El futuro muerto a golpes
Publicado: Viernes, 23 Agosto 2019 14:00
El futuro muerto a golpes

Por Claudia Rafael “Si ves al futuro, dile que no venga”Juan José Castelli “El futuro ya llegó, hace rato…”Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (APe).- ¿Qué nombre tiene el futuro? ¿Cómo se deletrea ese infierno en tierra que construyó la condición humana como un legado de crueldades? ¿Qué empujó a dos empleados de seguridad de Coto matar a golpes a un hombre, que en su figura de vejeces y carencias, es el espejo de los vulnerables? Vicente Ferrer se llamaba. Vicente Ferrer, que a los 68 años, osó llevarse un botín millonario de dos chocolates, un queso fresco de 500 gramos y una botella de vidrio de aceite de oliva de medio litro. Los dos custodios están detenidos pero ¿qué lleva a esa porción de humanidad que representan a apedrear, a golpear, a destrozar la vida? Quizás vayan a la cárcel, tal vez sean liberados. Pero ¿qué es un hombre cuando se siente habilitado a despedazar a sus congéneres? ¿Hasta dónde lleva el pasaporte de impunidad que genera el odio al otro para violentar sin freno? Una sociedad que concede cada vez más desprecios y promueve un aplauso generalizado de otros que se plantan en el lugar de regentes del ultraje. Y que se permiten un punitivismo cara a cara que convierte en sherif a los buenos vecinos que se determinan señoras y señores de la justicia. Corrimientos de la mirada social hacia prácticas disciplinatorias que derivan en la muerte. Los buenos vecinos aplauden. Como aplaude el Estado cuando justifica y avala al policía porteño que asesinó de una patada a Jorge Martín Gómez, de 40 años, en Carlos Calvo al 2600. Y lo eleva a la categoría de héroe como el poder político condecoró socialmente con su abrazo a los Chocobares de todas estas historias. El futuro ya llegó, hace rato. Un futuro que nos chocamos en cada esquina. Que penetra como penetran las balas que el Estado promueve o deja correr y que vuelan e impactan en la cabeza de nenes como Benjamín Biñale, con sus 8 años. Que se desplomó en el piso de la canchita del club Pablo VI del barrio Las Flores, de Rosario. Ahí donde las armas y las balas corren por las calles y van de mano en mano dejando desnuda la médula de un modelo de perversidades que aporta al mundo narco y al tráfico de armamentos con protección estatal. El último de los niños baleados fue Benja. Con sus 8 años y su avidez por patear la pelota en la canchita de la barriada. Que llegan de a ramilletes al hospital. Cinco en enero; dos, en febrero; cuatro, en marzo y también en abril y uno más en junio. En una estadística que espeja al sistema que busca denodadamente deshacerse por los medios más variados de la infancia: un bebé de escasos meses; otro, de un año; dos entre los dos y los cuatro años. Cinco entre cinco y nueve y siete más entre diez y catorce. Porque la condición humana es ésta, señoras y señores. Un mundo hostil para los viejos y los niños, para los frágiles y los olvidados, para los vulnerados sistémicos y los estragados. Benja sigue batallando por su vida y por volver a patear la pelota con sueños de campeón. Vicente Ferrer o Martín Gómez, se quedaron en el camino. No sólo se trata de un Estado cruel que ordena el disciplinamiento sistémico y tortura, detiene o mata. Se trata de la humanidad. De los seres comunes y corrientes. Con la responsabilidad individual y colectiva de decir basta. De gritar no en mi nombre. De salvar a ese futuro de las garras de la impiedad y hacerlo otro. Con ingredientes que habrá que rescatar, como sea, del fondo de toda tiniebla. Pintura: Luis Scarfatti Edición: 3931

Wichi asesinada
Publicado: Miércoles, 21 Agosto 2019 13:53
Wichi asesinada

Por Luciana Mignoli (APe).- Yo no me acostumbro al femicidio. Sí, ya sé. Hay uno cada día o más. Y ni hablar de los travesticidios, que apenas llegan a la prensa. Hoy le tocó a una joven wichí. María Magdalena Moreira, 16 años, Miraflores, Chaco. Hermana de Ariel Sánchez, enorme luchador indígena del Consejo de Recuperación Territorial (CRT). Me enciendo de indignación al ver los medios que publican con mucho cuidado la cara tapada del femicida confeso, Facundo David Narciso, de 20 años, criollo. “Femicida detenido” escriben, pero cuidan con recelo su imagen y borronean su rostro. En cambio, no demoran ni un segundo en estigmatizar a la familia de la víctima que -según los medios- demoró en hacer la denuncia. Claro -pienso yo-, si la familia wichí va a confiar en las mismas fuerzas que día a día los hostiga, demarca, encierra, desaloja y reprime. El propio Ariel nos contaba hace unos días en un seminario sobre Genocidio Indígena en Resistencia cómo era ser indígena y vivir constantemente amenazado. “Hace cinco meses Facundo Narciso pegaba y arrancaba dos dientes de la boca de María y se sacaba fotos golpeándola. Nadie hizo nada. La denuncia de nada sirvió”. Así de crudo es el comunicado del CRT de Miraflores, que ayer difundía la búsqueda de la joven que hoy apareció enterrada en el fondo de la casa de su ex pareja. ¿Qué más van a hacer los medios? ¿Van a investigar también la vida de la víctima? ¿Dirán que era una fanática de los boliches? No creo. Ella es una indígena de monte adentro, así que ni siquiera merecerá de esos tratamientos periodísticos detestables. “¿Será noticia de primera plana? No. ¿Se la llorará, se la pensará, se la sentirá dolor? No. No porque es aborigen y wichí. Porque cuando oscura es tu piel, oscura parece será tu muerte, tu dolor, tu historia”, dice el Consejo de Recuperación Territorial en un desgarrador comunicado. Miro la imagen de María Magdalena, sus rasgos, su piel, sus ojos... Pienso en sus sueños que ya no podrán ser. Pienso en ese territorio que ya no habitará. Me duele la panza. Y sé que a muchas personas también. Aquel genocidio indígena negado que se actualiza y se cruza con la cara más brutal del patriarcado. Yo no me acostumbro al femicidio. Y al racismo, tampoco. Edición: 3928

