuestra el poder mafioso intacto que todavía tienen distintos nichos que funcionan con el interés de mantener el miedo como principal herramienta de domesticación social en la Argentina del tercer milenio. Y ese mismo día, el 18 de septiembre –algo así como el día del desaparecido en democracia- de 2011, cinco años atrás, Paula Perassi, en la ciudad de San Lorenzo, sur de la provincia de Santa Fe, aquellas tierras en las que San Martín iniciara su sueño de la patria grande, hoy devenidas en la geografía que más dinero genera por la exportación de los derivados de la soja, era secuestrada para practicarle un aborto no querido y nunca más se supo de ella. Hay media de docena de policías provinciales involucrados, un empresario, una obstetra y otra mujer implicados pero el cuerpo de Paula no se encuentra. “Un huesito quiero de ella”, viene reclamando desde hace cinco años Alberto Perassi, el papá de Paula que ahora, junto a su mujer, están criando a sus dos nietos, hijos de la chica desaparecida. Dólares y poder político, repite Alberto, como causas de la impunidad. Cuarenta años después de la Noche de los Lápices, las pibas y los pibes menores de treinta años son los que pueblan las noticias policiales en las principales provincias argentinas y muchos de ellos son víctimas de las balas de las fuerzas estatales. Diez años después de la segunda desaparición de Jorge Julio López, la mayoría de los albañiles no tiene empleo en blanco y los que tienen más de cincuenta años no poseen un empleo genuino y con derechos laborales plenos. Cinco años después de la desaparición de Paula Perassi, los femicidios y la trata no son juzgados por especialistas sino que, todo lo contrario, parecen reducirse a detalles insignificantes para muchos integrantes de los servicios públicos de justicia, tanto federales como provinciales, que tienen una mirada machista y clasista. La memoria, de tal manera, no se estanca en el pasado, cuestiona el presente y demanda respuesta sobre la realidad concreta en la que se encuentran las pibas, los pibes, los trabajadores mayores de cincuenta años y las chicas explotadas. En estos días, una vez más, la lucha de los que intentan un presente distinto hará que los estudiantes secundarios desaparecidos hace cuarenta años, Jorge Julio López secuestrado hace diez años y Paula Perassi asesinada y esfumada hace cinco años, sean recordados en relación directa con la impunidad y la injusticia reinantes en cada pedacito de la Argentina. Edición: 3229

El grito en el infierno
Publicado: Viernes, 09 Septiembre 2016 13:56
El grito en el infierno

