Sexofobia
Publicado: Viernes, 26 Agosto 2016 13:13
Sexofobia

Por Alfredo Grande (APe).- No tengo el disgusto de conocer a Héctor Aguer. Y habiendo tantos motivos para pasarla mal, no creo que lo incorpore en la lista. Héctor, el mítico héroe que defendió el honor de Troya, siendo vencido por el legendario Aquiles, no le cabe como nombre al inquisidor sexual. Pero me alegra que lo haya dicho. Porque Héctor se ubica en ese lugar donde nadie quiere estar. En lo fundante de la cultura represora. Héctor ha producido, bien que le pese, el más formidable analizador para entender, incluso a honestos creyentes, que es el fundamento de la cultura represora: el exterminio del placer. Corporal sin duda, pero no solamente. Los anatemas sobre libros, la censura y represión de ideas, haber liderado todas las noches oscuras de la historia, indican que el placer mental, intelectual, espiritual, también debe ser castigado. Héctor sabe, y quizá lo haya sufrido, pero con seguridad lo hace sufrir, que el placer puede generar dependencia, pero nunca sometimiento. Que el placer cuando genera dependencia, abre el camino a la autonomía y a la libertad. El sometimiento por el contrario, avala el destino de todas las formas de la esclavitud. Héctor nos ahorra el tiempo perdido en el remanido “¿Qué habrá querido decir?”. Muy alejado de los laberintos semióticos de Carta Abierta, lo de Héctor es una carta, patética, pero carta al fin, que de tan abierta se le puede entrar por cualquier lado. Héctor ha unido -no es el único, pero quizá como uno de los últimos jerarcas desnudos- la fornicación con la mortificación. Porque no puede ir lo uno sin lo otro. En una canallada cuasi sacramental, cuestiona la entrega de preservativos. Calcula el uso dado, y quizá, y hasta allá llega su sinceridad, imagine aquellos puertos en los cuales los preservativos amarran las cajas y los plásticos. Si lo aterra que se coja (sic) 1 atléticamente, quizá prefiera que se coja (sic) 2 en forma profesional. Podría haber echado algún rayo y centella contra el delito de lesa sexualidad que es el abuso sexual de niñas y niños, la prostitución a escala industrial que algunos llaman “la trata”, y ya que no estamos, la pedofilia. Puedo acercarle info chequeada sobre el caso Pacheco Melo. Se lo pido a ENRED Mar del Plata, y en minutos le llega. La fornicación la confunde con una fábrica de humanoides, despojados de deseo y de vergüenza. Vergüenza por desear. Incluso a la propia mujer, además de la del prójimo. Algo así como un fordismo sexual. Pero en su brutal necedad, les da a los hijos la misión imposible de reprimir la sexualidad de la madre y el padre. O sea: aunque pagues el peaje, la barrera del placer sigue baja. La molestia del “petting” (sic) 3 es por hacerlo en lugares públicos. Héctor seguramente prefiere la cruel práctica de la pedofilia, siempre realizada en lugares privados. Bueno, clandestinos. Que no es lo mismo y que no es igual. La pacatería y cinismo de Héctor lo lleva a una cruzada anti concepción. La sabia naturaleza nada sabe de las burradas de Héctor. Y por suerte para todos, porque en otro diluvio universal ya no salvaría ni siquiera a dos por cada especie. Además, por cosas menos graves que las que dijo Héctor, algunos filósofos fueron quemados vivos. Horrorizado por la adopción de niños por parejas no heterosexuales, confunde amor con género. Quizá nada sepa de ambas cosas. El embarazo no deseado, o sea, el embarazo por mandato, el embarazo como castigo, el embarazo como freno al desenfreno y a la lujuria, el embarazo como marca del hierro candente de la monogamia, necesita método anticonceptivos totalmente inútiles. Héctor, por favor. La naturaleza nada tiene que ver con los ciclos de fertilidad de una mujer. La mujer no es un mamífero. No es la hembra de una especie de primate superior. La mujer, como el varón, son cultura. A veces liberadora, a veces, y gracias a personas como vos, represora. Pero nada tiene que ver la naturaleza en esto. Ni en esto ni en el estro. El deseo sexual es independiente de la potencia reproductiva. No creo que tu ignorancia sea tal. Me inclino a pensar en un mecanismo de pensamiento perverso, capturado por lo peor de dios y lo mejor del diablo, que busca todo tipo de cruel alquimia que despoje al humano de su capacidad de placer. No solamente fusionándola con la culpa, terrible constructo represor en el cual participaron todos los príncipes y patriarcas de todas las iglesias, sino exterminando de raíz el irresoluble problema que los gerentes del placer y la sexualidad no hay podido resolver Y en la repugnancia de tus palabras, asocio con el anatema que colgué hace años sobre la testa de Won Wernich, capellán torturador: cerdo de dios. Te cabe como preservativo hecho a medida. Preocúpate más por hambre de tus ovejas, ya que no hay buen pastor que se ocupe de encontrarlas y cuidarlas. Gracias a compañeros como Ruben Dri, Gerardo Duré, Rafael Villegas, Carlitos Cajade, Eduardo Pimentel, y tantos otros y otras, entendí que otra religión no sólo es posible, sino que también es necesaria. En el fundante de todas las libertades está la libertad sexual. Libertad para el placer. Libertad para todos los placeres. No hay peajes, ni corrales, ni murallas que frenen el deseo. La vida, esa que merece ser vivida, no la tuya Héctor, siempre se abrirá paso. Por eso te cuento lo que dije en una de las reuniones del Seminario de Formación Teológica: “la fe es otro de los nombres del deseo”. Por favor, Héctor. Por tu incurable sexofobia, no invoques este aforismo implicado: será en vano. Pero te dedico versos de Silvio Rodríguez, asumiendo que nada de él conocés y menos practicás. ojalá se te acabe la mirada constante la palabra precisa, la sonrisa perfecta ojalá pase algo que te borre de pronto una luz cegadora, un disparo de nieve ojalá por lo menos que me lleve la muerte para no verte tanto, para no verte siempre en todos los segundos, en todas las visiones ojalá que no pueda tocarte ni en canciones (1) Textual obispo Héctor Aguer (2) Textual obispo Héctor Aguer (3) Textual obispo Héctor Aguer Edición: 3220  

Bolitas, hamacas y pelotas
Publicado: Lunes, 22 Agosto 2016 14:10
Bolitas, hamacas y pelotas