Muertecita de Tucumán
Publicado: Jueves, 15 Agosto 2019 13:01
Muertecita de Tucumán

Por Claudia Rafael     (Ape).- Benjamín tenía cuatro años. Su muerte es la radiografía acabada de la crueldad. El punto exacto en el que la condición humana se desviste de su piel de cordero para asumir la del lobo que devorará a sus presas. Benjamín era apenas un niño. Un tucumanito que jugaba en la libertad que le concedía su entera vida, resumida en cuatro veces un año. En experiencias que no lo hicieron pisar la escuela. Ni correr una carrera en bicicleta ni enamorarse rabiosamente de la vida. Lo encontraron colgado bajo un puente. Mínimo. Pequeñísimo. Inexplicable su muerte minúscula y enorme. En la Tucumán pobre y diversa. Donde todos dicen todo. Que hubo detrás alguien del poder. Que fueron los narcos. Que era conocido. Que Ulises Benjamín Ayala, de apenas cuatro años, se fue con el asesino que lo invitaba a jugar debajo de ese puente. Un puente tucumano con nombre de hijo de dios. Y lo puso en la bandeja de la muerte amarrado a un cable que le despedazó los sentidos. Mientras una cola de más de veinte cuadras intentaba llegar a un empleo en un supermercado por ahí no más, en Yerba Buena. Benjamín fue la víctima de los hombres. Que matan. Que aturden. Que destrozan. En el jardín de la república, en el que es posible bailar para hacer linda esta triste vida y así se olvida que hay que morir como cantaba la más bella de las tucumanas. Pero Benjamín se quedó en el camino. Hablan. Dicen. Cuentan historias. Desmienten un suicidio como si a los cuatro años Benjamín hubiera podido conducir sus pasos hasta el puente Jesús de Nazareth y ahorcarse con un cable. Aseguran que tal vez quiso amenazar a sus victimarios. Con sus diminutos cuatro años. En donde la vida, más allá de sus pesares y sus mochilas de escaseces pudiese saber a otra cosa que no fuese a las alas de un colibrí o los sueños de un chocolate tibio. Benjamín. Ojos de almendra brillante que ríe desde la mirada. Con la ingenuidad entre los labios. Desconocedor de lo crueles que pueden ser los adultos. Le tocó nacer y vivir en una provincia bella del corazón del país. Donde gobiernan siempre los mismos alternándose entre amigos y ex amigos. Y siempre quedan bajo los puentes y bajo todas las hambres los benjamines. Le tocó nacer y vivir, a Benjamín, en una tierra con 32,2 % de pobreza. Con 290.000 personas en las pobreza y 33 mil en la indigencia en los cordones del Gran Tucumán – Tafí Viejo. Diez puntos en un año se disparó la pobreza en el tucumancito de Benjamín. Más del 10 % de desempleo. La mitad de los que trabajan están precarizados. En negro. Sin registro. Invisibles. Como Benjamín. Como miles de benjamines de pancita vacía. A Benjamín lo mataron. En los mismos días en que una hilera humana de veinte largas cuadras sueña con un puestito de trabajo en un supermercado a punto de abrirse en Yerba Buena. En los mismos tiempos en que el frío asuela los huesos. Cuando la pobreza aprieta el alma. Cuando en el merendero al que asistía Benjamín se desdoblaban por el plato de comida calentita. Benjamín es la síntesis del dolor país. En el que las desdichas y las angustias se miden en falsa escuadra. Edición: 3925

Licencia para gobersinar
Publicado: Viernes, 09 Agosto 2019 18:25
Licencia para gobersinar