Por Alfredo Grande (APe).- “El 22 de Junio de 2010 falleció Berto, un militante y dirigente popular, que fue uno de los que fundaron el MULCS en 2010. Roberto militó durante 30 años en luchas populares, desde su actuación en el gremio de los trabajadores de la Universidades nacionales, pasando por la coordinación sindical nacional e internacional. Por eso, este 25 de junio haremos un homenaje, en nuestro centro cultural Suarez en el marco de las Jornadas por Darío y Maxi”. “Solo saben los que luchan”, dice un aforismo implicado. Y es un saber atemporal, o sea, es válido para todos los tiempos. Pero también es histórico, porque no desconoce las condiciones concretas económicas, políticas y sociales que le dan sentido a esas luchas. “Mientras hay lucha, hay esperanza” señala otro aforismo. Por eso la esperanza no es esperar, sino generar. La esperanza es activa, cuando propicia, prepara, anticipa un futuro que arrase con este presente donde la muerte se siente tan cómoda. El tema estratégico es dónde debemos poner los gritos. En el cielo de la conciliación de clases, no. En el cielo de la educación oficial, de esa pedagogía de la crueldad, más acá de los guardapolvos blancos, tampoco. En el cielo de la economía de mercado, cuando más social sea, menos que menos. En el cielo de los consensos mayoritarios, de las idolatrías delirantes, de las convocatorias que unen amigos con enemigos, tampoco. En el cielo de los slogans, las consignas marketineras, los anuncios falsos de toda falsedad, las inauguraciones que nunca se inauguran, o que se inauguran por un tiempo pequeño, demasiado pequeño, no, no y no. Y si ponemos nuestros gritos en la estrategia, entonces otros gallos cantarán. Las derechas planifican el dolor, la tristeza, la barbarie, las masacres, con décadas de anticipación. Las izquierdas a veces se conforman con lo reactivo, que siempre es masivo pero efímero. Ante tarifazos, ni una menos, los despidos, el saqueo de la inflación más recesión, el coraje de los militantes de las izquierdas copa la parada. Pero a mi entender, limitado y opacado por años de lucha y desaires, es siempre el día después. Lo dije en el Hospital Borda cuando la metropolitana hizo una remake de la conquista del desierto…de un manicomio. Un testimonio que sube Jorge Garaventa ilustra: “Murió Carlos Escobar, el papá de Sergio, otra víctima de la masacre de Cromañon...parte de una familia hermosa que lo llevó a pelear contra el cáncer y sus propias contradicciones” Cromañón fue el hecho maldito de la ciudad ibarrista. Madres, padres, hermanos, amigos, sobrevivientes, fueron cruelmente acusados de haber facilitado la llegada de Macri. Como respondiera Picasso a los oficiales nazis: “no lo hicieron los sobrevivientes; lo hicieron ustedes”. En el debate a tres voces Telerman y Filmus se peleaban para ver quién era más de izquierda al centro, mientras Mauricio que es Macri, sonreía. Ganó dos veces y la tercera, que no creo sea la vencida, ganó su delfín gracias a que Recalde mandó votar en blanco. Siempre el retroprogresismo invita a la derecha y al fascismo al banquete de la democracia sacramental. Nuestro “Negro Soares” le contesta a un fascista y pone en superficie el fundante revolucionario de la lucha armada. La autocrítica a esa metodología por qué es: ¿por haber usado las armas o por haber soñado la revolución? Porque ahora no tenemos armas pero tampoco tenemos sueños de revolución. Lo reactivo termina siendo reaccionario. Reacciona pero no acciona. La ley anti terrorista, engendro del kirchnerismo, pasó. El abrazo de Hebe a Milani, pasó. La estafa política y económica de Sueños Compartidos, pasó. Y en ese caballo de Troya de una política de derechas maquillada como de izquierdas, entró el alien. El pasajero que nadie había invitado. Y que nadie suponía a tres meses de la decisión final, pudiera asomarse más que al balcón terraza de sus departamentos. Y ganó. No más carta abierta, y ahora todos los sobres están cerrados. Por eso la esperanza es cuando preparamos algo que casi seguro no veremos, cuando propiciamos algo que seguramente no disfrutaremos, cuando soñamos con la buenaventura que otras y otros disfrutarán despiertos. La escuela de educadores de la fundación Pelota de Trapo planifica para una pedagogía de la ternura. Yo diría: para una ternura que se encarne en una pedagogía, en una política, en una grupalidad, en colectivos luchadores donde haya vinos nuevos en odres nuevos. Por eso nuestro grito será en todos los infiernos. Como relata Anatole France en la Rebelión de los Ángeles, acompañemos a Lucifer a los infiernos. Lugar para que todos nuestros gritos se escuchen. Somos ángeles caídos de paraísos que nos expulsaron. Debemos no solamente aceptarlo, sino debemos estar orgullosos de nuestro destino. Lucifer, el más hermoso de los serafines, fue maldecido por dios y lo llamó satán. La muerte y la oscuridad de estos tiempos será vida y luz cuando los caídos de la historia, militantes sociales, populares, trabajadores sin trabajo, trabajadores no burocratizados, guerrilleros, combatientes, educadores populares, psicoanalistas implicados, abogados de los feos, sucios y malos, infinidad de ángeles que escuchan los gritos de los vencidos, de los derrotados, incluso de los fracasados. Pero que no dejan de gritar, entre la desesperación, la bronca, la tristeza y la locura: siempre, siempre, hasta las victorias… Edición: 3228

Es mucha pero no es cruel
Publicado: Jueves, 22 Septiembre 2016 13:15
Es mucha pero no es cruel

