Estado uninacional “La Bonaerense” (II)
Publicado: Viernes, 18 Septiembre 2020 13:19
Estado uninacional “La Bonaerense” (II)

Por Alfredo Grande (APe).- El Poder, en mayúscula y en singular, sin duda, es una abstracción. Lo abstracto, lo intangible, debería ser, como alguna vez el agua, inodoro, incoloro e insípido. De hecho, la realeza recibía su poder de los dioses, o del Dios, inapelable y asertivo. Apelar a una abstracción como fuente de toda razón y justicia no deja de tener sus ventajas. El principal, no puede ser cuestionado por ningún mortal porque la casa central no está en la tierra. El cielo, el arco iris, son apenas abstracciones visuales. Hay todo tipo de abstracciones y la cultura represora utiliza todas. La abstracción no admite definiciones. Es el reinado del sentido común. “¿Vos me entendés? No. -Si, vos me entendés”. Una de las abstracciones más populares es “pareja”. “¿Estás en pareja?” A veces he respondido: “estoy en despareja”. Porque la materialidad vincular de toda pareja es lo desparejo. Pareja es una abstracción a la que en otros tiempos se aludía como la “media naranja”. Nunca supe por qué ese cítrico era el preferido. Entonces: la abstracción tiene efectos en la materialidad, con frecuencia, devastadores. Porque desde la Abstracción, lo primero que se vulnera es la diversidad. La Abstracción y lo Único son la letal pareja en la historia de la humanidad. Pues mal: Estado y Poder son abstracciones. Y la abstracción tiene una fuerza incontenible para generar pensamientos, sentimientos, acciones. Luchar por motivos totalmente desconocidos. Pagar impuestos sin el menor control de su destino final. Por eso el reinado de la Abstracción son las derechas. Y en su extremo límite, el fascismo como paradigma de todas las derechas. La Abstracción es una lógica inapelable. Podemos bordearla, maquillarla, disfrazarla, enmascararla, siliconarla, pero nunca disolverla. Hablamos de familia patriarcal, ensamblada, ampliada, adoptiva. Pero la abstracción “familia” permanece. Podemos hablar de militares genocidas, juzgarlos, condenarlos, amnistiarlos, indultarlos, insultarlos. Pero la abstracción “militar” es inapelable. Las fuerzas armadas conjuntas no fueron juzgadas como institución. Sino en la materialidad de las personas que organizaron la masacre. Podemos denostar a los curar pedófilos pero la Iglesia es una abstracción eterna. El materialismo histórico, político, dialéctico es el más poderoso pensamiento crítico contra el poder de todas las abstracciones. Especialmente Capital y Trabajo. Por eso es perseguido y atacado desde las derechas y desde todas las formas del progresismo. Cuando afirmo que “La Bonaerense” es un Estado Uninacional, estoy afirmando que ha llegado al podio de la Abstracción. Hay policías malos, corruptos, torturadores, asesinos. Pero la Policía como tal, no es cuestionable. Incluso es esencial Cito parte de un escrito de Raúl Zaffaroni, “Pensar la Policía”, publicado en la revista digital La [email protected] Eñe que dirige Conrado Yasenza. “Por otra parte, saquémonos de la cabeza que la policía es un ejército. No lo es ni debe serlo. La Fuerzas Armadas tienen una función específica de Defensa Nacional, que nada tiene que ver con las funciones policiales. No todo uniformado es un militar, ni toda la policía está uniformada, y la policía es un servicio absolutamente civil y de primera necesidad. Lo que pasó en la Provincia de Buenos Aires no es nuevo, sólo un poco más grave en lo simbólico institucional, pero viene precedido desde hace años por una serie de “acuartelamientos” policiales en varias provincias y también en la de Buenos Aires. Desde hace años también, en África comenzaron los “golpes de estado policiales” y luego pasaron a América Latina: a Correa le hicieron un golpe en Ecuador, la policía le dio el empujón final a Evo en Bolivia, los hubo anteriores aunque no a nivel nacional en Río de Janeiro” Agradezco que me digan qué debo sacarme de la cabeza. Pero decir que la policía es un servicio absolutamente civil y de primera necesidad (sic) es ignorar al gatillo fácil, las causas armadas, la autofinanciación por actividades delictivas. Desde la trivialidad de no pagar el transporte público, hasta el ejercicio de los habituales excesos de autoridad y abuso de posición dominante, denominar servicio esencial es colocarse en el reino de la Abstracción. El monopolio de la fuerza pública nada tiene de civil. Las Fuerzas Armadas y la defensa nacional es más acorde a una apología de derecha. Si algo han hecho las fuerzas armadas es un permanente ataque a la nación y muy especialmente a sus habitantes. Los golpes de estado policiales empezaron en la argentina democrática con el “Navarrazo” que echó al gobernador electo de la provincia de Córdoba, Obregón Cano. Por eso la abstracción Policía es inatacable y se discuten las formas menos letales. Cercar a la residencia presidencial y acosar a la del gobernador es lo contrario a un acuartelamiento. Los acuartelados fueron los funcionarios. Y como heroico acto de disciplina para la tropa descontrolada, manotearon la coparticipación. O sea: les dieron lo que dado el aislamiento social y laboral había disminuido: la financiación paralela. Porque la Policía tiene presupuesto propio con recursos propios. Tiene sus propios tarifarios, fueros, indulgencias y prebendas. Sus leyes que alguna vez se llamaron edictos. Por eso sostengo que es un Estado dentro del Estado. Mejor dicho: un Estado Policial al lado del Estado de Derecho. Dime con quién andas y te diré quién eres y qué quieres. En nuestra historia reciente, una de las pruebas del Estado Policial fue la resistible ascensión de López Rega (De agente a cabo primero y, ya retirado, por decreto de Perón directamente 12 grados a comisario general). Y le puso la alfombra roja a la dictadura genocida. ¿Es posible desmantelar, pulverizar, arrasar al Estado Policial? No. En el marco de las derechas, los fascismos de consorcio y el retroprogresismo, no. Nos olvidamos de Cabezas y también nos olvidamos de Navarro. Pero gracias a Silvana Melo, no podremos olvidarnos de que el Estado Policial, como todo Estado, también pone cara de distraído, de ausente, y enarbola el “siga, siga”, porque como dice la sabiduría tanguera… “nunca faltan encontrones cuando un pobre se divierte”: “Thaiel tenía seis años y murió bajo las ruedas de la indolencia y bajo la impasibilidad del estado. La policía de la provincia de Buenos Aires no pudo o no quiso mirar. Ni ver. Esta semana la familia y los vecinos cortaron la ruta 21. Hicieron visible el dolor y la rabia. Si el estado no los ve en el territorio, acaso los vería por TV. O por las redes. O por streaming. Desde la brutal presencia cuando asesinan sin acordarse de sus bajos sueldos, hasta la brutal ausencia cuando toleran todo tipo de vejamen a mujeres, niñas, niños, vecinos indefensos, el Estado Uninacional La Bonaerense aumentó su poder. Será ejemplo para otras Policías que dominan los feudalatos que algunos llaman provincias. Una compañera me reprochó que en el trabajo anterior me hubiera olvidado de los medios masivos de comunicación. No me olvidé. Por eso escribo en la Agencia de Noticias Pelota de Trapo. Edición: 4081