Por Alfredo Grande (APe).- No podemos enfrentar a los enemigos con las mismas armas que nos entregan para enfrentarlos. Porque no son las mismas armas, aunque puedan tener su apariencia. Las balas son de fogueo, los percutores se traban, las miras láser están desviadas. Nos entregan armas para que no podamos defendernos. Cuando escribí “Las armas del Pueblo” me refería a los conceptos que no son otra cosa que el sentido fundante de las palabras. Por eso la disputa del sentido es, en todo momento, la única batalla que no puede ser perdida. Con autorización de su graciosa majestad, el servicio secreto inglés tenía un agente con licencia para matar. El legendario 007 James Bond. Con autorización de su nada graciosa majestad, el servicio secreto norteamericano tiene un agente con licencia para gobernar y asesinar. El menos legendario 004. El número alude a la cantidad de años que el mandato constitucional autoriza para organizar una diversidad de operaciones masacres. 004 Licencia para Gobersinar. O sea: neologismo que une el gobernar con el asesinar. No es lo mismo: es peor. Es como votar un marido (eso habitualmente se llama sacramento) y terminar viviendo con el enemigo. Que terminará asesinando, en cuotas o al contado. Gobersinar es el mandato que la cultura represora le exige a los que, en nombre de alucinatorias luchas anti inflacionarias, anti populismos, anti privilegios, se apropian de la inflación, usufructúan los populismos de amigos y acumulan todos los privilegios. Nadie hace la plata trabajando, nos enseñó un filósofo poco valorado. Pero todes los que hacen mucha, pero mucho plata, la hacen asesinando. La apropiación de plusvalía es una forma hasta elegante de asesinar salarios. Los cuadros tarifarios actuales son asesinatos dolosos agravados por el vínculo y el abuso de posición dominante. El adoctrinamiento que la Gendarmería tendrá sobre cuerpos y mentes, denominado “servicio cívico voluntario en valores” ya tiene más de 9000 inscriptos por día. Uno de esos valores será, como dudarlo, el asesinato por la espalda. O sea: el valor de la cobardía y el valor del sometimiento. Pertenecer al servicio penitenciario tornará caduca la advertencia de Nicolás Guillén. “Tu eres pobre, lo soy yo. Soy de abajo, lo eres tú. ¿De dónde has sacado tú, soldado, que te odio yo?” Yo tengo algunas ideas de donde lo ha sacado. El odio es porque todavía queda una conciencia lejana de lo que es la traición de clase. Por eso te odio yo. Y para Gobersinar hay demasiadas traiciones, complicidades y cinismos de clase. Los asesinos de ayer, pretenden ser los verdugos de los asesinos de hoy. Pero Claudia Rafael nos impide distraernos: “El Indec acaba de publicar datos cruciales que ya viene ofreciendo el Observatorio de la Deuda Social de la UCA desde hace tiempo. El Indec. El hacedor de estadísticas oficiales dijo lo que todos saben pero esta vez, desde un organismo del Estado. Y fue arrojado al sótano al que nadie mirará porque la existencia de 5 millones de chicos pobres y 1 millón de indigentes no despeina a nadie. El hambre no es noticia. Ni la falta de futuro. Ni la ausencia de techo ni de libros ni de sueños”. Justamente no despeina porque abundan las pelucas de la pornográfica indiferencia. Estamos formateados por la cultura represora para conmovernos por el asesinato de Mufasa y el dolor de Simba, el futuro rey león, pero salir del cine y no mirar, ni ver, ni escuchar, a cientos de Mufasas y Simbas que están condenados por sus verdugos, pocos visibles, a morir sin la dignidad de la lucha. El paraíso de los verdugos, es que el 004. Licencia para Gobersinar, tenga también obsolescencia programada. Algunos llaman a esto elecciones. Pero los daños, las atrocidades, los dolores, las tristezas, no tendrán forma de ser curadas. El tiempo ya no curará las heridas, sino que las agravará. Seguirás sangrando por toda la eternidad. No pudimos prevenir y ahora tampoco podremos curar. A menos que nuestra mirada, nuestra escucha, nuestra esperanza no planificada, nuestra desaptadación crítica a esta cultura represora, haga germinar un arma nueva. Que no tenga la marca de la unidad oportunista e hipócrita, sino la marca indeleble de la unión de las clases empobrecidas y envilecidas. Nuestra redención será colectiva y revolucionaria, o no será. Pintura: José Clemente Orozco Edición: 3922

Niña incubadora
Publicado: Jueves, 08 Agosto 2019 20:58
Niña incubadora

Por Silvana Melo   (APe).- No sólo es en Corrientes donde acaba de legitimarse sin legalidad la adopción prenatal. Es decir, instituir a las pibas como incubadoras. Como depósitos de niños generados desde la violencia para ser paridos de prepo por madres pequeñas y frágiles y luego entregados a familias afortunadas. Que siempre esperan la desgracia de los desgraciados para quedarse con su fruto. No sólo es Corrientes, aunque sea provincia Pro Vida por decreto desde 2011, aunque sea allí donde una piba de 18, atravesada por la violación sistemática de su padrastro, con una nena de tres parida a los quince y otra en la panza, con la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) negada a pesar de que es una de las razones para la ILE. Pero Corrientes no tiene ILE porque Corrientes es una embajada. Es territorio de la injusticia. Pero no el único. Porque fue en Jujuy donde obligaron a parir a una nena de once años ultrajada a la que le negaron la ILE. Y le guardaron la familia –lo dijo el gobernador Morales públicamente- para que le adoptara el fruto de su desgracia. Para eso la nena tenía que atravesar todo el embarazo. Nueve meses como envase de aquello que nunca quiso. Porque fue violada primero por el vecino y después por el estado. Una y mil veces. Como la piba de 18. La de Corrientes. Violentada durante años en su casa. Sin que nadie la viera. Embarazada de esa violencia. Negado ese aborto. Y una vez más. Otra vez el ultraje y el embarazo y la desgracia de una provincia sin ILE porque es un territorio independiente que decide qué es la vida que hay que defender. Cuál es esa vida. No habría alternativa para ella. Que no quería ver a ese bebé. Que si tenía que nacer, no quería verlo. Entonces es paquete. Es depósito. Es incubadora. Y es la legitimación de la adopción prenatal. Que es ilegal. Porque desde 2011 Corrientes es provincia Pro Vida por obra, gracia y orgullo del entonces gobernador radical confuso Ricardo Colombi. Porque un tal Julián Dindart fue ministro de Salud de la provincia y más tarde diputado de Cambiemos y presidente de la comisión de Mujer, Familia, Niñez y Adolescencia de la Cámara baja. Y, con tajante coherencia, dijo en 2012 que las pibas se embarazaban para cobrar la AUH. Justo cuando en 2012 dos chiquitas de 10 años parían en Corrientes después de violaciones intrafamiliares. Bajo su ministerio. Y en 2016 lo reafirmó, desde su comisión. En una estructura ultramontana, cada tres días una nena de 10 a 14 años se convierte en madre en Corrientes después de una violación. Nadie la ve. Ni las redes sociales cerradas ni el estado, que enceguece ante el destino de la fragilidad. Una de las mayores tasas de maternidad adolescente brota en Corrientes. La mayor parte son embarazos no deseados. Las pibas no quieren tener esos hijos. En 2012 ese ministro de Salud, Julio Dindart, mostró impúdicamente la hilacha de su desprecio: “se embarazan porque tienen un recurso económico como premio por haber tenido un hijo”, dijo. Tres años antes Clarín había titulado (el 5 de abril de 2009) “La fábrica de hijos: conciben en serie y obtienen una mejor pensión del Estado”. Ante las chiquitas violadas y embarazadas, mínimos cuerpos sin desarrollo suficiente como para contener otra vida dentro, psicológicamente arrasadas, el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, batió su lengua en el serpentario. Por las dudas. “Aun en medio de la conmoción e indignación que produjo el hecho, es importante recordar que toda vida humana es un don de Dios y que como tal debe ser respetada y protegida desde el inicio y luego en todas las fases de su desarrollo, hasta su término natural”. Y luego cargarlas toda la vida con la sombra de su tragedia. O convertirlas en maletas de niños. Cajas transitorias donde se guarden los regalos para las clases predominantes. En territorios sin derechos ni leyes. Edición: 3921  

