Nacer en Salta, parir a los 10
Publicado: Jueves, 24 Mayo 2018 15:36
Nacer en Salta, parir a los 10

Por Silvana Melo (APe).- Cuando supo que sus dolores de panza eran un otro que germinaba en su interior se miró el ombligo. Pensó en su padrastro y ese secreto que él le impuso. Esas sesiones de tortura, como las llama Mariana Carbajal, a las que la sometió tanto. Ese dolor y esa sangre. Tiene diez años, le tocó nacer en Salta y no logra entender cómo es que se le hinchará la panza y le saldrá un muñeco con piel y llanto de verdad y será una vida que no quiso, que no comprende y que la transformará en madre cuando a los diez se es hija y esponja para los mimos y tan pequeñita y tan frágil. Tiene un embarazo de 19 semanas. Y le tocó nacer en Salta. Donde el Gobernador presenta a su nueva niña que acaba, también, de nacer en Salta. Y a la que le promete un destino diferente de las otras niñas que nacen en Salta con menos suerte. Niñas como ella, que a los diez está embarazada de 19 semanas porque fue violada por su padrastro. Pero no puede acceder a una interrupción de su embarazo porque el Gobernador redactó un protocolo con una cláusula cruel e ilegal (contradice el Código Penal de 1921 y las referencias de la Corte Suprema): el aborto no punible debe hacerse dentro de las 12 semanas. No importa que la eventual madre tenga diez años, haya sido ultrajada en su propia familia y le haya sido impuesto el terror para que no hablara. Sesiones de tortura, como les llama Mariana Carbajal. Métodos de martirio y despotismo intrafamiliar. Que se continúan en las instituciones como una línea lógica en la construcción social y política de Salta. Pero que no es sólo Salta. Juan Manuel Urtubey redactó el protocolo (decreto 1170) el 22 de marzo de 2012, pocos días después de que la Corte refrendó los lineamientos para la interrupción no punible del embarazo en todo el país. En ese mismo año Corrientes y Entre Ríos obligaron, en una ola de violencia institucional que nunca acabó, a tres chiquitas de entre 10 y 11 años a parir hijos que no quisieron. A asumir una maternidad que no eligieron. A someter a sus cuerpos a un descalabro para el que no estaban preparados. A transformar una niñez sojuzgada en dos niñeces en desamparo. “Quiero que todo sea como antes”, dijo una de ellas, mientras miraba crecer su vientre sin comprender. Para el entonces ministro de Salud de Entre Ríos si la niña ovula y menstrúa ya está preparada para parir. Aunque tenga diez años. Para el entonces ministro de Salud de Corrientes, si la niña se embaraza es para cobrar la Asignación por Hijo. Aunque tenga diez años. Aunque la hayan ultrajado, sometido, avasallado, doblegado. Y no pueda comprender lo que está pasando en su cuerpo, lo que pasó con su cuerpo, lo que pasará cuando su cuerpo se parta en dos y sean dos los desamparos para enfrentar un tiempo que se las tiene jurada. Es lo que Mariana Carbajal llama tortura. Extendida de casa a las instituciones. Es violencia institucional. A los diez años mutiladas en el deseo. Con la prepotencia del poder sobre sus cuerpos, en casa y en las instituciones. El 29 por ciento de las chicas que alguna vez estuvieron embarazadas no tuvieron a su hijo. Todas –según el informe de Unicef y Fundación Huésped de 2012, mientras Urtubey redactaba su protocolo- abortaron y pertenecen a las clases alta o media alta. El 80 por ciento de las que sí tienen sus hijos –a los 10, a los 11, a los 14- pertenecen a la circunvalación social de la pobreza. Y a la cruz con que las instituciones marcan los cuerpos del desamparo. Como un hierro caliente y fatal en el porvenir. Edición: 3621  

