Por Carlos del Frade

(APe).- Este año se cumplirá un siglo desde la primera gran huelga en La Forestal. Agencia de Noticias Pelota de Trapo publica en esta edición la primera parte del capítulo inicial del próximo libro de Carlos del Frade: "Las nuevas forestales". Parte del libro publicado en 1986 por Gastón Gori acerca de la tragedia del quebracho colorado y se adentra en las tragedias de este tiempo presente de finales de la segunda década del siglo XXI.

“…Centenares de millones por un lado, desocupados y miseria por el otro. Si esto no es suficiente para comprender el nefasto papel del capitalismo extranjero en nuestro país, si esto no es claramente interpretado por los gobernantes, si así como lo entiende conscientemente la clase obrera no lo entienden todos los sectores que se consideran “fuerzas vivas” o “factores de poder”, y si en conjunto todo el pueblo argentino no impone su ideal de liberación nacional eliminando la presencia del imperialismo en nuestro suelo, entonces nuestra patria continuará siendo el escenario donde los grandes exportadores extranjeros, con la cooperación de argentinos increíbles, manejarán los hilos fundamentales de nuestra economía y, con ello, cargarán siempre sobre la espalda del pueblo las consecuencias de los beneficios que se exportan”, escribió Gastón Gori en el final de su libro La Forestal. La tragedia del quebracho colorado, editado en 1986.

Aquella conclusión de Gori fue la consecuencia de casi un cuarto de siglo de investigación periodística e histórica. Un trabajo monumental que todavía hoy tiene un reconocimiento maravilloso: las nuevas generaciones de trabajadoras y trabajadores menores de treinta años que ni saben de la existencia de Gastón a la hora de describir una situación de explotación sostienen que son tratados como “en La Forestal”. La obra superó al autor. El mejor premio para su trabajo.

Pero ese reconocimiento tenía relación con una etapa histórica, la que va desde 1880 hasta 1964. Sin embargo, aquel punto final dibujaba una perspectiva que es necesario confrontar con el presente de estos arrabales del mundo.

Capitales extranjeros, explotación de recursos naturales, explotación de personas, concentración y extranjerización de riquezas, empobrecimiento de suelos y familias. Esa fue la idea rebelde y atronadora que Gori descubrió al investigar La Forestal. Semejante urdimbre, sin embargo, se encuentra en los días finales de la segunda década del siglo XXI.

A cien años de la primera huelga en La Forestal y más de medio siglo del cierre del último ingenio de la multinacional, existen nuevas forestales en la Argentina del tercer milenio.

De las 500 grandes empresas que existen hoy en Argentina, según el último relevamiento del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) realizado en 2016, 308 son extranjeras. El 61,6% de la cúpula empresarial argentina responde a intereses lejanos.


Primera extensión de la matriz de La Forestal en el tercer milenio: extranjerización de la economía.

En un reciente estudio del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas de agosto de 2018, la apuesta exportadora del gobierno del ingeniero Mauricio Macri es “la consolidación del perfil exportador sobre la base de recursos naturales”.

Segunda continuidad, exportaciones de recursos naturales.

En 2017, los complejos exportadores de base primaria representaban el 71,8% del total exportado. Los oleaginosos (31,7%) y el cerealero (13,1%). Es decir el 44,8% del total de exportaciones.

Luego el complejo petrolero petroquímico (5%), el bovino (4,9%), el de oro (3,9%), el frutihortícola y el pesquero 7%. Entre estos siete sectores de recursos naturales se concentra el 65,6% del total de exportaciones.

“Se ve a las claras la fuerte dependencia y vulnerabilidad de una matriz exportadora asentada en las ventajas naturales, con nula capacidad de promover un perfil de especialización industrial y tecnológico meramente aceptable”, sostienen Tomás Raffo y Claudio Lozano.

La explotación de los bienes comunes, de los recursos naturales, trae consecuencias nefastas que repercuten en el medio ambiente y la salud humana. Los datos son contundentes:

-La desertificación daña 650.000 hectáreas en la Argentina todos los años, sostuvo el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable.

-El 70% de la superficie del país, 152 millones de hectáreas, es tierra seca.

-De esa extensión, el 81% se degrada por eventos climáticos y actividades humanas.

-Este fenómeno ocurre en grandes superficies de 15 provincias, pero con un avance significativo en Río Negro, La Pampa, San Luis, Mendoza, Santiago del Estero, Catamarca, La Rioja, Salta y Jujuy.

 

Entonces he aquí la tercera matriz del regreso de La Forestal en el siglo veintiuno: la construcción del desierto, la pauperización de la naturaleza.

Dicen los investigadores que “las causas de la degradación suelen ser el sobrepastoreo, una excesiva carga ganadera y desmontes para aprovechar la madera o despejar el terreno para la actividad agrícola ganadera. Cuando disminuye la vegetación, el viento o el agua erosionan la capa superior del suelo, que contiene los nutrientes que necesitan las plantas. Con menos flora, la tierra pierde la capacidad de retener agua. De este modo, se retroalimenta la degradación. Cuando estos procesos coinciden con períodos de sequías o lluvias torrenciales la desertificación se torna casi inevitable”, apunta el periodista del diario La Nación, Javier Drovetto.

“Las consecuencias ambientales de este fenómeno son la pérdida de la capacidad productiva de los suelos y de servicios ecológicos, como la función de regulación hídrica, la captura de carbono y la conservación de biodiversidad”, expone el investigador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Bariloche Donaldo Bran. Y subraya que, después, surgen las consecuencias sociales: “La poca productividad puede llevar a un empobrecimiento y a un aumento de la migración del campo a la ciudad. También empeora el hábitat, ya que las condiciones climáticas se hacen más extremas”.

Esas migraciones también forman parte del regreso de La Forestal.

Pero la quinta matriz, el quinto elemento, como siempre, es la explotación humana.

 

Edición: 3811

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