Por Facundo Barrionuevo

(APe).- Hay un “nicho” cada vez más popular que año a año se va extendiendo en las culturas juveniles contemporáneas que es imposible de ignorar. El freestyle del rap es una de las más apasionantes y creativas artes que despliegan nuestros pibes y pibas en cualquier lugar de sus pueblos y ciudades. No hay ya rincón de una escuela, de una plaza, de un instituto cerrado, de un centro barrial, el paseo de cualquier costanera o un skatepark que no haya sido testigo de una batalla de freestyle.

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Por Carlos del Frade

(APe).- La tercera semana del juicio a Los Monos tuvo uno de sus ejes en las armas. Siempre hay que recordar las cinco arterias que alimentan el corazón del capitalismo: petróleo, armas, medicamentos, narcotráfico y trata de personas. De allí que quizás haya que pensar diferente. Pensar, por ejemplo, que el negocio de las armas necesita usuarios como Los Monos.

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Por Bernardo Penoucos

(APe).- No levantan la voz, ni se exasperan. No le hablan a un sujeto colectivo y la categoría pueblo rara vez es incluida en alguno de sus discursos. No se enojan en cámara -sonríen relajados-; se muestran equilibrados, mantienen la compostura. No le hablan a las masas ni a la clase trabajadora, le hablan al ciudadano, al argentino, a vos, promulgando una homogeneización contraria a cualquier interés de clase, a cualquier lucha de intereses.

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Por Carlos del Frade

(APe).- El 8 de septiembre de 2012, Martín “el Fantasma” Paz, fue asesinado en pleno macrocentro rosarino, en Entre Ríos y bulevar 27 de Febrero, prólogo de la zona sur de la ex ciudad obrera. A partir de esa sangre derramada, comenzó una seguidilla de asesinatos que tuvo su punto máximo en el homicidio de Claudio “el Pájaro” Cantero, el 26 de mayo de 2013. Durante ese año, la Cuna de la Bandera fue conmovida por 264 asesinatos, cuadruplicando la tasa nacional de homicidios.

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Por Francisco Bosch (*)

(APe).- Hace más de dos mil años un artesano de la construcción, albañil-carpintero, era torturado durante horas y asesinado públicamente. Manso disciplinamiento de los rebeldes. Parece que ‘El Flaco’ no reconocía la divinidad del César ni la legitimación religiosa de los ladrones del templo. Parece que algunas mujeres lo lloraron pero que la gente de la capital dijo: lo mataron por revoltoso, andaba haciendo relajo en el templo, tenía un grupo de hombres y mujeres pobres que no respetan las leyes y las sanas costumbres. Parece que murió un viernes y que tres días después algunas mujeres se atrevieron a levantar el rostro y el puño en su nombre.

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