Nos están matando
Publicado: Martes, 15 Septiembre 2020 14:08
Nos están matando

Por Raúl Zibechi, para APe (APe).- El grito resuena en todo el continente. Se mezcla con el torrente de los ríos, vuela encima de las cordilleras, se interna en los vericuetos de las metrópolis y sigue andando más allá de los poblados. “Nos están matando”, se escucha una y otra vez en la inmensa geografía que va de las calles resistentes de Portland a la villas de Buenos Aires, de las ardientes de Bogotá a las favelas de Río de Janeiro, pasando por las comunidades de Tila (Chiapas) y del Cauca colombiano. “Nos están matando”. El brutal asesinato de un abogado en Bogotá, por el delito de violar la cuarentena para comprar alcohol, disparó la rabia contenida de las 55 masacres durante lo que va de 2020, sumadas a la desesperación de semanas de cuarentena, desocupación y hambre. En apenas tres días de revuelta, hubo 11 muertos reconocidos, 72 con heridas de bala y un reguero de balazos disparados por uniformados impunes para contener lo inevitable. La rabia de jóvenes y jóvenas se llevó alrededor de 70 Comandos de Acción Inmediata (CAI) de la Policía, 47 de ellos quemados y el resto destruidos. No es justicia, que no la habrá, sino rabia, bronca, enojo multiplicado por millones. No la habrá porque los crímenes de los policías pasan a la justicia militar, como sucedió con Dilan Cruz, asesinado en una manifestación pacífica de estudiantes en noviembre pasado. Qué decir del Cauca, donde este año hubo ya cinco masacres y los paramilitares operan a sus anchas. El 11 de setiembre, Oliverio Conejo Sánchez, coordinador del Programa de Salud del Cabildo Indígena de Totoró, y su hija Emily de 22 años, fueron interceptados en la carretera y asesinados por pertenecer al Consejo Regional Indígena del Cauca, que enarbola el lema “Cuenten con nosotros para la Paz, nunca para la guerra”. En Chile el Ministerio del Interior informó que entre el 18 de marzo y el 7 de julio Carabineros y la Policía de Investigaciones detuvieron a 51.439 personas, a lo que debe sumarse las detenciones por toque de queda que son otras 43.157. Es casi el doble de todas las detenciones practicadas durante el periodo anterior, comprendido entre el 18 de octubre y el 18 de marzo, que afectaron a 27.432 personas y 2.431 por toque de queda, en plena revuelta con millones de personas en las calles. Esto indica que aprovechan la pandemia para descerrajar una represión feroz sobre los sectores populares que resisten el modelo neoliberal. La “nueva normalidad” es más represión y violencia que, según los datos de la propia Fiscalía, se verifican mayoritariamente en las zona sur de Santiago, foco de concentración de pobreza, y en la zona centro, escenario de las movilizaciones. En Argentina la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) viene denunciando una escalada represiva que se ha cobrado alrededor de cien víctimas durante la pandemia, bajo las modalidades de “gatillo fácil”, muertes bajo custodia policial y otras modalidades. Son 6.000 asesinados en “democracia”. Luego de la asonada policial del 9 de setiembre, cuando los uniformados se manifestaron armas en mano frente a la quinta presidencial y la vivienda del gobernador de Buenos Aires, en una supuesta demanda de aumentos salariales que fue atendida por el gobierno de Alberto Fernández, la represión siguió creciendo en los barrios populares. El relato de Miguela, pobladora de la villa Ciudad Oculta, que la Policía le mató a su hijo Damián en diciembre de 2019, lo dice todo: “La cosa está muy picante en el barrio, no dejan a la gente ni ir a comprar. El otro día agarraron a unos niños que iban al kiosko, los pararon, los tocaron por todo el cuerpo y les pusieron el arma en la cabeza. Uno de los chicos tenía tres años”. Un artículo aparecido esta semana en Le Monde Diplomatique, sobre la asonada policial, revela para qué está la policía: “De los 90.000 policías, alrededor de un 75% son suboficiales. Muchos de estos subordinados entienden que el trabajo de sus jefes es “recaudar”; así lo dicen: “un comisario es un recaudador” . Dicen que la violencia policial se incrementó porque ya no cuentan con los ingresos de la “caja negra”, porque sus negocios los frenó la pandemia. Bronca policial que pagan los pobres. En Tila el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno denuncian el asesinato de un compañero, “cuando el grupo paramilitar Paz y Justicia junto con personas allegadas al Ayuntamiento municipal, atacaron con armas de grueso calibre a la población de Tila que, por acuerdo de la asamblea general, se dirigía a liberar los bloqueos que estos grupos habían instalado en los accesos a la cabecera del ejido para cercar a nuestro pueblo” (https://bit.ly/2ZDRxIC). Como señala el periodista Hermann Bellinghausen: “Pueden cambiar los gobiernos, pero la guerra de contrainsurgencia en Chiapas contra los pueblos no termina, y a juzgar por los acontecimientos de los últimos meses en las montañas de los territorios mayas, en 2020 empeoró a una escala hace años no vista” (). Mientras con una mano envían paramilitares contra los pueblos, con la otra, la Cuarta Transformación amenaza centros de derechos humanos, medios de comunicación y organismos civiles que se oponen al Tren Maya y a otros mega proyectos. Sus nombres quedarán grabados a fuego en la memoria popular, al igual que los asesinos de Emiliano Zapata. Los gobiernos duran menos, mucho menos que la memoria de abajo. “Nos están matando”. Un genocidio recorre todos los rincones de nuestra América. Los pueblos resisten, resistimos. Como sucede en Bogotá, donde el CAI del barrio Suba-La Gaitana fue incendiado y sobre sus ruinas los vecinos crearon una biblioteca popular que bautizaron como “Nuevo Centro Cultural Julieth Ramírez”, el nombre de una joven de 18 años asesinada con disparos de arma de fuego el 9 de septiembre. Luego la policía tapó el rostro de la joven, empezando por sus ojos, todo un símbolo. Más tarde, los vecinos retornaron al lugar y reconstruyeron los daños. Edición: 4079

Protesta a la gorra
Publicado: Miércoles, 09 Septiembre 2020 16:39
Protesta a la gorra