La moral del poder
Publicado: Martes, 22 Mayo 2018 14:35
La moral del poder

Por Claudia Rafael (APe).- Los 25 años de condena que ayer cayeron sobre la cabeza del cura que irónicamente se llama Justo Ilarraz por abusar de niños que tenía a su cuidado desnudan una radiografía del poder. En este caso es la iglesia católica. Podría haber sido el cura que fue, un pastor, un rabino, un director técnico de fútbol, un ministro de la corte o del gobierno provincial o nacional, un profesor de la escuela x, un psicólogo. Cualquiera entre tantos que ocupan un puesto de poder, que están dos, cinco o diez escalones más arriba en la línea de decisión de quienes son sus víctimas. Freud dijo que el ser humano es capaz de cometer casi cualquier delito si sabe que puede hacerlo sin castigo alguno. Y el cura Ilarraz no hizo ni más ni menos que aprovechar de esa enorme cuota de poder en sus manos de ser el lobo que tenía a su cuidado noche tras noche a cuarenta ovejitas. Y ¿quién iba a desconfiar de la suma del poder moral que constituye un hombre que habla la palabra de dios, sea cual sea el dios, si lo que transmite es el deber de hacer lo correcto, de hacer creer que cada movimiento de sus manos, cada gesto de afecto, cada convocatoria a un instante de soledad en las sombras con él era algo así como ser “el elegido”? Y, en definitiva, la certeza de encarar el camino a lo sagrado. La condena a Ilarraz tuvo como base los vejámenes a siete de aquellos niños que ya son hombres. Otros no pudieron. No llegaron. Se hundieron en la culpa fogoneada por la estructura que se viste de castidad mientras en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, en Entre Ríos, entre 1984 y 1993, Ilarraz sometía a pibes entre 12 y 15 años. Una culpa que tiene su semilla, regada cotidianament, en la práctica perversa de preguntar una y otra vez ¿qué hiciste para convocar a los demonios? Fabián Schunk, hoy docente, ex sacerdote, pudo romper con ese alambre de púas con que el poder eclesial amarró su lengua para que no hablara, sus brazos para que los contuviera, su conciencia para que acallara el dolor, y se transformó en una de las víctimas que encabezó este vía crucis para lograr la condena de su victimario. Una víctima que recuerda cómo la iglesia católica, a través de su pirámide de poder, hizo una pantomima de juicio interno, cajoneado convenientemente, para dejar tranquilas a sus ovejas. “Éramos gurises. Salíamos de los campos, de las aldeas, de pueblitos perdidos en la provincia, con la esperanza de tener otro proyecto para uno, una vida distinta. Éramos chicos que nos encontramos con algo muy distinto a lo que veníamos viviendo y de golpe te empiezan a pasar cosas que no sabés qué son, que no sabés cómo interpretar y cuando caés en lo que te está sucediendo querés huir y no podés, querés escapar y tenés las puertas cerradas. Fueron momentos muy duros para todas las víctimas. Momentos de soledad, porque entre nosotros no hablábamos. No sabíamos que al otro le estaba pasando lo mismo. Decirte que en un pabellón había entre 30 y 40 personas y de noche escuchabas un gurisito llorando y no sabías por qué y a los años te enterabas de que ese pibe había sido abusado. Uno creía que extrañaba. Y después el llanto de uno lo disimulaba”, contó Fabián Schunk en una entrevista. Ilarraz es ese sacerdote que representa y representó el sumo poder de una de las estructuras más férreas de la historia de la humanidad que basó y sigue basando su supremacía en la palabra que no se cuestiona. Estructura que es la macarra de la moral pero que, también, sintetiza como una radiografía inmejorable el ejercicio de la dominación de las conciencias, de la colonización de los territorios que son los cuerpos niños o los cuerpos más vulnerables. Los que no tienen un abrazo que cobije los temores porque, después de todo, quien somete y se asume en las sombras como el portador de la crueldad más atroz, es al mismo tiempo quien fue designado para guiarlos en el camino de la vida. Schunk pudo como pudieron otros seis y tal vez –ahora que hubo una condena a 25 años- habrá otros que también puedan hablar. Pero también –dijo Fabián Schunk- están “los chicos que intentaron matarse, que terminaron en la droga, que se pegaron un tiro, que se tiraron por un puente con la camioneta, los que somos adultos y llevamos encima la psoriasis, las pesadillas. Porque esto te lleva al ocaso de la vida. Le dieron 25 años. Y quizás salga antes por buena conducta. Pero nosotros llevamos 30 años encarcelados. Con este dolor a cuestas en nuestras cabecitas”. Hoy el debate instalado podrá centrarse en el cura Ilarraz, en sus jefes, el cardenal Estanislao Karlic y el actual arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari. Que son nombres. Que son estilos. Que son representantes de una estructura. Pero ¿la estructura? Ésa y todas las otras estructuras institucionales (llámese familia, escuela, hospital, ejército, club de fútbol, entre miles de etcéteras) que siguen arremetiendo contra los territorios corporales como apéndices de sus propios continentes. Ayer, la periodista Yesica Brumec, de la agencia AP y la cadena SNTV, dejó al desnudo la hipocresía de otra de las instituciones más aceitadas en materia de corrupción de cuerpos (entre otras corrupciones) con una pregunta al DT de la selección argentina.Brumec: “En Argentina a partir de 2015 somos noticia en todo mundo por el tema de 'Ni una menos', por visibilizar la violencia machista y levantarse contra eso. En 2018 somos noticia por un manual educativo repartido por la AFA donde se le cuenta a los hombres cómo tienen que hacer para seducir a las rusas, por una publicidad con un mensaje bastante homofóbico, por un jugador convocado entre los 35 para ser parte de la selección y previamente denunciado por violencia de género, por una selección nacional de fútbol femenino que ahora está con escasos recursos y quieren ser escuchadas, y en el medio de todo esto sale a la luz una red de pedofilia donde chicos que quieren llegar un día a la Selección son abusados sexualmente. La pregunta es: ¿cree usted que el fútbol argentino se está quedando atrás respecto a los avances socioculturales que se están dando en Argentina en los últimos años? ¿Sí, no y por qué? Gracias”. La respuesta de Sampaoli osciló entre el nerviosismo, la maraña dubitativa y el aval a los abusadores. ¿Acaso no es avalar (o intentar arrojar la pelota muy lejos del arco) el decir que “se denuncian cosas que son difíciles de comprobar” o que “por ahí el hecho de denunciar algo que suceda, que va en contra de un ser humano, se lo hace por el hecho de satisfacerse personalmente. Porque no hay nada que se generalice a partir de la denuncia. No hay cosas que se puedan generar para que eso se controle o mejore” entre varios etcéteras más. Irene Intebi definió hace mucho que la violación es como un disparo en la mente, un balazo en el aparato psíquico, que hunden a la víctima en el silencio. Pero las angustias empiezan a salir como pus por las heridas mal cerradas. Hasta que estallan. Para la antropóloga Rita Segato hay que poner en el centro del debate el significado real de la violación como un acto de dominación, de punición. “El violador es el sujeto más moral de todos. En el acto de la violación él está moralizando a la víctima”. Y en el proceso de moralización atroz de Ilarraz –como una cruzada férrea contra sus ovejas, gurises llegados de las aldeas y los campos- se llevó puesta la infancia de quienes pudieron empezar a aullar su dolor dos y tres décadas después.   Edición: 3618  