Por Alfredo Grande (APe).-  La violencia es otro de los hechos malditos del país burgués. La bautizada inseguridad es un efecto no deseado, un daño colateral y frontal, que la cultura represora al mismo tiempo que genera, arbitra con eficacia los medios para negarla como efecto y postularla como causa. Lo dijimos pero no veo razón para no repetirlo. Toda afirmación con mayúscula y en singular es reaccionaria. Violencia – Inseguridad – Droga (generalmente asociada como  “flagelo de la…”) Y si pensamos en forma reaccionaria, las soluciones serán tanto o más reaccionarias, o sea represoras, que los problemas que pretende combatir. La Familia, Los Límites, Los Valores, La Moral… Mayúsculas que admiten algunas pluralidades sin que por eso se modifique su fundante represor. La fórmula es: “la crueldad del sistema queda encubierta en la violencia que genera”. Entendemos violencia como “las violencias”: el pasaje súbito y traumático de una situación a otra. Todo parto es violento, pero no necesariamente cruel. Haber camuflado crueldad en violencia es otro de los triunfos de la cultura represora.No solamente vemos la brizna en el ojo ajeno y no la viga en el propio, sino que la cultura represora señala la violencia en los y las otros y otras y no la crueldad que siempre ejerce. Diversidad de modalidades de tortura  y de penas de muerte. Desde la tortura de un tarifazo hasta el asesinato de un niño por usar agrotóxicos. La crueldad y sus diversidades. Tema para un debate transdisciplinario. El sambenito de violento se lo cuelgan a cualquiera que pretenda enfrentar a la crueldad de la cultura represora. Y la tragedia es que la cultura represora se cultiva incluso en los colectivos que decidieron enfrentarlo. No solamente por estar infiltrados por los servicios de des-inteligencia, botoneo y represión. Los colectivos también están infiltrados por la misma ideología de muerte que pretenden combatir. No voy a dar ejemplos, no porque no los haya, sino porque mantengo respeto y admiración por aquellos que supieron que vivir por la patria socialista era la forma más digna de vivir. Y esa infiltración incluye a las alianzas, pactos, frentes, consensos, con aquellos que son la forma elegante de los mismos enemigos que combatimos. La elegancia de un liberal dura hasta que se asusta. Y se asustan con tan poco los liberales. Exigir  un aumento de sueldo, pretender estabilidad laboral, mantener las promesas de una patronal canalla, no pagar ganancias cuando sólo hay un sueldo, no dejarse estafar con impuestos al consumo que nunca regresan a quienes lo pagan, luchar para que aire, tierra y agua sigan siendo aire, tierra y agua. Con tan poco los liberales se asustan. Empiezan con el retroprogresismo, luego el fascismo de consorcio y el jaque mate es el Estado Represor. Pero no son malas épocas para el pensamiento. Crítico. De lo contrario no es pensamiento: es dogma. O sea: mandato de pensar. Aunque sea pensar en la revolución, en el modelo nacional y popular, en cualquiera de las formas que la patria adopta según las variadas correlaciones de fuerza. El mandato de pensar es catequesis. Y alisa el cerebro y paraliza la creatividad. Hay que pensar con Marx, pero no desde Marx. Con Freud, pero no desde Freud. Creo importante citar a Horacio Fernández,   Director del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP) de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE-CTA) “¿Se está frente al fin de un ciclo progresista en la región, o solo se asiste a tropiezos en estos procesos? ¿Las experiencias progresistas que analizamos, pueden caracterizarse como posneoliberales? ¿Abrazaron propuestas que iban en línea de superar el capitalismo? ¿A fin de evitar una restauración conservadora, es necesario cerrar filas atrás de estas experiencias, ya que son lo posible hoy?  De por sí estas luchas nos lleva a plantear la categoría de los posibles, en ese aquí y ahora, pero “siempre y cuando la categoría de lo posible se inscriba en procesos sucesivos de democratización, se someta a la multiplicidad de criterios autónomos -estos incluyen su propia caracterización de lo posible- que definen luchas, deseos y horizontes de sentido, en capacidad de articulación, cooperación y organización” y no dejemos en manos de Estado o la gestión, la definición de lo posible.” Lo posible es justamente el corralito del estado. No es posible pensar sin estado. O sea: sin estado liberal. No representativo. No federal. No árbitro. Lo posible cada vez es menos posible. Por eso el progresismo no existe. O sea: existe la idea de progresismo. Pero es solo eso: una idea. Ni suficientemente perverso para ser fascista ni lo suficientemente valiente para ser socialista. Un híbrido. Al que en estas mismas páginas bauticé como “retroprogresismo”. Para arrasar con la maquinaria ideológica del estado liberal burgués la lucha es mucha. Pero no es cruel. Porque no planificamos el sufrimiento. Apenas planificamos, o inventamos, o ensayamos, algunas de las formas de la esperanza. Pero no esperamos. Exigimos. No pedimos. Luchamos. No creemos: observamos. No repetimos: pensamos. Y mientras escribo, me conmuevo. Y cuando no me conmueva mas, dejaré de escribir.  Edición: 3236

