Un día cualquiera
Publicado: Lunes, 02 Mayo 2016 14:27
Un día cualquiera

Por Fernando Pasarín, desde Resistencia, Chaco (*) (APe).- 4 de la mañana. Nacho despierta y se arropa a oscuras con las prendas que dejó al costado de la cama, sin hacer ruido para no despertar al resto de la familia que está durmiendo. Se levanta y se traslada con maestría esquivando obstáculos en la oscuridad del cuarto. Sale de la habitación y cierra la puerta suavemente. Levanta el interruptor y se enciende un foco desnudo que baja desde el cinc. Toma la pava, carga dentro agua de un bidón de cinco litros, abre la garrafa, enciende el anafe y la pone al fuego. Se gira hacia una repisa de madera donde en el último estante hay un periódico abierto, lo baja con cuidado y lo coloca sobre la mesa. Sobre el diario hay yerba seca dispersa, una parte carga en un mate de latón enlozado hasta el borde. La llama del fuego lo hechiza y se momifica observándola, sacude su cabeza, toma el diario con delicadeza y lo acuesta donde estaba. Levanta una palangana plástica del suelo, la coloca sobre la mesa y echa un poco de agua del bidón, se enjuaga la cara y se la seca con los antebrazos. La pava comienza a murmurar, Nacho apaga el fuego, toma la pava, el mate y sale de la casa. Deja la puerta entreabierta para clarearle la mateada. Se sienta en un tronco al lado de la puerta y ceba mates sin parar, aspirando la bombilla con hambre, con la mirada pétrea en el luminoso abanico que la luz blanca pinta sobre el suelo negro de noche. Toma varios amargos, se despereza y se incorpora. Deja las cosas del desayuno dentro y camina hacia lo que oficia de corral a buscar a su yegua Irupé. La abraza por el cuello y le susurra algo al oído. Le carga agua en un tacho para que beba mientras él la ata a su carruaje. Busca del fondo cinco cajones de fruta y unas bolsas y los sube al carro, entra a la casa y sale al segundo con una gorra puesta. 4:30 de la mañana. Nacho sube al carro, hace un chasquido con la boca e Irupé inicia su marcha desde más allá de Fontana. El cielo comienza a teñirse de azul, el barrio duerme. En el camino levantan a Juan. Ruedan en vaivén por calles de tierra hasta llegar a la avenida pavimentada, aún desierta, aún con las farolas encendidas. El silencio gobierna, sólo se oye la música de los pasos de Irupé al acariciar el cemento con el metal de sus herraduras. 5:14 de la mañana. Llegan al Mercado Central de Resistencia, Juan cuida el carro y Nacho baja con un par de bolsas arpilleras. Entra saludando y pregunta si alguien necesita ayuda. Uno asiente y comienza a bajar cajones de frutas y verduras de un camión, y luego otro, y después para otro, y otro más. Entretanto toma una bolsa y carga con anárquica rapidez el descarte del feriante: tomates, acelga, zanahorias, manzanas, cebollas, bananas, todo alimento que no pasó el casting del Mercado por no tolerar con integridad el viaje hasta su destino. Nacho sale del mercado y se sienta al lado de su carro para organizar y seleccionar en cajones la recolección del día, separa lo vendible de lo imposible. El resto, lo depreciado de lo despreciado, aterriza en otro cajón. Juan se despide y se va para el centro. 8:28 de la mañana. Nacho acaricia la cabeza de Irupé, sube al carro, toma las riendas, hace un chasquido y parten. Las calles desbordan vehículos. Comienza el calor, autos poseídos, el ambiente se satura con ruido de motores y humos, motos cual moscas y torbellinos de tierra que levantan los colectivos. Nacho viaja sumergido en la melodía que Irupé propone con el hierro de su galope. Llegan al barrio y ofrece sus productos a viva voz a los vecinos mientras visita a sus clientes habituales, pasan por la casa de Juan y le dejan una provista de vegetales. Recorren el barrio de punta a punta hasta vender casi todo y vuelven a su casa. 12:42 del mediodía. Ni bien Irupé cruza el alambrado, los chicos y los dos perros corren a recibirlos. Hay paro en la escuela entonces los pibes comen en casa. Nacho detiene el carro entre los ladridos de los canes y los alborotados gritos de Mati de ocho años y Vale de siete, baja lo que no pudo vender y lo coloca al lado de la puerta. Mercedes se asoma desde dentro, Nacho se acerca, la saluda y pone en su mano el dinero que consiguió en la mañana. Vuelve al carro, desata a Irupé de sus lianas y la suelta en el corral, le moja el cuerpo y le cambia el agua para beber, ella tiene hambre pero debe esperar. El cajón de vegetales imposibles lo lleva hasta el chiquero y se lo tira a la desesperada chancha que lo devora todo con voracidad, Nacho la observa con la esperanza puesta en su grueso vientre. Escucha la voz de Mercedes que lo llama a comer, gira y va hacia la casa arreando a los niños cual pastor y su rebaño. Se sientan los tres a la mesa, y mientras Mati y Vale hacen bailar cuatro galletas redondas por toda la mesa, Mercedes sirve un guiso blanco: algo de carne, fideos, y algo más, suficiente para los cuatro. Terminan de comer y Nacho va a la habitación a recostarse un rato, Mercedes recoge los platos y los niños disparan hacia afuera para llevar a Irupé a pastar. 3 de la tarde. Nacho abre los ojos, se despereza, saca una pala ancha de debajo de la cama y sale de la casa. Deja la pala en el carro y camina hasta la canilla pública que se encuentra a unos 50 metros. Abre el grifo, se lava la cara y se moja el cuello. Vuelve y juega un rato con los chicos mientras Mercedes lava ropa en el fondo. Busca a Irupé, le pregunta si comió bien y la engancha al carro. 3:45 de la tarde. Nacho sube al carro, se despide de todos y hace su chasquido que Irupé traduce en movimiento. Viajan unos 200 metros y se detienen, Nacho silba y espera, de una casilla surge una mole humana gigante llamada Ramón, su socio por las tardes. Se saludan y arrancan los tres. Todavía es temprano, nadie se ve en el barrio, la siesta hace bien su trabajo. Llegan a la ciudad y comienzan a peinar las calles en busca de escombros o restos de poda de jardín u otro. Cada vez que encuentran algo en las veredas, Ramón salta del carro como una langosta, toca timbre y pregunta si quiere que le lleve la basura por 40 pesos. 7:50 de la tarde. Hoy no hubo suerte, nadie quiso despojarse de su desechos y ya es hora de ir para el centro, es casi el cierre de los comercios, el momento del cartón. En la peatonal hay una gran concentración de cartoneros distribuidos por zonas. Hoy hay mucha policía y los cartoneros los miran de reojo temiendo un desalojo, esos que se hacen para marcar la cancha. Ramón brinca del carro a la caza del cartón y Nacho lo espera más adelante, no puede estacionar en cualquier parte, es una medida para preservar la estética del lugar. Minutos más tarde llega Ramón abrazando decenas de láminas de cartón y las tira al lado del carro, Nacho baja a compactar el material y Ramón corre a la captura del cartón restante que apartó antes que alguien lo declare en orfandad y se lo lleve, aunque a él ya nadie le roba. Vuelve con el remanente y ambos se ponen a trabajar el cartón recolectado. Hablan, ríen, se miran y dan por concluido el día de trabajo. 9:05 de la noche. Cabalgan hacia el barrio, el tráfico es intenso aún. Irupé está cansada, se percibe en la sonoridad pausada que le imprime al trote. Llegan a la casa de Ramón, reparten el cartón por partes iguales y Nacho sigue hasta la suya. Se asoman al terreno y los perros festejan con ladridos que Nacho intenta censurar. Estaciona, baja el cartón y lo coloca al lado de la puerta. Libera a Irupé, busca agua y la baña con afecto. Mientras asea a su colega le cuenta cosas y se ríe solo, o con ella. Le cambia el agua y busca atrás de la casa el alimento que le consiguieron a Irupé para cenar. Camina hacia la casa y se detiene a escuchar la calma, los chicos ya están acostados. Levanta el cartón y al tomar el picaporte Mercedes abre la puerta, Nacho sonríe, le da un beso en la mejilla y le dice en voz baja “hola mamá”. Entran y cierran la puerta. Los perros ladran, a lo lejos se escucha una cumbia, y mientras tanto la noche continua su jornada, como un día cualquiera. (*) Fernando Pasarín se adjudicó el Primer Premio en el Concurso de Crónicas “Alberto Morlachetti” Edición: 3145

