Dar de comer para que no roben
Publicado: Martes, 21 Febrero 2017 12:02
Dar de comer para que no roben

Por Ignacio Pizzo (*) (APe).- La desnutrición es una guarda que se teje fibra por fibra con la singular perversión de quien la decide. Desnutrición, palabra que al parecer se ha caído de los diccionarios argentinos, y la ciencia estadística presumiblemente la erradicó, porque la macroeconomía es la que aporta evidencia en números. Entonces el hambre como palabra aguda, urticante, simplemente se deshace aunque como crimen de estado se siga planificando. Las pericias no alcanzan porque los planificadores se dedican a borrar pruebas. La Nación publica: “erradicar la desnutrición infantil”, el párrafo inicial dice que bajar la edad de imputabilidad es tema de especialistas, el cuerpo de la nota asocia desnutrición con criminalidad al utilizar azarosa y sesgadamente datos como por ejemplo, que en el año 2000, el doctor Abel Albino, de CONIN Argentina, solicitó a una jurista un estudio sobre la relación entre criminalidad y desnutrición del que surgió que el 80% de los grandes criminales de Mendoza habían sido desnutridos de segundo y tercer grado” (1). Es decir, que a sabiendas que cada año previo a elecciones el slogan de bajar la edad de imputabilidad resuena cual voz de pregón en calles desoladas, alguna vez alguien detecta que podría ser que no haga falta, mejor dar de comer a edades tempranas para no crear futuros criminales. La línea que liga a modo de ecuación desnutrición y delito, vale decir desnutrido hoy, delincuente mañana, imputa al supuesto criminal desnutrido y no al crimen del hambre. El crimen es el hambre, se planifica como muerte lenta, como irrefutable genocidio contemporáneo. Monstruo que estrena día a día una nueva cabeza, para perfeccionarse y sostener el orden capitalista caníbal. Jean Ziegler, miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, repite a sus 80 años que el hambre es la masacre más escandalosa del mundo. Sostiene que quienes la planifican son las 500 sociedades transcontinentales privadas que, según datos del Banco Mundial, controlan el 52,8 por ciento del producto mundial bruto. Su valor patrimonial es igual al PBI de 130 estados. Son grupos financieros que detentan un poder mayor del que jamás haya tenido un emperador o un Papa (2). Explicaba en 2015 que cada 5 segundos un niño menor de diez años muere de hambre. Son 57.000 personas las que mueren de hambre cada día. Al menos 1.000 millones de personas son gravemente invalidados o sufren secuelas graves por la desnutrición. La agricultura mundial podría alimentar a 12.000 millones de personas. Somos 7.000 millones. Para más evidencia, se sabe que alrededor de 795 millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa. Eso es casi uno de cada nueve personas en la tierra (3). La nutrición deficiente es la causa de casi la mitad (45%) de las muertes en niños menores de 5 años - 3,1 millones de niños cada año (4). Pruebas no faltan para imputar a los mentores del hambre, mas no aparecen tribunales que se animen a citar y condenar a los criminales de lesa humanidad, que lucen esbeltos y exitosos frente a cámaras, o bien se mueven en las sombras y ordenan a dedo el destino de pequeños que simplemente esperan que caiga una lluvia de bendiciones. A cambio de condenarlos, los votamos o los envidiamos. Como gran masa anestesiada escondemos detrás de nuestras selfies la falta de valor para generar indignación y acción. Inevitablemente seremos cómplices si como sociedad permitimos esconder y encerrar bajo el apartheid de las villas a los niños jinetes del barro. Mientras gozamos del entretenimiento, nos quitan -hambre mediante- a nuestros pequeños y jóvenes, vale decir hambre, tiros de 9 milímetros, o apuntando a la cabeza con humo de pasta base. Conectar desnutrición con criminalidad, y pensar en dar de comer para que no roben, es el proyecto de un parte de la sociedad que teme las consecuencias de sus propios arrebatos. La teoría del desnutrido criminal responde a los designios de quien, culpable frente a sus deidades, coloca al hambre como mero diagnóstico médico o como terreno del derecho penal, quita el marco político, con la no inocente intención de desligar la responsabilidad de la inseparable díada Estado-Empresas, que se sientan a degustar banquetes mientras descartan niños excedentes como saldos que no cotizan en bolsa. (*) Médico generalista. Casa de los Niños, Fundación Pelota de Trapo. Fuentes (1) La Nación 26/01/2017.”Erradicar la desnutrición Infantil. (2) 26 junio 2015 - Cuba debate. (3) FAO 2015. (4) Series sobre salud y nutrición maternal, y Nutrición Infantil, Lancet, 2013. Edición: 3337

Concurso de Crónicas
Publicado: Lunes, 13 Febrero 2017 14:34
Concurso de Crónicas

