Los porfiados de la comunidad rebelde
Publicado: Lunes, 18 Marzo 2019 13:55
Los porfiados de la comunidad rebelde

Por Carlos del Frade (APe).- -Con esos tablones quiero hacerle una cama a una familia que hace unos días está en la calle porque se le quemó el rancho – dice uno de los veinte muchachos que junto a otras tantas pibas conformaron el taller de carpintería de “Comunidad Rebelde”, verdadera postal existencial y colectiva de esperanza en medio de un territorio estragado como Villa Banana, en el oeste rosarino. En los últimos tres años, chicos y chicas de “Comunidad Rebelde” enfrentaron a los narcos y policías corruptos y no la pasaron bien. Alguno de ellos se tuvo que ir del barrio pero siguió soñando con música, colores, trabajo para las pibas y los pibes del barrio y hasta en equipos de fútbol mixto. -Acá estamos – dice la piba. Orgullosa cuando cuenta que sus compañeras y amigas ya constituyeron un equipo de fútbol femenino al mismo tiempo que buscan comprar de manera conjunta para gambetear los efectos durísimos de los precios. Venden empanadas y repisas recién salidas del flamante taller de carpintería, mientras escuchan cumbia e improvisan letras de hip hop con una facilidad extraordinaria. Decidieron vivir y no regalarle la sonrisa a nadie. Quieren ser mucho más que soldaditos. Quieren tener un trabajo generado por ellas y ellos mismos. “Comunidad Rebelde” insiste en el corazón de Villa Banana. Volvió y creció a pesar de los tiros, las amenazas y las miradas cómplices para otro lado de parte de varias autoridades locales. Celebran la reinauguración del centro comunitario en el mismo punto geográfico en el que, no hace mucho, vendían drogas de dudosa calidad. Las chiquitas y los chiquitos se enganchan con juegos y talleres de hip hop y también con el fútbol mixto. No hay resignación. La comunidad, de verdad, se hizo rebelde y, por lo tanto, portadora de esperanza en ese costado rosarino. Hablan del futuro mientras apuran unos choris en el parrillero. -Muchos laburábamos como trapitos en la zona de los boliches de moda pero nos sacaron mal. Nos apretaron mucho. Pero no nos quejamos. Siempre inventamos algún trabajito para rebuscar el mango – dice el joven abuelo que cuenta su propia historia de arquero de fútbol. Ya hay varios equipos de las ligas de la ciudad que buscan a las chicas y los chicos de “Comunidad Rebelde”. Sienten orgullo de pertenecer a una identidad que les da un segundo nombre. Y aquel muchacho que empezó con la pelea, despareja y obstinada contra las bandas que crecieron gracias a la impunidad comprada, hoy está tranquilo y feliz. -Soñamos con hacer de “Comunidad Rebelde” un lugar donde puedan surgir proyectos que le ayuden a la gente a vivir mejor. Nada más que eso. Hoy sentimos que lo estamos logrando de a poquito – dice mientras busca resucitar clavos usados que amanecen en ese territorio suturado de necesidades que es Villa Banana. Hay alegría entre la muchachada. Tienen poco pero se animaron, hace años, a pensar con sus propias cabezas y sentir con sus propios corazones. Quisieron comprarlos, usarlos y hasta matarlos. Pero ellos siguen ahí y acaban de inaugurar su centro comunitario. Mientras las noticias policiales siempre dan cuenta de algunas chicas y algunos chicos que dejaron de patear por estos pasillos, ellos insisten en que la vida no debe ser la propiedad privada de pocos. En un costado de la ciudad de Rosario, mientras los balazos continúan, chicas y chicos muy jóvenes, inventan una respuesta colectiva y ponen en funcionamiento una esperanza para muchas y muchos. “Comunidad Rebelde” está presente, remando contra corriente y apostando a la alegría y los sueños colectivos a pesar de los pesares. Esto también forma parte de la realidad. Fotos: Babiloni-K (Construyendo Comunidad Rebelde) Edición: 3834

Fidel y el hambre aluvional
Publicado: Miércoles, 13 Marzo 2019 14:05
Fidel y el hambre aluvional