Escuela de Educadores
Publicado: Jueves, 28 Abril 2016 12:54
Escuela de Educadores

 Se inicia una nueva Escuela de Educadores. Una convocatoria a juntar las manos y los sueños: a los compañeros de nuestras escuelas, a los educadores de los hogares, de jardines maternales, de emprendimientos productivos, de casa de niños, a los trabajadores comunitarios y a todos aquellos que creen que la recesión económica no significa necesariamente la resignación de la esperanza y de la lucha por la vida. Descargue la planilla de inscripción aquí.                                                         

Colonia Mascías
Publicado: Lunes, 25 Abril 2016 13:56
Colonia Mascías

Por Carlos del Frade (APe).- Hay pescadores que no hacen changas desde finales del año pasado, dicen algunos senadores provinciales de Santa Fe como consecuencia de las lluvias y las inundaciones. El trabajo eventual está paralizado en grandes sectores de la geografía. No hay mediciones que generen padrones de personas que luego ingresen a los créditos que ahora se prometen para reactivar la economía devastada por las obras que no se hicieron y que deberían haber disminuido los efectos de estos temporales varias veces pronosticados. El norte y el litoral de la provincia de Santa Fe está cruzado por las actividades no registradas pero que son concretas y palpables en la vida cotidiana de esos departamentos. Son las changas las que permiten, junto a algunos planes sociales, empatarle a algunas necesidades existenciales, no a todas. El peso de esa economía informal varía según la dinámica productiva de esos lugares pero son mujeres, hombres, chicas y chicos de carne y hueso los que protagonizan esa parte de la realidad que no están en las estadísticas que, por estos días, suele actualizar el gobierno de la provincia. Hay un número oficial de evacuados. Pero ellos no son solamente los afectados por las inundaciones. Están los otros. Esos que no pueden ir al campo, a la escuela, a los hospitales, ni a cazar ni a pescar. Los otros inundados. Los cuentapropistas desesperados que no pueden hacer su changa cotidiana. Sin embargo, cuando esos vecinos que habitan poblados que parecen ser simples parajes entre los campos que siempre son de otros, cuando esas personas reales que también generan riqueza en la dinámica económica cotidiana se organizan para ser respetados, entonces, el sistema, los castiga. El acta policial dice que en la localidad de Helvecia, departamento Garay, provincia de Santa Fe, a los 23 días del mes de abril de 2016, Pablo Gabriel, de 36 años, sin instrucción, pescador, declaró que el 7 de marzo, junto a otros compañeros fueron al gobierno comunal de Colonia Mascías. - Fuimos a pedir mercaderías porque no teníamos nada para comer y con la crecida no podemos pescar…siendo las 6.30 o las 7, estábamos hablando con un policía que estaba de guardia que se acercó para ver si todo estaba bien…de pronto el policía me empujó justo cuando venía el auto del presidente comunal, Juan Rodolfo Schmidt, lo que me salvó que me chocara…previamente habíamos hablado con la señora María Martín, más conocida como la Bolloco – sostiene el pescador que no tiene para hacer changas ni para encontrar comida cotidiana. Pablo es una de las quince personas que fueron denunciadas por los responsables de la comuna de Colonia Mascías por supuesto corte de ruta. Ellos, en realidad, fueron a pedir comida. Muchos, como Pablo, no tienen instrucción pero pelean por darle de comer a sus hijos, como también luchan por un pedazo seco de tierra para dejar a sus bebés. El caso de Colonia Mascías, una población de mil trescientos habitantes, en el departamento Garay, marca la realidad profunda, no solamente de la provincia de Santa Fe, sino también de la Argentina. La existencia de miles y miles de trabajadores informales que a la epopeya cotidiana e invisible de sobrevivir deben agregarle la porfiada resistencia para no ser castigados cuando reclaman por comida o un lugar seco para que duerman sus hijos. El acta policial del 23 de abril, da cuenta del registro que el sistema hace de ellos. No los tiene en cuenta ni para la distribución de trabajo estable ni de viviendas, si, sin embargo, les hace un lugar en la burocracia a la hora de acusarlos. Edición: 3140

Nunca me vas a fallar…
Publicado: Jueves, 21 Abril 2016 13:17
Nunca me vas a fallar…