(APe).- Fundación Pelota de Trapo lanza la segunda edición del concurso de crónicas “Alberto Morlachetti” sobre “la infancia de los arrabales” destinado a pincelar la niñez que, desde los márgenes, asoma a diario con su risa, sus dolores y sus ternuras. Los trabajos podrán presentarse hasta el viernes 17 de marzo en un premio destinado a homenajear al fundador de Pelota de Trapo. El jurado estará integrado por: Hinde Pomeraniec (periodista y escritora), María Eugenia Ludueña (periodista y escritora) y Silvana Melo (periodista, escritora y editora de APe). BASES GENERALES La Fundación Pelota de Trapo organiza la segunda edición de Concurso de Crónicas sobre Infancia “Alberto Morlachetti” que se regirá por las siguientes bases y condiciones generales. 1.Objeto del concursoSe elegirá la mejor crónica, con otras nueve que sigan en orden de mérito, sobre el tema “La infancia de los arrabales”. El concurso se organiza en honor a Alberto Morlachetti, para celebrar la vida, a un dos años de su ausencia. 2.Extensión de la convocatoriaEl concurso se iniciará el día 21 de enero y finalizará el 17 de marzo de 2017, a las 23, hora argentina. 3.ParticipantesPodrán participar personas físicas, con 18 o más años de edad al día de inicio del Concurso, argentinos o residentes con domicilio en la República Argentina. Se aceptan obras en co-autoría entre no más de dos personas. 4.ObrasLa temática de la obra queda descrita en el título de la convocatoria “La infancia de los arrabales” y debe referir a situaciones de la actualidad. Independientemente del título de la convocatoria, la obra deberá tener su propio título identificatorio. La obra ha de ser íntegramente original e inédita. No debe haber sido presentada con anterioridad a otro certamen pendiente de resolución a la fecha de apertura del Concurso. Estará escrita en idioma castellano y tendrá una extensión máxima de 8.000 caracteres con espacios. El texto se presentará en un archivo en formato documento de Word, en arial 12, interlineado 1.5.Cada concursante podrá presentar hasta tres (3) trabajos. Cada crónica a concursar se presentará en un documento de Word separado.Los textos se deberán enviar por correo electrónico a concursodecronicas@pelotadetrapo.org.ar . En el mismo correo, pero en documento separado, deberá adjuntarse otro archivo, también en Word, con los datos que se indican más abajo. (En caso de ser co-autorías se remitirá desde el correo electrónico de uno de los concursantes, pero debe contener dos documentos de datos, uno por cada autor).1 - Título de la Crónica2 - Identificación (nombre y apellido) del autor.3 - Domicilio completo y número de DNI, Pasaporte, o cualquier otro documento oficial que acredite la identidad, números de teléfonos fijo y móvil, y dirección de correo electrónico.3-Manifestación expresa del carácter original e inédito de la obra que se presenta.4-Manifestación expresa de la titularidad del autor sobre todos los derechos de la obra y que la misma se encuentra libre de cargas o limitaciones a los derechos de explotación.5-Manifestación expresa de la autorización a Agencia de Noticias Pelota de Trapo a publicar la crónica hayan o no quedado seleccionadas.6-Manifestación expresa de la aceptación por el autor de todas y cada una de las bases del Premio.Los Organizadores se comprometen a no mantener ningún tipo de correspondencia o comunicación con los participantes en el Premio, ni a facilitarles información alguna sobre la clasificación de las obras o el desarrollo del concurso.La presentación de la obra en el Concurso comporta la aceptación de las presentes Bases, de los documentos que se vinculan con él y de las decisiones que adopten los Organizadores en todos los aspectos no reglados, las que serán irrecurribles. 5 – PremioEl premio consistirá en: a) Una estatuilla y diploma para las tres primeras crónicas ganadoras. b) Publicación en la página web www.pelotadetrapo.org.ar de la Agencia de Noticias Pelota de Trapo de las diez primeras. 6- Decisión del premioLos Organizadores, constituidos en comité de lectura previa, establecerán, sin recurso alguno, los criterios de pre-selección de obras y los aplicarán, a los fines de presentar a los miembros del jurado las que se consideren de mayor mérito. Los nombres de las personas que integren el comité de lectura previa, permanecerán reservados, al igual que las evaluaciones que hagan de las obras. El Jurado que dará el dictamen final estará integrado por: Hinde Pomeraniec (directora editorial global de literatura infantil y juvenil de la editorial Norma, periodista con publicaciones en La Nación, Clarín, Anfibia, TV Pública, entre otros y escritora -"Katrina, el imperio al desnudo..." y "Dónde queda el Primer Mundo", entre otros-, María Eugenia Ludueña (periodista -Agenciapresentes, ex Infojusnoticias, Cosecha Roja, Anfibia, La Nación Revista, Página12, entre otros- y escritora -Laura, biografía de Laura Carlotto-) y Silvana Melo (editora y periodista de APe, con publicaciones en Página12, Revista Sudestada, Miradas al Sur, ex Infojusnoticias y escritora -"Rey de azares"). Las decisiones del Jurado, incluido el fallo definitivo, serán irrecurribles. Cualquier deliberación del Jurado será secreta. Ni Los Organizadores ni el Jurado darán información alguna sobre los criterios para el análisis y calificación de las obras. La resolución tendrá lugar el día 19 de abril de 2017. Esta se dará a conocer inmediatamente a los ganadores y se hará pública el 21 de abril de 2017.

Compañera del alma
Publicado: Domingo, 12 Febrero 2017 01:14
Compañera del alma

(APe).- Se fue Adriana, quién sabe detrás de qué quimeras. Ella sabía de territorios en los que ya no se cree tanto. Ella está segura de estar en la nube que merece, a mano izquierda según se va al cielo, como canta Serrat. Está segura porque ella soñó un paraíso comunitario, esa nueva sociabilidad humana que compartía con Alberto como última ilusión a perseguir. Lo soñó en el cielo, con dios o Dios pellizcando los panes y multiplicándolos para que alcancen para todos y el hambre deje de ser el crimen atroz que es. De todas maneras, sabe Adriana (en la nube donde está) que estamos enojados. Que no perdonamos a la muerte enamorada, no perdonamos a la vida desatenta, no perdonamos a la tierra ni a la nada. Porque ella también empuñaba el alma cuando escribía. Cuando sembraba su puntillosa y organizada terquedad en estos mundos. Y no es justo. No es justo que se esté yendo así y dejándonos tan solos. Ella, que se vino del Uruguay pero nunca abandonó el botija y el ta con el que concluía las frases. Ella, que era actriz, que era dramaturga, que ganó todos los premios, que le tocó el timbre a la viuda de Miguel Hernández en Madrid y no le cerró la puerta en la nariz, que ya se parecía con Cristina Banegas de puro compañera, de puro hermana. Ella que organizó brujas con las pibas de Pelota de Trapo. Ella que disciplinó con mano de hierro la administración de Pelota de Trapo. Ella que militó en la Parroquia de la Santa Cruz. Ella que se recluía en la Atlántida, su minúsculo continente escondido en la playita uruguaya. Ella que le apostó a la vida rabiosamente. Que iba y venía por el Río de la Plata porque era de allá pero era nuestra. Cabalmente nuestra. Talentosa, brillante, nos encuadró para organizar el primer Concurso de Crónicas de Infancia “Alberto Morlachetti”. Y ahora es el segundo y ella se fue, quién sabe detrás de qué quimeras. Vientos del pueblo me llevan,vientos del pueblo me arrastran,me esparcen el corazóny me aventan la garganta. Cantaba el Miguel Hernández que ella escribió con Villanueva Cosse y que estuvo en cartel hasta ayer no más. Hasta antes de que la vida se acabara. Un pájaro lleno de pájaros es Adriana Genta. En vuelo, como se debe. Planeando sobre todo, compañera. Porque después del amor, la tierra. Después de la tierra, nadie. Y nosotros, que nos quedamos tan solos. Edición: 3331

Socialismo de enemigos
Publicado: Sábado, 11 Febrero 2017 00:22
Socialismo de enemigos

