La comodidad de los indigentes
Publicado: Martes, 30 Junio 2015 12:46
La comodidad de los indigentes

Por Mariano González – Fotos: Ana Laura Beroiz (APe).- El secretario de Derechos Humanos de la provincia del Chaco, Juan Carlos Goya, volvió a disparar días atrás los dardos de un racismo que el Estado Provincial afila con paciencia. En una entrevista telefónica, consultado sobre la presencia de familias comiendo de un basural, el funcionario afirmó que los indigentes “se sienten cómodos” en esa situación de comer de los contenedores, situación a la que retornan permanentemente a pesar de los esfuerzos del Estado Provincial de proveerles “seguridad alimentaria y albergue”.  Por si fuera poco, Goya terminó por entablar cierta conexión entre las condiciones de indigencia y lo que denominó “serias perturbaciones mentales”. Así, mediante una maniobra discursiva, aferrándose a la idea de insanidad de las personas que viven en esas condiciones y traspolando la problemática a cuestiones psíquicas y no sociales, intentó disipar las responsabilidades del Estado engolando la voz e invocando a La Libertad. Esgrimir una aceptación cultural no deja de ser un juego de palabras en donde diluir la ausencia del Estado y derramar las culpas en un Otro, siempre tan cercano a la entelequia deshumanizante. Lo culturalmente aceptado tiene el velo de la naturalidad con la que nos paran frente a hechos no naturales; creados, aceptados y gestados desde los resortes y discursos del poder que rebotan en los arrabales del entramado del micropoder. Rebotan en la ínfima cotidianeidad que los reproduce de manera casi imperceptible. Como supo decir el Loco de Turín (*), existe un pathos de distancia entre el que nombra y lo que se nombra. Ese pathos es el umbral que separa lo uno de lo otro. Separa La moral y la bondad de todo lo bajo y mundano, de todo lo plebeyo, de todo lo Otro. Nombrar es ese derecho señorial a crear “verdades”, valores y sentido común. No es otra cosa que la manifestación del poder de unos sobre otros. Del poder de unos de constituir a lo Otro. Tras el telón de los discursos de subjetivación sobre la vagancia, la comodidad de comer en los basurales, los deseos de trabajos informales para no perder concesiones asistenciales se ocultan las sombras taciturnas de la precarización, la falta de acceso a una vivienda digna, los salarios de miseria, el clientelismo, el dominio de los cuerpos y las instituciones normalizadoras hijas del encierro subterráneo. Se esconden así bajo la alfombra de los discursos, no sólo los cuerpos sucios y hacinados sino también la pobreza estructural de un sistema que no hace más que expulsar hacia los márgenes los desechos humanos que produce. Cuando el funcionario, amparado en su autoridad moral invierte las culpas mediante sus discursos, no está más que ejerciendo su poder de colonizar subjetividades, de constituir e instaurar esas “verdades” sobre lo Otro. Los niños que patean y revuelven los basurales, habituados a soñar con tesoros imposibles por entre el plástico que aún conservan los aromas de la sorpresa imaginan pequeños mundos donde otros sólo ven caos y podredumbre. Son, siempre, los únicos capaces de construir nuevos universos por entre los escombros de éste. Esos niños, buscando entre la basura los restos de un juguete, las sobras de una cena o el recuerdo de un abrazo lejano, no encuentran jamás en los hedores del basural las libertades que engalana Goya con sus labios y que niega con su codo. Sin embargo no claudicará la búsqueda; sólo desde la mirada tierna y pícara de la niñez podremos crear nuevos valores que nos den la ternura para vencerle el brazo a la lógica del amo y a su poder de nombrarnos. (*) Friedrich Nietzsche era conocido como “el loco de Turín”.   Edición: 2948

La maceta cortada
Publicado: Sabado, 27 Junio 2015 14:44
La maceta cortada

Por Carlos del Frade   (APe).- Mi papá cortaba la tierra de las macetas con un cuchillo. Eran los domingos de lluvia melancólica y entonces la amenaza era concreta: se podía suspender el partido y nos quedaríamos sin nuestro rito de ir juntos a la cancha. Lo hacía en silencio pero convencido que servía. Él necesitaba ir a ver a su equipo porque así se lo dictaba el corazón y la cabeza. Aunque desconfiaba de los arreglos y el poder permanente de los equipos grandes, él creía en cierta pureza que emergía de la rebeldía permanente de la pelota y los once muchachos que se ponían los colores amados. Hoy, cuando los grandes medios de comunicación descubren todo aquello que les pasaba por delante de sus ojos durante décadas, cuando las noticias escupen el cinismo y los negocios que se hacen desde la manipulación de esa fenomenal pasión que despierta el fútbol, el recuerdo de aquellas operaciones mágicas de mi papá marcan la distancia entre lo original y el presente. Lo hipócrita reside en posar de sorprendidos. Que los negocios de la FIFA y la AFA generen una supuesta indignación. En la década del setenta, Dante Panzeri, escribió un libro cuyo título sintetiza todo lo que hoy vomitan las grandes empresas periodísticas sobre el fútbol: “Burguesía y gangsterismo en el deporte”. De aquella época es también un excelente artículo titulado “El atrofiado hipertrofiado”, donde describe el entramado de relaciones de distintos factores de poder que iban tragándose la esencia, no solamente del fútbol, sino también del deporte en general. Dice Panzeri: “Mundialmente, el deporte es una logia secreta. Una secta socialmente contrabandista sin eludir Aduanas. Una secreta logia con apariencia de universalizada apertura a las leyes ordinarias de la sociedad. Un neocuatrerismo ajustado al Derecho. Una chantocracia chantajista”, apunta el periodista nacido en Las Varillas, en la provincia de Córdoba, cerca del límite con Santa Fe. Agregaba que “esa logia llamada El Deporte (que en algunos casos llega a ser auténtico y todavía puro en medio de una generalizada corrupción de su esencia primitiva) no es otra cosa que una suma multitudinaria de organizaciones civiles de lícita apariencia; para ejercer, subrepticiamente, actividades tan ilícitas o tan repulsivas a la igualdad de los derechos humanos, como las que seguidamente se enumeran como las más conocidas, todas, por supuesto, colocadas bajo el estandarte de la recreación, la salud física y la felicidad de los pueblos: -1) La extorsión o el chantaje a los Estados.-2) La burguesía y el privilegio más aberrantes a los comunes clamores de igualdad social de los pueblos (indistintamente en los países capitalistas, como en los comunistas, o los llamados terceristas).-3) El adoctrinamiento de las masas populares en el insólito derecho a lo prohibido, no obstante haberse institucionalizado al deporte como escuela de civismo.-4) El pragmatismo de lo vedado por lo moral, en aras de lo apetecido por lo material.-5) La parasitología humana como carga de la sociedad, sin mediar jamás expresa aprobación de la sociedad para financiar esa imposición de tales castas burguesas que argumentan “obrar socialmente”.-6) La actividad política comparable a las agrupaciones específicas, tanto donde éstas están permitidas, como donde están proscriptas por las leyes.-7) Los más impunes delitos en punto a dolo, defraudación, estafas o drogadicción, con el amparo de la inocencia admitida en quien delinque en cumplimiento de mandatos societarios siempre anónimos, por masificados que son los pronunciamientos de las asambleas, en los cuales se escudan aquellos delitos para impunidad de sus verdaderos autores.-8) La venalidad y la prostitución de los periodistas supuestamente preceptores de la conducta ciudadana, incorporados en crecido número al núcleo accionario de aquella secta parasitaria en todo el mundo.-9) La difusión, primero; el estímulo, luego; y por último la más abundante información pública respecto de la drogadicción, hoy llevada a extremos de suicidio.-l0) El soborno, el cohecho, la incentivación ilícita de las motivaciones competitivas, según lo exigen interese de asociados paralelos, o de organizaciones gangsteriles copartícipes de los intereses deportivos”, apuntaba el autor de “El fútbol, dinámica de lo impensado”. Cuando hoy la televisión, la radio, los diarios y las redes sociales aturden con las denuncias de corrupción sobre el fútbol y sus alrededores, me acuerdo de aquella inocencia de mi papá cortando la tierra de las macetas para cortar la lluvia y poder ir a la cancha. Qué lejos está aquella pasión, aquel sentimiento, de estas hipocresías permanentes, donde el fútbol, hace rato, nos convirtió en mayorías goleadas mientras que las minorías que lo manejan lo usan para lavar dinero y manejar políticamente a pueblos enteros. Fuentes: Diarios argentinos del martes y miércoles, 23 y 24 de junio de 2015; y artículos de Dante Panzeri.   Edición: 2946  