Por Claudia Rafael   (APe).- Los mismos que –según la institucionalidad de las fuerzas de seguridad- pueden quitar la vida supuestamente en nombre de la vida hoy están cortando las calles. Hacen un piquete los mismos que –aclaran “no somos piqueteros” por si alguien comete el pecado capital de confundirse- salen con sus 9 milímetros, sus bastones largos y sus porras a reprimir las protestas callejeras, de los hambrientos, de los tomadores desarrapados de tierras, de los que viven permanentemente en ese “estado de excepción” (que es cotidiano y constante para indigentes y empobrecidos) del que hablaba Agamben cuando definía que es allí donde la policía se mueve como un pez en el agua. Y rodean, armados, con patrulleros y sirenas la quinta presidencial, en una peligrosa demostración de poder que jaquea a esta democracia frágil y desigual. Con casi 100.000 integrantes, aquella que supo ser la maldita policía y que por estas horas TN caracterizaba en sus placas televisivas como “bendita”, la Bonaerense está jugando a un juego que –sabe bien- puede no tener remedio. La última gran protesta policial, aquella que se extendió a casi todo el país en 2013, redundó en más de una veintena de muertos y saqueos. En una seguidilla de zonas liberadas prohijadas, esta vez, por el reclamo. La misma Bonaerense que tuvo como grandes íconos fundacionales a Camps o a Etchecolatz décadas atrás hoy es responsable –junto a otras fuerzas de seguridad- de una muerte cada 23 horas. Son casi 6000 las víctimas policiales por un amplio abanico de causales: gatillo fácil, crímenes en contexto de protestas y muertes en situación de encierro. Exactamente la misma –con retoques escasos y temerosos, idas y vueltas, reformas pobres- que 27 años atrás secuestró, torturó, asesinó y desapareció al estudiante de periodismo Miguel Bru. Aquella entrampada en el lodo cuyas jugarretas y connivencias tuvo conexiones con el crimen de la pequeña Candela Sol Rodríguez. Esa que fogoneó y complotó en el crimen del fotógrafo José Luis Cabezas, en el verano de 1997. Esa policía que en 2002 se llevó de un zarpazo las vidas de Darío y Maxi. Que constituyó un arquetipo no sólo por esos dos grandes íconos populares sino también por el gran símbolo policial que significa el ex comisario Alfredo Franchiotti. Se lee en “De armas llevar: estudios socio antropológicos de los quehaceres de policías y de las fuerzas de seguridad”, que Franchiotti “ejecutó las órdenes recibidas hasta las últimas consecuencias y en principio fue felicitado por el mismo gobernador de la provincia de Buenos Aires (reconocido/ prestigiado por el campo político) y entrevistado por los medios (reconocido/prestigiado por el campo mediático), para luego, ante las evidencias, ante las otras voces que mostraban que sus esfuerzos por restaurar el orden habían sido ´demasiado visibles´ como para poder ser negados o contenidos” se lo exoneró, se lo condenó a perpetua, obtuvo su condena social y “simultáneamente, la exculpación de las instituciones que lo construyeron”. Es esa policía –que el año próximo cumplirá 200 años de existencia-, la que el histórico jefe de la Bonaerense durante el duhaldismo, Pedro Klodczyck, definió diciendo que “al ser los basureros de la sociedad, a veces nos manchamos con basura”. Era la mejor policía del mundo. Y es la que, en tiempo presente, hace algo más de un mes asesinó a Lucas Nahuel Verón el día en que estrenaba sus 18 años en González Catán, cuando iba en moto a comprar unas gaseosas. Esa misma policía que sigue en la mira en la causa Facundo Astudillo Castro. “Desaparición forzada seguida de muerte”, sigue siendo la calificación del caso acerca de la muerte de ese pibe del sur provincial de escasos 22 años. Mientras pugnan por la teoría del accidente, Yatel, el ovejero alemán del perito de la querella en la causa Facundo, pareció enloquecer cuando entró al Toyota Etios, el patrullero secuestrado en el allanamiento a la comisaría de Bahía Blanca. Rascó el asiento de atrás, lo mordió, casi lo destrozó al percibir el olor del chico buscado por meses y cuyos restos aparecieron a mediados de agosto en el cangrejal del estuario de Bahía, a la altura de Villarino Viejo. Y los policías insisten: ninguno de los que ingresan a la fuerza puede ganar menos de 60.000 pesos y hay que sumar la suba de las horas Cores (las horas extra) de 50 a 189 pesos, planes de vivienda y otra serie de reivindicaciones. Un reclamo que –no por efecto del azar- salta a la luz en el contexto en el que la fuerza está en el ojo de la tormenta por la desaparición y muerte de un pibe. Conocedora de su poder de fuego y de presión, la reacción inmediata ante el reclamo fue el preanuncio de aumento del gobierno provincial que, sin embargo, no hace cesar la protesta policial. A otro juego se está jugando. Durante las movidas policiales de 2013, esta agencia de noticias escribía: “Mal pagos, pésimamente equipados, en un trabajo donde la vida es moneda de cambio. Pero eficientes al máximo a la hora de obedecer las órdenes de mantener controlada la protesta social. A palos, a gases, a postas de goma, a balas de plomo. Infalibles en el monopolio de la violencia”. Podría volver a publicarse el mismo texto sin grandes variaciones.  Una vez más, hay que poner sobre la mesa una vieja anécdota que tiene más de 30 años. Cuando Luis Brunati era ministro de Gobierno de Cafiero, en tiempos en los que no existía el ministerio de Seguridad. Y que esta Agencia reconstruyó en una nota publicada en 2017. “Alrededor de la mesa, junto a Brunati, se sentó un grupo de comisarios. Con la voz baja, como se estila en ocasiones, le dijeron: ´Tenemos unos obsequios para usted, una Itaka, un ovejero alemán adiestrado, porque usted va a necesitar seguridad. Y le ofrecemos un aporte mensual, porque usted sabe que los recursos en política son necesarios´. Además de las palabras, le pasaron un sobre. Brunati dijo que no”. A menos de un año, producto de las presiones, terminó renunciando.  Esa policía que hoy toma las calles reclama como trabajadores por sus derechos cual fuerzas de producción que pugnan por un reconocimiento salarial. Ante esa definición, la eterna y gran pregunta sería: qué produce una fuerza de seguridad. Define Michel Foucault: “la policía es el golpe de Estado permanente”. Los vaivenes, reformas y transformaciones en la estructura policial nunca llegan a la raíz. “Al uniformado que llegue a hacer una cosa de ésas, lo fusilo yo mismo por la espalda”, supo decir un jefe policial de los tiempos de Carlos Ruckauf. Transcurrieron más de 20 años de frases como ésa. Entre medio, generaciones de pibes de las barriadas más golpeadas se vieron en la enorme disyuntiva: chorros o canas. Esta última opción no los transformó en trabajadores como uno de los dos carriles en pugna versus la delincuencia. Fueron parte, en todo caso, de la construcción –más o menos veloz- del huevo de la serpiente. Los archivos de escasos siete años atrás devuelven una imagen que sería sabio no perder de vista. El 10 de diciembre de 2013, en San Miguel de Tucumán, el entonces gobernador, José Alperovich, recibió a la policía y acordó un jugoso aumento salarial. Con los nuevos billetes en el bolsillo, la infantería salió a la plaza central y a los barrios cercanos a Casa de Gobierno con balas de goma y gases lacrimógenos a reprimir a la multitud de tucumanos que clamaban por seguridad ante la huelga policial. Toda una metáfora de cada tiempo. En el que esa misma bonaerense que hoy copa las calles a sirenazos y gritos en los que vocifera que “¿por qué se dieron millones a la IFE y a nosotros no?”, volverá en minutos nomás a disciplinar, negociar, corromper o corromperse mientras es la mano represora que pugna por talar y taladrar el porvenir. Fotos: Clarín Edición: 4076