Por Alfredo Grande (APe).- Lavagna, demiurgo económico del kirchnerismo, acuñó su frase autorreferencial: “capitalismo de amigos”. Lo que tiene muchas lecturas: que siendo capitalista es más fácil tener amigos; para un capitalista no hay nada mejor que otro capitalista; ¡capitalistas del mundo, uníos!; libertad, igualdad y fraternidad para los capitalistas. Lo que no podemos negar, o mejor dicho, podemos negar, pero sugiero no hacerlo, es que la amistad cotiza en el mundo de los capitalistas. Podemos llamarlo alianza estratégica, joint venture, inversiones de riesgo, omertá mafiosa, oligopolios, sociedades anónimas. La amistad entre capitalistas tiene muchos balcones y alguna flor. La palabra “amigo” evoca un aroma de afectividad, lealtades, aventuras compartidas. Pero no deja de ser cierto que solo te traiciona un amigo. La mediocridad promedio aborrece que un padre o una madre sean amigos de sus hijos. Una publicidad de un repelente de mosquitos reproduce un diálogo siniestro entre madre e hija. La madre le dice claramente que será con ella un servicio de inteligencia, pero porque la ama. Tierno. Como mosquito. El gaucho Martín Fierro, que supo ser blanqueado por la concepción liberal, no deja de acertar cuando señala: “padre que da consejos, más que padre es un amigo”. Y no hay mosquito que valga. Pero la misma palabra no es el mismo sentido. Nunca. Incluso puede ser el opuesto. En la jerga capitalista, occidental, cristiana, onda trump-show, amigo es cómplice. Compinche. Testaferro. Sin embargo, nobleza obliga. Hoy por ti, mañana por mí. Una mano lava la otra y las dos juntas lavan la cara. Choque esos cinco. Lo amistoso, que no es lo mismo que la amistad, es necesario para encubrir el carácter miserable, corrupto, saqueador, explotador de lo que con generosidad se llama “economía de mercado”. Estafadores, ladrones de la mejor calaña, te llaman “amigo”. “Te voy a torturar amigo…” “Dale amigo, es tu laburo”. Diálogo delirante y por lo tanto, apenas anticipatorio La amistad, lo amistoso, lo amigable, ha ocupado el campo de las relaciones sociales. Desde un telemarketer hasta la recepcionista que como sabe que nada va a solucionar, al menos trabaja de simpática. El capitalismo de amigos es algo más que describir un sistema de prebendas. Habría que incluir el capitalismo de familias, entendiendo al Estado como la mega empresa más codiciada por buitres y caranchos. Todos los funcionarios tienen familia numerosa. Y bien que la aprovechan. Amigos son los amigos. Familia es la familia. Del Estado Nación al feudalismo de la rapiña cotidiana. El capitalismo de amigos es el imperativo categórico de que hay que hacerse amigo del capital, para entonces tener muchos amigos. Este imperativo categórico no tiene, al momento, contrapeso alguno. No hay un socialismo de amigos. Recuerdo que hace décadas, un compañero me dijo: “tienen que morir Simón Lazara, Víctor García Costa y Estévez Boero para que se unifique el socialismo”. Debe ser desde ese lejano momento que me quedó la idea de que el socialismo se nutría de enemigos. Que un germen maligno se había instalado en la conciencia de clase para dinamitar desde adentro, la unidad de pensamiento y de acción. Sectarismo, mesianismo, iluminismo, enciclopedismo, bulas laicas, sermones de montaña sin montaña, herejías, un solo Marx verdadero. Un solo Mao, Lenin, Trosky, también verdaderos. Purgas, gulags, revoluciones culturales, expulsiones, denigraciones. Enfrentando a los vampiros, los socialistas aprendieron a beber sangre. El Terror y el Gran Terror en la Revolución Francesa es uno de los más desgarradores ejemplos del socialismo de enemigos. Pero hubo en la historia de la izquierda argentina, un “pequeño terror”. Ser más papistas que el Papa (aunque de este Papa no es nada fácil) es una estrategia para enfrentar “la vergüenza de haber sido y el terror del ya no ser”. La ortodoxia, lo que verdaderamente dijeron los fundadores, los sacramentos revolucionarios, han dañado en forma permanente la capacidad de intentar dispositivos de acumulación. Y creatividad. Si no lo dijo un fundador, entonces no vale. O es un desvío pequeño burgués. Lo electoral es un drenaje de esfuerzo militante, y donde lo electivo ha desplazado a lo combativo. O peor: el combate se realizada donde más le conviene al enemigo: en los medios o en las urnas. La mujer nueva y el hombre nuevo no han sido paridos todavía. Los proletarios no se unen, no se acercan, pero siguen siendo devastados, desgarrados, asesinados. El sistema domina por las huellas indelebles del terror (como lo señalara reiteradamente León Rozitchner) pero también nos dominamos a nosotros mismos por las huellas indelebles del terror que consumismos en nuestras propias organizaciones. La ausencia de un trabajo sistemático y profundo sobre la subjetividad, es una prueba inapelable y lamentable. Luchamos contra enemigos feroces, pero tenemos formas subjetivas demasiado parecidas. Militantes que han destrozado varias experiencias de unidad triunfantes. Y siguen impunes de la peor de las impunidades: la cultural. ¿Podremos construir un socialismo de y con amigos? Dependerá de la altura de las circunstancias. Edición: 3.330

Si no, no voy a ser nadie
Publicado: Viernes, 10 Febrero 2017 22:31
Si no, no voy a ser nadie

