Los linchados del pacto social
Publicado: Miercoles, 04 Marzo 2015 15:33
Los linchados del pacto social

Por Claudia Rafael   (APe).- “Lo unido por el miedo se fragmenta por el miedo”, escribe la antropóloga mexicana Rossana Reguillo. Y Silvio Fabián Cáceres tuvo, seguramente, mucho miedo. Pero no es ése el temor del que habla Reguillo. Cáceres ya no tiene miedo. Un grupo de hombres que suelen tener otro tipo de miedos, liderados por el camionero y comerciante Gastón Melcon, armado con una Bersa 9 mm, lo persiguieron y lo golpearon hasta entregarlo, sin vida, a los brazos de quién sabe qué dioses deseosos de sangre caliente. En esa pira de sacrificios que suele ser el pavimento. Cáceres representó, mientras intentó robar un estéreo de un auto en General Rodríguez, el objeto de todos sus deseos, de las ansias vibrantes de justicia.

Arqueología de las balas
Publicado: Lunes, 02 Marzo 2015 12:59
Arqueología de las balas

Por Carlos Del Frade (APe).- Cuatro muchachos fueron asesinados en otros tantos barrios rosarinos durante el miércoles 25 de febrero de 2015. La vida colectiva no pareció haberse alterado salvo el dolor inimaginable de sus seres queridos. Son las noticias las que obligan a preguntarse por qué, como decía Tomás Eloy Martínez, la muerte se ha convertido en lugar común en esta hermosa geografía de la Argentina. “Tres homicidios en menos de 24 horas”, decía la volanta del diario “La Capital” en su edición impresa del jueves 26 de febrero. Antes de las 9 de la mañana, su versión original corregía el dato: cuatro asesinatos en el día anterior. Walter Gustavo Sosa tenía cuarenta años y estaba desesperado por comprarles los útiles a sus cinco hijos y por eso aceptó el puesto de sereno en una obra en construcción en Fisherton, oeste rosarino. Lo mataron de un escopetazo. Santiago Silvestre Aguirre, con solamente 27 años, fue encontrado asesinado en la zona norte de la ciudad, entre los árboles del Parque Alem. Tenía antecedentes por varios robos. Leonel Carlos Zalazar, de veinte años, fue fusilado. Le tiraron una docena de balas, nueve de ellas le robaron la vida en un pasillo de barrio Tablada. Los vecinos decían, según las crónicas: “Saquen a la policía, que vuelva Gendarmería”. Leonel Fernández apenas vivió veintiún años. Lo mataron de cuatro balazos muy cerca de la plaza del barrio Las Flores, en Flor de Nácar y Rosa Silvestre, zona sur de la cuna de la bandera. Cuatro asesinatos en Rosario durante el día del cumpleaños oficial de San Martín, el 25 de febrero. Tres de ellos menores de treinta años. Aunque no existen precisiones, las crónicas periodísticas describen la precariedad laboral de los cuatro. 46 crímenes en los primeros 56 días del año. Fisherton, Arroyito, Tablada y Las Flores, los cuatro barrios en cuestión, no tienen nada que ver con los que, en algún momento, atrajeron a los padres de esos muchachos. En los años setenta y ochenta, cada uno de ellos era un lugar de trabajo, industrial y comercial. Los 90 arrasaron con esas fuentes laborales cercanas. Construyeron un agujero negro. Ni siquiera hubo palabras para explicar esa falta de lugares materiales que servían para construir un proyecto de vida desde el trabajo y el dinero. La evolución del capitalismo no se detuvo: la devastación de la ex ciudad obrera, industrial, ferroviaria y portuaria fue el prólogo de la nueva forma de acumulación de dinero, fresca e ilegal, armas y drogas. Y en forma paralela, el boom sojero, el boom de la construcción y el boom turístico. También por los mismos años surgen los números del exilio de las chicas y los chicos de las escuelas secundarias. Si no se tiene con qué vivir, se tiene con qué morir. Así funciona el principio de la partida doble en la existencia colectiva. Las muertes violentas no parecen ser otra cosa que las consecuencias de la vida violentada. He allí nuestro drama, los pibes mueren muy antes de tiempo. Y no es humano, no es natural que los padres despidamos a nuestras hijas, a nuestros hijos. Pero también está la esperanza que, por supuesto, viene de abajo, desde lo profundo donde amanecen los más fuertes amores y dolores. En estos días, el carnaval de Pocho Lepratti es una fenomenal postal de resistencia y esperanza de nuestro pueblo. Desde las entrañas de barrio Ludueña, chicas y chicos se asoman a la plaza y la pueblan de colores, banderas, bailes en pase de murgas, mientras sus mamás ponen tablones para vender sus producciones que van desde canelones a frutas, tortas asadas y choripanes y ropas variadas. Fiesta surgida del amor y el dolor de aquellas víctimas de diciembre de 2001, asesinadas por la policía de Carlos Reutemann. Mientras tanto, los familiares de aquellos fusilados siguen sin cobrar indemnización y muchos de ellos no tienen trabajo estable, como nos cuenta May, la esposa de Rubén Pereyra. Y a pesar de tantas impunidades, organizaciones sociales y familias insisten en un camino de dignidad desde abajo porque saben que los grandes negociados mafiosos vienen desde arriba. Una dignidad que quiere transformar la lógica de las balas y la muerte como lugares comunes por la esperanza y la alegría como geografía para los más pibes. Edición: 2870 Fuentes: Diarios “La Capital”, “Rosario/12” y “El Ciudadano”, jueves 26 de febrero de 2015; y entrevistas propias del autor de esta nota.