Por Alfredo Grande (APe).- El viernes 22 de abril, a partir de las 17.00 hs., será inaugurado el Recreo Pelota de Trapo como también se entregarán los premios del concurso de crónicas "Alberto Morlachetti", convocado por la Fundación Pelota de Trapo. Publicado por la fatigable pero obstinada Agencia de Noticias Pelota de Trapo. Recreo que lleva el nombre de otro luchador fatigable, pero no menos obstinado. Alberto Morlachetti, el “Morla”, será por derecho y deseo propio, un referente único. Nunca ejerció autoridad, pero siempre tuvo ascendiente. Nunca estableció jerarquías, pero siempre construyó asimetrías creativas. El Morla, grandote en varios sentidos, nunca dejó de ser un pibe más de todos los pibes que ayudó cuando la agonía de ser niño y pobre se ensaña con los retazos de las más pequeñas alegrías. Lo conocí bien, al menos eso deseo creer. Pero lo conocí poco, y eso me duele saber. Poco en el tiempo, poco en sus sueños, poco en sus tristezas, poco en sus desencantos, y poco también en sus muchas alegrías. Dicen que el peor de los pecados de Borges fue no ser feliz. Lo dijo Borges. ¿Habrá sido feliz el Morla? Porque de algo estoy seguro: podemos ser felices. Pero ni tenemos ni debemos serlo por mandato de la cultura represora. Escribí hace algunos años por qué maldecía a la felicidad de todas las “felices fiestas”. Cobertura sin pan ni chocolate para las más atroces agonías. ¿Habrá sido feliz el Morla? Para responder a esa pregunta, sabiendo que no tiene respuesta, es necesario pensar que también la felicidad está atravesada por la lucha de clases. No hay una sola forma de ser feliz, aunque hay demasiadas formas de ser desgraciado. Si la felicidad tiene como fundante la obstinación en la satisfacción colectiva de necesidad y deseos, estoy seguro de que el Morla fue feliz. E hizo feliz también a muchas y muchos que pudieron aprender que la ternura es un arma cargada de futuro, pero también de presente. Esa ternura derramada no se escurre como agua en la arena. Queda contenida, multiplicada, potenciada en aquellos que la reciben, y que sólo entonces pueden entregarla. “Ternurando” denominé a esa militancia de no perder la ternura jamás. Pero muchos ni siquiera pueden perder la ternura, porque nunca la encontraron. Seguirán morando al este de todos los paraísos, buscando un agua que ya no podrá calmar tanta sed. Por eso no nos sirve la memoria heroica. Estatuas, mausoleos, cenotafios, museos. La memoria histórica, nunca neutral, siempre implicada, es memoria en acto. En actos que sostienen la misma lógica, la misma convicción, la misma profecía, de aquel que por vez primera los enarboló. Dime a quién recuerdas y te diré quién eres. Dime cómo lo recuerdas, y te diré qué extrañas. El acto de una plaza de juegos, de una plaza de trapo, es memoria histórica y es recuerdo. La más bella pareja. Sostenida desde la lucha permanente para que no se confunda la paz con la tregua. ¡Cuánto maquillaje para sostener la guerra! ¡Cuánto maquillaje para blanquear las masacres! Y a favor de los vientos de las luchas, y contra las mareas de la cultura represora, el pibe grandote que no quiere convencer ni vencer, pero no deja de enseñar y aprender. Todos somos sus alumnos, porque “alumno” en su acepción griega, es “el que está dispuesto a aprender”. Y seguimos aprendiendo, así en el aula como en la plaza. En los años felices, cuando la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo era de lucha y resistencia, inventé el psicoanálisis de la plaza en oposición al psicoanálisis del palacio. Psicoanálisis de la plaza que es el psicoanálisis implicado, analizador del fundante represor de la cultura. Que sostiene mis crónicas de trapo... Con el Morla aprendí y seguiré aprendiendo porque así son los maestros en su generosidad que nada sabe de despedidas ni espacios vacíos. Nunca me vas a fallar, querido Morla, pibe grandote porque en un cuerpo chico no entra tanta ternura. Y recuerdo lo que otro amigo maestro, Gregorio Baremblitt, me dijo una vez: “Alfredo, te estás endureciendo demasiado. Y no solamente con el enemigo, a veces también con el compañero”. Por eso iré a jugar a esa plaza que se inaugura, ese patio de deportes, ese oasis del alma, recordando mi niñez en la plaza Irlanda, cuando yo también imaginaba que podía alcanzar la felicidad, mientras pudiera seguir pedaleando mi triciclo verde. Después de todo y de tanto, algo de pibe me queda todavía. Edición: 3138  

Danza con lobos
Publicado: Miércoles, 20 Abril 2016 13:22
Danza con lobos

Por Alberto Morlachetti (*) No perdono a la muerte enamorada,no perdono a la vida desatenta,no perdono a la tierra ni a la nada.   Miguel Hernández   (APe).- Los valores permanentes de una democracia son la libertad y la equidad. Cuando un Gobierno no se pregunta por lo humanamente necesario y genera una distribución asimétrica de la riqueza el modelo político se encuentra en decadencia y disolución. El parlamento es el corazón de la democracia. Cuando abandona sus fines y pierde su autoridad "la democracia se muere de mal cardíaco" escribía Mariátegui en 1925. Los habitantes de las periferias resignan su rebelión en la tierra por un puntero de lentejas y su destino en el paraíso por una nube de leche en polvo. En esas cartografías comenzaron nuestros pibes a madurar su edad, donde sólo tuvieron el espacio indispensable para una mesa vacía. Esa precaria y desventurada mesa sin manteles donde la muerte va dejando, hora tras hora, sus migajas de mala levadura. Donde se vive a puro desperdicio, a puro dengue, a pura cloaca. -I- Jürgen Habermas sentiría las miradas de ojos sospechantes en los días por venir. En los años '70 alertaba sobre la creciente incapacidad de las economías capitalistas para sostener el Estado de Bienestar que generaría crisis de legitimidad política, económica y social. Cómo "obtener la lealtad de masas" con un modelo carente de sentido, mientras reptan con velocidad los días del miedo. -II- No se resuelve el hambre si no se abreva con imaginación enamorada en nuestra mejor memoria: Tosco, Walsh, Salamanca. Esa "dorada lejanía" que debemos inscribir en nuestro tiempo en una "fresca teología". No se resuelve la pesadilla de la historia, con acciones y palabras que liberen a la política de sus compromisos con la ética. Para ello se necesita tener voluntad propia, es decir, no estar sometido a una voluntad ajena como son las astucias del mercado. El gobierno intenta saciar el Hambre con humillantes caridades y la oposición -en su mayoría- en lugar de cantar Ni Un Pibe Menos, para que la vida intente inaugurar el nuevo rostro de la tierra, pide como consigna más seguridad y una mayor política criminal contra la revuelta. Un viejo estilo. -III- El escritor no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren decía Camus. Ni oficialistas ni opositores son inmortales y nunca alcanzarán la resurrección por la miseria que produjeron. Se convertirán en abono de la tierra, no sólo por el devenir del tiempo, sino por la absurda democracia que han construido.   (*) Escrito por Alberto Morlachetti en abril de 2009. Sigue impecablemente vigente.