Alfredo Pérez (*) En la escuela yo me siento en el anteúltimo banco de la tercera fila, del lado de la ventana. Me gusta ese lugar. Al que se sienta conmigo, el orejón, no. Bah, sí le gusta. Lo que pasa es que no sé qué le dijo la mamá de los que se sientan al fondo. La vieja lo tiene cagando. El otro día tuvo que arrancar una hoja del cuaderno porque le quedó feo un dibujo. A la salida se lo dijo a la mamá, que lo viene a buscar a la puerta todos los días, y ahí nomás la vieja le sacudió dos bifes. La cara le quedó colorada como un tomate. Yo me hice el tonto y me fui quedando atrás, a ver si todavía la ligaba de rebote. ¡Y todo por una hojita! Yo siempre arranco dos o tres. Bueno, lo que quería decir es que me gusta mi lugar. No más de sentado se ven los árboles en las ventanas, y si me paro veo toda la plaza, hasta la fuente. Además está cerca de la calefacción. Y otra cosa que está buena es que como estamos al fondo la maestra no nos ve y podemos jugar al hoyo-gol, que es para embocar una pelotita de papel en el agujero del tintero. Los tinteros no están más porque ya no se usan, eran de cuando se escribía con plumín. Igual después de clase había que sacarlos porque los de la mañana, que son unos salvajes, se los afanaban. En eso hay que tener cuidado. Mejor que cuando te vas al recreo uno deje todo guardadito en la cartera, que si no, no sé. Si te falta algo cuando volvés del patio, te vas a llorar a Gardel. La otra vez le pasó a Jorge. El orejón. No le gusta que lo llamemos así. Pero lo cargamos porque se calienta. Si te calentás es peor, más te cargan. Lo que le pasó fue que le afanaron un sacapunta de los buenos. Mi mamá dice que las cosas buenas no son para llevar al cole. Pero la vieja de él le compra todas las mejores cosas porque quiere que sea el mejor. Sus lápices son faber, el papel de calcar, Rivadavia, y hasta la goma de borrar que usa es especial, alemana. La mamá le dice que cuide los útiles, que no los preste. A nadie. A mí sí porque nos sentamos juntos. Y además que yo las cosas de él las cuido como si fueran mías. Por eso me puse mal cuando le desapareció el sacapunta. Él estaba mudo. Y con una cara… Como si se le hubiera muerto la abuela. Le dije que no te calentés che, y no me contestó. Me parece que si hablaba se ponía a llorar. Desde entonces pienso quién habrá sido el ladrón. El gordo Mascherini dice que él no fue. Lo jura, pero el gordo es mentiroso. Además una vez lo pescaron con el compás de Soprano en su cartuchera. Me equivoqué, dijo el gordo, es igual al mío. Un bolacero, el suyo es de plástico ordinario y el de Soprano de metal, con bracitos articulados, nada que ver. Y uno se pone a pensar. Adelante nuestro se sientan Mariano y Calalo. Ellos no van a ser, si el papá de Mariano es médico, y a Calalo el otro día delante mío el padre le dio un billete de cinco para que se compre lo que quiera. Y me dijo que todos los meses los padres le compran dólares para que junte y con esa plata se compre los vaqueros que se usan ahora, los Lee, que con la plata nuestra no te los venden. Y si los que se sientan adelante no fueron, capaz que fueron los de atrás. Atrás se sientan el gordo y Zalazar. Para mí que Zalazar no fue. El padre es militar. Sub oficial de la Aeronáutica, o sea que no es de los más capos, pero pilotea aviones y todo. Entonces el gordo es el más sospechoso. Él vive para afuera, no del todo, no es cametero-cametero. Se lo pasa sacándose los mocos y haciéndolos bolitas delante de la cara de uno, y eso me da asco. Ahora se hace el canchero porque le compraron un delantal de los que no se planchan y dejó de usar el de tablas. En la fila del medio, pegados a nosotros, están García, Varela y Fava chico. Son tres porque Fava chica se murió y en su banco quedó el hermano solo. Ellos sí son cameteros-cameteros. Los cameteros-cameteros son pobres, pero no roban. Si los acusan de algo se ponen nerviosos y empiezan a mirar para todos lados porque no saben defenderse. Como García con lo del pedo. Se empezó a sentir un olor de las mil putas y uno lo dijo en voz alta. ¡Qué olor! Entonces la maestra, la titular (ahora estamos con suplente), preguntó que quién fue. Nadie dijo nada ni lo señaló, pero igual la señorita se dio cuenta que había sido García. No sé cómo hizo, pero se dio cuenta. Fuiste vos García, no me lo negués; no señorita, si estaba leyendo. Que tarado García, qué tiene que ver que esté leyendo, igual uno puede leer y tirarse pedos. Ni mentir sabés, le dijo la maestra. Igual García lo siguió negando. Hasta que la señorita dijo que basta y que fue él. Por eso le decimos cametero pedón. Ellos se van un poco antes, cuando suena el primer timbre. Salen de todos los grados, se forman en la galería y se rajan sin despedir la bandera porque los viene a buscar un transporte que los lleva para barrio Camet. En eso tienen suerte, no les toca el plantón de la salida. Además todo el año ligan cosas que llevamos nosotros. Hasta juguetes que ya no usamos. La cooperadora las junta y las reparte en el ropero escolar entre los chicos pobres. Calalo, aunque dice que son grasitas, trae muchas cosas, camisetas, zapatos, y eso. Dice que hay que ayudarlos. Está bien, no hay que hacer diferencia entre los chicos. Cuando murió Fava chica nos sacaron a toda la escuela a la puerta para que viéramos pasar el cajón. Iba en un coche con todas las coronas de flores que se mandan a los muertos y atrás iba la familia en un autazo negro. Yo me creí que era de ellos y le dije a mi papá, dicen que son pobres pero tienen un autazo. Mi papá me explicó que no, que son los autos de la casa fúnebre que es la que lleva a enterrar los muertos. Es triste cuando se muere un chico. Aunque sea cametero. Para Dios todos somos iguales, así que me dijo el cura de la capilla de la loma que seguro que Fava se va al cielo. Siempre que esté bautizada. Algún día se lo voy a preguntar a Fava chico, pero me da miedo que me diga que no, porque entonces ella va a tener que pagar en el purgatorio la culpa de los padres. Si es así, yo digo que los padres son malos. ¿Cómo no la bautizaron? El cura dice que es por ignorantes. Cuando me voy a dormir tengo miedo de no despertarme. Mamá dice que no me asuste, que a mí no me va a pasar lo que le pasó a Fava chica porque nosotros tenemos calefacción, y la calefacción si se apaga no te asfixia como pasa con el brasero. Y en las casas como la de Fava no se puede poner calefacción. Por eso pienso que tendrían que hacer edificios con calefacción para todos. Aunque el papá de Calalo dice que viven así porque quieren, que les gusta, y que se gastan toda la plata en vino, y que antes que nada se compran el televisor. Eso lo entiendo, si no no podrían ver Titanes, que es lo más grande que hay. Estábamos parados ahí, mirando pasar el cajón, y de repente el gordo se tentó. La suplente le vio la intención y lo agarró de las mechas. Le quedó el jopo todo despeinado y se le pasaron las ganas de joder. Tampoco es que llorábamos. Me dio pena pero no lloré. La señorita sí. Estaba con licencia, pero ese día vino igual, se puso a llorar y nos dijo que los que creíamos en Dios rezáramos para que Él la recibiera en el cielo. Lo que sí me dio gana de llorar fue cuando Fava chico dijo que no iba a venir más al colegio. La suplente le preguntó que por qué y él no lo quería decir y al final era que tenía que ayudar al padre en el trabajo para pagar el entierro de la hermana. Pero nunca habla de lo que pasó. Como si no le diera lástima. O no sé, capaz que siempre anda con lástima. Debe ser feo que a uno lo llamen cametero. Bueno, no escribo más porque me voy a la casa de Mariano a jugar a la pelota. Tiene un parque grande con cancha y todo. Nos vamos a pasar todo el sábado pateando, que para eso me compraron los botines. Eso sí, el lunes de vuelta a la escuela y a estudiar, que si no, no voy a ser nadie, como dice la mamá del orejón. (*) Bello relato que mereció mención en el Primer Concurso de Crónicas Alberto Morlachetti, 2016. Edición: 3329