Por Carlos Del Frade (APe).- -Las bolitas chinas nos están matando. Producen a menos de la mitad del costo que tenemos nosotros y llegan a todos los mercados – dice uno de los principales referentes de la única fábrica de bolitas de la provincia de Santa Fe, la Argentina y América del Sur, “Tinka”. Cientos de miles de pibas y pibes jugaron y juegan con ellas en distintos puntos de la geografía. Ahora, con las importaciones desaforadas, las bolitas multicolores, esos pedacitos de vidrios que parecen venir de otros lugares del cosmos, están a punto de ser exiliadas de las manos de las chicas y los chicos de estos atribulados arrabales del mundo. Van las bolitas sobre la arena del barrio Santa María de Coronda. Son manos chiquitas las que las hacen rodar. Hay aromas inconfundibles a pizzas y chorizos a la parrilla. Las mujeres se sientan en ronda y dos banderas rojas saludan al viento y a la gente que se arrima. Las bolitas están cachadas de tanto uso y las manitos que las empujan ya han buscado quinotos y frutillas para ayudar a sus familias a juntar el mango suficiente para gambetear la miseria impuesta. Pero ahora es tiempo de juego, choripanes y gente sensible que quiere que la vida sea una fiesta para todos y no la propiedad privada del que la pueda comprar. “¡¡¡Vamos ésa!!!”, grita desaforado uno de los cinco pibes menores de catorce años en la peatonal San Martín, en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, capital del segundo estado de la República Argentina. Juegan a las bolitas pero no hay bolitas. Son billetes con la cara de Bartolomé Mitre, el inventor de la historia oficial argentina, billetes de dos pesos que son armados como cuadraditos y reemplazan a las pelotitas de vidrios. El pulgar se repliega, encorva y tensa su extensión e impacta sobre el bollito de papel moneda. Cuando estalla el festejo, la mano del nene al que no le alcanzan los derechos consagrados en la convención internacional de las niñas y los niños, recoge con rapidez los otros montoncitos de Mitres esparcidos en la cancha rudimentaria, estrenada en ese costadito de la peatonal santafesina, mientras la siesta todavía aquieta ambiciones y ferocidades. Aquellas bolitas “Tinka” suelen reaparecer entre libros y lápices que parecían perdidos, entre las cajas de zapatos que ofician de archivos de las familias humildes y trabajadoras y gambetean mudanzas y desprecios. Colores metidos en el vidrio blanco, invitación a creer que son restos de otros mundos. De pibe, esas bolitas sirvieron para juntarnos con los amigos que luego serían los soportes del alma. Para pasar tardes y noches enteros en el metegol de teclas y luego saber que las bolitas perdidas, en realidad, nunca se pierden del todo. Que reaparecen, tal como reaparece el recuerdo de aquella infancia, de aquellos juegos, de aquel país, de aquella ciudad. ***** Las hamacas se mueven solas en Firmat, sur de la provincia de Santa Fe. Varios fantasmas pueblan el presente. Ivana Romero escribió un libro maravilloso sobre estas hamacas de Firmat. Se puede leer en el libro: “Cada tanto las hamacas vuelven a ser noticia. Que un ingeniero fue a hacer estudios radiestésicos –es decir, mediciones en el piso para detectar radiaciones electromagnéticas–, que un experto registró la velocidad del viento, que unos yanquis están haciendo un programa especial sobre fenómenos paranormales, que los japoneses llegaron con cámaras de alta definición, que los porteños volvieron, que los porteños vuelven cada dos por tres”. Un día, por teléfono, su padre le dijo: “Vos jugabas con el nenito que se murió”. Por más descabellado que le sonara, podía ser cierto: cuando ella era chica, su padre había montado una panadería en ese barrio. “Y es posible que ese chico y yo nos hayamos conocido –concede–. Habremos jugado a la pelota, a la escondida, a la mancha. O nos habremos mirado, al menos, sin necesidad de preguntarnos el nombre.” Contar de las hamacas, de su mito, de sus fantasmas, implicaba también contar de su propia historia: cada paso que diera por Firmat, cada párrafo, la involucraría. “Pasó bastante hasta que me decidí a contar. Escribí el libro entre el año pasado y lo que va de éste. Y se conjugaron varios factores. Me preguntaban sobre el asunto y decía, por ejemplo, ‘Sí, las hamacas se mueven en la plaza Manuel Belgrano del barrio La Patria’ y parecía una suerte de metáfora, pero no: así se llama el barrio, al sur de Firmat. Y el historiador de la ciudad, una de mis fuentes, se llama Agustín Secreto, que fue militante histórico del Partido Socialista Auténtico. Y hay un hamacólogo, Piqui Pellegrini, que dirige un diario digital y se fue especializando: le dicen así, el hamacólogo. Yo contaba estas cosas y me daba cuenta de que concitaban mucho la atención de la gente de acá: a veces las distancias, más que geográficas, son vivenciales. Cuando las hamacas empezaron a hacerse famosas, a una se la robaron y luego la subastaron en Mercado Libre. ‘Se sospecha de un basquetbolista local que tiene un gran futuro’, me dijeron. Enseguida repusieron otra hamaca, que también se movía. Y después del robo el intendente mandó a construir alrededor un corralito”, dice la nota que hizo Angel Berlanga en una edición de “Radar”. Todavía hay chicas y chicos que se suben a las hamacas. No debe haber padre o madre que no haya sentido la necesidad de agradecer al creador de este juego la maravillosa alegría que despierta en las pibas y los pibes. “Va para allá, viene para acá”, dicen las frases hechas, mientras ellas y ellos abren los ojos y sienten que vuelan hacia el cielo, las estrellas, las nubes, el sol o los árboles más altos del planeta. Cuando recién aprenden a caminar, cuando practican el primer juego que es correr, los piecitos llegan más tarde que las manos y los brazos. Se tiran de panza sobre la madera y luego levantan los codos para que los padres y las madres los ubiquen en esa plataforma voladora. Se agarran fuerte de las cadenas y transpiran las manos y no hay tiempo que quede grande. Las hamacas están allí. Cuando se mueven solas, puede suponer un escritor mediocre, es porque están llamando a las chicas y los chicos, los llaman desesperadamente para que sean felices, aunque dure un ratito. ***** La pelota abandonada. En un costado de la hoja de dibujo. Un pibe llora. No tiene a nadie a su alrededor. La pelota solitaria es consecuencia de que los otros pibes están en otra cosa. Del otro lado de la hoja, un grupito de chicos ríe a carcajadas, como si fueran las muecas del Guasón, porque su juego es disparar con pistolas hacia el cielo. La postal la contó, hace años, una maestra sensible y comprometida de la ciudad de Rosario, Mabel Ríos, y dura hasta el presente. La pelota olvidada parece ser la metáfora de una niñez goleada. Hay que cambiar el presente para que no solamente la pelota, las hamacas y las bolitas dejen de ser olvidados; hay que cambiar el presente para que los pibes y las pibas vuelvan a ser felices en el día del niño. Edición: 3216  

