“No fue un suicidio, a Facundo lo mataron en la comisaría”
Publicado: Lunes, 20 Noviembre 2017 13:58
“No fue un suicidio, a Facundo lo mataron en la comisaría”

Por Sergio Alvez (APe).- El jueves 9 de noviembre de 2017 , cerca de las 21 horas, personal de la comisaría de Azara (pueblo del sur de Misiones), comunica haber “encontrado ahorcado con una media” en una de las celdas de esa dependencia, a Facundo Sequeira, un joven deportista del pueblo, de tan sólo 18 años. El muchacho estaba detenido desde hacía una hora antes. Tomó el caso el Juzgado de Instrucción Judicial 4, de la localidad de Apóstoles. Tras salir del shock emocional que provocó la muerte de Facundo, sus familiares y amigos del barrio decidieron romper la barrera del miedo y el silencio, y se organizaron para protagonizar una manifestación frente a la comisaría de Azara, llevada a cabo en la tarde miércoles 15 de noviembre. “Justicia por Facundo. Él no se mató”, “Que todo salga a la luz”, “Que la verdad se sepa y paguen los culpables”, “Lo mató la policía” rezaron algunos carteles en alto, en manos de familiares y amigos que entre llantos de rabia y tristeza, denunciaron que tras la muerte de Facundo, se esconde un trasfondo de hostigamiento policial y violencia institucional hacia los jóvenes humildes del pueblo. Alejandro Sequeira, uno de los hermanos de Facundo, relató a Revista Superficie que “a Facundo lo detuvieron el jueves a las ocho de la noche y a las nueve ya estaba muerto. Le inventaron una causa por supuesta violencia de género, que nunca ocurrió. Para nosotros lo mataron. A Facundo la policía lo tenía amenazado. Porque acá a los jóvenes se los agarra cada dos por tres, por andar por la calle, por tomar una cerveza, o cuando había una pelea, siempre lo perseguían. Llevaban a los chicos y los golpeaban, los castigaban. Y estaban todos amenazados, incluso a los menores les decían que no le cuenten a los padres o que sino los iban a hacer viajar”. “Mi hermano trabajaba en una frutería, era arquero de un equipo de la liga regional, y tenía planes de irse a vivir y trabajar a Buenos Aires. La policía le tenía bronca. Un suboficial nos llegó a decir a ustedes los Sequeira los vamos a eliminar uno a uno”, añadió el joven. En relación al estado del cuerpo de su hermano tras la muerte, Alejandro indicó que “tenía signos de haber sido golpeado en varias partes de cuerpo, mi papá pudo ver el cuerpo y aseguró que se notaba que lo habían golpeado mucho. Estamos pidiendo que se haga otra autopsia porque no hay explicaciones”. Varias madres de los jóvenes hostigados por la policía de Azara, estuvieron presentes en la manifestación, y remarcaron que sus hijos padecen el autoritarismo y la violencia policial cotidianamente. “A la gurizada se les amenaza, no quieren verlos en la calle y cada tanto les llevan presos, les pegan, les dicen que les van a matar, quieren que les tengan miedo”. Una de las personas presentes pidió que “las autoridades investiguen porque ésta no es la primera muerte en esta comisaría, acá hay muchas cosas que no salen a la luz”. Antecedentes La última vez que la comisaría de Azara llegó a ser noticia provincial, fue el 24 de marzo de 2014, cuando el joven Miguel Angel Pezuk (20) y su padre Mario Pezuk (48), ambos agricultores domiciliados en la zona rural de la localidad, denunciaron en la Fiscalía de Instrucción Nº 4, de Apóstoles, que fueron torturados con picanas eléctricas y “submarinos”, en la comisaría de Azara. En su denuncia Miguel Pezuk afirmó que: “Siendo las doce del mediodía aproximadamente, me encontraba en mi domicilio junto a mis hermanos, en el hall, cuando llegan tres patrulleros, abren el portón y entran directamente, con sus armas a la vista” (…)“Los que estaban con uniformes eran los policías de apellido Portillo, Piyuka, Piris, Señuk, y Sequeira. Sin decir nada, me agarran, me esposan, y comienzan a pegarme. Cuando íbamos en el patrullero me asfixiaban con las manos el cuello, y me decían que les diga dónde está Camargo” agrega. El interrogatorio policial sobre Camargo era para apresar a un joven de 18 años que estaba detenido en la comisaría de Azara y que horas antes se había de esa dependencia. Sigue explicando Miguel: “En la comisaría me pusieron en una celda, hasta que vino mi papá, y ahí nos llevaron a los dos a una oficina, donde nos interrogaron, preguntaban por Camargo, nos pusieron bolsas en la cabeza para asfixiarnos y nos picanearon con picana eléctrica. Además nos daban patadas, sopapos, nos decían que nos iban a matar, y apagaban las luces para que no veamos quienes eran”. Por su parte, su padre, Mario, agregó que, “vinieron a buscar a mi hijo porque un vecino nuestro de apellido Wdoviak les dijo que quizás nosotros sabíamos dónde estaba, pero nada que ver. Nos picanearon, nos hicieron arrodillarnos y nos castigaron, nos dieron piñas, y patadas por todo el cuerpo”.   Edición:3487  

"Apuntaban a la cara"
Publicado: Lunes, 13 Noviembre 2017 15:17
"Apuntaban a la cara"

