Tiziano, Mayda y la Argentina que ya no es
Publicado: Lunes, 03 Agosto 2015 12:53
Tiziano, Mayda y la Argentina que ya no es

Por Carlos Del Frade (APe).- Las bolsas de basura ardían y humeaban a la altura del kilómetro 3 de autovía en el camino del Buen Ayre. Los vecinos reclamaban la aparición con vida de Tiziano Moyano, de solamente dos años y medio, que no era encontrado por su familia desde hacía más de un día. La imagen traía la memoria. Cerca de allí, en un zanjón de José León Suárez, lo encontraron ahogado. El 9 de junio de 1956, en esa misma geografía, más de una docena de militantes peronistas eran fusilados por la dictadura que había volteado el segundo gobierno del General que había instalado aquella frase mítica que recorre la historia argentina: “Los únicos privilegiados son los niños”. Allí, en el mismo lugar donde fusilaron a los seguidores de aquel sueño, casi seis décadas después, la frase se da vuelta con ferocidad. En la Argentina del presente, cerca del promocionado día del niño, las pibas y los pibes parecen ser los primeros perjudicados. Las informaciones sostienen que Tiziano, según “las primeras pericias realizadas por la Policía Bonaerense sufrió una asfixia por sumersión. Tenía puesto el pañal y la ropa con la que había sido visto por última vez por sus padres y no había rastros de violencia física en su cuerpo pero sí restos de pasto en sus manos. La mamá del chico relató a los medios que había dejado al menor jugando con sus amigos en la calle y cuando volvió ya no lo encontró. Efectivos de la policía bonaerense hallaron el cuerpo sobre el margen de un arroyo de José León Suárez, pero aún no fueron establecidas las causas de la muerte”, apuntaron los medios. -Estaba jugando con los amiguitos como siempre. La mamá se fue a cambiar al hermanito y cuando volvió el bebe ya no estaba. Se hizo la denuncia correspondiente, vinieron de todos lados y en estos momentos comienza la búsqueda profunda, en los zanjones – dijo la abuela. En ese mismo último lunes de julio de 2015, Mayda Ayelén Caccone, de tres años, murió por un balazo disparado por “motochorros”, según la expresión que utilizaron los medios de comunicación. Habían robado un teléfono celular. -Los atacantes viven en el barrio. Si esta gente queda suelta, corremos riesgo – argumentó Juan, uno de los abuelos de Mayda. “La nena iba caminando con su mamá, su hermana y una prima cuando recibió el impacto. El disparo entró por el tórax y salió. Mayda falleció poco después en el Hospital Héroes de Malvinas, donde la operaron sin éxito. "Los médicos hicieron todos los esfuerzos pero la bala le perforó el corazón", dijo su abuelo que vive en el barrio Pompeya, en el partido de Merlo. La noticia dice que “uno de los asaltantes entró cerca de las 11 de la mañana del lunes 27 de julio a un local de productos varios ubicado en Gaboto y Tellier. Su cómplice se quedó en la calle a bordo de la moto en la que iban. Adentro del negocio, los delincuentes sólo pudieron robar un celular y dispararon al aire para cubrir su huida. …Contaron que eran dos hombres adultos, pero jóvenes, y que iban en una moto roja y negra. Además, los peritos recogieron del suelo, en el lugar del hecho, un casquillo de una pistola 9 milímetros. Esas pistas los llevaron al barrio Arco Iris, también de Merlo. Con una orden de allanamiento, entraron en dos casas que compartían terreno. Ahí, vivían los dos sospechosos, que son cuñados entre sí: uno tiene 22 años y el otro 30 y cargan con un pesado prontuario de robos y uso de armas de guerra”, agregaban las crónicas. Tiziano y Mayda son los nombres de los nuevos ángeles exiliados, chiquitos que ni siquiera llegan a conocer la escuela primaria como consecuencia de un sistema que multiplica violencia al mismo tiempo que profundiza desigualdades. Para la organización Casa del Encuentro, cada veinte días es asesinada una chica entre doce y veintiún años y según el programa “Las víctimas contra las violencias”, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, el 57 por ciento de las víctimas de violencia doméstica tienen menos de 18 años. A pocos días del día del niño es necesario pensar que Tiziano y Mayda son los efectos de una sociedad que hace rato dejó de cuidar a sus niños.   Fuentes: “El futuro está muriendo asesinado”, de Silvia Fesquet, diario “Clarín”, martes 28 de julio de 2015; “La Nación” e “Infobae”, lunes 27 y martes 28 de julio de 2015. Edición: 2968  

El retrato de Dorian Scioli
Publicado: Jueves, 30 Julio 2015 13:23
El retrato de Dorian Scioli