La salud de nuestros pibes
Publicado: Miércoles, 17 Agosto 2016 12:53
La salud de nuestros pibes

Por Alejandro Rebossio (APe).- Llovía y hacía frío uno de los últimos lunes de julio en Buenos Aires. Adentro del Hospital del Niño de San Justo dos perros se paseaban por los pasillos, dos madres con sus bebes en brazos aguardaban sentadas para ser atendidas y tras una puerta se acumulaban los padres con pibes aquejados de problemas respiratorios. “Como todos los años, determinados centros de salud se desbordan, como es el caso del Hospital del Niño, donde están atendiendo en los pasillos y donde las guardias están abarrotadas con niños con bronquiolitis”, contaba hace un par de meses el vicepresidente de la Asociación de Profesionales de la Salud (APS) de La Matanza, el médico Pedro Zamparolo. Días antes su sindicato había protestado por falta de profesionales y medicamentos en centros como el de San Justo. En el medio la intendenta Verónica Magario visitó el hospital: “Es el orgullo matancero, sanitariamente hablando, porque es referencia para toda la provincia de Buenos Aires. Venimos destinando presupuesto municipal, con mucho esfuerzo porque es una estructura vieja que venimos remodelando de a poco. Acá tenemos 70 chicos en internación y queremos ampliarlo y llegar a más y más niños”. La recibió la directora del centro, Liliana Silva, que declaró: “Hay mucha colaboración por parte de los médicos ya que no están trabajando de la manera más cómoda. En el hospital se atienden 200.000 pacientes por año. Tenemos pacientes que vienen también desde otros municipios”. Se podrán criticar los hospitales de La Matanza, pero al menos no excluyen a los vecinos de otros pagos, como los de San Isidro, Luján y Pilar. Después de la visita al Hospital del Niño de San Justo quise mirar las estadísticas de la salud de los pibes argentinos en el último índice de Desarrollo Humano, que elaboró la ONU en 2015. Ojo, son datos oficiales, pero son los que hay. Cuentan que el 7% de los bebes argentinos de un año no ha sido vacunado contra la difteria, la tos ferina y el tétanos. ¡Qué suerte tienen los nenitos noruegos! Allá el 99% está vacunado. Acá, el 9% no está inmunizado contra el sarampión. En Corea del Sur o Cuba, el 1%. ¡Qué manía la de comparar con los que están mejor que nosotros! Algunos dirán que hay muchos países en peor situación que la nuestra, que mejoramos en tal o cual cosa, que empeoramos en la otra, pero yo me empeciné esta vez en recordar aquella frase del “ni un pibe menos”. En Argentina mueren en el primer año de vida 12 de cada 1.000 bebes. En Japón fallecen dos. En los primeros cinco años se nos van 13 niños. En Islandia, dos. Las estadísticas oficiales dicen que el 8,2% de los chicos argentinos menores de cinco años sufre desnutrición. En Alemania, el 1,3% o en Chile, el 1,8%. Perdonen el abuso de números, pero siempre me dediqué al periodismo económico. ¿Y qué están haciendo las autoridades argentinas en materia de salud infantil? Me metí a mirar los informes de la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) y descubrí que el gobierno de Mauricio Macri había recortado en el primer semestre un 21% los envíos de fondos a las provincias para el programa de desarrollo de estrategias en salud familiar y comunitaria. Y eso que la inflación está en el 43% anual. La Nación directamente les eliminó las transferencias del programa de detección y tratamiento de enfermedades crónicas y factores de riesgo para la salud. De los presupuestos provinciales no hay aún datos de 2016. En 2015, la provincia de Buenos Aires gastó un 48% más en salud que el año anterior. Fue un aumento bastante mayor que el de la inflación (28%)… Ojalá que el fuerte alza no se explique porque antes la partida era demasiado baja y había que mejorarla solo por conveniencia electoral… En Córdoba subió también mucho, el 47%. En cambio, en la ciudad de Buenos Aires, el 31%. Los periodistas que nos dedicamos a la economía en general miramos los números de los presupuestos de la administración pública cuando los gobiernos envían los proyectos al Congreso en cada septiembre, revisamos datos de déficit fiscal, deuda pública y muchos otros aspectos importantes, pero no hacemos hincapié en la salud o la niñez. Habrá que empezar a cambiar. Edición: 3213