Te recuerdo Alberto
Publicado: Viernes, 26 Junio 2015 14:46
Te recuerdo Alberto

Por Alfredo Grande Dedicado a Irene Antinori, que también lo recuerda. (APe).- Vivir es construir nuevos vínculos. A veces, abandonar los viejos. Sin necesariamente quemar las naves, pero tampoco seguir embarcados cuando el agua comienza a entrar a babor y estribor. Pensé alguna vez que en cierto sentido todos somos náufragos, pero que muy pocos saben construir su propia balsa. Naufragio de muchas certezas que ni siquiera son reemplazadas por convicciones. Naufragio de muchos desafíos, que ni siquiera son reemplazados por mediocres logros. Naufragio de muchos deseos, que ni siquiera son remplazados por amables y mundanos mandatos. La intemperie subjetiva es cuando el mejor nadador se enfrenta con una costa que se aleja más velozmente que sus brazadas. Quizá sirva para seguir nadando. Como enseñara Galeano con el horizonte. Pero el nadador tiene cada vez más torpe y lenta la brazada. Y el caminante siente su paso desfallecer sosteniendo la cruel paradoja de cuanto más cerca, mas lejos. Huérfano de la sabiduría filosófica que contiene e ilumina, apenas puede buscar en el lugar más cercano. Mi propia historia vincular. Pérdidas y encuentros. Alegrías con tristezas y tristezas sin alegría. Como cuentan del actor Garrik, pronto aprendí que “el carnaval del mundo duele tanto, que las vidas son breves mascaradas, acá aprendemos a reír con llanto, y también a llorar con carcajadas” Conocer a alguien es emprender un viaje. Al cielo, al infierno o a ambos. Conocerlo a Alberto, el “Morla”, fue uno de los mejores viajes que hice en mi vida. De lo extraño a lo familiar en poco tiempo. Muy poco tiempo. Pocas veces sucede que de no conocer a una persona, al poco tiempo sentimos que la conocemos de siempre. Y la volvemos a conocer porque siempre tiene algo nuevo para contar, algo novedoso para inventar. Sé que es un cliché habitual: “te conozco desde siempre”. Pero solo pocas veces es cierto. Con Alberto lo fue. Y no tiene que ver con estar o no de acuerdo. Además, en lo fundante estaba de acuerdo. Sino con las formas de pensar y de expresar ese acuerdo. Pasa habitualmente que uno está de acuerdo con lo que una persona dice pero nos dan ganas de oponernos porque no aguantamos sus formas de expresarse. Si alguien en forma soberbia, autoritaria, pedante, mesiánica me dice que la energía es igual a la velocidad de la luz al cuadrado, más allá o más acá de Einstein, me dan ganas de oponerme. Y si con la misma onda de arrogancia aristocrática propone que se unan los proletarios del mundo, yo reparto mal las direcciones. Porque la forma no sólo no está disociada del fondo, sino que en un nivel fundante, la forma y el fondo son una cosa y la misma cosa. Una verdad dicha con ternura, con amor, con respeto, es una verdad para ser escuchada. Las sirenas cantaban bien para atrapar a los incautos que las escuchaban. Alberto podía hablar, cantar o ladrar, no importaba. Aunque no lo quisiera, te atrapaba. Pero no era una sirena. En todo caso, era un fauno. Cuando en la presentación de mi último libro “Cultura Represora: de la queja al mandato”, Diana Maffia dijo que era el libro de un salvaje, y Vicente Zito Lema dijo que mi libro era un libro de ética, mis ojos nadaron en las aguas del recuerdo. Porque eso no sé si lo aprendí, pero estoy seguro de que lo validé con Alberto. El “Morla” era un salvaje y sostenía una ética coherente, consistente y creíble. No solamente resistía cualquier archivo, sino que interpelaba los archivos de muchos. Y muchas. Tenía mucho para recordar. Y era lindo escucharlo contar varias veces las mismas historias, porque se enojaba y se alegraba siempre igual. Era fácil encontrar las frases claves para engancharlo y hacerlo vibrar con polémicas nuevas y viejas. Todo vínculo supone un encuentro. Pero todo encuentro no deviene siempre vínculo. Tenemos demasiados encuentros y pocos vínculos. Y de estos pocos, lamentablemente muchos se organizan al modo perverso y tiránico. Los que nos hace vivir, reír, soñar, amar, llorar, son esos vínculos amorosos que nos sostienen y que en el mejor de los casos, aprendemos a sostener. Un grupo deseante es vínculo de vínculos eróticos. La Casa del Niño, sin ir más cerca. Alberto no aceptaba que hubiera niñas y niños sin niñez. Y como era un hombre grandote y bueno, quería vencer con la ternura. Lo discutimos muchas veces. Yo que no soy ni grandote ni bueno, pretendía convencerlo que también la ternura puede ser una estrategia de la cultura represora. Y que nuestro amado Che no aclaró que “hay que endurecerse con el enemigo sin perder la ternura jamás con el compañero”. Y lo acorralaba, o al menos suponía que lo hacía, diciendo que nos hemos endurecido con el compañero y somos tiernos con el enemigo. Y cuando yo imaginaba una interminable discusión, el terminaba el pleito diciendo: “estoy de acuerdo, Alfredito”. Era tan sabio que podía aceptar por amistad, por ternura, por amor, algo de lo que no estaba totalmente convencido. Pero cuando lo estaba, se notaba. Siempre recuerdo sus comentarios de mi escrito “Odio, luego existo”. Que alguien que sostenía el valor revolucionario del amor y la ternura, también pudiera pensar en el odio como organizador de la subjetividad rebelde, fue uno de los mejores regalos que recibí como escritor y militante. Nunca supe si el “Morla” odiaba. A veces odiamos sin saberlo, y luchamos no solamente por amor. Muchos aforismos implicados los compartía con Alberto, antes de publicarlos. Su reacción era mi brújula. Cuando estaba de acuerdo, sonreía. “el odio es sacar lo que sobra y el amor es poner lo que falta”. Sonreíamos los dos. Hoy mientras pensaba este escrito, me di cuenta que Alberto me había enseñado un aforismo. Nunca se lo dije. “Dime como te ríes, y te diré quién eres”. La risa del Morla era intensa, inmediata, no calculada, sincera, intensa. Risa que hacía reír. Pero era la risa de la ternura compartida, no de la carcajada encubridora. Por eso con Alberto no había mascaradas. Ni máscaras.Hoy le hubiera contado que estoy pensando un trabajo sobre Larreta y Lousteau cuyo título es: “El bello y la Bestia”. Extraño su risa. Extraño su escucha. Extraño su palabra. Pero el vínculo deseante no es egoísta. Continuar la obra de Alberto es su mejor recuerdo. Pero también el más difícil. Porque para eso tenemos que sostener la misma implicación que él sostuvo. Y maldigo no ser poeta, y poder dedicarle unas estrofas. Por eso no tengo otra opción que pedirle al querido Víctor Jara que me preste por un rato su recuerdo de Amanda. Para decirle al Morla: te recuerdo Alberto. “Te recuerdo Alberto la lucha empezada construyes la casa para cuidar la niñez. Con tu risa ancha tu fiebre el deseo tan solo importaba poder cuidar la niñez niñez, niñez, niñez Tus cinco minutos tu vida es eterna Tus cinco minutos no escuchas sirenas tu vida es trabajo y tú caminando lo iluminas todo eternos minutos nos hacen florecer…” Edición: 2945