Por Alfredo Grande (APe) En 1891 Oscar Wilde publica la que fuera su única novela: “El retrato de Dorian Gray”. Más allá y más acá de las cuestiones epocales, cuando el paradigma de todas las represiones era la sexual, la historia contada es un excelente analizador de la distancia cada vez mayor entre persona y personaje. Dorian Gray, joven hermoso, siente pánico ante la vejez que barrerá con sus encantos. Le pide a un artista que pinte su cuadro para así tener siempre presente como era en la juventud. Lo inesperado es que mientras Dorian siempre muestra lozanía, la imagen de su cuadro se va deformando en forma inexorable. En 1891, los excesos y desvíos remitían especialmente a las normativas sexuales. En nuestros tiempos, los mandatos han reemplazado a las prohibiciones. El mandato de consumir consumo, lo que llamo consumismo, ha creado una forma aberrante del deseo. Desear el mandato y, por lo tanto, como en los marrones 90, sobre endeudarse. Descuentos increíbles realizados sobre aumentos aún más increíbles, han convertido al gran pueblo argentino en un consumidor terminal sin ninguna posibilidad de recuperar la salud. Todas las formas todas, desde las más angelicales a las absolutamente bizarras, buscan potenciar y sobre potenciar el consumo hasta que ni la tarjeta del final pueda salir. El mecanismo sociopático y manipulador recibe el indulto al denominarlo “marketing”. Y la cueva de ladrones, estafadores, mercaderes de todos los templos, recibe otro indulto al denominarlo “mercado”. Y como sabemos el indulto jurídico, político y cultural es la masa putrefacta para cocinar las pizzas de todas las formas de la impunidad. La concepción amplificada de la impunidad no admite el reduccionismo jurídico. La impunidad más deseada es la política y la cultural. Por eso el Scioli para la Victoria pudo haber dejado de pagar las becas a muchas organizaciones que pretenden que los niños y niñas tengan niñez, y presentarse en una fábrica recuperada asegurando un ministerio para una economía popular. El retrato de Dorian Scioli sigue en deterioro. Quizá empezó cuando compartió la fórmula presidencial con Néstor Kirchner enfrentando a su Gepetto, el inigualable Carlos Menem. Como un posmoderno muñeco de madera, Daniel cambió de mentor y, de digno ícono de la economía neoliberal, pasa ahora a ser ícono de la economía popular. Nacional es otra cosa, así que por ahora lo dejamos ahí. En mi programa de radio Sueños Posibles, Alberto Morlachetti dijo para todos los que lo quisimos escuchar, que Scioli no tenía corazón. Nunca le pude decir a Alberto que Daniel había alquilado su alma a cualquier dios o a cualquier diablo. El desgraciado doctor Fausto al menos vendió su alma. Daniel apenas hizo un leasing. Su proyecto de bajar la edad de imputabilidad de los jóvenes para combatir el delito que generan los viejos, ha quedado en el olvido impiadoso de otra de las formas de la impunidad: la demencia política. Si alguien revisara los archivos de las agachadas, los ominosos silencios, las declaraciones ambiguas, su ninguneo de los desaparecidos y asesinados y torturados en dictadura, su ninguneo de los desaparecidos en democracia, encontraría la clave de por qué el retrato, por cierto bien oculto, no deja de deformarse. Ignoro qué artista lo pintó. Quizá fue otra de las previsiones de la comadreja de los llanos, según definiera a Menem el ingenio de Pino Solanas. Pero lo que me deja en desconsuelo, es que ilustres militantes, notables pensadores, prestigiosos intelectuales, estén mirando, admirando y alabando al Scioli del retrato. Creo que les deben haber mandado una copia escaneada. El original está más oculto que el santo grial. Y en cierta forma, la alquimia del gobierno de los derechos humanos permite que por mandato de su Jefa Espiritual, el operativo “Desear a Daniel”, sea algo muy parecido a un santo grial. Si el Randazzo para la derrota quedó estampado contra los trenes modernos que pretendieron y quizá lograron la anestesia por la masacre de Once, el Scioli para la Victoria prepara la rampa para su órbita alrededor del poder. Zannini es apenas una flor en el ojal de un saco manchado y deshilachado. Algo así como el medio melón en la cabeza. El retrato de Dorian Scioli seguirá deteriorándose pero llevará su tiempo. Quizá el tiempo nos lleve puestos primero a nosotros y azorados descubramos que la fama no es puro cuento. Que es un cuento, pero no puro. Para la mayoría real que no es ni rica ni famosa, en la cual estoy cómodamente instalado, no hay retrato que valga. Lo miramos al candidato para la victoria con los mismos ojos y la misma rabia con que lo miramos siempre. Dorian Scioli es el ícono perfecto para todos los conversos. Privatizó y luego nacionalizó. En pésimas condiciones, pero eso ya es sintonía fina. Le perteneció a Menem y luego le perteneció y pertenecerá a Krichner.Nadie podrá socorrerlo cuando la parca de la historia lo invite a acompañarlo en el viaje final. En el cual podrá nuevamente encontrarse con el retrato que décadas atrás le habían pintado, y la persona y el personaje sean, como debe ser, una cosa y la misma cosa. Un monstruo sin alma.  Edición: 2966

Amparo a Las Coloradas
Publicado: Miércoles, 29 Julio 2015 15:12
Amparo a Las Coloradas

Por Silvana Melo Fotos: 8300web (*)      (APe).- Las Coloradas es un paisaje bucólico y a la vez agreste. Solita en medio de las inmensidades patagónicas, acaba de celebrar su primer triunfo ante el poder económico y político que se unen, como siempre, para saquearles los cerros y los cristales del río. A 1.500 metros sobre el nivel del mar, recibió ya las primeras visitas de la Southern Copper para investigar los poros de la tierra, su corteza epitelial, la sangre vital que corre por la vena del Catan Lil. El río que es el alimento del pueblo, amenazado por los depredadores que contaminarán el agua para beber y explotarán su paisaje milenario. Sin embargo, Germán Zúñiga (abogado nacido y criado en Las Coloradas), logró, por mandato de la asamblea vecinal, la primera victoria pequeñita, arenosa como la Patagonia, inmensa como las distancias, elevada como Las Coloradas, puesta en una olla entre valles y estancias francesas, como ese pueblo lamido por el río. Una victoria que les promete un camino arduo pero posible. Una utopía que alguna vez se alcanza. Como en Loncopué, como en Esquel. Fuerte y resuelta, como los vientos de 120 kilómetros que también resisten la llegada de los pozos y las voladuras que buscarán –si pasan- cobre, oro, molibdeno. Para llevarse las riquezas de un suelo que es de los que lo recorren con pie escamado desde el principio de los tiempos. Y no de los que vienen con el pasaporte del poder, prometiendo espejos y oropeles, hechizos que se desvanecen al amanecer. Porque Las Coloradas logró hacer correr el amparo y la medida cautelar que congela la audiencia pública programada para el 12 de agosto por la Secretaría de Ambiente de la Provincia: estaba pensada en un galpón, en medio de un descampado, por arduos caminos de tierra, entre viento y nieve, tras un pico de 1800 metros, a una distancia de 50 kilómetros, al pie de un puente. Era, indudablemente, boicotear la concurrencia con la complicación del lugar de reunión. El revés para la empresa y para la provincia fue una sonrisa enorme para el pueblo. Una muestra de que de vez en cuando se gana. Algo. Un mínimo triunfo que comienza a abrir caminos. “Es otro ánimo, otra predisposición”, relata Germán Zúñiga a APe. “Sirve, además, para aumentar la confianza. No es fácil hacer frente a una minera, a un gobierno”. Máxime cuando se trata de un pueblo de 1200 habitantes, con una fuente de trabajo básica que es el Municipio, abonada con planes sociales y prácticamente sin emprendimientos privados. Una estructura clientelar típica de los feudos donde la gente es rehén y cautiva de las políticas asistenciales. Pero el pueblo de Las Coloradas resiste a pesar de las dependencias que intentan disciplinarlos desde el origen. La empresa, por ahora, no ha hecho ofertas de trabajo concretas. Y desde la Secretaría de Minería provincial dijeron desconocer qué cantidad de empleos estaría dispuesta, la Southern Copper , a prometer. El abogado celebra que “todos los cuestionamientos que hacía la asamblea en cuanto a la falta de información y al lugar donde se pretendía realizar la audiencia eran razonables”. Ahora buscará extender lo más posible el tiempo de resolución del amparo para que la asamblea se fortalezca y genere estrategias para estar en pie ante lo que vendrá. A la vez, cuestionó la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de Las Coloradas, que queda a mitad de camino: no prohíbe la megaminería; “sólo hay un artículo de no autorización pero al no ser clara, deja puertas abiertas para la explotación con fracking, por ejemplo”. Y el pueblo queda incluido, de cualquier manera, dentro del mapa extractivista. Ahora, con un poco de primavera en las espaldas, habrá marcha, volanteada y festival para plantarse ante las máquinas de la Southern que vendrán a la naciente del Catan Lil a envenenarle el agua con ácido sulfúrico y cianuro para lixiviar el cobre y el oro. Y hacer morir de sed y de infección a todos los hijos del río. A los que encuentran en él su alimento. Por eso esta victoria es tan pequeñita y tan inmensa. Como las distancias. Como las liebres que son estiletazos en el atardecer. Pequeñita e inmensa como el río. Y como la esperanza, que de vez en cuando encalla en estas costas. (*) Cooperativa de Trabajo para la Comunicación Edición: 2965   