Por Claudia Rafael (APe).- El hambre sigue siendo una herida en el corazón del país. Fidel Frías, a los 14, murió de hambre. Un hambre que no es sinónimo del plato circunstancialmente vacío en la mesa de los pudientes. De los que parten el mundo en dos y dejan caer por los acantilados de la inequidad aluvional a los que no tienen nada y crecen a puro manotazo de desesperación y desesperanza. Un hambre de diseño, criminalizante, milimétricamente construida para expulsar a los ignorados, a los descartables, a los invisibilizados, a los desoidos. Fidel Frías fue un niño wichi que esta semana dejó los últimos estertores de su historia entre las paredes del hospital de Tartagal, al que llegó derivado desde el de Santa Victoria Este. Y murió de un hambre vieja como la historia misma de sus ancestros que supieron de un tiempo demasiado lejano en que la naturaleza era su cobijo, los árboles los proveedores de sus frutos; las aguas y la tierra, sus territorios vastos de caza y de pesca. Un tiempo ausente y añejo que quedó anclado en aquel pasado feraz cuando el mundo de los blancos lo conquistó blandiendo la espada y la cruz. Fidel Frías vivía en Las Vertientes, una comunidad a unos 50 kilómetros de Santa Victoria Este. A 1800 kilómetros de la Casa Rosada. A millones de kilómetros de las marquesinas y las tapas de los diarios que jamás lo nombraron ni lo nombrarán. Deshidratado y desnutrido. Fidel pesaba 30 kilos y medía 1,53. Las instituciones justifican su muerte temprana señalando con sus dedos criollos que escapó del hospital para regresar a su comunidad y que dos días después, cuando regresó, ya era tarde. Porque “es difícil trabajar y ayudar a la gente por la resistencia de estas comunidades a recibir la asistencia necesaria: se resisten a largos tratamientos, a derivaciones, no aceptan quedar internados, no concurren a los controles de rutina, se fugan” (textual de Marcela Quispe, gerenta del hospital). Fidel, wichi de 14 años, fue hijo de la tierra robada; nieto de los días de la libertad, heredero del viento y del fuego. Pero la justicia no habla su lengua. Los médicos no dicen sus palabras. Las escuelas no escuchan su tormento. “No aceptan quedar internados”, pronunció Marcela Quispe, de apellido originario y olvidos precoces. Y habló de “la resistencia de estas comunidades” como el delito de quienes se niegan, aún hoy, a 527 años, a ser domados por la mano blanca, la medicina criolla, la cultura ajena, el idioma extraño, el agua maldita. Hace apenas tres meses, el gobierno salteño festejaba en sus partes y boletines oficiales que llegaba la luz eléctrica a Las Vertientes. Allí donde nació Fidel, el pibe que tuvo nombre de revolucionario cubano y murió de hambre vieja como los siglos. Edición: 3832