La muerte como herencia
Publicado: Martes, 23 Junio 2015 15:58
La muerte como herencia

Por Ignacio Pizzo (APe).- Desde muy temprana edad se puede calzar la adicción a las zapatillas de lona. Desde los primeros pasos puberales, se puede entrar en contacto con las sustancias que de una u otra forma serán el certero disparo para borrar sueños, cuando ni siquiera la muerte se sabe cómo se pronuncia. Es una injusticia por mano propia de este entuerto que irónicamente llamamos democracia. Lo que nadie imaginaba es que ni siquiera cuando los escarpines están en la sala de partos, un síndrome de abstinencia por paco puede establecer la tortura de un cachorro humano. Ese que apenas tuvo el roce de un rayo de luz solar asomado por alguna hendija hospitalaria piadosa. Es eso lo que relata el diario La Nación el 18 de junio, al describir que en la provincia de Jujuy, en su ciudad capital, Carla es adicta al paco, vive en situación de calle y está embarazada. A los 19 años, su salud y la de su beba de más de siete meses de gestación son muy delicadas. Laura, la mamá de Carla, hizo lo imposible para retenerla y para que recibiera atención médica mucho antes de saber que iba a ser abuela. Peregrinó por reparticiones públicas, por centros de salud y por distintos juzgados. En los últimos meses, aparecieron algunas luces de esperanza. Pero en los hechos Carla siguió siempre allí, entre el barrio Azopardo y San Francisco de Alava, prostituida y dominada por una droga. El mismo diario señala: “la evidencia del narcotráfico y de su crecimiento en el país se revela de forma dramática: adolescentes y mujeres adictas que quedan embarazadas y dan a luz bebes con síndrome de abstinencia, problemas metabólicos, sífilis congénita o prematuros”. Los cuerpos de nuestros bebés sometidos a los balazos crónicos del sistema, se descubren a sí mismos con una tensión muscular, con rigidez, hasta con convulsiones. Experimentan ansiedad, insatisfacción, se comerán sus puños, se provocarán escoriaciones con las sábanas. Ese es su debut en el primer escenario de la vida. De la muerte. No es algo nuevo, ya lo sabemos. En 1987, escribía sobre esto Milagros Pérez Oliva en el diario El País, desde Barcelona: “Durante el embarazo, el feto recibe de la madre la misma dosis de droga que ésta toma. Por eso, los efectos del síndrome en el recién nacido son idénticos a los de la madre, con el agravante de que élla es consciente de lo que le ocurre, mientras que el pequeño los sufre en medio de un desamparo total . El síndrome de abstinencia provocó en los bebés problemas nerviosos, circulatorios, respiratorios, metabólicos y gastrointestinales, con irritabilidad, llanto incesante, trastornos de sueño y temblores”. Las meras descripciones clínicas pueden ser un interesante artículo para un journal médico o pueden imprimirse en el show de papel, más nunca serán titulares. Las almas caritativas pueden espantarse mientras se atragantan con el té y los escones. Carla quizá será una menos, su vientre conlleva la creciente semilla de quien viene a renovar el mundo, aunque no gozará plenamente de su privilegio de ser niño. Las excrecencias de las drogas y en este caso su falta, ya tienen hecha la sucesión para prolongar un calvario, que el estado omnipresente se encarga de perpetuar. Como Carla no aceptó la internación voluntariamente se la dejó ir. Un consentimiento informado no firmado, esa es la excusa. El top del progresismo saludable. Antes el encierro. Hoy no hace falta, ya que dejarla librada a su suerte es otra forma de encierro.Su orfanato es su cerebro. Antes los manicomios ahora las internaciones “voluntarias”. El resultado: el mismo. Niños, mujeres, niñas madres, adolescentes , rodando en la ruleta rusa de los vencidos, cuando deberían estar intentando sacar la sortija para una nueva vuelta en una calesita de barrio. Edición: 2942