Acindar, 2015
Publicado: Lunes, 27 Julio 2015 13:01
Acindar, 2015

Por Carlos Del Frade (APe).- -Hay alrededor de mil doscientos trabajadores efectivos y otros tantos tercerizados… por eso sentimos que los despidos que sufrimos a principios de julio tienen la idea de dejar una huella para disciplinar a estas nuevas generaciones de obreros que vuelve a discutir condiciones de trabajo…-dice Matías Rufini, uno de los delegados de base e integrante de la Comisión Interna de Acindar, la empresa siderúrgica que ahora responde al grupo hindú Arcelor Mital. En estos días, una vez más, como a lo largo de los últimos cuarenta años, Acindar produjo el despido de doce trabajadores y, en forma paralela, las familias de los trabajadores salieron a las calles de Villa Constitución, en el sur de la provincia de Santa Fe, a reclamar por la continuidad laboral. Las fotografías volvieron a mostrar chicas y chicos, gurrumines que levantan papeles afiches con las leyendas que piden por la devolución del trabajo para sus padres.Esas imágenes tienen parientes cercanos en el proceso de la vida de un pueblo. En 1991, por ejemplo, la fábrica tenía 3.600 trabajadores. Hoy, con menos de la mitad de obreros, la producción aumentó y también creció la tercerización. A principios del tercer milenio, las luchas volvieron ante la indignación que generaron distintas muertes de trabajadores por falta de inversión en seguridad industrial. Por eso Acindar, más allá de los cambios de firmas, parece seguir marcando pautas culturales entre las grandes empresas argentinas. No es casualidad. Forma parte de la evolución social argentina. Cuatro décadas atrás, su poder quedó marcado a fuego en la memoria de las mayorías. En aquellos días de 1975, José Alfredo Martínez de Hoz era el gerente general de Acindar. Ya era conocido en el mundo obrero pero mucho más en los sectores dominantes de la Argentina. Su rol fue clave en la provincia de Tucumán, durante la primera parte de los años sesenta, cuando recomendó el cierre de ingenios azucareros que, tiempo después, generaría convulsiones sociales que fueron graficadas en la muestra artística impulsada por la CGT de los Argentinos en Rosario que se llamó “Tucumán Arde”. En abril de 1974, uno de los hechos sociales, gremiales y políticos de mayor trascendencia tuvo lugar en Villa Constitución: el Villazo. El abrazo de toda la comunidad al triunfo de la Lista Marrón en la interna de la poderosa Unión Obrera Metalúrgica. La figura de Alberto Piccinini, junto a la de Agustín Tosco, René Salamanca, Raimundo Ongaro y Néstor Mouglia, generaba el repudio de las grandes patronales. El 20 de marzo de 1975, los grandes empresarios de la zona invirtieron 200 dólares por cabeza para pagar a 4 mil asesinos la invasión de la ciudad obrera, la conversión del viejo albergue de solteros de la fábrica en uno de los primeros centros clandestinos de detención del país y la desaparición de casi setenta trabajadores a partir de aquel momento. Eran los días del gobierno de María Estela Martínez de Perón, “Isabelita”, y aquella invasión a Villa Constitución presentaba en sociedad el terrorismo de estado, pensado desde los delincuentes de guante blanco, los grandes patrones, los verdaderos titiriteros de la sociedad y ejecutado, un año después, por los títeres macabros que fueron los integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad. Después del 24 de marzo de 1976, Martínez de Hoz, desde Acindar, asumiría el ministerio de Economía de la dictadura. Los nuevos despidos en Acindar y su curiosa manera de aceptar la conciliación obligatoria sin permitir el ingreso de los trabajadores despedidos, hace necesario pensar el actual rol que cumplen los grandes señores que están por detrás del poder económico concentrado en las principales doscientas empresas que hoy manejan la Argentina. Una vez más la memoria sirve para el presente, no para el pasado. Porque ese legado explica también por qué las nuevas generaciones de trabajadores parecen ser educados en la obediencia debida a las grandes patronales. Fuente: Diario “La Capital”, martes 21 de julio de 2015; “El litotral, 30 años después. Sangre, dinero y dignidad”, del autor de esta nota. Edición: 2963

El clásico rosarino
Publicado: Jueves, 23 Julio 2015 12:35
El clásico rosarino

Por Carlos del Frade (APe).- Casi 800 integrantes de la Policía de la Provincia de Santa Fe estarán destinados a brindar “seguridad” para el clásico del fútbol rosarino que se disputará este domingo entre Ñuls y Central. Habrá helicópteros y custodias especiales para ambos planteles por más que se juega sin hinchas visitantes. También hay operativos en los que participarán los gendarmes y los prefectos que llegaron a Rosario en el último tiempo. Hay miedo de que se produzcan nuevas muertes como consecuencia de un partido de fútbol en la ex ciudad obrera. Y las vidas que se pierden, siempre, inexorablemente, son menores de treinta años. -Tenemos algunos lugares determinados en un trabajo junto con la Municipalidad. Son sitios donde hay antecedentes de hechos de violencia. Allí habrá presencia policial preventiva antes, durante y después de partido en la cancha de Central y en otros lugares que están identificados con el club, pero también haremos lo mismo con Newell’s…Este es un partido de alto riesgo por lo que implica el clásico, más allá de que no haya hinchada visitante. Estamos siguiendo de cerca cómo se desenvuelven las cuestiones alrededor de Newell’s que será quien reciba al visitante. En principio no hay que temer grandes conflictos, pero un partido que congregará a casi 40 mil personas siempre representa un alto riesgo – sostuvo Pablo Farías, el Secretario de Seguridad Deportiva de la provincia. Ese casi millar de integrantes de fuerzas de seguridad convocados para darle “seguridad” al clásico son, por lo menos, cinco veces menos a los pibes que patean una pelota en las canchitas que Ñuls y Central siguen teniendo en varios puntos de la geografía rosarina. A los que integran los planteles que llegan hasta la décima división y muchos menos que los que todos los años continúan soñando con ponerse la auriazul o la rojinegra. En los años setenta, cuando ambos comenzaron a salir campeones, podían verse camisetas de Central en Ñuls y camisetas de Ñuls en Central. Era habitual. Hoy, ese recuerdo, parece formar parte de una melancolía de las crónicas marcianas de Ray Bradbury. Los saqueos que sufrieron ambas instituciones durante los años noventa y que los llevaron al borde de la quiebra por cientos de millones de dólares, fueron paralelos a la exacerbación de un folklorismo violento que tapó responsabilidades y el fascismo inundó gran parte de las nuevas generaciones de hinchas. Idiotas útiles que se terminan matando entre ellos mientras los delincuentes de guante blanco quedaron impunes. Como también gambetearon la justicia los integrantes de las barras bravas hoy devenidas en grupos de tareas vinculadas al narcotráfico. El clásico rosarino hace rato que dejó de ser una fiesta. Una síntesis del sistema. Es el gran negocio de unos pocos y el miedo socializado. Porque desde la cancha chica del fútbol, una vez más, parecen imponerse las reglas de juego para dominar la cancha grande de la realidad. El minuto 91, después del partido, parece ser más importante que el juego en sí mismo. Ojalá que las crónicas policiales del lunes no digan nada y que solamente haya espacio para lo deportivo. Este deseo, igualmente, también parece formar parte de aquella melancolía de una crónica marciana. Alguna vez, sin embargo, deberán ser más importantes las cuatro mil historias de los chicos de las inferiores de Ñuls y Central que lo que puedan hacer 800 efectivos policiales. Porque en esos pibes sobrevive, aún, aquel hermoso espíritu del juego más maravilloso que alguna inventó el hombre sobre esta cápsula espacial llamada planeta Tierra.  Edición: 2962