Por Facundo Barrionuevo, desde Mar del Plata “Póngase sereno y apunte bien...” Testimonio de Mario Terán sobre el asesinato de Ernesto Guevara   (APe).- “Apuntaban a la cara, con la 9 mm., al compañero que estaba tirado en el piso”, relataban miembros del Movimiento Teresa Rodríguez luego de recibir una terrible represión en las puertas de la Secretaría de Desarrollo Social municipal, en Mar del Plata. En la madrugada del quinto día de acampe en las dependencias de “Calidad de vida” (así le siguen diciendo a esa dependencia en las barriadas, aunque cambió de nombre hace varias gestiones) los miembros de las cooperativas que aguantaban la toma, vieron cómo se apostaba por un ingreso posterior al edificio una célula numerosísima de infantería de la Policía Bonaerense. Mientras tanto iba llegando la información de que en cualquier momento también haría lo mismo la caballería. Desde el lunes, el MTR, Votamos Luchar y otras cooperativas de construcción y servicios habían decidido realizar una toma simbólica a las dependencias que están bajo la dirección de Patricia Leniz, como un modo de forzar una reunión largamente esperada. La decisión de los cooperativistas fue no impedir el ingreso a los empleados ni el desempeño normal de las oficinas donde funcionan entre otras cosas la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia. El martes, las discusiones por la falta de pago, pases a planta permanente, bolsones de alimentos y las promesas en diálogos informales ya no prosperaron. El muncipio había encauzado un pedido de desalojo a la Fiscalía n° 12 de usurpaciones, con la esperanza de contar con una orden oficial. Sin embargo, la fiscal Lorena Hirigoyen emitió un comunicado en el que declaraba no encontrar delito ya que no se presentaban “daños, turbación o amenazas” en la acción de las organizaciones. Pero quedaba aún un artilugio legal para contar con el auxilio de la fuerza de seguridad: el intendente Carlos Arroyo bajo el poder de superintendencia del edificio público hizo un pedido expreso de desalojar. La bonaerense obedeció. *** “¿Qué hacen animales? ¡Esta gente tiene hambre, están pidiendo trabajo! ¡Hay nenes!”, las súplicas y los insultos se repetían mientras una empleada municipal grababa con su celular, y sonaban los primeros tiros de balas de goma en una manga angosta de ingreso, por la que pasaron las 30 y pico de personas que acampaban en el hall de entrada y toda la columna policial a paso redoblado. Empezaban a caer las primeras latas de gas lagrimógeno. En eso, las amenazas de los infantes se daban a punta de escopeta y a la cabeza de los manifestantes. No distinguían varones de mujeres, ancianos y menos hacen caso a la presencia de niños. Comenzaron a llover palazos en la vereda, una madre fue herida por la espalda con su nene en brazos. Los que corrían también eran vecinos que iban a hacer trámites. En la estampida eligieron a un cooperativista, “se les cae al piso y entre palo y palo lo lastiman en un ojo, y mientras apuntan con 'la 9' le dan hasta quebrarle la pierna a la altura del tobillo”, relató un referente del MTR. Será uno de los que carguen en un auto gris particular unos policías de civil. En el tumulto del repliegue apresaron a tres cooperativistas más y los trasladaron a la tristemente célebre comisaría 4ta, que supo ser centro clandestino en la última dictadura militar. El trabajador que estaba herido permaneció por varias horas dentro del patrullero y se negaban a prestarle asistencia médica. Alrededor de las 19 hs fueron liberados. *** Según cuentan militantes de las organizaciones, el relato del efectivo policial denunciado es una farsa que inventaron para argumentar resistencia a la autoridad. El policía es un ex Jefe de Caballería relevado en 2006 por retenerles a sus subordinados fondos correspondientes al llamado “plus por refrigerios”. Aún sigue en actividad. *** Los relatos de los policías bolivianos que apresaron al Che cuentan cómo el mismo Ernesto les indicó que lo que iban a hacer revestía enorme gravedad: apuntarle a un hombre. Las fuerzas ligadas al aparato policial tienen en nuestro país una protagónica participación en los hitos más nefastos de nuestra historia, algunos bautizados con absoluta creatividad: La Semana Trágica, la Patagonia rebelde, la Noche de los bastones largos, el rol en la última dictadura cívico-militar, la represión del 19 de Diciembre, la masacre de Avellaneda, y podríamos seguir. Parece que el pulso nunca tembló, no tiembla hoy tampoco. Es que no hay pulso. No puede haber pulso en un cuerpo que no registra a otro cuerpo como otro. El que con esposas, chumbo y palo pretende despojar a otro de su libertad y vida, ya fue despojado antes del corazón que le da el pulso para temblar. Pero no tiembla el pulso, apuntan sin más. “Apuntaban a la cabeza, a centímetros de distancia”, me cuentan el sábado por teléfono mientras seguían acampando, a la espera de una movilización mayor. *** Emmanuel Levinas, habiendo experimentado el campo de concentración nazi y luego de haber perdido toda su familia ahí, reflexiona sobre la potencia del rostro. Ese rostro-otro, encontrado cara-a-cara con otro rostro humano es interpelado éticamente a reafirmar la existencia del prójimo. “No matarás”, reclama el rostro del sufriente. Sin embargo, en el despojo actual del alma humana, bestializada por la bestialidad del capital que es protegido por este estado liberal-moderno se nos ha hecho imposible reconocer al otro como un viviente. No apunta sólo el milico, apuntan todos los despojados del sentido de otredad. Apuntan desde la totalidad del sillón, desde facebook, desde twitter, apuntan con la billetera, apuntan con el miedo. Los han convertido “en fieras sedientas de sangre que están dispuestas a degollar a asesinar a destruir hasta la última imágen de un revolucionario ... que luche por su libertad.” (Discurso de Ernesto Guevara en Argelia, 24/02/1965). Fotos: Quedigital.com.ar y 0223.com.ar Edición: 3483