Edades y violencias
Publicado: Lunes, 22 Junio 2015 13:14
Edades y violencias

Por Carlos Del Frade (APe).- -Lo metimos preso tres veces: una por el robo de un auto, otra por ingresar a una casa para robar y ésta… llamamos a la familia del chico pero nadie vino. Lo terminamos llevando a la Dirección de la Niñez de la provincia – dijo un policía en relación a Alexis, un pibe de solamente trece años que cayó junto a una banda de cinco integrantes que había robado una casa en un barrio rosarino. Sostienen las crónicas periodísticas que “en el barrio cuentan que Alexis lo contratan a menudo para tirotear frente de viviendas. “Es muy menudito y en las motitos no pesa nada”, dijo un vecino consultado por un diario. Trece años es la edad con la que generalmente las chicas y los chicos ingresan a la escuela secundaria. Alexis portaba un revólver calibre 32. Pero no fue el único caso en las últimas horas en la ex ciudad obrera, industrial, portuaria y ferroviaria. Otro chico, “Papa”, de solamente doce años, apuñaló a otro pibe de su misma edad para robarle la bicicleta. Fue en la zona de Villa Los Hornillos, en la zona oeste rosarina. Doce años es la edad con la que generalmente las chicas y los chicos terminan el séptimo grado, culminan la escuela primaria. “Papa” prefirió tener un cuchillo en sus manos para lastimar a otro de su misma edad. Una tercera noticia también hace mención al presente de algunos chicos en la cuna de la Bandera. “Dos adolescentes fueron baleados en el barrio Las Flores por jóvenes que pasaron en motos y dispararon hacia un grupo de personas en el que estaban las víctimas. Como consecuencia del ataque, un chico de diecisiete años seguía internado en grave estado con una bala en el cráneo en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez mientras que una nena de catorce herida en una pierna recibió el alta”, sostienen los medios de comunicación rosarinos. -Hay bandas que se tienen bronca y tiran al montón. Y siempre la ligan pibitos que no tienen nada que ver – aclaró otro pibe amigo del herido. Dieciesiete años y catorce años son edades de escuela secundaria. No deberían ser los protagonistas de páginas policiales. Las tres noticias marcan no solamente la continuidad de la ferocidad en ciertas geografías rosarinas, sino también la reducción en las edades de las víctimas y los potenciales victimarios. De tal forma, estas informaciones que surgen en la sección “Policiales” de los diarios parecen ser la consecuencia de la dinámica social injusta en la que viven sus protagonistas.Quizás por eso las formas de morir expresan las formas de vivir. ¿Cuándo fue que las escuelas dejaron de contagiar esperanzas a las chicas y los chicos? ¿En qué momento se hicieron habituales las armas en las manos de las chicas y los chicos?. Mientras la provincia de Santa Fe continúa siendo noticia por la tardanza en saber quién es el nuevo gobernador, estas noticias policiales muestran la realidad de un mundo paralelo que tiene sus propias reglas y dinámicas que apenas pueden vislumbrarse cuando son coladas en los grandes medios de comunicación. Habrá que poner otras cosas en las manos de los chicos y las chicas, reemplazar esos revólveres calibres 32 y esos puñales por otras cosas que tengan más que ver con la vida que con la muerte. Para eso habrá que lograr que los pibes tengan elecciones cotidianas, no poner papeles en una urna, sino cosas, hechos, sueños y esperanzas entre los cuales decidir. Mientras eso no suceda, las edades de las violencias serán cada vez más chiquitas y las injusticias cada vez más grandes. Edición: 2941