Nulidad a la capitulación de la Justicia
Publicado: Viernes, 31 Julio 2015 13:20
Nulidad a la capitulación de la Justicia

Por Carlos del Frade (APe).- Ariel Máximo “el Guille” Cantero, líder de la principal organización mafiosa, criminal y mayorista de cocaína de la provincia de Santa Fe, acusado de haber cometido el asesinato de Diego “el Tarta” Demarre, el 27 de mayo de 2013, estaba a punto de recuperar su libertad en poco tiempo si se avalaba el llamado acuerdo por juicio abreviado firmado el 15 de abril de 2015. En lugar de cadena perpetua, recibiría nueve años. Aquel “acuerdo” implicaba el juicio por asociación ilícita de catorce personas, entre ellas policías que fueron integrantes de la llamada Secretaría de Delitos Complejos, que admitían ser parte de una organización que cometió “homicidios”, como varias veces se repetía en el texto del abreviado. A pesar de esa admisión de delitos graves, la mayoría de los partícipes de esos negocios no sufriría prisión más allá de los tres años. El acuerdo por juicio abreviado era ganancia pura para Los Monos. No se veía con claridad, en contraste, lo que ganaba la justicia y parte del poder político. Sin embargo se hablaba de la necesidad de aprobar el procedimiento en pos de la perdurabilidad del sistema. Tampoco existían mayores argumentos judiciales para cambiar la carátula atribuida al Guille en su participación en el crimen de Demarre. Era, en definitiva, un acta de capitulación de parte del poder político y judicial ante el narcotráfico. Se abría una etapa histórica de inimaginables consecuencias. Las bandas saben, a partir de ese juicio abreviado, que no solamente pueden negociar con las instituciones de la democracia sino también subordinarlas. Sin embargo, tres jueces de sentencia declararon la nulidad del procedimiento para el Guille y sus principales secuaces. Los argumentos, escritos en doce páginas, revelan la inexistencia de fundamentos judiciales para beneficiar al líder de Los Monos. Hecho que, una vez más, demuestra que el motor de aquella capitulación ante el poder narco es político. La pregunta que todavía no se respondió es por qué se insistió tanto en reducirle la pena al jefe de la organización. ¿Qué palabras faltan descubrir y cuáles no aparecen en los textos ni del juicio abreviado ni tampoco en la resolución de los tres jueces de sentencia?. Mientras tanto es necesario repasar algunos de los conceptos vertidos por los jueces Julio Kesuani, José Luis Mascali y Edgardo Fertitta. La decisión de tres jueces  “Los jueces de Sentencia que revisaron el acuerdo abreviado para 14 imputados de la llamada Banda de Los Monos encontraron una solución intermedia a los problemas que presentaba este discutido convenio. Por un lado decidieron admitir el trámite que impone condenas a once de esas personas en el marco de la causa por asociación ilícita, la 913/12, en la que los implicados aceptaron haber cometido múltiples delitos con el propósito de asegurar sus negocios ilícitos. Pero a la vez los magistrados declararon nula la parte del acuerdo que imponía penas atenuadas a tres personas, entre ellas Ariel Máximo "Guille" Cantero, por el homicidio de Diego Demarre, al establecer que no había argumentos para sostener dos cambios fundamentales: los que modificaron la calificación de este asesinato y el rol del principal implicado, lo que beneficiaba a este último, sin explicaciones, con una menor estadía en prisión”, informó el diario “La Capital”, en la mañana del jueves 30 de julio de 2015. Agregaba la nota firmada por el periodista Hernán Lascano que “la determinación implica un capítulo más en este dilatado trámite y no su cierre. Las defensas no encontraron en la resolución conocida ayer el objetivo por el cual trabajaron durante más de un año. La principal meta era librar a "Guille" Cantero, acusado de ser jefe organizador de la asociación ilícita, de la autoría material del crimen de Demarre. Por ese delito había sido procesado y aunque la condena no estaba asegurada, dado que estaba pendiente transitar la etapa de juicio, la expectativa de pena para él era de prisión perpetua. El acuerdo abreviado fijó para "Guille" Cantero una condena a nueve años”. La nulidad “En el caso traído a estudio puede verificarse que el procedimiento abreviado acordado entre la fiscalía y los imputados Ariel Máximo Cantero, Jorge Emanuel Chamorro y Leandro Alberto Vilches y sus defensas (en lo que respecta al homicidio de Diego Oscar Demarre proveniente del juzgado en lo Penal de Instrucción número 13 de Rosario) revela sin lugar a dudas una falta de motivación en el contenido del acuerdo, al no explicar clara y concretamente por qué si a los mismos, oportunamente le fue atribuido el hecho homicida de Demarre en calidad de co-autores, y se calificara el hecho como Homicidio Calificado por premeditación en pluralidad de intervinientes, ahora se llega (como en el caso de Cantero) a un acuerdo donde la intervención es a título de complicidad secundaria, en tanto que el encuadre legal del delito (para todos) lo es en la figura del homicidio simple agravado por uso de arma de fuego, sin que hubiera ningún argumento que explique tales aseveraciones”, dice el punto 17 de la resolución de los jueces de sentencia, Julio Kesuani, José Luis Mascali y Edgardo Fertitta, dada a conocer este jueves 30 de julio de 2015 en torno al procedimiento de juicio abreviado en torno a la banda de Los Monos. Citan un párrafo del acuerdo para llevar a juicio abreviado a los tres involucrados en el asesinato de Diego Demarre: “…este Ministerio entiende que debe apartarse de la calificación legal allí ensayada, correspondiéndole, conforme la plataforma fáctica atribuida y los elementos probatorios recolectados, la calidad de partícipe secundario en la figura de homicidio agravado por el uso de arma de fuego…”. Los tres jueces, a propósito de aquella definición, aseguran que “se hizo como una referencia en abstracto o una conceptualización del tipo penal, sin que resulte una razonada y motivada explicación del por qué un hecho que le fue atribuido como en Homicidio Calificado por el concierto premeditado de plurales personas, ahora pasa a ser encuadrado como homicidio simple por uso de armas de fuego”. También cuestionan el fragmento del acuerdo que sostiene que “asimismo se adjudica una participación secundaria en atención a que no se acredita que el accionar del acusado haya sido determinante de la consumación del hecho”. El trío de jueces apunta, entonces, que “nuevamente no se revela por qué se asumió una atribución fáctica en los actos de intimación refiriéndose a los imputados Cantero, Chamorro y Vilches como co-autores directos del homicidio calificado de Demarre, y ahora se modifica dicha situación con el liviano argumento de que no se puede probar que lo sean, pero sí puede aceptar que sean meros colaboradores. Puede concluirse que el acuerdo firmado por las partes, no respeta los estándares mínimos de adecuada y razonable fundamentación, motivación y logicidad por lo que corresponde declarar su nulidad”, concluyen Kesuani, Mascali y Fertita. Agregan en el punto 18 de su fundamentación que “no se trata de inmiscuirse en la potestad fiscal de persecución del delito y de calificar los hechos según su leal saber y entender, sino de corroborar la existencia o no de una adecuada fundamentación, una motivación clara y concreta de cuáles son las razones que llevaron al acuerdo en esos términos. Tampoco se trata de rechazar el acuerdo porque a los imputados se le asignó un despliegue distinto al inicial, sino que se trata de señalar la ausencia de referencia alguna para apreciar los motivos que llevaron a cambiar drásticamente la asignación de funciones de los acusados”. Añaden que “el juez que homologa el acuerdo, además, tiene que analizar la verificación de lo allí afirmado con la prueba existente –acompañada por las partes-, dando el fundamento de razonable certeza (como cualquier sentencia) que permita considerar si los términos del acuerdo resultan acordes con las mismas. En el caso bajo examen homologar sin más este procedimiento abreviado como fue planteado, traería como consecuencia una sentencia condenatoria susceptible de invalidación, ya que no existiría un adecuado sustento probatorio que se correlacione con lo que se está resolviendo”. Por eso declaran la invalidez del procedimiento abreviado para Cantero, Chamorro y Vilches “por inobservancia de las formas en cuanto a la carencia de motivación suficiente, transformándose en un defecto absoluto que puede ser declarado de oficio”. El texto continúa con la admisión del procedimiento abreviado para Patricia Contreras, Cristian Bustos, Mariano Ruiz, Norberto González, Angel Villa, Gisela Vilches, Susana Alegre, Miguel Angel Vilches, Juan Domingo Argentino Ramírez, Juan Marcelo Maciel y Luciano Ramos, por los delitos de asociación ilícita, cohecho, tenencia de arma de fuego de guerra, encubrimiento, y violación de secretos. Por último, los jueces repiten la declaración de nulidad del abreviado para el delito de homicidio calificado, resultando víctima Diego Oscar Demarre “por inobservancia de las formas y falta de motivación suficiente que lleva a la invalidación por defecto absoluto”. La respuesta ausente “…Puede concluirse entonces que el acuerdo firmado por las partes, no respeta los estándares mínimos de adecuada y razonable fundamentación y logicidad por lo que corresponde declarar su nulidad”, dicen los jueces Kesuani, Mascali y Fertitta. “…Declarar la nulidad –de oficio- del procedimiento abreviado presentado por las partes en el Proceso Nº 33/15 seguido a Ariel Máximo Cantero, Jorge Emanuel Chamorro y Leandro Alberto Vilches por el delito de homicidio calificado, resultando víctima Diego Oscar Demarre por inobservancia de las formas y la falta de motivación suficiente que lleva a la invalidación por defecto absoluto…”, termina diciendo la resolución. ¿Por qué razón impulsaron el juicio abreviado para favorecer al líder de Los Monos?. Porque si no hubo fundamentos jurídicos mínimos, ¿qué fue lo que hubo?. Esa respuesta ausente en los documentos judiciales parece encontrarse en los actores políticos y judiciales que se movieron desde finales del año pasado en consonancia con los abogados de la organización criminal. Una respuesta que, por ahora, deberá seguir buscándose entre los que entendieron que era preferible que ganaran Los Monos antes que iniciar el siempre trabajoso, lento y largo camino de construir justicia en democracia. Algo que, por otra parte, el pueblo argentino ha demostrado que se puede si solamente se recuerdan los juicios por delitos de lesa humanidad. Edición: 2967  