 Las PASO de los cómplices
Publicado: Jueves, 22 Agosto 2019 13:15
Las PASO de los cómplices

Por Alfredo Grande   (APe).- La herramienta electoral fue vaciada de sentido. En la mayoría de los casos, funcionó como una mega encuesta. Con la ventaja de ser obligatoria. Con la desventaja de ser carísima. En vez de contestar a la monotonía de un encuestador real o electrónico, o el fastidio de cortar bruscamente porque se esperaba otra llamada, en las PASO el senticomún de la gente se amplificó por pertenecer al alucinatorio político social de la “demos gracias” burguesa. No peco de escéptico, simplemente porque no creo en el pecado. Hace años que considero a la representación tal como está constitucionalmente planteada, como la mayor estafa mejor planeada. Ojalá el fraude tan temido fuera solamente electrónico. El mayor fraude es político y cultural. No es en vano que se insiste en que no nos van a defraudar. Pues mal. Las PASO, siguiendo esa siempre vigente ley de la dialéctica del salto de lo cuantitativo a lo cualitativo, se transformaron en un acontecimiento. El acontecimiento conmueve el horizonte de lo posible. La imposibilidad de ayer, es lo posible de hoy. El acontecimiento fue que las PASO pasaron a ser un plebiscito opositor al oficialismo. Entonces aparece una formidable operación de anulación del acontecimiento. Una esterilización. Su congelamiento. Eso fue lo que pasó en el 2001, donde la pueblada del “que se vayan todos” terminó frizada en “que se queden casi todos” Y entonces aparece nuevamente Felipe Solá, como si fuera un demócrata. Facilitador de Monsanto y de la masacre del puente Pueyrredón. A pesar de Julio Grondona, no todo pasa. Neutralizar el acontecimiento es una de las tantas gestiones de la cultura represora. Por eso invocan la legalidad, mientras congelan la legitimidad. “En Argentina, donde se producen alimentos para dar de comer a cientos de millones de personas, el 62,5% de los niños y las niñas es pobre. En el país de las espigas de oro, más de 8 millones de chicos viven en la pobreza y la mitad de ellos pasa hambre. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires, 7 niños mueren por día antes de su primer cumpleaños. En Cuba, la tasa de mortalidad infantil es de cinco por mil. (Por Inés Hayes. AnnurTV)". Congelar el acontecimiento implica que hasta el 10 de diciembre habrá más sufrimiento, desesperación, tristezas, humillaciones, injusticias, asesinatos, e incluso algunos episodios de guerra civil por goteo. Y después del 10 de diciembre también. Con el riesgo de que tanta frustración acumulada estalle con varios días de furia. No quiero negar que ese riesgo sea mi deseo. Alguna vez el periodista Enrique Vázquez escribió en la revista Humor sobre “la impaciencia desestabilizadora”. Contestaba a otro artículo del “gordo” Soriano. Para Vázquez, toda exigencia al comienzo de la presidencia de Raúl Alfonsín, era desestabilizadora. Como dice el tango, la historia vuelve a repetirse, aunque no se trate de ninguna muñequita dulce y rubia. El tango se llama “Por la vuelta” y algo de eso tiene este momento. “Volveremos” sería la versión actual. Pero no creo que sea el mismo amor y tampoco la misma lluvia. No estamos en una crisis, sino que transitamos una catástrofe. De la crisis hay vuelta atrás. De la catástrofe no hay retorno. Se quemaron las naves. Y las reservas del Banco Central. Es el momento de más, pero no ya de lo mismo. El macrismo, nombre local del capitalismo financiero transnacionalizado, llegó para quedarse. El reformismo socialdemócrata, socialcristiano, incluso el populismo nacional, ya no son antídotos suficientes. Los gerenciamientos, las representaciones, las delegaciones de poder, los mesianismos personalistas, nada de eso servirá para nuestra segunda independencia. Creo que una contradicción insoluble en este momento es: una situación objetiva de colapso total del modo de producción capitalista, que ya no puede ponerse la careta de serio y una situación subjetiva de sometimiento y veneración hacia aquellas aguas que trajeron estos lodos y estos tóxicos. El mandato constitucional debe ser subvertido. Robarle meses de presidencia es una medida de seguridad y salud pública. El acontecimiento no debe ser anestesiado. Mucho dolor y mucho sufrimiento pueden ser mitigados, y quizá evitados. Que un anciano sea asesinado por los patovicas de Coto no es una anécdota. Es un analizador. De eso que denominé guerra civil por goteo. Distintas formas de ejércitos bestiales contra población civil indefensa. No sólo el Amazonas está ardiendo. La Argentina está también en llamas. Exigir la renuncia, forzarla si es necesario, llamar a la desobediencia civil, ocupar espacios públicos, todo es necesario, aunque nada aislado sea suficiente. Entonces veremos si las PASO es de los cómplices. Porque la partidocracia, el empresariado parásito, los sindicatos patronales, han sido baluartes para defender o atacar muy tibiamente lo que ahora se rechaza en este inesperado plebiscito. ¿Alguna vez será vinculante? ¿Tendremos revocación de mandatos? O habrá que seguir tolerando a otro 004 con licencia para gobersinar? Al calor de lo revolucionario, el congelamiento político será, más temprano que tarde, algo para recordar y para, ahora sí, nunca más repetir. Edición: 3930