Neogenocidio
Publicado: Viernes, 10 Noviembre 2017 12:50
Neogenocidio

Por Alfredo Grande Dedicado al compañero y amigo Julio Macera (APe).- “Falleció Patricia Bardan, la mujer de 42 años, epiléptica, madre de cinco niños, a quien la ministra Carolina Stanley le sacó la pensión por discapacidad”. Un fallecimiento que da cuenta de lo que denomino “muerte cultural”. Agregaría a esa idea de León Rozitchner, “muerte por cultura represora”. El fallecimiento fue por omisión. Un caso de pensión fácil. Se le saca el oxígeno y por lo tanto se ahoga. No puede respirar. No hace nada mal. Simplemente, deja de hacer lo que está bien. O sea: pagar en tiempo, forma y cantidad, pensiones por discapacidad. “Como he dicho en otras oportunidades, en Caleta Olivia aparecen enfermedades poco frecuentes producidas por cianuro y metales pesados en la sangre que derivan en un crecimiento de la mortalidad infantil. ¿Qué punición tiene estos delitos? Estamos garantizando la impunidad con consecuencias de muerte, señaló Alcira Argumedo”. En estos casos directamente se hace lo que está mal, demasiado mal. Ni el cianuro ni los metales pesados forman parte de ninguna dieta. No son ingredientes adecuados. Si el hambre sigue siendo un crimen, la contaminación de la tierra y los alimentos es una masacre más. La cultura represora masacra al no hacer lo que se debe hacer, o al hacer lo que no se debe hacer. Pero siempre masacra. Y la masacre es la constante de ajuste de una democracia que es testaferro (ignoro se existe “testaferra”) de un sistema de exterminio sistemático, planificado, financiado. Una democracia criminal en tiempos de paz sin justicia. O sea: la paz romana, la paz del vencedor, la paz del victimario. Sin justicia no hay paz. Apenas un pacifismo imbécil que es servil a todas las formas de exterminio. No creo que luego de tantas masacres cotidianas, podamos seguir hablando de “neo liberalismo”. Me parece más adecuado denominar a esta etapa política financiera “neo genocidio”. No es el costo social del ajuste, no son daños colaterales, no son accidentes ni torpezas. Es la continuación por otros medios, ahora más “limpios” del exterminio sistemático de la población considerada excedentaria para los dueños del mundo y sus virreyes locales. El off shore es la confesión de parte de que hay una economía informal, pero “en blanco”. Blancos, rubios, de ojos celestes, lindos, famosos, perfumados, de suaves pieles y amplias sonrisas. Triunfadores que les dicen. Piratas, delincuentes, evasores, ladrones, mentirosos. El acto no fallido de De Mendiguren es una perla maravillosa. Pero claro que son la corrupción. Pero no solamente eso. Son el crimen organizado en el aparato del Estado. La economía informal, “en negro”, es la de los propios funcionarios. Está en su naturaleza. Para organizar un “mani pulite” en Argentina no sería suficiente cortar las uñas sino que sería necesario cortar las manos. Entonces se instala el delirio lúcido denominado “inseguridad”. Y cada entradera, salidera, motochorro, secuestro extorsivo, asesinato para robar, etc., no solamente no son combatidos, sino que son fomentados por las autodenominadas fuerzas de seguridad. Que a veces tienen sus propios muertos, pero el calavera no chilla. La inseguridad es la palabra mágica que habilita todas las estrategias para vulnerar y quebrantar derechos y personas. O sea: el Estado y sus políticas de exclusión y vulneración económica y social, genera los monstruos que justificarán desde el gatillo fácil, al que podemos pensar como masacre minimalista, hasta las masacres de decenas, cientos y miles de personas. Pero como no son al contado, sino en cómodas cuotas democráticas, a pesar de la militancia más combativa, se van diluyendo en el tiempo. Nos olvidamos de Cabezas y nos olvidaremos de Santiago Maldonado. Son los familiares directos, los más sufridos y desesperados, que sostienen la antorcha de la memoria histórica. Cientos de miles, millones, sufren o fingen demencia. Por eso el neogenocidio se apoya en la negatividad. No se recuerda. No se critica. No se siente. No se anticipa. No se deduce. No se observa. No se piensa. La cultura represora también actúa por sustracción. Esta negatividad es otra forma de pensar la “desaparición”. Lo dijo Videla: “no están muertos ni vivos: no están”. Firmar una orden de arresto, una orden de tortura, una orden de asesinato, es una positividad peligrosa. Los tiempos pueden cambiar, no demasiado, pero algo. Y entonces algunos caerán. Lo mejor es un cheque en blanco sin firma, para que nadie pueda poner en evidencia su culpabilidad. El astuto Ulises utilizó esa táctica contra el gigante Polifemo. “Mi nombre es Nadie”. Y cuando el cíclope fue atacado por Ulises, los que fueron en su auxilio le preguntaron: ¿Quién te ataca?”. “Me ataca Nadie”. Y entonces se marcharon, abandonando al gigante a su suerte. Ulises lo había dejado ciego perforando su único ojo. El Estado Represor es mucho más astuto que Ulises y tiene muchos más recursos, que vía impuestos, pagamos nosotros. Pero Ellos con sacar algún porcentaje del presupuesto educativo, sanitario, habitacional, condenan a vida indigna y a muerte segura a decenas de miles de personas. “La primera versión oficial que intentó instalarse fue la de un motín. Hoy, por testimonios de los sobrevivientes (había 19 detenidos en total) y las pericias que se hicieron, los familiares están convencidos de que los policías, al menos, dejaron morir a sus hijos. Andrea, hermana de Sergio Filiberto (una de las víctimas), enumeró las razones: al comienzo el fuego era pequeño y estaba al alcance de los policías que, en lugar de apagarlo, sólo retiraron del lugar al oficial que custodiaba los calabozos. No descolgaron los matafuegos, no encendieron las duchas (que están dentro de las celdas pero se activan desde afuera), no llamaron a los bomberos, no abrieron las celdas (incluso decían no encontrar las llaves cuando llegaron los bomberos). “No hicieron nada. Los dejaron morir”, afirma Andrea”. La masacre de Pergamino se inscribe en esa constante de ajuste de la cultura represora. La policía no hizo nada malo. Dejó de hacer lo bueno, que era apagar el fuego, dejar de hacinar presos, cuidar la vida. Simplemente se abstuvo. Negatividad y neogenocidio que asesinaron a 7 jóvenes y destrozaron a familias y habitantes. La democracia no es el mejor sistema entre los malos sistemas. En todo caso, es el mejor sistema para la cultura represora porque tiene una infinita capacidad de encubrir. Para bloquear. Para esconder. Es cultivo puro de negatividad. Solamente pasando de la queja al combate lograremos que los vampiros reflejen su imagen en el espejo. Edición: 3482  

El hambre y la estupidez
Publicado: Jueves, 09 Noviembre 2017 15:00
El hambre y la estupidez