Los chicos de descarte
Publicado: Martes, 28 Julio 2015 18:32
Los chicos de descarte

Por Claudia Rafael (APe).- Las muertes de niños se cuentan como semillas de destrucción. El 16 de junio de 2015 J.P. –iniciales a las que fue reducida su existencia (en una extraña conjunción de fecha y pertenencia partidaria para un pibe de los márgenes)- cesó su paso por una vida de 17 años, en el encierro del Almafuerte. Ahorcado, como 18 días después ocurriría con M.G., a sus 16, en el Pablo Nogués, de Malvinas Argentinas. Quemado y ahogado con monóxido de carbono, como el chico que murió el 24 de julio en el Manuel Rocca, de capital, en un incendio que dejó malheridos a tres de sus compañeros (uno, por quemaduras y aspiración de monóxido; otro, por las terribles fracturas tras saltar de un paredón de más de ocho metros y el tercero, con lesiones menores). Todo hombre en el final minuto de su invierno piensa en algo lejano cuando muere. Y la muerte es el último país que el niño inventa, escribía Tuñón. En qué habrán pensado en el instante final los pibes excedentes que están del otro lado de la reja, como decía Paco Urondo. Hay, en toda la provincia de Buenos Aires, 635 chicos institucionalizados por conflictos con la ley penal. Que constituyen el 22 por ciento de los chicos procesados. El 78 por ciento restante cumple medidas privativas en sus propios domicilios. Del total de 635, hay un 74 por ciento (469 chicos) que están en dispositivos privativos de la libertad (institutos) y otros 166 que están en centros de contención residencial o medidas de semilibertad. Hace escasos tres años, eran –en lugar de los 635 actuales- entre 475 y 500 (Ver La infancia excedente, en esta misma agencia). Con un incremento que viene de la mano de la respuesta securitaria tras procesos de presión mediática y social por mayor seguridad. Hay además, unos 9500 chicos bajo medidas de protección por sus derechos vulnerados: el 51 por ciento, resguardado en ámbitos de la familia y un 49 por ciento, en distintas instituciones. Ni J.P. ni M.G. habían sido objeto de intervenciones para la promoción de derechos desde el Estado. Al menos, no hay registros informatizados de algún tipo de intervención. J.P. cumpliría 18 años en septiembre. Era de Quilmes y su historia había sido atravesada por escándalos mediáticos que funcionaron como un gran ejercicio de presión hacia las instancias judiciales de decisión. De su paso por el oscuro universo de las rejas y el encierro, quedó una carta para su papá pidiendo perdón. Quién sabe por qué cuestiones se pide perdón cuando la vida se viste de tragedia y sólo hay dolor y angustia. Alguna vez –o quizás nunca- se podrá saber qué ocurrió con J.P. durante esos instantes del final. Según publica Andaragencia, de la Comisión Provincial por la Memoria, “los jóvenes detenidos comentaron que el día anterior había tenido un altercado con un compañero y, por tal motivo, los custodios lo habían encerrado en su celda. Su familia, que lo visitaba asiduamente, fue puesta en conocimiento del hecho 6 horas después y tiene dudas sobre el suicidio. La investigación se tramita ante la UFI n° 11 de La Plata”. De M.G., en tanto, quedó otra carta. Para su mamá. Reclamos desoídos. Vida estragada por la soledad. Un delito contra la propiedad que apenas tenía un antecedente sin gran importancia. Sus 16 años eran de enorme desamparo. Hoy hay investigaciones penales sobre sus muertes. Estaban los dos bajo las alas represivas del Estado. Invisibilizados. Desguarnecidos. Olvidados. Con finales que no destellan gestualidades de alarma y de indignación. Por el contrario, son sus muertes el último país que les dejaron inventar, en la soledad, en la oscuridad de la desmemoria, en el frío desabrigo de quienes cargan con la mochila de constituir ejércitos de excedentes. Sus pares del Manuel Rocca, de capital, llegaron a la muerte y a sus bordes tras un intento vano de supremacía. La libertad es real aunque no se sabe bien si pertenece al mundo de los vivos, al mundo de los muertos, al mundo de las fantasías o al mundo de la vigilia, escribió el gran Paco. El Rocca –en avenida Segurola al 1700- llegó a tener 200 pibes que hoy son alrededor de 50. El primer episodio –que en los vericuetos de la institucionalidad nadie registró como grave- se produjo el 22 de julio. Un incendio que no pasó a mayores que dejó la toxicidad en los colchones que perdieron, además, su calidad de ignífugos. Dos días después, una nueva arremetida. Un chico murió. Otro, está hospitalizado en grave estado. Un tercero, en el medio de la confusión y del conflicto intentó huir saltando de los murallones de ese instituto ubicado en el barrio de Floresta, de unos 8 metros de altura, y tiene múltiples fracturas. El cuarto, tiene lesiones leves. Hace poco tiempo fueron desplazados guardias de seguridad del Rocca (que tiene chicos de 16 y 17 años bajo encierro) cuyos reemplazos tenían un perfil absolutamente contrapuesto. En este contexto se produjeron los incendios y se habría permitido el ingreso al lugar de policías federales. Hay un principio de confinamiento estructural que atraviesa a las políticas institucionalizadoras de la infancia caracterizada como sobrante. Con jóvenes que llegan a esas instancias jugados en sus vidas, con marcas profundas que se ahondan aún más en contextos en los que –como decía Agamben sobre Auschwitz- no se muere sino que se producen cadáveres. La muerte es otra cosa. Es otra instancia que constituye el momento final de la vida. Que se contrapone, justamente, con la vida. En las instituciones de encierro se suelen producir cadáveres con una pertinacia tal que refleja la real importancia que ciertas vidas representan para el imaginario colectivo. Porque son cuerpos no llorados por la sociedad. Cuerpos que requieren y demandan una imprescindible invisibilización que se construye desde lo social, se fortalece desde los efectores de institucionalidad y se refuerza desde los medios. Aquello que no se ve, no existe. Y no se ve esa vida ni tampoco esa muerte. No hay danza de dolor y llanto por esos chicos nacidos por las vueltas del azar en otro tipo de cárceles sin cielo ni paredes, sin rejas ni mecanismos de alarma. Chicos por los que no hay ni habrá rituales de duelo porque son muertes que no se anuncian ni se sufren. Porque, en definitiva, son el final de esas vidas absolutamente desnudas como fuerza biológica. Son el descarte. El excedente. La nuda vida depositada en esos espacios de confinamiento en donde se terminan de amasar sus cuerpos y sus mentes en absoluta soledad. Edición: 2964