El oeste rosarino
Publicado: Lunes, 20 Febrero 2017 13:17
El oeste rosarino

Por Carlos del Frade (APe).- El cielo parece a punto de explotar. Las nubes vienen cargadas. Hace mucho calor en uno de los costados del oeste rosarino, cerca de la vía, en barrio Ludueña. Las sillas están afuera. Adentro del centro comunitario no es sencillo. Va llegando la gente. Pibas y pibes militantes de distintas organizaciones sociales que le ponen el cuerpo a una realidad hecha a imagen y semejanza de la concentración de riquezas en pocas manos. Más allá de los números de ficción, el trabajo estable y en blanco sigue siendo una quimera en los arrabales de la ex ciudad obrera. Allí, en esas calles de tierra, la informalidad es la regla y también, como desde hace años, los espacios callejeros están en disputas por bandas de pibes que, hasta no hace mucho, compartían la primaria, alguna copa de leche y platos de comida. El sistema gana dinero con las armas y el narcotráfico. Y el estado se encuentra presente de manera corrupta a través de la comisaría 12. Juega a favor de la banda “del Gustavo”, el que ordena los transas, el que marca el límite de ellos o nosotros. Mujeres y hombres, también militantes de toda la vida, escuchan y apoyan desde el profundo amor para con el otro, en la convicción de que el ser humano es mucho más que un consumidor de sobras del privilegio de unos pocos. El cielo ya no espera más. Llueve sobre el costado oeste rosarino pero hay tristeza, bronca, desesperación pero también ganas de resolver la cuestión de manera colectiva. Hace poquito tiempo lo mataron a Kevin por la espalda y en ese lugar que debe servir para multiplicar lo mejor de la vida, lo velaron, como lo hicieron, recuerdan, por lo menos con otros diez muy parecidos a Kevin. Un papá dice que ya decidió armarse. Que va a vender la heladera para comprar un fierro y que no quiere estar regalado por esas calles de tierra. Pide que se lleven a la pibada entre los 16 y los 22 años de campamento para sacarlos de circulación por lo menos por un mes hasta que baje la bronca. Porque si no, habrá nuevas muertes. Una mujer le dice que ese no es el camino porque es necesario que haya un pronunciamiento político por todo lo que está pasando en Ludueña. Por los grandes medios de comunicación, los ministros dicen que bajaron la corrupción policial y el número de homicidios en el Gran Rosario y Gran Santa Fe. En los barrios, la gente busca ocultar a las pibas y los pibes de una venganza que se respira y palpa a cada instante, entre las calles de tierras, las vías por donde ya no circulan los tres que antes llevaban a la gente con sus sueños de progresar en la Argentina del pleno empleo. En esos tiernos y rebeldes sitios de la geografía íntima rosarina, saben que la policía está del lado de los transas. Que el estado siempre está presente pero de manera corrupta. Hay pibas y pibes que deben esconderse. Porque vieron algo que no conviene para la banda que se ufana de su poder de fuego, de sus complicidades con la 12. Hace treinta años atrás, esa zona era un barrio de trabajadores metalúrgicos, portuarios y de la construcción. Hoy es otra cosa. Difícil de definir. Hay una leyenda barrial que vincula a uno de los represores de la noche carnívora del terrorismo de estado con el origen del negocio narco en barrio Ludueña. Gambetas a la justicia a pura impunidad. Muy cerca de allí, sin embargo, la escuelita fundada por el padre Montaldo continúa multiplicando esperanzas. En el mosaico roto de la realidad rosarina, los negocios mafiosos siguen cobrándose la vida de las pibas y los pibes. Y, al mismo tiempo, decenas y decenas de personas, chicas y chicos, medianas y grandes, insisten en poner amor, compromiso y construcción colectiva, a pesar de las densas complicidades que intentan vampirizar el último aliento de esperanza. Fuentes: Entrevistas propias del autor de la nota. Edición: 3336

La incapacidad de hablar
Publicado: Jueves, 16 Febrero 2017 13:50
La incapacidad de hablar

Por Bernardo Penoucos (APe).- Ellos y ellas hablan, hablan diciendo con el lenguaje hablado o hablan diciendo con el cuerpo, hablan desde la mirada lejana o hablan gritando desde un pedacito de patria que, las más de las veces, sigue ensombrecida y sin respuesta. Los niños que transitan muchos de los hogares convivenciales y los jóvenes-niños que transitan los institutos, los programas y, lastimosamente, las cárceles nuestras y hacinadas de cada día, también hablan, hace rato que hablan y que dicen, y que nos avisan y que nos explican; mas las respuestas devienen, históricamente, en acartonados programas, en focalizadas intervenciones, en políticas herméticas y cortoplacistas que poco han entendido y sentido sobre esas otras construcciones sociales que también existen y mucho en los márgenes de los centros urbanos. Que ha ganado la palabra inseguridad por sobre la de integración es una verdad revelada a los cuatro vientos, es una certeza que se sigue plasmando en discursos, en prácticas y en proyecciones. El joven que desde su primera institucionalización se plantea un rumbo contrahegemónico será catalogado como disfuncional, como por fuera del orden, como no correspondido por una cadena de producción que necesita homogeneidad, eficacia y optimización en los resultados. Entonces será el revoltoso de la primaria, el raterito del barrio, el consumidor de la esquina o el temido de las instituciones; pero él ya venía hablando, hablaba cuando llegaba tarde a la escuela o hablaba cuando dejaba la escuela, hablaba cuando construía sus vínculos desde la violencia y hablaba cuando en un abrazo se fundía y se quedaba dormitando en otra realidad posible, hablaba cuando decía lo que quería y hablaba cuando decía que no podía, hablaba cuando se fumaba un porro en el baño o hablaba su cuerpo cuando, por trabajar hasta tarde, se desplomaba en la clase de la mañana. ¿Se puede pensar una política pública sólo desde la verticalidad de un poder político concentrado?¿Se puede construir un lenguaje de programa social orientado hacia quienes, desde su lenguaje, poco han sido escuchados? Siguen abarrotándose los hogares, los institutos y las cárceles, los cuerpos que las pueblan son los cuerpos nacidos en el lodo de la historia, en los patios traseros, en las sombras de un sistema que no para de escupir lo no correspondido, lo desajustado, lo otro. Se siguen construyendo muros ideológicos y muros de cemento, los niños se lavan su ropa en los institutos y se lavan su rabia en un llanto solitario y en una palabra que nunca o casi nunca llega al receptor, los pibes que se amontonan en las cárceles de la Provincia, la mayoría de los pibes que se amontonan en las cárceles de la Provincia ya había pisado un instituto antes de llegar al sistema penitenciario de adultos: ¿Dónde quedaron sus palabras de antes? ¿Donde sus gestos de niños? ¿Qué rechazos transitaron? ¿Qué oídos fueron los sordos que progresivamente los empujaron a la invisibilidad? Pero ellos y ellas siguen estando y siguen diciendo. Entonces ¿de qué hablamos cuando hablamos de la incapacidad de hablar? ¿Hablamos de los pibes o hablamos del Estado? El concepto infancia ha sido reemplazado por el concepto de niñez, infancia alude en su etimología a aquel que no tiene voz, en cambio el concepto de niñez impulsa otros significados vinculados a los derechos y a la protección de esos derechos que el Estado y la comunidad toda debería de garantizar. En estos tiempos, y tristemente, mucho de infancia tiene esta niñez, mucho de silencio tiene esta realidad. Edición: 3335

