El Código de Ibarras
Publicado: Jueves, 16 Abril 2015 14:07
El Código de Ibarras

Por Alfredo Grande (APe).- Cicerón el 8 de noviembre del año 63 antes de Cristo increpó a Catilina con su famosa frase: “quosque tándem abutere, Catilina, patientia nostra?”. En español neutro: “¿hasta cuando seguirás abusando de nuestra paciencia?”. A pesar de la profecía del dirigente nacido con la dictadura genocida, el padrino Julio Grondona, capo de todos los capos del fútbol sociedad anónima transvestido de asociaciones civiles sin fines de lucro, no todo pasa. Nuestra paciencia sigue siendo abusada. Quizá no somos leones, pero tampoco herbívoros. Tenemos memoria y tenemos recuerdos. Queremos justicia a pesar del ejercicio fraudulento del derecho. Encontramos la verdad simplemente porque la buscamos. Nuestra paciencia es abusada una vez más cuando contemplamos desde gigantescos banners inaccesibles para el aerosol de la militancia verdadera, el rostro del hombre de la máscara de amianto. Hacer del vicio virtud es el arte macabro de los poderosos. Al menos, de los que se sienten poderosos. No tienen fuerza y lo disimulan buscado más y más poder. El guasón de la tierna figura dice con la soberbia y el cinismo de los que tienen los genes de la impunidad que no tiene por qué hacer promesas. No sea que haya que cumplirlas. Fue escrachado tantas veces que como grotesca cigarra ahora se escracha a sí mismo. Ignoro si por vocación o estudió algún posgrado para lograrlo. Es el ejemplo paradigmático de lo que he denominado “retroprogresismo”. Ese remedio retroprogresita siempre es peor que la enfermedad fascista de consorcio. Funciona al modo de un repelente de insectos que en realidad los atrae. Es un off al revés. La derecha entra triunfante con mayoría de votos y botox electoralista en la autopista asfaltada que dejó la políticamente impune masacre de Cromagnon. Los crímenes del progresismo (retro…) parecen menos crímenes porque los comete “gente como uno”. Parafraseando a Serrat, entre esos tipos y yo hay algo personal, pero no solamente. Hay algo institucional, hay algo político, hay algo social, hay algo vincular. Defensores a ultranza del buen mozo progre atacaron al Movimiento Cromagnon por la destitución del Jefe de Gobierno. Cuando los nazis le preguntan a Picasso si él hizo el Guernica, el genio les contesta: “no, eso lo hicieron ustedes”. En abril de 1937 la aviación franquista bombardea el pueblo de Guernica. La destitución del Jefe de Gobierno no la hizo el Movimiento Cromagnon. La hizo el propio Jefe de Gobierno porque además de no poder prevenir, tampoco quiso curar. Hirió sobre la herida. Golpeó sobre el golpe. Quemó sobre la quemadura. Hundió sobre lo hundido. Victimario con una licenciatura sobre los mecanismos de transformación en víctima. Y un posgrado en cómo organizar un lobby para que organismos que defienden los derechos humanos se desentendieran del asesinato de 194 víctimas. Y de los daños nada colaterales en familiares, especialmente madres y padres de hijas e hijos quemados en las hogueras de la corrupción, la impericia, la avaricia, la crueldad del funcionario. El movimiento Cromagnon sabe que estuve donde tenía que estar. Por eso con muchas y muchos, estuve años pensando Cromagnon. Y pensando y sintiendo desde Cromagnon. La lógica implacable y asesina para lo cual la prevención es un pecado de lesa constitucionalidad. Lógica Cromagnon que sostiene que si se puede prevenir no es un accidente. Pero también afirma que si no es un accidente es una política de Estado. Que se saca la máscara de benefactor para mostrar el vero icono, el verdadero rostro predador y sanguinario. Abusa de nuestra paciente, pero no solamente de nuestra paciencia. También de nuestro dolor, de nuestra desesperación, de nuestra tristeza y de nuestro desesperación. Ratificando el abuso político del adulto, habitualmente anticipado con el abuso sexual del niño. De eso se trata. De la política utilizada como tapadera del abuso y maltrato institucional. No es suficiente el festejo del regreso de la política, si nos olvidamos o nos distraemos de pensar de qué política se trata. Aleja de mí el cáliz de las políticas del ajuste permanente de la vida. Ajuste que tiene nombre: muerte. Política fácil. Política de gatillo. Gatillando decretos, pactos perversos, cohechos varios. Hoy por mí, mañana por mí. Gobiernos que pueden ser sordos y no escuchan los aullidos de los masacrados. Gobiernos que pueden ser ciegos y no ven las heridas de los lastimados. Gobiernos que pueden ser mudos y no encuentran las palabras que sean semillas de justicia, de ternura, de amor verdadero. Por eso quiero desarrollar un código de ibarras para poder detectar en forma certera y rápida a los que tienen el síndrome de inmuno deficiencia política. Tanto a los portadores sanos como a los enfermos. Porque nos seguirán contagiando y se presentarán como el vellocino de oro, cuando apenas son un cerdo de chatarra. Contagiarán el peor de los males, que es el que se presenta como el mejor de los bienes. Con el código de ibarras sabremos al menos con qué bueyes aramos y a qué burros votamos. Burros en el mejor de los casos. En el peor, tigres dientes de sable, cebados con la carne humana de los abusados ciudadanos. Hay que intentar y muy especialmente lograr contestarle a Cicerón: “estamos luchando para que nunca más abusen de nuestra paciencia”.  Edición: 2895

La muerte es mentira
Publicado: Lunes, 13 Abril 2015 13:35
La muerte es mentira

(APe).- Se dice por las calles oscuras, por las ochavas marginales, se lee en los pulgares de los pies sucios de los pibes, en las hojas de los diarios que se lleva el viento, se borronea en la inundación de las periferias y en los niños panzones de hambre de Somalía, se murmura en los cafés de Montevideo, en las callejas de Bogotá, en las pesadillas de los nadies, en la frontera negra de los mexicanos. Se corre por ahí que murió Eduardo. Pero no puede ser. Porque le creímos cuando nos dijo que la muerte es mentira. Y que hay nacimientos para confirmar que la muerte nunca mata del todo. La creación Por Eduardo Galeano La mujer y el hombre soñaban que Dios los estaba soñando. Dios los soñaba mientras cantaba y agitaba sus maracas, envuelto en humo de tabaco, y se sentía feliz y también estremecido por la duda y el misterio. Los indios makiritare saben que si dios sueña con comida, fructifica y da de comer. Si Dios sueña con la vida, nace y da nacimiento. La mujer y el hombre soñaban que en el sueño de Dios aparecía un gran huevo brillante. Dentro del huevo, ellos cantaban y bailaban y armaban mucho alboroto, porque estaban locos de ganas de nacer. Soñaban que en el sueño de Dios la alegría era más fuerte que la duda y el misterio; y Dios, soñando creaba, y cantando decía: Rompo este huevo y nace la mujer y nace el hombre. Y juntos vivirán y morirán. Pero nacerán nuevamente. Nacerán y volverán a morir y otra vez nacerán. Y nunca dejarán de nacer, porque la muerte es mentira. ¿Qué es la muerte para usted ? -Depende de la hora del día. A veces me angustia. A veces le tengo miedo. A veces me resulta indiferente, y otras veces, las más frecuentes, creo que la muerte y el nacimiento son hermanos. Que la muerte ocurre para que el nacimiento sea posible. Y que hay nacimientos para confirmar que la muerte nunca mata del todo. -¿Le temió a la muerte en el momento de su enfermedad? -No. Ya habíamos tenido otros encuentros. Estamos acostumbrados, somos íntimos. Edición: 2893  