Pichón y el sistema
Publicado: Martes, 16 Agosto 2016 12:41
Pichón y el sistema

Por Carlos Del Frade Fotos: Ana Laura Beroiz (APe).- “-¿Quién es el culpable entonces? Si antes no creía en la Justicia, ahora menos… Tengo mucha bronca y angustia. Y el deja vú de cuando comencé la búsqueda de mi hermano, cuando lo encontré, cuando me enteré lo que le había pasado. No pueden saber el dolor que se siente cuando te dicen que no hay responsables de la desaparición, de una muerte, de cómo tiraron a mi hermano al río…Otra vez remover todo. Estamos a días que se cumpla el primer aniversario y duele muchísimo. Siento que me caí. Pero tengo que reponerme, lo voy a hacer. “Le tengo mucha bronca a este tipo, hablo de Bailaque…No puede decir (el juez) que no hay pruebas suficientes y dejarlos en libertad. Es como que ahora no son culpables de nada. Hemos demostrado y se ve a Cristian (Vivas) cómo le pegaba a mi hermano. El GPS de su celular estaba ahí (la zona del río donde después apareció Pichón)… Son muchas irregularidades, videos que desaparecieron, patrulleros que no se saben dónde estaban, testigos que vieron cuando le pegaban, un detenido que aportó datos de que lo llevaron a la comisaría 3ª… hay policías involucrados. “Ni siquiera leyó (el juez) lo que hicimos. Desde un principio puso trabas cuando dijo que no había desaparición forzada. Ya tenía decidido liberarlos, y por eso creo que fue toda una pantalla las indagatorias… Lo que le pasó a mi hermano le puede pasar a cualquiera. Cuando yo salgo a reclamar justicia es para que haya un parate, que no se permitan más estas cosas. Yo tengo hijos. Si seguimos así ¿qué voy a hacer cuando sean grandes? ¿No lo voy a dejar que ni se acerquen a la puerta por miedo? Es triste, pero en democracia sigue pasando. Como a Franco (Casco), que lo levantaron, se lo llevaron y le hicieron el mismo trabajo que a mi hermano… “Tienen la cancha libre las personas que hacen esto. Como lo de esta chica que vive amenazada (Jésica Balmaceda, víctima de violencia de género); el chico que encontraron muerto hoy (Fabricio Zulatto). Estamos viviendo en una sociedad de mierda, cada vez pasan cosas peores. Tengo hijos de 11, 5 y 3 años. No los podés dejar salir a jugar ni a la vereda. Y de ellos me estoy perdiendo lo mejor por encabezar esta lucha…Estoy con mi familia, con los abogados, organizaciones sociales con las que nos apoyamos mutuamente. Pero me siento sola de justicia”, le dijo Luciana Escobar, hermana de Gerardo “Pichón” Escobar, un pibe de 23 años que apareció asesinado en las aguas del Río Paraná, en la zona céntrica rosarina, el 21 de agosto de 2015, a los distintos medios de comunicación rosarinos. Había salido del bar “La Tienda” donde lo golpeó un patovica pero luego surgieron testimonios que vinculan a integrantes de la seccional tercera de la policía. El jueves 11 de agosto, el juez federal, Marcelo Bailaque, ordenó el sobreseimiento de los cinco imputados por la desaparición forzada de “Pichón”. De allí el dolor y la bronca. El testimonio de Luciana puede repetirse en las geografías de las principales provincias argentinas: Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Mendoza. Porque ese dolor no es consecuencia de las decisiones individuales de un juez que tardó por lo menos diez años en descubrir que Los Monos eran una banda narco, sino que se trata de una matriz de funcionamiento del sistema donde las pibas y los pibes son descartables o depositarios de la hipocresía y cobardía que los acusan de los peores dramas de la sociedad. Los dueños de los boliches en Rosario como en cualquiera de otros grandes centros urbanos, tienen conexiones con varios negocios y, a la vez, renuevan concesiones por sus lazos con los poderes políticos. El dolor de Luciana es consecuencia de esas tramas mafiosas alimentadas, especialmente, por el doble discurso, cada vez más vigente en la Argentina crepuscular que hace poco conmemoró doscientos años de su supuesta independencia. Fuentes: Entrevistas personales del autor de esta nota – Diario “La Capital”, viernes 12 de agosto de 2016. Edición: 3211

Sexualidad represora
Publicado: Jueves, 11 Agosto 2016 14:08
Sexualidad represora

Por Alfredo Grande (APe).- Hace varios años dicto un curso cuyo título es: “del abuso sexual del niño al abuso político del adulto”. El abuso sexual, denominación que incluye diversas formas de maltrato, desde el más maquillado hasta la crueldad del incesto, es el paradigma de las formas de producción de subjetividad de la cultura represora. Lo sexual del abuso es solamente para el abusador/violador/torturador. O sea: el impune victimario. El abuso es para la víctima, y nada tiene de sexual. La sexualidad es el placer ligado al cuerpo, y el cuerpo del abuso es un registro lacerante de dolor, terror, vergüenza y humillación. Nada más ajeno al placer. Los discursos justificatorios sobre los abusos tienen el eje común de culpabilizar a la víctima. Incluso negar que lo sea, en tanto se lo buscó. La sexualidad represora es la forma en que desde un adulto, o persona de evidente diferencia de edad o mayor jerarquía, se reprime la sexualidad de la víctima. Porque además del daño psicofísico, habitualmente permanente, también se lesiona la capacidad de generar placer en ese cuerpo lacerado. Por eso denomino a la violación, al abuso, al maltrato como tortura sexual. Los torturadores, todos profesionales del diabólico arte de generar dolor, violan a sus víctimas. Y especialmente lo hacen por medios aberrantes, con lo cual la fusión entre violación y tortura queda en la superficie sin ningún relato que lo encubra. En la cultura represora se cultiva sexualidad represora. Es un concepto con el cual titulo uno de mis libros, publicado en el año 2008. Desde sus primeros trabajos, Sigmund Freud hizo un análisis de la sexualidad reprimida. Por la moral sexual victoriana que amputaba mujeres y construía histéricas. Cultura patriarcal, jerárquica y represora Freud señaló la sexualidad de los niños pero jamás avaló la sexualidad con los niños. Y el tema de la edad debe ser discutido, ya que la madurez sexual actual no es la de principios del siglo pasado. Pero a mi criterio, no es el tema principal. A cualquier edad la violentación de un cuerpo para expropiarlo de su placer y ejercer crueldad de género, es una forma de tortura. Violar a una mujer para que aprenda a gozar es lo mismo que amputar una mano para que aprenda a tocar el piano. Violar es mutilar y no hay glorificación psicodramática que lo pueda avalar. Ni en nombre de ningún cordero o cordera de Dios o de Freud. La sexualidad es alegría, placer, acercamiento, ternura, cuidado, acuerdos, reciprocidad. No incluyo al amor, que viene por otro lado, y si llega, mejor. Pero como siempre digo, lamento repetirlo, la derecha siempre tiene razón, aunque es una razón represora. Porque todas las formas de sexualidad represora se cultivan en los terrenos fértiles de la sexualidad reprimida. Los violadores torturadores están de los dos lados del mostrador. Reprimiendo la sexualidad y reprimiendo con la sexualidad. Pero siempre reprimiendo. La Iglesia condena la lujuria, el placer no sacramental, las formas no reproductivas de sexualidad, pero genera pedofilia en escala industrial. Y el discurso jerárquico clerical tiene sucursales en las artes, las ciencias, las políticas, las (in)justicias. Las profecías sobre las libertades sexuales quedaron sepultadas por el SIDA y por los torquemadas del sexo. Entre los abusos políticos del adulto también está la prohibición, la condena, el castigo para toda forma de interrupción de embarazo, incluso los no punibles. Y eso también es sexualidad represora. Embarazos no deseados como castigo por el derecho a desear. En el marco de la cultura represora, la sexualidad represora es castigo, amenaza, culpa y mandato. El mandato del debut sexual también es una forma de violar el deseo adolescente. El tabú de la virginidad y el tabú de la no virginidad también. En verdad, el tabú de la genitalidad, porque la sexualidad es cuando lo humano deviene placer. Y si bien la cultura represora pretende exterminarlo, no pudo lograrlo. Aunque sí puede -y lo hace, de eso estamos hablando- degradarlo. Entonces hasta será placer vuelto contra el propio sujeto. Y en vez de un encuentro, habrá una invasión. La violación es también una invasión: corporal, mental y vincular. Y especialmente la mujer, ha sido despojada por la cultura represora de los mecanismos para repeler esa invasión. Mujeres violadas son asesinadas por manchar el honor de la familia, bajo la coartada de preceptos religiosos. Y no creo que el concepto de violencia de género sea suficiente. Hay una demonización de la sexualidad en el marco de la cultura represora. Por eso sobreviven las formas más salvajes, a las que he denominado sexualidad represora. Todas las libertades, incluso las sexuales, son la única forma de salir de estos pantanos de la historia. 2000 marchas de las Madres son también una forma de seguir enfrentando todas las formas del abuso político. Y para los que siguen afirmando que libertad es libertinaje, les reservo una platea en el gran teatro de la cultura represora. Edición: 3210