Por Claudia Rafael (APe).- La escena de pugilato banal entre Carrió y Stolbizer es lo que pasó a la breve historia mediática. Adornada con el portazo final de la voluble Carrió. El instante en que se produce la puja para discutir sobre la donación de alimentos en el Congreso de la Nación es el símbolo de qué mirada tiene el poder político sobre el hambre. Que pretende librar de responsabilidad a los empresarios donantes sobre los efectos de un alimento entregado en mal estado. Con gritos histriónicamente virulentos se pincela la mirada que tienen sobre los niños y niñas que deambulan por las ciudades. Esos niños y niñas que se anestesian bajo un puente, que revuelven con sus manitas ajadas los basurales, que calman el aullido de sus estómagos con placebos que ya no engañan a sus cuerpos. Los niños y niñas no caben en una estadística. Sus cuerpos magros, delicados o bien excedidos en grasas (porque las harinas suelen ser el pasaporte más eficaz e instantáneo) no pertenecen al universo de las cifras. Porque tienen nombres. Tienen dolores. Enferman. Repiten o se van desgranando de los edificios escolares. El hambre no figura en las agendas del poder. Es apenas un simulacro vano. Un hacer como si. Porque el hambre –que sólo se cuela en las grietas de esas agendas para hablar de sobrantes que humillan- aniquila el prodigio de la vida, como dijo y repitió hasta el hartazgo el Movimiento Chicos del Pueblo. Las escenas legislativas sobre lo que sobra a los poderosos, las fechas de vencimiento y las acusaciones de mayor o menor estupidez entre quienes se arrogan representaciones ultrajantes constituye una pintura atroz de un pacto social que sólo busca disciplinamientos, a costa de mantener perfectamente dividida la frontera que demarca los territorios de la inequidad. No existe modo alguno de indultar de responsabilidades a los que con un lápiz afinado condenan a una porción cada vez más vasta de nuestros niños y niñas (porque la infancia no es propiedad privada) al hambre a perpetuidad. No puede haber amnistía para quienes deciden el crimen del hambre. Que es crimen porque es el resultado de un diseño atroz, que no cesa con una montaña de harinas y polentas ni con las migajas que derrama la mesa obscena de los dueños de las vidas y las muertes. No cesa con la banalidad del falso bien que denigra y que amansa. Y que vacía de porvenir cuando el silencio colectivo marchita la tierra y baldía la esperanza. Edición: 3481  

Abril
Publicado: Martes, 07 Noviembre 2017 14:00
Abril

Por Claudia Rafael (APe).- Si Abril no hubiera estado ahí en ese exacto instante. Si la familia de Abril hubiera regresado a su casa, en Ringuelet, 10 minutos antes o 15 después. Si Abril hubiera estado sentada en otra parte del auto. Si quien hizo el disparo hubiera tropezado en ese instante y la bala hubiera impactado en una pared o en el asfalto. Si esto, si lo otro. Qué importan las preguntas sobre azares y casualidades. Si, después de todo, la muerte de Abril se inscribió en el contexto de una sociedad violenta. Parida por un sistema violento en el que vivir o morir son parte de una misma moneda. Qué más da. Si después de todo, el que disparó, los que dispararon, los que en un segundo equis de la historia del domingo que pasó en las afueras de La Plata, modificaron el rompecabezas de la infancia definitivamente. Tal vez sin proponérselo. Quizás sin decidir otra cosa que salir a rapiñar lo que se pueda. Lo que derrama un modelo inequitativo que viene pariendo crueldades. Que gesta una condición humana que se nutre de la perversidad. Y en donde no importa si Abril iba a una escuela o a otra. Si Abril estaría leyendo, como tantos otros chicos en esta época del año durante estos días, los padecimientos de otra nena como ella que vivió apenas 15 años durante el nazismo. Si Abril escucharía música o jugaría con alguna mascota. Nada de eso tiene hoy algún valor tangible porque Abril fue asesinada en el contexto de una sociedad que fue constituyendo su propia pirámide de valores. Donde queda al desnudo la humanidad misma cincelada por la destrucción de una condición vital que podría hacer de su horizonte la ternura, el abrazo, la ética, la equidad. No hay un monstruo en el espejo de quien presionó el gatillo para que una bala acabase con la vida de Abril. El espejo refleja a la humanidad misma en su singularidad más vergonzante. Porque como plantea incluso Agamben, el sentido humano abarca a las dos categorías de quienes están de un lado y del otro del alambrado en los campos concentracionarios. Abril y quien la mató pertenecen ambos a la categoría humana. Hay una degradación ética en quien asesina que interpela a la sociedad siempre y cuando la sociedad acepte mirarse y cuestionarse colectivamente hacia dónde está caminando. No hay salida para la condición humana cuando la inequidad, la fabricación de falsas realidades, los olvidos, la categorización hacia el victimario como portador exclusivo del “mal absoluto” son el eje de la reacción social. El portador de la bala que destrozó la vida de una nena no es, definitivamente, un monstruo. Rebajarlo a esa categoría es negar la multiplicidad de rostros de la condición humana. Y negar, por sobre todo, cómo, silenciosa, paciente y sigilosamente la sociedad construye categorías y las fija a sangre y cemento. La muerte de Abril no es cualquier muerte. Es la muerte de una nena de 12 años. Como los 12 años de Rocío, que murió envenenada al comer una mandarina de un árbol en una vereda. Como Micaela, de 13, baleada por bandas narcos en Fiorito. O Cinthia, de 9, también atravesada por las balas en la villa 21-24. O Kevin, de 9, asesinado por la violencia de la prefectura en Villa Zavaleta. O Sabrina, por las balas perdidas policiales mientras estaba en el recreo, dentro del patio de la escuela. La infancia muere de muerte violenta. Con el crimen de Abril se perdió –como solía decir Alberto Morlachetti- una pieza fundamental del rompecabezas sagrado de la vida. Edición: 3479

Nunca será en mi nombre
Publicado: Viernes, 17 Noviembre 2017 14:22
Nunca será en mi nombre