Emilse y las caretas
Publicado: Lunes, 11 Marzo 2019 12:42
Emilse y las caretas

Por Carlos del Frade (APe).- -Careta viva de un pueblo con dolor… Esas son las palabras del verso de “A mi gente”, una tradicional canción de “Los Olimareños” que suele escucharse en tiempos de carnaval. A principios de marzo de 2019, cuando los cuatro días “locos” irrumpieron como un largo feriado en estos atribulados arrabales del mundo, en la ex ciudad obrera, portuaria y ferroviaria de Rosario, a la vera del Paraná, surgieron noticias feroces que parecen invertir los conceptos de aquellas simples y bellas estrofas. -La piba iba caminando por la cortada hacia Avellaneda cuando llegó el auto. Primero le dispararon de frente y cuando el cuerpo giró por los impactos, le siguieron tirando de espalda. Pero no se quedaron conformes. El cuerpo de la piba quedó tirado casi sobre el badén y entonces uno de los sicarios fue sobre ella y le disparó una ráfaga de ametralladora. La remató en el piso – contó un testigo de los hechos que terminaron arrancándole la existencia Miguel Angel Quintana, de cincuenta años y la piba, Emilse Sosa, de solamente dieciséis años. Solamente dieciséis años. Le atribuían ser la administradora de un kiosko de drogas y por eso la ametrallaron. ¿En cuántos carnavales habrá bailado y jugado, Emilse?. Fue el viernes primero de marzo de 2019, en la esquina de Manantiales y pasaje 1801, en barrio Alvear. Dos sicarios bajaron de un auto. -Estaba toda la gente en la vereda, bajaron dos con metras y dispararon – coincidieron vecinas y vecinos que hablaron con los medios de comunicación rosarinos. Metralladoras para acabar con la vida de una nena de dieciséis años. Once fueron las personas heridas. No hay muchas caretas para ocultarse detrás de semejante violencia desbocada e impune. Un vecino dijo: “Todo esto, amigo, es por la falopa. Ametralladoras, gente tirando a mansalva. Rematando gente en el piso a sangre fría…como si lo que pasó no hubiera sido ya un desastre espantoso, la ambulancia nunca llegó. Todos los vecinos llamaron. A la policía hubo que convencerla para que se llevaran a los heridos graves en los móviles. Claro, no era para juntar la moneda de los que venden droga. El problema es que acá ya no hay diferencias entre la policía y la Gendarmería. ¿Dónde está la Gendarmería que sólo pasa para apretar a los vecinos, revisar a los pibitos del barrio que todos saben que no andan en nada y le sacan la plata?. Vos tenés que ver como los agarran a los cachetazos. A los mismos vecinos nos revisan cuando estamos en la vereda y si tenés un mango te lo sacan. ¿Y anoche dónde estaban?. Llegaron cuando estaba hecho. Y encima nos querían prepear. Nosotros, los vecinos, estamos solos. Todo acá gira por la moneda. Si tenés la moneda está todo bien. Los gendarmes y los policías son buenos para sacarle la plata a los pibes del barrio o a los mismos vecinos, pero anoche nadie sabía qué tenían que hacer. Dan asco, señor. Asco”. Contundente relato. Revelador testimonio de la hipocresía, de la careta que suele ser usado por muchas y muchos funcionarios que recurren a la necesidad de las llamadas fuerzas de seguridad para aplacar los pedidos de un cachito más de tranquilidad en la vida cotidiana sabiendo que los nichos de corrupción en esas instituciones, provinciales y nacionales, forman parte del problema y no de la solución. -Hay cada vez más gente vendiendo y cada vez más gente que viene a comprar – sostuvo una señora. El negocio funciona con sus propias reglas de juego. Y para aquellas que las rompe, entonces, la ametralladora que le corta la vida, como le sucedió a Emilse, de solamente dieciséis años, en una noche de carnaval rosarino. Donde las caretas, parece, no están justamente en los barrios, sino en otros lugares muy lejanos de esa ferocidad cotidiana. Donde es muy difícil ponerse una careta viva para ocultar el dolor del pueblo, como suponían los versos de “Los Olimareños”. Edición: 3830

Pájaros llenos de pájaros
Publicado: Viernes, 08 Marzo 2019 14:29
Pájaros llenos de pájaros

Por Silvana Melo Foto: Sub Cooperativa de Fotógrafos (APe).- No son madres potenciales por mandato, por aluvión, por historia. Son golondrinas buscando desesperadamente una primavera. No son mamás de muñecas que suenan, como primera etapa de una maternidad prepotente, impuesta, penetrada en su territorio frágil, como un misil en una casita de lata. Son colibríes irreverentes, capaces de volar hacia atrás y hacia adelante, desafiando cualquier norma de los sistemas.

No paran
Publicado: Viernes, 08 Marzo 2019 13:15
No paran

Por Alfredo Grande (APe).- No paran. Marchan. Caminan. Se juntan. Se unen. No paran. Siembran. Riegan. Cosechan. No paran. Se yerguen. Verdes águilas guerreras. Embisten. Atropellan. No paran. Crean. Inventan. Descubren. Entran por donde no hay entradas y salen por donde no hay salidas. No paran. Miran a través de las paredes. Perforan techos y levantan pisos. Le enseñan a la luna que también tiene luz propia. No paran. Discuten. Pelean. Enseñan. Apuñalan con ideas. No paran.

Los adoquines del pensamiento
Publicado: Viernes, 15 Marzo 2019 14:23
Los adoquines del pensamiento