Crece en silencio
Publicado: Miércoles, 21 Agosto 2019 13:37
Crece en silencio

     Por Raúl Zibechi (*)     Juan Wahren (**)      (APe).- Hay vida (y lucha) más allá de las elecciones. En nuestros países (Argentina, Uruguay), desde los focos mediáticos hasta las conversaciones entre militantes de los movimientos sociales, están centradas y concentradas en las próximas jornadas electorales, con la esperanza de que, esta vez sí, habrá cambios. Aunque sabemos que esos cambios no vienen de arriba y que los verdaderos son los que construyamos desde abajo y por abajo, una y otra vez nos dejamos arrastrar por los fuegos artificiales de las elecciones. Volvemos a diluir nuestra potencia del hacer desde abajo en la delegación del Poder hacia arriba... Sin embargo, los pueblos de América Latina siguen construyendo sus mundos otros, muy lentamente, a contracorriente, en la oscuridad de la vida cotidiana, lejos, muy lejos de las campañas que derrochan recursos y discursos. ¿Quién pudo enterarse que este año se creó la Guardia Indígena Comunitaria “Whasek” Wichi en el Impenetrable, en el Chaco, Argentina? ¿Quién sabe de la creación del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampis, en el norte del Perú, camino que comienzan a recorrer otros tres pueblos amazónicos? ¿Cuántos medios han informado que el pueblo mapuche en el sur de Chile ha recuperado 500 mil hectáreas por acción directa desde la década de 1990, cuando se restauró la democracia para arrinconarlos con la aplicación de la ley antiterrorista heredada de la dictadura de Pinochet, pero luego aplicada igualmente por gobiernos progresistas y conservadores? ¿Dónde leemos acerca de la tremenda lucha de los tupinambá del sur de Bahía (Brasil), que en pocos años recuperaron 22 haciendas, miles de hectáreas, pese a la represión y las torturas a sus dirigentes? ¿Cuándo le dedicamos algún tiempo a comentar la victoria de las 30 comunidades de Molleturo (Azuay, Ecuador) que consiguieron frenar la minera china Ecuagoldmining, luego de quemar el campamento? ¿Quién habla del reciente triunfo campesino de todo el Valle de Tambo, ante el proyecto cuprífero Tía María, en el sur de Perú? Ahora vemos cómo los pueblos mayas del sur de México, organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pasaron a la ofensiva y rompieron el cerco militar e informativo del gobierno mexicano de la autodenominada “Cuarta Transformación”, creando siete nuevos caracoles y cuatro municipios autónomos, con los que suman ya 43 espacios de autogobierno zapatista en esa región. ***** El gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) saludó y otorgó “su aprobación” a los nuevos municipios autónomos zapatistas, no sabemos qué responderán los y las zapatistas, pero podemos observar que en todos estos años fueron construyendo de hecho su autonomía en los territorios insurgentes donde se encuentran sin la necesidad de la aprobación de ningún gobernante. Los Acuerdos de San Andrés firmados en el año 1996 y que reconocían la autonomía de los pueblos indígenas de todo México fueron negados y traicionados por cada uno de los sucesivos gobiernos; esto no impidió el crecimiento de la autonomía en territorio zapatista y en decenas de municipios autónomos de otros pueblos indígenas del país. Más que aprobar o no, de palabra, estos procesos de autonomía, el gobierno de AMLO bien podría poner en práctica los Acuerdos de San Andrés y dejar que siga floreciendo la autonomía indígena en vez de continuar y fortalecer el cerco policial y militar a las comunidades en rebeldía, tal como vienen denunciando las propias comunidades indígenas de Chiapas, tanto las zapatistas como muchas otras no zapatistas. Para nosotros estos hechos son motivo de la mayor alegría y nos llenan de entusiasmo y esperanza, ya que confirman la decisión política de construir abajo con las y los de abajo, de forma autónoma, nuestra salud y nuestra educación, nuestros espacios de vida y nuestra justicia, en base a los poderes propios que hemos creado por fuera del Estado. Han conseguido romper el cerco que decenas de miles de militares mantienen desde el levantamiento del 1º de enero de 1994, cuando el gobierno decidió movilizar la mitad de sus efectivos para rodear y cercar a las comunidades rebeldes autónomas zapatistas. ¿Cómo han sido capaces los y las zapatistas de multiplicarse, de salir del cerco y construir más mundos nuevos? Como lo hacen siempre las y los de abajo: “compañeras de todas las edades se movilizaron para hablar con otras hermanas con o sin organización”, explica el subcomandante insurgente Moisés en su último comunicado. Las mujeres y los jóvenes son quienes fueron a conversar con sus semejantes de otras comunidades, no para convencerlos, porque las y los oprimidos saben de sobra quiénes son, sino para organizarse juntos; para autogobernarse juntos. En esa movilización silenciosa entre los abajos, comprobaron que las limosnas de los gobiernos (eso que aquí llamamos con cierta pompa “políticas sociales” y que no es más que contrainsurgencia) lastiman la dignidad por el desprecio y el racismo que implican. Los mundos nuevos nacen por contagio y por necesidad, sin seguir las instrucciones de los manuales partidarios, ni las recetas predeterminadas de viejos o nuevos líderes. ***** ¿Cómo hemos perdido la “capacidad más linda del revolucionario”, la de sentir “en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo”, como decía el Che? ¿Por qué ya no nos alegrarnos cuando, en cualquier parte del mundo, los de abajo ponen su dignidad como escudo ante los poderosos, levantando mundos otros, como los kurdos del norte de Siria?Las personas militantes necesitamos reformar nuestros sentidos y sentimientos de vida, reencontrarnos con nuestros propios fuegos y retomar la lucha más allá de los fuegos artificiales de las elecciones, volver a confiar en nuestra propia potencia y autogobernarnos a distancia del Estado, des-alienarnos y des-colonizarnos para caminar junto, no delante marcando línea, hombro con hombro con las rebeldías que siguen (re)emergiendo desde abajo y por abajo en toda Nuestra América. (*) Periodista, Uruguay (**) Sociólogo, Argentina Edición: 3929  