Trabajo, a ciento treinta años
Publicado: Lunes, 02 Mayo 2016 13:28
Trabajo, a ciento treinta años

Por Carlos Del Frade (APe).- “Un millón setecientos mil niños de diez a quince años soportan jornadas de catorce a dieciséis horas en las nacientes industrias, en los socavones de las minas de carbón, en las ensordecedoras tejedurías norteamericanas. Veintiuno de cada cien operarios son mujeres. En Chicago, la segunda ciudad del país por su población e importancia económica, la crónica hace constar que los trabajadores “parten a las cuatro de la mañana y regresan a las siete u ocho de la noche e incluso más tarde. Jamás ven a sus esposas e hijos a la luz del día. Unos se acuestan en corredores y altillos, otros en barracas donde se hacinan tres y cuatro familias. “Muchos no tienen alojamiento, se los ve juntar restos de legumbres en los recipientes de desperdicios, como los perros o comprar al carnicero sólo algunos centavos de recortes”, sostiene la excelente crónica “El siglo de las luchas”, escrita por Oscar González y Daniel Vila, en la mítica y ya desaparecida publicación “El Periodista de Buenos Aires”, cuando se cumplieron cien años de aquella primera gran huelga de la que surgirán los mártires de Chicago. Este primero de mayo, entonces, fueron ya ciento treinta años de aquella pelea contra los patrones y el capitalismo. El objetivo era “el derrocamiento de la dominación burguesa y la conquista del poder político por el proletariado”. A partir del primero de mayo de 1886, los organizadores de la huelga establecían “la duración legal de la jornada laboral de ocho horas” y recomendaban a las organizaciones adheridas “que traten de hacer promulgar las leyes locales de acuerdo con la resolución”, decían los escritos de la Federación Americana del Trabajo. Los diarios del sistema serán críticos del paro, el New York Times publicó: “Las huelgas por obligar el cumplimiento de la jornada de ocho horas pueden hacer mucho para detener la industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad del país pero no podrán lograr su objetivo”. Por su parte, el Indianapolis Journal sostuvo que “los desfiles callejeros, las banderas rojas, las fogosas arengas de truhanes y demagogos que viven de los ahorros de hombres honestos pero engañados, las huelgas y amenazas de violencia…”. El primero de mayo de 1886 transita en paz. La represión será el 3 de mayo cuando la patronal de la fábrica Mc Cormick Harvester despidió a 1.400 trabajadores. Más de seis mil obreros se juntan a las puertas de la empresa reclamando por la reincorporación de los mismos. En ese momento estalla el fusilamiento de parte de la policía. -La guerra de clases ha comenzado. Ayer frente a la fábrica Mc Cormick, han fusilado a los trabajadores. ¡Su sangre pide venganza!. Respondamos de tal manera que nuestros amos lo recuerden por mucho tiempo. Es la necesidad la que nos hace gritar. ¡A las armas!. ¡A las armas! – escribe el alemán August Spies.  El 4 de mayo, en el Haymarket Square, Albert Parsons reclama las tres ocho: ocho horas de trabajo, ocho horas de esparcimiento, ocho horas de descanso. Hasta que el inspector de policía John Bonfield desata la represión. Se declara el estado de sitio y se implanta el toque de queda en Chicago. Hay imprentas allanadas, detenciones y palizas indiscriminadas. Se ordenan las capturas del inglés Samuel Fielden, los alemanes Aguste Spies, Michel Schwab, George Engel, Adolph Fisher y Louis Lingg y los norteamericanos Oscar Neebe y Albert Parsons. Serán los mártires de Chicago. Hubo un solo policía muerto, Mathias Degan. Las detenciones obreras suman más de mil. El juicio se inició el 21 de junio y el 28 de agosto se dicta la condena: Spies, Parsons, Engel, Fielden, Schwap, Fisher y Lingg serán ahorcados. Neebe irá a prisión por quince años. Más tarde el cuerpo de Lingg aparece destrozado en su celda. Fielden y Shcwab logran la prisión perpetua. El 11 de noviembre de 1887 Spies, Engel, Parsons y Fischer son ahorcados.  -¡Llegará el tiempo en que nuestro silencio será más poderoso que las voces que estáis estrangulando! -–grita Spies.  -¡Viva la anarquía! – dice Engel.  -¡Este es el momento más feliz de mi vida! – desafía hasta su propio final, Fisher.  -¡Dejad que se escuche la voz del pueblo! – apunta Parsons.  Louis Lingg tenía solamente veintitrés años. Cuando le tocó hablar ante la Corte, sostuvo: “Repito que soy enemigo del orden vigente y con todas mis fuerzas, repito que mientras aliente un soplo de vida lo combatiré. Declaro otra vez, franca y abiertamente, que soy partidario de los métodos de fuerza. He dicho y lo sostengo que si vosotros empleáis contra nosotros fusiles y cañones, nosotros emplearemos contra vosotros la dinamita. Os reís probablemente porque estáis pensando ya no arrojarás más bombas. Pues permitidme que os asegure que muero feliz porque estoy seguro de que los centenares de obreros ante quienes he hablado recordarán mi palabra y, cuando hayamos sido ahorcados, ellos harán estallar la bomba. ¡Os desprecio!. ¡Desprecio vuestro orden, vuestras leyes, vuestra autoridad sostenida por la fuerza!. Ahorcadme por esto”.  -Ya he expuesto mis ideas. Ellas constituyen una parte de mi mismo. No puedo abominar de ellas, ni tampoco lo haría aunque pudiese. Y si pensáis que habréis de aniquilar esas ideas que día a día ganan más y más terreno, enviadnos a la horca. ¡Si una vez más aplicáis la pena de muerte por el delito de atreverse a decir la verdad –y os desafiamos a que demostréis que hemos mentido alguna vez- yo os digo que si la muerte es la pena que imponéis por proclamar la verdad, entonces estoy dispuesto a pagar tan alto precio, orgullosa y bravamente!. ¡Llamad a nuestro verdugo, ahorcadnos, la verdad crucificada en Sócrates, en Cristo, en Giordano Bruno, en Galileo, vive aún. Estos y muchos otros nos han precedido en el pasado. Estamos presto a seguirlos – dijo Auguste Spies, ante el tribunal, en noviembre de 1887. George Engel, en su alegato ante la Corte, dijo el 11 de noviembre de 1887, “¿En qué consiste mi crimen?. En que he trabajado por el establecimiento de un sistema social donde sea imposible que mientras unos amontonan millones, otros caigan en la degradación y la miseria. Así como el agua y el aire son libres para todos, así la tierra y las invenciones de los hombres de ciencia deben ser utilizados en beneficio de todos. Vuestras leyes están en oposición con las de la naturaleza y mediante ellas robáis a las masas el derecho a la vida, a la libertad, y al bienestar…desprecio el poder de un gobierno inicuo, desprecio a sus policías y a sus espías. En cuanto a mi condena, que fue alentada y decidida por la influencia capitalista, nada más tengo que decir”. Ciento treinta años después, esas voces, esas realidades, habitan en las urgencias de las mayorías, de los trabajadores, de los que le dan cuerda todos los días al motor íntimo de la historia y el mundo. Edición: 3144