Veneno para venerar
Publicado: Viernes, 18 Mayo 2018 14:40
Veneno para venerar

Hay 819 venenos más peligrosos que el Roundup de Monsanto y se venden con total libertad en la Argentina del 2018 Por Carlos Del Frade / Investigación especial para APe (APe).- La palabra veneno deriva del latín venenum. Sinónimo de poción mágica, su historia tiene miles de años. Pero la raíz indoeuropea de la palabra la torna ambivalente: deriva de venerar, de Venus o Afrodita. Una poción medicinal que puede ser buena o mala. Para Plinio el joven, había 7 mil tipos de venenos. Con el tiempo, la palabra comenzó a significar una sustancia que introducida en el organismo altera o incluso destruye las funciones vitales. Se dice también de otras que perturban la razón o el espíritu. En la Argentina de los últimos quince años, el veneno vuelve a su ambivalente significado. No importa lo que mata, si no que sirve para venerar el dios dinero. El veneno sirve, entonces, para venerar la ganancia del modelo productivo. -Mientras no me muera, no importa que me envenene – le dijo un trabajador a este cronista hace dos décadas atrás. Tabajaba con plomo y otros minerales que le fueron comiendo la salud. Pero pensaba en inmolarse con tal de darle un presente mejor o algo parecido a su familia. A finales de 2017, en Marcelino Escalada, centro este de Santa Fe, segundo estado de la República Argentina, Diógenes Chapelet, de 75 años, caminaba junto a su caballo cuando una “araña”, esos artefactos que en otras regiones del país denominan “mosquitos”, lo roció con un líquido que no pudo gambetear. A los pocos días comenzó a explotar del lado de adentro. Aparecieron manchas rojas en su piel. Hasta que murió. Envenenado. El mismo veneno que sirve para venerar al dios dinero, sirve para matar. Veneno para multiplicar el negocio, veneno que contamina tierras, campos, aires, aguas y seres humanos. No es casual. No está lejos el estado argentino de demostrar que la medición de Plinio el joven puede ser un buen antecedente en relación a los productos comerciales que se venden en cualquier lugar de la Argentina del presente.En el año 2003, el Servicio Nacional de Sanidad Animal emitió la resolución 256 en la que admitía 1.497 productos comerciales de herbicidas, insecticidas, fungicidas y acaecidas. Nueve años después, el mismo organismo calificaba cada uno de esos productos, cada una de esas pociones, cada uno de esos venenos, como muy tóxicos, tóxicos, moderamente peligroso, poco peligroso y normalmente no ofrece peligro. De aquellos 1.497 venenos, pociones o sustancias, según lo informa la propia Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos y el propio SENASA, hay 819 productos más peligrosos que el Roundap de Monsanto y 678 están calificados con la misma toxicidad. De tal forma, la ambivalencia del concepto del veneno se reinstala en la Argentina del tercer milenio. En los últimos veinte años, mientras la superficie cultivada creció en un sesenta por ciento, el negocio del veneno lo hizo un mil por ciento. El veneno no mata, solamente sirve para venerar al dios dinero. No importa que para esa forma de veneración se sacrifique la salud de la tierra y la humana. Por eso no quieren discutir el doble carácter de los venenos. Porque muchas de esas sustancias o pociones mágicas sirven para multiplicar las potencialidades de las semillas transgénicas y, por lo tanto, acumular cada vez más dinero, el verdadero dios a venerar. Por estas razones queremos publicar, por primera vez, las listas de esos venenos. Para que sepamos que no solamente está el glifosato. Si no que hay 819 productos mucho más peligrosos y que nadie habla de ellos, por lo menos, hasta esta publicación. Porque más allá de la doble acepción de la palabra veneno, en el tercer milenio envenenar es invertir en muerte y perjuicio contra la naturaleza y los seres humanos. Por eso este trabajo que tenemos el orgullo de compartir con ustedes. Aquí van las listas de las empresas que comercializan agroquímicos. La facturación de las principales compañías que venden estos productos. Y los agroquímicos que comercializa cada una. Porque el ser humano tendrá una nueva posibilidad sobre esta cápsula espacial llamada planeta Tierra cuando valore más la vida que los negocios, la naturaleza que los venenos. Agroquímicos y modelo productivo El actual modelo productivo agrario, sustentado en la reproducción agro-industrial de granos de generación biotecnológica o transgénicos u organismos genéticamente manipulados (OGM), conlleva la utilizacion de cantidades crecientes de plaguicidas (herbicidas, insecticidas, fungicidas, etc.), que estarían afectando seriamente la salud de la población que convive con estos cultivos. En las últimas décadas los sistemas productivos agrícolas han sufrido una mutación trascendente. En la campaña agrícola del año 2016/2017 la superficie cultivada fue de 37 millones de hectáreas en el país. De las cuales la soja ocupó 18 millones de hectáreas, el maíz 5,6 millones de hectáreas, el girasol: 1,8 millones, el sorgo: 0,8 millones, el trigo 5,5 millones y otras plantaciones 4,5 millones de hectáreas. Las 37 millones de hectáreas implican un aumento de aproximadamente un 5% del año anterior. La actual agricultura, se compone de un paquete tecnológico compuesto por la siembra directa, las semillas transgénicas y los agroquímicos. La modernizacion de la agricultura y el incremento de las producciones, tanto en volumen como en extensión cultivada, han ido acompañados de un aumento en la utilización de plaguicidas y fertilizantes, denominados agroquímicos. El término genérico agroquímicos, refiere a las sustancias manufacturadas por la industria química utilizadas en la actividad agropecuaria. Se componen por dos grupos principales: los fertilizantes y los plaguicidas (pesticidas o productos fitosanitarios). Estos últimos, a su vez, están compuestos por los herbicidas, insecticidas y fungicidas, entre otros. Una vez liberados al ambiente, los plaguicidas pueden contaminar los ríos, las capas freáticas, el aire, la tierra y los alimentos.Los efectos de los agroquímicos sobre la salud humana pueden ser agudos y/o crónicos, los primeros se manifiestan a corto plazo, donde encontramos efectos neuro-comportamentales, gastrointestinales, respiratorios, musculares y de la piel. Las intoxicaciones agudas también pueden causar la muerte en el curso de las semanas. Los segundos se hacen evidentes luego de un largo período de tiempo, los efectos crónicos provocan problemas de desarrollo y la reproducción, disrupción endócrina, problemas neuro-comportamentales, efectos carcinogénicos e inmunológicos. Desde hace varios años se alerta por la presencia inusual de un número asombrosamente elevado de habitantes que presentan enfermedades malignas, cánceres principalmente, y también una llamativamente excesiva aparición de malformaciones congénitas en recién nacidos, abortos espontáneos y trastornos de la fertilidad. Hoy, a 20 años de la incorporación masiva del cultivo de OGM en la Argentina, es imposible negar que la salud de la población que convive con esta producción esté reflejando muestras evidentes de una agresión de gran magnitud, que se expresa, principalmente, en las malformaciones, cánceres y abortos espontáneos que hemos manifestado más arriba. Según datos de la Cámara Argentina de la Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes(CASAFE), en 1990 se utilizaron 39,5 millones de l/kg de agroquímicos en la campaña agropecuaria; con el ingreso de la biotecnología transgénica en el año 1997 se aceleró el uso consumiéndose 75,5 millones de l/kg de agroquímicos; y en 2012 fueron utilizados 317,17 millones de l/kg. Desde ese año la CASAFE dejó de otorgar datos oficiales. El agroquímico más utilizado es el herbicida glifosato. ¿Qué agroquímicos se utilizan? En la Argentina los principios activos de los agroquímicos están autorizados por la resolución 256/2003 del SENASA. Según lo que informan las propias empresas y la Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos (CIAFA) en la argentina se comercializan al menos 1497 productos comerciales de herbicidas, insecticidas, fungicidas y acaecidas. La toxicidad de esos productos son clasificados según la resolución 302/2012 del SENASA. La clasificación de esos productos es:   Ia Sumamente peligroso - Muy tóxicoIb Sumamente peligroso - TóxicoII Moderadamente peligroso - NocivoIII Poco peligroso - CUIDADOIV Normalmente no ofrece peligro - CUIDADO De los 1497 productos comerciales de agroquímicos, 12 son clasificados con la categoría Ia, 38 son con la categoria Ib, 389 con la categoría II, 376 con la categoría III y 678 son clasificados con la categoría IV. El herbicida más conocido es el que tiene como principio activo al glifosato, entre ellas la formulaciones comerciales que comercializa la empresa Monsanto es el Roundup. Las distintas formulaciones comerciales de Roundup de la empresa Monsanto (Roundup, Roundup AMONIO, Roundup Full II, Roundup Full II M, Roundup Fly, Roundup ULTRAMAX, Roundup FG, Roundup Max, Roundup Max II) como otros 26 formulados de glifosato estan clasificado en la categoria IV. Por lo que podemos decir, que según la clasificación del SENASA hay 819 productos más peligrosos que el Roundup de Monsanto y 678 están calificados con la misma toxicidad. ¿Quiénes producen agroquímicos? De los productos agroquímicos son comercializados por al menos 48 empresas que producen agroquímicos. De esas 48, 16 aparecen en la lista de las 1000 empresas que más facturan en el país. Entre ellas, la que más factura de todas, YPF. De esas empresas o grupos empresarios 27 tienen origen o participación mayoritaria de Argentino, 6 de Alemana, 5 de Estados Unidos, 3 son de China, 5 de Estados Unidos, 3 de China 3 y una de Suiza, Canada, Paraguay, India, Chile, Italia y Austria.     Las empresas que producen agroquímicos facturaron 2482,5 millones de dolares por venta de agroquímicos en el año 2016. Ese negoció concentró el 77,32% en las 10 empresas que más facturan. De esas 10 empresas, 2 son chinas, 3 alemanas, 3 estadounidenses, y sólo 2 argentinas (la 8va y la 9na).      Para acceder a la lista completa de los agroquímicos que se comercializan, su clase toxicológica y las empresas que los venden, hacer clic aquí.     Edición: 3616