Grotesco mágico
Publicado: Jueves, 09 Abril 2015 13:11
Grotesco mágico

Por Alfredo Grande      (APe).- He denominado “grotesco mágico” a los aspectos más relevantes de la política en la Argentina. El “realismo mágico” con el cual nos deleitara García Márquez ha mutado a una caricatura siniestra de la realidad. Pienso que en una cultura no represora una golondrina hace verano y que para muestra basta un botón. Suponer que es estigmatizador hablar de pobres entra en esa categoría. Quizá el ministro haya leído “1984” la novela de George Orwell. Si lo hizo, la aplica al revés. Sin la palabra que alude a la cosa, la cosa desaparece. Si la palabra “pobre” pasa a ser un estigma, su lento desuso hará que nunca más podamos pensar en la pobreza. Pobreza sin pobres deviene una categoría abstracta. En una cultura no represora, la palabra estigmatizadora sería “rico”. Porque los ricos, sean viejos o nuevos, cargan por derecho propio con el estigma del robo, la estafa, el asesinato, la corrupción. Nadie hizo la plata trabajando, dijo un filósofo de barrio en un momento de honestidad brutal que fuera premiado con las gracias por los servicios prestados. Y abonados. Siguiendo algunos estigmas culturales de la década, a lo mejor es posible hablar de “personas en situación de pobreza” pero no pobres; “personas en situación de tristeza” pero no tristes; “personas en situación de calle” pero no en la calle; “personas en situación de victimización”, pero no víctimas; “mujeres en situación de prostitución”, pero no prostitutas. Gobierno en situación de peronismo, que puede albergar menemistas melancólicos, kirchneristas, massistas arrepentidos, sciolistas esperanzados, macristas maquillados. Hablar de “en situación” alude a un tránsito, una circunstancia, un devenir, una coyuntura, un posicionamiento. “En situación” es una modalidad encubridora, donde la fuerza del acontecimiento es endulzada por la retórica que la cuenta y la relata. El ministro olvidó lo que a varias generaciones enseñara ese vago y mal entretenido paisano, el gaucho Martín Fierro. “Ave de pico encorvado, le tiene al robo afición, pero el hombre de razón, no roba jamás un cobre, que no es vergüenza ser pobre, y es vergüenza ser ladrón” Quizá no haya tampoco ladrones, sino “personas en situación de sustracción de propiedades ajenas”. El lenguaje nunca es neutral. Es profundamente político. Y puede ser accionario, incluso revolucionario, o reaccionario. El ministro la tiene clara: decir pobres es estigmatizar. Fabricarlos, no. El estigmatizado es el funcionario de turno, no sé si turno completo, que persigue al pobre pero no al rico. El impuesto al valor agregado es para todos y todas. El mismo porcentaje. La renta financiera no paga impuestos. La mega minería tampoco. ¿Estarán en situación tributaria ventajosa?. Los encargados de la Justicia sostienen, incluso en este gobierno, la más atroz de las injusticias tributarias. Desde los Jueces Supremos a los empleados de más bajo escalafón, nadie tributa impuesto a las ganancias. Después de una década ganada, las opciones de futuro gobierno son todas y cada una de derecha. En sus variantes: derecha cultural, económica, política. O las tres variantes con diferentes proporciones de los ingredientes. Un ministro que tiene el hábito de fotografiarse con la Presidenta, basa su campaña en la recuperación de los trenes que tiene su fundante en la masacre de Once. La muerte como zócalo del confort y el bienestar del aire acondicionado. La nacionalización de los ferrocarriles como forma de bloquear la vergüenza y la estafa de los subsidios a los concesionarios durante una década. Parafraseando una fábula puedo decir que: “si el bueno critica es malo; si Federico Pinedo aplaude, es peor”. Hoy el PRO (Partido Reaccionario de Occidente) se permite coquetear y toquetear al oficialismo nacional. No porque son lo mismo. Sino justamente porque no siendo lo mismo, intentan parecerse. Después de todo, la democracia que conocemos apenas es “democracia en situación de elecciones”. Todos los maquillajes todos sirven para que el verdadero rostro quede oculto en las máscaras de las PASO, las elecciones generales, y la representación ciudadana. El verdadero rostro es siniestro y da cuenta de lo que he denominado Estado Terrorista en democracia. “La familia de Gabriel, junto a la APDH y los organismos de la zona, desde ese momento vienen denunciando el modus operandi de la policía para encubrir las torturas y asesinato de un joven, que al igual que Luciano Arruga, fue hostigado para robar para la policía. Este hecho, junto con decenas de similares que se dan a conocer a diario, muestra una práctica institucionalizada en las tierras del intendente Espinoza. (La izquierda Diario)” Al estilo de las bromas macabras, el principal referente de la APDH La Matanza, Pablo Pimentel, del cual soy amigo y compañero hace 33 años, es denunciado por conspiración y será escrachado por la policía. El grotesco mágico no cree en lágrimas. La muerte accidental de un fiscal permite que “el día después” se descubra a un Estado dentro del Estado: la SIDE. Y se la disuelva para crear otro organismo que no es lo mismo, pero es igual. O sea: en su tumba Nisman logra lo que ningún gobierno de nuestra democracia siquiera intentó. La doctrina de la seguridad nacional que fundamentara el Plan Cóndor, que no fue más que nido de caranchos, es reemplazada por la doctrina de seguridad vecinal. Cuatro fuerzas de seguridad patrullan nuestras calles y ni siquiera pueden prevenir el peligro letal de una picada de asesinos rápidos y furiosos. La seguridad vecinal es una nueva forma de aggiornar el Plan Cóndor, ahora limitado a robos y asesinatos en la vía pública. Un Plan Condorito, ya que las utopías revolucionarias, ésas, no volverán. Creo que la esperanza que no espera sino que anticipa, necesita, como enseñara Alberto Morlachetti, de una ética de la ternura. Entre compañeras y compañeros. En esa ética de la ternura no nos vamos a encontrar todos, pero sí los necesarios y muy especialmente, los imprescindibles. Bertold Brecht lo supo siempre: Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles” Y no sólo personas, sino gestos, actitudes, compromisos, implicaciones entrelazadas. Hijos La Plata me escribe: “Agradecemos tus palabras publicadas en Pelota de Trapo en la nota "Milani, mentira, impunidad".Las agradecemos no porque nos mencionen directamente o intentaren defendernos, sino porque son dichas en este momento, en el que las precisamos, y porque es la sociedad toda la que necesita discutir profundamente qué apoyamos y qué criticamos, y a qué costo. Como siempre, ahí está Alfredo Grande proponiendo una mirada justa, fresca, desafiante. Interpelándonos a nosotros mismos antes que idealizando una dogmática inconsecuente.Te admiramos mucho y te seguiremos escuchando en tu programa "Sueños Posibles", que por ser posibles y realistas se diferencian pertinentemente de los "sueños Compartidos". Caricia para mi alma enferma por amigos que se van y por enemigos que se quedan. Lucharemos para que la magia se imponga al grotesco y pisaremos las calles nuevamente de lo que fue nuestro mundo ensangrentado. Pinturas: Leonora Carrington Edición: 2892