Crónicas de la mala yerba
Publicado: Martes, 23 Agosto 2016 13:17
Crónicas de la mala yerba

Por Mariano González   “Yo acuso de expoliadores, atormentadores de esclavos y homicidas a los administradores de la Industrial Paraguaya y de las demás empresas yerbales. Yo maldigo su dinero manchado en sangre”, Rafael Barrett.   (APe).- En el corazón salvaje del mundo, la esclavitud respira el peso de los siglos y se maquilla tras las primeras luces de un futuro que aún no amanece. Los grilletes coloniales pesan todavía sobre los trabajadores rurales y sus familias en las largas jornadas de los yerbales misioneros. Los niños tareferos se ven empujados a un vacío hecho nudo entre las pinzas de la explotación de la cosecha de la yerba mate y el desamparo como regla de una cotidianeidad desorganizada. ******** Chupa de un tirón el mate, ahora frío, ahora lavado y frunce el ceño como apurando el paso del agua a través de la garganta. El fuego le tuerce el brazo al frío y la pava que apenas se adivina detrás del sarro acumulado, tararea la melodía que reúne a los pibes a su alrededor. La luna comienza a recostarse en su contorno de noche, a la hora en que los grillos afinan a destiempo. El rancho cercano a la plantación es apenas un punto difuso al final del camino de tierra roja, tatuado por diminutas pisadas marcadas como a hierro caliente, que en poco tiempo la obstinada lluvia irá borrando, como lo hizo siempre, con los pibes de ayer, los viejos de hoy, los muertos de siempre. ******** En la provincia de Misiones, la producción de la yerba mate ha sido históricamente la principal actividad productiva. El mismo Estado provincial nace a la luz de esta actividad que lleva impresa en su escudo a la hoja, alimentando el fetichismo que exhibe la yerba mate y oculta al trabajador que le brinda unas manos ásperas. En los últimos años, la actividad yerbatera comenzó a perder su preeminencia, desplazada por fuertes procesos de extranjerización de la tierra debido a la llegada de las pasteras y con ella de los pinares, generando fuertes procesos de gentrificación y despojo territorial que fueron poniendo en pie de lucha a los campesinos sin tierra. La llegada del pino y la tecnología supuso una disminución drástica de la mano de obra ocupada. De las 500.000 toneladas de yerba mate que se producen en el mundo, la mitad se produce en Argentina. De estas 250.000 toneladas, el 85% se consume en el mercado interno y el 15% restante se exporta. El 90% de la producción de yerba mate que se produce en el país, se origina en Misiones. Semanas atrás se lanzó la campaña contra el trabajo infantil en los yerbales desde una plataforma virtual que tuvo gran repercusión bajo la consigna “me gusta el mate sin trabajo infantil”. Y aunque estas posiciones de denuncia resultan aceptables, cabe preguntarse sobre las condiciones de posibilidad que dan existencia al trabajo infantil y sobre si es posible revertir esta situación sin revertir la dinámica de explotación deshumanizante. El pago a destajo obliga a las familias a ir a la zafra en el mayor número posible de integrantes para poder aumentar el caudal de hoja verde cosechada. La explotación de los tareferos ha sido histórica como histórico son los años de ausencia de la UATRE (Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores), acomodada en la mesa del patrón. El 80% de los trabajadores tareferos de Misiones trabajan en la informalidad, excepto en la localidad de Montecarlo donde gracias a la organización de los trabajadores pudieron poner en pie de lucha la disputa por mejorar las condiciones laborales con una perspectiva política. En conversación con APe, Raúl Ortiz docente rural, miembro del Sindicato de Tareferos de Montecarlo, comentó que según los datos del INYM (Instituto Nacional de la yerba mate) que calcula diez mil tareferos en negro, los productores evaden 54 millones de pesos al Estado. Marcó además que la incidencia del tarefero en el precio de góndola es ínfima, espantando los fantasmas de un discurso patronal que niega las reivindicaciones de los trabajadores tras la excusa de no impactar en el precio de góndola. Aún persiste la práctica de los grandes propietarios de tierra de pagar a los trabajadores con vales para ser intercambiados por productos en las tiendas de propiedad de éstos terratenientes. Continuando con una de las prácticas más comunes de la esclavitud colonial. El dominio de clase, camina la lengua del sentido común y genera un discurso cómodo y peligroso. La abolición misma del trabajo infantil no se traduce per se en escolarización. Con esto, no pateamos las veredas del representante de las patronales agrarias, De Angeli, devenido en senador, que en sus trajes de empresario pedía que se legitime el trabajo infantil; sino que cuestionamos las posiciones sesgadas respecto a la problemática. Y es que, sin contemplar las condiciones que dan lugar a la explotación infantil, el dedo inquisidor se posa sobre la espaldas de los padres que con las melodías de la olla raspada empujan a sus familias a la tarefa; en lugar de cuestionar un sistema que deshumaniza al trabajador con largas jornadas laborales y salarios de hambre, con el despojo de tierras, con la incorporación de las tareas de poda que deben realizarle a la planta de yerba mate durante la cosecha, la cual no es remunerada. Y esa misma posición que da aire al sistema, dice no a consumir yerba con los callos duros de la niñez y calienta la pava para la ronda de las espaldas rotas de los mayores de edad. Para el Sindicato de Tareferos de Montecarlo, que supo torcerle el brazo a las patronales, la verdadera lucha es para que “el placer de tomar mate no descanse sobre la esclavitud de los tareferos”. Y sin reforma agraria integral no es posible derrumbar esta lógica de explotación.   La escuela que baila al ritmo de una música de ciudad, desconoce los calendarios de los trabajadores rurales, de la época de la zafra, impidiendo la ecuación que haría que los niños que se encuentren fuera de la zafra ingresen a la escuela, dejando la puerta abierta al desamparo de la calle, a las sombras de la noche que engañan las panzas y degeneran la conciencia. ******** Tras el muro imaginario, la noche se cuela en su profunda negrura y apenas se adivinan las caras de una niñez inconclusa. La selva respira hondo y exhala un verde oscuro y húmedo desde sus entrañas, susurrando una melodía inaudible. Adentro, los gestos ausentes juegan piadosamente con las manos surcadas por ese frío que endurece las pieles. Uno se levanta del tronco que le encorva la espalda que horas atrás soportó el peso del raído y la opresión. Sostiene en sus manos el paquete de yerba que acusa el paso del mes y al volcarlo sobre el jarrito azul, la noche, el fuego y el polvo forman un haz de luz de alquimia que invade la escena, anunciando el fin de la jornada. Las madres recogen la ropa, a la hora en que la noche se viste de luto. Los ruidos nocturnos cubren un sollozo silencioso que se mezcla con el rocío. Un llanto hecho de la culpa que el sistema transfiere al individuo. Los pequeños cuerpos simulan un sueño que no llega y apoyan contra el pecho una angustia sin nombre, apretando el puño, sospechando el llanto indescifrable de sus padres. ******** Poco parece haber cambiado desde que Rafael Barrett ensayaba su “Lo que son los yerbales”, en 1908, denunciado la explotación a la que eran sometidos los tareferos y sus hijos, embrutecidos, empobrecidos y esclavizados por el capital. Un texto de profunda rebeldía que le costaría luego el destierro del Paraguay.   Edición: 3218