Acosta Ñu
Publicado: Martes, 20 Agosto 2019 13:03
Acosta Ñu

Por Carlos Del Frade    (APe).- La guerra de la triple infamia. Las burguesías argentina, brasileña y uruguaya contra el pueblo guaraní. El objetivo no fue elegido en el sur del mundo, sino en el centro del poder, en Gran Bretaña. La geografía de los confines debía ser lo que quisiera el norte. Nada de industrias ni mucho menos de autonomía política o económica. Paraguay, a su manera, había logrado educación pública sin analfabetos e incipiente industria. Una grosería para el imperio. Había que eliminarla. De allí vino la decisión. Destruir Paraguay. Entonces fue la guerra de la triple alianza, como dice la historia oficial de estos sitios cada vez más saqueados. El 16 de agosto de 1869, la masacre de pibas y pibes de Acosta Ñu, el origen de la guerra contra la niñez en América del Sur. Hasta el presente dura esa guerra. Solamente hay que ver las noticias policiales, los índices de exilio escolar y las cifras y edades de las poblaciones carcelarias en el nuevo mundo. Ciento cincuenta años se cumplieron de la masacre de Acosta Ñu. Cuentan los medios de comunicación paraguayos en estos días de los ciento cincuenta años que “tras la caída de Piribebuy, el mariscal Francisco Solano López decidió abandonar su campamento en Azcurra y marchar hacia Caraguatay. Cubriendo la retaguardia avanzó un segundo cuerpo de Ejército, comandado por el general Bernardino Caballero, con cerca de 4.000 hombres, de los cuales unos 3.000 eran niños y adolescentes”. El ejército aliado, con más de 20.000 combatientes y gran superioridad en armas, les dio alcance el 16 de agosto de 1869 en los campos de Acosta Ñu. El mariscal López ordenó al general Caballero que ofrezca combate y que resista en todo lo posible. La batalla empezó a las 8 de la mañana y se prolongó durante más de ocho horas. “El combate fue muy desigual, pero el heroísmo y el martirio de los niños soldados quedaron patentes en la historia. Se estima que 2.000 paraguayos resultaron muertos en combate y también ejecutados tras rendirse, mientras 1.200 fueron hechos prisioneros. Una vez más, la crueldad del comandante brasileño Gastón de Orleáns, Conde D’Eu, quedó de manifiesto, tal como ocurrió en la Batalla de Piribebuy. Acosta Ñu es considerado el mayor holocausto infantil en América”, dicen las crónicas del presente. -En estos 150 años, nunca antes se pudo hacer un acto en el mismo campo de batalla porque se encuentra en terrenos privados y no se permitía el acceso - relata Papu Almide, un maestro de la zona. Agregan los periodistas paraguayos que “en los años 50 y 60 del siglo pasado, el historiador barrereño Andrés Aguirre fue el principal impulsor de la causa y logró que se declare oficialmente el 16 de agosto como el Día del Niño Paraguayo. También pudo obtener que se construyan monumentos en homenaje a los niños mártires, tanto en la ciudad de Eusebio Ayala como en la cumbre del cerro Tapiaguaré, que pasó a llamarse Cerro de la Gloria, pero no pertenece al lugar histórico de la batalla, sino que dista a unos cinco kilómetros. Tras la muerte de Aguirre, la causa de los niños de Acosta Ñu quedó prácticamente en el olvido”.Otras crónicas históricas señalan que cuando terminó la batalla, los brasileños y argentinos quemaron el hospital de campaña donde estaban internados los niños paraguayos heridos. No debía perdonarse a esos chicos, a esas chicas que seguían peleando por lo que habían peleado sus padres y sus madres. Ciento cincuenta años después de Acosta Ñu, la guerra contra las pibas y los pibes de estos saqueados arrabales del mundo, continúa de manera cotidiana y sorda. Por eso es imprescindible guardar Acosta Ñu como una referencia en torno a la ferocidad del sistema contra las chicas y los chicos de América del Sur. Dicen que el presidente paraguayo no quiso ir a los actos por los 150 años de la matanza de pibas y pibes de Acosta Ñu. Lo cierto es que ese 16 de agosto de 1869 comenzó a inscribirse el guión de una película de terrorismo que continúa hasta el presente: arrasar con la pibada para que el mundo siga en manos de unos pocos. Recordar Acosta Ñu es, si se quiere, una buena forma de mantener la resistencia ante semejante ferocidad impune. En homenaje a aquellos chicos, en homenaje a nuestras pibas y nuestros pibes que pueblan las páginas policiales del tercer milenio. Edición: 3927  