Viaje al paralelo 28 (I)
Publicado: Miercoles, 08 Abril 2015 14:12
Viaje al paralelo 28 (I)

Por Carlos del Frade   (APe).- “En el norte santafesino, donde crecen los palmares, allí se encuentra un pueblito que se llama Los Amores. Dicen que no era un jardín ni tus mujeres son flores: para mi sos lo más lindo, pueblito de Los Amores”, son los versos que se repiten en cada convocatoria popular muy cerca del paralelo 28, límite entre las provincias de Santa Fe y Chaco.Desde la escuela secundaria 560 aún sin nombre, impulsaron las “jornadas por la memoria y la militancia” y en 2008 lograron que la plaza del pueblo llevara el nombre del maestro Alberto “el Indio” Galarza, uno de los 30 mil militantes revolucionarios desaparecidos. Hijo de un obrero de La Forestal, Alberto nació en Tartagal, también en la geografía del departamento más grande de Santa Fe, Vera. Se recibió de maestro normal en 1968, cuando tenía solamente 19 años. Estudió Psicología en Rosario y de regreso al norte, ya militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, comienza a enfrentarse con las burocracias sindicales de diferentes organizaciones. “En 1974 su rumbo lo lleva hacia Los Amores para dar clases en la escuela primaria. Sus compañeros de trabajo lo recuerdan por su perfil bajo en la relación con ellos, silencioso y refugiado en el aula, usando siempre un poncho rojo para enfrentar el frío. Fiel a su estilo, se relaciona con peones de estancia estimulando el espíritu de la organización. Con dos agrupaciones, “Los toros orejanos” y “Los pueblos Olvidados” viajaron a Rosario a participar el VI congreso del Frente Antimperialista y por el Socialismo en el club Tiro Federal…allí en ese marco festivo de 25 mil personas el Indio ingresa al estadio con su peonada vestida en ropa tradicional”, cuentan las memorias que circulan en la escuela de Los Amores. -El pueblo de Los Amores, capital del olvido, del tordo y la nutria, inundado en un 90 por ciento y con una calle transitable, solicita a las autoridades correspondientes una inmediata solución al problema de la inundación, construyendo para ello un puente sobre la ruta 3 que permita a las aguas seguir su curso natural hacia el arroyo Los Amores y por esa vía al Paraná…entre los otros anhelos de la comunidad de Los Amores se destacan los siguientes: la instalación de agua potable en la escuela número 46 cuyos trámites pertinentes ya encaró la comisión de ex alumnos, la instalación de una escuela albergue que permitirá la educación de los hijos de peones rurales, cosecheros y peones golondrinas, iniciativa ésta que es llevada adelante por los maestros de la localidad - escribía la Asociación de los Pueblos Olvidados el 26 de julio de 1974. Cuarentaiún años después, el nombre de Alberto Galarza desde la plaza de Los Amores sigue exigiendo lo mismo. En 1995, por ejemplo, Carlos Reutemann, entonces gobernador y hoy senador nacional apoyando a Mauricio Macri, prometió hacer una escuela secundaria nueva en un mes. Dos décadas después las pibas y los pibes, las maestras y los profesores, ruegan al Gauchito Gil y otras tantas entidades que los techos de las viejas casonas del ferrocarril levantadas a principios del siglo veinte no se les caigan encima mientras usan un solo baño y se las arreglan para prender los equipos de la FM Andares cuando hay tensión eléctrica. En esa escuela secundaria donde el agua potable aparece en bidones que generan furor en esas chicas y esos chicos que no conocen el sabor del agua potable porque los 32 años de democracia todavía no le trajeron ese lujo. Para la directora de la escuela secundaria de Los Amores, Elizabeth Maidana, hay una relación directa entre la muerte por peritonitis de su querido ex alumno Ovidio Fernández, ocurrida el 27 de febrero de 2014, y la lucha que llevaba adelante el maestro Galarza denunciando la situación de los pueblos olvidados. En viaje hacia el paralelo 28, la existencia de las pibas y los pibes demuestra la insoportable levedad de la democracia permitida. Fuentes: Entrevistas del autor, material de la escuela secundaria de Los Amores. Edición: 2891  