Más allá de la ley de salud mental… Por Alfredo Grande (APe).- Una de las peores formas de enfrentar a la cultura represora es lo que llamo, “el día después". Lo dije en una masiva reunión en el Hospital Borda, luego de la barbarie cometida por la policía metropolitana que entró a fuego y bala para atacar a militantes, profesionales, pacientes. Quizá denominar “masacre del Borda” a este episodio pudiera parecer una desmesura, pero a mi criterio fue exactamente eso. Y como toda masacre, los responsables gozan de la más plena y privilegiada impunidad. A la masacre no la define la cantidad de masacrados. La define la intencionalidad política. La define la ilegalidad manifiesta. La define la forma cobarde y sádica de actuar. La define la indefensión de las víctimas y la crueldad de los victimarios. Y esa masacre del Borda fue repudiada el día después, pero poco más. Y uno de los tantos ataques a la salud mental es justamente, todas las formas de la impunidad. Si el fundante de la Ley de Salud Mental es justamente la despatologización del sufrimiento e impedir el reduccionismo cientificista para encarar cualquier forma de tratamiento, ese fundante está vulnerado hace muchos años. Más acá y mas allá de la vigencia de la Ley. Lo que el gobierno actual ha hecho manifiesto en la reglamentación aberrante que propone, es justamente sincerar la situación actual. Como he escrito, “el escándalo es la cara visible de la hipocresía”. Y si bien hemos apoyado el cumplimiento de la Ley de Salud mental, su plena vigencia y el riguroso cumplimiento de sus artículos, también estamos convencidos que la salud mental no es una ley. Una ley es, en el marco de la cultura represora, siempre nivel convencional encubridor. Por eso digo que la justicia poco tiene que ver con lo justo. Y que el derecho nada tiene que ver, más bien es lo contrario, con la justicia. Nada es lo que parece, pero nos inquieta cuando se nota demasiado. Entonces reaccionamos, cuando los enemigos accionan. Lo digo con un ejemplo, que no es para seguir. El balotaje entre Scioli y Macri fue un atentado a la salud mental de cientos de miles de militantes que no habían podido anticipar la paridad entre el Frente para la Victoria y Cambiemos. Y no lo habían podido anticipar porque una dirigencia soberbia, corrupta y mesiánica, los había adoctrinado, convencido, asegurado, que la victoria era para el Frente. Yo mismo tuve que escribir un trabajo, “Votar en Negro”, porque mi salud mental estaba vulnerada al no aceptar el voto en blanco en ese trágico balotaje. Y tuve que hacerlo en defensa propia, porque uno de los peores ataques a la salud mental es cuando perdemos la capacidad de pensar. Pensemos ahora, el día después del decreto. Pase o no pase, el tema central es intentar pensar a la salud mental incluso por fuera del marco de la Ley. Las políticas represoras, todas ellas, son ataques permanentes a la salud mental. La desaparición de Julio López vulneró la salud mental. Las facturas usurarias de luz, gas, ABL, etc., son también ataques a la salud mental. A pesar de la vigencia de la Ley, ésta es absolutamente insuficiente. Los profesionales de la salud mental, con honrosas excepciones, entre las cuales está ATICO, la cooperativa de trabajo en salud mental que fundé en 1986, están tomados por formas liberales, individuales, academicistas, asistencialistas, elitistas de ejercicio de la profesión. Relatos libertarios pero prácticas de consultorio privado, con elevados honorarios, o pertenencias a cartillas de medicina prepaga, el negocio impoluto. Pero otro mundo fue posible. La lucha de la Coordinadora de Trabajadores en Salud Mental, la Federación Argentina de Psiquiatras, la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, y tantos otrxs compañeras y compañeros que nunca separaron profesión de militancia política y revolucionaria. Beatriz Perosio sigue siendo la marca de esa lucha. De “El Ortiba” extraemos: “Beatríz Leonor Perosio ocupaba el cargo de Presidente de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA) desde 1977 y de la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FePRA), al momento de ser secuestrada el 8 de agosto de 1978 del Jardín de Infantes que había fundado con otra socia para formar niños que pensaran y tuvieran conciencia crítica. Había nacido el 18 de agosto de 1947, tenía treinta y un años y era soltera. Se había criado en el corazón de la Capital Federal. Era una porteña de pura cepa de Palermo, que hasta jugaba al fútbol con sus amigos de barrio, de colegio religioso pero espíritu indomable, de cantar sus verdades sin respetar autoritarismos.” Es bueno cantar las verdades, cuantos tantos y tantas desafinan las mentiras. El Terrorismo de Estado no fue contra las organizaciones armadas guerrilleras, sino fue una masacre cultural para diezmar a las y los que cantaban las verdades. Nuestra verdad de todas las verdades es la Patria Socialista. Que si bien no garantiza, la menos propicia nuevas formas de salud mental. La revolución es también, un acto de salud. O dicho en una lógica inversa: no es posible la salud mental en el marco de la cultura represora y el modo de producción capitalista. Por lo tanto es necesaria la lucha para no permitir el arrasamiento de la Ley de Salud Mental. Sin perder de vista, ni de oído, ni de ningún órgano sensible, que la salud mental está siendo vulnerada en forma cotidiana en su forma más profunda: la construcción permanente por parte de la llamada democracia de un alucinatorio político y social. Este alucinatorio que permitió, sin que pudiera ser anticipado, que la derecha llegara para abrirle la puerta principal a los modos fascistas de producción cultural, económica y política. La cultura represora nos ha puesto en una nueva paradoja: si nos atenemos al fundante de la Ley de Salud Mental, el decreto que pretende vulnerarla nos obliga a seguir avanzando en los modos de producción cultural que organizan modos enloquecedores de vivir. O sea: defender la Ley es superarla en una praxis revolucionaria. La lucha contra el decreto que no se prolongue en una lucha política que pueda desalambrar los democratismos reaccionarios, quizá logre muchos ruidos, pero serán pocas las nueces. Una referencia necesaria. El viernes pasado estuve en la ciudad de Pergamino. Fue una actividad organizada por el periodista Oscar Castelnovo para poder pensar en forma colectiva sobre el asesinato de 7 jóvenes en una comisaría de la ciudad. Yo propuse no decir: la Masacre de Pergamino sino la Masacre en Pergamino. Es una sola palabra, pero creo que cambia el fundante. De Pergamino alude a un lugar. En Pergamino hace palanca en la estrategia represora. Y nada vulnera más la salud mental que las masacres. Y ninguna puede ser impedida por una Ley. Cuando terminó la actividad, una de las asistentes se acercó y me dijo que la lectura de mi texto “Odio luego Existo” le había impactado y movilizado profundamente. Fue escrito hace 15 años y en una de sus versiones, publicado por la Agencia Pelota de Trapo. El tabú del odio es uno de los mayores ataques a la salud mental. “Amar es poner lo que falta, odiar es sacar lo que sobra”. Aforismo con el cual finalicé una intensa discusión con un amigo y compañero. Nunca veré una ley de salud mental que garantice el derecho a odiar a los enemigos. Única garantía para derrotarlos. Por eso me he pronunciado contra el intento de decretazo. La cooperativa ATICO se ha expresado en ese sentido en forma inmediata. Pero si la lucha se limita a insistir en la corporación médico psiquiátrica, como eje del mal, creo que no sólo tiene patas cortas, sino que además tiene una estrategia más corta todavía. La ausencia de reglamentación adecuada desde el año 2010, logra que la defensa de la ley haya perdido coherencia, consistencia y credibilidad. Lo que denomino el trípode de la implicación. Soy médico psiquiatra y marché junto a mis colegas psicólogas y psicólogos para lograr la ley del ejercicio profesional. La hegemonía psiquiátrica no es un tema de los psiquiatras, sino de las corporaciones y del lucro en la salud. La hegemonía, incluso de una profesión, no se puede modificar por una ley. Es una guerra cultural que durará varias generaciones. Y suponer que la ley iba a modificarlo, es participar del alucinatorio social ya mencionado. La cultura represora cultiva múltiples hegemonías, incluso hegemonías progresistas. El reduccionismo en la lucha siempre es heraldo de la derrota. He apoyado, como siempre en forma crítica, la ley de salud mental. Mañana empieza el 7 Encuentro de Prácticas Comunitarias. Como decimos en ATICO, lo comunitario es lo cooperativo hacia afuera y lo cooperativo es lo comunitario hacia adentro Oscar Ciancio, socio de ATICO, es uno de los referentes y yo he participado en algunos Encuentros. Si la lucha contra la pretensión de una reglamentación reaccionaria de la ley, hace palanca en demonizar la psiquiatría, lucharemos con las armas del enemigo. No es menor que en su gran mayoría, los profesionales de la salud mental son reacios a la formación de cooperativas de trabajo. Instalados en trabajos precarios, muchas veces sin remuneración, insisten en pedirle al estado olmo que le entregue peras. La cultura represora siempre buscará dividir la lucha. Todo intento, por más sofisticado que parezca, de mantener esa división, será ganancia de pescadores represoras. Y nunca será en mi nombre. Edición:3486    