Morena me lo rompió
Publicado: Miércoles, 15 Febrero 2017 13:22
Morena me lo rompió

Por Silvana Melo (APe).- La asimilación del valor de la vida de Morena, de un año y medio, y de un smartphone –de extrema fugacidad tecnológica- es una síntesis de la ferocidad sistémica. Tener o no es la diferencia entre la vida en sociedad o la muerte periférica. Tener o no incluye o excluye. Es determinante. Rousseau estuvo convencido de que todos los males de la sociedad moderna –fundamentalmente la desigualdad- nacen en la cuna de la propiedad privada. Un teléfono es capaz de suplir pertenencia y de generar un sentimiento de inclusión capitalista en quien difícilmente pueda asomar de su ghetto barrial si no es para un destino de cárcel o de muerte. Tal vez sea éste el rayo que atravesó al chico de 16 años –ya convertido en padrastro para la prensa- que mató a Morena, de un año y medio, a golpes. La vida de Morena se volvió apenas un detalle en ese mundo de seminiño en Taboada, un pueblo del profundo Santiago del Estero. Lejos del corazón del mundo. Y de la oficina de dios, que no anda sabiendo mucho de federalismo. Porque lo que construía sentido en la vida de ese adolescente era el teléfono celular. La marca feroz del capitalismo en su vida desierta, que no tiene antes ni después. Sino que es esa pertenencia. En un pedazo de país donde la mitad de la gente es pobre y el 80 por ciento es manipulada por un estado leviatán que da trabajo y lo quita con voluntad feudal, el sistema crea miserables monstruos. Ni siquiera Minotauros o dragones. Pobres monstruos capaces de matar a palazos y patadas a Morena de un año y medio porque "jugaba con mi celular, lo tiró al piso y me lo rompió”. Me lo rompió define brutalmente la propiedad y la individualidad. Me lo rompió determina que Morena, de un año y medio, le ha roto intencionalmente acaso el único objeto valioso que lo convertía en propietario y que lo definía como sujeto. Los privilegiados del sistema tienen muros, alambres electrificados, pitbulls, alarmas y policías en garitas. El pobre monstruo, crío recién asomado al infierno, no tenía cómo pagar una batería securitaria que lo defendiera del juego torpe de Morena, de un año y medio, que jugó con su celular y “me lo rompió”. Ambos fueron niños en un instante. Pero él se volvió miserable monstruo de este mundo. Descarte para la cárcel porque ya es imputable. Y, en un futuro seguramente cercano, huesos para la basura. Morena no pudo ser. Su madre, su padrastro de 16 años, sus tíos, decidieron esconder el entorno atroz de su muerte. Pero la mentira duró nada. Y la muerte sigue girando por las siestas hirvientes de Santiago del Estero. Donde un celular concede identidad y trascendencia. Conecta con el ombligo del mundo. Y crea pobres monstruos. Como en el ombligo del mundo. Usina del capitalismo que lo tuvo como protagonista mientras pudo digitar su celular. Hasta que Morena me lo rompió. Edición: 3334