Propiedad de familia
Publicado: Miércoles, 22 Julio 2015 14:07
Propiedad de familia

Por Alfredo Grande (APe).- La dictadura militar fue un plan de exterminio de personas. Pero no solamente. También fue un plan de exterminio cultural. En ambos planes mostró una ferocidad aún no castigada. Algunos responsables fueron juzgados y condenados con el código penal. O sea: por delitos de lesa humanidad. Que no prescriben. Pero tampoco prescribe la voluntad de planificar el exterminio. Su rostro más tierno: castigar opiniones vertidas en la web, que como todos sabemos, es la imprenta de la actualidad. Antes de Gütenberg, los libros no eran para ser leídos. Leer no era una opción. Nadie tenía acceso a los incunables rigurosamente vigilados. No estaba prohibido leer. Simplemente nadie podía hacerlo. ¿Cómo satisfacer un deseo cuando desconocemos su existencia? Más acá de la represión. El deseo de leer no tenía inscripción subjetiva. La imprenta revolucionó la circulación de las ideas. Permitió conocerlas y entonces, sólo entonces, permitió discutirlas. El acatamiento ciego, sordo y mudo fue desalojado. Lo que trajo daños colaterales y frontales espantosos. Galileo Galilei fue maltratado por la Iglesia de Roma siglos antes que se inventara el mobbing. Amenaza con espantosos instrumentos de tortura, abjuró de sus creencias para el afuera, pero guardó sus más profunda convicción. Escribió los Discorsi y tres siglos después, la Academia Pontificia de Ciencias decretó que las teorías de Galileo eran correctas. Demasiado tiempo pasó para perdonar a los que condenaron al sabio. La propiedad privada de la verdad fue durante siglos de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Creer porque es absurdo. Y el mayor de los absurdos: creer sin animarse a pensar. Pero era necesaria una polea impoluta de transmisión entre los absurdos cotidianos y la absoluta verdad que el poder celestial establece. Ese engranaje es la familia. Patriarcal, reproductiva, jerárquica, monogámica y heterosexual. La familia es un sistema donde el parentesco, como la letra, con sangre entra. En un sistema jerárquico, la cultura se naturaliza. O sea: se petrifica. Se repite siempre igual. Inercialmente. Pero la naturalización no es natural. Es la máxima expresión de la cultura represora. La naturaleza cambió en millones de años. La cultura represora necesita más. Por eso durante siglos se sostuvo que el hombre no podía cambiar en la tierra lo que dios había unido en el cielo. Patética idea de un dios que funciona como un juez de paz. Pero la cultura represora no da puntada sin hilo y sin sangre. No separar en la tierra es el mandato de separar al hombre y a la mujer de su deseo. Porque solamente en la tierra y en un tiempo acotado, podemos desplegar y cumplir nuestros deseos. El mandato de honrar a los padres es profundamente represor. Porque es un a priori. Una premisa. Un dogma. Cuando odiamos aquello que nos mandan honrar, lo que surge es culpa. Artificio que permite legitimar todos los castigos. La familia patriarcal es cuna de castigos. Matriz de la culpa que luego será cultivada por otras instituciones. Menciones especiales a la escolaridad primaria y secundaria y al servicio militar obligatorio. Por eso la familia no es propiedad de sus integrantes. Sus deseos no cuentan. Sus necesidades tampoco. Sus libertades menos. En la actualidad llamamos “violencia de género”, “femicidio”, a esa brutal expropiación que la familia patriarcal hace de los deseos de sus integrantes. Y cuando digo “género” pienso también en las hijas y los hijos. Maltratados y abusados sexualmente durante siglos. Asesinados en absoluta impunidad. Hambreados y congelados a vivir sin ternura.La propiedad de la familia es del Estado, continuador terrenal de la potestad celestial. La siniestra organización Tradición, Familia y Propiedad surge como una cruzada redentora para impedir, triturar, exterminar, cualquier intento de recuperar los deseos en la matriz familiar. La TFP propone entre otras delicias: la lucha ideológica contra la reforma agraria; el debate ideológico con los sectores progresistas de la iglesia católica; la denuncia de la «marxista» Teología de la Liberación y del progresismo europeo, lo mismo de otras «herejías»; el repudio a libros, películas y series televisivas que atentan, según la organización, contra los principios y valores morales cristianos. La familia debe ser custodia de esos valores morales, o sea, profundamente reaccionarios. La propiedad privada que el Estado Tutelar ejerce sobre la familia, es especialmente feroz contra niñas, niños y mujeres. La ley de matrimonio, la ley de divorcio, la ley de matrimonio igualitario, todas fueron demonizadas por la Iglesia sostenida por el Estado. Que como dicen que somos todos, todos sostenemos el culto en el cual podemos o no creer, pero que nos obligan a obedecer. Sin siquiera saber que estamos siendo formateados y construidos por poderes que nunca miraremos a la cara. La familia comunitaria, el trabajo como bien social, la crianza grupal, todas las formas que priorizan los deseos y desalojan los mandatos. No importa que haya niñas y niños que padecen varios intentos de adopción. Que las honestas familias de clase media, y media alta sólo busquen bebés rubios y blanquitos. El terror del Estado Iglesia es que cambien las matrices educativas que decantan en subjetividades sometidas. Un Alberto Morlachetti, un Tato Iglesias, un Paulo Freire, un Enrique Pichon Riviere, son personajes malditos del pensamiento reaccionario. Los Galileo Galilei de la educación y la política. La educación popular es autogestionaria, colectiva y libertaria. No germina lo popular en las tierras contaminadas de los sacramentos. La tradicional propiedad de la familia debe ser subvertida. De lo contrario, habrá más leyes, pero habrá más, siempre más, penas y olvidos. Edición: 2961    