Los inviables
Publicado: Jueves, 16 Noviembre 2017 14:54
Los inviables

Por Silvana Melo (APe).- Se crían en las esquinas, en el potrero, en las orillas de un río hostil. Sobreviven a los venenos, a las balas perdidas, a los monstruos tóxicos, a sus vecinos y al Estado. Los chicos y chicas que se insolentan cada día con la vida que les toca van enterándose, casi sin despeinarse, que están puestos en un tiempo brutalmente injusto. En un país con 30.000 millonarios. Veinte o más deciden desde el gabinete. El resto desde sus corporaciones. En un mundo donde el 1% se lleva la mitad de la riqueza. En una tierra donde el Estado duerme en la Rural. La fragilidad intensa financiará las economías provinciales. Que se vende como ahorro en los anuncios oficiales y en los títulos de sus voceros. “Es un sistema inviable”, dicen desde el Ministerio de Hacienda. Y hablan de la fórmula de movilidad que calcula el aumento en las jubilaciones y en la Asignación por Hijo (AUH) con el descaro de “varios puntos por sobre la inflación”. Los 30.000 millonarios argentinos tienen delegados en el gabinete. Cómo van a comprender la vida con siete mil pesos. Cómo podrán descifrar un niño por 1.412. Los 100 mil millones de pesos que ahorrará el Gobierno para repartir entre las provincias y disciplinar a los gobernadores serán expropiados de la fragilidad intensa. De los niños y de los viejos. Los que son cesanteados de la calle. Los inviables. En el predio de la Sociedad Rural –donde un pabellón se distingue con el apellido Martínez de Hoz- la CGT y el Ministerio de Trabajo comenzaron a cerrar la flexibilidad laboral. En un minuto libre de la IV Cumbre Mundial para la Erradicación Sostenible del Trabajo Infantil. Que también se discute en la Sociedad Rural. Corazón del poder en la Argentina, que late como la bombonera (germen de violentos y operadores judiciales). Médula del poder que aportó en directo un ministro de Agroindustria. Columna del poder que gobierna sin intermediarios en un mundo que abrocha la desigualdad como herramienta de disciplinamiento y tamiz. Donde quedan los escogidos y la cloaca sistémica se lleva el excedente. En la Sociedad Rural se pontifica contra el trabajo de los niños y se precariza el de los padres. La banca suiza, guarida histórica de prósperos evasores, denuncia la desigualdad global: el 1% más rico del mundo pasó de acumular el 42,5% de la riqueza en 2008 al 50,1% en 2017. Dice el Credit Suisse que la Argentina tiene 30.000 millonarios (0,08% del mundo). Pero profetiza que para 2022 habrá 68.000. Florecerán los jardines con flores privadas. Y los chicos de villas y potreros seguirán alimentándose de manaos y grasas baratas, volverán a asomarse en la discusión de los yogures vencidos de walmart, engordarán de harinas en los comedores comunitarios. Y la vida buena será apenas un sueño de los otros. Edición: 3485

La DEA y la tierra sin mal
Publicado: Martes, 14 Noviembre 2017 12:57
La DEA y la tierra sin mal