Por Alfredo Grande - Fotos: Sergio Goya (APe).- Como dijo Oscar Wilde, estoy en la edad en la que -como no puedo dar malos ejemplos- me limito a dar buenos consejos. Y, fiel a mi profesión médica, tomad como receta este consejo: estar siempre advertidos de cómo la cultura represora se reproduce aún en los colectivos y agrupaciones que supuestamente deberían enfrentarla. Y debo aceptar que, como dice el tango Las Cuarenta, aprendí todo lo bueno y aprendí todo lo malo. Lo malo es sostener un discurso vegano y tener prácticas canibalísticas. No creo que haya leones herbívoros, más allá de la sentencia de El General. En todo caso, hay leones más pícaros y astutos que aprendieron que el mejor ataque es cuando el enemigo baja las defensas. Y eso es un aprendizaje que la cultura represora ha hecho durante siglos. Defensa baja sin la capacidad de esquive del legendario boxeador Nicolino Loche. O sea: el mamporro te da de lleno. Y no uno: varios, muchos, demasiados. Algunas denominaciones demasiado abusadas facilitan ese operativo de bajar la defensa. “Compañero” es una de ellas. Aún diciendo “compañeres”, según el espíritu de época, mejor no bajar defensa alguna. Sólo te traiciona un amigo y, obviamente, sólo te traiciona un compañero. La idealización de la lealtad es el envés de la idealización de la traición. Recuerdo la frase del “lobo Vandor”: para defender a Perón hay que estar contra Perón. El vandorismo fue quizá la primera versión liberal del peronismo, superada años más tarde por la versión fascista con la nave insignia de la Alianza Anticomunista Argentina. Me gustaría poder seguir dando malos ejemplos. Me resignaré a dar algunos buenos consejos. Desconfíen de toda historia oficial. Aunque la historia la escriban los que vencen, y eso indica que tiene que haber otra historia, esa otra historia también puede transformarse en oficial. O sea: reemplazar el pensamiento crítico por la catequesis laico partidaria. Y el mayor peligro de la ausencia de pensamiento crítico es invertir la lógica de causa /efecto, de antecedente/consecuente. Tomar los efectos como causas, de tal modo de impedir el pensamiento de cuáles fueron las causas de las causas. Si bien el macrismo es causa de estragos dolosos de imposible reparación, me interesa pensar en cuáles fueron las causas que permitieron el “efecto Macri”, que luego se organiza como nueva causalidad devastadora. La capacidad de predicción, profética, de anticipación. Salir de la remanida frase de “con el diario del lunes”. Intentar predecir con el diario del sábado lo que puede suceder el domingo. Lo profético tiene mala prensa, especialmente cuando las profecías no son del agrado de las mayorías silenciosas, las minorías habladoras y los poderes de turno. Generalmente de turno completo. Hace tiempo se describió la lucha de “pobres contra pobres”. Linda metáfora, aunque encubridora. Yo creo que la lucha es de pobres contra excluidos. O sea: de los que están sobreviviendo en los bordes, con aquellos que ya se cayeron y quieren volver a subir. La necesidad, y mucho más cuando son las necesidades, y mucho más cuando son básicas, y mucho más cuando están insatisfechas, no solamente tienen cara de hereje. Es una herejía absoluta a toda forma de solidaridad. Ese es el objetivo estratégico de la cultura represora. Construir una subjetividad hereje. Los proletarios del mundo entonces dejarán su aspiración de clase para estar unidos. El lobo seguirá siendo el lobo del hombre, pero especialmente del hombre pobre. Y del hombre excluido será asesino. Y esa herejía a la solidaridad de clase, tendrá sucesivos encubrimientos. Los pensamientos se convierten en adoquines que impiden pensar. “Gabriela Olguín, de la cooperativa El Adoquín, nucleada en la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular), aseguró que la represión ocurrida el domingo en San Telmo, contra los artesanos de la calle Defensa, fue el resultado "de una operación orquestada en la que todos quedamos entrampados en la estrategia divisionista del gobierno" que llevó "a una represión feroz de la que nadie cosecha nada ni de la que nadie puede sacar un rédito". (Página 12.-13/3/2019) Como apenas puedo dar buenos consejos, creo que la afirmación “todos quedamos entrampados” debería meditarse. Ignoro si todos fueron apaleados por igual. Si de la represión feroz también fueron objeto los integrantes de la cooperativa de trabajo. Y aunque así fuera, podríamos pensar en los famosos daños colaterales. El tema de fondo, la cuestión básica, es si algunos cosecharon algo y pudieron o al menos aspiraron, a sacar algún rédito. La policía de la ciudad exhibe una cobardía pornográfica. Combate con artesanos, que sólo tienen como arma su creatividad, su talento, su trabajo. ¿De qué lado están los adoquines? Si los artesanos y las artesanas pudieran defenderse, incluso si pudieran atacar, siempre con la defensa bien alta, entonces serían marcados como “terrorismo artesanal”. Hay mucha cosecha y demasiado rédito. Pero la represión, mal que le pese o no le pese a Gabriela, no es a los artesanos de la calle Defensa. Es la represión a los trabajadores sin Defensa. Y sin capacidad de Ataque. En “Fidel y el hambre aluvional”, Claudia Rafael relata el asesinato por hambre de un niño wichi de 14 años. Siempre vivió con hambre. Durante catorce años donde las herejías acompañaron su desgarradora vida. La crianza de un niño, una niña, es otra forma de artesanía. No se puede industrializar el amor, el cuidado, la entrega, la confianza, la esperanza, la alegría, el abrigo. Todos los vínculos que le ponen vida a la vida, son artesanales. La cultura represora, con el hambre, aunque no solamente, le pone muerte a la vida. No defiende dos vidas. Ni siquiera defiende una. La mitad de las niñas y niños son pobres. O sea: tienen hambre, frío, calor y miedo. Mucho miedo. Y tienen la Defensa tan, pero tan baja, que nunca podrán soñar con un ataque. Las artesanías, todas ellas, incluida la crianza solidaria, son el objetivo a destruir por la cultura represora. No es una estrategia divisionista. Es una estrategia de exterminio. Mientras los pensamientos estén llenos de adoquines, las ganancias siempre serán de los gerenciadores. Y no habrá mayor herejía que sembrar de gerenciadores el mundo de los artesanos. Edición: 3833