Dólar-dolor
Publicado: Martes, 08 Mayo 2018 14:37
Dólar-dolor

Por Claudia Rafael (APe).- En tres o cuatro días, mientras las pantallas de televisores y las webs de los diarios mostraban con gráficos la suba imparable del dólar, ministros y empresarios vieron triplicarse sus fortunas. Esas que están en bancos del exterior porque el país no les da confianza. Es un cóctel extraño que se entremezcla con la foto blanco y negro del pibe que acaba de tender prolijamente el colchón con una frazada anaranjada a rayas, bajo el refugio del 37, metros antes del puente. Sobre el asiento descascarado para esperar el bondi una mesa de luz sin cajones le sirve de apoya botellas. No entiende de dólares. Sólo de dolores. Preguntaba Silvia Bleichmar en 2001 ¿cómo se mide el dolor país? Y respondía: “Si la sensación térmica es una ecuación entre temperatura, vientos, humedad y presión atmosférica ¿por qué no emplear combinadamente las nuevas estadísticas de suicidio, accidente, infarto, muerte súbita, formas de violencia desgarrantes y desgarradas, venta de antidepresivos, incremento del alcoholismo, abandono de niños recién nacidos en basurales —metáfora magistral de la convicción que tienen los miserables irredentos de que su prole no tiene ni tendrá otro destino—, deserción escolar, éxodo hacia lugares insospechados... para medir el sufrimiento a que somos condenados cotidianamente por la insolvencia no ya económica del país sino moral de sus clases dirigentes?”. El tucumanito Facu Ferreyra ayer hubiera cumplido 13 años. Pero las balas policiales en la cabeza le frenaron la vida en los doce. Con un “hasta aquí llegás” violento y desmadrado que le vació la historia y lo desnudó de respiros. Evita, en cambio, hubiera cumplido 99. Y ella no se murió del balazo atroz de la policía sino -66 años atrás- del cáncer cruel que le instauró la historia hasta carcomerla y dejarla, como a Facundo a los 12, sin la médula de los días. Ella también supo de calle porque la llevaba sellada en la frente y en las caderas con que vapuleó, mientras pudo, a los descarados ricachones de bolsillos engordados a fuerza de desprecio y bajeza. Ella se negó a que le arrancaran el corazón con que sentía el dolor de su pueblo. Y ya, en los últimos estertores vitales dijo “yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle”. Mientras hacía brotar de sus labios la desmesura sincera de quien ya no tiene nada que perder: “el mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo. Quemarnos para poder quemar, sin escuchar la sirena de los mediocres y los imbéciles que nos hablan de prudencia. Ellos, que hablan de la dulzura y del amor y Cristo dijo: ¡Fuego he venido a traer sobre la tierra y qué más quiero sino que arda! Cristo nos dio un ejemplo divino de fanatismo. ¿Qué son a su lado los eternos predicadores de la mediocridad?”. El dólar trepa a los cielos mientras dos nenes de 7 y 11 son detenidos en Córdoba en una estación de servicio de la que –dicen los escribas policiales- se llevaron unos billetes. Los gráficos revelan el ascenso de la moneda yanqui mientras el pibe de veintipico (que no tiene la piel ajada de los desarrapados que han vivido toda su existencia en las calles) se hace un festín en la puerta de la juguetería del conurbano profundo que justo, mientras él pasa con el carro cansino, saca a la vereda una veintena de cartones. Se larga a llover impiadosamente y el pibe apura el tranco. Se le mojará la mercancía que prometía salvarle parte del día. El dólar trepa. El dolor se hace agudo. Un dólar, un pibe. La atroz convertibilidad de estos tiempos. Se triplicaron las cuentas bancarias dolarizadas en el exterior de los titiriteros de las vidas nuestras. Los dolores, en cambio, no están acuñados en ninguna casa de la moneda. Se cocinan a fuego lento en los arrabales. Se amasan con harina ardida en las calles oscuras. Se adoban con el condimento del desprecio y la perversidad. El dólar se dispara quién sabe dónde. Los dólares son ajenos, los dolores son los nuestros. “Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle”, susurró Evita, agónica y demacrada. Los otros, los portadores de guadañas y cuentabilletes, nunca llegan de la calle. Ni se dejan arrancar el alma que traen desde la cuna de oro. Alguna vez ya no será poesía. O quizás será poesía pero no apalabrada sino tangible. Esa en la que ellos, los nosotros, los ajenos, los olvidados, los que acarrean dolores en carretillas y vagones desplazados de las vías, llegarán de a centenares, de a miles e irrumpirán con la desmesura de los que siempre estuvieron condenadamente medidos. Y, con una música de fondo, como canta Serrat tomarán por asalto los palacios donde todo se calibra con gráficos y curvas… “No piden limosnas, ni venden alfombras de lana, tampoco elefantes de ébano. Son pobres que no tienen nada de nada. No entendí muy bien si nada que vender o nada que perder, pero por lo que parece tiene usted alguna cosa que les pertenece”. Edición: 3610  