Destapar felicidad
Publicado: Martes, 24 Febrero 2015 22:46
Destapar felicidad

Por Silvana Melo    (APe).- La felicidad es un estado gelatinoso que se escurre y mira de lejos. Se derrite, se derrama y se va como suele huir lo más querido. Es complejo resistirse a destapar la felicidad como si fuera una botella, con el sonido de tap que hace el vacío cuando deja de serlo, en compañía del gas en contacto con el afuera. Afortunadamente, la Argentina, según la presidente de la Nación, es el país que más gaseosas consume en todo el mundo, con 137 litros por habitante. Y como unos cuantos cedemos generosamente los litros de Coca Cola que nos corresponden, es posible que una parte importante de la infancia consuma unos 200 litros en pos del sostén del imperio y la continuidad de los 6000 dólares por hora que suelen ganar los más altos directivos de la compañía. CFK, deslumbrada con su anuncio, agregó que el consumo de Coca Cola se duplicó desde 2003 porque durante el infierno (como gustaba llamarlo Néstor) “teníamos menos plata para comprarles Coca Cola a nuestros hijos". Los interrogantes son varios. Múltiples, en realidad. Pero basta con dos: el piberío para la liberación que le canta en el patio de las palmeras de la Rosada, ¿acepta sin ruido esta exaltación del ícono mayor del imperialismo norteamericano? Y la segunda: ¿alguien puede pensar seriamente que nuestros hijos deben tomar Coca Cola? El imperio es especialmente chatarrero a la hora de la comida. En eso no hace diferencias: come tan basura como lo que exporta al cuarto mundo. Aunque a la hora del veneno propiamente dicho, suele usar a la América profunda como basural tóxico. Y en este punto, otra alegría presidencial en un par de discursos atrás: el país comienza a producir potasa cáustica, uno de los componentes base del glifosato. Estamos todos tan felices como los chicos que caminan por el barro envenenado de los tomatales de Lavalle y se mueren después; como los chicos que tienen cáncer en San Salvador, muchos más que en cualquier otro pueblo; como los chicos fumigados en las escuelas de gran Paraná. Desde Berazategui pero en teleconferencia con La Matanza, Cristina ensalzó la ampliación de la embotelladora de Coca Cola – Femsa. Probablemente para la Presidente es un golpe bajo imaginar que entre 2003 y 2007 unos 30 mil niños salvadoreños han trabajado en las plantaciones de caña que generaría el azúcar para que el mundo se refresque mejor. Es verdad. Es un golpe bajo pensar que “las niñas se ocupan principalmente de ir sembrando caña detrás de un tractor; niñas y mujeres cultivan por día 7000 metros, el equivalente a una cancha de fútbol. Los niños trabajan en la cosecha de caña de azúcar desde los 8 o 9 años, los machetes y demás herramientas cortantes y pesadas suelen lastimarlos ya que no tienen la destreza ni la fuerza y deben trabajar muy rápido. Suelen llenarse de tajos en piernas y pies y rebanarse dedos según las maestras que dicen tristemente, que los niños dejan de estudiar porque los contratan en horario escolar”. Coca Cola y Sprite son las más consumidas en la Argentina y las que más ganancias (después de México) le dan a la embotelladora Femsa (mexicana en su origen), que ha tratado habilidosamente de esquivar la sindicalización de los trabajadores, que no se ahorra una interesante actividad contaminante y el uso del agua local que después vende envasada porque el agua local tiene mucho sabor a cloro. Un tercio de las ventas de Femsa en el Mercosur se genera en la Argentina. Su propietario es el hombre más rico de América del Sur: tiene unos 6000 millones de dólares. Más allá de que los argentinos estamos solazándonos de financiar parte del imperio y de los salarios de 6000 dólares / hora de sus directivos, aquellos 137 litros por cabeza que supuestamente incorporamos son una hecatombe en los dientes, en el cerebro, en la sangre, en el metabolismo, en la voluntad. La Coca Cola tiene ácido fosfórico, un corrosivo de uso industrial con efectos ya míticos como el aflojamiento de un tornillo oxidado. No permite la adecuada absorción del calcio (mala noticia para los huesos). El combo del ácido con azúcar refinada y fructuosa dificulta la absorción de hierro (anemia en puerta). La carga de cafeína genera adicción y ansiedad. Como el gas carbónico. Si endulza con azúcar, en una sola lata suele incluir trece cucharaditas tamaño té. Si utiliza el jarabe de maíz transgénico de alta fructuosa (en EEUU el maíz de transgénesis es tan abundante como la soja en la Argentina) el veneno se multiplica. Si es light y es endulzada con aspartamo, la toxicidad es química y el daño va a parar el sistema nervioso. Cada lata incluye unos 50 gramos de cafeína y 55 miligramos de sal. La cafeína impulsa a consumir más y la sal provoca más sed. A la vez, los altos componentes de azúcar son destinados a ocultar el sabor de la sal. La Coca Cola, además de otras indecencias, es una de las grandes provocantes de obesidad en el mundo. Cada vaso burbujeante y negro aporta a nuestros niños (para cuya saciedad cola tenemos más dinero ahora que en 2003) entre 500 y 1000 calorías por vaso. Lamentablemente las ganancias de la compañía para el tercer trimestre de 2014 apenas llegaron a los 2100 millones de dólares sólo en Estados Unidos. Y no a los 2400 millones del mismo período de 2013. Por eso hay que celebrar que los argentinos seamos los mayores consumidores de gas carbono, ácido fosfórico, azúcar y/o aspartamo, sal y cafeína. Para sostener el mito rojo (que no es la revolución bolchevique sino la gráfica legendaria de la Coca Cola) y a Santa Claus que al final de tanta ternura no es más que un infiltrado propagandístico del imperio. Y para que sea real aquel deseo de uno de los tantos presidentes de la compañía: “Surgirán roces y aflicciones (...) pueden surgir guerras. Podemos sobrevivir a ellas. Pueden desatarse revoluciones. Y nosotros subsistiremos. Los cuatro jinetes del Apocalipsis pueden cabalgar sobre la Tierra y volver y Coca-Cola seguirá existiendo.” Todo va mejor. Edición:2868 Fuentes:El doble discurso de la Coca Cola, Yesika Stekli.Coca-Cola -La historia negra de las aguas negras - Gustavo Castro Soto –CIEPACMalcomidos, Soledad BarrutiRevista Forbes.  

Linchamientos capitalistas
Publicado: Lunes, 23 Febrero 2015 13:32
Linchamientos capitalistas