Lluvia maldita
Publicado: Martes, 12 Marzo 2019 22:57
Lluvia maldita

Por Silvana Melo  (APe).- Aunque la ley es compasiva –muy compasiva- con los envenenadores del agronegocio, de todas maneras se las arreglan para violarla. Por deporte, por exhibición de poder, por impunidad. El lunes la escuelita rural de Parada de Robles –Exaltación de la Cruz, provincia de Buenos Aires- tuvo que levantar pizarra, pupitres y alumnos para huir de la lluvia maldita que llegó desde un avión en pleno horario de clases. Glifosatos, atrazinas y vaya a saber qué otro agroquímico se disparó en la mañana apacible en la que los sembrados contiguos a la escuela habilitaron una fumigación indiscriminada. Sobre la cabeza a dos aguas del edificio que dejaba entrar el sol por las ventanas, confiadas en el mito de la bonhomía rural. Sobre las cabezas de todo ser vivo circundante. Dicen los vecinos de Exaltación: “pulverizaron en un campo que se encuentra a menos de 300 metros de las escuelas, incumpliendo la Ley provincial 10.699, que establece que no puede fumigarse por vía aérea a menos de dos kilómetros de centros poblados; y también la débil ordenanza municipal 101/12, que indica (solamente) que se debe informar previamente a las instituciones educativas ante cada fumigación que se vaya a realizar”. Niños, adolescentes y docentes de las escuelas primaria y secundaria (N° 4 y Técnica N°1) tuvieron dificultades para respirar, se les irritaron los ojos y sufrieron vómitos y dolores de estómago. Fue Patricio Eleisegui, autor de Agro Tóxico, quien plantó el video en las redes para que no hubiera espacio para los yonofui ruralistas ni institucionales. Porque no hay un productor responsable, sino todo un sistema que determina que la molestia real son las escuelas diseminadas en la llanura, diseñada para sostener un modelo productivo dependiente del veneno. Por lo tanto aquel olvido del Ministro de Agronegocios Leonardo Sarquís, que abrió las puertas para que se fumigara hasta un minuto antes de que empezaran las clases en las escuelas rurales y un minuto después de que los chicos salieran de las aulas, fue un porlasdudas que no pasó. Y que Sarquís tuvo que rever para dictaminar que no se fumigue nunca cerca de las escuelas. No a 3.000 metros -como la norma legal de Entre Ríos que desquició al gobernador, a los ministros, a los dirigentes ruralistas y a toda la dirigencia estructural- sino con la vaguedad necesaria para la libre interpretación: “abstenerse en forma total de realizar aplicaciones y pulverizaciones de fitosanitarios en los lotes que linden con establecimientos educativos…” Para alterar la ley cuando pinte. En nombre de las buenas prácticas agrícolas. Y de la desubicación de las escuelas que insisten en la ruralidad y no se aguantan una deriva. Edición: 3831    