Lejana primavera
Publicado: Lunes, 07 Septiembre 2020 12:42
Lejana primavera

Por Carlos Del Frade (APe).- No llega más la primavera de 2020 en estos atribulados arrabales del mundo, al sur del sur, donde el Covid 19 ya no para de crecer y remarca la fragilidad de la existencia. Hace falta que florezca la vida, de una buena vez pero aunque el almanaque se acerque, la vida de las grandes mayorías no parece cercana a mejorar de estación. En la provincia de Santa Fe, segundo territorio de la república Argentina, el llamado Equipo Socioeducativo del Ministerio de Educación acaba de confirmar que aumentó el exilio de las chicas y los chicos de las escuelas en medio de la virtualidad que impuso la pandemia. No es una buena señal de cara al presente ni tampoco para el futuro mediato. Para funcionarias y funcionarios del área, “en el 2019 se atendieron desde el área 6.777 situaciones de vulnerabilidad. "En lo que va del 2020, en medio de la pandemia y con información todavía por procesar de cinco regionales, tenemos 768 situaciones. Entendemos que los reportes han bajado, se exponen menos situaciones y es algo para pensar. Lo que no bajó y de hecho subió, y muestra las dificultades de la pandemia, es la categoría «abandono»”, apuntan las noticias. El abandono de la escuela nunca es solamente virtual. Es existencial. Cuando las pibas y los pibes no están en la escuela terminan siendo consumidores consumidos o soldaditos inmolados en el altar del dios dinero que nutre los negocios del narcotráfico, el contrabando de armas y la trata de personas. ¿Se repetirá este abandono también en las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Mendoza, para nombrar solamente a las más grandes?. Mientras tanto, un sacerdote que busca abrazar a las chicas y los chicos exiliados, Fabián Belay, también dice lo suyo y es imprescindible escucharlo: “-Las vidas de los pibes son descartables y el narcotráfico cambió la geografía de los barrios populares… En pandemia, primero se atendió la necesidad alimentaria en forma intensiva con muchos programas, pero nos fuimos encontrando al transcurrir con un montón de situaciones. Y si bien hay presencia del Estado, lo que está en crisis es el modo de estar presente. La situación en los barrios populares de Rosario es imposible de ver sin estar atravesada por la falta de trabajo y por una organización delictiva que termina siendo la última alternativa… “Todo está en crisis sanitaria. Lo que estaba sostenido con alambre hace varias décadas no encuentra una política de inclusión integral. El Estado está a la espera de que la gente vaya o bien a una escuela, centro de salud, oficinas gubernamentales, y lo que vemos es que hoy hay una ruptura de todo el tejido social, donde la presencia debe ser mas dinámica para generar lazos y reconstruirlo…Todo el tiempo vemos que las cosas se dirimen por la ley del más fuerte, no hay alguien para intervenir. Los grupos están en tensión y conviven en estos territorios sin ningún tipo de contención externa. Antes los adolescentes y jóvenes dirimían sus conflictos en una pelea, hoy por la gran presencia de armas, los problemas se resuelven con armas y esto a su vez atravesado por el consumo…En los barrios populares, los pibes encontraron en lo narco, una alternativa… “Hay una naturalización del consumo la violencia y de la muerte, y en la misma sociedad nos acostumbramos a que todos los días tiene que haber un muerto…se genera más violencia, más abuso de armas y el impacto que produce que tener un arma sea algo común. Su tenencia está en todos los barrios. Esto está y en adolescentes y jóvenes. Uno ve ráfagas de balas y no son armas chicas… Hoy en los barrios populares, el narco cambió la geografía total de los barrios, pero no se entiende desde la política y la sociedad. Cambiaron los modos de relación y los niveles de violencia en el territorio; en los modos en cómo la comunidad se organiza, en los sueños de los chicos… “Los pibes de nuestros barrios son lamentablemente descartables. No valen nada para ellos, ni para el poder, ni para los medios cuando titulan un ajuste de cuentas como un modo de neutralizar las muertes. Uno se pregunta; ¿no nos llama la atención que familias enteras terminen en la muerte todo el tiempo?”, dice el sacerdote al poner en palabras las consecuencias de aquellos números del abandono escolar. La primavera tarda mucho en llegar en estos atribulados arrabales del mundo. Edición: 4074  

Niños de la pandemia
Publicado: Jueves, 03 Septiembre 2020 20:32
Niños de la pandemia

Por Silvana Melo(APe).- Empezó septiembre, amigable cara en los años comunes. Pero sin flores festivas para los niños de 2020. Que siguen encerrados en una construcción umbilical de la que habrá un día que no querrán salir. En las grandes ciudades y sus conurbanos, en el AMBA maldito que hierve de covid, los niños están encerrados. Sin tiza ni amigos con quienes revolcarse en una plaza de juegos. Con videollamada y zoom en exceso, los privilegiados por la conectividad. En aislamiento medieval y en silencio oscuro los que no tienen ni notebook ni datos móviles ni celular que no compartan con la familia numerosa que se apiña entre paredes que no la sostienen. En barrios populosos, en tomas, la escuela pasó a ser un sueño del pasado. Los demás van acumulando secuelas de un adentro que les va minando el alma y dejando pisadas profundas en la arena del futuro. Un informe de la ONU, firmado por su propio presidente, prevé que la pandemia sumará 66 millones de niños a la pobreza extrema. Para engordar los 386 millones que ya sobrevivían en los establos de la crueldad global. En esta tierra del fin del mundo, dice Unicef que serán 8 millones y medio de chicos los apilados en los confines de la pobreza: siete de cada diez. El tiempo futuro se hace presente violentamente. La pandemia eyectó a 1500 millones de pibes de las escuelas del planeta. Que se cerraron para acotarle el rumbo al covid19. Más de dos tercios, dice el informe Guterres, adoptaron las plataformas de aprendizaje a distacia. Los países más pobres apenas llegan al 30%. La desigualdad es un cachetazo brutal en el mañana del mundo. En estos pies del globo, último bastión del primer ataque del coronavirus, no hay números certeros. Pero las pruebas Aprender habían desnudado casi un 20 % de alumnos de primaria sin conectividad en casa. Un cuarto no tiene computadora. Ni propia ni de la familia. En Santiago del Estero ese porcentaje sube al 40%. En Formosa, San Juan, Catamarca, Misiones, Chaco y Corrientes oscila entre el 38 y el 33. En CABA más de 5000 chicos no tenían acceso informático. El gobierno de la Ciudad decidió que sean ellos quienes vuelvan a las aulas, en una suerte de locutorio pandémico. El que vuelve es el pobre. Peligro sanitario y segregación explícita. Cerca de 4 de cada 10 niños y adolescentes perdieron en estos meses su contacto con la escuela. Por conectividad, porque sus familias no están en condiciones de acompañarlos, porque no tienen viviendas dignas ni alimento seguro y la escuela pasa a un cuarto plano, porque el estado no asegura derechos básicos en estos tiempos virósicos. Y se quedaron encerrados. Muchos de ellos en espacios de hacinamiento. Muchos de ellos en medio de familias quebradas. Muchos sin el espacio de contención que, mal o bien, logra sostener la escuela. Sin lugar donde volcar la tragedia del abuso o de la violencia casi carcelaria de algunos hogares. Jugándose un año de vida que queda en blanco, que altera lo que vendrá, que descarna el futuro, que condicionará el mañana inmediato. Y el mediato también. 67 mil niños están muriendo de hambre en 2020 en el África subsahariana -426 por día- a partir del desastre que genera la pandemia. La inseguridad alimentaria engordó por las inundaciones, las plagas de langostas y la subida de los precios de los alimentos. La pandemia paralizó la economía y destruyó el medio de vida de miles de hogares. En Asia familias desesperadas obligan a sus niñas a casarse para sobrevivir a la pobreza. La pandemia arruina años de lucha contra el matrimonio infantil: en el mundo 12 millones de pibas se casan cada año antes de cumplir los 18. El hambre en este sur del mundo no está medido por las estadísticas. Aparece en la calle y en las mesas vacías, en las tomas y en los asentamientos. En las villas y en las casas de los que perdieron todo cuando el virus empezó a ser serpiente que se devora a los frágiles. Las niñas no se casan pero se las manda a prostituirse para sostener la casa. Los niños se vuelven irascibles, regresan al pis en la cama, no hablan, tienen miedo, carecen de controles sanitarios por terror al sistema de salud, que se vuelve un ámbito infeccioso en lugar de sanador. Otros se acostumbran al encierro y se negarán a salir cuando se abran las puertas. Como el conejo de indias en la jaula de Galeano, con susto de la libertad. Día y noche delante de un televisor que hierve como el covid en el AMBA. Donde todos enarbolan discursos interesados. Donde la mitad asegura que no hay mejor vacuna que el encierro. Donde la otra mitad vocifera que las vacunas y el virus son conspiraciones internacionales y que hay que salir sin temor y sin barbijo a morirse libremente. Y ellos se sienten rehenes de un desvarío generalizado que no deja colarse el sol. Habrá que enseñarles a tomar las ventanas por asalto el día que todo pase. Y a reconstruir un mundo a su medida. Donde quepan todos los niños y haya pan para todos sus dientes y voz para todas sus gargantas. Edición: 4072    