Sicarios sistémicos
Publicado: Miércoles, 02 Mayo 2018 16:16
Sicarios sistémicos

Por Silvana Melo        (APe).- El sistema de concentración del capital, ése que domina el mundo, envenena a las abejas y termina con el refugio de las mariposas. Es el mismo sistema que hambrea niños, que les dispara por la espalda y que los separa del territorio de los privilegios por su escasa rentabilidad. La muerte de 72 millones de abejas en Traslasierra, el crepúsculo de la miel, el peligro de extinción de las mariposas monarca y la consecuente retirada de los espíritus de los muertos que viajan con ellas es la declinación de la vida. En el país hay un millón y medio de colmenas menos que en 2010. Y el glifosato está arrasando con el algodoncillo donde las monarcas se alimentan y ponen sus huevos. Fue el SENASA el que finalmente confirmó que la muerte, hace poco más de un mes, de 72 millones de abejas fue por envenenamiento con agroquímicos. Y es el mismísimo INTA el que admite que el 80 por ciento de los cultivos depende de la polinización. Bello proceso, trabajo de las abejas y las mariposas. Sin embargo el modelo de producción basado en la super-rentabilidad, el monocultivo y los agrotóxicos es una calavera y dos tibias en el camino de la vida. La muerte de las abejas derrumba la polinización, el consumo interno y las exportaciones por 168 millones de dólares. Además de ese país de leche y miel, la tierra prometida a los niños. “¿Y qué van a hacer con esto? Porque el modelo productivo no va a cambiar”, les dijo Luis Miguel Etchevere a los apicultores de SADA (*), todavía en vigilia por las muertes masivas. Y le respondieron que “las abejas están desapareciendo. Porque están desapareciendo sus montes, sus bosques, sus flores” porque “el campo se volvió marrón y se sumergió en venenos, que hoy la hipocresía de muchos llama productos fitosanitarios”. Porque el INTA, el año pasado, prohibió el uso del sustantivo agrotóxicos en la Argentina. Como si las palabras envenenaran. “Con las abejas desaparecen además el resto de los polinizadores silvestres, y con ello buena parte de las frutas y verduras que comemos, así como las que alimentan a nuestros animales”. Un mes después de la masacre de abejas mielíferas, Naturaleza de Derechos –sobre datos oficiales del Ministerio de Agroindustria- desnudó la desaparición del 44 % de las colmenas en ocho años: en 2010 eran 3.264.649. En 2018, 1.828.203. El mapa apicultor coincide con el mapa sojero. Son víctimas silenciosas de un modelo de producción de alimentos que tiene como herramienta principal el veneno, aunque sea una sombría paradoja. Millones de litros de insecticidas, herbicidas y fungicidas allanan el camino de la riqueza de un ramillete de empresas sin bandera, sostenidas por la transgénesis de semillas y la devastación de todo aquello que sea innecesario. Vano. Excedente. Aunque en el patio del fondo del sistema sean el sostén final de la vida. Reinas sin tierra La cultura náhuatl que florecía en el valle de México las veía llegar y saludaba el regreso de los espíritus de sus muertos caídos en defensa de la tierra. Para ellos la monarca se llamaba quetzalpapalotl o mariposa sagrada. Cada año emprenden su prodigioso proceso de migración que les consume cuatro etapas de su vida y cuatro generaciones. Las mariposas adultas viajan desde el sur de Canadá hasta los bosques del centro – sur de México para invernar. Como las abejas, las monarca son protagonistas del ecosistema: son profesionales polinizadoras y su vínculo estrecho y amoroso con el algodoncillo los hace imprescindibles la una del otro y viceversa: es la única planta que les da hospedaje a los huevos que después serán larvas y luego orugas que se encerrarán en las crisálidas para cambiarse y salir a la vida con el brillante atuendo de mariposas. Ninguna investigación científica ha podido saber cómo las monarca, varias generaciones después, siguen encontrando la ruta de migración que han seguido sus ancestros para soportar el invierno. Sin gps ni googlemaps, encuentran siempre el camino de regreso, coincidente en el tiempo con el nacimiento del algodoncillo de primavera. Sin embargo, desde los 90 son menos. Cerca de un 60% menos. Los cambios de uso del suelo, la tala indiscriminada, el modelo agricultor rehén de los agroquímicos, el uso feroz de glifosato en determinadas zonas de Estados Unidos se han ido devorando el algodoncillo. Y las mariposas monarca (**). Ellas llegan a México el día de los muertos. Por eso es una fiesta. Porque los espíritus se aparecen de a millones, coloridos y hermosos, para celebrar la vida. Para los aztecas son las almas que tienen su casa en el cielo. Y los guerreros sacrificados en las piras. Y las mujeres que murieron en el parto. En medio de la sangre y la muerte de la conquista, la esperanza náhuatl se posaba en la mariposa de noviembre. Papalotl en mano, la contemplaban y le susurraban su deseo. Papalotl escuchaba, inmóvil. Después, salía en vuelo. Hasta la flor donde vivía la diosa Xochiquetzal, que tenía la última decisión sobre ese deseo. Los náhuatl se quedaban tranquilos cuando les murmuraban sus secretos: ellas tienen una lengua tan larga y enrollada que pueden guardar millones de secretos y deseos que jamás compartirán con nadie. Salvo con Xochiquetzal. Ultimas “Cuando se muera la última abeja, cuatro años después, desaparecerá la especie humana”, dijo Einstein, tan lejos del glifosato y el 2-4D. Los apicultores de Traslasierra, con los cadáveres de sus mielíferas en las manos, le dicen a Etchevere que “el actual modelo agroindustrial es antiético, porque destruye los entramados sociales, productivos y económicos de nuestras comunidades, condenando a la miseria a sus ciudadanos y es ecocida, porque daña irremediablemente la tierra, el agua y el aire, envenena nuestros alimentos y mata nuestras abejas”. El único camino posible es una agricultura sin pesticidas. Un regreso a la tierra y a su productividad sana. Un proceso que no afecta la rentabilidad de los productores sino la de las empresas y los laboratorios que producen los venenos. Los que hoy andan timoneando las palancas de cambio en el planeta. Y siempre con rumbo hacia sus intereses. Habrá entonces que pegar un volantazo a la vida que declina. Traerla para estas orillas, donde los chicos viajan en mariposa en la búsqueda de otros mundos que puedan construirse con todos. Donde se derogue el hambre con espadas de zanahoria y pan flauta. Y se deporte al veneno con un golpe de colmena y algodoncillo. Con abejas y monarcas en pie.  (*) Sociedad Argentina de Apicultores (**) “La disminución en las poblaciones de mariposas monarca en las décadas recientes coincide con la aparición de los cultivos modificados genéticamente para tolerar herbicidas como el glifosato, o para resistir a insectos que podrían ser considerados plaga (…) El uso masivo de glifosato en el medio oeste de los Estados Unidos está arrasando la presencia de las plantas de algodoncillo y de otras plantas que son una fuente de néctar para la alimentación de las mariposas; el algodoncillo es particularmente sensible al glifosato y hasta ahora no se ha reportado la existencia de algodoncillo resistente a este herbicida (Emmanuel González-Ortega, Biodiversidad en América Latina y en el Caribe). Edición: 3605

Rejas permanentes, balas de goma, niños en peligro
Publicado: Miércoles, 23 Mayo 2018 15:34
Rejas permanentes, balas de goma, niños en peligro