Por Carlos del Frade (APe).- Cuando el saqueo de Africa y América recién había comenzado, en estos sitios del universo de descomunal belleza y exuberancia natural, al borde de cataratas monumentales, algunos jesuitas, expulsados de Europa por sus convicciones comunitarias, tal como fueron las primeras organizaciones cristianas en la clandestinidad impuesta por el imperio romano; aquellos sacerdotes con ideas políticas y económicas organizaron el primer estado. Le llamaron Paracuara, una región que incluía fragmentos de lo que luego serían Brasil, Paraguay y Argentina. Junto a los guaraníes, los eternos buscadores de la tierra sin mal, generaron una producción semejante a las de Portugal y España. Por eso decidieron borrarlos de la faz de la Tierra. Hoy, en esa todavía maravillosa geografía del sur del mundo, ya no son jesuitas los que llegan, sino la avanzada del imperio en su etapa superior, los supuestos templarios contra el narcotráfico, los especialistas de la DEA. El 17 de junio de 1973, Richard Nixon pronunció la famosa frase de “guerra a las drogas” y dos semanas después creó la todopoderosa Drug Enforcement Agency, mejor conocida como DEA. “Nada impidió que la caída se consumara el 8 de agosto de 1974, cuando se convirtió en el único presidente norteamericano renunciado, en medio del escándalo Watergate. La agencia tiene 227 oficinas en el país y otras 86 oficinas fuera de Estados Unidos, distribuidas en 62 países. Maneja un presupuesto de 2.415 millones de dólares y cuenta con 10.800 empleados, de los cuales 5.500 son agentes especiales. Su oficina central está frente al Pentágono, en Arlington, Virginia. Tiene su propia academia para entrenamiento del personal, situada en la base del Cuerpo de Marines en Quantico, Virginia. Comparte jurisdicción con el FBI y lucha contra el contrabando y el consumo de drogas en Estados Unidos siendo la única agencia que puede continuar las investigaciones antidroga en el exterior. Todo lo que tenga que ver con narcotráfico o lavado de dinero en el mundo se guarda en el archivo central de la DEA en El Paso, Texas. Allí se levanta, en medio del desierto, el EPIC - El Paso Intelligence Center, donde converge toda la información proveniente de las 86 oficinas esparcidas por el mundo. La DEA recauda información, para así obtener control sobre el mercado de drogas en el mundo”, cuenta Norberto Emmerich desde Ciudad Juárez. El decreto 228, del cual hemos hablado y seguiremos hablando desde esta agencia, del 21 de enero de 2016, abrió las puertas para la intervención del imperio con la excusa del combate al “peligro colectivo del narcotráfico”. La información llega de Misiones. Los medios sostienen que “la DEA entrenará a un grupo de elite para combatir el narcotráfico. Tendrá sede en Misiones y operará en el NEA. Lo integrarán por 30 agentes, que deberán pasar por un curso de capacitación”, apuntaron las noticias del 5 de noviembre de 2017. El anuncio fue realizado por el Ministro de Gobierno provincial, Marcelo Pérez, 48 horas después del decomiso de 8.394 kilos de marihuana en una vivienda de la zona rural de Montecarlo. Serán unos 30 agentes de la Policía provincial y de Gendarmería, Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria y Policía Federal los que viajarán a Virginia para ser capacitados en el combate del narcotráfico y las organizaciones dedicadas al tráfico de sustancias prohibidas. El funcionario indicó que a fin de mes llegarán a Misiones agentes de la DEA para iniciar el proceso de selección de los agentes. "Con esta vuelta de rosca pretendemos ser aún más eficientes en materia de investigación y operativamente, además de que contaremos con una fuerza que estará codo a codo con las del primer nivel mundial”, dijo Pérez al diario misionero Primera Edición. El ministro dijo que el grupo “tendrán acceso al banco de información de la DEA, algo que hoy por hoy ninguna fuerza del país tiene”. La posibilidad de sumar policías de Misiones a la fuerza especial -podría recibir el nombre de Grupo de Operaciones Comando- se debe principalmente a que la Policía provincial inició desde fines de 2015 una fuerte lucha contra el narcotráfico, función que hasta ese momento era delegada en las fuerzas federales. Una vez más, el imperio ingresa en las tierras del sur del mundo bajo la excusa de una cruzada que, en realidad, es un negocio que controla y auspicia, al mismo tiempo que bajo la máscara de la ley de narcomenudeo mete preso o elimina decenas y decenas de chicas y chicos, costo real y concreto de estos operativos que tienen sus antecedentes en Colombia, México y Brasil. La presencia de la DEA en Misiones prologa una nueva y desesperada búsqueda de la tierra sin mal de parte de los que son más en estos confines del cosmos. Fuentes: “Primera Edición”, Misiones, 4 de noviembre de 2017 – Norberto Emmerich, IESAC, Ciudad Juárez, mayo de 2017 – “Historia política de la esperanza”, del autor de esta nota. Edición: 3484

Antonella
Publicado: Miércoles, 08 Noviembre 2017 12:28
Antonella

Por Silvana Melo (APe).- A las diez y veinticinco de la mañana Antonella murió. Fue lunes y Gualeguaychú sólo era noticia por ella. Porque Antonella por mucho tiempo fue alcancía y foto en los almacenes y en los kioscos. De una ciudad que produce más alcancías y fotos de niños con cáncer que fiestas de carnaval. Gualeguaychú es un terrón en la provincia de Entre Ríos: la más regada por glifosato, según informes del Conicet. Con Urdinarrain como estrella mundial del veneno sistémico (Environmental Pollution). En Gualeguaychú el 30 % de los muertos mueren de cáncer, mientras que en el país no superan el 20. Entre Ríos es una autopista sojera, capital de un modelo de producción que necesita envenenar para subsistir. Dos días antes de que Antonella muriera, Natalia Bazán habló 28 minutos frente a su celular. La madre de Antonella habló cuando la nena ya dormía y el dolor había sido derogado en las últimas horas de vida. Y dijo que “la vida de nuestros hijos no siga siendo un negocio”. Y dijo que “paren toda esta mierda que mata a nuestros hijos y a otros les llena el bolsillo”. Natalia pasó meses en el Garrahan asistiendo al derrumbe de su chiquita de ocho años, en una foto brutal de la inclemencia del sistema. Donde la economía vapulea a la salud, destierra a los débiles y condena el futuro a la intemperie. “La mayoría de los chicos con cáncer viene de Entre Ríos”, dice. Y para ella el dolor llega directo desde el agua y el aire. El periodista Fabián Magnotta, después de la investigación donde surgió que el cáncer en Gualeguaychú superaba la media nacional, publicó en su perfil de Facebook un pedido: “No hay estadísticas sobre cáncer en menores de 18 años en Gualeguaychú. Agradezco información para hacerla”. Decenas de respuestas con nombres, con edades pequeñas, con historias de leucemias y cánceres, con temporadas eternas en el Garrahan, lejos de casa, con muertes absurdas, caprichosas, colonizando espacios donde deberían regir la rayuela y la vertical, la cancha y el burbujero, despacito y el brujo de bulubú, el reggetón y la bici. Le llevará un año más a Fabián Magnotta elaborar toda esa muerte aluvional. Pero será él quien lo vuelva a hacer porque las cifras oficiales, si hay, se guardan celosamente. Para no generar segundas investigaciones (por ejemplo, las causas) que puedan fastidiar a los actores -de ubicuidad intensa- de los agronegocios. Que suelen ser diputados, ministros, médicos, empresarios. Es decir, telas de araña que envuelven la voluntad de los pueblos. Que conceden generosamente el trabajo con el que subsisten esos pueblos. Y ante los que pocos se atreven a correr un riesgo que, además de la hipoteca del futuro, a la que ya están resignados, les abroche el vaciamiento del presente. Antonella murió el lunes a las 10,25 en la Terapia Intensiva del Garrahan. “Las cinco quimios le destrozaron los órganos”, dijo Natalia Bazán. En una provincia arrasada por los agroquímicos, probablemente Anto haya sufrido el castigo de la hierba frágil. Y la terapia con más química la haya quebrado como un cristalito. Acaso no se sepa nunca. Y sólo quede en la canasta de las hipótesis. O en el baúl de los mitos. Para que no se despierten los propietarios de la tierra y el agua. Y se sientan ofendidos por niños que se mueren como daños colaterales. Como murieron Leila Derudder (14) y Joan Franco (dos años y medio) en 2014 en San Salvador, Entre Ríos. A 200 kilómetros de Gualeguaychú. En esa cuadra donde el cáncer golpeaba a la puerta casa por casa. La revista internacional Environmental Pollution fue la que publicó el informe de los investigadores del Conicet: Entre Ríos registra los más altos niveles de acumulación de glifosato a nivel mundial. “Dada la enorme cantidad pulverizada y la afectación de los microorganismos encargados de su degradación, el producto no hace más que acumularse en las tierras con todo el riesgo tóxico que esto implica”. Es una evidencia científica de la criminalidad del impacto socioambiental del modelo de producción que ha subsistido con éxito desde su blanqueo brutal en 1996 con la entrada de la transgénesis, en un tránsito por neoliberalismos, progresismos y etcéteras, amamantados todos prolijamente por la nueva concentración de poder. Las evidencias políticas están en la impunidad. En la ceguera judicial que es capaz de negar responsabilidades a pesar de la autopsia en un cuerpito plagado de endosulfán. En la decisión de mantener el modelo como columna y sostén del estado. Mientras la vida pasaba afuera, desesperada, vertiginosa, Antonella moría el lunes. A las 10,25 de la mañana. Tenía ocho años. Estuvo meses en el Garrahan, enchufada a cables y agujas, atada a barbijos, cantando hasta que pudo. Cuando debió haber jugado hasta el hartazgo. Tomando helados, pelándose las rodillas en la plaza y riéndose de Gualeguaychú, con ese nombre de estornudo. Libre y feliz. Foto: la imagen de inicio es sólo  una foto ilustrativa. Edición: 3480