Picadas, represión y un helado de chocolate
Publicado: Miércoles, 16 Septiembre 2020 13:52
Picadas, represión y un helado de chocolate

Por Silvana Melo Foto: Juano Tesone (Clarín)   (APe).- La primavera andaba golpeando puertas por ahí el domingo en Laferrere, corazón de La Matanza. A las cuatro de la tarde Thaiel y sus padres iban a cruzar la ruta 21 para ir a la heladería. Una suerte de acto inaugural de una primavera que ya sopla panaderos en los barrios más populosos. Pero dos autos que celebraban la muerte en una picada clandestina acabaron con todo. Thaiel no pudo transitar septiembre hacia la vida. Y el estado, en su brazo armado, no controló, no miró, no vio. Pero después reprimió la reacción popular. Con el coraje que inyecta la victoria de su reclamo salarial con armas largas. El estado suele ser una masa amorfa que cobra impuestos, sostiene como puede la salud pública en medio de la explosión del virus, no logra un tributo único a los prósperos en medio del desastre y concede aumentos salariales a punta de pistola. Pero no controla la organización oscura de picadas en una ruta que cruza un pueblo, en plena pandemia. La policía, su brazo armado, miraba hacia otros nortes justo en el momento en que el Vento y el Corsa pasaban a velocidad extrema. Dormían o se habían predispuesto a no ver. Su trabajo preventivo fracasó estrepitosamente. La ausencia del control del estado es una factoría de la muerte. Thaiel tenía seis años y murió bajo las ruedas de la indolencia y bajo la impasibilidad del estado. La policía de la provincia de Buenos Aires no pudo o no quiso mirar. Ni ver. Esta semana la familia y los vecinos cortaron la ruta 21. Hicieron visible el dolor y la rabia. Si el estado no los ve en el territorio, acaso los vería por TV. O por las redes. O por streaming. Pero los reprimió la policía. La misma que no vio ni miró. Que no pudo o no quiso. La que puso en vilo las instituciones cuando se plantó a cortar calles con armas largas y cachiporras y, como no había quien reprimiera, logró inmediatamente su exigencia. La fuerza tiene más éxito que los rostros lastimados de médicas y médicos, de enfermeras y enfermeros depositando la vida en terapia por poca plata. Pero sin 9 milímetros. A Thaiel, en medio de tanta ruindad, se le arrancó la vida. Que tenía sabor a chocolate y frutilla, como ese helado al que no se llegó. Pero que lo esperará, a él y a todos los niños de esta vida rota, en una esquina donde nada se derrite y nada se muere. Edición: 4080  

Chirinadas
Publicado: Lunes, 14 Septiembre 2020 12:05
Chirinadas

Por Carlos Del Frade    (APe).- Las policías provinciales en la Argentina del presente son cajas podridas con algunas manzanas sanas. Al revés del dicho popular. Las policías provinciales, como las demás de los países de Sudamérica, heredaron el rol de ser las expresiones políticas armadas de los sectores que concentran y extranjerizan las riquezas en pocas manos y que antes estaba depositado en el Partido Militar. Chirinadas. “A dónde irás con este sol”, se llamaba la hermosa música de Pocho Leyes y sonaba al final de una bellísima película argentina, “Juan Moreira”, del extraordinario Leonardo Favio. En los pasillos de lo que mucho después sería el hospital de Lobos, en la inmensa geografía de la provincia de Buenos Aires, la policía se agolpaba para matar al gaucho “alzado y pendenciero”, como se decía en 1874. Moreira se abre paso a trabucazos y con su facón hasta que llega a un muro. La música ha alcanzado un pico de tensión en forma simultánea a la emoción por el desenlace. Cuando el rebelde intenta trepar la pared, alguien le clava la bayoneta por la espalda, a traición. Es un sargento de La Boanerense, se llamaba Chirino. La historia de Moreira se hizo folletín con Eduardo Gutiérrez y mito popular con el circo criollo de los hermanos Podestá. Cuentan que el suboficial de La Bonaerense perdió un ojo y luego, con el tiempo, murió. Sin embargo su asesinato a traición quedó inmortalizado en la jerga política y popular. Desde 1930 en adelante, los golpes de estado y los intentos frustrados de desestabilización política en el país del sur del sur suele todavía llamarse como “chirinada”. El intento de matar por la espalda a algo o alguien que tiene representatividad popular.Como Juan Moreira, como los gobiernos democráticos. Los patrulleros ocupados por mujeres y hombres armados y uniformados de La Bonaerense a las puertas de la quinta de Olivos no fue un reclamo salarial, fue un acto político sedicioso que sintetizó tres señales históricas de los últimos cuarenta años. Las policías provinciales en la Argentina del presente son cajas podridas con algunas manzanas sanas. Al revés del dicho popular. Las policías provinciales en la Argentina del presente no están democratizadas y plagadas de nichos corruptos que funcionan como las agencias estatales que administran, recaudan e impulsan algunos de los grandes negocios del sistema como son el narcotráfico, el contrabando de armas, la trata de personas y la circulación de autopartes robadas. Hace falta que se abandone la ya largamente fracasa mecánica de creer que los poderes ejecutivos, nacionales y provinciales, pueden conducir las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales. Es imprescindible que todas las fuerzas políticas con representación legislativa se sumen a esa conducción para que nadie se beneficie con algunos de esos nichos corruptos. Y las policías provinciales, como las demás de los países de Sudamérica, heredaron el rol de ser las expresiones políticas armadas de los sectores que concentran y extranjerizan las riquezas en pocas manos y que antes estaba depositado en el Partido Militar. Hoy existe en Brasil, Paraguay, Ecuador, Bolivia y Argentina el “partido policial”, destituyente, corrupto y asesino, la expresión armada del creciente fascismo vernáculo. Una construcción política que ni siquiera puede bancar un gobierno que intenta regular algo del capitalismo y que está en las antípodas de buscar un camino hacia alguna forma de socialismo latinoamericano como alguna vez se soñara en los años setenta, aquello que generó tanto pánico y que terminó en el terrorismo de estado y 30 mil desaparecidas y desaparecidos. Esas minorías, crueles, ricas y propagadoras del pensamiento irracional que va desde “todos somos Vicentín” a la quema de barbijos, no admiten regulaciones de ninguna dimensión. Por eso necesitan de la chirinada. Por eso necesitan de La Bonaerense y La Santafesina SA, entre otras fuerzas políticas armadas. Lo que no saben es que, inevitablemente, miles de rebeldes seguirán apostando por la vida, el pensamiento crítico, la socialización de la belleza y el sueño colectivo inconcluso de la igualdad, más allá de cualquier chirinada, del pasado, del presente o del futuro. Edición: 4078