Por Silvana Melo (APe).- Juzgada y condenada, la Plaza de Mayo verá pasar la historia detrás de sus flamantes rejas permanentes. Verá los tiempos sombríos que fatalmente la instalan, apretada, a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Y muy lejos de la gente. Mayo se debate entre la lluvia y el sol. Y es el desacuerdo espasmódico entre la lucha y la resignación. Entre lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que no acaba de nacer. Entre los trabajadores apaleados bajo la tierra y los sindicatos que especulan. Entre los que discuten la reapertura de la paritaria impuesta al 15 cuando la inflación será del 30. Entre aquellos a quienes no se les concede caprichosamente la legalidad pero avanzan impulsados por una representatividad que los legitima. Mayo se desliza en su segunda mitad gloriosa, cuando –dice Carlos Del Frade- los trabajadores estatales French y Berutti repartían dagas y cuchillos para apurar la creación de un nuevo país (la historia oficial prefirió descafeinarlos en un reparto naif de escarapelas). 208 años después los trabajadores que discuten paritarias -o simple sobrevivencia en un mercado laboral cercado como la Plaza de Mayo- aparecen golpeados y esposados en las redes. Demonizados en los medios masivos. Para quienes la lucha en la calle es apenas un problema de tránsito para los porteños. Las vallas provisorias –que llevaban años de provisoriedad- fueron exoneradas ante el sinceramiento de las rejas permanentes. Que es cerrar el espacio vip de la Plaza, aquel resguardado para el acceso simbólico al poder. El acceso para cuestionarlo cuando sea necesario. Es decir, todos los días en la vida de un pueblo. Ese espacio vip donde no son gente muy importante los más de ocho millones de niños con privaciones que fatigan los rincones del país y los gentíos de sus conurbanos. Un 62,5% de la infancia en peligro. Lo dijo hace pocos días el Observatorio de la Deuda Social de la UCA. Y pasó inadvertido. Hasta hace quince minutos de la historia reciente, los números de la Universidad Católica eran título escandaloso de tapa. Hoy ya no. A 208 años de la Revolución de Mayo un millón y medio de niños pasa hambre. El 30 por ciento de los 13 millones de chicos condenados irremediablemente a ser el futuro se duermen y se despiertan diariamente en casitas precarias. Tienen frío, no comen verduras y nunca tuvieron zapatos nuevos. Dice Carlos Del Frade. Llegan Moreno, Castelli y Belgrano. Están enamorados de las palabras revolución, igualdad e independencia. Hablan de un pueblo que no conocen. Están a punto de hablar con la certeza de que a partir de ese momento el mundo conocido dejará de existir. Pero ese 25 no hubo revolución ni independencia. Sus finales, sin Plaza de Mayo, fueron tristes y violentos. En estos días de sombra, cuando mayo llega con maletas cargadas de despidos, balas de goma, gas pimienta y rejas permanentes, hay una plaza vip y otra concedida generosamente a la multitudinaria gilada. Que deberá arremangarse para copar una vida donde sobran policías y faltan surtidores para la esperanza. Ocho millones de pibes en peligro son 80 Plazas de Mayo con vallas provisorias o rejas permanentes. 80 plazas habilitadas a los anónimos, a los descartados masivos, a los innombrados e innombrables. A las mujeres históricamente anonimadas que hoy se plantan a nombrarse por las calles. A los que murieron en la pobreza, el veneno o el cáncer inducido hace 208 años. A los que pueden empezar a cambiar retazos de la vida en estos días. A pesar del frío, las balas de goma y el gas pimienta. A pesar de las rejas que les asestan a los sueños. Y ésas no serán permanentes. Edición: 3620

Atropellada en la villa
Publicado: Miércoles, 23 Mayo 2018 14:57
Atropellada en la villa

Por Claudia Rafael (APe).- Jugaba a la ronda, a las escondidas o a hacer pocitos en la tierra. Tiene 4 años y vive en Villa 31, ahí donde los pasillos y las sombras del caserío confrontan con la contradicción que abruma de los edificios brillosos y palaciegos de los alrededores, en Retiro. Un cuatriciclo policial la atropelló y sólo el azar fue responsable de que siga con vida a pesar de las lesiones. Un operativo contra narcos es la justificación más rotunda para irrumpir impiadosamente como tsunamis del Estado y llevarse puesto al mundo, si es posible. A una niña pájara que sueña con vuelos de mariposa, a un niño que danza con una pelota con la camiseta del diez dibujada en la espalda, a la infancia que crece a los tumbos o intentando jugar a ser titiritera o marioneta entre las nubes de un cielo que no tiene techo. En las cárceles a cielo abierto, el poder irrumpe sin los permisos del “sí, su majestad” o “disculpe el señor”. La nena está en el Hospital Gutiérrez. Y los nadies, los invisibilizados que no tienen nombre ni letra que los identifique en el abecedario del poder, tomaron la furia entre sus manos y la hicieron estallar frente a la comisaría. Un joven de 22 años recibió un balazo. Otros corrieron entre el pasillerío abrumador. La vida sigue. En los territorios donde los pactos políticos favorecen los dolores, los tiros en las nucas, las irrupciones donde la ira es madre y dueña de los respiros. Y donde nadie necesita una orden del señor juez porque hay rienda suelta para el desmadre oficial. Una nena de apenas 4 años vivirá con el miedo de ese monstruo de cuatro ruedas que vuela como saeta y arremete contra sus muñecas. Hará falta mucha magia para romper con la naturalización social del padecimiento y con los desiertos de ternura que con violencia y pacientemente construye el Estado. Edición: 3619