El niño de Ocaña
Publicado: Viernes, 16 Agosto 2019 13:37
El niño de Ocaña

Por Alfredo Grande     (APe).- Viajar en subte es una experiencia religiosa. Si los designios de Dios son inescrutables, los designios de los metrodelegados y de la empresa metrovías no lo son menos. Es preferible perder el pasaporte que la Sube. No se venden boletos para un viaje, y menos para varios. Sube o No Viaja. No sé si será por la artritis que causaba cargar la Sube, como dijeron algunas veces los dueños de los viajes de los trabajadores, donde se juega la maldición del presentismo, ante la plaga de cualquier paro sorpresivo. Lo cierto es que ahora: Sube o Muerte. O que algún controlador de esos que están para que nadie se atreva a eludir los $20 pesos y más de cada viaje se apiade y permita pasar por la salida de emergencia, transformada en una entrada de emergencia. El progreso se mide por la cantidad de cámaras de seguridad, no por el aumento de la seguridad. En la actualidad de la cultura represora, cuidar es filmar un poco. Cuando entrás al vagón, tenés la misma sensación de una sala de terapia intensiva. La mayoría de los pasajeros están conectados a cables, con expresión de coma electrónico grado 2 y 3. Conectados a diversas virtualidades, que los convierten en autistas funcionales. Muy adecuado para no ver el desfile de diversas formas de la indigencia. Vendedores, algunos buenos artistas, mujeres con niñas y niños pidiendo monedas que pocas veces reciben. En uno de esos viajes pude sentarme. El cable del auricular del celular estaba tan enrollado, que opté por la intelectual solución de comenzar a leer una obra de teatro de Lope de Vega. La había visto siendo más joven que ahora y siempre quedé impregnado de la historia del comendador de Ocaña y su deseo por la esposa de Peribáñez. Intenté y curiosamente lo logré, abstraerme de la muchedumbre enlatada. Leí extasiado: “Cuentan de un rey que a un árbol adoraba, y que un mancebo a un mármol asistía, a quien, sin dividirse noche y día, sus amores y quejas le contaba".  En el último verso del primer cuarteto del hermoso soneto, sentí un leve rozamiento en mi mano. Levanté la mirada del texto y me crucé con la mirada de un niño de no más de 6 años. No puedo decir que me sonreía. Simplemente porque era un niño que no sabía sonreír. Apenas una mueca en labios tensos y agrietados. Intuí cierto desconcierto cuando sostuve la mirada. He notado que la mayoría de los zombis electrónicos ni siquiera miran a los que vanamente intentan recibir alguna ayuda. Nuestras miradas se sostuvieron. Yo sí pude sonreírle. No hubo espejo, pero al menos seguía mirándome. Algo de mi presencia, mezcla nada ingenua de setentista psicobolche con jubilado de motor y chapa deteriorada, sostenía su atención. Casi cometo el error de preguntarle: ¿Cómo te llamás? El error lo cometí a los pocos minutos. “¿Cómo te llamás?” Me contestó con cierto desdén, pero que sostenía al menos una cierta intención de iniciar un diálogo. “No sé, pero me dicen el Peri”. La asociación libre no siempre es mala consejera. “Peri” lo asocié con mi lectura. ¿Se llamaría Peri Ibáñez? ¿Sería yo el comendador de Ocaña? “Pero el que un tronco y una piedra amaba, más esperanza de su bien tenía, pues, en fin, acercársele podía, y a hurto de la gente le abrazaba”. En estos tiempos, aunque la pedofilia sigue siendo pandemia, no son pocos ni pocas los que sospechan de la ternura y la caricia. Por eso disimulando, casi al pasar, le dije si quería acompañarme fuera de la caverna del subte y que a lo mejor una escalera mecánica nos llevaba a conocer otros cielos. Me miró con una mueca diferente, sin sorpresa pero con una insinuación de interés. No me animé a agarrarlo de la mano, por esa culpa pequeña burguesa que me perfora. La primera señal del cielo fue un maxikiosco. Miraba como un sediento al oasis. Le pregunté si quería galletitas y agarró 10 paquetes. “Tengo 8 hermanitos” ensayó suavizando la mueca que ahora parecía imitar a una sonrisa. Yo no necesitaba esa explicación, pero de todos modos me alegró que me la confiara. Caminamos por la metropeatón de la calle Corrientes, eso que algunos llaman Corrientes peatonal. Ya empezaba a oscurecer y la tentación de una pizza y más de una birra era intensa. Buscaba la manera de decírselo, de tal modo que no pudiera tomarlo mal. El Peri me ayudó: “Pizza”. Y señaló la catedral de la pizza, el mítico Guerrín. Entramos y le pedí a la distribuidora de flujos humanos una mesa para dos. La autoridad de mesas miró al Peri. “No aceptamos vendedores nene”. La miré de la forma irónica que me ha hecho tan popular. “Es mi nieto. Y sólo vende felicidad”. La carcajada del Peri me llenó el alma. “Vamos abuelo, al fondo hay una mesa” No pude impedir que el Peri pidiera la gaseosa que garantiza la felicidad. Cada uno pone sus ilusiones donde quiere y con mi manía de asociar libremente me vinieron imágenes de las Paso. Transformadas por la alquimia de la política en un plebiscito del cual la oposición no piensa tomar nota. Esperar hasta Octubre y luego Diciembre. La quinta porción que el Peri devoró, pudo arrasar con la mueca. Ahora entendí lo del corazón contento con la panza llena. ¡Mísero yo, que adoro en otro muro colgada aquella ingrata y verde hiedra, cuya dureza enternecer procuro! Sentí en todo mi cuerpo que había logrado, al menos en ese mágico instante, enternecer tanta dureza. Me refiero a la mía. Me daba cuenta que yo había perdido la ternura, y que el Peri me dio la donación de encontrarla. Me distraje un momento. A pesar de todos los mandatos anti patriarcales, no resistí la observación de una morocha que salía de la pizzería. Maldije mi machismo, al parecer incurable. No vi al Peri. Salí rápidamente de la pizzería. Entré en la metropeatón, volví al kiosco. No lo vi más. Cuando el guarda del subte me despertó, el libro de Lope de Vega estaba en el suelo. “Ultima formación. Estación terminal. Debe bajarse” Lo de terminal lo tomé como la confirmación de que muerto el perro no se acaba la rabia. Y que nadie quiere bajarse de las formas constitucionales, siempre preferibles a la desesperación popular. No me atreví a preguntar por el Peri. “Tal es el fin que mi esperanza medra; mas, pues que de morir estoy seguro, ¡pide al amor que te convierta en piedra!” Salí de la caverna pero ya no encontré la luz. Miré la pizzería con patética nostalgia. Recordé las Paso y me di cuenta de qué corto, qué miserable, qué aterrador fue ese Paso. Ni la oposición triunfante quiere avanzar más para no espantar al vellocino de oro de las instituciones. La impunidad política y cultural será sellada. Que la devaluación y la inocencia les valga. Y caminando en solitario, recordando la carcajada de mi nieto cuando me asumí como su abuelo, sólo pude pensar y sentir en el silencio de mi mente: “Le pido al amor que no convierta al Peri, el niño de Ocaña, en Piedra”. Edición: 3926