Por Carlos Del Frade    (APe).- Dos puntos de la geografía santafesina, dos puntos de la geografía argentina. Rosario y Ceres. Dos postales del regreso del linchamiento al presente. Por detrás, huellas de varios saqueos, de varias impunidades. Los medios de comunicación de la cuna de la bandera informaron el viernes 20 de febrero sobre los fundamentos del juez provincial Daniel Acosta para otorgarle la libertad a uno de los procesados por el cobarde asesinato en forma de linchamiento contra David Moreira, ocurrido el 22 de marzo de 2014, en Barrio Azcuénaga, en la zona oeste rosarina. Habla de la ferocidad del capitalismo. Es interesante leer estos fundamentos: "Acosta se expidió luego de tildar al brutal episodio como “una novedad espantosa e inesperada por la que atraviesa toda la sociedad argentina” bajo un reclamo represivo generalizado frente a cierto tipo de criminalidad. Por eso incursionó en un análisis inusual en escritos jurídicos que, aclaró, apunta a “comprender por qué nos encontramos así y qué podemos hacer como sociedad al respecto”. El sistema jurídico dispone normas para proteger bienes, con la vida humana en la cima, “dicho sistema se despliega sobre relaciones económicas de producción denotadas como capitalismo. Los ciudadanos disfrutamos y padecemos según la situación en que el sistema productivo nos ubica”, señaló el juez. Ese orden de cosas trastoca el ordenamiento jurídico y “no sólo determina que un individuo devenido en ladrón pueda matar a una persona para quedarse con su celular, sino que además aquel colectivo que se ubica como «buenos vecinos» se adjudique un derecho a la autodefensa en el que puedan cobrarse con vidas la frustración por la proliferación de delitos contra la propiedad”. El magistrado consignó que a la exhibición constante de “propiedades, autos, hoteles lujosos, viajes a los que los sectores excluidos no pueden acceder” se suma la reiteración “hasta el hartazgo de los hechos de inseguridad que, sin dejar de ser ciertos, asfixian el inconsciente colectivo”. Ante ello, “la primera herramienta a mano parecería ser la paranoia represiva que (como se ha visto) conduce a agudizar las perversiones sin tomar nota de las verdaderas causas del delito. Los logros están a la vista si reparamos en el crecimiento exponencial del delito luego de la sanción de las leyes «Blumberg» y la transformación en un país de tráfico y producción a partir de la penalización del consumo de estupefacientes a comienzos de los noventa”. A esto se suma, según indicó, la penalización de conductas propias de un sector social y no de “comportamientos propios de otros actores, como las (conductas) defraudatorias, lo que no deja de generar violencia”. Agregaban las crónicas que las clases populares son “las que más padecen los delitos cotidianos, “los juristas que pertenecen a otro sector social que no experimenta este nivel de violencia dan soluciones desde su propia mirada burguesa” y muchas veces la clase política “opera sobre los efectos en lugar de hacerlo sobre las causas”. “Esta situación presiona, malhumora y preocupa al ciudadano, que muchas veces responde en función del catálogo de reacciones que el entorno le suministra”, consideró, además de concluir que “todo exacerba la violencia propia del capitalismo y (este) hecho no es otra cosa que un subproducto del mismo”. Quizás ese linchamiento tenga una historia de silencios, el exacto punto desde donde parten las diferentes formas de violencia. Quizás la mayor complicidad de los grandes partidos políticos fue mirar para otro lado mientras se construía el agujero negro en las ciudades donde antes había empleo obrero, ferroviario, industrial, comercial y portuario. Fue allí que aparecieron dos de los grandes negocios del capitalismo: las armas y el narcotráfico. Y ante la ausencia de palabras para explicar el dolor, el sistema inoculó la idea que una muerte debía ser respondida con otra muerte. Se les enseñó a las víctimas a ver que el problema eran las otras víctimas, no los victimarios, los delincuentes de guante blanco que compartieron el saqueo con gobernantes y funcionarios que nunca dijeron que no. La desinformación oculta a los de arriba y, entonces, produce la búsqueda de responsables entre los de abajo. Pedagogía de la cobardía. Algo de esto se hizo fatalmente presente en el caso de David Moreira y también en el reciente hecho de intento de linchamiento en Ceres, departamento San Cristóbal, noroeste de la provincia de Santa Fe. Allí donde María Fernanda Chicco, de solamente 18 años, fue asesinada, según sostienen las fuentes judiciales, por otra chica de 16 años. El hecho generó un intento de linchamiento de parte de un grupo de personas bajo la siniestra frase de “justicia por mano propia”. Cerca de allí, de la ciudad de Ceres, en la localidad de San Cristóbal, todavía están presentes los enormes talleres ferroviarios que no solamente servían para reparar máquinas, vagones y vías, sino también para construir distintos elementos para la entonces industria ferroviaria nacional. Hoy son manzanas enteras habitadas por fantasmas. ¿Quién explicó el por qué de ese negociado?. Esa violencia impune, política y económica, también forma parte del contexto del presente que sufren las ex poblaciones ferroviarias, no solamente en Santa Fe sino también en la Argentina. Saqueos, impunidades y complicidades, las raíces de los linchamientos, los condimentos cotidianos del capitalismo.  Edición: 2867

Crónica de otros dolores
Publicado: Miercoles, 18 Febrero 2015 14:28
Crónica de otros dolores