Otra campaña del desierto
Publicado: Miércoles, 21 Septiembre 2016 13:32
Otra campaña del desierto

Por Carlos Del Frade (APe).- “…Yo hablé así: -Hermano, los cristianos han hecho hasta ahora lo que han podido, y harán en adelante cuanto puedan, por los indios. Su contestación fue con visible expresión de ironía: -Hermano, cuando los cristianos han podido nos han muerto; y si mañana pueden matarnos a todos, nos matarán. Nos han enseñado a usar ponchos finos, a tomar mate, a fumar, a comer azúcar, a beber vino, a usar bota fuerte. Pero no nos han enseñado ni a trabajar, ni nos han hecho conocer a su Dios. Y entonces, hermano, ¿qué servicios les debemos?...”, fue la respuesta del lonco Mariano Rosas a Lucio Mansilla, según su libro “Una expedición a los indios ranqueles”. Según el llamado Informe Oficial de la Comisión Científica del Ejército Argentino, “el año 1879 tendrá en los anales de la República Argentina una importancia mucho más considerable que la que le han atribuido los contemporáneos… Ese acontecimiento es la supresión de los indios ladrones que ocupaban el Sur de nuestro territorio y asolaban sus distritos fronterizos: es la campaña llevada a cabo con acierto y energía, que ha dado por resultado la ocupación de la línea del Río Negro y del Neuquén”. Agregaba que “se trataba de conquistar un área de 15.000 leguas cuadradas ocupadas cuando menos por unas 15.000 almas, pues pasa de 14.000 el número de muertos y prisioneros que ha reportado la campaña. Se trataba de conquistarlas en el sentido más lato de la expresión. No era cuestión de recorrerlas y de dominar con gran aparato, pero transitoriamente, como lo había hecho la expedición del Gral. Pacheco al Neuquén, el espacio que pisaban los cascos de los caballos del ejército y el círculo donde alcanzaban las balas de sus fusiles. Era necesario conquistar real y eficazmente esas 15.000 leguas, limpiarlas de indios de un modo tan absoluto, tan incuestionable, que la más asustadiza de las asustadizas cosas del mundo, el capital destinado a vivificar las empresas de ganadería y agricultura, tuviera él mismo que tributar homenaje a la evidencia, que no experimentase recelo en lanzarse sobre las huellas del ejército expedicionario y sellar la toma de posesión por el hombre civilizado de tan dilatadas comarcas. “Y eran tan eficaces los nuevos principios de guerra fronteriza que habían dictado estas medidas, que hemos asistido a un espectáculo inesperado…No hubo una sola de esas columnas de exploración que no volviese con una tribu entera prisionera, y cuando llegó el momento señalado para el golpe final, no existían en toda la pampa central sino grupos de fugitivos sin cohesión y sin jefes… “Es evidente que en una gran parte de las llanuras recién abiertas al trabajo humano, la naturaleza no lo ha hecho todo, y que el arte y la ciencia deben intervenir en su cultivo, como han tenido parte en su conquista. Pero se debe considerar, por una parte, que los esfuerzos que habría que hacer para transformar estos campos en valiosos elementos de riqueza y de progreso, no están fuera de proporción con las aspiraciones de una raza joven y emprendedora; por otra parte, que la superioridad intelectual, la actividad y la ilustración, que ensanchan los horizontes del porvenir y hacen brotar nuevas fuentes de producción para la humanidad, son los mejores títulos para el dominio de las tierras nuevas. “Precisamente al amparo de estos principios, se han quitado éstas a la raza estéril que las ocupaba”, sostenía aquel documento que fundamentaba el motivo de aquella política de terrorismo de estado que fue la conquista o campaña del desierto. No había desierto, construyeron el desierto. Había familias enteras, las desaparecieron. Convirtieron a la isla Martín García en un gran campo de concentración. Fue la llamada Conquista o Campaña del Desierto. Ahora, hace algunos días, el 15 de septiembre de 2016, el Ministro de Educación, en las tierras patagónicas de Río Negro, Esteban Bullrich, se mostró eufórico al recordar aquella política de terrorismo de estado: “Esta es la nueva Campaña del Desierto, sin espadas, con educación”. -Bajo ningún concepto puede aceptarse que un crimen de lesa humanidad pueda ser utilizado como metáfora para referir a una política pública. Esto supone o bien una supina ignorancia e indiferencia ante la historia de nuestro pueblo, o bien una propuesta educativa, en este caso, que comparte los lineamientos principales con aquello que se compara – sostuvo un grupo de becarios, investigadores, docentes y personal del Instituto de Investigaciones en Diversidad Cultural y Procesos de Cambio de la propia Universidad Nacional de Río Negro y del CONICET. “Usted habla de hacer una “nueva campaña” con la educación, desconociendo que ha sido precisamente el sistema educativo en nuestro país un responsable directo de que los prejuicios y discriminaciones se hayan perpetuado, construyendo a los pueblos originarios como “salvajes”, “extranjeros” y “ladrones”, y a la región en que vivimos como un “desierto”, remarcaron. El problema abierto es que Bullrich expresa una manera de pensar la política del estado del presente. Aquella construcción del desierto a partir del terrorismo de estado sirvió para extranjerizar tierras y contraer nuevos servicios de deuda externa que sirvieron para muy pocos. La nueva campaña del desierto del ministro de Educación, ¿pensará algo muy diferente a aquella matriz impuesta?. Mientras tanto, el mayor símbolo del poder económico en la vida cotidiana, Julio Argentino Roca, nos mira desde el billete de cien pesos, marcando su inalterable vigencia.   Fuentes: “Clarín”, viernes 16 de septiembre de 2016 – “Una expedición a los indios ranqueles”, de Lucio V. Mansilla – Informe Oficial de la Comisión Científica del Ejército Argentino, 1881. Edición: 3235