Los Amores de Ovidio
Publicado: Lunes, 06 Abril 2015 13:24
Los Amores de Ovidio

Por Carlos Del Frade (APe).- -A Ovidio lo mató la política– dice Elizabeth, la maestra y directora de la escuela secundaria de Los Amores, “el primer pueblo de la provincia de Santa Fe viniendo del norte”, como dice ella antes de quebrarse en la mesa de trabajo de todos los días, debajo de las viejas estructuras del ferrocarril. Levantadas a principios del siglo veinte, ahora parecen derrumbarse sobre las cabezas de los docentes y las chicas y los chicos ante la indiferencia y desidia de los distintos gobiernos que desde los noventa hasta aquí prometieron construir el nuevo edificio. Peronistas y socialistas aliados a radicales forman parte de esa galería de falsos profetas. Elizabeth es una mujer comprometida y apasionada por la política pero cuando dice que a Ovidio lo mató la política está aludiendo a esa perversa forma que adquieren los funcionarios de tirar todo para adelante total los pueblos del norte provincial están acostumbrados a esperar. Ovidio tenía solamente veintiséis años, le gustaba cantar y recitar y amaba su lugar en el mundo, Los Amores, casi el último pueblo de la provincia de Santa Fe antes del Chaco, en el techo del departamento Vera, el más grande del territorio, donde hay miles de cabezas de ganado concentradas en pocas manos, entre ellas las de la familia del otrora goleador Gabriel Batistuta. Hay que ver el único baño sin puerta que tienen las chicas y los chicos de la escuela secundaria de Los Amores, la voracidad con que toman el agua que llega en bidones porque ese gusto es nuevo y único ya que los 32 años de democracia todavía no le trajeron el agua potable a los habitantes de este paraje del universo. Pero si encienden el equipo de la radio “Andares” y quieren, en forma paralela, calentar agua para el mate, la tensión falla y es probable que se quemen todos los equipos porque tampoco la electricidad llega bien a ese punto del mapa santafesino. Tampoco hay gas y los únicos trabajos que se consiguen son changas por quince días en la comuna que se pagan 300 pesos. Y a pesar de todo, maestras y maestros, chicas y chicos inventan momentos para la felicidad y hasta discuten los nombres de las calles y exigen que cumplan con la repetida profecía del nuevo edificio para la escuela secundaria. El silencio es ensordecedor cuando llega la siesta salvo los altavoces de los evangelistas que disputan el alma y el cuerpo de los casi dos mil habitantes del lugar, según entienden los pobladores al intentar aproximarse a la realidad del censo aunque los números oficiales digan un poco más de mil. Ovidio murió de peritonitis. En pleno siglo veintiuno, en el amanecer del tercer milenio, un pibe lleno de vida y ganas, murió de peritonitis. El 6 de marzo del año pasado, a una semana del viaje a la pampa de arriba de Ovidio, los profesores de la secundaria que se cae a pedazos le escribieron una carta abierta de la comunidad a los médicos de los hospitales de Los Amores y Reconquista, la ciudad cabecera del departamento General Obligado. “…Sabemos que con la lluvia no se puede; que los sucesivos gobiernos que nos aislaron al robarnos el tren y continúan haciéndolo al no asfaltar las rutas, que dejan los hospitales de los pueblos vacíos de remedios y aparatos y esperanza son responsables; pero no aceptamos el no hacer hasta lo imposible por mirar adentro del cuerpo para ver qué está pasando -con toda la tecnología que hoy está disponible en otros lugares-; no aceptamos los horarios de quienes en vez de ayudar inmediatamente pueden dormir tranquilos mientras una persona agoniza en la pobre habitación hospitalaria; no aceptamos que no se utilice todo el poder que dan los cargos y los puestos de trabajo para comunicarse y encargarse de que se esté haciendo todo lo que debe hacerse”, dice la carta, denuncia en carne viva con un dolor que no cesa un año después. “Porque la lluvia es lluvia y nadie la para, pero el ser humano va decidiendo a cada minuto qué hacer, y eso tienen que saberlo todos y todas quienes tengan algún poder sobre la vida y la salud de la gente. Todos/as somos responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer. Porque la muerte es un destino inevitable; pero eso no justifica la desidia, el abandono ni el desinterés. Con las personas no se trabaja desde la indiferencia. Porque nuestra salud no está cuidada y Ovidio es el actual trágico ejemplo; porque no tendremos paz si no podemos al menos cuidar a los suyos y cuidarnos entre todos buscando la verdad, expresando nuestra indignación. “Porque Ovidio se murió como no quisiera nadie que un ser querido muriera: cabalgando las huellas en el barro en una camioneta que no es la ambulancia equipada y preparada que la gente que enferma merece tener a su disposición inmediata; después de haber hecho otro viaje de más de diez horas en colectivo y en tren, dando la vuelta por el Chaco, volviendo de un hospital en donde le dijeron que sólo era un “empacho”. “Porque a poco de llegar, a la madrugada, cuando ya no pudo más, su hermanito salió de la humilde casa en lo que sería el último viaje del hermano mayor, su referente, su amigo: hacia el hospital, en el barro, levantándolo trabajosamente en sus brazos porque Ovidio no podía caminar más. Y desde ahí, sobrevivió sus últimas horas sufriendo hasta las once de la mañana, hora en que partió en camioneta barreando, buscando ayuda una vez más en ese mismo hospital en el que el día anterior había sido dado de alta. Por todo eso su muerte fue violenta y nos violenta, nos agrede, nos indigna. “No es justo que aventuremos respuestas que otros debieran dar. Sí, claro: “una infección muy grande llevó a que se parara su corazón”, ¿pero tan invisible e imposible de detectar a tiempo fue? ¿No hay manera de detectarla a tiempo? ¿No hay remedios para eso, no hay tratamiento? ¿No deberían haberlo observado más de cerca, hacer estudios, análisis, etc?”, gritan las palabras paridas desde el dolor y la resistencia de la comunidad educativa de la secundaria de Los Amores. Terminan diciendo: “A ustedes, médicos/as que lo miraron sin verlo: queremos saber de qué se nos murió Ovidio (porque se nos murió a todos/as), más allá de que sepamos que el por qué más profundo está en este ignorante modo en que vivimos, en el que a demasiada gente le interesa solamente lo que le dé ganancia, fama, poder…y no cualquier vida que por el solo hecho de ser vida merece vivir. Otra pregunta, una de las tantas, desgarra, desespera: “¿estaría vivo hoy Ovidio si hubiera tenido plata con la que comprar una mejor atención?” “Esta carta no pertenece a una instancia de reclamo legal - formal; pero no por eso deben ustedes prestarle menos atención, porque aquí está todo un pueblo cansado de ser descuidado. No exigimos compasión, pero sí respuestas responsables. Las esperamos, queremos/necesitamos/exigimos saber de qué enfermedad padecía Ovidio y qué se hizo, cómo se trató esa enfermedad en todo el proceso. Quedamos a la espera de las mismas, saludamos con dolor, con tristeza y sin paz”, dijeron entonces. Un año después, Elizabeth no aguanta el dolor cuando dice que a Ovidio lo mató la política. Un año después, en Los Amores, la lucha es muy despareja contra los funcionarios que solamente funcionan para los intereses de muy pocos. Porque la democracia permitida es muy pero muy angosta. Fuente: Entrevistas del autor en Los Amores, norte profundo de la provincia de Santa Fe, el miércoles 1 de abril de 2015. Edición: 2889  

Viaje al paralelo 28 (II)
Publicado: Martes, 14 Abril 2015 14:17
Viaje al paralelo 28 (II)

Por Carlos Del Frade    (APe).- Javier Barbona es maestro de profesión y alma. Ahora está diplomado en ludopedagogía pero nadie le da trabajo estable porque tiene convicciones profundas y se niega a callar la violenta injusticia que recorre la realidad de las chicas y los chicos en el departamento Vera, en el norte santafesino, el más grande de la provincia, uno de los tres que están sobre el paralelo 28, límite con el Chaco. -Una candidata del PRO dijo que había casi un millón de cabezas de ganado en el departamento… alrededor de 20 por cada habitante. Parece mentira que haya tanto para tan pocos… y un funcionario provincial sostuvo que hay cerca de cien escuelas rurales cerradas algunas de las cuales ahora se usan para criar ganado. También hay un solo bioquímico para todo el departamento y para que los chicos nazcan hay que irse hasta Reconquista, en el otro departamento, en General Obligado… No puede ser. Cuando las chicas que eran prostituidas en la ciudad de Vera empezaron a decir que secretarias de juzgado, fiscales y policías participaban de esas supuestas fiestas sexuales, algunos funcionarios del poder judicial fueron movidos a otros lugares de la provincia o esos mismos expedientes fueron cerrándose de a poquito– cuenta Javier que desde hace años, junto a otros maestros y militantes sociales construyeron un espacio de educación no formal y acompañamiento a las chicas y chicos cosidos por la soledad y el abandono que se llama La Quinta, donde cada puerta tiene un dibujo de vivos colores y detrás de ellas hay dispositivos para que las pibas y los pibes jueguen o piensen. Antes La Quinta tenía un auspicio internacional y ahora continúa por el amor, la pasión y el compromiso de los que siguen insistiendo en construir esperanzas en esos territorios estragados por la desidia, la corrupción y la indolencia de los diferentes gobiernos. Hay bandas de pibas y pibes que fabrican sus tumberas y con ellas se enfrentan en distintos barrios de Vera, una postal que parecía lejana y que hoy, sin embargo, son cotidianas en estos arrabales cercanos al paralelo 28. En el tremendo camino que va de Vera a Los Amores, 170 kilómetros de tierras, barro, piedras, vacas, caballos, ripio y recuerdos de asfalto, se pueden ver chicos menos de quince años que están metidos hasta la cintura en los cursos de agua. Buscan carnada para vender a los pescadores que luego intentarán suerte en Reconquista, en el departamento General Obligado. Ganan, con suerte, 30 pesos por días. Le dicen los "moreneros". ¿Quiénes son responsables de ese presente?. Están allí porque no pueden estar en otros lugares para buscarse el sustento material que aguante sus proyectos de vida. ¿Qué sueños tendrá uno de estos moreneros?. ¿Quién escuchará a los moreneros?. Y por otro lado, en la escuela secundaria de La Gallareta, por ejemplo, se puede ver la silueta de la chimenea del último ingenio taninero de La Forestal, cerrado en 1964. Las pibas y los pibes saben que si necesitan trabajar tienen que irse a Rafaela o Sunchales y sus padres son testigos dolientes del desarraigo planificado. En ese punto de la geografía, desde 1972 existía la llamada “Casa del Niño”, donde supuestamente se cuidaban a las chicas y chicos que no podían seguir recibiendo maltrato. La tuvieron que cerrar por varios casos de violaciones, algunas de ellas cometidos por famosos punteros políticos de los señores feudales del norte. Esa clausura se produjo no hace mucho tiempo atrás, al mismo tiempo que los presupuestos provinciales para mantener los pocos espacios que, de verdad, protegen a las niñas y los niños, son cada vez más reducidos. La frase que más se escucha en el resto de la provincia donde sobra la plata -200 mil millones de pesos es el monto del producto bruto geográfico de Santa Fe – es: "El norte postergado" como si fuera consecuencia de un castigo divino y, por lo tanto, inmodificable. No es verdad: al norte lo postergan los funcionarios de los grandes partidos políticos que se abusan de la tolerancia de sus pobladores. Hace falta, entonces, convocar a una gran rebeldía del norte. Que a pesar del miedo que imponen los señores feudales de cada comuna, municipio o departamentos, digan basta y exijan vivir como se merece cada persona en pleno siglo veintiuno. Es allí, en el violentado norte provincial santafesino, donde no hay justificación alguna para la cobardía política. Allí cerca del paralelo 28. Edición: 2894  