Por Silvana Melo      (APe).- A veces le ataca la lumbalgia al país. Que en realidad es tantos países que los dolores se esparcen y algunos están destinados a doler más. Más que otros que por persistencia se cronifican. Y terminan siendo un dolor acostumbrado, ése que ya no se siente de familiarizado que está. De vez en cuando a los niños flaquitos y debiluchos del Chaco, de Salta, de Misiones, de Formosa les ataca un espasmo de muerte pública. Se mueren de desnutrición, como cotidianamente, pero hay un día, cada año, cada dos o tres años, que se dispara una foto. Entonces el escándalo: en 2002 Barbarita en Tucumán, en 2007 Rosa Molina, qom chaqueña, en 2010 los niños de Misiones, en 2011 los wichis de Salta, en 2015 Néstor Femenía en Chaco y una cadena de abandono donde los eslabones muertos no llegaron a los cinco años, en Salta. Pero los niños de pueblos originarios y los niños criollos de las periferias de la patria, ahí donde las fronteras delimitan nacionalidades pero se diluyen en la condena, agonizan de hambre y deshidratación y anemia todos los días. Y se van muriendo despacito, como la gota de agua que se va volviendo río a fuerza de pertinacia. En las caderas del país hoy se solemniza un dolor. Un dolor con calambres institucionales, un dolor que estalla en la superficie y se eleva como un hongo atómico. Y todas las cámaras lo apuntan para que nadie deje de sentir ese dolor. A pocas cuadras se mueren de a poquito los qom. Con su cosmogonía circular, vuelven a la 9 de Julio después de casi cuatro años. Cuando los habían apaleado y asesinado en la ruta 86, donde intentaban hacerse visibles. Ellos, arrumbados en los confines de un país lleno de dolores, tan lleno que los pierde de vista. Es que están tan lejos que desde Buenos Aires no se ven. Por eso vuelven al infierno de la 9 de Julio. Donde los autos, esas fieras que rugen igual de noche que de día no los dejan dormir. Ni pensar. Ni elevar sus plegarias. Ni vivir. Tan chiquitos son, tan frágiles, que se mueren como un suspiro. Y ni siquiera los cuentan. Es que “el ministerio de Salud no es un obituario para publicar los muertos”, según la ex secretaria de Nutrición de Salta. Y si los cuentan, apilan certificados de defunción que dicen: “enfermedad”, “paro cardiorrespiratorio”, “broncoaspiración”. Pero en realidad se murieron de no comer, de comer apenas, de tomar agua mala, se murieron de desatinos, de soledad, de incompresión. Por culpa de los chamanes y de su carga cultural atávica, dicen los funcionarios. Se cree que hay más de 2.000 chicos con desnutrición en Salta. Que pueden ir muriendo despacito, sin ruidos, para que nadie lo note. Que no suceda como con Marcos Solís, Liliana Sarmiento, Alan Villena, Sabina Gisela Jurado y Martín Delgado que murieron con nombre y apellido. En el área del Hospital de Tartagal son 150 los niños en “riesgo nutricional”. Nueve están en estado crítico. Puede ser que alguno haya muerto. Es difícil saberlo. Los indocumentados no existen. No reciben asignación por hijo. Son respirantes colaterales. Y, por lo tanto, tampoco mueren. Los que sobreviven en el Hospital, dicen los médicos, a veces vuelven a sus casas. Donde “no tienen cloacas, tienen letrinas sin tratamiento y a cielo abierto, conviven con animales enfermos, no reciben la tarjeta social de 190 pesos, no pueden salir por las lluvias, las mamás tienen que pagar 400 pesos para el traslado a Tartagal”. Pichanal está en un cruce de rutas. La caña y la soja arrasaron los cítricos y los aba guaraní se quedaron afuera. Vinieron de otros pueblos, saltaron por esas fronteras que no son, y levantaron sus casitas de chapa alrededor. Y los niños comenzaron a tener hambre en una tierra donde crece el pan. Samuel Jaimez era del Pozo El Bravo y murió de diarrea, de deshidratación, de mala vida. Mauricio Lucas llegó al Hospital de Santa Victoria Este a las 16 y murió a las 21,30 del 10 de febrero. No tenía documentos. Su madre y su hermano tampoco. Era wichi y vivía a 40 kilómetros de uno de los pueblos más pobres del país. Pero en el que se hablan cinco lenguas. Viven y sobreviven los que hablan una sola. El resto va desapareciendo de incomprensión y hambre. Los niños wichis que logran crecer en el Chaco pasan por la escuela y se transforman en analfabetos plenos o funcionales. Lo experimentó un maestro de El Pintado, en pleno Impenetrable, con sus alumnos que, en cuarto grado no habían logrado la alfabetización mínima (Alumnos indígenas que son analfabetos plenos en escuelas del Impenetrable, Centro Nelson Mandela). Los tobas, wichi y mocoví del Chaco se van apagando de a poco, como un candil que se consume. Los qom necesitan de la 9 de Julio para que su dolor sea visible. En 2007 el entonces defensor del pueblo, Eduardo Mondino, demandó al estado chaqueño por el exterminio y reclamó una cautelar urgente a la Corte. Ocho años después se siguen muriendo de a poco, callados, con los huesos lastimándoles la piel. Sin sus tierras, sin posibilidad de cazar, pescar, buscar su alimento y producir sus medicinas. Sin demanda ni cautelar. Cuando le ataca la lumbalgia al país se dobla en su cintura. Esa que da al centro, al Congreso, a la Plaza de Mayo. Donde llevan el dolor los que pueden. Donde se siente la puntada en las instituciones. Pero no llega la agonía de los otros. Aquellos a quienes las instituciones ignoran, olvidan o desdeñan. Edición: 2865

Violencia es mentir
Publicado: Martes, 03 Marzo 2015 13:36
Violencia es mentir

Por Ignacio Pizzo (*)     (APe).- Las causas de muerte no escapan, desde luego, a la estadística. Nuestra devaluada salud pública no ha tenido en este tiempo la capacidad de decirnos la verdad acerca de cuáles son los males que ocasionan mortalidad y no se pregunta sobre hechos que el empirismo coloquial nos relata a diario. No obstante, las muertes violentas en adolescentes y niños no siempre han sido objeto y mucho menos “sujeto” de estudio para la epidemiología argentina.