El barro y el bronce
Publicado: Martes, 21 Julio 2015 12:58
El barro y el bronce

Por Mariano González (APe).- Las palomas se peinan el viento entre las alas y se miran a los ojos con el bronce que tarde o temprano acusará las marcas de sus patitas. Al pie del bronce, curiosean o festejan. Algunos se rascan la ropa que les aprieta un poco aunque se consuelan pensando que está bien, que es lo único posible; otros le rezan a su Dios de internet por una breve biografía de esa mujer que imponente se eleva sobre ellos, para pavonearse en las redes sociales y olvidar en unos días, siempre sin moverse de su escritorio. Es Buenos Aires, el frío se pasea sin pudor y la indiferencia le sugiere los caminos que bien conoce. Ese mismo frío madrugó a la gélida mañana del 14 de julio en Tafí del Valle, Tucumán cuando un grupo de personas vinculadas al empresario Bruno Petech, irrumpieron en la comunidad Diaguita de la localidad Barrio Malvinas e intentaron desalojar a 26 familias de su legítimo territorio. Cinco heridos de bala quedaron tras el intento de despojo. Por supuesto, los sicarios del poder jamás exhibieron documentos que respaldaran sus palabras aunque si subrayaron sus amenazas sacudiendo ágilmente sus revólveres. Los territorios indígenas se han vuelto un botín valioso no sólo para las gigantes transnacionales sino también para los enanos empresarios criollos. No debemos ceder a ciertos residuos de nacionalismo que subyacen debajo de cada piedra; el Imperio no vive en un solo lugar fuera de de los límites del territorio-Nación, sino que se reproduce en cada pequeño despojo; acá nomás, en la esquina, donde un niño revuelve los restos de un banquete o unos pasos más allá, donde un joven hace sus primeras armas en la precariedad laboral. La nacionalidad del explotador poco importa, en nada cambia su condición. Lo que se disputa en estos calendarios es la puja entre el lucro como único rector de una sociedad o la concepción del territorio por fuera de los designios del capital. El territorio con función social, espiritual, comunitaria. La especulación inmobiliaria constituye uno de los motores de la primera visión y a la que el empresario Petech representa. A los pies del bello monumento a la guerrillera indómita Juana Azurduy, las ropas siguen apretando. Porque eso hace el progresismo, proveer ropas cómodas pero que más temprano que tarden comenzarán a apretar. Nos construye castillos lingüísticos, nos perfuma los espacios simbólicos mientras nos vomita balas por debajo de la mesa. Llora con una mano los escombros de lo que destruye con la otra y así, mientras erige monumentos, saliniza los suelos rebeldes, como hizo la corona luego del asesinato a Tupac Amaru, para que nada vuelva a crecer. Es que las flores, incluso las del Alto Perú, sólo crecen en el barro. Jamás en el bronce. Hace tiempo que el extractivismo, el corrimiento de la frontera agropecuaria y la especulación inmobiliaria avanzan de manera predatoria sobre los territorios, pero no lo hacen como un actor social aislado. Avanza con la connivencia gubernamental, de la mano de una legislación que es, en el mejor de los casos, papel mojado, como la ley 26.160 y sus dos prórrogas que prohíbe los desalojos y ordena al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) realizar el relevamiento técnico-jurídico-catastral de las comunidades indígenas. En el peor de los casos, la legislación se torna la antesala del despojo y la culminación de la colonización comenzada centurias atrás; prueba de esto son las leyes diseñadas a medida de empresas como Chevron o Monsanto, los ante proyectos para regular la propiedad comunitaria indígena, la ley antiterrorista y muchas más. En el bronce la revolucionaria indígena, defensora de la libertad, tumbó al representante de la colonia y todos celebramos eso. En el barro, los restos de colonia, siguen despojando los territorios, destruyendo los recursos naturales e intentando romper la resistencia indígena. Esa resistencia que tiene uno de sus estandartes a metros nomás del bronce, donde los hermanos de QO.PI.WI.NI aguardan pacientes salir de la invisibilidad. Entre las familias que resisten los desalojos del sistema, suele haber niños y niñas que escrutan con temor la temprana violencia, cuando no la muerte: esa experiencia indeleble para los que viven. La misma que marcó a Azurduy con la pérdida de cuatro de sus hijos. Ella, que en el bronce mece en sus espaldas la guagüita por los caminos de la independencia, arrastra también el sufrimiento de los cuerpos desnutridos, del hambre hecho panza, del llanto hecho grito. Lleva a cuestas la muerte simbólica de miles de mujeres expulsadas de sus territorios, obligadas a emigrar y engordar los cordones urbanos en villas y asentamientos. Desde las entrañas de la tierra, ¿Nos dirá algo la Juana invisible? No la del bronce, no la del oropel, no la que inmóvil no puede resistirse a los designios de un presente cargado de cinismo ¿Qué nos susurra la ausencia de retratos? ¿Qué extraño designio nos negó su rostro singular pero nos dio su rostro plural que se funde entre otros miles de rostros anónimos que jamás y siempre veremos en cada resistencia? Tal vez nos siga exhortando a buscarla, no en los altares de piedra, sino en los caminos, en el barro, desde donde siempre se vuelve a florecer.  Edición: 2960  

Los pibes empobrecidos
Publicado: Lunes, 20 Julio 2015 12:43
Los pibes empobrecidos