Trece años después
Publicado: Jueves, 28 Abril 2016 14:00
Trece años después

Por Carlos del Frade (APe).- -Dieciocho de los diecinueve departamentos de la provincia de Santa Fe están en situación de desastre…-informó el Ministro de la Producción, Luis Contigiani, acompañado por el gobernador, Miguel Lifschitz, la mayoría de los integrantes del gabinete y gran cantidad de diputados y senadores. Fue en el salón blanco de la Casa de Gobierno donde, hace muchos años, se dictó la Constitución Nacional y se firmaron otros documentos liminares de la vida argentina. A la salida de este lapidario informe sobre los efectos de las inundaciones sobre los distintos rubros de la economía, en la plaza de Mayo santafesina, vecinas y vecinos de distintos barrios de la ciudad capital del segundo estado argentino debatían qué hacer para la semana del 29 de abril, cuando se cumplan trece años de la invasión de las aguas del río Salado que, como consecuencia de la corrupción, se tragó la tercera parte de la ciudad y dejó casi ciento cincuenta muertos. -Ojalá que tengan en cuenta la vida y las historias de las personas –le dijo una de las referentes de esta lucha contra la impunidad de los inundadores a dos de aquellos legisladores que fueron al encuentro de los sobrevivientes. A dos de los estragados por las varias inundaciones que afectaron en los últimos treinta años a la ciudad cuna de la Constitución Argentina, Milagros Demiryi y Jorge Castro, los une el amor, también el espanto y la lucha permanente contra un sistema que miente. Como integrantes del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, compartieron un documento sobre estos trece años de aguas turbias, muy turbias. “…La unión de fuerzas desde lo más simple de una organización barrial, a lo más difícil de lograr en el problemático y amplio escenario provincial es la tarea de todos aquellos que ven que si dejamos estos problemas en las manos de los previsibles y reiterativos gestores de fracasos, nos seguirán inundando, seguirán desapareciendo establecimientos agrícolas y productivos. Hace 20 años atrás esta provincia poseía 60.000 tambos, hoy solo llegan a 18.000 y esta nueva inundación va a dejar el tendal, hace 20 años atrás esta provincia poseía más de 37.000 establecimientos agrarios hoy solo sobrepasan los 24.000. Las grandes empresas de la provincia hace 20 años atrás casi todos pagaban ingresos brutos, gracias a Reutemann y Obeid más de cien hoy no pagan dicho impuesto, los “socialistas” y los “radicales” bien gracias. Con el no pago de estos recursos otorgado por los patriotas que calientan las bancas provinciales estas empresas han drenado hasta el 2016 más de 20.000 millones de dólares. Autopistas hechas por el estado provincial viven en estado calamitoso y encima son concesionadas a precios irrisorios. Y así los gobernantes de esta provincia se nos ríen en la cara y cuando son acorralados en sus explicaciones siempre hablan de que no hay recursos para las grandes obras”, sostiene el escrito del organismo. “Recordemos: hicimos el túnel subfluvial con recursos provinciales, la autopista Santa Fe Rosario y la Santa Fe San Francisco con recursos provinciales, lo que no tienen quienes nos gobiernan y han gobernado es valentía ni cabeza. El voto popular no exime a nadie, al contrario los responsabiliza en la verdad no en la mentira, su legitimidad agoniza cada cuatro años ante las claudicaciones de la rapiña de un capitalismo global que no perdona a nadie, se comen todo y no deja más miseria cada día. Este año cuando muera el día como aquel 29 de abril del 2003 sabremos nuevamente que solo el pueblo salvara al pueblo, volveremos a marchar hacia la plaza 25 de mayo con sus 161 cruces que expresan la impunidad de los Inundadores y volveremos a comenzar diciendo… inundados de ayer, inundados de hoy, inundados por venir… ganémosle a los dueños de las desesperanza política logrando nuestra propia unidad como pueblo, si nos unimos desde lo más simple, cada barrio, cada zona con sus reivindicaciones más sensibles, seguiremos caminando más juntos por el derecho de construir nuestras ciudades, nuestra provincia, ya no para nosotros sino para que nuestros hijos y nuestros nietos tengan la posibilidad de vivir, y no padecer la vida inundada de miserias planificadas por los más poderosos. La solidaridad es la ternura de los pueblos, la organización y la lucha por una Patria para todos, es el horizonte de aguas profundas que debemos sortear y es posible de lograr”, termina diciendo el documento del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos de Santa Fe, palabras que desafían las hipocresías y las resignaciones varias. Una manera de seguir peleando por los inundados de ayer, hoy y mañana, como ellos dicen. Fuentes: Entrevistas del autor, Santa Fe, 19 de abril de 2016 – Documento del MEDH de Santa Fe. Edición:3142