Eutanasia académica
Publicado: Jueves, 26 Febrero 2015 16:43
Eutanasia académica

Por Alfredo Grande      (APe).- Una de las afirmaciones más contundentes del filósofo León Rozitchner, autor de libros fundantes, es: “el sujeto es núcleo de verdad histórica”. Pero esa verdad histórica está siempre atravesada por la lucha de clases. El sujeto se organiza desde la lucha permanente entre sus deseos y sus mandatos. En el mejor de los casos, arrasará con sus mandatos para poder desplegar sus deseos. En el peor, tendrá que conformarse con desear sus mandatos. Lo más ajeno vivido como propio y lo mas propio vivido como ajeno. La alienación es justamente eso: la persona no sabe qué quiere y además, no quiere lo que sabe. Vive en un automatismo mental, corporal y vincular. Los protocolos de cómo hay que vivir los transmite la Publicidad, la reina de todas las conductas. En la televisión la publicidad tiene su propio Espacio, equivalente al Espacio de la programación. O sea: no hay avisos en los programas, sino que se hacen programas para poder pasar avisos. Sponsoreo que le dicen. Entonces, siguiendo la afirmación de Rozitchner, pienso que hay “sujetos del deseo” y hay “sujetos del mandato”. El mandato puede ser la Verdad Revelada o la Razón de Estado. Siempre viene de arriba para arrasar con los de abajo. El extrañamiento del propio deseo es el objetivo fundante de la cultura represora. Cuando el sujeto es vaciado, eviscerado, desmantelado de sus deseos, el operativo para manipularlo es sencillo. Y entonces degrada de sujeto a individuo. Aislado de la trama vincular que lo sostiene. Se sostiene en la tecnología de punta. El individuo está conectado o desconectado, on line o fuera de línea. El llamado tiempo real es el tiempo de la virtualidad. Lo instantáneo reemplaza a lo inmediato. Y en lo instantáneo, todo pasa y nada queda. Es la política del twitter. 140 caracteres con los cuales se pretende cambiar el mundo. Pero es el mundo de las corporaciones el que nos ha cambiado. Y una de las corporaciones más perfectas, más absolutas, más impunes, es el Estado. La única dádiva es votar cada dos años. En el suspiro que dura el voto entregado a la urna, el individuo vuelve a ser sujeto. Segundos apenas para luego retornar a la crónica y, para usar un concepto de Alberto Morlachetti, desangelada cotidianidad. ¿Cómo interpelar aquello que prohíbe ser interpelado? Instalados siempre en la ilegalidad, también somos expulsados al este del paraíso de la legitimidad. La cultura represora es una fábrica de delitos, de falsas dignidades y de patología mental. La herejía ya no es solamente religiosa, sino que es política, partidaria, académica, deportiva. Y el hereje deberá ser castigado. Su ejemplo no puede ser imitado. Es un enemigo de todas las formas de la cultura represora y deberá estar rigurosamente vigilado. Y neutralizado. Nadie es profeta en su maceta, y la cultura represora es especialista en contaminar la tierra, el aire, el agua. Y la mente. El pasaje de los deseos a los mandatos se denomina “naturalización”. La burocratización de la vida que no es otra cosa que la anticipación de la muerte en vida. Desde noviembre de 1975 soy docente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Por el mandato de la edad jubilatoria de 65 años, en diciembre 2013 fui dado de baja. En ese momento era Encargado de Enseñanza de Psicología Médica en mi querida Escuela de Kinesiología. No tengo la opción o la gracia de pedir prórroga hasta los 70 años porque no soy titular concursado. La pregunta, que no es del millón (pero es MI pregunta) es: “¿porque no soy concursado?”. Porque la UBA no llamó a concursos en mis casi 30 años de jefatura de cátedra. La UBA me exige aquello que no me permite cumplimentar. “Siéntese por favor aunque no haya sillas”. Un paciente me mostró un mensaje de texto donde el jefe le daba una orden taxativa. Le mostré que era una orden que no podía ser cumplida. Una estrategia de la cultura represora es exigir aquello que no se puede realizar. “Esto tiene que estar hecho para ayer”. Estrategias de culpabilización y de sometimiento. Estar en falta como forma de sostener la pasividad ante todas las formas de la injusticia. No soy docente concursado. Empecé los trámites de mi jubilación. Espero que en ANSES decida de cuanto dispondré para sostener mi vida post 65 años. Eduardo Gruner sufrió la misma injusticia. Lo entrevisté en mi programa de radio Sueños Posibles. Hace poco la movilización de estudiantes logró la reincorporación de un docente en Economía. Resolví, no sé todavía si por opción o por omisión, seguir la vía administrativa. Dejar que la injusticia se consuma en su plenitud. Cuando el Estado me designe Jubilado, será el momento de seguir empezando. En una de mis primeras clases dije que yo enseñaba porque era la mejor forma de aprender. Y sigo aprendiendo ya que en las Universidades Nacionales de La Plata y Lomas de Zamora puedo continuar dando clases. Y en los espacios que se habilitan desde la cooperativa ATICO. Pero la UBA tiene que ver con mi identidad desde el ciclo secundario. Trataré de no alienarme en mi jubilación. La Burocracia que me da de baja, el Mandato que me castra en mi potencialidad docente, van a enfrentar a mi voluntad deseante. Para eso las tramas vinculares construidas en décadas van a sostenerme. En lo profesional, lo político y lo social.Estoy averiado pero todavía no me hundieron. Enfrentaré la eutanasia académica desde los espacios que la cultura represora habilita para poner en superficie todas las formas de la discriminación. Creo que el límite de 65 años es discriminatorio. Y una forma de despilfarrar, de basurear, de desperdiciar, aquello que se construyó en décadas de trabajo. Tengo la absoluta convicción de que mi verdad histórica, en este caso la lucha contra esta forma sofisticada de eutanasia, será acompañada por compañeras y compañeros. Y que, con un poco de esfuerzo, también los puedo contar. Edición: 2869

Democracias salvajes
Publicado: Jueves, 19 Febrero 2015 13:23
Democracias salvajes