Neymar y Sócrates
Publicado: Martes, 23 Agosto 2016 09:02
Neymar y Sócrates

Por Carlos del Frade (APe).- -Qué le vamos a hacer. Ahora me van a tener que tragar…- dijo Neymar en declaraciones a la televisión 'Globo' desde el césped del Maracaná, repitiendo unas palabras que dijo el ex seleccionador brasileño Carlos Alberto Parreira cuando ganó el Mundial de 1994, también como un desahogo ante las críticas. El muchacho de 24 años agregó que haber ganado la medalla dorada en fútbol masculino contra Alemania en una definición por penales, es uno de los momentos "más felices de la vida" y se deshizo en agradecimientos a su familia, amigos y compañeros. El pibe, además, se tatuó sobre su brazo izquierdo los aros olímpicos, la leyenda Río 2016 y la frase “Para toda la vida”. También renunció a la capitanía de la selección de fútbol. Esta consagración brasileña es la excusa necesaria para repasar otras experiencias que van más allá de los logros y broncas individuales. La llamada democracia corinthiana y el ejemplo de otro notable jugador de fútbol brasileño, Sócrates. Dicen los archivos que en 1981, Corinthians venía de una pésima campaña, tanto en el campeonato brasilero, como en el campeonato paulista. En abril de 1982, culmina la gestión de Vicente Matheus en la presidencia y es electo Waldemar Pires para sucederlo. Pires designa a un sociólogo a cargo del fútbol del club, Adílson Monteiro Alves, descrito por Gilvan Ribeiro, en su libro "Casagrande y sus demonios" como "un joven sociólogo con ideas revolucionarias para la administración deportiva." Adílson defendía la idea de escuchar a los jugadores y a otros miembros del equipo. Sumado a este factor la presencia de jugadores con cierta militancia política, como el caso de Sócrates y Wladimir, se inicia entonces una revolución dentro de Corinthians. A partir de entonces, se implementó un sistema de autogestión, en el que jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y empleados, decidían sobre diferentes tópicos de la administración del club, sobre la base de votaciones. Un aspecto fundamental era que todos los votos tenían el mismo peso, sin importar la función de la persona ni el peso dentro de la institución. Corinthians fue el primer club de Brasil en utilizar una camiseta con mensajes publicitarios. Por iniciativa del publicista Washington Olivetto (vicepresidente de marketing del club en ese momento, y uno de los creadores del término "Democracia Corinthiana", junto con el periodista Juca Kfouri) el club estamparía en su vestimenta consignas a favor de la democracia, como "diretas-já" ("elecciones ya") o "eu quero votar para presidente" ("quiero votar para presidente"). Esto tuvo lugar durante la última dictadura militar, cuando los movimientos sociales comenzaban a rearticularse para la conformación de una democracia. Democracia Corinthiana causó malestar entre los militares quienes, a través del brigadier Jerônimo Bastos, pidieron moderación en el club. El resultado del nuevo sistema fue positivo. El equipo llegó a la semifinal del campeonato local de 1982, y conquistó el campeonato paulista en 1982 y 1983. Además, durante el período de autogestión, Corinthians consiguió sanear toda su deuda, dejando incluso una reserva en caja de 3.000.000 dólares para el siguiente período. A partir de 1984 se empieza a formar la unión de los trece clubes más poderosos del país, conocida como "Club de los 13" (Clube dos 13), donde la figura del presidente y su puesto eran esenciales para el ingreso. Paralelamente, el equipo tuvo malos resultados entre 1984 y 1985, mientras que otros clubes con un modelo clásico de gestión (caso de Flamengo), lograron destacarse a nivel nacional. Luego se consolidaría una concepción más "moderna" del deporte desde Europa, incorporando medios privados y el concepto de gerenciamiento deportivo. El revés sufrido en la Enmienda Constitucional Dante de Oliveira (que proponía el regreso a la democracia), también fue decisivo para el fin del movimiento. Sócrates había afirmado que dejaría el club si dicha enmienda no era aprobada, por lo que finalmente se iría a la Fiorentina de Italia. En estos días donde el fútbol argentino exhibe los retazos de viejos logros, evidencia del saqueo que produjo la concepción ultra mercantilista del deporte, pensar en aquella experiencia de la democracia corinthiana quizás sea una forma de recuperar algo del viejo fuego que animaba el alma de los jugadores de estos arrabales del mundo. Fuentes: “Los rebeldes del fútbol”, documental que puede encontrarse en youtube; Wikipedia; diario “La Nación”, domingo 21 de agosto de 2016.   Edición: 3219

Ojitos oscuros
Publicado: Lunes, 22 Agosto 2016 15:00
Ojitos oscuros

Por Valeria Llobet, especial para APe (APe).- Los ojitos oscuros del nene sirioDe otro, nuevo, nene sirioBrunos de tierra y escombros y mierda y sangre y bombas y más mierdaSentado en la silla rodeado de espantoNo se cruzan con nadie                                  No mientan más                                  Nadie vomita culpa y arrepentimiento                                  Al ver a ese, otro más, nene sirioSentado en su silla prestada cubierto de sangre y muerte y polvo y escombrosMarcando las horas prestadasEl aire prestadoLa vida prestadaLas bombas errándole por apenas centímetrosEsta vezVivió para la fotoQue da la vuelta al mundo y en ochenta días se olvidaLos ojitos oscuros del nene sirio, ese nuevo nene sirioHijo de quienMiran esa nada que somosNosotros, los culpables Edición: 3217