Barrilete en la tempestad
Publicado: Martes, 20 Septiembre 2016 13:20
Barrilete en la tempestad

Por Facundo Barrionuevo (APe).- ¿Quién puede sostener la mirada frente a un pibe que tiene que dejar su casa, junto a sus padres, porque ésta no soportó los vientos y el agua? Quienes hace unas semanas atrás festejaban el día del niño en clubes y centros barriales marplatenses intentando hacerse de algún juguete usado, ahora con la congestión a la vista, "rasquetean" alguna manta de la Secretaría de Calidad de Vida (*) El 80% de los evacuados eran niños y adolescentes que, en los SUM de Sociedades de Fomento jugaban al ajedrez, dormían o corrían, leían un cuento, improvisaban un "baile de la silla", una "mancha", o simplemente intentaban dormir en colchones al piso y frazadas nuevas que, como siempre, esperan inundaciones o techos volados para ser entregadas. Durante la primera mañana, varios médicos municipales dejaron de lado su medida de fuerza, (estaban de paro por haber recibido sólo un magro porcentaje de su salario) y se dieron a la tarea de revisaciones que resultaron con la detección de muchísimas afecciones respiratorias. Algunas, incluso, derivaron en internaciones. Ya en la previa del invierno, se habían detectado numerosos casos, en niños, de Gripe H1N1 y son moneda corriente en salas de salud y en el Hospital Interzonal, los crecientes casos de tuberculosis. Afección no erradicada y que tiene mucho que ver con deficiencias habitacionales y alimentarias. Manuel Castells, advertía a mediados de los 90' sobre los fenómenos de la ciudad dual. Mar del Plata, da cuenta de ello en su conformación urbana. Ghettos de miseria y opulencia separados por avenidas o algunas cuantas cuadras. ¿Qué tienen para decirnos las emergentes y cuestionadas Torres del estudio Pelli frente a las inhumanas casillas del Barrio Herradura, el Nuevo Golf o la Villa Palangana? ¡Qué pornográfica imagen los departamentos de los nuevos emprendimientos inmobiliarios, muchos de ellos vacíos, frente a la intemperie de los jóvenes ayudantes de albañil que trabajan en ellos! La ciudad balnearia guarda la estadística de ser una de las ciudades con mayor cantidad de viviendas deshabitadas. "Mucha gente sin casa, muchas casas sin gente". Un tercio de las viviendas no tienen habitantes fijos, 106.365 en términos absolutos, arrojó el Censo 2010) Las tan repetidas "tres T" del Papa Francisco tienen una potencia no muchas veces comprendida en toda su magnitud. El problema de la vivienda es un problema de dignidad, y es fruto de una conversión salvaje de la organización del trabajo que deja cada vez más "población sobrante". Ya Carlos Marx hablaba de las cuatro necesidades fundamentales humanas "comer, calefacción, vestir y vivienda". Pero que no es invento suyo sino que recoge una tradición ancestral que viene desde "El Libro de los Muertos" en Egipto, hace 5.000 años, pasando por los pueblos semitas y el cristianismo primitivo: "di de comer al hambriento, di de beber al sediento, di de vestir al desnudo, y una barca al peregrino". Toda ética política debería estar basada en estos fundamentos ancestrales (cfr. Dussel, E.). Sin embargo, no es el caso de la práctica mezquina, perversa y miserable del entramado de poder de este micromundo de "gestores", llevados por una inercia burocrática que no los deja pensar a algunos y a otros que ejecutan políticas de desprecio a los sectores humildes cual "grupo de tareas" del Capital, al decir de Jorge Alemán. En su conferencia "Construir, habitar, pensar" de 1951, Heidegger, señalaba que el habitar está íntimamente ligado al construir, y que incluso el construir es ya en sí mismo habitar. Que el habitar es en esencia "cuidar". Y que el habitar es la forma propia de ser en la tierra como humanos. No será caprichoso entonces el reclamo de las cooperativas de trabajo por construir sus propias viviendas, entre compañeros y compañeras, dando lugar a la dignidad que da el trabajo, el pan y el hogar lleno de hijos. Una dignidad terca y contracorriente que permita remontar el barrilete de la utopía aún entre los vientos más perversos de la tempestad. (*) Mar del Plata fue sacudida hace unos días junto a una amplia región de la Costa Atlántica por un intenso temporal. Junto a los árboles y cables caídos quedaron en evidencia, la desidia de la política frente a la problemática de la vivienda, arrastrada históricamente por las diversas administraciones, pero también una ágil reacción solidaria de sectores medios y humildes, frente a las necesidades de sus vecinos. Edición: 3234