Por Alfredo Grande       (APe) La justicia por mano propia y la venganza son dos hechos malditos de la cultura represora. Más allá de todas las salmodias moralistas y apelaciones a la justa acción de la justicia, en realidad estos hechos malditos son execrados tan sólo porque arrasan con el divino tesoro de la cultura represora: la impunidad. “Mejor un mal arreglo que un buen juicio”, “Justicia lenta no es justicia”, “A los enemigos la Justicia, a los amigos el Poder”. Este refranero da cuenta de que la civilizatoria barbarie que algunos llaman instituciones de la república, vence pero no convence. Vence porque su adversario es el horror de las masacres. El horror de las noches de niebla y muerte. Vence porque en el país de los ciegos y asesinos, el tuerto y el ladrón es rey; vence porque es más fácil votar cada dos años que combatir todos los días; vence porque el nunca más fue interpretado como nunca más al terrorismo de estado, pero pasó inadvertido que no había nunca más para el estado terrorista. Pero no convence. En el 83 la democracia era una novia; ahora es una suegra. Y además una suegra gruñona y carísima. Algunos llaman a esto impuestos al consumo. El delirante hiper consumo, desde yogurísimos hasta teléfonos celulares, siempre de penúltima generación, porque la última es la que salió después que te compraste uno, sostiene la precariedad de una economía que apuesta al despilfarro. Del tristemente célebre “deme dos” de la dictadura genocida, al “deme varios” en 18 cuotas de la democracia de un país con buena gente. Más de 30 años de democracia para llegar a los puertos inhóspitos donde la mejor opinión es el silencio, sacramento del 18 F. Causas justas convocadas por injustos, causas injustas sostenidas por mujeres y hombres justos. La polarización extrema, donde todo se lee en clave K o anti K en realidad es la defensa patológica frente a un mal mayor: la anomia política en la cual nos hemos empantanado. Lo que se denomina la “ascención en los extremos” logra que los matices se esfumen, las antiguas “síntesis superadoras” nunca aparezcan, y que las mejores causas se conviertan en crueles cruzadas. Los pescadores de las derechas, que yo he bautizado como “fascistas de consorcio”, felices con los ríos revueltos de los populismos, los socialismos, los comunismos, los troskismos, los progresismos. El mayor fracaso del Gobierno Nacional es que le ha regalado la iniciativa por la justicia (política, social, económica) a los que han hecho de la injusticia el deporte más rentable. La transversalidad ha quedado reducida a una caricatura grotesca en la cual no queda columna vertebral sana. Los representantes apenas se representan a sí mismos y pueden encubrir esta situación con la magia de las PASO. Muchos pasarán y uno quedará y entonces será el fetiche más necesario, pero menos deseado. Como sentencia nuestra constitución nacional, el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes. O sea: no delibera ni gobierna. Lo único que le queda al pueblo es consumir. Y consumir consumo, o sea, endeudarse. Tenemos claro que nadie votó a Stiuso, que ahora aparece como el gran operador político nacional e internacional. La disolución de la SIDE aparece entonces como la trampa final: matamos al perro pero no eliminamos la rabia. Los servicios que no son de inteligencia, sino apenas de espionaje y sabotaje, son el más consistente golpe blando. Y no tan blando. Desaparecidos en democracia son aterradora prueba de la contundencia de esos golpes. No deja de ser curioso que para muchas y muchos, incluso destacadas personalidades, el golpe a la democracia, más blando, más duro, es cuando es atacado el Gobierno Nacional. Nadie planteó que la desaparición de Julio López, la de Luciano Arruga, el exterminio planificado de la nación qom, el asesinato de Mariano Ferreyra, eran golpes al estado democrático. Lo que quiero decir aunque lo diga mal, es que a más de 30 años de democracia, sigue la simbiosis entre democracia y gobierno. Se ataca a la democracia cuando se ataca al gobierno. Pero el hambre no es un ataque a la democracia. Los niños fumigados, tampoco. Los jubilados maltratados, menos que menos. Si el delirio lúcido de Luis XIV le permitió decir: “El Estado soy Yo”, el delirio no tan lúcido de muchos funcionarios les permitiría decir: “El Estado somos Nosotros”. Y lo más terrible es que tanto Luis XIV como los integrantes del “funcionariato”, tienen toda la razón. Absoluta razón. Obviamente, es una razón represora. Cuestionar, criticar, interpelar, al estado democrático es por esencia, antidemocrático. La Presidenta dijo, ante la aceptación de los sindicalistas presentes, que por esencia el salario nunca alcanza. No aclaró para qué no alcanza. Porque si no alcanza para la plena satisfacción de las necesidades básicas y no tan básicas, ni siquiera es salario. Es una limosna para sostener la alucinatoria esperanza que de tantas sobras de tantos banquetes, alguna vez nos podamos encontrar con algún banquete. Y es el momento en que la asignación se transforma en resignación, y ésta es cada vez más universal. Resignación ante el colapso de la denominada “división de poderes” que empieza mostrar su verdadero rostro de Pacto Corporativo entre varias familias: la judicial, la legislativa, la ejecutiva. Algunas con más movilidad que otras, con más rivalidad, con más recelos, pero hay pocas dudas que algo se escape de esas tres familias. También hay familias empresariales, sindicales, profesionales. “Una mano lava la otra y juntas se lavan la cara”. Lavarse y perfumarse, para que nada podrido pueda olerse fácilmente. Por eso no deja de ser notable que El secreto de sus Ojos cuyo desenlace es poner en primer plano la justicia por mano propia, o Relatos Salvajes, que martillea con el tema de la venganza, del “ajuste de cuentas”, tengan una masiva repercusión social. Cuando Ricardo Morales resuelve encarcelar de por vida a Isidoro Gómez, el asesino de su novia, ejerce la justicia por mano propia. Quizá ilegal, pero absolutamente legítima. Benjamín Espósito, el empleado del juzgado penal, no impide que el justo castigo continúe. Estoy seguro que entre lo legal y lo legítimo, Espósito también eligió lo legítimo. En “Relatos Salvajes”, todos los episodios exaltan a la venganza. Que se diferencia de la justicia por mano propia en la sobrecarga emocional del vengador, cuanto en la desmesura y exageración de sus conductas vengativas. Y cientos de miles de espectadores han ovacionado cada una de las venganzas, filmadas en forma magistral. Si pensamos a estas premiadas películas como “analizadores sociales”, tenemos que ser negadores seriales para no aceptar que los mecanismos de la Justicia Legal, Legítima, Sorda, Muda, Ciega, o como quieran adjetivarla, están devaluadas y aplanadas en el consenso político social. La marcha del 18 F fue a pesar de quienes la convocaban. Creo que si Piñón Fijo hubiera llamado a marchar, la gente hubiera respondido. Desde ya, habrá ganancia de pescadores. Pero no pensar en por qué el río está tan revuelto, es suicida.¿Quién es el responsable político de la muerte de Nisman? No digo el culpable para el Código Penal. Si la política regresó para no irse: ¿no sería la mejor manera de enfrentar el golpe blando que él, los, la, las, responsables políticos dieran el necesario paso al costado? No lo hizo Aníbal Ibarra luego de la masacre de Cromagnon, y cuando tardíamente Schiavi presentó la renuncia luego de la masacre de Once, se fue aplaudido. Macri ha sido sobreseído por la masacre del Borda. La ausencia de responsabilidad política, además de jurídica, es la continuación de la impunidad por otros medios. La justicia por mano propia y la venganza son respuestas demoledoras frente a la impunidad. Coordiné varias veces debates de la película V de Venganza, la magistral creación de Andy y Lana Wachowski. Una de sus memorables frases es: “no es el pueblo el que debe temer al gobierno; es el gobierno el que debe temer al pueblo”. Es el necesario temor a que más temprano, más tarde, tronará el escarmiento. Toda impunidad es reaccionaria. Toda impunidad es una de las manifestaciones del fascismo de consorcio. Y entonces, aunque la democracia se vista de seda, democracia salvaje se queda. Postdata: recuerdo un antiguo aforismo implicado: “las dictaduras toman lo diferente como incompatible y asesinan; las democracias toman lo incompatible como diferente y se suicidan”. Edición: 2866

Desde el cielo futbolero
Publicado: Martes, 17 Febrero 2015 17:31
Desde el cielo futbolero

