Por Carlos del Frade

(APe).- ¿Cuándo fue la primera vez que se habló de gatillo fácil?.

En la década del sesenta, Rodolfo Walsh hablaba que la secta de la picana está integrada por los mismos que pueblan la hermandad de los dedos en la lata. Hacía referencia a La Bonaerense.

Sin los límites del juego callejero de policías y ladrones, desde hace décadas se sabe que las bandas son narcopoliciales, lúmpenes de uniforme y sin él, cancerberos implacables contra los de su misma clase que, en su momento, formaron parte de los grupos parapoliciales que primero fueron las Tres A y después las fuerzas conjuntas del terrorismo de estado.

Hace muchas décadas que el gatillo fácil forma parte del cotidiano devenir en las principales provincias argentinas.

Las víctimas, como siempre, son chicas y chicos menores de treinta y cinco años, como sucedió durante la noche carnívora del terrorismo de estado.

En la ex ciudad obrera e industrial de Rosario, un caso de gatillo fácil encontró un reconocimiento en la justicia provincial.

Más que gatillo fácil se había tratado de un fusilamiento contra dos muchachos, David Campos y Emanuel Medida, asesinados el 23 de junio de 2017 por una banda de 19 policías, portadores del uniforme que, supuestamente, representa la vigencia de los derechos en los límites de la provincia de Santa Fe, el segundo estado de la República Argentina.

-Lo crié 32 años a Ema y en 5 minutos lo perdí. Lo sacrificaron, lo mataron de una manera cruel. No era para hacer eso. Por un semáforo este crimen de dos chicos. Estoy contento y satisfecho por el fallo - dijo Luis, papá de Emanuel Medina, después de escuchar la sentencia contra los policías.

Dos de ellos por fusilar a David Campos y Emanuel Medina y el resto por encubrir doble homicidio cuando ambos circulaban en un auto Volkswagen Up y comenzaron a ser perseguidos por la policía motorizada. Las víctimas se asustaron y no se detuvieron lo que derivó en una alocada persecución y una ejecución por parte de los uniformados en Callao al 5700.

-Cuando dijeron Bustos y Mendoza perpetua, Escalante 7 años, no nos pudimos contener. Vinimos por estas condenas para que ninguno patrulle más las calles. Nos tienen que cuidar (Marcelo) Sain –ministro de Seguridad de la provincia–; tiene en sus manos un poder enorme para que la Policía no mate más gente en las calles – dijo Germán, hijo de David quien agradeció a todos los que acompañaron esta lucha por tres años y medio.

Los jueces Román Lanzón, María Trinidad Chiabrera y Gonzalo López Quintana, por unanimidad, condenaron a Alejandro Bustos y Leonel Mendoza a la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio agravado por el abuso de su función o cargo y por ser integrante de la fuerza policial.

Germán Campos agregó: “Cuando pasó lo de mi hermano sentí que el mundo se me venía abajo. No sabía cómo le iba a decir a mi mamá que su hijo no iba a volver más. Llevamos una buena investigación junto al fiscal, estoy agradecido…cuando dijeron Bustos, Mendoza, perpetua; Escalante, 7 años, no nos pudimos contener. Vinimos por estas condenas para que ninguno patrulle más las calles”.

Juana, la mamá de David, dijo que “al fin se hizo justicia por mi hijo y por Emanuel. Ellos no se merecían la forma en que los mataron. Escaparon asustados porque los corrían a tiros. Le ensuciaron las manos a mi hijo poniéndole armas. Estoy conforme con la resolución de hoy y estoy tranquila”.

Un oscuro día de justicia en el edificio del Centro de Justicia Penal de la ciudad de Rosario, citando, una vez más, a Rodolfo Walsh.

Y así como es necesario preguntar cuándo comenzó la práctica del gatillo fácil es imprescindible preguntarse cuándo terminará esta perversa metodología de matar pibas y pibes portando la supuesta representación del estado.

En la jornada del jueves 12 de noviembre de 2020, la construcción de justicia puso en evidencia la necesidad de terminar con fuerzas policiales más vinculadas a las minorías del privilegio, legal o ilegal, que las urgencias de las grandes mayorías que es, en definitiva, la cuna de sus integrantes.

Quizás el final del gatillo fácil será consecuencia de una vida donde sea más fácil trabajar, reir y gozar que lamentar sus ausencias. Donde sea más sencillo pelear por los sueños que soportar las pesadillas impuestas.

Edición: 4118

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