“La bonaerense” (I)
Publicado: Viernes, 11 Septiembre 2020 13:20
“La bonaerense” (I)

Por Alfredo Grande(APe).- Hemos insistido en la necesidad de que ciertos hechos, por su magnitud, repercusión, impacto social, no sean meramente descriptos. Tampoco condenatorios. Mucho menos declarativos y grandilocuentes. El alucinatorio político social se nutre de esas reacciones para sostener un Gatopardismo de cuarta generación. O sea: “no cambiar todo, para que casi todo siga igual”. No cambiar todo: ni siquiera el maquillaje de un acto revolucionario. Apenas cambiar de lugar los muebles sin siquiera comprar un sillón o vender una mesa. Casi todo siga igual: hacer fuerte hincapié en el paso de baile recién aprendido, aunque la performance artística sea lamentable. Con estos ornamentos, pretendo realizar un análisis institucional de las patotas uniformadas. Para muestra basta un botón si el botón es un analizador. En este caso, un analizador histórico que permite atravesar lo convencional encubridor para bucear en el fundante descubridor. Todos estos ornamentos son necesarios para los que intentamos el pensamiento crítico. Que en tanto crítico no admite ninguna forma del pensamiento único. Sea laico, clerical, de izquierdas o de derechas. Empiezo por una analogía que no es una identidad. Pero arrima el bochín. En una época las barras bravas eran un parte de las hinchadas. Tenían sus lugares de privilegio en la tribuna y dirigían las diferentes estrategias para alentar al equipo de sus amores. Hoy las barras bravas son una nueva realidad, totalmente autónoma de las hinchadas. Barras bravas como rompehuelgas, barras bravas como emprendimientos recaudatorios, barras bravas como sicarios de los dirigentes más encumbrados. En otros términos: el proceso de institucionalización de las barras bravas ha decantado en un instituido burocratizado denomina Barras Bravas. Aunque el nombre aún sea el mismo, se han distanciado absolutamente de su origen. Las policías han sido siempre las barras bravas de los gobernantes de turno. Municipales, provinciales, nacionales. Mano de obra más o menos barata, pero con líneas de créditos accesibles de nula devolución. Algunos llaman a esto coimas. En lenguaje depurado: cohecho activo. Estas barras bravas eran denunciadas cuando actuaban con más autonomía de la necesaria. De ahí surge el delirio político de la manzana podrida. En un taladrante artículo, Claudia Rafael escribe “Una vez más, hay que poner sobre la mesa una vieja anécdota que tiene más de 30 años. Cuando Luis Brunati era ministro de Gobierno de Cafiero, en tiempos en los que no existía el ministerio de Seguridad. Y que esta Agencia reconstruyó en una nota publicada en 2017. “Alrededor de la mesa, junto a Brunati, se sentó un grupo de comisarios. Con la voz baja, como se estila en ocasiones, le dijeron: Tenemos unos obsequios para usted, una Itaka, un ovejero alemán adiestrado, porque usted va a necesitar seguridad. Y le ofrecemos un aporte mensual, porque usted sabe que los recursos en política son necesarios´. Además de las palabras, le pasaron un sobre. Brunati dijo que no”. A menos de un año, producto de las presiones, terminó renunciando". Evidencia que las barras bravas tenían no sólo vuelo propio sino aviones y aeropuertos. Voy a la primera hipótesis que es la más benigna. En la Argentina hay cuatro poderes: Ejecutivo, Judicial, Legislativo y Policial. Las hegemonías van cambiando. En el olvidado “Navarrazo” un comisario destituyó a un gobernador legalmente elegido con los ritos de la religión democrática. Obregon Cano fue arrojado de su gobierno y el Presidente de la República dijo que era un tema provincial. Como cuarto poder de esta no tan nueva y tampoco tan gloriosa nación, el Policial ha tenido décadas para institucionalizarse siendo los diferentes poderes políticos copartícipes necesarios. Recuerdo una frase del ministro Righi en la primavera camporista. Hablando con el jefe de la policía federal le dijo: “cómo vamos a reprimir al pueblo, si éste es su gobierno”. Y mandó quemar todos los archivos de la militancia que estaban en poder de la SIDE. Como escribió Enrique Santos Discépolo: “fiera venganza la del tiempo, que te hace ver deshecho lo que uno amó”. Décadas después Esteban Righi era desplazado por pretender investigar a Boudou, el Amado. En la actualidad de nuestra política, hemos dejado la terminología de “planteos” y en lo absoluto de golpe de estado. A menos de transitar un momento psicótico. Propongo hablar entonces de “coscorrones de estado”, ya que la idea de golpe tiene resonancias violentas. El primer punto de los 14 que la policía de la provincia de Buenos Aires le planteó al gobernador es: "No habrá ningún tipo de represalia de tipo sancionativa para el personal que concurra a alguna de las convocatorias pacíficas realizadas a los efectos del presente petitorio en el ámbito de la provincia de Buenos Aires". He aquí un brillante ejemplo de lenguaje convencional encubridor. En lo fundante el primer punto es convertir al gobernador en un defensor de la impunidad. Si esto es un reclamo salarial, yo soy Michael Jordan. En este sentido, la Liga Argentina por los Derechos Humanos, señala: “Condenamos enérgicamente el levantamiento de la Bonaerense, sus acciones están por fuera de la ley y constituyen un enorme acto de violencia estatal con el propósito de preservar los privilegios de larga data (roban, trafican, prostituyen, torturan…) incrementados por Bullrich Ritondo y consentidos por Berni”  Poner en letras de molde el reclamo salarial y tener el cinismo de calificarlo de legítimo, nos obliga por deseo a trascribir este párrafo de un brillante artículo de Carlos del Frade: “Fabián Belay, también dice lo suyo y es imprescindible escucharlo: -Las vidas de los pibes son descartables y el narcotráfico cambió la geografía de los barrios populares… En pandemia, primero se atendió la necesidad alimentaria en forma intensiva con muchos programas, pero nos fuimos encontrando al transcurrir con un montón de situaciones. Y si bien hay presencia del Estado, lo que está en crisis es el modo de estar presente. La situación en los barrios populares de Rosario es imposible de ver sin estar atravesada por la falta de trabajo y por una organización delictiva que termina siendo la última alternativa” O sea: la democracia se ha convertido en una fábrica de empobrecidos para los cuales el delito es apenas una forma de trabajo. Simplemente porque no hay otros.Por lo tanto, el cuarto poder, el Policial, encuentra la razón de su vida. Algunos llaman a esto seguridad. La primera hipótesis la hemos denominado “coscorrón de estado”. Y establecimos como cuarto poder al Poder Policial. Producto del gradual y persistente proceso de autonomía política y financiera de ese Poder. Todas las concesiones realizadas por el gobernador de la Provincia son un tiro en los pies. Tan sólo porque llegan el día después. Hubiera sido una semana antes, otro gallo y otra gallina cantaría. La segunda hipótesis a desarrollar es que el Poder Policial sigue evolucionando y está por auto engendrarse en un Estado Policial. Y como no soy profeta, ni siquiera en mi maceta, ese Estado Policial ya está constituido. La valiente denuncia de la Gremial de Abogados y Abogadas sobre el asesinato de dos niñas argentinas en Paraguay son para mí evidencia suficiente que Estado Nacional y el Estado Policial han formado hace décadas una siniestra pareja. Nuestro desafío desde las izquierdas: ¿Qué hacer para reprimir al represor? Como canta Silvio Rodríguez: “nos va la vida en ello”. Edición: 4077