30 pueblos misioneros
Publicado: Lunes, 21 Mayo 2018 13:05
30 pueblos misioneros

A 208 años de la Revolución Por Carlos Del Frade (APe).- Doscientos ocho años después de la Revolución, la fecha sigue obligando a revisar actualidad o inutilidad de aquellos fantasmas que pueblan la efeméride del 25. Uno de los proyectos más genuinos fue el Reglamento de los 30 pueblos misioneros que Manuel Belgrano, uno de los más convencidos de aquellos alucinados que inventaron un país, llevó adelante en diciembre de 1811. Hay que leer cada palabra y cada artículo en relación directa con el presente. “A consecuencia de la proclama que expedí para hacer saber a los naturales de los pueblos de Misiones, que venía a restituirlos a sus derechos de libertad, propiedad y seguridad de que por tantas generaciones han estado privados, sirviendo únicamente para las rapiñas de los que han gobernador, como está de manifiesto hasta la evidencia, no hallándose una sola familia que pueda decir: “estos son los bienes que he heredado de mis mayores”, y cumpliendo con las intenciones de la Excelentísima Junta de las Provincias Unidas del Río de la Plata y a virtud de las altas facultades que como a su vocal representante me ha conferido, he venido a determinar los siguientes artículos con que acredito que mis palabras, que no son otras que la de su Excelencia, no son las del engaño, ni alucinamiento, con que hasta ahora se ha tenido a los desgraciados naturales bajo el yugo del fierro, tratándolos pero que a las bestias de carga, hasta llevarlos al sepulcro palpando con ver su desnudez, sus líbidos aspectos, y los ningunos recursos, que les han dejado para subsistir: Primero: Todos los naturales de Misiones son libres, gozarán de sus propiedades y podrán disponer de ellas como mejor les acomode, como no sea atentando contra sus semejantes. Segundo: Desde hoy los liberto del tributo, y a todos los treinta pueblos, y sus respectivas jurisdicciones los exceptúo de todo impuesto por el espacio de diez años. Tercero: Concedo un comercio franco y libre de todas sus producciones, incluso la del tabaco con el resto de las Provincias del Río de la Plata. Cuarto: Respecto de haberse declarado en todo iguales a los españoles que hemos tenido la gloria de nacer en el suelo de América, les habilito para todos los empleos civiles, militares, y eclesiásticos, debiendo recaer en ellos, como en nosotros los empleados del gobierno, milicia y administración de sus pueblos. (…) Séptimo: A los naturales se les darán gratuitamente las propiedades de las suertes de tierra, que se les señalen que en el pueblo será de un tercio de cuadra, y en la campaña según las leguas y calidad de tierra que tuviere cada pueblo su suerte, que no haya de pasar de legua y media de frente y dos de fondo. (…) Décimo séptimo: Respecto a que las tierras de los pueblos están intercaladas, se hará una masa común de ellas, y se repartirán a prorrata entre todos los pueblos, para que unos a los otros puedan darse la mano y formar una provincia respetable de las del Río de la Plata. Décimo octavo: En atención a que nada se haría con repartir tierra a los naturales, si no se les hacían anticipaciones así de instrumentos para la agricultura como de ganados para el fomento de las crías ocurriré a la excelentísima junta, para que se abra una suscripción para el primer objeto, y conceda los diezmos de la quatropea de los partidos de Entre Ríos para el segundo; quedando en aplicar algunos fondos de los insurgentes, que permanecieron renitentes en contra de la causa de la Patria a objetos de tanta importancia, y que tal vez son habidos del sudor y sangre de los mismos naturales.. (…) Vigésimo Séptimo: Hallándome cerciorado de los excesos horrorosos que se cometen por los beneficiarios de la hierba no solo talando los árboles que la traen sino también con los naturales de cuyo trabajo se aprovechan sin pagárselos y además hacen padecer con castigos escandalosos, constitiuyéndose jueces en causa propia, prohíbo que se pueda cortar árbol alguno de la hierba so la pena de diez pesos por cada uno que se cortare, a beneficio la mitad del denunciante y para el fondo de la escuela la otra…”, hecho en el campamento de Tacuarí, el 30 de diciembre de 1811. Uno de los textos más hermosos, profundos y actuales de la historia argentina. Una especie de mapa que debe contrastarse con la realidad social y política de cada provincia del país. Uno de los documentos menos difundidos de Belgrano. No es por casualidad. Todo lo contrario. Doscientos ocho años después de la Revolución, el texto de Belgrano sigue siendo una necesaria convocatoria a la transformación social en este presente subordinado, una vez más, a los intereses de los bancos extranjeros y al FMI. Edición: 3617

Re-insertarse
Publicado: Jueves, 17 Mayo 2018 13:09
Re-insertarse

Por Bernardo Penoucos (APe).- No encajan, no entran, pasan eternamente por los prolijos canales institucionales pero la moldeadora social de turno nunca los puede formar a gusto y piacere. Son los y las que recorren infinidad de escuelas, los que molestan demasiado desde el fondo del aula, los que nunca dicen nada o los que, diciendo demasiado, incomodan. Son los que viven de Dirección en Dirección firmando cuadernos que irán a descansar vaya a saber en qué escritorios; son los y las que, rendidos de las estructuras institucionales, se quedan por fuera de ellas o los van dejando por fuera de ellas con “causa justificada”. El anterior gobernador, fiel militante de la baja en la edad de imputabilidad, los etiquetó como los “NI-NI”, los que ni estudian ni trabajan. Que, como decía Galeano, son, aunque no sean. La cadena productiva necesita formas que encajen, cuerpos que se amolden, brazos que hagan. Pero no hay lugar para todos y, de los todos, muchos no quieren ni tienen ganas de entrar, rechazando un futuro como propuesta que poco tiene de futuro y mucho tiene de espanto. El mundo nace con gente afuera, muchos, miles, millones y el sistema -que es el encargado de repartir miserias y culpas- necesita nombrar, etiquetar, ordenar lo que como presente hace rato que es caos organizado. Entonces, cuando los millones no pudieron “ajustarse” al contrato preestablecido, comienza a separar lo que sí de lo que no, comienza a fragmentar pedacito a pedacito una cuestión social que desborda y explota. Pensamiento binario, positivismo social, la sociedad como si fuese un cuerpo y los problemas sociales como enfermedades. Entonces aparecen los “RE”. Que no es la segunda – y tan hermosa- nota musical, sino que es el analgésico que viene a cerrar de una vez por todas los desajustes molestos o a los molestos desajustados. Re-inserción, re-socialización y “tratamiento” son las categorías que, aun en pleno siglo 21, se siguen escribiendo en los tantos informes institucionales. Por ejemplo, no se llama acompañamiento o fortalecimiento de un proyecto de vida posible cuando nos referimos a una persona privada de libertad, sino que se llama tratamiento, como si el otro fuese un paciente y la solución una cura individual. Los dueños de las cosas (y de las palabras) no dicen que millones han sido expulsados, dicen que están excluidos, como si la marginalidad y la no garantía de derechos fuese una elección individual entre un sinfín de otras elecciones. Quien está durmiendo en la calle, ahora, bebiéndose el frío y volviéndose invisible, no es una persona sin derecho a la vivienda, es una persona “en situación de calle”, como si la vida en la calle fuese una situación producto del azar y la malísima suerte de cientos de miles. No está siendo ultrajada su condición humana cuando un niño limpia el vidrio o vende lapiceras en el tren; no -dicen- está ganándose el pan, sin robar y sin joder, aunque un poco nos joda. No han sido producto de un sistema perverso y maquiavélico todos los seres humanos que sobreviven en los oscuros pabellones de “salud mental”; no, son locos, mentes atrofiadas que han extraviado la razón y la cordura. No son, los tan nombrados pibes chorros, producto y coyuntura de un modelo que manda a consumir, pero no cuenta cómo lograrlo, sino que son desajustes casi biológicos de una parte de la sociedad que está enferma de vagancia y facilismo. Todos y todas tendrán su nuevo nombre y su nueva marca. Serán los “RE”. Los que, según el sistema, han errado el camino del orden y la convivencia, los que han tenido mala suerte, los que equivocaron su decisión. Crecen los muros. Crecen los muros de las cárceles y de los institutos, crecen los muros de los hospicios y loqueros. Pero crecen también los muros de las casas y de las escuelas. Y entonces ya no sabemos, como tantas otras veces tampoco supimos, quiénes son los locos, los desajustados y los que quedaron afuera. Pero el sistema sí lo sabe. Y mientras nosotros repartimos etiquetas y sedantes para ponerle nombres vacíos al horror, otro brazo se lleva lo nuestro, lo vende, lo compra y, también, nos encierra.   Edición: 3615  