San Juan Minero
Publicado: Lunes, 29 Junio 2015 14:00
San Juan Minero

Por Carlos del Frade (APe).- La camiseta de San Martín de San Juan exhibe la leyenda y el logotipo “San Juan Minero”, la síntesis del modelo productivo extractivista en la provincia gobernada por José Luis Gioja. Una continuidad que supo tener momentos de debate nacional con la presencia de la poderosa Barrick Gold y que ahora parece haberse naturalizado. Cosa curiosa lo que sucede con estas formas de explotación de los bienes comunes: así como sucede con el sojalismo desbocado en gran parte de la geografía central argentina, con la minería también ocurre que las grandes ganancias son de multinacionales al mismo tiempo que los costos ecológicos y sanitarios son pagados por el pueblo. Y ese modelo extractivista sigue todos los días, se mantiene mes a mes y va, en consecuencia, degradando el medio ambiente y la calidad existencial de los que están cerca de estas explotaciones económicas. El extractivismo, sea el minero o sojero, sigue y sigue, más allá de las denuncias de ocasión. Pero siempre hay voces que se alzan para advertir el significado de semejante proyecto económico, político y social. El 17 de junio pasado, el abogado sanjuanino Diego Seguí, le envió una carta al ministro de Minería de la provincia, Felipe Saavedra, pidiendo explicaciones sobre una escombrera minera que desde hace años contamina vertientes de agua muy importantes en la tierra de Sarmiento y Santos Guayama. “Ha tomado estado público que existe una "escombrera minera" ubicada al sur del territorio provincial, precisamente en el departamento de Calingasta en el yacimiento "Pachón" que opera la multinacional "Glencore". Dicha escombrera es producto del ingreso subrepticio y clandestino desde Chile a nuestro territorio de desechos mineros originados por la explotación minera Los Pelambres. Como consecuencia del contenido del material de la escombrera (alto índice de acidez), sus dimensiones de enorme proporción (1,6 Km de largo, 600 mts. de ancho y 70 mts. de alto) y volumen (50 millones de toneladas) se han desviado cursos de agua y además se ha producido la desaparición y contaminación de lagunas y vegas adyacentes a la misma. Finalmente, la contaminación por acidez llegará al Río Carnicería, afluente del Río Los Patos y San Juan. Estos hechos motivaron entre las referidas multinacionales acciones judiciales penales y civiles en la Justicia Federal de San Juan, con el fin de determinar la responsabilidad del daño ambiental ocasionado. Sin perjuicio de las mismas, lo cierto es que el lugar donde se localiza la "escombrera" es de dominio público provincial, que la misma es producto del movimiento transfronterizo de desechos peligrosos procedentes desde Chile a nuestra jurisdicción nacional, y que por el ejercicio de su competencia en materia ambiental minera, no sólo resulta ineludible su avocamiento e intervención en el asunto, sino imprescindible brindar toda la información que el caso exige”, sostiene el escrito de Diego Seguí, un incansable luchador contra los intereses de la Barrick. Le pide explicaciones al ministro, si hizo investigaciones en torno a estas denuncias y mediciones sobre la potencial contaminación del agua, la tierra y el aire. Cita el artículo 41 de la Constitución Nacional que establece que “todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras. El mismo determina que las autoridades proveerán a la protección de ese derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales”. Hace especial mención al llamado Convenio de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminación, ratificado mediante Ley Nacional Nº 23.922. El abogado está convencido que “hubo desde Chile a la Argentina un "movimiento transfronterizo" que ha generado en San Juan un megabasurero de 55 Millones Toneladas de "desechos peligrosos"…La gravedad ambiental de la cuestión y la calidad de las personas intervinientes torna al presente en un asunto de gravedad institucional”, apunta la carta. ¿Qué dirá el ministro de Minería sanjuanino?. ¿Qué dirá el pueblo sanjuanino ante esta nueva amenaza no solamente al ecosistema sino a su salud?. Mientras tanto, la camiseta de San Martín de San Juan sigue luciendo el logotipo y la leyenda “San Juan Minero”. Edición: 2947 Fuente: Entrevista del autor de la nota al abogado Diego Seguí y copia de la carta remitida al ministro de Minería de la provincia de San Juan del 17 de junio de 2015.

Aromas de junio
Publicado: Jueves, 25 Junio 2015 15:56
Aromas de junio

Por Claudia Rafael    (APe).- 13 años. Otro país. Otros nombres. Ya nunca más Estación Avellaneda. Hoy, entre los casquillos de balas de plomo que penden de una escultura y los grabados en cada rincón, los trenes huelen a Darío y a Maxi. La estación lleva su nombre. La calle que la rodea está protegida por la figura militante y el nombre Mariano Ferreyra. Ahí nomás. Como símbolo de las luchas que parieron al sur. Entre los recovecos de otros nombres y otras historias que ya son parte del paisaje viejo de batallas obreras de otras décadas. La callecita Obreros de la Negra y el puente Pueyrredón atravesado por cientos y cientos de trabajadores que el 17 de octubre del 45 marchaban por Perón. Avellaneda, patria proletaria que hoy se hunde entre los chaperíos oxidados de fábricas arrumbadas por los estragos de una historia que la iba viendo caerse de a pedazos. A metros, nomás, las casas tomadas huelen a humo de choripanes y orines desparramados por los rincones. Con las ropas de bebés que cuelgan de una ventana cubierta por nylon o cartones que detengan por un ratito el frío. Y están ahí como estaban aquel 26 de junio de hace 13 años. Entre los gritos y las balas. Entre otros humos y entre los impactos de itakas que castigaban los cuerpos hasta sangrar. Hasta morir. Es un cuadrilátero de escenas repetidas. La mujer que vende las tortillas asadas en el ángulo mientras el paso del tren la abruma desde la altura del puente. El pibe se ríe a las carcajadas y no sabe bien por qué porque hace tiempo que su cerebro quedó entrampado entre las sobras de otras sobras que se aspiran hasta derrotar las ganas. Mira hacia arriba intentando sostener firme la cabeza y le pasan imágenes viejas como en una antigua película de cine continuado. Dicen que siempre se acuerda de aquel día en que llevaban en andas el cuerpo de Santiaguito metido en un cajón. Que lo pasearon por la calle frente a la estación y salieron los motoqueros a girar en redondo a su alrededor en un último saludo al cumpa de maleficios y choreos. Que el rugido de las motos sonaba a alarido, como el llanto por el Santiaguito que ya no estaría nunca más y al que había que transformar por un ratito aunque sea en el santo protector. Todos ellos eran muy niños aquel 26 de junio de 13 años atrás cuando Darío alzaba su mano para parar las balas de la muerte pero ya era tarde. No hay mano que detenga la crueldad de los hombres que de muertes saben mucho. Que llenan sus labios de un placer de desmesuras y odios cada vez que hacen fluir las balas hacia los cuerpos que dicen No. Donde un No puede ser revolucionario o puede ser simplemente la negativa a la esclavitud. Como el No de Luciano. Que se plantó ante la gorra y gritó que no robaría para ellos. Y lo devoraron para las sombras para escupirlo huesitos sin nombre cinco años más tarde. Y no perdonan. Y no aceptan condenas. Como la del policía torturador Torales. Y por eso quemaron el auto de Vanesa Orieta, la que transformó el No de su hermano Luciano en lucha demoledora. Como el No que, cuentan, intentó Omar Cigarán, en La Plata. Y se lo mataron a su mamá, exactamente un día después de que a ella, Sandra Gómez, le dijeran: “¿dónde está el guacho. Si no nos lo entregás, mañana lo encontrás muerto” y cumplieron. Pero hoy le dicen que el disparo del policía de calle de Quilmes, Diego Walter Flores, fue en legítima defensa. Aunque en en aquel allanamiento en su casa, 24 horas antes, le apuntaran a ella con su otro niño en brazos con una itaka y le anunciaran mañana lo encontrás muerto. Pasaron 13 años desde aquel 26 desde el que el aroma a junio flota entre los rincones para siempre. Cuando los uniformes prepeaban y los humos de los plomos candentes marcaban la piel y los miedos. Y el dolor retumbaba en los oídos porque no hay angustia peor que la de la certeza de lo que vendrá. Y cuando la historia política del país repite nombres, proyecta las mismas películas, muestra los mismos y consabidos actores, desnuda escenas ya vistas hasta el hartazgo, premia protagonistas de perversidades y mira para otro lado, junio regresa con sus aromas de ferocidad a cuestas. Hay una médula filosófica que persiste. Que va más allá de los gobiernos y que es intrínseca semilla del Estado. ¿Acaso no lo es la reacción de la joven mujer policía que exhibe en las redes sociales –sonrisa amplia y felicidad en ciernes- el brazo de un hombre accidentado en Tres Sargentos, partido de Carmen de Areco? ¿Acaso no lo es –tal como denunció esta semana la Comisión Provincial por la Memoria- que se hayan registrado 20.986 hechos de torturas o malos tratos contenidos en los 9.822 habeas corpus o acciones urgentes que se presentaron ante el Poder Judicial sólo por parte de la CPM? ¿O que haya habido en un año 548 muertes violentas en lugares de encierro? Entre los rincones se siguen oliendo los aromas de junio. El ardor de las balas, los abrazos humeantes, el miedo que se aspira aún hoy entre el perfume a fritanga que emerge voluptuoso y la mano de Darío que busca frenar los imposibles, con Maxi desangrado y doliente.   Edición: 2944