Cuerpos que resisten
Publicado: Martes, 08 Septiembre 2020 12:01
Cuerpos que resisten

Por Silvana Melo   (APe).- Un día de septiembre como éste, hace treinta años, María Soledad Morales moría en manos de los hijos del poder de Catamarca. Tenía apenas 17. Y su femicidio –sin que existiera la figura penal- generó una movida multitudinaria que terminó con la supremacía Saadi en la provincia. Estaba asomando a la luz la amenazadora fuerza de la organización de las mujeres. La que encarna como pocas la lucha antisistema y la que genera la reacción brutal de lo establecido. 30 años después, en Moreno, se cree que Ludmila Pretti se resistió a tener sexo con un muchacho de 19 que no soportó el no, la estranguló y la dejó en una bolsa como un desecho. Tenía 14 años. La misma edad de Rocío Vera, que dos meses atrás, en Reconquista, no quiso ser el objeto de uso y descarte de siete hombres convencidos del poder y la propiedad sobre una mujer. Una niña que, además, estaba embarazada. La caza de brujas de la que habla Silvia Federici es el asesinato de la resistencia contra el poder histórico. El quiebre de la escritura patriarcal y capitalista sobre el cuerpo de las mujeres. El martirio de María Soledad fue el primer cuerpo que se alzó, destrozado y desnudo, y alteró la pirámide del dominio político. Su sacrificio dio a luz las marchas del silencio, donde la mudez no era mordaza sino un estruendo que sacudió las estructuras del poder real. Y lo hirió en su costado. Los propietarios de la vida y de la muerte en Catamarca decidieron que esa mujer era el latifundio natural y sobre él podían hacer libremente y sin ahorrar ferocidad. Ese cuerpo, que resistió antes de su muerte horrible, fue el germen de la otra resistencia. La que terminó, históricamente, con un gobernador derrocado y un diputado expulsado de la Cámara. Que era el padre del principal acusado: dijo Angel Luque que si hubiera sido su hijo Guillermo, “el cuerpo no hubiera aparecido”. El acumulaba todo el poder necesario como para hacer desaparecer un cadáver. Su impunidad estaba protegida por siete candados. Y un sistema testado por mil generaciones. Sin embargo ese cuerpo tenía en su destino una trayectoria histórica para cumplir. No desapareció ni desaparecerá jamás. Ludmila Pretti tenía 14 años y su cuerpo también fue zona de combate entre el deseo patronal de un hombre y el riesgo del no sostenido de una adolescente temprana. Su vida se acabó el sábado a la noche y ese mismo amo de su cuerpo, el que se cree que la asesinó por el no insoportable, fue a la comisaría a colaborar. Y después desapareció. Con el cinismo de los impunes. El 24 de julio Rocío Vera hubiera cumplido 15 años. No la dejaron. Diez días antes siete varones con derechos de adquisición sistémica la sometieron y la golpearon brutalmente ante su resistencia. Además, estaba embarazada. Su violación y su asesinato, como los de María Soledad y Ludmila Pretti, como los de Lucía Pérez, Micaela García, Chiara Páez y todas las que hicieron explotar alguna base del sistema patriarca – capitalista, son crímenes de poder, como los define Rita Segato. La reacción ante la construcción de soberanía de las mujeres ante los conquistadores históricos. Silvia Federici, citada por Raúl Zibechi en la revista MU, historiza. Dice que en plena crisis del feudalismo “el poder de las mujeres fue destruido a través de la caza de brujas y los varones (y las mujeres, niños y niñas) fueron sometidos a través de la esclavitud asalariada o no, para apropiarse de los bienes comunes”. Las mujeres le han puesto pulmón a la resistencia desde la aterradora masculinidad de la dictadura, cuando las Madres fueron la infantería. Y se levantaron desde todas las crisis, conscientes de que el capitalismo más crudo era el asesino de cualquier sueño posible. “Cualquiera que conozca los movimientos antisistémicos, sabe que las mujeres juegan un papel central, aún cuando no sean tan visibles como los varones. Ellas son la argamasa de la vida colectiva, son las encargadas de la reproducción de la vida y de los movimientos”, dice Raúl Zibechi. Se organizan y se niegan. Son una amenaza ante lo establecido. Las instituciones les temen.   “El FMI y sus gobiernos obedientes, las empresas extractivistas y los fundamentalismos religiosos que vuelven a acusar a las mujeres para destruir los entramados comunitarios”, dice Federici que son los cazadores de brujas del siglo XXI. Tiempo de pandemias, cuando la tierra, la semilla y el fruto vuelve a ser de ellas con la resistencia agroecológica. Cuando la organización de los barrios más castigados y populosos las tiene al frente, con la cuchara en la olla y el pecho ante el despotismo. Todas tienen el no sobre la lengua y la obstinación en las manos. El sacrificio de Ludmila Pretti y Rocío Vera estuvo atado a esa resistencia. El cuerpo de María Soledad es el fuego que todavía quema los pies del poder. Las brujas no están dispuestas a que las cacen sin dejar la huella indeleble de su sangre en esta historia. Para construirla día a día. Edición: 4075

Fascismo de pensamiento
Publicado: Viernes, 04 Septiembre 2020 17:14
Fascismo de pensamiento