Fútbol y lavado
Publicado: Miércoles, 01 Noviembre 2017 11:25
Fútbol y lavado

Por Carlos del Frade (APe).- Clubes fundidos, negocios millonarios. Hinchas que no terminan de conocer los nombres de los pasantes que apenas visten las camisetas amadas por menos de seis meses y empresarios que se quedan con millones de dólares. Hasta que aparecen nombres rutilantes envueltos en maniobras turbias. “El ex volante colombiano de Boca Juniors Mauricio "Chicho" Serna fue acusado de integrar una banda que lavaba dinero proveniente del narcotráfico en la Argentina. De acuerdo con el procesamiento dictado por el juez federal de Morón, Néstor Barral, Mauricio "Chicho" Serna formó parte de las operaciones criminales investigadas. El rol del ex jugador de Boca fue revelado por el empresario argentino Mateo Corvo Dolcet, ya procesado y preso en la causa, en su indagatoria. Según él, el ganadero y narcotraficante colombiano José Piedrahita Ceballos propuso instrumentar una especie de "enroque" de propiedades y bienes que poseía en Colombia por otros que Serna tenía en Argentina, con el fin de lavar activos provenientes de la venta de estupefacientes”, decía la información de fines de octubre de 2017. Una vez más, la cancha chica del fútbol sintetizaba los negocios y negociados de la cancha grande de la realidad. La dimensión del dinero que mueve el fútbol en la Argentina es directamente proporcional a la pasión que todavía despierta más allá de las tribunas. El economista Ariel Coremberg (UBA), director del Centro de Estudios de la Productividad Arklems + Land, sostuvo que entre los efectos directos (clubes profesionales, fútbol amateur, entidades deportivas) y los sectores asociados (indumentaria, turismo, publicidad, medios de comunicación, consumo, entre otros factores), el fútbol argentino tiene un movimiento de $ 102.629 millones. "En la Argentina es equivalente al 2% del consumo agregado de las familias, una cifra similar a lo que ocurre en otros países. El fútbol, acá y afuera, es mucho más importante como espectáculo y como impacto social que lo que genera económicamente", dice el especialista, cuyo estudio tuvo en cuenta balances de más de 40 clubes del país y los comparó con análisis semejantes realizados en América latina y Europa. De tal forma, la plataforma del fútbol es un excepcional circuito de dinero. El 28 de octubre de 2016, el presidente de Lanús, Nicolás Russo, sostuvo que "el fútbol es la principal actividad para el lavado de dinero" -Y con las Sociedades Anónimas está comprobado lo que pasa en España, Italia... detrás de esto van a venir todas las cosas que pudren el fútbol. Acá hay un gobierno de derecha que quiere las sociedades anónimas, pero sabe que no lo puede ganar porque no lo queremos ni hinchas ni dirigentes. Y como lo sabe, nos presiona para que estemos con la lengua afuera y nos transformemos en una Sociedad Anónima – remarcó el titular de Lanús. En agosto de 2013, la Administración Federal de Ingresos Públicos, apuntaba que “en el mercado interno, de 144 pases de jugadores realizados en el país, 104 no cumplen con los estatutos de la Administración Laboral”. El comunicado de la AFIP aseguró que no tiene poder para inhabilitar a los jugadores, ya que esta potestad la tiene la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), a la que le solicitó que no convalide y trate de ir más a fondo con los "negocios poco transparentes". -El organismo de recaudación va a salir en serio a marcar la cancha y los dirigentes van a tener que desfilar por los tribunales y responder por evasión de impuestos y lavado de dinero si no cumplen con las reglamentaciones vigentes - enfatizó Echegaray, en aquellos días. La suerte del “Chicho” Serna, entonces, no es la consecuencia de una desviación individual sino la confirmación de un fenomenal negocio que creció a partir del desmesurado amor del pueblo por los colores de sus clubes. Una extraordinaria cobertura que siempre ha servido para construir riquezas individuales y múltiples formas de impunidad. Una vez más, las mayorías goleadas. Fuentes: Diario “Clarín”, 20 de octubre de 2017 – Diario “La Nación”, enero de 2017 – “Sportia”, 28 de octubre de 2016 – “Telam”, 2 de agosto de 2013. Edición: 3475

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Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla de infancia en Radio del Plata

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