Armas e hipocresías
Publicado: Miercoles, 24 Junio 2015 13:44
Armas e hipocresías

Por Carlos Del Frade (APe).- El viernes 19 de junio, el diario “La Capital” informaba que “en Rosario, un grupo público de Facebook es utilizado para comercializar armas en forma directa. Compras y ventas sin ningún tipo de control, alejadas de cualquier rasgo de regulación o formalidad. Una cuenta que ayer había llegado a reunir 647 miembros y que luego fue bajando cuando la noticia alcanzó los medios locales y nacionales, provocando sorpresa e indignación. Mensajes cruzados, pedidos, ofertas, comentarios siempre tendientes a realizar transacciones de armas de todo tipo y calibre”, sostenía en la cabeza de la noticia. Agregaba más adelante: “Disculpen que los interrumpa, pero me interesa una caja de 9 mm. ¿Alguien tendrá una?”. “Tengo una 45 para hacer maneje". "Qué ofrecen por una radio con la frecuencia de la policía nueva". "Tengo para vender mi fierro legal, acuso que me lo chorearon y me dan uno nuevo. Avisen y hacemos negocio al toque". Los mensajes se multiplican en el grupo, sin ninguna clase de rodeos, exhibiendo una telaraña de lazos oscuros, con nombres llamativos que se apoyarían en perfiles falsos y sugiriendo conexiones con algunas fuerzas de seguridad”, remarcaba el diario. Un día después la novedad era que la empresa Facebook hizo lugar a la medida cautelar solicitada por el fiscal Nicolás Fopiani para congelar la cuenta “Venta de armas Rosario”. Eso permitirá la investigación de los involucrados. Sin embargo, dos meses atrás, el secretario de Seguridad de la provincia, Gerardo Chaumont, aseguraba que era muy fácil conseguir un arma de fuego en los principales barrios de Rosario y Santa Fe por solamente dos mil pesos. Mucho menos que un buen celular. Perversa metáfora de la realidad: es más fácil matar que hablar en el territorio del segundo estado argentino. Pero mucho antes, en el expediente que investigó el triple crimen de Villa Moreno, (Mono, Jere y Patom, fusilados el primero de enero de 2012), se puede leer con claridad cómo integrantes de la policía provincial conocen dónde se pueden encontrar armas que pueblan el mercado ilegal en Rosario. En el folio 268 se lee la explicación de los oficiales auxiliares Diego Conti y el cabo Leonardo Gómez. “Es así que continuando con las diligencias investigativas en relación al esclarecimiento del presente hecho, procedimos a realizar tareas investigativas en cuanto a lugares en que se comercializaran armas de fuego de manera ilegal, como así que se llegara a alquilar las mismas a personas de mal vivir con fines delictivos…”, manifiestan con absoluto conocimiento de lo que están hablando. Y atento a esa erudición le pidieron al juez una orden de allanamiento a propósito. Por otro lado, el domingo 16 de febrero de 2014, el diario Rosario/12 publicó una entrevista al ministro de Seguridad, Raúl Lamberto que habló de "una epidemia de violencia armada". Estimaba que hay unas 300 mil armas en manos de civiles en Santa Fe. -El Renar tiene registradas dos millones de armas a nivel nacional, a la provincia de Santa Fe le corresponde un 10 por ciento (150 mil) y se estima que por cada arma legal hay una ilegal (N d R: con lo cual en total habría 300 mil armas en manos de civiles en toda la provincia). Las estadísticas son preocupantes. Muchas veces un arma legal pasa a la ilegalidad por robo, es decir que el hecho de que esté autorizada no significa que sea legal – explicaba el funcionario. La sorpresa del sitio de venta de armas, en realidad, es consecuencia de ese fenomenal mercado ilegal que se viene incrementando en los últimos años sin mayores señales políticas de terminar con ese flujo. No es casual que en el último medio siglo los principales negocios del capitalismo sean el petróleo, las armas, los medicamentos, las drogas y la trata de personas, según sostienen los organismos internacionales como Naciones Unidas o el Banco Mundial. El drama, como siempre, es que la consecuencia del negocio la paga la pibada, los que terminan poblando los cuerpos de las noticias policiales. Fuente: Diario “La Capital”, viernes 19 y sábado 20 de junio de 2015; diario “Rosario/12”, domingo 16 de febrero de 2014 y expediente del Triple Crimen de Villa Moreno.  Edición: 2943

Los crueles Adams (II)
Publicado: Viernes, 19 Junio 2015 15:36
Los crueles Adams (II)