Por Alfredo Grande Dedicado a Carmen Villalba. Porque su dolor siempre es lucha. (APe).-  “Maestro: ¿que es el fascismo? –preguntó el aprendiz. El maestro lo miró, sorprendido de la pregunta. Meditó la respuesta. Incluso la demoró. Fascismo es todo pensamiento que proponga cualquier forma de solución final basada en el exterminio. El aprendiz lo miró. Midió el alcance y tonalidad de cada palabra. -Entonces maestro su respuesta es fascista. Porque la considera la solución final a mi pregunta-. El maestro suspiró. Esbozó una sonrisa que rápidamente replegó. – Mi respuesta no extermina mi pregunta. Apenas pretende iluminar el problema inicial”. Hay pensamientos que organizan los problemas iniciales con criterios de máxima simplicidad y una altísima carga de prejuicios. Dan todo por pensado y entonces queda poco y nada por pensar. Como siempre hay que hablar de la soga en la casa de ahorcado, es frecuente que los que militamos en la banda ancha que se denomina “las izquierdas”, digamos que todos los males tienen como causa única al capitalismo. Dicho así, sin mayores aditamentos, la solución final es arrasar con el capitalismo. Muchos lectores, incluso yo mismo, pensamos eso. Pero denominar al capitalismo como problema inicial desconoce que, para decirlo en clave de aforismo implicado, “hoy los inquilinos celebran el día del propietario”. O sea: el capitalismo es un modo de producción económica, política y cultural. Cuya localización es desde los organismos financieros transnacionales hasta los aspectos más simples de la vida cotidiana. Aunque sea triste la verdad, a veces tiene remedio. El capitalismo también somos nosotros. Lo atacamos, lo combatimos, lo sufrimos, pero no pocas veces lo reproducimos. Esto es mucho más evidente en los tiempos de lo que las democracias denominan paz. Yo lo denomino “tregua”. Recordemos los tiempos de la perestroika, el sindicato Solidaridad y la decisiva tarea terrenal y clerical del papa Wojtyla. La solución final al peligro comunista que martillaba la mala conciencia burguesa desde principios del siglo pasado. La banda ancha de las izquierdas incluía a la denominada socialdemocracia y que yo he bautizado como “retroprogresismo”. Y los modos de producción política y cultural del capitalismo se reprodujeron en las organizaciones anti capitalistas. Camuflados en multiplicidad de organizaciones no gubernamentales, fundaciones, universidades privadas, empresas financieras, los capitalismos florecieron y no solamente en primavera. Hoy estamos escuchando a funcionarios -cuya identidad autopercibida es nacional y popular- decir que el problema inicial es la toma de las tierras. Estamos retrocediendo a la buena conciencia burguesa anterior a la pueblada del 2001. Un político de moral nada dudosa, ya que siempre está al servicio de los poderes más concentrados, haciendo alianzas por derecha y por extrema derecha, dice que a los que toman tierras hay que retirarlas la IFE. Para nuestro inquisidor mayor de la seguridad total, hay que meterlos presos. Un gobernador que -según el senador estrella que terminó estrellado en la fórmula con el ingeniero de la macabra figura- viene del partido comunista, parece que va para otro lado. Habló de la ilegalidad de las tomas. Haciendo amnesia de las afirmaciones sobre imponer lo legítimo sobre lo legal. Entonces para fortificar la simplificación reaccionaria le ponen el condimento de las organizaciones que lucran loteando y vendiendo los terrenos tomados. Luchar contra Mac Donald no exige prohibir las hamburguesas. El problema inicial no son las tomas. Porque hubo múltiples problemas iniciales que nunca fueron resueltos. Imposible acceso a la vivienda, por ejemplo. Ausencia de leyes de expropiación para fábricas abandonadas y gestionadas por sus trabajadores. La Toma en Rosario es uno de los ejemplos más importantes. El problema inicial fue el vaciamiento del Supermercado Tigre. Pero la cultura represora siempre llega con malas soluciones para los problemas que causó años antes. En los momentos gaseosos de la lucha de clases, que algunos llaman democracia representativa, los problemas iniciales y las soluciones finales se diluyen. Por eso es necesario para volver al estado sólido intentando que no se desvanezca en el aire, recordar los momentos donde los embajadores de la barbarie no usaron las máscaras de goma de la civilización. “Durante la Segunda Guerra Mundial, la Operación Antropoide consistió en el atentado contra el más poderoso y temido de los jerarcas nazis, el Obergruppenführer (Teniente General) Reinhard Heydrich, jefe de la RSHA, Protector de Bohemia y Moravia y uno de los artífices de la Solución Final”. O sea: el exterminio planificado de judíos, comunistas, gitanos, homosexuales, anarquistas y todo aquello que pudiera contaminar la pureza y supremacía aria. Mal o bien que les pese, muches funcionaries siguen capturados por la idea de una solución final. Insisto: para eso es necesario simplificar y prejuiciar el problema inicial. Siempre me pareció un error político el anti macrismo acérrimo. Porque “Macri” es una marca de muchos productos diferentes. Matemos al perro pero no controlaremos la rabia. Hay nazismo y hay macrismo sin Hitler y sin Macri. Lo digo en clave de aforismo implicado: “el frente de todes no es la solución final para los males del neoliberalismo”. Pagar la deuda en el mejor escenario posible, no anula que seguimos pagando la estafa más colosal. Quizá sea una de las causales de la actual toma de tierras. El denominado gatillo fácil es nuestra forma de solución final. Y el llamado “chocobarismo”, una de sus expresiones. Pero no la única. La desaparición y asesinato del joven Facundo muestra que los “chocobares” se han multiplicado. Un comunicador en el canal C5N mientras habla en estilo gaseoso, tiene un zócalo de pantalla que dice: “Facundo. Falta saber si fue un crimen o un accidente”. Le faltó decir que “parezca un accidente”. Recordé la farsa de Dario Fo “Muerte accidental de un Anarquista”. Pero si “la bonaerense” sobrevivió al secuestro, tortura y asesinato de Luciano Arruga, ¿cómo negar que la solución final sigue vigente? Los fascismos de los pensamientos se evidencian en las dictaduras pero no lograr ocultarse en democracia. La solución final se mantiene vigente. Convocatoria Segunda Independencia emitió una fuerte declaración de la que extraigo: “El caso de las dos niñas asesinadas ayer por el Ejército y las Fuerzas Conjuntas paraguayas refleja la magnitud del enfrentamiento y la crueldad de los dominantes. Ayer un numeroso contingente de “Fuerzas de Tareas Conjuntas” atacaron un parador en una zona boscosa del norte paraguayo. El Gobierno terrorista y guerrerista paraguayo informó que era un “campamento guerrillero del EPP”. Pero las únicas caídas fueron dos niñas ARGENTINAS: Lilian Villalba y María del Carmen Villalba, ambas de 11 años. Ambas son sobrinas de la gran Carmen Villalba, presa política del EPP, a quien también hace más de diez años el Gobierno paraguayo, en territorio argentino, le asesinó a su hijito de 13 años”. Los fascismos de los pensamientos, de los cuales el principal son las diferentes formas de exterminio, sigue vigente. Y ahora tiene el discurso justificatorio de la virología, la biología, el sanitarismo caníbal, las diferentes formas de protectorado, de cuidar, vigilar y castigar, culpabilización sistemática de las víctimas (si se contagió por algo será) y el poderío mundial de las plataformas digitales y los laboratorios de vacunas. No faltará quienes me digan: “pero el virus existe….las vacunas son necesarias”. Simplificacion inicial y nueva solución final. Le diré que lea este trabajo antes que un algoritmo (nada personal) lo anule. Edición: 4073

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Hambre

 Son siete los niños wichí que no llegaron a vivir dos años y que se murieron de hambre y de sed en este enero. 


Natalia Melmann

A 19 años de su secuestro, violación y asesinato, la familia de Natalia Melmann sigue reclamando justicia.


Colombia

Enero de 2020 es, hasta el momento, el mes más violento en contra de líderes sociales, políticos y comunales en los últimos cinco años en Colombia.


Lago Escondido

Comenzó la 5º Marcha por la soberanía del lugar que cercó Joe Lewis.Reclaman la apertura de los caminos que conectan la Ruta Nacional Nº40 con el lago.


Luciano

Se cumplieron 11 años desde el secuestro, desaparición y homicidio de Luciano Arruga. El pibe que le dijo que no a la policía.


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