Monstruos en casa
Publicado: Jueves, 07 Marzo 2019 13:42
Monstruos en casa

Por Silvana Melo (APe).- Bianca tenía que cargarse la mochilita al hombro y llegar al jardín esta tarde. Tenía cuatro años. Y una vida chiquita condicionada por el espacio y el tiempo en que le tocó caer. Un tiempo horrible donde la crueldad crece como las malezas en el cemento. Una tierra descompuesta por el desprecio al otro. Donde se legitima la muerte para alimentar la propia vida. Individual y preminente. Donde el poder se ejerce sobre la debilidad y se mata a una nena de un golpe en la cabeza a la hora de la comida. Y se la lleva con actuados amores de familia a una emergencia sanitaria. Mojada y muerta. Un tiempo donde el monstruo es parte de la familia. Y no tiene cara de monstruo. A veces parece mamá, otras parece papá. Para Bianca el infierno tenía nombres que deberían ser amigables. Su madre Viviana y su semi padre Federico. Bianca vivía en una casa humilde, donde tenía que sentirse segura por mandato. Porque a los niños los cuidan dentro de sus casas. Para qué hay mamás y papás o sucedáneos si para estar segura hay que salir de casa. Pero en tiempos y espacios donde la policía mata por la espalda en lugar de proteger, donde el estado divide a filo de cuchilla dónde viven los privilegiados y dónde mueren los otros, las niñas y los niños son violados en los rincones de sus hogares, los bañan con agua helada, los sellan de moretones, los marcan con cigarrillos y un buen día les asestan un golpe en la cabeza a la hora de la comida porque lloraron. Como a Bianca, de cuatro años, que hoy tenía que calzarse la mochilita e irrumpir, triunfal, en el jardín de Cañuelas donde se sentiría como la nena más deslumbrante del planeta. Pero en casa estaban los monstruos. Que no son monstruos sino tristes muñecos de trapo de estos días. Cuando el capitalismo y el patriarcado muestran sus garras actualizadas, recargadas y dispuestas a resistir. Encienden piras sacrificiales para las mujeres y, cuando pinta, comienzan con las nenas en campos de tortura montados en los cuartos azules y rosas de los unicornios. Ahí estaba Bianca y ya no está. Su madre y el hombre que la acompañaba la pusieron, mojada, sobre las bateas sanitarias del estado. Dijeron que se había ahogado en una pileta. Pero fue femicidio. Edición: 3828

Las caras del tiempo
Publicado: Viernes, 01 Marzo 2019 13:45
Las caras del tiempo

Por Alfredo Grande (APe).- Los denominados refranes populares son una colección de mandatos superyoicos. Con honrosas excepciones. Pocas. Demasiado pocas. Lo que prueba que lo conservador puede ser popular y copular con lo más reaccionario de la sociedad. Supo haber un partido conservador popular. Y un líder, Solano Lima, que fue vicepresidente de la Argentina acompañando a Campora en la plebiscitada fórmula del FREJULI de 1973. Si lo popular puede ser conservador, pensamos que tan conservador puede ser lo no popular. Entonces estamos entre paraísos conservadores, más o menos populares, que nos hacen practicar con ahínco aquello que no podemos dejar de sostener.Desde la democracia hasta los almuerzos de Chiquita Legrand. Puestas así las cosas, el refranero popular es la catequesis del sometido, del resignado que dice así es la vida, no hay otra, mientras no busca ninguna, del pobre de espíritu que pide la distribución de la riqueza, cuando justamente hay riqueza como efecto que nada se distribuye. Le gritan al Tiranosaurio Rex: “paz, pan y