Por Alfredo Grande (APe).- El talento de Roberto Arlt nos permite entender como la crueldad se ensaña con Saverio. Crueldad que es nada menos y nada más, la planificación planificada del sufrimiento. Cuando es del propio sufrimiento, se denomina masoquismo. Cuando es el sufrimiento ajeno, se denomina sadismo. La diferencia entre crueldad y violencia es una exigencia teórica y una necesidad política. El tabú de la violencia sostiene el paradigma de la crueldad. Por eso el pacifismo fundamentalista es funcional y orgánico con la cultura represora. No discriminar personas es bueno. Pero no discriminar ideas es pésimo.  Es el comienzo de la cultura del cambalache, en la cual no solamente hay lodo sino que hay manoseo. No hay adobe que sirva para levantar las paredes, ni abrazo que sirva para levantar las almas. Embarrar la cancha, dinamitarla, contaminarla, envenenarla, y luego en esa misma cancha, intentar seguir jugando el partido. Los derechos televisivos mandan. La familia patriarcal, o sea, la familia, es una cancha embarrada y contaminada. Maltrato, abuso sexual, (violencia) crueldad de género. Pero la familia no es solamente “mamá, papá, nenes, nenas, el perrito, los juguetes, incluso el yogurísimo”. Decir familia es decir: escuela sarmientina, catequesis religiosa y laica; educación no popular; servicio militar obligatorio; trabajo asalariado, privado o estatal. O sea: todas las instituciones que perpetúan el Orden Jerárquico. Y la crueldad como garante afectivo, político e institucional de todas las Jerarquías. Por el mandato, el mantra, la aspiración máxima de la Jerarquía es sostener el Principio de Autoridad. O sea: la Autoridad es el Principio. No es el Verbo. Es el Mandato. La resistencia a la Autoridad es penalizada. Porque la Autoridad se legitima a si misma desde la ley (represora). Donde hay Autoridad, hay cultura represora. Cuando la igualdad es noble y además hay que verla en un trono, me permito desconfiar del triple grito sagrado: libertad, libertad, libertad. En la familia patriarcal, o sea, en la familia, el trono está ocupado por la innoble desigualdad. La del Padre-Madre en injusta cinchada con hijos e hijas. El talentoso Antonio Gasalla lo resume en el título de su obra: “Mas respeto que soy tu madre”. Ser madre, ser padre, ser abuelo y ser abuela, emana respeto inmanente. Respeto que es veneración, idolatría, sometimiento. Hoy la política nacional está organizada según el modelo patriarcal. Que tiene que ver con la jerarquía, no con el género. Hay varones antipatriarcales, entre los cuales a fuer de ser sincero no sé si incluirme, y mujeres pro patriarcales. Randazzo lo sufre en candidatura propia. Millones gastados en afiches donde su precandidatura era avalada y legitimada nada menos y nada más que por la Presidenta, hoy está reducida a la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda. Elecciones de trabajo, de pareja, de estudios, de lugar de residencia, han sido pulverizadas por el pulgar abajo del César de turno. Pero si Moscú no cree en lágrimas, el pejotismo no cree en los deseos. El estado soy yo, en realidad, ella, y todos miran para arriba y escuchan para abajo. O sea, con la cabeza gacha. La matriz de la familia patriarcal, o sea, de la familia, impregna y contamina otras matrices: educativas, deportivas, clericales, políticas, artísticas. Obviamente, aunque no es obvio, la familia patriarcal es efecto. No causa. Pero todo efecto en la cultura represora se organiza como nueva causa. Por eso se prolongan los efectos en generaciones y generaciones. El trasvasamiento generacional que proponía el General, finalmente se hizo. Pero con la receta de la cultura represora: autoridad toda, subordinación mucha, valor cada vez menos. Por eso he diferenciado militancia de militarización. Los crueles Adams sostienen la trinidad represora: Autoridad, Jerarquía, Sometimiento. La propuesta para que haya “tiernos Adams” es subvertir esa trinidad. Revolucionar la vida es arrasar con las organizaciones que sostienen la cultura represora. Que no quede ni una sola. Porque de cada huevo olvidado saldrán demasiadas serpientes. La trinidad arrasada dará paso a un trípode deseante: Ascendiente, Asimetría y Autogestión. Así en el Estado como en la Familia. Los crueles Adams nunca podrán tolerar siquiera el pensamiento crítico que interpele al orden represor. Y la crueldad tiene efectos devastadores sobre el cuerpo y sobre la mente. El “quebrado” fue quebrado por la crueldad, especialmente la crueldad institucional. Pero los que han crecido bajando la cabeza, no pueden aspirar al placer de mirar a los ojos. Y menos de mirar la mente. O sea: de pensar el mandato para poder inventar el deseo. Con ternura venceremos, nos enseñó nuestro “loco Adams”. Alberto Morlachetti era tierno pero sabía mejor que muchos endurecerse. No lo conocí tan profundamente para saber si podía dejar de ser tierno. Pero lo conocí lo suficiente para saber que nunca hubiera podido ser cruel.  Edición: 2939