Ni idea
Publicado: Viernes, 19 Agosto 2016 13:14
Ni idea

Por Alfredo Grande Dedicado a los desaparecidos en “democracia” (APe).- Las ideas no se matan, dicen que escribió Sarmiento. Lo más triste y preocupante es que hay ideas que matan. Más bien, asesinan. Al contado o en cuotas. Con anestesia local y general. A corto, mediano o largo plazo. Incluso hay asesinatos transgeneracionales planificados con décadas de anticipación. El Imperio no improvisa. Por nuestras respuestas siempre llegan tarde. El día después, el mes después, incluso el año después. Nuestras respuestas son reactivas: masivas pero efímeras. Incluyo a lo espontáneo de diciembre 2001 porque lo no espontáneo también estaba planificado. Supongo que desde la misma asunción de De la Rúa. Creo que la cultura represora tiene agendado producir en forma diaria, y varias veces por día también, noticias escandalosas, terribles, martillar con eso en forma permanente, y silenciar la hipocresía y complicidad que supone la fingida sorpresa. Creo que la política aparece en la superficie cuando cada “sorpresa” es tomada como “analizador”. O sea, la ventana que nos permite asomarnos a lo fundante. Que no es otro que pensar la política como movimiento real de la lucha de clases. Por eso los nombres propios, sean del oficialismo de turno o de la oposición de turno, son encubridores. Maldecir a tal o cual, adjetivarlo de las peores maneras posibles, puede ser útil como descarga, pero inútil como remedio que sea mejor que la enfermedad. Hay enfrentamientos acérrimos dentro la misma clase. Y puede haber acuerdos tácticos con clases diferentes. No hablo del consenso, que detesto porque creo que es uno de los disfraces de la hegemonía. Pero sí hablo de sostener la diferencia entre táctica y estrategia. Nuestro gran problema es que en los sectores populares hay más diferencias en la estrategia que en las tácticas. El eterno retorno a alguna forma de peronismo no es un mito. A mi criterio, aún el fundante del peronismo no se ha conmovido. Para eso, hay que desmitificar al Estado en su rol de árbitro, de veedor, de auditor, de tutor, de compensador, de padre/madre bueno, justo, severo, criterioso. No sé si el Estado es un mal necesario, pero estoy seguro que no es el Bien. Y mucho menos el Bien Absoluto. Por eso enfrentamos la ley anti terrorista, que era insanablemente injusta, sin importarnos demasiado si el gobierno de turno la iba a aplicar. Porque los turnos cambian, pero las leyes represoras quedan. Lo que sí me parece necesario de establecer, es que más allá del contenido, no es posible una democracia sin ideas. Incluso porque no es lo mismo la idea de democracia, que la democracia de las ideas. Cuando aparece Carta Abierta, uno de los tantos banquetes a los que no fui invitado, no fue otra cosa que un encuentro de ideas. Y eso es valioso. Podremos o no contestarlas, enfrentarlas, superarlas o ni siquiera darles importancia. Pero ahí están. No tener idea es una forma absoluta de la neutralidad y la falsedad. Porque si no hay ideas de aquello que hizo bisagra en la historia, desde un meteorito que cayó hace 4000 años, hasta una lluvia de meteoritos que cayeron hace pocos meses y que algunos llaman tarifazo, entonces estamos en las manos del peor de los destinos. Einstein dijo: Dios no juega a los dados. O sea: no hay azar ni casualidad. Hay una causalidad compleja. Que convoca a tener muchas ideas. Todas aquellas que el odre de nuestro cerebro pueda albergar. Por eso considero que atentar contra las ideas es otro crimen de lesa humanidad. Porque si algo marca lo humano como tal, es la capacidad de tener ideas. Incluso ideas sobre qué es una idea. No es casual, sino causal, que el coloquio de las empresas dueñas de la argentina se llame el Coloquio de IDEA. La derecha siempre tiene razón, aunque es una razón represora. Momento perfecto para que tengamos, sostengamos y difundamos ideas no represoras, libertarias, emancipadoras y revolucionarias. Nada menos. “¿Fueron 30 mil los desaparecidos? - preguntó la corresponsal. -No tengo idea, no sé, es un debate en el cual yo no voy a entrar. Si fueron 9 mil ó 30 mil; o los que están anotados en un muro o son muchos más. Me parece que es una discusión que no tiene sentido”. El Presidente tiene razón. No hay que discutir. Apenas leer y recordar. Hay sentencia firme de la Corte Suprema de Justicia sobre el plan criminal y sistemático. No es un tema de cuantos son, sino de por qué fueron desaparecidos. De 5000 a 50000. El número no hace al monje y el hábito tampoco. Desde el primero hasta la última, fueron secuestrados, torturados, masacrados y asesinados para instalar un terror que permitiera malvender y entregar a nuestro (eufemismo) país. Lo siniestro es que en democracia, y especialmente desde Menem en más, el terror dio paso a mirada tierna de la democracia. Pero hace 23 años que el estudiante de periodismo Miguel Bru sigue desaparecido. Su madre, Rosa Schönfeld, es también otra madre de alguna plaza. El Terror aunque se vista de seda democrática, como terror queda. Y de eso también es necesario tener idea. Asesinatos en democracia son miles. La impunidad es cada vez mayor. Mujeres secuestradas y esclavizadas, siguen sumando dolor, tortura y terror. El eufemismo “trata”, también esconde la planificación sistemática del secuestro y la tortura para el siniestro y lucrativo consumo de sexualidad. Por eso, cuidemos nuestras ideas. Incluso de nuestros propios compañeros que a veces son más duros con nosotros que con el enemigo. Incluso de nosotros mismos, que no pocas veces dejamos caer nuestras ideas para que otros las pisoteen. Ni trabaja, ni estudia, ni tiene ideas. Ese mantra de la cultura represora será subvertido. O terminaremos consumiendo las ideas de nuestros enemigos. Esa es mi idea. Edición: 3215