Por Carlos Del Frade (APe).- Las gambetas increíbles, las carreras inverosímiles, los quiebres de cintura y las salidas en contra de las leyes de gravedad e inercia forman parte del repertorio de cada vez menos jugadores de fútbol. El negocio fue matando esas habilidades que parecían venir de míticos potreros hoy solamente existentes en los mapas de la melancolía de los viejos hinchas. Una tierra pródiga en parir este tipo de cracks es Rosario. Desde allí surgieron los últimos angelitos que iluminaron el cielo de la alegría popular cuando se vistieron la camiseta de la selección nacional. Ángel Di María y Ángel Correa, dos increíbles y atrevidos referentes de ese juego exiliado de las canchas. Detrás de ambos, como marca de la época, aparecen negocios vinculados al narcotráfico y al lavado de dinero. Dos pibes que aprendieron, antes que nada, a gambetear las patadas alevosas de las urgencias cotidianas y que luego fueron usados por los que acumulan demasiado con la explotación de estos pibes por más que ahora se hayan acomodado económicamente. El 9 de noviembre de 2013, se informaba que “en el marco de las investigaciones que lleva adelante el juzgado de Instrucción Juan Carlos Vienna sobre la llamada banda de Los Monos, este sábado se filtró una escucha telefónica que vincula al jugador de San Lorenzo, Angel Correa, con su representante Francisco Lapiana y con Ramón "Monchi" Machuca, líder prófugo de Los Monos. Tras detectar que en la propiedad del pase de Correa había una participación de la familia Cantero, el juez Vienna trabó embargo al club de Boedo sobre todo dinero que provenga del uso de los derechos federativos del futbolista. Bajo advertencia que, en caso de ser desoída, generará acciones penales contra los responsables de la entidad azulgrana. Se sospecha que el pase del jugador pudo ser objeto de lavado de dinero de actividades criminales, aunque esta causa no le impedirá al jugador desempeñarse en el torneo local”, decían las noticias. Las escuchas telefónicas que trascendieron forman parte del expediente en el que se investiga a la banda de Los Monos. Allí figura un diálogo entre el representante del jugador, Francisco Lapiana, y Ramón "Monchi" Machuca, uno de los líderes del clan liderado por la familia Cantero. Francisco Lapiana: —Me llamó Tinelli, que quiere hablar conmigo. Dice que me quiere comprar el diez, viste, que me quiere dar un millón de pesos o de dólares pero al precio oficial. Ah, dejá. Dice que te conviene, bola. Te conviene, dice. Yo tengo contacto con él. Pero para qué lo quiero [vender], si al pibe lo tengo yo. Después me llama uno, me llama el otro, y me dicen fijate si lo querés vender. Yo digo: hacé la oferta, yo te escucho, le digo. Yo para aguantarlo a Ángel cinco años tuve que poner mis cosas. Ahora que está subiendo se aparecen todos los vivos. Machuca: —Te tengo que mostrar una foto de la mamá del Ángel, Marce. Estábamos ahí en la puerta del vestuario, salió Tinelli. No le daba cabida. Hasta que yo le dije que era la madre de Correa, y le dije que se sacara una foto. En otro tramo, Machuca habla con el propio Correa”, apuntaban las crónicas periodísticas. Después vino el pase del pibe Correa a Atlético Madrid, su operación del corazón y su fenomenal actuación en el reciente Sudamericano de Uruguay donde dedicó el título y la actuación consagratoria a su mamá, aquella que lo bancó cuando nadie lo hacía. El otro angelito de la historia futbolera reciente, Di María, “tuvo un crecimiento constante durante los últimos años y su llegada al Manchester United terminó de consagrarlo como uno de los mejores jugadores argentinos de todos los tiempos. Además los 75 millones de euros que pagará el equipo inglés (que pueden convertirse en 90) lo convirtieron en el pase más caro de un jugador argentino y la venta más importante en la historia del Real Madrid. Algo inpensado para los dirigentes de Central que lo ficharon cuando tenía 6 años por apenas 26 pelotas de fútbol. Su llegada a Central fue más que particular, jugando para El Torito Di María deslumbró en dos duelos ante el Canalla y con apenas seis años el entrenador de la categoría lo fue a buscar. "Por entonces, la dirigencia de El Torito conocía poco de fútbol. Era ilógico que Central viniera a buscar a un chico del club de sólo 6 años. Inofensivamente, esos dirigentes pidieron por su pase 26 pelotas profesionales que nunca llegaron", cuentan desde el club en la nota del diario La Nación que recapituló toda la vida de Di María. "Fue por 26 pelotas, pero nada de eso quedó documentado, porque no hay registros de aquella época. Durante mi presidencia, intentamos hacerle un reclamo a Rosario Central, pero no había manera, porque no teníamos ningún papel. Desde hace un tiempo, acá están todas las fichas", explicó Jorge Cornejo ex presidente de la institución.La venta al Real Madrid dejó en el camino 6 millones de euros que nunca llegaron a Central y hoy se investigan como potencial lavado de dinero en la justicia rosarina. Detrás de los últimos dos angelitos del fútbol argentino, no solamente están los orígenes humildes, la manipulación de esas necesidades, sino también los permanentes negocios de bandas narcos y dedicadas al lavado de dinero, signos de los tiempos que quieren devorarse, definitivamente, la alegría de los de abajo.  Edición: 2864

Fascismo de consorcio (II)
Publicado: Viernes, 06 Febrero 2015 01:32
Fascismo de consorcio (II)