Lugar alto y soleado
Publicado: Jueves, 28 Abril 2016 13:48
Lugar alto y soleado

30 años de cooperativismo en salud mental           Por Alfredo Grande         (APe).- En segunda acepción del Pequeño Larousse Ilustrado, consulta obligada antes de los tiempos de google y wikipedia, ático es lugar alto y soleado. Varios asociados nos reunimos para intercambiar ideas sobre la próxima asamblea constituyente. El nombre propio nos desvelaba. Queríamos que no fuera una sigla más ni una sigla menos. Mucho después me di cuenta que las siglas son encubridoras. AAA, CIA, NBI para solo citar algunas. La sigla que es una palabra que no tiene otra cosa que otras palabras, diluye su sentido. Es invocada en vano. Nada de esto lo planté en las reuniones mencionadas. Alguien dijo ático y enseguida quedó asociado a altillo. Si bien la primera sede fue en un primer piso, para altillo no daba. La Lic. Silvia Gomes consultando al mencionado diccionario, nos iluminó con la segunda acepción. Lugar alto y soleado. Fue amor a primera oída. La idea de la cooperativa fue posterior. Yo estaba convencido que era necesaria la legalidad, además de la legitimidad. Hoy no sé si pienso igual. Y no me convencían ni las sociedades de responsabilidad limitada (SRL) ni las anónimas (SA) y no teníamos capital para una off shore. Tampoco las conocidas asociaciones civiles sin fines de lucro, porque si hay algo fácil de disfrazar, es el lucro. Creo que me quedé con ganas de la fundación. Creo que no era mi tiempo político para pensarlo y mucho menos realizarlo. La cooperativa de trabajo decantó no sólo como deseable, sino como necesaria. Yo militaba hacía muchos años en el socialismo. Héctor Polino, que fuera amigo de mi padre, era el líder con el cual más afinidad tenía. Ingresé en la Confederación Socialista. Cuando Héctor fue designado Secretario de Acción Cooperativa, alguna posibilidad de un socialismo autogestionario devino posible. Un lejano 1 de mayo de 1986 fundamos la cooperativa y fue Polino quien firmó la resolución que nos otorgaba la matrícula 11.142. Yo no era cooperativista. Los fundadores tampoco. Pero Ático nos fue haciendo cooperativistas, porque la mayoría, o quizá la minoría, pero seguro que no estaba solo, empezamos a conocer el espacio del cooperativismo, el mutualismo, las empresas autogestionadas, etc. Mucho antes que se hablara de fábricas recuperadas, el cooperativismo de trabajo era una opción para la barbarie capitalista. Y en sus orígenes, no solo era una opción. El cooperativismo de trabajo era anticapitalista. Poco de eso queda, y si hablamos del movimiento cooperativo en general, nada queda. Pero la potencia instituyente del acto cooperativo nos sigue interpelando. Yo diferencio tres espacios donde se despliega el conflicto social. Cooperación, competencia y rivalidad. Los dos primeros son compatibles, incluso necesarios. Cooperación sin competencia deviene chatura y rutina. Competencia sin cooperación rápidamente termina en rivalidad. No es lo mismo eliminar, destrozar, barrer, destruir a competidores, que intentar mejorar la calidad de su producción. Me sorprende y no habla bien de nosotros, que en 30 años no hayan querido pulverizarnos. O sobornarnos. Obviamente, no somos peligrosos para la jauría de empresas privadas mercantilizadas. Lo siniestro es que por un veto a un artículo de la ley de medicina prepaga, las cooperativas son consideradas al mismo rango que un prepago. He tenido que presentar escritos como si abogado fuera, para que retiren a Ático del registro de las empresas de medicina prepaga. Pero la burocracia tiene razones que el corazón no entiende. Nuestro reino cooperativo no es de este mundo capitalista. Recuerdo que en los primeros años de la cooperativa, cuando me presentaba en algún evento de salud mental, decía: médico psiquiatra, psicoanalista y cooperativista. Siempre un murmullo que podía ser de asombro y/o burla aparecía como reacción. Hoy la formación de cooperativas de trabajo de profesionales no es una epidemia, pero aparecen muchos colegas con interés genuino por esta forma de trabajo asociado. Como lo he dicho varias veces, lamento que en la Ley de Salud Mental no figura en forma explícita que el Estado debe alentar a la formación de estas “empresas sociales”. Refiere al sector estatal, las obras sociales y el privado. Y en el privado meten a todo lo que no sea estatal u obras sociales. O sea: en un mismo lodo todos manoseados. Los pescadores – explotadores, sólo tienen ganancia cuando logran que el rio esté revuelto. Lo cual gracias a la endemia del canibalismo, el mesianismo, el iluminismo de toda la izquierda toda, es bien sencillo. Ático es como Kamchatka, un lugar para resistir. Resistir al represor, pero no más resistir al deseo. Y nunca ir por todo, pero siempre ir por más. Por eso amplificamos al terreno del arte, del cine debate, de incluir las políticas de género, de sostener la militancia social y política. Tenemos convenios con la Comunidad Homosexual Argentina, la Fundación Pelota de Trapo, Barbecho espacio para el cuerpo y la cultura. La cientificidad no nos resulta ajena, pero nos resulta totalmente ajeno e incluso siniestro el cientificismo. Por eso el psicoanálisis implicado atraviesa nuestras prácticas y nuestra clínica. El “analizador dinero” a diferencia de la hipocresía cultural que el capitalismo ha creado, es un tema descubridor. Para los pacientes atenderse en una cooperativa es fundante. Sienten y saben que estamos ante una lógica verdadera que amplifica el acto asistencial en un acto solidario y creativo. El cooperativismo es una lógica institucional asimétrica pero no jerárquica. La voz es de los que no tienen voz y de los que tiene voz también. Pero no es una voz individual, aislada, náufraga. Es una voz que tiene resonadores, amplificadores, voz que nace para ser escuchada y comprendida. Y entre los asociados y asociados, las voces circulan. También la mía. Pero no solamente la mía. Nadie baja línea. Ni tampoco la sube. No hay líneas. En todo caso hay líneas de fuga. Formas de escapar de los dogmas y bulas laborales y científicos. Durante 30 años lo intentamos. A veces lo logramos. Y lo seguiremos intentando. Ático es la profecía de una salud cosa de todos en el marco de la autogestión y la justicia por mano propia. Que no es otra cosa que el maestro enseñe, el trabajador trabaje, el artista pueda crear, el profesional de la salud pueda curar, el militante pueda luchar. Justicia, entonces habrá paz. Y nuestro mundo cooperativo que hace 30 años transitamos es justo. Es necesario. Y tampoco daremos ni un solo paso atrás.  Edición: 3143

Música para pastillas
Publicado: Martes, 26 Abril 2016 13:38
Música para pastillas