Unitarios
Publicado: Lunes, 19 Septiembre 2016 12:54
Unitarios

Por Carlos Del Frade (APe).- Las historias provinciales explican la profundidad de la historia nacional. Los proyectos políticos y económicos echan raíces profundas que suelen ser ignoradas desde la Capital Federal. Consecuencias del país unitario que es la Argentina más allá de su cacareado y desfigurado federalismo de la boca para afuera. La matriz del siglo diecinueve se muestra vigorosa, dos siglos después. El problema de la coparticipación siempre renueva la tenue discusión pero evidencia la concentración de riquezas en los que manejan el Río de la Plata y el puerto de Buenos Aires como si fueran de las minorías que no son del interior, como le llaman, sino de la ciudad del exterior, como se desprende de esa forma de nombrar a las provincias. No habría Belgrano sin el aporte de los pueblos originarios de Salta, Jujuy y Tucumán; no habría San Martín sin el compromiso de las mayorías que no sabían leer ni escribir de Mendoza, San Juan y San Luis; no habría Mesopotamia sin las luchas de los que siguieron a Artigas y Andresito. La Argentina se hizo desde adentro y cuando se impone la visión extranjera, los dolores aparecen en toda la geografía. Por eso la evolución de las historias provinciales denotan la profundidad de los planes económicos, políticos y culturales que quieren imponerse desde Buenos Aires y más allá. Bartolomé Mitre no solamente fue el creador del diario “La Nación” y la Academia Nacional de Historia, sino también el presidente que decidió aplicar la guerra de policía en seis provincias argentinas. Ocupación porteña en aquellos territorios que no seguían sus ideas de integración subordinada al imperio inglés. Un gobernador santafesino, Nicasio Oroño, habló de esas invasiones y nombró a las víctimas como desaparecidos. Eran las décadas del sesenta y setenta del siglo diecinueve. El lunes 12 de septiembre de 2016, a ciento cincuenta años de la reforma constitucional que le sacó a las provincias la posibilidad de cobrar algo de las exportaciones que surgen de sus tierras, el gobierno nacional de Mauricio Macri y la administración santafesina de Miguel Lifschitz, firmaron el llamado “convenio de cooperación entre el ministerio de Seguridad y la Provincia de Santa Fe”. Basados en la ley de seguridad interior, invocando la emergencia en seguridad, tanto la nacional como la provincial, el eje del convenio es hacerle honor al decreto 228 del 21 de enero de 2016 que habla de la necesidad de coordinar fuerzas federales y provinciales para intervenir en distintos lugares del monumental país de los argentinos. La resurrección de Mitre Ya no se trata del imperio inglés, sino de los proyectos de Estados Unidos que desde 1988 con Reagan, primero, y luego a partir de 2002, en Colombia, predica la necesidad de recuperar territorios provinciales con las fuerzas federales. Las movilizaciones que reclaman más seguridad, no solamente en Rosario y Santa Fe capital, sino en distintos lugares de la Argentina, tienen la respuesta política que ya planificó la administración Macri de acuerdo a lo construido por el imperio y aplicado en distintos pueblos de América del Sur. En Colombia, México y Brasil hablan de desaparecidos, tal como lo hacía aquel casi desconocido gobernador de Santa Fe del siglo diecinueve, Nicasio Oroño; hablan del negocio impune de las armas y el narcotráfico y también hablan de los controles sociales cada vez más rigurosos sobre las juventudes. A pocos días del “convenio” entre la provincia de Santa Fe y el gobierno nacional, los fantasmas de Mitre y Oroño se mueven inquietos, mientras los intereses de las minorías descansan en paz y el viejo país unitario celebra una nueva victoria. Edición: 3233      