Amor tercera marca
Publicado: Miércoles, 16 Mayo 2018 13:37
Amor tercera marca

Por Alfredo Grande Dedicado a Matilde Ruderman, militante por los derechos humanos. Comprometida con lo justo, lo necesario y lo bello. No te olvidaremos. (APe).- El amor en los tiempos del exterminio financiero, parafraseando el título de una novela de Gabriel García Márquez, no puede ser indemne a la banalización y la degradación de todas las formas de la vida. Quizá con la única excepción de los “muertos vivos”, que algunos llaman zombis. El ciudadano en situación de zombi se ha hecho mayoría, siempre silenciosa. En realidad, tampoco tiene mucho para decir. Apenas escuchar, apenas garabatear algunos o varios o muchos wasap, o twitear, o Instagramear. Más allá de los buenos servicios al Gran Hermano, hasta el Facebook empieza su decadencia después de no mucho más de 11 años de gloria. Yo sigo esperando que la Citroën vuelva a producir al 3CV, con el cual pude ser feliz muchos años. Que ahora caiga en la cuenta que apenas estuve contento, no es motivo para no seguir añorando al único auto refrigerado por aire. El 3CV cayó por sus virtudes, no por sus acotadas limitaciones. Como los mejores revolucionarios. Los tiempos del amor siguen siendo vigentes. El amor es invocado, convocado, reclamado, solicitado, endiosado, idealizado, incluso pagado. El amor vence al odio, dice el mantra publicitario. Seguramente la misma empresa que inventó: “todo va mejor con coca cola”. Como la derecha siempre tiene razón, aunque sea una razón represora, quizá tenga razón y el amor venza al odio. Pero lo vence por “walkover”. O sea: porque el odio no se presenta. Ni el sometido, humillado, saqueado, explotado, pone en la cancha del conflicto social, o sea, de la lucha de clases, su odio. De hacerlo, el rayo misterioso de la culpa hará nido en su pecho. Toda lucha debe sostenerse en la bandera del amor. Torturas, purificaciones, castigos anti herejías. Todo se hace en el nombre del amor. Porque te quiero te aporreo. Porque te amo te castigo. Porque te amo demasiado te aniquilo. Porque te amo amenazo con dejar de amarte. Porque te amo te endeudo, porque te amo te noqueo a tarifazos, porque te amo contamino tierras, porque te amo quiero que me votes. Entonces invocar al amor, como mera abstracción, incluso sin mencionar al vínculo amoroso, deviene reaccionario. La cultura represora lo hizo. Logró que hasta el amor, del decían que era nunca tener que pedir perdón, sea un instrumento del sometimiento. El primer ensayo a escala global fue el amor sacramentado en ese mandato eterno del matrimonio. Institución destinada a la producción, circulación y herencia de un patrimonio. Campo de exterminio del placer, de la ternura, de la alegría, de la creatividad. Los matrimonios que escapan a ese funesto destino, no es porque están casados, sino porque siguen “amorados”. Y para eso tampoco es necesario la libreta o el anillo. El vínculo amoroso desborda el corralito matrimonial y se expande en amistades, compañeras y compañeros, militantes de la vida, proximidades e intimidades, incluso las más efímeras. A esa matriz vincular deseante la he denominado familiaridad, y es en el único amor que creo. Pero a la cultura represora le importa tanto la familiaridad, como a un águila el destino de su presa. La clase dominante tiene mucho más claro, mucho más preciso, a quién amar y a quién odiar. Odia todo aquello que amenaza su poder, sus privilegios, su autoconservación, su área de confort, sus robos y sus regalías. Se verifica una extraña paradoja: el hambre es un crimen, pero la alimentación también lo es, agrotóxicos mediante. Muere si no comes, y si comes también mueres. La única elección es si es al contado o en cuotas. Pero morir por comer y por no comer morir, es la única opción de millones de personas. Amamos los venenos, y cualquier lugar donde venden “comida chatarra”, lo verifica diariamente por miles de consumidores. ¿Tendremos que olvidarnos del amor? Al menos, tendremos que desterrar de nuestra subjetividad colonizada los amores de tercera marca. Que son los que matan, los que enferman, los que llevan a votar a los verdugos, a los traficantes de esclavos, a los banqueros más o menos solidarios. Porque la tercera marca, de tan degradada, sólo conserva del amor la palabra. La cosa ha sido pulverizada. Si amor con amor se paga, al menos no paguemos con amor de primera marca, el de tercera marca que recibimos. Vigilar no es amar; castigar no es amar; controlar no es amar; agraviar no es amar; saquear no es amar. Los amores rigurosamente vigilados son una forma alienada del amor. Seguimos amando a muchas y muchos que nos han maldecido. Incluso se ha inventado un Síndrome de Estocolmo para designar el enamoramiento de la víctima por su victimario. Si en todo caso es amor, es amor de tercera, incluso de cuarta marca. La mujer nueva y el hombre nuevo deberán inventar nuevas formas de amar. Y dar paso a las nuevas formas de odiar al victimario. Porque no necesitamos manotazos de ahogado. Necesitamos aprender a nadar. Edición: 3614

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Galería fotográfica

 

Reportajes

 

Alberto Morlachetti habla sobre pobreza con Reynaldo Sietecase. Era 2009

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De tronco en tronco

Alumnos de una escuela de San Vicente, Misiones, caminan 8 km para ir a la escuela y atraviesan el río a través de troncos de orilla a orilla.


Gendarmes

Gerdarmes ingresaron por la fuerza a un jardín de infantes de Moreno. Hicieron tirar al piso a todos los niños con la excusa de estar persiguiendo sospechosos de un delito.


Cárceles

En los últimos 15 años se duplicó el número de detenidos en las cárceles.


Crueldad

Un bebé de un año y tres meses murió en Córdoba. Tenía hematomas en distintas partes de su cuerpo y gravísimas heridas en la cabeza. Su mamá y su padrastro están detenidos.


Salarios

Los intendentes Arroyo, de Mar del Plata y Granados, de Ezeiza, son los intendentes mejor pagos con más de 250.000 $ por mes.


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Hechos en imágenes

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