Por Ignacio Pizzo (*) Música para pastillas y mucha cuchillería (Patricio Rey y sus redonditos de Ricota) (APe).- Time Warp, la fiesta electrónica de Costa Salguero, otorgó muertes prematuras y rollos de tela para cortar desde el sábado 16 de abril, cuando nos enterábamos del fallecimiento de 5 jóvenes y la internación en grave estado de otros 5 adolescentes. Prohibir fiestas electrónicas en la Ciudad de Buenos Aires, fue la súplica reactiva que se configuró desde algunos medios y desde autoridades gubernamentales, como una muestra del predominante instinto reactivo, para tal vez demostrar que ése es el modo de terminar con las drogas sintéticas de diseño y con muertes-asesinatos de pibes. Franja etaria que como el planeta, se divide en clases. Los productos de un mercado que oferta desde sustancias sintéticas de mejor calidad para los que cuentan con billetes, y restos del fondo de la olla para vender podredumbre de sustancias adulteradas, a los pibes arrabaleros, que se valdrán de alguna moneda para amansar la angustia de crecer bajo el hambre y la incomprensión. Parece ser una simple cuenta que cierra, para que todos pierdan. La muerte iguala las clases entre los adolescentes y sus vidas se entregan como sacrificios impunes. El capitalismo reclama el flujo de divisas, mientras en los féretros se cargan sueños aniquilados. La solución: pedir la prohibición de las fiestas electrónicas. En Clarín del 20 de abril se cita a alguna autoridad del gobierno porteño: “No es que no estamos autorizando eventos, nuestra idea no es prohibir las fiestas”. Mientras el encabezado titula “El Gobierno porteño pidió que suspendan las fiestas electrónicas”. Es esperable entonces que en poco tiempo también se prohíba la cumbia y las bailantas. Quizá haya que prohibir a Bob Marley y los recitales de Reggae. O deberían haber incautado todas las guitarras eléctricas, bajos, micrófonos y baterías luego de la Masacre de Cromañón. Separar prefectos imperfectos, acusar a “la droga” como ente vacío y hacer prófugo y luego detenido al presidente de Dell Producciones, organizador del evento, parecen medidas sensatas, entre mediocridad e inmediatez. Respuestas del poder Son las respuestas del poder, desde el poder y para el poder. El cual no es un ente vacío como “la droga” .Toma determinaciones en un intento de asociar música con sustancias. Simplificando una relación tan compleja, donde dicho poder es parte del problema y no la solución. La investigación reveló que los asistentes eran 20.500. Casi el doble de lo que informó el Gobierno de la Ciudad. Cinco médicos y dos ambulancias para ese mar de población asistente hacinada, largas colas de hasta una hora para tratar de comprar agua, cuyo valor estaba cerca de los 100 pesos. Hasta 20 dealers, dentro del predio según testimonios de jóvenes sobrevivientes. El predio de Costa Salguero, que supo ser cuna de fiestas de globos amarillos, fue la tumba donde las convulsiones y la hipertermia actuaron, no de manera azarosa, para que develemos que no siempre el rock y la cumbia de los villeritos grasas o de los paqueritos de gorras son los vestidores de la peligrosidad y el consumo. Werner Pertot, periodista, informó que Costa Salguero es para Mauricio Macri el lugar elegido para festejos. Victorias electorales y su tumultuoso casamiento. La concesionaria de Costa Salguero es de la firma Telemetrix, cuyo accionista Fernando Polledo Olivera, es marido de la vicepresidenta de la Legislatura Porteña, Carmen Polledo, partidaria del PRO. Muerte por clases Tal vez asociar clases sociales o estilos musicales con droga, es parte de una desinformación a la que nos acostumbramos como parte de un sin-fin de gruesas anomalías. Nos curtimos de manera tal que la indignación pasa a ser parte del mismo espectáculo. Victimizar a la víctima o simplemente absolverla por ser un adolescente de cierto sector privilegiado, no supera nunca la discusión de la mesa chica del estudio televisivo. El mundo está dividido en clases. La muerte iguala. Porque el juventicidio se ensaña, sí con los de abajo, pero también contra cualquier manifestación cultural para contaminarla con un negocio, impiadoso, hipócrita y asesino. Los mercaderes, presumiblemente, no vayan a ningún tipo de estas fiestas. Pero sí a grandes banquetes. Ocuparán tal vez algún cargo, o revolverán el whisky en un country del Nordelta. La droga es un negocio y tiene sus negociantes. Desde los tiempos de la Guerra del Opio. Prevalece el comercio por sobre la vida. En épocas en que el imperio británico compraba a China té, seda y porcelana. China no demandaba muchas mercancías al Reino Unido; este último se vio con déficit comercial y debía pagar esos productos con plata. El Imperio comenzó, en el siglo XVIII, a enviar en forma de contrabando opio a China desde la India Británica, para tratar de compensar su déficit. El comercio del opio creció exponencialmente, y el envío de plata a China fue cada vez menor. Daoguang, el emperador Chino, prohibió la venta y el consumo de opio en 1829 debido a que una gran proporción de sus compatriotas había caído en la adicción. Los británicos veían en éste el producto ideal que los ayudaría a compensar el déficit con China. Esto desató las guerras. Los subsiguientes tratados firmados entre ambos países hicieron que varios puertos de China se abrieran al comercio con Occidente. Esto llevó a que cayera la economía china. Se considera la primera guerra por drogas. El comercio de las drogas nunca cesó desde entonces, y se paga con vidas. Sin embargo, vergonzosamente, desde poderes fácticos, se pretende imponer la idea de que el consumo se produce a raíz de una decisión meramente individual. O se adhiere, como una verdad infalible a que la música, según el estilo, responde a la ingestión de tal o cual sustancia psicoactiva. Música y reviente La música no es para las pastillas. Ni las drogas son para los pibes. Es un cruento procedimiento de destrucción masiva, de subjetividades, de sueños. Imposición y estigma. Desde propagandas legales, desde soldaditos emisarios sin futuro, desde fraguados combates, desde transas locales, que de repente se convierten en efectos colaterales, y chivos expiatorios. Asociar diversión con reviente, es la función asumida por la publicidad. Y finalmente el cuerpo humano revienta. Porque la biología tiene un límite, y los comerciantes del exterminio lo saben. Porque pibes seguirán naciendo y muriendo, y los acumuladores de riquezas seguirán contando tantos dólares como cadáveres. Para más datos de consumo sepamos que según el trabajo de la Dra. Curi en el Programa Nacional de Actualización Pediátrica 2015, se señala al alcohol etílico o etanol como la droga más consumida en todos los tramos de edad, sin diferencia de sexo ni clases sociales. Se trata de una droga legal y contribuye a más muertes en los jóvenes que el conjunto de todas las drogas ilegales. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) señala en un informe del 18 de abril que:” Las pastillas que se venden en la noche de fiestas electrónicas, no siempre contienen las mismas sustancias aunque se vendan como éxtasis. Cada 2 o 3 semanas aparecen nuevas “rolas”, que contienen distintas metaanfetaminas que son más o menos tóxicas que el MDMA. “En la fiesta electrónica del viernes 15 de abril las vedettes fueron la hipertermia, la deshidratación, el fallo multiorgánico, generado por una droga de diseño que se llevó 5 vidas y tiene 5 en peligro por el momento. La desinformación, el ambiente caluroso y la falta de hidratación fueron los compañeros en este evento desafortunado. (…) Por lo referido, la pastilla que se encuentra involucrada es Superman o criptonita, una metanfetamina denominada PMMA o parametoximetaanfetamina. Es una droga que aparece en Europa hace unos años, generando estos mismos cuadros y llevándose vidas”, completa el informe la SAP. Maltrato y liberación La Agencia de Noticias Redacción (ANReD) señala lo llamativo de que esta vez el maltrato juvenil haya ocurrido en un evento asistido por una juventud de perfil social más próspero, o como suelen, decir “chicos bien”. “Pero el propósito es señalar los entramados de corrupción institucional, maltrato juvenil y encubrimiento mediático, que incluso puede atentar contra sectores de la propia clase dominante, sin por ello descartar el carácter de clase y estereotipos que suele existir en la mayoría de estos episodios.” La diversión, la música, el baile, y cualquier tipo de manifestación artística, no cesarán nunca. Ya que el arte es liberador por sí mismo. Walter Benjamin concluye: “una vez que el arte es despojado de su aura a través de intervenciones tecnológicas, su labor cultural se convierte necesariamente en una cuestión de política”. Así mismo el científico social Theodor Adorno, sugiere: “la dinámica interna de una pieza de música puede y debe funcionar como una respuesta directa al capitalismo y la guerra.” Mientras la vida se va, tendremos que invitar a la cultura para que siga cantando, como dice León Gieco. Para llorar nuestros muertos, pero también para sembrarlos, y aunque cada uno sea irreemplazable, seguir pariendo futuro, para que en un fogón de noche fría confluyan todas las canciones y todas las danzas transformadoras, transgresoras y atrevidas que puedan quitar la sonrisa perversa a la misma muerte, y ensamblar una única pieza en clave de sol. Fuentes: 1-REVISTA ANFIBIA Costa salguero-La tragedia de la opinión-Pablo Semán y Guadalupe Gallo. http://www.revistaanfibia.com/ensayo/vino-porro-drogas-sinteticas.2-ANReD: La droga como chivo expiatorio. Ramiro Giganti. http://www.anred.org/spip.php?article11837.3-Página 12. Domingo 24 de abril. Dealers, cómplices y encubridores. Irina Hauser.4-Clarín 20 de abril de 2016.5-Sociedad Argentina de pediatría: 18/04/2016 “Fiestas electrónicas: música, luces, baile, y algo más” .Comentario elaborado por Grupo de Trabajo de Adicciones y el Comité de Estudio Permanente del Adolescente6-PRONAP (Programa nacional de Actualización Pediátrica. Módulo 2 capítulo 4. Intoxicaciones en la adolescencia. Dra. Claudia Patricia Curi. (*) Médico generalista - Fundación Pelota de Trapo Edición: 3141  