Ese niño, el Che
Publicado: Martes, 14 Febrero 2017 13:31
Ese niño, el Che

Por Sergio Alvez (APe).- La mujer guaraní sostiene las manitos del niño. Él, así con los brazos extendidos verticalmente y la sonrisa impaciente, mueve los pies en busca de dar los primeros pasos de su vida. Estamos en Caraguatay, Misiones. Es 1929. Ese niño, de 14 meses, aprende a caminar en ese rincón de selva, sujeto a las manos pacientes de la criada originaria de la familia. Ese niño, que da un pasito, otros más, y sonríe ante la inmensa aventura de andar, se llama Ernesto pero le dicen Teté. Algunos cuantos años después y para siempre, Ernesto será simplemente “El Che”. “Allí en la misteriosa Misiones todo es obsesionante: la selva impenetrable llena de enormes árboles que ocultan el sol con lianas é isipó. El yaguareté, el gato onza, el puma, el yacaré y el oso hormiguero son los dueños de la región para hacer que todo Misiones atrape y atrae”, contará don Ernesto Guevara padre, su mirada desde Caraguatay, a dónde arribó en 1926 atraído por la “fiebre del oro verde”, como se denominaba a la obsesión de miles de colonos que arribaban a este rincón del mundo persiguiendo el sueño de enriquecerse a costa de la yerba mate. La imagen que describe el papá del Che es propia de aquellos tiempos, previos a las heridas que el “progreso” dejó al entorno natural, mermando notablemente el flujo existente de fauna y flora autóctona. De hecho, todos los animales que enuncia don Guevara Lynch, hoy están prácticamente extinguidos o en serio riesgo de extinción. En el lugar, huelga decir, hoy existen dos parques provinciales —uno lleva el nombre del Che—, considerados áreas protegidas. “Una foto en Caraguatay, Misiones, tomada en 1929, mostrará a un Ernesto Guevara de 14 meses de edad transportando una tacita en la mano (¿una bombilla de mate?), vestido con un abriguito blanco y cubierto por un horrendo gorrito que recuerda a un salacot colonial, prefigurando el desastre que en materia de indumentaria le acompañará toda la vida, el estilo peculiarmente desarrapado que hará su sello personal” aporta el investigador Paco Taibo en su biografía del Che, destacando otro de los pocos registros fotográficos que existen del niño Ernesto en Caraguatay. Taibo observa que “uno de los tantos marxistas de Pandora que han biografiado al Che se obsesionará con la idea de que las imágenes de la selva tropical del nordeste argentino, de Misiones, donde circularán los días de la primera infancia de Ernesto Guevara prefigurarán su destino en las selvas bolivianas. No me convence”. El niño Ernesto vivió los dos años primeros años de su vida en Misiones. Aquí aprendió a caminar y balbucear sus primeras oraciones. Mientras, su padre fracasaba en el negocio de la yerba mate (sufrió el robo de casi toda su producción), descubría los misterios de la selva profunda, cazaba y construía presas sobre el arroyo Salamanca. El río Paraná, a metros del hogar, fue silencioso testigo de todo. De adulto, el “Che” expresará no conservar memoria de aquellas vivencias primigenias en la tierra colorada, pero sí haber oído una gran cantidad de relatos y anécdotas de aquel entonces. Pero Misiones y su naturaleza envolvente, no resultan buen refugio para el niño Ernesto, que padece asma. Sostiene el mito, que una de las primeras palabras que aprendió a decir fue “inyección”. Era lo que pedía cada vez que asolaba un ataque. La humedad de la selva no era conveniente, aconsejaban los médicos. “Ernesto no resistía el clima. Guevara Lynch se acostumbró a dormir sentado en la cabecera del primogénito para que éste, recostado sobre su pecho, soportara mejor el asma. Y yo pasaba las noches espiando su respiración. Yo lo recostaba sobre mi abdomen para que pudiera respirar mejor y, por consiguiente, yo dormía poco o nada”, recuerda su madre, Celia de la Serna. En el libro de la periodista tucumana Julia Constenla, titulado “Celia, la madre del Che”, Celia describe: “Me casé embarazada. Nos fuimos a Misiones. Vivíamos en una casa que levantó Ernesto frente a las costas paraguayas. Era amplia, casi toda de madera, no teníamos electricidad. En una oportunidad soportó los embates de un huracán, frecuentes en la zona. A mí me gustaba su amplia galería rodeada por un terreno limpio y casi metida en el monte. Nos despertaban los pájaros, nos arrullaba el río, el viento en la fronda. Bichos desconocidos, alimañas y bestias salvajes la rondaban, pumas, yaguaretés, y lagartos que descansaban en la orilla, nos miraban pasar. Cuando llegó el momento de dar a luz, Ernesto arregló con un primo médico para que pariera en Rosario. Llegamos justo a tiempo: el 14 de mayo de 1928 nació nuestro primer hijo. Le pusimos Ernesto, como el padre, y lo anotamos un mes después”. La endeble salud del niño Ernesto y los negocios desastrosos de su padre, motivan el éxodo definitivo de la familia hacia Buenos Aires. Hoy, lo que queda de aquel caserón son apenas ruinas. En el mismo predio, allí en Caraguatay, funciona un museo llamado Solar del Che. Se accede a través de la ruta nacional 12. A la vera, en el camino de entrada- un puñado de kilómetros de tierra roja- el cartel con el rostro del Che luce totalmente abandonado y despintado: casi no se ve. Junto al camino de entrada, el bar-pool Latino, exhibe un paredón con el rostro del Che mucho más nítido que el oficial. El predio está próximo al río Paraná y fue expropiado por la provincia a un privado en 1997 para “utilidad pública”, como consta en el Digesto Jurídico. Son 22 hectáreas selváticas. Y aunque fue presentado hace varios años, el proyecto de ley para declarar al sitio Parque Provincial sigue sin tratamiento en la Cámara de representantes de Misiones. “Esto hace correr peligro claro de al espacio, las fuentes de trabajo que genera y el ya escaso presupuesto del que dispone en la actual etapa política” explica Nicolás Fava, militante de Patria Grande que viene realizando trabajos de investigación al respecto. Diego, Sonia y Hector son los trabajadores que ofician de guías y guardaparques, narrando apasionadamente la historia a los visitantes y brindando educación ambiental a los grupos turísticos y escolares que se acercan. En el recorrido por el museo se encuentran antiguas fotos del pequeño Ernesto aprendiendo a caminar sobre la tierra roja, mojando sus pies en el arroyo o en brazos de una mujer origen guaraní. Documentos difíciles de hallar incluso en las biografías más completas sobre el Che, o incluso en internet. Pero la muestra abarca toda su vida, incluyendo su juventud y los años de la revolución, con instalaciones que destacan pasajes significativos de sus escritos o textos referidos a él. Además, en el Salón "Félix Escobar" (joven montecarlense desaparecido) se aloja una muestra conmemorativa a los 30.000 detenidos desaparecidos por la última dictadura civico-militar. El estado de esta muestra es realmente deplorable. A lo largo del paseo uno puede descubrir algunas curiosidades históricas que no son muy conocidas o expuestas recurrentemente en las narraciones oficiales sobre su vida, que en general se concentran, como es lógico, en la etapa adulta. Adentrándonos en el relato de su niñez, al interior de esta mágica selva, podemos encontrar paralelos misteriosos entre acontecimientos de su infancia y su adultez. Por ejemplo, que la palabra Che es de origen guaraní, como recuerda entre pocos Ezequiel Martínez Estrada, y que había en esa estancia un capataz, de apodo "Curtido" oriundo de Paraguay que le decía "che patrón" al papá de Ernesto, que significa "mi patrón". Muy cerquita, donde el pequeño Ernesto se diera algunos de sus primeros baños, está el arroyo y el salto "Salamanca", voz que da también nombre a un lugar mitológico que aparece en leyendas latinoamericanas muy populares, por ejemplo, en el sur de Bolivia, cerca de donde fue fusilado el Che. Otro paralelo impresionante son las Higueras. Hay higueras alrededor de la casa donde vivió el Che, y La Higuera es el nombre de la localidad donde fue fusilado. Cuentan los guardaparques que las higueras no existían en aquella época en que vivió el Che, sino que aparecieron después. Lo que sí había, como relata Ernesto padre en el libro citado precedentemente, son plantas de Isipó, de características similares a la Higuera. En las cercanías de Caraguatay también existe un arroyo de nombre Ñacanguazú, nada peculiar ni extraordinario sino considerando que en las cercanías de La Higuera en Bolivia, existe un río de nombre "Ñancahuazú" donde ubicó su campamento el grupo guerrillero dirigido por el Che. También podemos mencionar otro trabajo interesante para seguir indagando en la infancia de Guevara en Misiones y su etapa posterior, es “Che Mitaí mi niño Ernesto”, del misonero Jorge Lavalle. “Esta novela narra la historia de la familia Guevara en sus comienzos, cuando el joven matrimonio decide vivir en las salvajes selvas de Misiones. Recorre la ciudad de Buenos Aires donde se conocieron, el Alto Paraná y la Ciudad de Rosario, donde nació su hijo. En el relato se mezclan la selva y los mensúes, como así también la descripción de las primeras plantaciones de yerba mate. En ese entorno tuvo el niño sus primeros contactos con las injusticias sociales propias de la región y que oyó repetir en su familia a lo largo de toda su infancia, como lo recuerda su padre en su libro “Mi hijo Ernesto”, donde según sus palabras el viaje a Misiones produjo un cambio fundamental en la familia Guevara”, explica la sinopsis de la novela. Edición: 3333