trabajo”, “justicia ya”, y otras verdades que se diluyen en la crueldad de la vida cotidiana. Para intentar socavar la subjetividad conservadora y popular de las grandes mayorías, siempre apelo al refrán más siniestro que en la tierra ha sido. Lo utilizo especialmente en las capacitaciones que doy en mi amada UNTER, la unión de trabajadores de la educación de Rio Negro. “Es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Siempre que lo escucho me atraviesa una luz cegadora. Es mejor el malo conocido…. O sea: lo malo es conocer. En el sentido más amplio o más restringido, conocer es malo. Lo bueno es bueno no por bueno sino por conocido. La monogamia se apoya en esta siniestra afirmación. Cuando decretamos que es malo conocer, desde los descubrimientos de Galileo Galilei, hasta la vecina del 5 A, lo conservador ha terminado de arrasar con lo popular. En la cultura represora los males duran mucho más que 100 años. Eso es grave. Pero más grave es cuando la catequesis manda que al mal tiempo haya que ponerle buena cara. Pensemos qué es una buena cara. No es una bella cara, no es una tranquila cara, no es una adusta cara. Es buena. O sea: no molesta, no perturba, no cuestiona, no interpela, no desafía, no incomoda. Natacha Jaitt tenía una bella cara, pero no una cara buena. Por eso fue asesinada, más allá y más acá de su muerte. La belleza muchas veces, diría siempre, necesita de una mala cara. Por supuesto, mala para la cultura represora, porque no solamente pretende, sino que consigue, enfrentar a sus hipócritas y letales mandatos. Cuando se afirma que “el tiempo cura todas las heridas”, quedamos atrapados en la jaula del cinismo y la crueldad. Pero esa siniestra afirmación deja la solución de todos los problemas para el mañana, para el segundo, tercer o infinito semestre, y rechaza todo aquello que sea anticiparse al tiempo. Prevenir es mejor que curar, decía la medicina clásica antes de la peste de la llamada medicina prepaga. Ahora la prevención es apenas una ortopedia para que no tener que curar, por eso las ARS (aseguradoras de riesgo en salud, que se hacen llamar medicina prepaga) buscan afiliar a las y los sanxs, y con el mantra de las “pre existencia”, abandonan a las y los enfermxs. Del curarse en salud al no curarse en enfermedad. Eso sostiene la cultura represora, y a eso ordena ponerle buena cara. “Tiempo al tiempo”. “Vamos despacio que estoy apurado”. El cinismo es la jactancia de los represores. Porque mientras sermonea con un tiempo que todo lo cura, secuestra el tiempo de las niñas y niños. Que deberían ser privilegiados porque son los que más tiempo tienen. Entonces hay que arrebatarles ese tiempo. Extirparlo ya, no sea que pretendan usarlo. Saquearlo sin piedad, no sea que quieran usar su tiempo para enfrentar al nuestro. Reducirlos a la miseria extrema, a la tristeza y desesperación, al hambre, al frío que duele y al calor que quema, dejarlos sedientos de juego y alegría. Meterlos en una cárcel del tiempo, donde no haya espacio donde correr ni tiempo para pensar. Prohibirles viajar en el tiempo, para que el futuro sea pared y el pasado sea un abismo. La niñez sin tiempo es la solución final que hace innecesario pensar el mañana. A la niñez sin tiempo le extirparon todos los mañanas. Al menos, a los malos tiempos no le pongamos nuestra buena cara. Porque corremos el riesgo de empezar a mirarnos en el espejo y pensar que los tiempos no son tan malos. Y esa será la derrota final. Edición: 3825  