Jesuses de los márgenes
Publicado: Viernes, 10 Abril 2015 12:22
Jesuses de los márgenes

Por Claudia Rafael (APe).- Los brazos entrelazados como hierros inseparables ya no volvieron a marchar. El poder reconcentrado del mundo caminó las calles de París. Esa sola vez se elevó desde los Campos Eliseos hacia las pantallas del mundo entero en la falsa letanía: je sui Charlie Hebdo. El ombligo del mundo se sacudió hasta la desnudez mientras duraron los chasquidos de un par de dedos. Se expusieron, en una puesta de escena milimétricamente armada, con la certeza de ser, ellos mismos, almas inmortales a las que nadie ni nada podrá rozar. Siempre son los otros. Los manejadores de hilos de poder no sienten el peligro. Simplemente lo generan. Lo engendran. Lo van pariendo con su propio reguero de metrallas. No hubo hollandes ni merkeles marchando por Eduardo de Jesús. Era un nadie, un hijo de nadie, un brote de María que vio crucificar a su muchachito de 10 años con las balas de la policía. A la que le espetó en la cara, en el pecho “puede matarme, porque ya ha acabado con mi vida”. No hay abrazo como hierros inseparables por ese pequeño Jesús latinoamericano, nacido y acribillado en la favela que sale cada mañana a limpiar las suciedades diarias de la burguesía brasileña. Je ne suis pas Jesús piensan ellos, que no marchan ni marcharán por estos jesuses nuestros que salieron luego a la calle a gritar “queremos vivir”. Nazaret está tan lejos de Río aunque germinen allí cientos de jesuses que miran al mundo con los ojos de la zozobra y el desamparo. Tampoco hubo hollandes ni merkeles de brazos de acero al grito de je sui 43 o de je sui 148. Menos aún de je suis le immigré africain que murió ahogado en las aguas del Mediterráneo, tan cerca de la meca capitalista, tan al alcance de la mano y a la vez tan inasible. Como cientos de inmigrantes que caen a diario de las pateras endebles con que intentan cruzar el charco que divide. Eduardo de Jesús Ferreira, con sus 10 años, murió estragado por la bala policial en la favela Alemao de Río de Janeiro. Allí donde subsiste un Estado dentro del Estado. Doce años atrás, esta agencia escribía que “tiene sus propias leyes, sus códigos, sus autoridades. Produce, vende y exporta cocaína, marihuana y heroína, propia y de terceros. Tiene sus responsables del orden interno, como cualquier Estado, y también sus ‘cancilleres’ y ‘embajadores’. El Estado más grande, con capital en Brasilia, ése que la dejó crecer deformada, monstruosa, terrible, ése que vio la ventaja de dejar crecer sola a La Rocinha, hoy se asusta de su tamaño y su poder. Quisiera entonces, en un rapto de furia, utilizar a sus fuerzas armadas para irrumpir en las ‘zonas liberadas’, pero se tropieza con la policía, que obedece no al Gobernador ni al Presidente, sino ‘a quien le paga el sueldo’…” (El espejo de La Rocinha, marzo de 2003). Por esos plomos cargados de furia estatal el pequeño se derrumbó para siempre. Fue bandera de los que “queremos vivir” cuando ésa era también su gran meta. Simplemente sentarse, como había hecho esa vez en la puerta de su casa, anclada en el Complexo do Alemao, ocupado desde hace cinco años como parte del operativo limpieza de cara a las pantallas del mundo que debían vivir con alegría el mundial de fútbol 2014 y las Olimpíadas de Río 2016. Los jesuses, los 43 estudiantes de Ayotzinapa, los 148 jóvenes muertos en una universidad de Kenia, los africanos muertos en el Mediterráneo son la contracara del mundo. Esa que los brazos acerados que caminaron por los Campos Eliseos hunden impertérritos como parte de los efectos colaterales necesarios para plantar su propia bandera de poder. La pregunta –parafraseando a la que se hacen a diario los padres de los 43 jóvenes estudiantes desaparecidos en México- sería: ¿Qué cosecha un poder que siembra cadáveres? Tan lejos, tan férreos, tan protegidos por rejas indelebles que elevan con sus hilos marioneteros, transitan por sus propios Campos Eliseos simulando fariseos vientos de libertad: je sui Charlie Hebdo. Más allá de los ojos de ese mundo que se concentró, extraviado, en los brazos entrelazados del odio del capitalismo, subyace otro universo. Descascarado. Frágil. Despojado una y mil veces. Que no marcha al grito de je sui porque como los cientos de miles de jesuses hambrientos y dolidos persiste en ellos la primera persona del plural: queremos vivir. Edición: 2893  

Toldería en el cemento
Publicado: Martes, 07 Abril 2015 12:44
Toldería en el cemento

