Por Carlos Del Frade

(APe).- Después del petróleo, las armas son el segundo negocio más rentable del capitalismo. Por eso la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, alentó la posibilidad de armas para todos. El gobierno nacional no quiere discutir la realidad, ni siquiera la que favorece su propia imagen. Las cifras del Ministerio de Seguridad de la Nación demuestran que se redujeron los hechos delictivos y los homicidios. En 2015 hubo 1.568.084 hechos delictivos en el país. En 2017, 1.493.733. Y se registraron 4.954 homicidios en 2014 y fueron 3.562 en 2017.

Esos números dicen que bajan los índices de homicidios y hechos delictivos en la Argentina cada vez más crepuscular del siglo veintiuno.

Pero no quieren decir eso.

Ellos necesitan dar licencia para matar como se desprende de la resolución 956 basada en la defensa de la dignidad humana, según dice su articulado.

Necesitan decir que ellos quieren la venganza y no la justicia.

Que ellos forman parte de los que quieren sangre de anónimos sobre las calles argentinas.

Que tiene que ser ojo por ojo, diente por diente.

Que no importa la justicia ni mucho menos eso de los derechos humanos.

Pero llenar las cárceles de pibas y pibes menores de treinta años no es igual a matarlos por la espalda.

Ni tampoco es sinónimo de seguridad ni mucho menos de justicia.

“Argentina sin narcotráfico” es otra de las consignas del gobierno nacional.

Sus propios números hablan del fracaso de su política en este sentido. 83 por ciento más de cocaína, 199 por ciento más de LSD y 2.725 por ciento más de anfetaminas.

Se llenan los penales pero el negocio del narcotráfico, como el negocio de las armas tiene que seguir creciendo.

Ellos lo garantizan.

Y otra clave más que ofrecen los números oficiales del Ministerio de Seguridad de la Nación: Los únicos delitos insignificantes son contra el orden económico y financiero: 863.

Quizás porque ellos sean los peores delincuentes de guante blanco.

Quizás porque los titiriteros siempre tienen que ganar.

Esta cifra da para pensar en voz alta. Solamente 863 delitos contra el “orden” económico y financiero.

Es elocuente el punto de vista.

¿Y si uno se preguntase cuántos delitos cometió el “orden” económico y financiero contra el pueblo argentino en los últimos cincuenta o cien años?.

¿Dónde figura esa estadística?.

Lo cierto es que el único número oficial dice que son poquísimos los delitos cometidos contra el “orden” económico y financiero.

Una síntesis del sistema.

Hay menos homicidios, más narcotráfico, más armas y menos problemas para bancos y asociados.

Pero lo que importa es la mano dura contra los delincuentes, tal como se lee y escucha en los medios de comunicación.

Y todo en nombre de la seguridad y la dignidad humana.

Detrás de estos números oficiales, entonces, las hipocresías que alimentan el canibalismo y el cada vez más acentuado retroceso democrático.

Edición: 3770

 

 

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