Hambre perpetua
Publicado: Miércoles, 14 Septiembre 2016 16:24
Hambre perpetua

Por Silvana Melo (APe).- Hay una solapa del mundo que se llama Santa Victoria Este. Que se cae de Salta como Salta se cae de la vida tantas veces. Asoma apenitas, Santa Victoria Este, hacia el nacimiento del Paraguay. Y de reojo mira a Bolivia, tan fronterizo de ambos es ese pueblo donde los niños wichis se extinguen como fueguitos. Débiles y sin brasa, la muerte los apaga de un soplo. Y se acabaron. Entonces el resto de Salta puede ir viviendo distinto, haciéndose otra Salta, la glamorosa y la linda, la del sol y las flores y el estético gobernador y la actriz bella desposada por el príncipe ultramontano. Hay una visera del mundo que se llama Orán. En el lomo de Salta está Orán. Donde los pibes se desmayan de hambre en el secundario de la escuela 5175. Donde los docentes decidieron que había que darles de comer para que pudieran conectar con las ciencias naturales o la construcción de la ciudadanía. Que no hay construcción ni ciudadanía si los chicos no comen de noche  ni desayunan de mañana. Y languidecen de hambre seis de cada diez. Salta es un punto en el mapa de la desigualdad. Donde los bellos y pulcros aparecen en vidrieras y pantallas. Donde los Otros desaparecen ni bien asoman al mundo. Quedan al margen de la vida corriente hasta que aparecen cuando se mueren, en algún párrafo de alguna noticia, en algún medio que sopesa a qué debe interesado puede cargar esta deuda. Los bebés wichis son desaparecidos por origen. No existen, no son, no se ven. Como Andrea Ruth Gómez, que apenas llegó a vivir seis meses. Estaba totalmente deshidratada. Vivía como sus padres, como se podía. Rodeada de necesidad, amputada de derechos. Manjar de los parásitos, vecina de la basura. Se la llevaron de Santa Victoria Este a Tartagal. Apareció cuando se le vino la muerte, el 16 de agosto. No pudo ni asustarse por la tormenta de Santa Rosa. Ni tiempo de jugar, de empezar a reírse, de que alguien le diga feliz cumpleaños. Como el segundo niño wichi que tuvo menos suerte que Andrea Ruth: apareció con la muerte el 9 de agosto. Pero sin nombre. Tenía un año y seis meses. Tenía bajo peso y estaba deshidratado por un cuadro de diarrea grave. No llegó al hospital de Tartagal. Y no hay más datos de su trayectoria. “En este momento se están analizando las situaciones que han podido llevar al niño a morir”, dijo la secretaria de Servicios de Salud. Deberán analizar, entonces, el saqueo ancestral de las tierras, la expulsión cotidiana para el desmonte y el monocultivo, la decisión del desalojo definitivo para la construcción de edificios y de countries, el avasallamiento cultural, la condena al hambre y a la penuria. Es decir, la política sistemática de exterminio. Se habrán preguntado también cómo llegó a morir Brenda un par de meses antes, en mayo. Vivía en el paraje La Medialuna y tenía dos años. En el norte de Salta los niños con bajo peso se cuentan de a centenares. Desde 2014 murieron ocho por desnutrición. Algunos, los privilegiados, saltaron a una pantalla de televisión. Que los mostró con rostro y palabra encendida. Con una indignación de vidriera que duró ciento veinte segundos, bajo la tutela implacable del minuto a minuto. Tan desaparecidos están que el juez manda a destruir 60 mil cunas del plan investigado (1). Son inseguras para niños de mayor peso, dice. Los niños wichis no tienen cunas. Duermen sobre trapos en el piso. No tienen peso suficiente como para romperlas. No fueron favorecidos por el plan. Ni por una mirada piadosa del juez. Que prefiere destruirlas en un acto inquisidor para el gobierno que fue. Y no destinarlas a los niños que sobreviven. Es que son