Por Mariano González Fotos: Ana Laura Beroiz     (APe).- Entre los pliegues de la injusticia cotidiana y los oropeles de la historia del museo y el bronce, caminan los grandes hombres, mujeres, niños y niñas, ésos que van pariendo nuevos mundos, invisibles y anónimos. Caminan de la mano entre las sombras de un presente patriarcal e individualista, mientras los ciegos de luz buscan a El Responsable de cuestionar el status quo. Buscan a “El Hombre”, ese único Hombre, como esa masculinidad genérica y universal que nos envuelve a través del lenguaje en la reproducción de paradigmas. El hombre y su cabeza, esa búsqueda demodé en vanguardias iluminadas. Pero, ¿qué hay de los pies? ¿Qué hay de las manos y del resto del cuerpo? El poder, los medios hegemónicos de (in) comunicación, los malos gobiernos, siempre tuvieron un deleite especial por las cabezas, incluso por erigir cabezas y caudillos sabiendo que podrían cortarla a su antojo, llegado el momento. Buscan una cabeza, ajena al cuerpo e incluso negando la existencia de éste. Sucede que entre los bordes de esa negación se encuentra la certeza insoslayable de que no hay uno sin otro. Lo supo Pizarro y lo ocultó junto a la cabeza de Atahualpa, intentando negar su totalidad; lo supo el cuerpo de Atahualpa en su búsqueda eterna por recuperar su totalidad. También lo supieron aquellos que amputaron las manos del Che, para que ya deje de pensar porque al decir de Marx “pensamos porque tenemos manos”. Y es que los originarios siempre lo supieron: no hay cuerpo sin cabeza y llegará el día en que debajo del humus, cuerpo y cabeza se reencontrarán, porque no hay distancias entre uno y otro, porque son lo mismo. Lo supieron incluso antes que Spinoza y que Marx, antes también del empecinado esfuerzo por ocultar a estos pensadores bajo el polvo de la academia. Porque que el hombre piense porque tiene manos tal vez incomode a la tajante división entre trabajo manual y trabajo intelectual. También expropiaría el monopolio de los “dueños” del saber, siempre dispuestos a mostrar su abultada lista de lecturas pero incapaces de adueñarse del barro y las calles.Ronda y palabra Las primeras sombras se anuncian detrás del fálico obelisco que se exhibe en la ciudad donde, dicen, Dios atiende. El cemento mira rendido a tantas flores que brotaron pese a su hermética tarea de devorarlo todo. La ronda se dispone dentro de la carpa que clavó banderas agrietando al cemento: las abuelas, hombres, mujeres y niños ocupan su lugar en el círculo interminable. La palabra lentamente va danzando entre unos y otros. Confundida entre el humo que exhala el mate se eleva y cobija a todos los que la nombran. La madrugada se impacienta pero la palabra aquí abajo nació sin agujas. Las niñas y niños participan de esta clase magistral sin maestros y una vez más la asamblea piensa porque tiene manos, muchas, y callosas de tanto pensar. El día finalmente bosteza su primer destello y el mate revive entre las cenizas del último polvo de yerba del paquete; el cuerpo cansado pero el espíritu renovado por un día más de resistencia y organización. Manos y pies Es que las manos, siempre más pícaras y veloces les tejen a los que eligen ser sistemáticos espectadores, los escenarios que éstos quieran ver. Se divierten, se ríen de ser invisibles, que no es lo mismo que no existir. Ríen, con esa risa tan de niños, tan sin bordes. Mientras, los espectadores se ocupan de mirar sin observar, las manos hacen y deshacen, piensan y construyen. Los ciegos de arriba no las ven, porque quien sólo mira hacia arriba nunca verá venir la mano del Knock Out. Los pies, esa corporeidad de la cabeza, ríen silenciosamente en la noche eterna, mientras recupera una y otra vez a lo largo de los siglos, el cuerpo degollado y confinado al olvido bajo tierra de Atahualpa para revivirlo una vez más, para continuar la lucha después de haber descendido a la cripta. Toldería en el cemento Un viento desde el Sur le revuelve el pelo que, trenzado, resiste estoicamente los embates hasta que por fin el suspiro fuerte del cielo se rinde y se amigan en un abrazo que los enrieda a ambos. Apura el paso entre la multitud que se ha acumulado tras la toldería anacrónica que invade el cemento para dar por fin con ese poco de yerba que alejará el cansancio y los malos sueños por un rato. Sonríe a todos sin importar desde dónde venga ni por qué, desconcertando hasta al más hábil de los infiltrados. Con los ojos grandes, dueños de una negrura que asustaría a esas noches huérfanas de lunas, va mirando todo cuanto hay a su alrededor. Alejada del palabrerío estéril de los que se alternan el poder de arriba, dialoga firme y sincera con todos, explicando con hipnótica paciencia los motivos del acampe. La resistencia Hace 52 días que en el acampe se resiste. Los hermanos de las naciones Qom, Pilagá, Wichí y Nivaclé de la provincia de Formosa, quienes decidieron conformar la QO.PI.WI.NI Lafwetes como expresión de lucha y organización de las naciones originarias contra la opresión, el olvido y la colonización continuada del Estado Nacional y Provincial, hace más de 52 días que están acampando en el centro administrativo del país, exigiendo el pleno cumplimiento de sus derechos. Lafwetes, voz Wichí, nombra un árbol que fue cortado pero que sus raíces resisten y desde allí vuelve a crecer. QO.PI.WI.NI. es una organización radical, aunque esto no expresa un extremismo de esos que, aún siendo una entelequia, su sola mención despeina a las señoras de cacerolas tomar, siempre listas para custodiar su único bolsillo. Tampoco marca la adhesión a una corriente partidaria; sino que se es radical por lo que la etimología del término representa: un devenir desde la raíz, y es que la lucha es también por recuperar y resignificar el lenguaje. Claro que cualquier movimiento que se asiente sobre las raíces, sobre sus bases y venga desde la tierra misma tiene en sus entrañas la revolución. No como promesa de un futuro desdibujado en el horizonte, promesas a veces más cercana a las clericales del paraíso que nunca llega, sino como la revolución de serlo en el día a día, en las relaciones cotidianas, en la reciprocidad, en los modos de construcción. No promete lejanos paraísos, sino que los respira cada mañana. La raíz no sólo es lo pasado, lo ancestral, sino también los retoños; el futuro. La raíz, ser radical, es caminar desde abajo, lejos del fastuoso andamiaje político de arriba y cerca de los pies. Lejos de los dueños del saber y cerca de la construcción de una sabiduría colectiva, esa que se piensa con el cuerpo. Luján Luján ya casi se lava las ojeras con el último sorbo del mate, toma impulso para pararse, los bolsillos remendados pero llenos de ilusiones y una mirada que nos fulgura como venida desde hace mucho tiempo. Ella, presente y futuro de una lucha que no baja los brazos. Sabe que pensar con el cuerpo es también sufrir con él. Y ella conoce bien de esos rincones fríos de la lucha. Con apenas trece años ya conoce del trajín y el sacrificio. No vivió ni leyó los grandes sucesos de la historia, pero su cuerpo da cuenta de cada lucha librada en el territorio. Con escasos calendarios deshojados, le miró los ojos al frío de la noche, al exilio prematuro y al recuerdo de soñar en otra lengua. Hace 52 días resiste, hace trece años habrá llegado con el primer grito de su pecado de ser india y mujer; y todavía hoy no hay quien le quite esa alegría irreverente de sostener el alarido. Ya no carga en su mochila los cuadernos, ésos de tapa dura con motivos de tela de araña y que tanto extraña. No habrá en estos días el deleite del recreo. Dejó la escuela del encierro y la disciplina, pero que guarda lo más valioso: los amigos. Viajó desde muy lejos y se acodó en otra escuela, la del futuro, la que no miente ni delata, la que enseña a no claudicar, a desafiar a la matemática ganándole horas improbables al sueño; y es aquí donde halló a sus compañeros y hermanos de lucha, con quien se mira firme y a los ojos cuando los brazos empiezan a pesar. Cifras A menudo nos invaden los medios con sus cifras, los “Ni-Ni” descontextualizados, los índices delictivos, la cíclica discusión en torno la baja de imputabilidad, etc, etc. Pero pocas veces nos detenemos en estos gigantes anónimos. Tal vez porque la muerte nos fascina, aunque para estos luchadores es tan sólo un invitado más que desfila en la larga noche.Luciano Arruga fue un rebelde luchador hasta su muerte, no desde el día de su muerte; Maxi y Darío pusieron el cuerpo mucho antes de que las balas les anudaran el pecho y el grito que retomamos nosotros; Matías Catrileo fue y será weichafe y guardián de la Ñuque Mapu, mucho antes de que las balas le invadieran el cuerpo y el territorio. Los miles de compañeros anónimos son y deben ser banderas ahora y siempre, antes y después de que la muerte que el Estado nos propone lo devore todo. Levantemos las banderas hoy de nuestros hermanos Wichí que al costado de una ruta van borrando las huellas a la muerte que los va acechando detrás de las balas policiales. Caminemos ahora con todas las víctimas del aparato de espionaje del Estado, perseguidos por luchar. Es hoy el momento de abrazar a nuestras hermanas mapuches que se abrazan a la vida mientras en la Patagonia el fuego devora los bosques milenarios, estirándole la alfombra a la especulación inmobiliaria y a la criminalización del pueblo Mapuche. Rindámonos hoy ante la sonrisa de Luján, la niña Qom que custodia la memoria y el territorio de todo un pueblo. Todos estos luchadores existen y existieron aunque la televisión, la radio y los periódicos hagan culto del silencio. Aunque la certera cifra no los contemple. ¿Qué nos dirán las cifras de esta niña? ¿Que perdió la escolaridad, tal vez? ¿Que migró de su comunidad? Engrosará largas listas de carencias seguramente. Pero ¿dirán algo las cifras de su lucha por un mañana más cercano a la tierra sin mal Guaraní que a la ficción occidental del progreso? ¿De su sentir colectivo, de su orgullo Qom, de su entrega, de sus manos ordenándolo todo, tan jóvenes y cansadas? ¿Quién se erigirá como juez y verdugo de un sistema que nos arrebata la vida y condena para siempre a la niñez? ¿Quién culpará al verdugo, siempre encapuchado, y no al condenado, siempre tan desnudo? ¿Qué dirán pués las cifras sobre el sistema verdugo? Nada dirán. ¿Qué diremos nosotros entonces? ¿Qué haremos nosotros? Seguiremos en el palco principal estudiando las cifras minuciosamente o saldremos al frío de la noche, caminaremos a oscuras, despacio, y nos abrazaremos por fin con lo que somos, con los anónimos que nacemos y morimos una y otra vez, con los invisibles que mientras todos duermen tejen frazadas y nos calientan el cuerpo para que entre todos pensemos cómo salir del olvido.  Edición: 2890