Kevin y la Suprema
Publicado: Lunes, 13 Febrero 2017 15:16
Kevin y la Suprema

Por Carlos del Frade (APe).- Un balazo por la espalda se tragó la vida de Kevin Nicolás Aguirre, de solamente dieciséis años. Vivía en pleno barrio Ludueña, en el oeste rosarino. Días después, cuando un cortejo lo acompañaba, varias patrullas policiales irrumpieron y desataron un enfrentamiento en el que abundaron disparos con armas de fuego y varias detenciones. Una de las crónicas periodísticas señala que “cuando los deudos marchaban por calle Junín hacia el cementerio La Piedad llevando el féretro con los restos del adolescente, tanto en vehículos como a pie, espontáneamente se acercaron patrulleros que se alinearon con la caravana. Se generó así un clima de tensión donde se escucharon algunos insultos y desde los móviles partieron disparos con munición de posta de goma que desmadraron la hilera del cortejo”, sostiene la nota. Agrega que “el jefe del cuerpo policial actuante aseguró, sin embargo, que debieron acercarse porque algunos miembros del cortejo, en sintonía con un hábito repetido en ceremonias fúnebres en algunos barrios populares, empezaron a efectuar disparos al aire para despedir al difunto. La presencia de policías requiriendo frenar los disparos caldearon más la atmósfera por lo que se produjeron las corridas”, apuntaron los medios de comunicación rosarinos. Kevin tenía dieciséis años. Una vez más la repetida matriz de las víctimas, menores de veinte años que pueblan las estadísticas oficiales en la provincia de Santa Fe. Kevin es una nueva demostración que los pibes no son el problema sino que están en problemas. Kevin no era un privilegiado ni tampoco tenía el futuro asegurado. Todo lo contrario. Rosario, la ciudad de los niños, es cada vez más una propaganda hueca y dolorosa. Tan hueca y dolorosa como que en la Argentina los únicos privilegiados son los niños. En el mismo día que se revelaron esas postales de vecinos, amigos y familiares de Kevin acosados por integrantes de La Santafesina SA, otra noticia expuso hasta qué punto la famosa independencia de poderes es una gran mentira y que la transparencia hace rato se fue al descenso. Jaquelina Balangione, la mujer del ex presidente de la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe, Rafael Gutiérrez, está a punto de ser nombrada Defensora Pública del segundo estado argentino. Una jugada de tiempos feudales, de mesas chicas, donde casos como el de Kevin no tienen ninguna importancia. A pesar de la maniobra política familiar, los jurados que evaluaron a Balangione, la Suprema, apuntaron detalles negativos en su evaluación. Por ejemplo, Balangione propone “una escuela de capacitación para la defensa y la adopción de criterios de actualización permanente. Y la implementación de parámetros de exigencia máxima y, en tal sentido, la introducción de un sistema de puntaje. “Ante ello este cuerpo pondera la necesidad de arribar a la excelencia, pero destaca la imprecisión en las formas para lograr el objetivo”, sostiene el informe evaluador. Otro aspecto es que la postulante da cuenta de la necesidad de implementar una carrera dentro de la defensa pública, con concretos incentivos, aunque no especifica cuáles son, agrega el tribunal”, sostienen los diarios. Y añaden otra observación de los jurados: “Se le consulta sobre la problemática vinculada al examen de testigos para el armado de la teoría del caso, teniendo en cuenta la imposibilidad de la defensa de usar métodos coercitivos para que comparezcan. Y responde que lo pueden lograr a través de convenios con el MPA (Ministerio Público de la Acusación). Se le contesta que no están esos acuerdos y que hay una situación de minusvalía por parte de la defensa. Y se le pregunta cómo haría y no contesta”. Más allá de estas observaciones críticas, la pareja del que fuera varias veces presidente de la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Santa Fe, está primera en la carrera por ocupar el cargo de Defensora Oficial. Quizás le sobra con ser solamente eso, la mujer del mandamás del servicio público de justicia del segundo estado argentino. Mientras en mesas chicas se decide la suerte de los tribunales santafesinos, las consecuencias de estos armados que promueven el nepotismo se sufren en los barrios, allí donde pibes como Kevin no solamente reciben un balazo por la espalda sino en los que sus familiares son acosados por las fuerzas policiales. Algo huele muy mal en Santa Fe. Fuentes: Diario “Rosario/12”; Diario “El Ciudadano”, Diario “La Capital”, los tres de la ciudad de Rosario, domingo 12 de febrero de 2017. Edición: 3332    

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Veinte años

A veinte años del crimen del reportero gráfico José Luis Cabezas no hay un solo detenido.


Temporal

Una joven mujer y sus dos nenas, de nueve meses y tres años, murieron cuando estaban dentro de su casa en La Lonja, en Pilar, a causa de un temporal.


Balas

Un chico de 12 años murió en el medio de un tiroteo, en la zona sur de Rosario. Dos semanas antes, murió de idéntica manera una nena de 2 años en Villa Gobernador Gálvez.


Basural

Un bebé, que conservaba el cordón umbilical y la placenta, fue encontrado sin vida en un basural del Ceamse, en Colegiales.


Lucía

Encontraron ADN de Matías Farías y Juan Pablo Offidani en el lugar del crimen de Lucía Pérez. Se probaría así que estuvieron al momento del asesinato.


Pobreza

Un informe de Unicef y Salud de la Nación asegura que el primer lugar en la estadística de necesidades básicas insatisfechas es para Formosa con el 29,6%. Le siguen Chaco con el 27,7 % y Santiago del Estero con el 27,2%.


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Hechos en imágenes

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