¿Y quién piensa en Lucía?
Publicado: Miércoles, 27 Febrero 2019 15:45
¿Y quién piensa en Lucía?

Por Luciana Mignoli (especial para APe) (APe).- La niña tucumana víctima de violación fue obligada a parir por cesárea. Llegó con 16 semanas de gestación y tuvo dos intentos de suicidio. El sistema de salud tucumano dilató la interrupción y la expuso a tortura. Ella nunca se soltó de la mano de su mamá. Tiene 11 años y quiere jugar. ¿Y cómo estará ahora Lucía? ¿Habrá podido dormir? ¿Le duele la herida? ¿Tendrá ahí algún juguete para abrazar? Me pregunto a dónde irá su mirada en esa habitación. Si estará tomando líquido. Si hay mucho barullo y prefiere el silencio. Qué piensa cuando la mamá le agarra fuerte la mano. En la noche del 26 de febrero se le practicó una cesárea a la niña de 11 años de Tucumán que había sido violada por la pareja de su abuela. "Lucía" -nombre ficticio para preservar su intimidad- está fuera de peligro, pero fue obligada a parir. Llegó cuando cursaba un embarazo de 16 semanas por “autolesiones”. Dos veces intentó quitarse la vida. El tormento exasperante de no querer que crezca en tu propio vientre el producto del abuso. Pero no tuvo asistencia psicológica hasta hace dos días, de la mano de las organizaciones Andhes y Cladem que la acompañaron. Se podría haber realizado una interrupción legal del embarazo de inmediato. Pero no, el sistema provincial de salud tucumano (Siprosa) puso en marcha todo un aparato siniestro de dilaciones y manipulaciones para obligarla a perpetuar el embarazo. No era una niña, fue una incubadora. Lucía tenía ataques de angustia y llanto. Su declaración fue contundente: "Quiero que me saquen esto que me puso el viejo". Nadie la oyó. Pasó un mes internada. Se dejó avanzar hasta la semana 23 en una clara maniobra para aumentar la viabilidad fetal. La doctora Cecilia Ousset, que practicó la intervención, explicó al aire de Radio Nacional Tucumán que cuando entró a la habitación, la nena no se soltaba de la mano de la madre y jugaba con unos muñecos. Sólo entendió que le iban a "solucionar" el tema que la atormentaba. Pidió ir al baño, pero lo hizo con su mamá. Nunca permitió que le sacaran la ropa interior, tuvieron que dormirla para eso. En este punto del relato, la doctora se quebró y explicó que es una característica de las infancias abusadas: resistirse a que le saquen la ropa interior. La cesárea no fue lo solicitado por su mamá ni lo que indican los protocolos para preservar la salud de la niña. Pero el avanzado embarazo y la preeclampsia (un pico de hipertensión que puede llegar ser fatal) obligaron a los profesionales a esta práctica. Otra vez cesárea. Al igual que la niña de Jujuy en enero. Anoche se podía ver en redes sociales cómo militantes antiderechos fogoneaban una vigilia en el hospital para que no se interrumpiera el embarazo. Mientras tanto, el Sistema de Salud de la Provincia de Tucumán (Siprosa) difundió anoche un comunicado perverso y contradictorio donde por un lado hace referencia al fallo F.A.L. y por último habla de "salvar las dos vidas". ¿Lucía habrá escuchado esa noche la movilización antiderechos en la puerta del hospital? ¿Sentirá la batalla campal que se libró sobre su cuerpo? El arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, hace circular un audio en donde pide rezar por "las dos vidas" y menciona el nombre real de la niña en un brutal avasallamiento de su derecho a preservar su identidad. Y varias veces y en forma elocuente repite la palabra custodiar. “Custodiar toda vida humana” y defenderla “con pasión, valentía y mucha entrega”. Otra vez, un llamado de la Iglesia a movilizarse en contra de los derechos de las niñas. La interrupción legal del embarazo (ILE) está vigente hace 98 años. Está contemplada en el artículo 86 del Código Penal desde 1921 y ratificado por el fallo F.A.L. de la Corte Suprema en 2012. Cualquier persona gestante puede acceder si el embarazo fue producto de una violación (relación no consentida, aún dentro del matrimonio o noviazgo), si pone en riesgo su salud (física, psíquica y/o social) y/o si pone en riesgo su vida. Desde distintos movimientos feministas señalan que los responsables de esta tortura tienen nombre y apellido: el gobernador Juan Manzur, la ministra de Salud Rossana Chahla, el secretario de Salud Gustavo Vigliocco y la directora del hospital Eva Perón Elizabeth Ávila. Exigen “que funcionarios implicados en esta violación de los derechos de Lucía sean investigados” y “la renuncia de la ministra Chahla y de Vigliocco”. Obligar a parir es tortura. La maternidad forzada es tortura. La pelea por el aborto legal, seguro y gratuito pretende enterrar toda la clandestinidad que nos empuja a la muerte y a las maternidades forzosas. ¿Qué sentirá al verse esa cicatriz por el resto de su vida? ¿Cómo será su vida tucumana después de un caso tan público? ¿Podrá alguna vez sanar de toda la cadena de violencias que sufrió desde la violación? ¿Tendrán castigo aquellas personas que no se ajustaron a derecho y la expusieron a tortura? #NiñasNoMadres no es sólo un hashtag o un lema del momento. Es la profunda convicción de que las infancias merecen ser sanas, plenas y libres. Y que eso no debería ser un privilegio, porque ya es derecho. Porque hoy pensamos en Lucía y nos duele la panza. Porque no queremos más Lucías. Queremos la aplicación efectiva de la ILE (*). Y aborto legal, seguro y gratuito. Te abrazamos, Lucía. (*) Para saber dónde consultar ante la necesidad de una ILE, 0800 222 3444 línea de consultas de salud sexual, Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación. Edición: 3824

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Ataque nacionalista

Masacre en dos mezquitas de Nueva Zelanda. Hasta ahora, son 49 los muertos


Catamarca

Murió una mujer que se realizó un aborto con un perejil en Catamarca. Recorrió 400 km y murió en un hospital por infección generalizada.


Policías

Dos policías bonaerenses golpearon brutalmente a un chico de 17 años durante un operativo en Bernal Oeste. Los desafectaron de la fuerza.


Campesinos

Los terratenientes desalojan a pequeños campesinos en Santiago del Estero. Fue violento y brutal contra Héctor Reyes, que murió por las heridas recibidas. 


Masacre en la comisaría

Se marchó al cumplirse un mes de la masacre en la Comisaría de Esteban Echeverría. Murieron calcinados diez detenidos.


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