El primer trabajador
Publicado: Jueves, 02 Abril 2015 13:25
El primer trabajador

Por Alfredo Grande   (APe).- John William Cooke acuñó la célebra frase: “el peronismo es el hecho maldito del país burgués”. Los trabajadores empezaron a tener derechos porque previamente podían ejercerlos. Los derechos civiles, políticos, sociales y económicos no se tienen: se ejercen. Y solamente su ejercicio acredita su tenencia. Los derechos no son abstracciones sino materialidades. Y la materialidad implica que haya condiciones objetivas. Por ejemplo: no hay derecho a comer si no tenemos comida. O peor aún: hay derecho pero en abstracto. Con lo cual las almas bellas quedan anestesiadas y las víctimas sufren en el cruel silencio de la indiferencia burocratizada. Si no se puede hacer huelga, no hay derecho a la huelga al no poder ejercerla. De hecho y de derecho, la constitución del año 1949, derogada por la Contrarevolución Fusiladora, y nunca más recuperada, ni siquiera en el verano camporista, (1973-1973) no incluía el derecho de huelga. “La huelga es el hecho maldito del país peronista”. La huelga no supera la contradicción capital trabajo que, para la mirada y escucha marxista, no es conciliable. Sin embargo, logra algo devastador. La huelga transforma esa contradicción en una paradoja. Y como toda paradoja, paraliza. Y enfurece. Lastima. Enloquece. “¿A quién querés más? ¿a tu papá o a tu mamá?” me preguntaba una de las tantas tías locas que estropearon mi infancia. La huelga perfora el fundante político, ideológico y doctrinario de la “columna vertebral”. Una columna vertebral en huelga logra que el cuerpo de desparrame. Obviamente: hay columnas vertebrales que son más columnas que otras. El ministro Otero, cacique entronizado por Lopez Rega, dijo refiriéndose a la Juventud Trabajadora Peronista: “Tienen algo de juventud, poco de trabajadora y nada de peronista”. La columna vertebral peronista puede balancearse pero nunca inclinarse a la izquierda. Ni siquiera, por las dudas, al centro izquierda. Nunca el kirchnerismo le dio personería jurídica a la CTA. Hasta que logró dividirla. La izquierda peronista siempre fue marginal a los concentrados grupos de poder partidario. Para lograr eso, la triple A fue una Alianza Anticomunista y también, ya que estamos, anti izquierda peronista. Mucha sangre costó reconocer que los melones no se acomodan solos. Los melones grandes aplastan a los meloncitos, y luego del viaje no pocos quedan convertidos en puré y jugo de melón. La masacre de Ezeiza tiene mucho que ver con esta cruzada para mantener a la columna vertebral en el centro…centro. Fue necesario el inolvidable “rodrigazo” para que la CGT de Casildo Herreras, aquel que luego se borró, le hiciera una huelga a María Estela Martínez de Perón. La huelga ferroviaria del año 1950 resultaba inconcebible. ¿Hacerle una huelga a Perón? Muchos obreros no estaban demasiado seguros de que todos unidos triunfaremos. La movilización militar terminó con la resistencia de los mas díscolos. Mas allá o mejor dicho, más acá del análisis político, lo que resultaba intolerable, y Evita lo dijo con todo rigor, era hacerle una huelga a Perón. Por eso digo que es el hecho maldito del país peronista. La constitución de 1949, que construye una legislación laboral de protección a los trabajadores, tiene su talón de Aquiles: el tabú de la huelga. Los mismos que la convocan, tiemblan. La CGT desafió al poder militar genocida en Plaza de Mayo pero duda de organizar en estos tiempos un paro activo con movilización. La huelga tabú coloca a quienes la organizan al este de todos los paraísos. De columna vertebral, movimiento obrero organizado, a oligarcas, traidores, vendepatrias. Una aristocracia obrera que apenas representa, y ni siquiera, al 10% de los trabajadores. Incluso los datos del propio Indec Intervenido son omitidos. Gustavo Robles acerca datos contundentes: Según el Indec, en su último informe, que surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), del último Trimestre del 2014: El 90% de los asalariados en Argentina cobra por debajo de $10.240; el 80%, por debajo de $7.998; el 70%, por debajo de $6.559 ; el 60% de los trabajadores tiene ingresos por debajo de los $5439; el 50% de los asalariados en este país gana por debajo de $4388; el 10% que más gana, se lleva el 30% de la renta salarial, mientras el 10% más pobre, sólo el 1,4%. La presidenta que en el Consejo del Salario, frente a los sindicalistas lacayos y entregadores de su clase, dijo muy suelta de cuerpo que “el salario, por definición, nunca va a ser suficiente. Si el salario fuese suficiente, dejarían de ser obreros para pasar a ser patrones”. La pregunta que cae de inmaduro es: ¿suficiente para qué? Frente al festival del mega consumo, el salario tiene que ser suficiente para afrontar las 12 cuotas, más los fines de semana largo, más las cuotas de los privados (colegios, medicina “pre paga”) y muy especialmente, suficiente para seguir tributando el enemigo invisible denominado IVA. Confiscatorio e inequitativo 22% inmóvil. Cuando los obreros del sindicato Sitrac Sitram de Córdoba iniciaron la huelga que luego terminara en el Cordobazo, ya se decía que eran los trabajadores mejores pagos. Para la burguesía que sólo se mueve al ritmo de su corazón contable, esto no es comprensible. Pero para poder pensar, para poder luchar, para tener el coraje de soñar otros mundos posibles y probables, la panza tiene que estar llena y el corazón contento. La economía de penuria, la miseria subsidiada, las asignaciones masificadas, permiten muchas cosas menos desarrollar pensamiento y acción crítica contra el orden burgués, explotador y corrupto. Por eso la huelga, cualquier huelga, deberá ser liderada por aquellos que no tienen pactos perversos con el poder. Nuestra tragedia es que muchos de los que ahora lideran las huelgas tuvieron pactos perversos con varios poderes y los tendrán con otros. Un Agustín Tosco ha sido una excepción que no pudo interpelar la regla. Lo que me parece importante de señalar es que la huelga no es atacada por quienes la convocan. No es atacada por los objetivos que pretende. No es atacada por los supuestos daños que puede generar. El kircherismo ataca la huelga porque pretende administrar una herencia que no es suya. Lo sabe y entonces sobreactúa el rol y se enoja, y ofende más de lo necesario. Los trabajadores no podían hacerle una huelga a Perón. Los trabajadores no podían hacerle una huelga al primer trabajador. Pero la hicieron. Y a pesar de las dirigencias corruptas y oportunistas, no más ni menos que las dirigencias políticas y empresariales que se reparten la riqueza de nuestra Argentina, los trabajadores organizados como clase, más temprano que tarde, volverán a cantar: “a la huelga compañeros, no vayan a trabajar, deja quieta la herramienta, que es la hora de luchar”.  Edición: 2888  

