Por Alfredo Grande

(APe).- El Poder, en mayúscula y en singular, sin duda, es una abstracción. Lo abstracto, lo intangible, debería ser, como alguna vez el agua, inodoro, incoloro e insípido. De hecho, la realeza recibía su poder de los dioses, o del Dios, inapelable y asertivo.

Leer más...

Por Silvana Melo

Foto: Juano Tesone (Clarín)
   (APe).- La primavera andaba golpeando puertas por ahí el domingo en Laferrere, corazón de La Matanza. A las cuatro de la tarde Thaiel y sus padres iban a cruzar la ruta 21 para ir a la heladería. Una suerte de acto inaugural de una primavera que ya sopla panaderos en los barrios más populosos. Pero dos autos que celebraban la muerte en una picada clandestina acabaron con todo. Thaiel no pudo transitar septiembre hacia la vida. Y el estado, en su brazo armado, no controló, no miró, no vio. Pero después reprimió la reacción popular. Con el coraje que inyecta la victoria de su reclamo salarial con armas largas.

Leer más...

Por Raúl Zibechi, para APe

(APe).- El grito resuena en todo el continente. Se mezcla con el torrente de los ríos, vuela encima de las cordilleras, se interna en los vericuetos de las metrópolis y sigue andando más allá de los poblados. “Nos están matando”, se escucha una y otra vez en la inmensa geografía que va de las calles resistentes de Portland a la villas de Buenos Aires, de las ardientes de Bogotá a las favelas de Río de Janeiro, pasando por las comunidades de Tila (Chiapas) y del Cauca colombiano. “Nos están matando”.

Leer más...

Por Carlos Del Frade

   (APe).- Las policías provinciales en la Argentina del presente son cajas podridas con algunas manzanas sanas. Al revés del dicho popular. Las policías provinciales, como las demás de los países de Sudamérica, heredaron el rol de ser las expresiones políticas armadas de los sectores que concentran y extranjerizan las riquezas en pocas manos y que antes estaba depositado en el Partido Militar. Chirinadas.

Leer más...

Por Alfredo Grande
(APe).- Hemos insistido en la necesidad de que ciertos hechos, por su magnitud, repercusión, impacto social, no sean meramente descriptos. Tampoco condenatorios. Mucho menos declarativos y grandilocuentes. El alucinatorio político social se nutre de esas reacciones para sostener un Gatopardismo de cuarta generación. O sea: “no cambiar todo, para que casi todo siga igual”. No cambiar todo: ni siquiera el maquillaje de un acto revolucionario. Apenas cambiar de lugar los muebles sin siquiera comprar un sillón o vender una mesa. Casi todo siga igual: hacer fuerte hincapié en el paso de baile recién aprendido, aunque la performance artística sea lamentable.

Leer más...

Recién editado

Libros de APE