desaparecidos. Sólo aparecen un rato con el aliento fatal de la muerte. En esta patria larga que en Salta se cae para la Bolivia y el Paraguay, hay niños que mueren de hambre. Aunque el gobierno haya creado un ministerio de la Primera Infancia, cuando la mortalidad infantil se disparó en el Chaco Salteño. Brenda y Andrea Ruth y el niño sin nombre dejaron en claro que no sirve legitimar con nombre un escritorio si no hay decisión política de construir para la vida. Dice la Universidad Católica que dos de cada diez chicos en el país padeció inseguridad alimentaria en 2015. Otro eufemismo que disfraza el hambre. Son veinte de cada cien. Uno de cada cinco. Vestida como se la vista, la estadística es atroz. Pero además tiene nombres y apellidos. Ubicación geográfica. Ojos y muslos y panza. Como la inseguridad alimentaria fue en 2015, los defensores del gobierno que fue no creen en ella. Como un altar donde no se reza. Si la Universidad Católica extiende la pobreza y el hambre, con un aumento palpable desde el gobierno que es, cambian los creyentes. La verdad, más allá de la discusión barata, de las acciones del ministro en la Shell y de los dólares de la vicepresidenta en casa, es que entre 2015 y 2016 se apilan entre once y catorce millones de pobres. Entre once y catorce millones se apilan en la periferia de esta historia, cuando no hay lugar para los que no están señalados por el éxito. Como los pibes del Colegio Secundario 5175 de Orán. Seis de cada diez no cenan la noche anterior ni desayunan por las mañanas. Seis de cada diez, dice la profesora Stella Maris Daniel, "los chicos se desmayan de hambre en las filas o en las aulas". Quieren poner en marcha un comedor. Quieren que el Estado aparezca antes de la muerte. Antes de mandar la policía o habilitar el calabozo. “No se le puede pedir cognitivamente nada a un alumno que solo está pensando en qué puede comer", dijo. La mitad de los chicos crece sobre tierra contaminada, respira plomo y le llueve veneno de los aviones. Casi la mitad de los chicos crece sin cloacas ni agua corriente ni inodoro con descarga de agua (2). Raleados a los confines, desaparecidos para que no aparezcan cuando se juntan los financistas en el ombligo del país. Y discuten quién se salva del naufragio que decretan. Ignorados por el Estado que sólo los recuerda para numerarles la muerte. (1) El juez federal Claudio Bonadío mandó a destruir 60 mil cunas del Plan Qunitas por considerarlas inseguras. (2) Observatorio de la Deuda Social de la Infancia - UCA.   Edición: 3231

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Talleres clandestinos

La Justicia porteña sentenció a 13 años de prisión efectiva a los dos capataces del taller textil clandestino incendiado en 2006 en Caballito, donde murieron seis personas de nacionalidad boliviana, cinco de ellas menores de edad.


Raves

Cinco jóvenes murieron en una fiesta electrónica por consumo de drogas de diseño. Otra de las crueles caras del capitalismo


Tucumán

Un policía de civil detuvo al ladrón de una moto y lo entregó a los vecinos, que le dieron una golpiza.


Etchecolatz

Denegaron la prisión domiciliaria al represor Miguel Etchecolatz. A casi diez años de la desaparición de Jorge Julio López.


Miguel Bru

23 años desde aquel día de agosto. Desaparecido, torturado y asesinado por policías de la comisaría 9° de La Plata. Estudiaba periodismo. Se llamaba Miguel Bru.


Rosario

En cuatro días, cuatro nenes rosarinos resultaron baleados en situaciones de violencia por ajustes entre bandas.


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Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

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