Por Sandra Russo

(APE).- Una vez más la misma noticia pero con otro escenario, otra latitud, otros cuerpos ardiendo. La noticia es casi idéntica casi siempre, si se reemplaza el nombre de un barrio por otro o el nombre de una provincia. Las condiciones en las que se produce el drama son calcadas: niños que se quedaron solos porque sus padres se habían ido a trabajar o a hacer alguna de las cosas que inevitablemente se deben hacer. Los niños se quedan solos en sus casas precarias. Son generalmente varios, y se da por sentado que se cuidan entre ellos, pero son chicos, todos son chicos.

 

En este caso eran tres. Dos nenes de dos y tres años, y un bebé de ocho meses. Murieron los tres. La vivienda quedaba en Bella Vista, en el partido bonaerense de San Miguel. Calle Irurtia 1188. Barrio Mariló. La mamá de los tres nenes había salido para llevar a la hija mayor, de cuatro años, al jardín de infantes.

Se quedaron solos y la casa ardió. Las causas todavía no están establecidas. Tomó intervención en el hecho la comisaría 2° de San Miguel. Se hará una investigación. Dará por resultado que algún accidente doméstico provocó el fuego. Eso será todo. Fin de la noticia.

Pero la noticia se repite y se repetirá. En esos bolsones de pobreza donde las madres se quedan solas con sus hijos y a su vez deben llevarles algo de comer, en esos arrabales en los que, seguramente, llevar a una hija mayor al jardín de infantes es un logro, algo bien hecho, una satisfacción, el costo es volver y ver de lejos el humo, la propia casa en llamas, la propia vida en ruinas. ¿Qué hacen los pobres con sus hijos? ¿Qué se supone que pueden hacer para protegerlos y cuidarlos si también deben intentar conseguir un trabajo o una changa para alimentarlos? Si los dejan solos es que seguramente otra solución no hay.

Fuente de datos: Diario La Voz del Interior - Córdoba 10-12-05

 

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