Derecho de policía
Publicado: Jueves, 18 Junio 2015 12:49
Derecho de policía

Por Claudia Rafael   (APe).- El espíritu del poder punitivo del Estado suele apelar a un abanico de prácticas sistémicas en variación de colores: asciende a un policía platense que mató de siete disparos a dos jóvenes; picanea a adolescentes; satura territorios cordobeses con razzias sin fin; copa las villas del conurbano y se pone al frente de ciertos entramados de corrupción y tráficos; castiga y tortura a jóvenes wichis formoseños en una comisaría o simplemente coopta o busca cooptar para el engorde del bolsillo de la gorra. Todavía hoy lo llaman Caballo loco. Aquella vez, casi una década atrás, miró detenidamente al osado adolescente y con la soltura que sólo viene de la mano de la impunidad, le dijo que “en ese tiempo (desde el 76 hasta retomado el régimen constitucional) yo era el jefe de la comisaría de Sierras Bayas. Respetábamos mucho a la juventud. Y hasta la corregíamos. Eramos un poco los padres de muchos. Ahora aparecen unos cuantos como víctimas, pero…”. Caballo loco es investigado todavía hoy como parte de los engranajes del sistema represivo del terrorismo de Estado. Formaba parte –en tiempos en que las fuerzas armadas y policiales eran la suma del poder público- de ese brazo, hijo de la Ilustración y del Estado moderno, como solía definir Michel Foucault. Esa práctica correctiva argumentada con la sabiduría de un oscuro hombre del terror -que no gustaba precisamente de flojos escritorios- es la que eternamente practican, con uniformes de distinta confección pero igual espíritu, otros engranajes del Estado. El diario catamarqueño El Ancasti tituló por estos días “Elementos de tortura: desde hace tres meses hay denuncias”. Se trata de “picanas eléctricas” usadas sobre adolescentes, varones y mujeres: a la salida de boliches, en las calles, en puestos artesanales. “El caso de las madres artesanas fue sin dudas el que más indignó. Ambas, además de haber sido detenidas de manera arbitraria mientras trabajaban sobre Peatonal Rivadavia y llevadas hasta la comisaría Primera, en ese lugar, a una de ellas, quien tiene una criatura de un año y meses y aún le da de mamar, la torturaron con la picana colocándosela en los pechos y también en la vagina”, publica el diario. Dos o tres días después, Marcos Denett, secretario de Seguridad de la provincia aclaró que “queremos mudar el concepto de policía brava a una policía inteligente y el concepto de policía inteligente no es incompetente con el uso de la fuerza porque evidentemente habrá uso de la fuerza que le otorga el Estado para devolver la paz y seguridad a la sociedad. Si es un uso racional está todo perfecto, pero esto de ningún modo habilita al uso abusivo de la fuerza. Pido que sean efectivos pero prudentes”. Prudencia: el que ve por adelantado, según la etimología latina. ¿Acaso será visualizar por adelantado las consecuencias públicas, lo que haría perder efectividad? A unos 1200 kilómetros de distancia, en la capital de la provincia más poblada y con una de las más bravas policías del país, el ministro de Seguridad, Alejandro Granados (el mismo que apeló a la metáfora del cucurucho de helado para explicar el combate al delito) firmó en abril el ascenso de Cristian Duarte, un policía del grupo Halcón, imputado de doble homicidio en ocasión de robo por haber disparado siete veces, en febrero del año pasado, contra Ismael “Beiby” Perussatto, de 20 años y contra Mauricio Andrada, de 17. Beiby murió en ese mismo instante y Mauricio sostuvo un hilo de vida durante 33 días más hasta el 17 de marzo. ¿La excusa? Un “arrebato” que judicialmente no se logró probar pero que justificó los siete disparos de un policía que “reúne las condiciones de idoneidad necesarias y los demás requisitos requeridos para su promoción”. Y que, además, se destaca “por el compromiso en el ejercicio de sus funciones”. Hay una suerte de derecho de policía que se encarna, a través de prácticas sistémicas, reglamentos, premios y un amplio abanico de herramientas en una ideología concebida para salvaguardar a sectores de poder, por un lado, y a sectores sociales que claman por una conservación del derecho consagrado por pertenencia socioeconómica. Recorrer una vez más los vericuetos del horror que derivaron en el crimen de Luciano Arruga permite entender cabalmente esa mecánica: creación de un destacamento policial tras un reclamo de seguridad vecinal; persecución sistemática de jóvenes que trataban de ser captados para robar para la gorra; negativa de Luciano a pertenecer a esa red a pesar del amplio ofrecimiento de beneficios, seguidilla de detenciones y consecuente desaparición; hallazgo –cinco años después- de sus restos, enterrados como NN tras un supuesto accidente en la General Paz con un patrullero, oculto en la oscuridad de la noche; comprobación judicial con un fallo condenatorio de las torturas que el chico de Lomas del Mirador (La Matanza) había recibido dentro de una comisaría. Ese poder policial –escribió la antropóloga Sofía Tiscornia- se entrelaza con las típicas matanzas administrativas paridas durante el imperialismo colonial. En esa perspectiva nacía el anteproyecto del código contravencional de finales del siglo XIX concebido como “civilizatorio, disciplinante y coercitivo, desplegaba (un tanto caóticamente) una serie de figuras –que incluían tanto conductas como tipos de personas– cuya presencia en la vida cotidiana de la ciudad debía ser encauzada, reprimida, corregida”. Es una suerte de estado de excepción creado para los indómitos insurgentes de los márgenes. No importan ahí los estados de conciencia en que se encuentren o no embanderados. Esos indómitos insurgentes rompen una vidriera, contrarían el espíritu de gachas cabezas, caminan en un sentido opuesto (como el personaje de Brad Davis en la cárcel turca de Expreso de medianoche), permanecen ninguneados en la sistematicidad de una esquina, gritan contra el orden establecido, roban un estéreo, huyen ante el alarido de “deténgase”; portan un rostro y un color ajeno al estereotipo de lo aceptable, se aman desnudamente en un parque, salen tarde del boliche catamarqueño, etcétera, etcétera, etcétera. “Ya no se puede vivir; no se puede ni salir a jugar al fútbol, porque viene la Policía y te sacan al vuelo, con tiros; y hablamos por todos, no sólo por algunos. No creemos que cuando uno sale a jugar al fútbol salga a cometer delitos”, denunciaron los vecinos del barrio cordobés Yapeyú sobre las razzias que se sistematizaron desde 2014 y que concluyeron días atrás en un hábeas corpus colectivo que finalmente fue aceptado por la justicia y que abarca a los barrios Argüello, Autódromo, Sol Naciente, San Roque, Villa Urquiza, Villa El Libertador, Müller, Villa el Nylon, San Vicente, Bajo Pueyrredón, Marqués Anexo y Yapeyú. Un hábeas corpus que desnuda los operativos de “saturación territorial” que “sitian los barrios” de la ciudad de Córdoba y “detienen, en la mayoría de los casos, sin orden judicial a vecinos de sectores vulnerables”. El espíritu de ese poder del Estado punitivo hoy asciende al policía platense que mató de siete disparos a dos jóvenes; picanea a adolescentes a la salida del boliche en Catamarca; satura territorios cordobeses y detiene a decenas de vecinos de las barriadas más pobres; copa las villas del conurbano y se pone al frente de ciertos entramados de corrupción y tráficos; castiga y tortura a jóvenes wichis formoseños en una comisaría o simplemente coopta o busca cooptar para el engorde del bolsillo de la gorra. Como decía Caballo loco: “Respetábamos mucho a la juventud. Y hasta la corregíamos. Eramos un poco los padres de muchos”. Edición:  2938

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Jenifer

Tres hombres armados subieron a un colectivo en Merlo. Un pasajero armado los enfrentó. En el tiroteo murió Jenifer, una chica de apenas 17 años.


Pobres

En su discurso ante la FAO, Cristina Fernández ubicó la pobreza argentina en el 5 %. Y Aníbal Fernández analizó que hay más pobres en Alemania que en nuestro país.


Cinco años

Un hombre mató a golpes al pequeño hijo de su pareja, de cinco años. El testimonio fundamental lo dio su hermanita de 8, en Cámara Gesell.


Narcos

Un niño de 11 años fue herido en el abdomen por una bala perdida después de un enfrentamiento entre narcos en Santa Fe.


Judicialización

Judicializaron a 35 personas en La Rioja por impedir el avance de una minera. Entre ellos una adolescente, el cura y el intendente de Famatina.


Volcadero

Un niño de 13 años se subió a un camión recolector de basura en el volcadero de Paraná y su pierna quedó atrapada por la compactadora.


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Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

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Hechos en imágenes

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