Dólares y sangre
Publicado: Martes, 13 Agosto 2019 15:10
Dólares y sangre

Por Carlos del Frade (APe).- Hay que prestar atención a las palabras y los nombres. Hay que valorar el peso de cada uno de los vocablos. Amor en los nombres, muerte desbocada y poder económico siempre protegido. Amor, muerte y poder, la síntesis de la humanidad, como dicen los grandes escritores. Ahora vienen las palabras y los nombres sobre los que pedimos especial atención: -Se escucharon una cantidad terrible de balazos, como treinta balazos en dos tandas. Mi hija había salido justo a hacer un mandado a un negocio frente a casa y escuchamos las detonaciones. Me asomé a buscarla y la metí para adentro. Vi a un hombre herido tirado en la vereda y me acordé de que había criaturas adentro. Y me metí. Era un chiquero de sangre. Fuimos sacando los chicos. Pasé por delante de la piba agonizante. Me pidió ayuda y le pedí perdón. Pero saqué a los chicos, era desgarrador escucharlos llorar. Tres de los pibitos eran los hijos de la chica muerta. Y me metí en mi casa, yo no quiero quilombo – dijo un vecino que fue testigo del asesinato de Sol Jazmín Delgado, de solamente 21 años, producido el lunes 5 de agosto de 2019 en un punto de la geografía rosarina. Desde una moto emergieron las ráfagas letales. Para la fiscal a cargo de la investigación hay un dato importante: la vivienda atacada no era un lugar de venta de drogas pero la familia se había mudado hacía solamente un mes y alquilaba. -Era gente que no se daba con nadie. No tenían contacto con los vecinos. Sus hijos jugaban solos, no se daban con los pibitos de la cuadra. Salían a la mañana en su auto gris y volvían a la noche. Parecían que estaban como refugiados y se ve que anoche los encontraron – dijo otra voz del barrio. Hay que leer cada una de las palabras y las frases de los dichos de los vecinos. Darle peso a esas descripciones y definiciones. Como también a los dos nombres de la piba de 21 años que fue muerta muy antes de tiempo. Sol Jazmín. Cuánta esperanza de luz y dulzura. La expresión de un sueño existencial que no pudo ser. En estos violentos días de principios de agosto de 2019, a poco de las elecciones nacionales y del día de las infancias, el sur de la provincia de Santa Fe está atravesada por múltiples allanamientos vinculados a un dirigente sindical devenido en empresario y que tiene cientos de millones de pesos, en forma paralela a que oficiales de la policía provincial caen detenidos por complicidad con el narcotráfico. Sol Jazmín se quedó sin la luz y el perfume prometido por quienes le pusieron su nombre porque creció en la geografía por donde pasa el mayor flujo de dinero de la Argentina contemporánea. El 80 por ciento de las exportaciones salen por los puertos de los departamentos Rosario y San Lorenzo. Un profundo río oscuro de dinero en el que se amontonan los dólares emergentes de negocios legales e ilegales. Desde el país unitario que se ha configurado, es difícil advertir que tanto la suerte del dirigente empresarial y gremial, como las noticias policiales y el presente de múltiples allanamientos y asesinatos tienen directa relación con esta insaciable boca por donde entran y salen millones y millones de pesos y dólares. Mientras haya impunidad para la oscuridad rancia del mayor flujo de dinero de la Argentina del presente, decenas de Sol Jazmín seguirán muriendo, al mismo tiempo que la promesa de una vida hermosa se marchitará en las crónicas policiales. Esta geografía de millones de dólares, legales e ilegales, son los que promueven los chiqueros de sangre de los que hablaba el desesperado vecino de la piba de solamente 21 años. Fuente: Diario “La Capital”, Rosario, miércoles 7 de agosto de 2019. Edición: 3924

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Galería fotográfica

 

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Hechos en imágenes

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Arsénico

Es un semimetal considerado tóxico. Su concentración es muy alta en el agua que consumen en Chaco, Formosa y Santiago del Estero. 


NN

 5.329 personas fueron enterradas como NN desde el regreso de la democracia. 301 fueron identificadas. Quedan aún 160 sin pistas.


En la calle

 Más de ocho mil personas duermen en la calle en Buenos Aires. Se viven los picos de bajas temperaturas.


Precarizados

Casi el 50% de los trabajadores argentinos están fuera del circuito formal y están precarizados.


Campera

Tiene 22 años, estaba muerto de frío y robó una campera en la capital correntina. Lo llevaron a la comisaría.


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