Postales de Federación
Publicado: Lunes, 30 Marzo 2015 13:08
Postales de Federación

Por Carlos Del Frade (APe).- Raúl Combis es cantor, poeta, periodista y muchas otras cosas más. Es uno de los enamorados de Federación, la ciudad entrerriana que al borde del río Uruguay fue refundada después de la inundación provocada para que funcionara la represa de Salto Grande. Raúl insiste en recordar en medio del turismo que produce las termas, el boom de inversiones extrañas, los aserraderos, los casinos y la explotación de los cítricos. Entre los años setenta y lo más pesado de los noventa, Raúl recuerda, resiste. Familias enteras deambulan con grandes toallones como salidas de baño, cruzan las avenidas y las calles, recorren las múltiples galerías que dejó la curiosa arquitectura de la dictadura cuando trasladó al pueblo de una manera brutal porque no había árboles, ni pájaros ni mariposas, ausencias que tragaron la vida de muchas y muchos que partieron a la pampa de arriba de pura tristeza impuesta, los que todavía necesitaban de la vieja Federación que quedó bajo las aguas. Esos turistas parecen formar parte de una extraña cofradía de monjes Jedi en la nueva Federación. Cerca de aquí está el ombú de Mandisoví, donde Belgrano montara su cuartel de guerra revolucionaria, hoy privatizado por un estanciero de Concordia al que no le interesa ese fragmento de la mejor memoria del pueblo que soñaba con que la igualdad estuviera en el trono de la vida cotidiana. Aquí cerca, también, en el Ayuí, andan los fantasmas del gran proyecto colectivo emancipatorio del artiguismo. Pero en una de las escuelas ningún estudiante parece recordar aquellos fantasmas del siglo diecinueve. Quizás porque la Nueva Federación, la del turismo, las inversiones extrañas, los aserraderos y los casinos se mueve más fácil en el olvido. Sin embargo, acá, en Federación, Raúl recuerda, resiste mientras pelea como puede con lo más pesado del presente. Un gran jugador de fútbol, número cinco de Estudiantes de Federación, hoy devenido en eximio asador, llegó a apuntarle con un remo en sus tiempos de pescador al helicóptero que, en su momento, traía a Jorge Rafael Videla y otros muchos asesinos para contemplar los efectos de la construcción de aquel nuevo municipio con árboles, pájaros y mariposas desaparecidos. Todavía llegaban las jangadas y era necesario recibir los troncos con el agua hasta la cintura, en pleno invierno, con una buena dosis de caña o vino. Hoy, los tiempos en la Nueva Federación, tienen otros pulsos íntimos más allá del turismo y los casinos. -Acá hay tres bandas que traen la cocaína desde Concordia – cuentan las chicas y los chicos de una escuela técnica. La del Colo Chacona, “los sapos” y los Mieres, denuncian al cronista. “Todo el mundo lo sabe”, apuntan, mientras también dicen que hay mucho miedo. -A mí ya me mataron dos de mis amigos con los que nos criamos e hicimos la escuela primaria. Me da mucha bronca que sea así. Hace algunos meses hicimos una marcha para denunciar todo esto. Que paren de matarnos chicos y que no haya justicia. Nos prometieron que iba a haber justicia…quizás sea tiempo de hacer una nueva marcha – dice uno de los muchachos cuya tristeza parece tener una edad mucho mayor que la cantada por su número de documento. Frente a la Biblioteca Rivadavia, en un bar que espera la llegada de los turistas, un muchacho joven, mozo del lugar, cuenta que lee poesías y siente que el rap en español dice cosas muy profundas. Dentro de la biblioteca, una gran fotografía enmarcada, en blanco y negro originales aunque ahora parece amarilla por el paso del tiempo, presenta una iglesia vieja y autos y camiones especiales que reflejan uno de los instantes de la destrucción de la Vieja Federación. “La Fuerza Aérea a la Comisión Mixta de Salto Grande. Momento de la demolición de las últimas construcciones de la Vieja Federación”, junio de 1979, apunta la información en la fotografía enmarcada. Casi cuatro décadas después, en este rinconcito entrerriano, bello y misterioso, la nueva Federación no solamente es consecuencia de los negocios del presente sino también de las insistencias varias del pasado. Las pibas y los pibes, como en tantos otros lugares de la Argentina, pelean por hacer realidad su proyecto intentando gambetear las garras de los que los quieren usar y también los devastadores efectos de la hipocresía y el olvido. Fuentes: Entrevistas propias del autor de esta nota en la ciudad de Federación, Entre Ríos, el viernes 27 de marzo de 2015. Edición: 2886

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Radionoticias APe

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Boliviano

Franco Zárate, de 19 años, llegó muerto al hospital Santojanni. Un kiosquero le había disparado al grito de "boliviano de mierda".


Lenguas

Tras muchos reclamos, y a partir de la causa penal contra Reina Maraz, la Suprema Corte aprobó un registro de intérpretes de lenguas originarias.


Somos

Somos todos los niños que mueren por desnutrición en el país hecho de pan, leche y carne. Somos los chicos muertos por bala fácil, envenenados por agrotóxicos e intoxicados por el plomo. Somos todos los niños olvidados Eso somos.


Crímenes

Dos niños guaraníes de 2 años fueron internados en grave estado por un cuadro de desnutrición severa en el hospital de Pediatría de Posadas. En un mes murieron Néstor Femenía y Marcos Solís. Asesinados por el sistema.    


Luciano

Este sábado a las 13 será el acto central por los seis años de la desaparición de Luciano Arruga. En General Paz a la altura de Mosconi.


Brujas

La policía francesa extiende su casa de brujas a la infancia: interrogó a un niño de 8 años por el atentado a Charlie Hebdo.


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APe en la voz de Daunes

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