Por Carlos Del Frade (APe).- -Lo que estoy viendo últimamente es una gran cantidad de chicos revolviendo en la basura… eso antes no se veía acá en San Lorenzo– dice Vanesa, sensible e inteligente locutora de FM Horizonte, ubicada en la ciudad histórica donde los granaderos de San Martín dieran el primer paso hacia la emancipación de la Patria Grande. La observación marca un contraste casi obsceno. Por los puertos de San Lorenzo y Puerto San Martín, ciudades apenas separadas por un hilo de agua marrón, doce empresas exportan 106 mil millones de pesos por año. La región más rica de la Argentina actual a partir de semejante volumen de ventas. Sin embargo, la mirada de Vanesa descubre algo nuevo: pibas y pibes revuelven los contenedores buscado algo de valor o comestible. De acuerdo con el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina, titulado “Progresos sociales, pobrezas estructurales y desigualdades persistentes. Ilusiones y desilusiones en el desarrollo humano y la integración social al quinto año del Bicentenario (2010 – 2014)”, el comentario de Vanesa presenta una de sus cifras más poderosas y profundas: el 39,7 por ciento de las chicas y los chicos entre los cero y los diecisiete años son pobres en el país de la carne, la leche y el pan. Cuatro de cada diez pibas y pibes están empobrecidos. Consecuencia de un modelo económico que presenta sus luces pero que también profundiza sus sombras. Sostiene la investigación que “a partir de 2012 y durante casi todo 2013 y 2014, el crecimiento se detuvo, la generación de empleo productivo se estancó, la inflación continuó en ascenso y creció el déficit fiscal. A pesar de algunas medidas de ajustes, se mantuvo la política de subsidios y otras medidas orientadas a la protección social. En ese contexto, aun cuando continuó creciendo el gasto social, volvieron a aumentar la marginalidad laboral y la pobreza por ingresos, y casi no registró cambios la pobreza estructural medida por necesidades básicas insatisfechas u otros indicadores. Lamentablemente, una vez más, las estadísticas sociales del Observatorio de la Deuda Social Argentina tienden a constatar que, pese a las medidas orientadas a la protección de los sectores más pobres, una parte importante de la sociedad todavía continúa siendo una “población excedente” para el sistema en su conjunto, es decir, carece de un mínimo de condiciones dignas de subsistencia económica e integración social”, remarca el trabajo presentado en estos días. Contrastes que también se exhiben a partir de la realidad de los planes sociales: “El incremento de la población cubierta por los programas sociales del Estado, un hecho en sí mismo positivo, revela al mismo tiempo la existencia de una población vulnerada en cuanto al acceso a un empleo pleno de derechos y al sistema de protección correspondiente. A lo largo del lapso 2010-2014 se observa un aumento sostenido en la recepción total de transferencias de ingresos a los hogares, intensificándose incluso en el último año considerado. En efecto, en 2014, casi 3 de cada 10 hogares de los principales centros urbanos registran ser receptores de alguna política social de empleo o transferencia de ingresos, incrementándose este valor a más de 6 de cada 10 hogares cuando se considera solamente los hallados en situación de pobreza. Los datos revelan, además, un mayor acceso a programas sociales entre los hogares de los estratos más bajos, dando cuenta así de la necesidad que tienen los mismos de recurrir a la asistencia pública como estrategia de subsistencia económica. Si bien hubo una fuerte expansión de los programas sociales entre 2010 y 2014, ello no se ha traducido en un cambio estructural significativo con relación a la necesidad de cada sector –según nivel socioeconómico, ocupacional o condición residencial del hogar– de recurrir a tales programas como estrategia de subsistencia”. También avanzó la precarización laboral: “Aun con el desarrollo de campañas para promover la registración laboral, el porcentaje de ocupados sin aportes al Sistema de Seguridad Social continúa en valores elevados. Dentro del grupo de asalariados, 1 de cada 3 encuestados se halla bajo contratación laboral no declarada. Por otro lado, las inserciones de baja calidad en actividades por cuenta propia han determinado que 7 de cada 10 trabajadores no realizan sus aportes jubilatorios. La extendida falta de participación en el Sistema de Seguridad Social se presenta además asociada a un factor estructural: el desarrollo de actividades de escasa productividad y, en algunos casos, en el límite de la mendicidad. Por supuesto, la ausencia de aportes condiciona el acceso a la cobertura de salud; así, 3 de cada 10 trabajadores deben recurrir para su asistencia médica a los servicios brindados por el sistema público”. Y estas cuestiones estructurales condicionan el grado de participación política de los sectores populares: “Los niveles de participación ciudadana han sido continuamente bajos, demostrando que existe un bajo nivel de compromiso ciudadano. Por otro lado, al distinguir la participación social de la participación política, se observa que la primera presenta una adhesión un poco mayor que la segunda, pero no alcanza niveles muy significativos. El menor porcentaje de participación se encuentra en los grupos de protesta, seguido de la participación en partidos políticos y, por último, en actividades sindicales; mientras que la participación en grupos sociales es la actividad que cuenta con mayor porcentaje de población". "En cuanto a la región, la participación en CABA se destaca por sobre el resto de los aglomerados urbanos. La población de 35 a 59 años participa más en actividades sindicales que el resto de los grupos de edad, mientras que las personas con secundario completo participan más en actividades políticas. A su vez, la población de más de 60 años tiene mayor participación en actividades solidarias que los otros grupos etarios, y las mujeres participan en mayor medida que los varones en actividades religiosas y solidarias”. Lo cierto es que Vanesa, desde su visión, acierta con la realidad, en un país de enorme riqueza, una vez más, las chicas y los chicos terminan siendo los primeros empobrecidos, los primeros perjudicados. Fuente: Observatorio de la Deuda Social Argentina. Pontificia Universidad Católica Argentina. Barómetro de la Deuda Social Argentina Serie del Bicentenario (2010-2016) / Año V. “Progresos sociales , pobrezas estructurales y desigualdades persistentesIlusiones y desilusiones en el desarrollo humano y la integración social al quinto año del Bicentenario (2010-2014)”, realizado por Agustín Salvia (Coordinador), Juan Ignacio Bonfiglio, Eduardo Donza, Solange Rodríguez Espínola. María Clara Santángelo, Julieta Vera  Edición: 2959    

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Jenifer

Tres hombres armados subieron a un colectivo en Merlo. Un pasajero armado los enfrentó. En el tiroteo murió Jenifer, una chica de apenas 17 años.


Pobres

En su discurso ante la FAO, Cristina Fernández ubicó la pobreza argentina en el 5 %. Y Aníbal Fernández analizó que hay más pobres en Alemania que en nuestro país.


Cinco años

Un hombre mató a golpes al pequeño hijo de su pareja, de cinco años. El testimonio fundamental lo dio su hermanita de 8, en Cámara Gesell.


Narcos

Un niño de 11 años fue herido en el abdomen por una bala perdida después de un enfrentamiento entre narcos en Santa Fe.


Judicialización

Judicializaron a 35 personas en La Rioja por impedir el avance de una minera. Entre ellos una adolescente, el cura y el intendente de Famatina.


Volcadero

Un niño de 13 años se subió a un camión recolector de basura en el volcadero de Paraná y su pierna quedó atrapada por la compactadora.


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Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

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Hechos en imágenes

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