Lobos en cacería
Publicado: Martes, 09 Agosto 2016 15:45
Lobos en cacería

Por Claudia Rafael (APe).- Los lobos están sueltos. Andan por las calles. Y lanzan su eterna cacería contra los pibes de descarte. Los que configuran los vastos ejércitos excedentes. Los que no están en los casilleros de las estructuras del adentro social. Los lobos están sueltos y aúllan con sus gritos desencajados contra la población residual. Obscenamente sueltos. Marcan territorios. Cooptan o acribillan, según el caso. Asustan o advierten. Están ahí. Son el nexo para el tejido de la crueldad que se termina devorando a los nadies. A los olvidados de siempre. “Que le den cianuro”, dijo el policía mirando al pibe al que minutos antes, un colega suyo le había golpeado la cabeza hasta sangrar. Junio incipiente. Típica salida de boliche, esta vez en Olavarría. Varios patrulleros. Llanto desconsolado del adolescente que no entendía tanta humedad roja en su cuero cabelludo. Gritos. Miedo de otros pibes que, como él, salían del mismo boliche. La emergencia médica, que llega tarde pero llega, atendía. “Los policías comienzan la retirada, y desde la puerta de un móvil uno opina en voz alta: ´que le den cianuro´. Sí, un oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (porque así me invitaron a denominarlos cuando les dije ´milicos´). Es allí cuando se hace inevitable la reacción. Es allí cuando nos damos cuenta de que tienen todo el aval para reprimir con total impunidad. Insultos, forcejeos... Sus propios compañeros se dan cuenta de la metida de pata e intentan meterlo al auto. Y el momento de la amenaza: -´yo no me olvido de vos, ni de vos, ni de aquel otro´- dispara el señor, apuntándonos con el índice a mí y a otro par de los presentes”, cuenta uno de los jóvenes en el lugar desde Facebook. El pibe es de carne y hueso y el relato es confirmado por él mismo a APe. Las redes oficiales son hoy los medios de comunicación para los pibes. Una veintena de policías platenses de la comisaría cuarta detuvo dos micros y hurgaron en mochilas, bolsos, carteras, pantalones. No pasó a mayores porque, sólo por casualidad, dos fiscales y dos integrantes de la Comisión por la Memoria pasaban por allí: 188 detenidos sobre la vereda. “Se trataba de un operativo policial que involucraba entre 15 y 20 policías; dos o tres funcionarios se hallaban arriba del micro y hacían descender a los pasajeros (algunos niños entre ellos), mientras que algunos ya habían descendido y eran revisados, palpados en sus cuerpos e inspeccionados sus efectos personales y privados (mochilas, bolsos), que se apoyaban junto a sus pertenencias sobre la vereda”, describió la denuncia judicial y ante Asuntos Internos. Final de junio. Supuestamente buscaban un celular sustraído a una mujer cuyo gps indicó luego que estaba más que lejos de allí. “Escúchenme una cosa: Los vemos otra vez juntos y van todos a la comisaría. En el calabozo de la primera, se los van a coger ¿eh? ¡Menores de noche y sin documento. Una mantequita son ustedes!”, gritó uno en la banda de policías al grupo de pibes que caminaban en la noche escandalizando entre risas y juegos típicos de adolescentes. Julio olavarriense. Video captado por uno de los jóvenes con su celular. Agosto platense. Más de un centenar de jóvenes fue detenido en una quinta durante una fiesta privada. Chicos con menos de 18 años en la comisaría durante más de 12 horas con golpes, marcas de disparos de armas de fuego con postas de goma. “Yo maté a tu hijo porque era un chorro” y “mirame esta cara, ahora vas a ver lo que les va a pasar a ustedes”, le dijo hace escasos días un policía a Paola Núñez, de Villa Itatí. El chico, Gabriel Godoy, había sido asesinado por la espalda en abril. Tenía 15 años y caminaba con su amigo Eric, de 18. Les disparó el policía Emiliano Vicente Paris y Gabriel murió casi en ese mismo momento. La investigación fue puesta en manos de la misma policía. El informe de autopsia –denuncia la agencia Andar, de la Comisión por la Memoria- “advierte ´un patrón de ejecución´: Gabriel fue alcanzado primero por un disparo en el tórax, y terminó con un disparo en la espalda y otro en el brazo. Entre la decena de testigos que la CPM solicitó que se incorporen, hay personas que presenciaron el tiroteo y vieron a la víctima intentando incorporarse antes de recibir las últimas balas”. ****** Hay una disciplina –dice Foucault- que fabrica cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles. Civiliza bajo la perspectiva del poder policial que juega con sus permisos aleatoriamente. La violencia punitiva es una forma –a veces de clara visibilidad, a veces con mecanismos más sutiles- para el claro mantenimiento de un orden clasista. Con un aval social que no cuestiona los sobres por debajo de la mesa, que prefiere no ver las amplias medallas de un jefe policial por sus aceitados vínculos con el narcotráfico, que opta por aceptar aquello que llamará “excesos” para salvaguardar sus propias tranquilidades. Que no se horroriza cuando lee escuetamente en algún medio periodístico que comisariatos enteros resguardan y reparten hacia las alturas recaudaciones millonarias. Porque todo pasa, como decía el anillo del padrino futbolístico. Y porque, después de todo, la meta es otra. Bressi, Matzkin, Paggi, Salcedo, Sobrado, etcétera, etcétera, etcétera, son los monjes que manejan hilos al servicio del poder político. Que aunque no los veamos, como el sol, siempre están. Los lobos están sueltos y les aflojaron aún más los collares reforzados y con púas. Los lanzaron a la cacería para amedrentar o para corregir. Para hacer saber cuáles son las claras fronteras en las que los habitantes de los márgenes podrán moverse. Los domesticarán a los golpes o con comisiones por servicios prestados. Los domarán con las manos en la espalda o el cuerpo contra la pared. Con una noche en un sucio calabozo por unas cuantas horas de temor o por medio de otras formas más tenues de la perversidad punitiva. Los lobos, de cacería, son los encargados de mantener el orden institucional que establece quiénes pertenecen y quiénes no. En una escena estructural naturalizada a la que aún, no se mira con los ojos del dolor y la indignación. Edición: 3208

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Talleres clandestinos

La Justicia porteña sentenció a 13 años de prisión efectiva a los dos capataces del taller textil clandestino incendiado en 2006 en Caballito, donde murieron seis personas de nacionalidad boliviana, cinco de ellas menores de edad.


Raves

Cinco jóvenes murieron en una fiesta electrónica por consumo de drogas de diseño. Otra de las crueles caras del capitalismo


Tucumán

Un policía de civil detuvo al ladrón de una moto y lo entregó a los vecinos, que le dieron una golpiza.


Etchecolatz

Denegaron la prisión domiciliaria al represor Miguel Etchecolatz. A casi diez años de la desaparición de Jorge Julio López.


Miguel Bru

23 años desde aquel día de agosto. Desaparecido, torturado y asesinado por policías de la comisaría 9° de La Plata. Estudiaba periodismo. Se llamaba Miguel Bru.


Rosario

En cuatro días, cuatro nenes rosarinos resultaron baleados en situaciones de violencia por ajustes entre bandas.


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Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

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