Por Alfredo Grande (APe).- Se ha dicho hasta el cansancio, especialmente el cansancio de quien lo escucha, que ya el debate político no puede polarizarse entre izquierda y derecha. Y tampoco entre socialismo y capitalismo. Que los tiempos han cambiado, que la internet ha reemplazado a cualquier forma de encuentro, que lo único permanente no es la revolución sino la contra revolución, que de la revolución por etapas lo único que queda es la tarjeta Cabal, que no hay clase trabajadora y mucho menos proletarios en el mundo, que además de no unirse, ni siquiera se acercan. Hasta el cansancio se insiste en la creación de nuevas categorías políticas, de tal modo de poder dar cuenta de todos los nuevos fenómenos que, postmodernismo, postmarxismo, postperonismo, postradicalismo y algunos otros post mediante, ya no pueden pensarse con las anquilosadas categorías de los principios de algún siglo. Del trasvasamiento generacional hemos pasado a un vaciamiento institucional. Del acto de gobierno se pasó a la gobernabilidad, que, como definí alguna vez, es reinar con la apariencia de gobernar. Pero de la gobernabilidad se pasó a la importancia de gestionar. La palabra clave en los tiempos que corren y que de tanto correr se cansan cada vez más rápido es: gestión. Decir que una persona tiene experiencia en gestión, es un mérito en sí mismo. Nadie pregunta de qué tipo de gestión tiene experiencia. Da lo mismo que sea un hospital o un desarmadero de automóviles. Una cooperativa de trabajo en salud mental o una asesoría financiera para lavar dinero sucio. La corrupta palabra gestión goza de una neutralidad que espanta. Tiene mayor mérito haber tenido una pésima gestión que no haber tenido ninguna. Como decía un paciente de las relaciones sexuales: mejor malas que ninguna. Que muchas gestiones terminen en terribles indigestiones, con desafueros, trompadas, destituciones, escraches, poco y nada importa. Siempre se puede volver a intentar gestionar, ya que es inmanente a cualquier gestión, gestionar los mecanismos adecuados que garanticen la absoluta impunidad de cualquier gestión. La puerta giratoria es la única que conocen los funcionarios gestionadores. Lo que denomino “fascismo de consorcio” es, entre muchas cosas, la exégesis permanente de la Gestión. “Sabe gestionar”… acompañado de un guiño cómplice. Y digo cómplice en sentido literal. No hay impunidad sin complicidad. Pero cuando la complicidad es en el nivel de los Estados, hablamos de “copartícipes necesarios”. Incluso para un suicidio, el Estado es copartícipe por acción de lo malo o por omisión de lo bueno. Y no hay complicidad sin una Jerarquía Absoluta, más allá y más acá que esa jerarquía tenga el origen noble de las aristocracias o el profano origen de los votos.Si para nuestro Himno Nacional la igualdad es noble, pocas esperanzas nos quedan. Para el fascismo de consorcio las mayorías, incluso las mayorías simples, otorgan el ansiado y deseado Absoluto Poder Absoluto. En primera, segunda, tercera vuelta. Lo que importa es ir por todo, y quedarse con todo. La concepción supraterrenal de este Poder es absolutamente necesaria para el fascismo de consorcio. Supraterrenal no necesariamente significa de origen y mandato Divino. Pero de tenerlo, suma. Hasta el cansancio se insiste en el origen democrático del poder, aunque el destino sea no pocas veces visceralmente antidemocrático. Hoy la denominada inteligencia que apenas araña ser espionaje y vigilancia, está monopolizada por un militar sobre el cual hay denuncias de violaciones a los derechos humanos. Puede ser inocente, pero todavía no está probado. Y como la mujer del César, no tiene que ser honesta: tiene que parecerlo. Y este general mucho no lo parece. El fascismo de consorcio se construye desde liderazgos consistentes, que al principio al menos exhiben coherencia y disfrutan de credibilidad. Cuando la coherencia y la credibilidad comienzan el descenso, la consistencia se transforma en dura insistencia y luego en delirante persistencia. Todo ese escenario de por sí lamentable, tiene un aliado que le da el privilegio de la inmortalidad. Lo he denominado hace años como “retroprogresismo”. El progresista, que es algo así como el primo tercero o cuarto del revolucionario, se va enredando en su propia madeja y termina como una araña prisionera de su tela. El progresismo no avanza, pero su retroceso es tan bizarro, tan rebuscado, tan saturado de falsedades y de falsos profetas, que encubre su trágico final. Es retro porque prepara el advenimiento del fascismo de consorcio. Un botón que vale de muestra. Felipe González que puso la alfombra roja a Aznar. Aníbal Ibarra le dio la masacre de cromagnon al ingeniero de la triste figura, Mauricio que es Macri. Una de las pornografías políticas del retroprogresismo es culpar a las víctimas de sus desgracias. Casi 200 masacrados en Cromagnon, más del doble de la masacre de Amia. Ellos y ellas, masacrados, tuvieron la culpa de la destitución del Jefe de Gobierno. El cinismo y la cara de piedra son constantes de todas las formas del retroprogresismo. La pareja siniestra “fascismo de consorcio – retroprogresismo” tiene en nuestra querida y sufrida Patria aproximadamente el 85% de la intención de voto. La amalgama es realizada en los altares del Estado Nación. El Estado es el botín de guerra y el botín de tregua tanto del fascismo de consorcio como del retroprogresismo. Desde ya, un Estado como gran gerenciador del capital nacional y transnacional. La armonía entre capital y trabajo, la comunidad organizada, la alianza de clases, todos los mitos todos que sostienen el robo institucionalizado que alguien bautizó como “plusvalía”. Si como sostengo hace ya décadas (¡como pasa el tiempo!) el escándalo es la cara visible de la hipocresía, la muerte post asesinato del fiscal Nisman pone en superficie que en su fundante, el fascismo de consorcio y el retroprogresismo se dan la mano. Obviamente una mano bañada en la sangre de las víctimas de todo tipo de crueldad. Las secuelas de las masacres son peores que las masacres. La Trata es una masacre de mujeres, y no es viable sin que los Estados sean copartícipes en algunos o en todos sus niveles. La dignidad del villero no es lo mismo que la dignidad de la villa. Que no casualmente fue bautizada como “miseria”. La gestión necesita que si hay miseria, crueldad, todo tipo de injusticias, barbaries civilizatorias, nunca, pero nunca, se note. Algunos llaman a esto pauta oficial de publicidad. El hada azul de toda política de estado, para que a los pinochos de turno no se les descubra el aumento del tamaño de la nariz después de cada conferencia de prensa. El resultado de la batalla sin final entre fascismo de consorcio y retroprogresismo no es importante. El nazismo ganó ampliamente la segunda guerra mundial y su vigencia actual se llama Actas Patrióticas. Para que no se noten las pruebas del auto atentado. Los herederos de las masacres de Roca siguen siendo masacrados. La “gran democracia del norte” asesina presidentes y extermina pueblos. No tengo ganas de elegir entre un rotweiller y un mastín napolitano. Son dos especies asesinas. Toda política que interpele a esa siniestra pareja, tendrá que construir su propia coherencia, su propia consistencia y por lo tanto, su propia credibilidad. Penosa y patéticamente, el mesianismo, el sectarismo, el iluminismo, el pragmatismo, son el veneno que el fascismo de consorcio y el retroprogresismo ha infiltrado en los colectivos que pretenden combatirlos. El permanente análisis colectivo de la implicación es necesario para no empezar luchando contra todos los banquetes, para luego conformarse comiendo las sobras. Deseo incluir un párrafo del documento de APEMIA: “Para terminar con la impunidad y saber la verdad, hacemos un llamamiento a todo el pueblo argentino para que, junto a organizaciones políticas, sociales y de derechos humanos, impulsemos una campaña exigiendo que se constituya en el Parlamento una Comisión Investigadora Independiente, integrada por referentes incuestionables del pueblo argentino, los familiares de las víctimas y diputados y senadores. Exigimos la apertura de los archivos secretos, la disolución efectiva de la Secretaría de Inteligencia y el esclarecimiento de la muerte de Nisman y de la masacre impune de la AMIA”. La verdad nos hará libres, pero antes hay que conquistar la libertad necesaria para desear la verdad. Y ese deseo de verdad podrá arrasar con el fascismo de consorcio, el retroprogresismo y solo entonces será nuestra la profecía de Milanés y“caminaremos las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada”  Edición: 2860

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Radionoticias APe

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Boliviano

Franco Zárate, de 19 años, llegó muerto al hospital Santojanni. Un kiosquero le había disparado al grito de "boliviano de mierda".


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Tras muchos reclamos, y a partir de la causa penal contra Reina Maraz, la Suprema Corte aprobó un registro de intérpretes de lenguas originarias.


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Somos todos los niños que mueren por desnutrición en el país hecho de pan, leche y carne. Somos los chicos muertos por bala fácil, envenenados por agrotóxicos e intoxicados por el plomo. Somos todos los niños olvidados Eso somos.


Crímenes

Dos niños guaraníes de 2 años fueron internados en grave estado por un cuadro de desnutrición severa en el hospital de Pediatría de Posadas. En un mes murieron Néstor Femenía y Marcos Solís. Asesinados por el sistema.    


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Este sábado a las 13 será el acto central por los seis años de la desaparición de Luciano Arruga. En General Paz a la altura de Mosconi.


Brujas

La policía francesa extiende su casa de brujas a la infancia: interrogó a un niño de 8 años por el atentado a Charlie Hebdo.


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