Transformar el mundo
Publicado: Domingo, 24 Abril 2016 08:29
Transformar el mundo

(APe).- “Soñemos transformar y embellecer el mundo”, decía la pancarta de fondo blanco y letras negras que los globos de color arcoiris se llevaron quien sabe a qué costas y a qué fronteras. Y mientras se dejaba inaugurado el Recreo Pelota de Trapo, los globos transportaban la utopía de celebrar la esperanza de construirnos iguales. Porque, como definía tercamente Alberto, “estamos en el tiempo exacto para diseñar la tierra y el cielo que queremos”. Y una mañana las nubes se corrieron después de diez días de lluvia impiadosa. Entonces salió el sol. Y fue viernes. A las cinco de la tarde, bañado de una luz inmensa, como un farol que viene alumbrando desde mil vidas, el Recreo Pelota de Trapo empezaba a vivir oficialmente. Como la vida cuando se echa a rodar, imparable, por estos rincones del mundo. Primero fue mostrar la placa, después del piolín que tiraron Valentín, Isaías y Cielo. Entonces apareció el homenaje a Alberto Morlachetti, el poeta de los niños, que hace un año se fue lejos, montado en globos de colores, buscando transformar y embellecer otros mundos como lo hizo con éste. En globos como los que soltaron después Norma y los chicos, con ese mismo mensaje, que habrá quedado anclado en todos los cielos. Ese mensaje baja a la tierra y crece en el árbol que se plantó en su nombre, para que todos los días crezca el olivo regado con el juego de los pibes y esa inocencia pura, que es la verdad más armada.  El primer concurso de Crónicas de Infancia “Alberto Morlachetti” tuvo su entrega de premios. Con cronistas que llegaron de todo el país para estar ese día, escribiendo la más bella de las aguafuertes. Llegaron de Chaco, Misiones, Santa Fe, La Plata, Buenos Aires. Y estaba Alberto, como fundador, entre otras cosas, de la palabra en Pelota de Trapo. Entonces Jorge Rómulo, con su barba blanca y su bandoneón, le puso el alma y la garra a “Chiquilín de Bachín”. Aquel pibe hecho tango como tantos pibes a los que Alberto forjó de sueños para pelearle a la dureza de la calle y el olvido.   Luis acompañó a los niños con la plegaria del pan y el pan se repartió entre todos como debería ser para que no hubiera hambre en el país de chocolate, leche y miel. Porque el hambre es un crimen. Y cada niño que muere de hambre muere asesinado. El Recreo Pelota de Trapo está en pie. Con la belleza que Alberto amaba porque es un insumo básico para el desarrollo de la persona humana. Están todos invitados. Todos invitados a jugar. Porque el Recreo es público. Es comunitario. Es de todos. En el Recreo no entrará la lógica del paco, del comercio de la pelota ni de los violentos. Porque el Recreo es para los pibes. Como lo pensó Alberto. Como él lo soñó. Edición: 3139

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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Galería fotográfica

 

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Talleres clandestinos

Arranca el juicio por las muertes en un taller clandestino textil de Flores ocurridas 10 años atrás


Raves

Cinco jóvenes murieron en una fiesta electrónica por consumo de drogas de diseño. Otra de las crueles caras del capitalismo


Ayotzinapa

Cierran la investigación sobre los 43 jóvenes desaparecidos en Ayotzinapa por la negativa del gobierno de prorrogarla.


Atahualpa

El Superior Tribunal de Justicia de Río Negro anuló el fallo absolutorio en el homicidio del joven Atahualpa Martínez Vinaya.


Inundados

Casi 30.000 personas se encuentran afectadas por las inundaciones en el Litoral, Buenos Aires y Córdoba.


Rosario

En cuatro días, cuatro nenes rosarinos resultaron baleados en situaciones de violencia por ajustes entre bandas.


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Alberto en la voz de Jorge Fernández Díaz

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Hechos en imágenes

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